Wednesday, December 29, 2010

Primeros apuntes sobre el gasolinazo

El gasolinazo es una medida tipicamente neoliberal en la forma y en contenido. Como en pasado el incremento de los precios se lo hace un día después de la Navidad, cuando la sociedad esta desmovilizada y en recogimiento espiritual. Se utiliza el decreto supremo y el mecanismo de mercado para corregir los precios de los derivados de los hidrocarburos. También como en el pasado neoliberal, usan eufemismo para encubrir la medida. El 21060 al despido de 30 mil mineros se llamó de relocalización, hoy el gasolinazo se denomina de reajuste o sinceramiento de precios.

Politicas de shock, como el gasolinazo, afectan las expectativas de Los agentes economicos, especialmente en un pais que tuvo una hiperinflacion. Negar medidas como hizo el gobierno afectan la credibilidada del gobierno. Hay tener mucho cuidado con esto.

El gasolinazo es contradictorio, por una parte se justifica para combatir el contrabando de gasolina y diesel, pero no se toca el precio del GLP, que es el producto que más se comercial ilegalmente con otros países.

El fuerte ajuste de precios de la gasolina y el diesel se da en un contexto donde el gobierno decía que estábamos en una inédita bonanza fiscal y económica. Al parecer no nos han dicho toda verdad y los problemas fiscal en el 2011 serán difíciles. Al parecer no están garantizados los recursos para los bonos para los niños, las mujeres y los ancianos.

El gasolinazo revela los problemas de la política energética y las ineficacias de YPFB, Bolivia una potencia gasífera tiene que importar gasolina y Diesel, por falta de inversiones en el sector petrolero. La mala administración de la nacionalización ahora debe pagarla la gente. Después de 5 años de gestión deberíamos tener la suficiente producción de líquidos para abastecer el mercado interno.
El reajuste de precios de los hidrocarburos tendrá efecto inflacionario fuerte los primeros meses de 2011. La tasa de inflación ya esta alta al terminar el 2010, el indice general de precios creció a mas del 6 por ciento, el precio de los alimentos sobrepasa el 11 por ciento. Este es un duro golpe a los salarios de la gente, especialmente la más pobre. Resta saber que políticas anti-inflacionarias se adoptaran. ¿ una mayor y más veloz apreciación cambiaria? ¿Políticas monetarias más contractivas? ¿Políticas fiscales más restrictivas?
Los subsidios a los hidrocarburos no pueden ser eliminados por medidas neoliberales, con políticas de choque que estaban en el baúl de las malas ideas. Un verdadero proceso de cambio concerta y negocia con los actores del desarrollo medidas gradualista para resolver el problema de las subvenciones. Estos reajuste no deberían ser traumáticos, y debería estar en el marco de una política productiva más amplia. Además debería de ser acompaña de acciones que protejan a los más pobres de la sociedad, por ejemplo con la creación de cupones de transporte.
El aumento del diesel y la gasolina restaran competitividad a las exportaciones bolivianas especialmente las no tradicionales, que ya viene sufriendo con la apreciación cambiaria.

Sunday, December 12, 2010

La guagua holandesa bajo las faldas de la suegra FMI

Autoridades del Gobierno han entrado en el debate sobre la evolución del tipo de cambio. ¡Enhorabuena! La discusión sobre temas económicos es un espejo que refleja la pluralidad de ideas en democracia, nos permite también comprender que los cambios en curso en el país pueden recorrer varios caminos alternativos.

La pregunta que ha suscitado el debate es si la economía boliviana está con algunos síntomas de la enfermedad holandesa (EH), es decir, si el tipo de cambio real está perjudicando al sector industrial y productivo nacional que no incluye las actividades vinculadas a los recursos naturales.

