Sunday, August 25, 2013

El arte de besar sapos imperialistas

Desde el 2006, el gobierno se vanagloria de sistemáticos superávit fiscales que registran las cuentas nacionales. El Estado boliviano gasta e invierte menos de lo que recibe por ingresos de impuestos. En el periodo 2006 – 2012, el resultado positivo del sector público no financiero gobierno (incluye departamentos y municipios), en promedio, fue de 2% del producto interno bruto (PIB), algo como 400 millones de verdes por año. De igual manera, el Tesoro General de la Nación (TGN), (solo el gobierno central) también tuvo superávit, aunque menor. En los últimos siete años, se ahorro el 0.47% del producto por año.  Así mismo, el Banco Central de Bolivia registra reservas internacionales de 14,000 millones de dólares, similar cifra existe en el sistema bancario privado. En suma, existe ahorro público y privado suficiente para encarar las necesidades de financiamiento de la economía boliviana. En este contexto, ¿si hay plata en el bolsillo, porqué el gobierno se endeuda, a través de la colocación de bonos en el mercado internacional, para conseguir financiamiento externo? Hace algunos días atrás el gobierno emitió otros 500 millones de dólares de bonos a una tasa de 6.5%.  La deuda soberana ahora es de 1,000 millones de dólares.Existen dos explicaciones que podrían estar por detrás de la venta de bonos bolivianos. Es una estrategia para señalizar los radares de inversionistas. Se busca la aprobación de las políticas económicas del gobierno por parte de los mercados capitalistas tan criticados en los discursos. Es el arte neo revolucionario de besar los sapos más feos del imperialismo financiero para recibir la palmada de la aprobación, y así obtener más inversiones externas. También es posible que estemos frente a un problema de medición en las cuentas pública. En realidad existe un déficit público en Bolivia y se necesita ahorro externo para financiar proyectos. Cualquiera que sea la razón, Joseph Stiglitz alerta que el camino “de endeudarse en los mercados financieros internacionales es una estrategia que entraña enormes riesgos… y solo posibilidades limitadas de éxito, excepto para los bancos, que cobran sus derechos de antemano”. De la lectura del artículo del premio Nobel de economía titulado: Los Endeudados de Riesgo del África Subsahariana, se concluye que seguimos los pasos de países como Ghana, Gabón, Costa de Marfil, Angola, Tanzania y otros que hasta febrero del 2013 recaudaron 8,100 millones de dólares por la venta de bonos soberanos a una tasa de interés muy parecida a la ofrecida por los papeles bolivianos, 6,2%. ¿Pero, por qué los prestatarios internacionales han volcado sus ojos hacia países pobres? ¿Será que los buitres financieros descubrieron que tiene corazón o en el caso boliviano, súbitamente se convirtieron a la revolución y decidieron apoyarla? No guagüitas de pecho, las cosas son más complicadas. El profesor de la Universidad de Columbia sostiene que las políticas monetarias de las economías desarrollados han reducido los tipos de interés a unos niveles mínimos, hecho a impulsado a los fondos de pensiones y los banqueros a buscar mejores rendimientos para su dinero en otras latitudes. Además, como en las instituciones multilaterales hay menos dinero para prestamos asistenciales y los pocos recursos que existen tienen condicionalidades duras y una estrecha supervisión, ambos hechos han promovido que los interese de los políticos y banqueros privados converjan.  Stigliz se pregunta “¿Qué político no preferiría un dinero que le da más libertad para hacer lo que le plazca?” Y yo añadiría: ¿ a qué banquero internacional no le interesa que un país, que circunstancialmente tiene un poco más de dinero en el bolsillo, entre a su casino financiero? Se junto el hambre con las ganas de comer. La emisión de deuda soberana es un buen negocios tanto desde el punto de vista financiero y político, pero puede tener consecuencias complejas.Según Stiglitz en Africa se está gestando otra crisis de deuda, países sobre endeudados, que no tienen los recursos para pagar sus prestamos. “De hecho, exceptuada Namibia, todos esos emisores subsaharianos de bonos soberanos tienen calificaciones crediticias ‘especulativas’, lo que sitúa sus emisiones en la categoría de ‘bonos basura’ e indica un riesgo importante de suspensión de pagos”.Es importante señalar, que una vez emitidos los bonos, estos entran al carrusel del mercado financiero, donde la implacable especulación y el anónimo mercado pueden convertirlos en papel higénico. Sino pregunten cuánto cuestan los bonos griegos, españoles o argentinos en el mercado bursátil mundial. En otras palabras, la emisión de los bonos implica aceptar las reglas de juego del casino financiero, donde el martillo de la especulación puede golpear en cualquier momento. Termino con una recomendación del premio Nobel : “Los países que estén pensando en subirse al carro de los emisores de bonos soberanos harían bien en tener en cuenta las enseñanzas que se desprenden de las demasiado frecuentes crisis de deuda de los tres últimos decenios.” Esta claro que nadie besa impunemente a los sapos imperialistas.