Para hacer esta evaluación de la EH no se puede tomar como referencia el comportamiento del tipo de cambio real de corto plazo (semanas o meses), sino hay que adoptar una mirada de mediano plazo por lo menos. Por ejemplo, comenzar el análisis a partir del momento que se produce el boom de exportaciones de recursos naturales, en nuestro caso, entre el 2004 y 2006. La apreciación reciente del tipo de cambio nominal (el que se ve en los letreros de las casas de cambio o bancos) es sólo una referencia parcial e incompleta. También hay que observar la tasa de inflación para ver qué paso con el tipo de cambio real, que mide la competitividad de un país.

Sorprende que los encargados de las políticas macroeconómicas sigan utilizando datos y citas del odiado FMI en pleno proceso revolucionario para reforzar sus argumentos de defensa sobre el tipo de cambio. Nuestras instituciones públicas deberían tener estudios propios para defender sus posiciones. Felizmente, los datos sobre la evolución del tipo real existen, sólo hay que mirarlos con cuidado y no ponerse bajo las faldas estadísticas y analíticas de la suegra FMI. Ahora si se trata de intercambiar figuritas de “segundas madres”, también se podría citar el trabajo sobre Bolivia: The Hydrocarbons Boom and the Risk of Dutch Disease, Eugenio Cerutti y Mario Mansilla también del FMI, que ya en el 2008, alertaba sobre el riego de EH, analizando sólo el sector hidrocarburos. Como buena suegra que se precie, el FMI dice cosas contrapuestas. Para agradar al buen yerno gubernamental, sostiene que el tipo de cambio real no está apreciado, pero en el texto citado, afirma lo contrario. Así que cuidado con apoyarse en esta señorona neoliberal.

Tipo de cambio

Veamos el comportamiento del tipo de cambio real entre 2004 y 2009, para ello se requieren dos aproximaciones. Primero, cuando uno observa el tipo de cambio real multilateral, la apreciación comienza en junio del 2008 y alcanza su máximo pico en febrero del 2009, cuando se llega al 18% de pérdida de competitividad; posteriormente, los grados de apreciación se redujeron pero se mantuvieron hasta septiembre del 2010. Segundo, cuando se analiza el tipo de cambio real respecto a nuestros vecinos, destino importante de nuestras exportaciones, se concluye que entre el 2004 y 2009, el cambio estuvo apreciado con diferentes intensidades, en el primer año la apreciación era del 15,97%. Después este índice bajo su porcentaje a 8,3, 5,44 y 6,99 en los años 2005, 2006 y 2007, respectivamente. Finalmente, la apreciación real se disparó a 16,43% en el 2008, y a 24,85% en el año 2009. Sólo en el 2010, se inicio el proceso reverso porque los principales sociales comerciales, del barrio latinoamericano, apreciaron sus monedas. No es difícil concluir que durante este periodo, los exportadores de manufacturas jugaron con varios goles en contra, era la enfermedad holandesa haciendo de las suyas.

La teoría dice que no hay EH cuando la industria manufacturera crece más que la industria de servicios. Las autoridades del área económica muestran que en Bolivia la actividad manufacturera creció en un 5% en el periodo 2004-2009, en cuanto, los servicios sólo se incrementaron en un 3%. Conclusión apresurada: “hay está pues, no hay EH”. Pero como recomiendan en mi pueblo, “calmallawa, santus fletanaka” (traducción libre, con calma nomás que los santos de la procesión son fletados). En este caso es recomendable desagregar los datos sobre la industria, evaluar que pasó con sus exportaciones en detalle y ver todos los servicios, en especial construcción.

Menos dinamismo


Evidentemente, el sector manufacturero creció pero jalado por actividades vinculadas a los minerales y el petróleo. Industrias de poco valor agregado que producen productos de refinación de petróleo y minerales no metálicos. Textiles, prendas de vestir o productos de madera perdieron dinamismo. Típico síntoma de EH que inhibe a la producción nacional que no es recursos naturales y/o mata, en huevo, el desarrollo de empresas productivas. Según Fundempresa, la mayoría de los emprendimientos en los últimos cuatro años están en el sector servicios y comercial. Las industrias manufactureras son sólo el 12% de total.

El cambio del perfil de las exportaciones es más obvio todavía. Primero, en el periodo 2004 – 2009, la economía boliviana volvió a registrar una reprimarización de las exportaciones. Como en los años 30, el 80% de nuestras ventas al exterior son recursos naturales y tan sólo un 20% exportaciones no tradicionales, entre las que se cuentan las manufacturas.

Segundo, el incremento de las exportaciones manufactureras también están vinculadas a metales y algunos cereales. Entre el 2004 y 2009, productos textiles y otras manufacturas bajaron por la apreciación del cambio real y la pérdida de mercados externos. Otra vez la bendita EH.

Además cabe revisar el dato que los servicios crecieron en un 3%. Llama la atención que en el análisis oficialista se excluya las actividades de construcción, un típico sector no transable, que en este periodo creció a tasas superiores al 10%, claro síntoma de la dolencia económica holandesa. Además se debe incluir en el análisis la explosión de los servicios y el comercio informal en el último quinquenio. Estas actividades se comieron a la precaria industria local.

Habría que organizar un tour de autoridades, en minibuses chutos, por la Feria 16 de Julio en La Paz, la Cancha en Cochabamba y La Ramada en Santa Cruz para que descubran el tamaño de nuestra economía informal.

En línea con lo anterior, para un diagnóstico certero de la EH, se debe ver el comportamiento de las importaciones formales e informales. Éstas eran de 1.920 millones en el 2004 y en el 2010 sobre pasaran los 5.000 millones de dólares. Esta es una avalancha de competencia desleal a nuestra incipiente producción nacional patrocinada por un tipo de cambio real apreciado. Dígase de paso ésta será un Navidad made in China, gentileza del Papa Noel cambiario.

Hoy como ayer (2007-2008), se adujo, desde la cima del poder, que la apreciación cambiaria real era para combatir la inflación importada especialmente de alimentos. Pues la efectividad de esta medida es dudosa, los tercos datos muestran que en este periodo la inflación de alimentos estuvo cercana al 20%, y las mini apreciaciones de final del 2010 aún no surten efecto, los precios en noviembre siguen en ascenso.

Fracaso

La explicación para el fracaso podría ser que, aunque las apreciaciones cambiarias abaratan los productos externos, la estructura monopólica e informal de los importadores y de la logística de distribución hace que estos no rebajen sus márgenes, por eso los bienes no llegan más baratos al mercado local. Emapa, la importadora estatal de alimentos, aún no compite eficientemente. En términos más técnicos, el pass-through de la apreciación cambiaria no es completo. Resultado, invasión de importados legales e ilegales. El virus de la EH ataca a la industria nacional. Sobre el tema del empleo, habría que estar ciego para no ver que el boom de la construcción, de la minería y el comercio ha creado los miles de empleos y que niveles salariales también subieron, aunque aún exista mucha precariedad laboral. El hecho es que la mano de obra esta más cara y que los sectores productivos, PYMES, tienen dificultades de conseguir personal más calificado, lo que afecta su productividad. Otro síntoma claro de EH.

Finalmente, el Gobierno saca pecho por las reservas internacionales acumuladas, el superávit público y el exceso de liquidez en el sistema bancario privado. Más de 13.000 millones de dólares, imagínese esto en billetes de 100 verdes, es una cantidad brutal de plata, pero otra forma de ver estos recursos es como: no caminos, no escuelas, no hospitales, no empresas productivas, no infraestructura. Es dinero en la vitrina que a nuestros políticos les encanta exhibirla, delante de una sociedad pobre. En realidad parte de estos recursos deberían estar apoyando una revolución productiva combatiendo estructuralmente la enfermedad holandesa y diversificando exportaciones.