Wednesday, August 21, 2013

Nuevos escenarios de la globalización



                                                                                  
El orden internacional creado después de la Segunda Guerra mundial está cambiado debido a tres eventos contemporáneos. La caída de del muro de Berlin en 1989, el ataque a las Torres Gemelas (World Trade Center) en el año 2001 y la caída de Wall Street en el 2008.
Los nuevos escenarios de la globalización económica, diplomática y estratégica militar aún están en transición, pero se puede vislumbrar lo que Christopher Layne llama: el fin de la Pax Americana. Cabe recordar que este orden internacional permitió a Estados Unidos emplear su poder para crear una institucionalidad planetaria y dirigir los principales eventos mundiales. Hoy estamos frente a una erosión de la hegemonía estadounidense, que duró más de 50 años. El desmoronamiento de Wall Street y la posterior crisis económica de Estados Unidos, Europa y Japón es apenas la punta del iceberg de la decadencia de los capitalismos del primer mundo.
A finales de los años 80, el historiador Paul Kennedy publicó un libro titulado: La ascensión y caída de las grandes potencias”. Tomando el período histórico que va de 1500 a 2000, el profesor de la Universidad de Yale muestra cómo diferentes poderes hegemónicos e imperios, como la China de los Ming, el dominio de los Hansburgos, el predominio francés y el imperio británico entraron en decadencia debido al elevado costo que implica mantener la supremacía militar y estratégica como potencia.
Con el transcurso del tiempo mantenerse en el zenit del poder mundial tiende a deteriorar las bases económicas del país poderoso. Las grandes potencias, para mantenerse en la cima del sistema internacional, deben gastar mucho dinero en defensa propia, protección de aliados y expansión estratégica; de esta manera, inician un proceso de debilitamiento porque desvían recursos valiosos, que deberían ir a nuevas inversiones, desarrollo productivo y cambio tecnológico. Este fue el caso de todos los ejemplos arriba mencionados, y sería el camino que también está recorriendo Estados Unidos en nuestros tiempos.
Argumento parecido desarrolla Emy Chua, quien en su libro Day of Empire, muestra cómo, a lo largo de la historia, las superpotencias nacen, alcanzan la cima y caen. Ella habla del imperio persa, romano y también del chino, mongol, holandés y británico. La investigadora argumenta que, en un primer momento, todas estas potencias que dominaban el mundo eran extraordinariamente tolerantes en el sentido que permitían la coexistencia de diferentes grupos religiosos, étnicos, lingüísticos y de otra índole, que ayudaban a que la sociedad avance. Esta tolerancia no implicaba que no hubiera violencia, pero sí dinamismo económico y social. Entretanto, al momento de la caída, estas sociedades multiculturales iniciaban un proceso de intolerancia, xenofobia e intenso conflicto. En las palabras de Chua: “La intolerancia es la semilla del declive”, porque en la búsqueda del poder total cierto grupo querrá imponerse sobre el otro. Al igual que Kennedy, Chua sostiene que Estados Unidos estaría en proceso de pérdida de hegemonía debido a sus problemas internos.
Una línea parecida de raciocinio también la realiza Joseph Nye, de la Universidad de Harvard, quien reconoce que la hegemonía de Estados Unidos está en erosión no tanto por el debilitamiento del país, sino más bien debido al crecimiento de las demás naciones. Además, cree que el poder mundial siempre depende del contexto y que en realidad, desde hace mucho tiempo, el sistema internacional se asemeja a un complejo juego de ajedrez de múltiples dimensiones. En el tablero de arriba, el poder estratégico militar es unipolar. En esta instancia, Estados Unidos es y seguirá siendo potencia de primer nivel, sin competencia en el mediano plazo. En el tablero del medio, que representa el nivel económico, ya se ha producido una fragmentación del poder. El juego ya es, y será más aún, multipolar, con actores importantes como Europa, Japón, China, Brasil, India, Sudafrica y otras economías que van cobrando paulatina importancia. Parag Khanna coincide con esta idea y sostiene que es tiempo de las potencias intermedias, es el momento del Segundo Mundo, título de su mejor libro.
Para Nye, en el tablero de ajedrez de abajo, las relaciones transnacionales cruzan fronteras al margen del control de los estados. Incluye banqueros inescrupulosos, terroristas, contrabandistas, narcotraficantes y hackers. En este nivel, el poder sería muy disperso y habría muy poco control de parte de los gobiernos. Este lado oscuro de las relaciones internacionales podría interferir mucho en los otros dos juegos de ajedrez.
Ante lo expuesto, para terminar una sólo pregunta desde la óptica nacional: ¿En una visión estratégica, no sólo en el código de los circunstanciales apoyos internos, es adecuado que una de las líneas de la política exterior boliviana se apoye en una lectura del contexto internacional que aún supone que existe la Pax Americana?  