Sunday, December 5, 2010

Tropa de elite

Hace algunos años atrás salió una película brasileña que tenía un sugerente título: Tropa de elite; en la cinta, fuerzas especiales de la Policía del estado de Río de Janeiro le sentaban la mano a los narcotraficantes y delincuentes sin medida ni clemencia, repartían tiros y sopapos frente de una audiencia carioca que aplaudía frenéticamente las acciones represivas. En los cines del vecino país, a cada incursión de la Policía, se escuchaban vítores entusiastas. Pocas veces asistí a un filme donde existía participación de la gente, daba la impresión de que la platea quería entrarse a la pantalla gigante para impulsar al capitán Nacimiento, uno de los héroes del filme Tropa de elite. Woody Allen, en su película La Rosa Púrpura del Cairo ya había jugado con este sueño, un espectador que se levantaba de su butaca e ingresaba a la cinta y comenzaba a interactuar con los actores y se hacía parte de la trama. Pues bien, en la guerra iniciada en Río de Janeiro, en las favelas del Complejo del Alemán, fueron más allá de la ficción, porque permitieron que millones de personas, a través de la magia de la televisión, en algunos casos, y en otros al vivo y en directo, vivieran intensamente la reconquista de territorios urbanos tomados por los bandidos. En este caso, la película, Tropa de elite, se salió de la pantalla, y puso a correr a escuadrones de narcotraficantes con un apoyo y participación masiva de los cariocas. En efecto, una encuesta reciente revela que el 88% de los ciudadanos de la Ciudad maravillosa apoyó las acciones conjuntas de militares y policías. Pero, ¿qué conexión existe entre esta guerra urbana y las relaciones bilaterales Bolivia – Brasil? Primero, se ve con claridad que el Estado brasileño ha decidido atacar con fuerza al complejo problema del narcotráfico. Debe cambiar la imagen de sus ciudades rumbo al mundial de fútbol. Segundo, el tráfico de estupefacientes en las ciudades grandes de Brasil es sólo uno de los eslabones del negocio; el consumo de drogas está conectado con la producción de éstas, en otras partes del continente sudamericano y, por supuesto, con la producción de cocaína en Bolivia. Tercero, no es difícil imaginarse que si hay consistencia y coherencia, en la estrategia brasileña en la lucha contra el narcotráfico, ésta se traducirá en acciones de política exterior respecto a este tema. Cuarto, el asunto del narcotráfico, que en el pasado tuvo un peso menor en la relación bilateral, con el nuevo gobierno de la Presidenta Dilma entrará a la agenda entre Bolivia y Brasil, con mayor dinamismo. Quinto, Brasil es el principal mercado para nuestro gas natural con el que además compartimos una frontera gigantesca.Sexto, por lo tanto, nuestra Cancillería debe estar preparada para un giro de forma y contenido en la relación bilateral, con la potencia emergente que es el vecino. Las acciones de la Tropa de elite tendrán repercusiones por estos lados.

Wednesday, December 1, 2010

ENTREVISTA COMPLETA

ENTREVISTA DE GONZALO CHAVEZ COMPLETA. PARTE DE ESTA SE PUBLICO EN PAGINA 7
Gonzalo Chávez, economista, muestra la fotografía y la tomografía de la Economía Boliviana
“Le estamos dando la espalda a la bonanza”
Dice que con tantos recursos la economía boliviana debería estar creciendo al 10%, generando mucho más empleo y siendo más efectivos en la lucha contra la pobreza. Los bonos ayudan pero no son suficientes.
¿Cómo podemos definir el año que termina en términos económicos?
Yo creo que ha sido un año donde nuevamente la fotografía macroeconómica de Bolivia se mostró razonable desde varias perspectivas. Pero los indicadores tradicionales (inflación, crecimiento, desempleo) no muestran una inflexión respecto al pasado. La foto macro es muy parecida al periodo neoliberal, tal vez esto explica el entusiasmo del Fondo Monetario Internacional, con los resultados de corto plazo. Al parecer, le dicen al gobierno boliviano que lo está haciendo tan bien como los neoliberales y eso preocupa. Las políticas macroeconómicas deberían estar más sintonizadas con el cambio productivo.
Ahora cuando uno ve la tomografía, se ven viejos problemas estructurales, y otros nuevos. Seguimos dependiendo del 80% de exportaciones tradicionales (recursos naturales), existe una reprimarización de la estructura productiva, escaso capital humano, debilidad institucional, crecimiento gigantesco de la economía informal, ninguna innovación tecnológica, baja calidad de empleo, poca diversificación e industrialización, bajos niveles de productividad tanto en el sector público como privado. Este era el momento de hacer saltos cualitativos y hacer una transformación productiva, competitiva y diversificar el aparato productivo y las exportaciones. Como nunca en la historia económica de los últimos 50 años hay una bonanza externa espectacular que se refleja en el superavit fiscal y comercial, tenemos 10 mil millones de dólares de reservas internacionales. En suma, la fotografía macroeconómica es muy tradicional, y la tomografía muestra viejos achaques.
El crecimiento del producto este año va a estar alrededor de 4.5%, es una tasa de crecimiento económica bonsái, para la enorme cantidad de recursos que se tiene es baja y muy parecida al periodo neoliberal, tampoco superó el capitalismo de Estado de los años 60 y 70. Comparada con la región también es modesta. En el 2010 el Paraguay crecerá al 10%, Brasil 7.5%, Perú 7% y nosotros volvemos a repetir una tasa de crecimiento de largo plazo muy enana. Cuando vemos los primeros cuatro años de gobierno de Morales, el promedio está alrededor de 4.7%, y si la comparamos al periodo de auge neoliberal del 95 al 98, es similar. Desde los años 80 tenemos un techo de crecimiento económico.
Por qué no superamos esta tasa de crecimiento?
Hace años el Banco Interamericano de Desarrollo hizo un estudio donde decía que se necesitaban 130 años para que Bolivia alcance el ingreso per cápita de Argentina del año 2000, si es que la tasa de crecimiento estaba entre 4.5% y 5% al año. Entre el 63 y 67, el crecimiento fue 6.29%, del 68 al 72, crecimos al 5.57%, en el auge del capitalismo de Estado, entre el 73 al 77, crecimos al 5.75% en promedio anual. El 2010 no hemos roto estos techos históricos ni en periodo neoliberal ni en el neoestatista. La explicación no está en la foto, están en la tomografía, en los problemas estructurales ya mencionados.
¿Entonces, cómo se explica el crecimiento de corto plazo?
En estos últimos años, el crecimiento fue jalado en gran medida por el consumo externo. Como nunca las exportaciones fueron, en el 2008, de casi 6 mil millones de dólares, después bajaron a 5 mil millones por la crisis internacional y este año probablemente estén por encima de los 7 mil millones. Esto se explica por lo que está pasando en China, India, Brasil, cuyo crecimiento económico produjo altos precios del estaño, el oro, la plata y otros minerales. En el decenio que va de 1999 al 2009, las exportaciones de recursos naturales crecieron en 16 por ciento. Este es un fenómeno de toda America Latina, que esta reprimarizando su economía, lo que nos hace muy vulnerables a los vaivenes del mercado mundial.
En los últimos dos años, el gobierno ha promovido la demanda interna especialmente con bonos, mayor inversión pública, para contrarrestar la crisis externa. En este contexto el consumo se disparó. Sospecho que estamos con burbujas de consumo, en varios sectores, uno de ellos el inmobiliario. Por lo tanto en el 2010, el crecimiento estuvo basado en el consumo interno y la recuperación de la demanda externa, pero no así en inversión productiva, especialmente la privada.