Monday, August 12, 2013

LOS REVOLUCIONARIOS QUE NO SABIAN CONTAR

    En este domingo que inicia el mes de los vientos, algunos comentarios preliminares sobre los resultados del censo 2012 y sus implicaciones de políticas públicas. Si los datos son correctos, se han producido avances importantes en varios ámbitos. En temas educativos, el año 1950, el 70% de la población no sabía leer ni escribir; en 2012 sólo el 5% es analfabeto. Asimismo, se constata que en la actualidad la tasa de asistencia escolar alcanza al 83,54%. Con base en estos datos, el desafío de la política pública es mejorar la calidad educativa y repensar qué se hará con el bono Juancito Pinto, porque, como se recordará, éste tenía como objetivo aumentar la asistencia escolar y con los datos de cobertura elevados registrados por el censo, esta política pierde una de sus razones de ser.

    Otros indicadores sociales que han mejorado son la cobertura de electricidad, agua y saneamiento, pero en proporciones no muy elevadas. En el censo de 2001, el 62,27% de las viviendas tenía agua potable por cañería. El año 2012, el 66,09% de las casas dispone del líquido elemento. La energía eléctrica habría aumentado en un 14% en el mismo periodo intercensal. Además, hogares que tienen servicio sanitario pasaron del 62,27% en 2001 al 69,92% el año 2012. La lección de política pública es que las inversiones públicas en estos sectores, que aumentaron mucho en los últimos ocho años, no fueron a la velocidad del crecimiento de las necesidades de la población, hecho que estaría confirmando la falta de efectividad y calidad de las inversiones en servicios básicos en los departamentos y regiones más pobres. El reto es gastar mejor en servicios públicos, especialmente en las ciudades intermedias.

    Si bien algunas brechas de pobreza están disminuyendo, el censo 2012 muestra que la brecha digital es muy elevada: tan sólo el 9,45% de las viviendas cuenta con conexión de internet. Tenemos un enorme atraso en lo que refiere a la difusión y uso de las tecnologías de la información, y si a esto añadimos la mala calidad del servicio, tanto público como privado, vemos que estamos lejos de contar con una base para crear territorios inteligentes o ciudades creativas. La esperanza es que con el satélite Katari se avance en la dotación de internet, pero con aplicaciones a la salud y educación.

    Otro dato muy relevante es que el 70% de la población boliviana cuenta con vivienda propia; valor que aumentó en un 39% respecto de 2001. Éste es sin duda un indicador positivo, pero también debería alertarnos sobre los que está pasando en el sector de la construcción. En los últimos diez años, el déficit habitacional está bajando muy rápidamente, por lo que es posible que la demanda por nuevas viviendas, a futuro, tenga piernas cortas y en breve tengamos una sobreoferta de casas y departamentos especialmente para las clases medias de las ciudades. Este dato del censo, junto a otros indicadores de coyuntura (créditos a la vivienda, por ejemplo), debería ayudarnos a despejar la duda si en el sector de la construcción, que crece a más del 10% al año, estamos frente a una burbuja o boom inmobiliario.

    Como se puede ver, un censo es muy valioso para el análisis económico y el diseño de políticas publicas, pero ahora usted se estará preguntado si los datos que le comenté son correctos. Éste es un problema de desconfianza muy grave.

    Un censo es el evento más importante de la medición estadística de un país. Es una especie de solsticio de los datos que ilumina la realidad poblacional, económica y social. Es una de las bases sobre la que se construye un sistema de información y es fundamental para el diseño e implementación de las políticas públicas. Un país sin un sistema estadístico serio y confiable está condenado a los laberintos de la ignorancia, por eso es tan importante que nuestros centros de producción de datos sean independientes de los vaivenes políticos, porque cuando nuestros políticos -en su mayoría pre-pitagóricos en matemáticas- se ponen a contar, les aparecen seis dedos en la mano.

    Ya se ha escrito bastante sobre los errores y horrores cometidos en la planificación, implementación y levantamiento del censo. Urge salvar esta información, si aún es posible, y restaurar la credibilidad del INE. Una auditoría postcensal o cualquier otro instrumento técnico que se aplique debería ser hecho por una comisión especial, conformada por técnicos de los partidos de la oposición y de los gobiernos regionales, universidades, estadísticos, cientistas sociales de reconocida capacidad, organismos internacionales y otros. Caso contrario, una negra nube de dudas se levantará sobre nuestro sistema estadístico, y análisis como el que usted acaba de leer siempre estarán sobre sospecha y sujetos a confirmación. Incluso los tan publicitados logros económicos y sociales del proceso de cambio, también en duda. Al parecer, existen algunos neorrevolucionarios que no saben contar y le están dando la razón a Mark Twain, que decía que había tres tipos de inverdades (¿qué elegante, verdad?): mentiras, mentiras disfrazadas y estadísticas.