¿A cuánto llegó la tasa de inversión en periodos exitosos?
En el periodo neoliberal, la inversión total ha estado por encima del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) y ahora está alrededor de 16%. En los años 60 estuvo en torno al 20%. En el pasado neoliberal ascendente (95 al 99) hubo mayor inversión privada, de alrededor de 2.000 millones de dólares, de los cuales, 600 millones de dólares eran inversión pública, otros 400 millones de dólares eran inversión nacional y 1.000 inversión extranjera directa.
En el periodo post-neoliberal, la tasa de inversión pública aumentó de 600 a 1.400 millones de dólares y para este año se prevé 2.500 millones, habrá que ver cuanto se ejecuta. Se ha invertido la ecuación, ahora el Estado pone más plata pero ha disminuido la inversión privada nacional y extranjera. La inversión extranjera el 2010, debió llegar máximo a 500 millones de dólares. Haciendo las sumas, se ve que la tasa de inversión total también esta alrededor de 2.000 millones de dólares.
Entonces el problema, es que la tasa de inversión es muy pobre en ambos modelos. Más aún, con la enorme liquidez que hay en el país, deberíamos estar creciendo mucho más, pero no lo estamos haciendo, este era el momento para desatar las fuerzas productivas de la economía porque hay plata L e estamos dando la espalda a la bonanza y seguimos con una tasa de crecimiento parecida a los años 90 y que no supera la época de oro del capitalismo de Estado de los setenta.
¿Cuánto de liquidez tenemos?
Como 10 mil millones de dólares en el Banco Central de reservas internacionales, la banca tiene otros 3.000 millones. El fisco tiene un superávit de alrededor de 1%. Estamos hablando de 700 millones de dólares, fácilmente un 80% del PIB de recursos que están durmiendo.
Un país que tiene tantas necesidades no puede darse el lujo de tener tanta plata en las vitrinas, cuando tienes pobreza, baja productividad, desempleo, etc.
El modelo económico no está pudiendo canalizar ese éxito de riqueza a la inversión productiva y una parte se está yendo al consumo, que ayuda, pero tiene patas cortas.
¿Ese es el factor por el que no podemos crecer más?
Bueno, esta es una parte de la explicación, también le serruchan el piso al crecimiento los problema de gestión, la falta de políticas públicas e incentivos al sector privado, yo creo que es como si tuvieras a varios caballos que quisieran correr pero están amarrados. El sector privado no puede correr por falta seguridad jurídica, política, falta de mercados, el sector público también podría ir más rápido pero está contenido, especialmente a nivel local. Todos están reprimidos porque no tenemos estrategias productivas, sigue prevaleciendo en el modelo de desarrollo la industrialización de los recursos naturales. Hay un modelo de industrialización parecido al soviético de los años 50 con grandes proyectos, deberíamos estar apoyados en focos productivos, exportación de carne de llama, cereales orgánicos, agregación de valor a la madera, turismo, dinamizando a otros sectores donde están las pequeñas y medianas empresas. Hemos vuelto a la vieja historia de los recursos naturales y no podemos hacer una revolución productiva con esos recursos, pese a que ahora es el momento de hacerlo.
¿Nos afectará la inflación?
Este año estará en torno 5%, la de alimentos estaba en 7.6% a octubre, lo que causó la perdida de bienestar de la población más necesitada. Se ha sentido que la inflación le ha comido parte del salario. Cabe recordar que la inflación de alimentos afecta a los más pobres, porque los que ganan un salario mínimo destinan el 70% de sus ingresos al consumo de alimentos. Además hay la duda de que se este midiendo bien la inflación de alimentos, recordemos que le han puesto un amortiguador al índice de precios de los alimentos hace dos años, han bajado la ponderación del peso de los alimentos que era del 49% al 39%, pero la gente igual se da cuenta al comprar en los mercados, sienten en sus bolsillos.
La inflación te está reflejando nuevamente problemas estructurales que están en la tomografía, porque no ha crecido la frontera agrícola en varios productos, no habido apoyo efectivo a la producción nacional. Es verdad que hemos tenido una inflación asociada a precios más altos en el exterior, pero hace 5 años era el momento para hacer políticas de seguridad alimentaria, ahora no se puede llorar por la leche derramada.

¿Se están aplicando políticas para afrontar el desempleo?
Este es un tema difícil de analizar, el desempleo en Bolivia en el sector formal está alrededor de 7%, pero este indicador es valido sólo para un 20% de la población ocupada, el restante 80% sobrevive en el sector informal y ese es otro de los temas estructurales: parte del crecimiento económico masivo que se ha dado en el sector informal, vinculado al comercio, al contrabando, al narcotráfico. Son millones de personas que viven de la economía informal, donde no hay revolución, allí siguen las crueles fuerzas del mercado, el neoliberalismo extremo, ejemplos son la feria 16 de Julio en El Alto, La Cancha en Cochabamba, La Ramada en Santa Cruz, donde el capitalismo trabaja de manera desalmada, con jornadas laborales de más de 15 horas al día, los niños trabajan, no hay protección ni seguridad social, son empleos de sobrevivencia y de baja calidad donde hay mucha explotación. El crecimiento del comercio informal en parte se explica por la apreciación del tipo de cambio real que se dio entre el 2008 y 2009.
Yo creo que a Bolivia le ha dado la enfermedad holandesa que ocurre cuando tu tipo de cambio real tiende a apreciarse. La enfermedad holandesa es un mal económico que hace que el tipo de cambio sea definido por la venta de recursos naturales, perjudicando a las otras industrias tanto en el mercado interno (competencia vía importación barata) como externo (dificultad de exportar productos con valor agregado).
Un día el gas se hace gas, es decir, desaparece el choque externo positivo de ingresos vinculados a los recursos naturales y la economía se queda con una mano adelante y la otra atrás. Las secuelas de la enfermedad: desindustrialización y/o inhibición del desarrollo productivo. En otras palabras, la cabeza de tu economía ha crecido enormemente (recursos naturales) y sus patitas son delgaditas (aparato productivo) te ha dado la enfermedad holandesa.
El tipo de cambio, creo que ha sido equivocadamente congelado en los últimos años, quizás para controlar la inflación pero no para ayudar a nuestras exportaciones productivas no tradicionales. Además se fomentó artificialmente las importaciones.
¿Qué futuro le ve a la bolivianización en la economía?
El grado de bolivianización es interesante y puede ayudar a canalizar recursos nacionales a la inversión, pero se requiere otras políticas de apoyo institucional.
Las tasas de interés están bajando y eso está generando que haya más crédito, pero no va a la producción, porque hay incertidumbre política, jurídica. Más bien, las tasas de interés más bajas son el origen del boom de la construcción: por dos razones: una, el dinero no rinde en los bancos y por otra parte, los créditos se han abaratado, resultado, la gente esta invirtiendo en ladrillos, compra de departamentos y terrenos. Antes un crédito para vivienda estaba a 8% y ahora entre 5% y 6% en bolivianos o dólares y esto está presionando por el lado del consumo y de la construcción crece al 12% y tiene que ver con la política monetaria porque cada vez se ha vuelto más expansiva. El problema de eso es que sea una burbuja inmobiliaria. Hay que tener mucho cuido con esto. La gente no tiene otras opciones de inversión.
¿Y qué pasa con los microcréditos?
El microcrédito hace unos cinco años estaba en 500 millones de dólares, ahora está hasta en 1.500 millones de dólares. El 80% de esos prestamos son para servicios y comercio, es otro indicador del crecimiento informal. El desafió del microcredirto es volcarse al sector productivo.
¿Hay algunas medidas positivas?