Monday, August 5, 2013

El virus de las ideas

Cuentan que en cierta ocasión un estudiante impetuoso y repleto de verdades, como neorevolucionario del proceso de cambio, se acercó a Albert Einstein y le dijo con el coqueto puño en alto: Estoy repleto de nuevas ideas, compañero. Y el genio de la teoría de la relatividad le contestó: Qué suerte la suya, porque yo sólo tuve una. 

Las ideas, y mejor si son nuevas, transforman la vida de personas, familias, empresas, sociedades y países. Las nuevas ideas revolucionan el mundo, las malas, de las cuales hay muchas, destruyen la vida de la gente.

En economía, las ideas creativas son la base de los cambios tecnológicos, de los saltos en la productividad y de la sostenibilidad del crecimiento económico. Un país más desarrollado tiene un mayor stock de ideas y las administra mejor. El atraso y la pobreza están vinculados a una carencia de ideas creativas y a la repetición de las peores iniciativas del pasado presentadas como recién salidas del horno.

Las ideas y el crecimiento económico están vinculadas a través de una función de producción, es decir, de la relación que se establece entre capital y trabajo. Una nueva idea reagrupa la conexión entre máquinas y trabajadores, por ejemplo, para obtener más y mejor producción, tanto de un bien como de un servicio, pero no es un asunto meramente de ingenieros.

Una innovación puede estar en un programa de salud, en una nueva forma de vender al por menor, en un cine de múltiples salas, en un refresco dieta, en una nueva política pública, en un software o en la organización de una clase. Las ideas son poderosas y virales: nada surge de la nada, se alimentan del pasado y su mejor ecosistema son las redes de otras ideas; en estos contextos tienden a expandirse de manera contagiosa.

Al contrario de los idolatrados recursos naturales, las ideas son recursos absolutamente renovables. Las nuevas ideas llevan a la innovación, que es la gasolina de las economías creativas y los territorios inteligentes.

Desde el punto de la teoría del crecimiento económico, las ideas tienen una doble característica: son bienes no rivales, pero pueden ser o no excluyentes. La no rivalidad de las ideas se explica porque una vez que ésta se ha convertido en un invento, una o mil personas pueden utilizarlo sin costo adicional alguno. Ejemplos sencillos: un transistor, los principios de la combustión interna, un nuevo diseño de la estructura organizacional de una empresa... podrían ser utilizados por cualquier persona, pero también el invento puede estar patentado, por lo que se convierte en un bien excluible.

En cambio el capital humano es un bien rival y excluible. Un científico pensando en nuevos inventos sólo puede estar en un solo lugar y su capacidad de investigación es excluyente. Ahora bien, una nueva idea sin patente tiene rendimientos crecientes de escala y ésta es la base del crecimiento sostenible. Cuando más se usa la idea, más y mejor se produce. Las ideas se crean y diseminan a través de la investigación, la socialización y la enseñanza.

En la era de la información una de las formas más novedosas de difundir y contagiar ideas como bienes no rivales es la red social que se llama TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño) cuya consigna es: “Ideas dignas de difundir”. TED es una forma poderosa de fomentar la creatividad y el crecimiento económico. Las mejores cabezas del planeta socializan temas que incluyen ciencias, arte y diseño, política, educación, cultura, negocios, asuntos globales, tecnología y desarrollo, y entretenimiento. Es el conocimiento, las ideas, la tecnología y la inspiración como un bien público mundial que puede acelerar el crecimiento económico. Todos pueden acceder al sitio web de TED y ver lo que está pensando y haciendo el liderazgo innovador en el mundo desde múltiples perspectivas. TED promueve la difusión de pensamiento libre y tiene una gran difusión a través de las redes sociales.

La semana pasada, varios alumnos de la Universidad Católica Boliviana (UCB) organizaron el primer TED en Bolivia con el tema de emprendimiento. Fue éxito total por la calidad de las intervenciones y la masiva participación de estudiantes. Un verdadero balneario para el cerebro, cuyas intervenciones en breve estarán en la red. Son estos tipos de eventos que muestran el potencial de ideas y proyectos que debe convertirse en un virus de creatividad y cambio productivo. Las ideas son el primer paso, pero requieren de ecosistemas académicos, empresariales y públicos mucho más amigables para que se conviertan en grandes negocios inclusivos o cambios sociales verdaderos, en suma, para generar un crecimiento económico de calidad.

En 11 años Bolivia recibió medio Plan Marshall

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