Entre las cosas positivas que uno podría ver en términos económicos yo diría que los bonos son una gran cosa. En dos dimensiones: uno, la continuidad de la renta dignidad por más de 10 años, aunque le hayan cambiado el nombre y el financiamiento sea diferente, es una cobertura de seguridad social básica y universal para todos los bolivianos y bolivianas de la tercera edad. Eso es un logro de institucionalidad que se ha mantenido; eso tiene un efecto sobre los niveles de pobreza. Los bonos Juancito Pinto y Juana Azurduy son más chicos, pero tienen un efecto de mediano y largo plazo sobre educación, bienestar de mujeres, pero yo los conectaría a temas de desarrollo productivo, porque la pobreza también se la ataca a través del empleo, porque la mejor política social es un trabajo digno.
¿Qué ha pasado con el gas?
Otro tema que sale en la tomografía, pero no en la fotografía es el asunto del gas natural. Yo creo que el sector gasífero ha sido visualizado por éste gobierno como la palanca financiera para realizar transformaciones productivas. Yo tengo la sospecha que en el tema del gas nuevamente hemos perdido el tren y en gran medida por falta de inversión, pero la inversión extranjera ya no viene con la fuerza y el apetito suficiente a Bolivia, no sólo por las inestabilidades políticas sino también, porque la matriz energética de América Latina ha cambiado de manera muy fuerte y desfavorable para nosotros. Es decir que los mercados se han achicado para el gas natural boliviano.
Cuando hace 10 años uno veía el mapa energético de integración del continente, Bolivia era el centro de distribución de gas, se veía al medio con ductos como una telaraña exportando a Brasil, Chile, Argentina y la integración estaba pensada a partir del gas natural. Y éramos el corazón de la exportación, el anillo energético, una potencia gasífera.
Cuando se ve ahora el mapa regional, ha cambiado porque los ductos siguen existiendo pero son más pequeños y ha surgido un competidor importante que es el LNG (Liquefied Natural Gas) –Gas Natural Licuado- que ha logrado construir plantas en varios países. Esto probablemente está asociado a que los precios de los energéticos están por los cielos, que han hecho viable las plantas de LNG, el tema de seguridad energética, nacionalización, fracaso de exportación de Argentina a Chile, todo eso genera un cambio que a hecho que los países diversifiquen sus fuentes de energía y el LNG es un competidor importante del gas natural boliviano.
Además, Brasil tiene ahora a 300 kilómetros de su costa, reservas brutales de gas natural que lo van a convertir en un país todavía más importante del ajedrez energético. Están comenzando a pensar que en cinco años van a empezar a explorar el presal. Una primera idea era agarrar el gas y el petróleo y llevarlos por ducto a su costa, pero ahora están diseñando plantas de LNG en altamar para mandar por barcos a su territorio y poder vender ese gas licuado donde quieran. El LNG será una competencia dura para Bolivia, claro que todavía tenemos ventajas porque es más barato producir gas natural que el LNG, a este hay que congelarlo y descongelarlo y eso cuesta. En suma, al sector hidrocarburífero le será mas difícil ser la gallina de los huevos de oro para financiar los cambios.
Viendo la tomografía, ¿Bolivia podría salir de la pobreza?
El ritmo va a ser muy lento, implica cambiar el chip, hay que apostar a la lucha contra la pobreza que debe ser el centro de la revolución. En Bolivia el centro de la revolución son las reformas políticas, la Constitución, porque poco importa que la Constitución diga que somos el país más increíble del mundo, cuando no se puede exportar carne de llama.
Se necesitan políticas más concretas. Cuando ves el sector agropecuario, se a hecho poco, no hay una política de fomento. Nos falta mucho, necesitamos crecer al 8% o 10% al año de manera sostenida y para eso se necesita doblar niveles de inversión, se necesitarían 7 mil millones de dólares y cambiar el chip del rentismo por un chip de la producción y la revolución de los servicios. Hay que dejar de ver sólo a la Pachamama y concentrarse en el cielo de la tecnología, pasar de la revolución de los papeles a la revolución productiva.

TIPNIS y DESARROLLO

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