Sunday, October 19, 2014

Jean TIrole y el Estado inteligente

 Uno de los reproches que se hace con frecuencia a los economistas es que sus teorías están muy alejadas de la realidad. En muchos casos esta acusación es verdadera. Pero también hay excepciones, como es el marco conceptual desarrollado por el premio Nobel de Economía 2014, Jean Tirole, Director de la Toulouse School of Economics.  En efecto, en esta oportunidad se premio a los esquemas de regulación económica de los servicios como agua, luz, gas natural o telecomunicaciones y a la promoción de competencia en mercado oligopólicos.
El profesor Tirole y su fallecido colega Jean-Jacques Laffont, en base a teoría de juegos -una disciplina de la economía que ayuda a explicar las relaciones de mutua dependencia entre diversos actores (personas, empresas y Estado)- desarrollaron arcabuces conceptuales para entender las asimetrías de información en mercados imperfectos y la manera de corregirlas. Ambos pueden ser considerados los padres de la regulación económica moderna.
Permítanme un ejemplo para ilustrar las ideas de Tirole.  Las empresas telefónicas quisieran vender muchos servicios de llamadas por celular postpago, pero enfrentan un mundo de consumidores muy diverso. Jóvenes, ejecutivos, pequeñas empresas, amas de casa y comerciantes. Gente que habla mucho por celular, otras que sólo realiza unas pocas llamadas al día. Personas con más o menos ingresos. En fin, un mercado muy heterogéneo y donde los posibles usuarios tienen mucha más información, (valoración del servicio o predisposición de pago), que las empresas.
Existe asimetría de información.  Por supuesto que la empresa pueden realizar costosos estudios de mercado para conocer el perfil de sus consumidores, pero es imposible que tengan la película clara sobre la preferencia económica de las personas. En un escenario de información imperfecta, la empresa puede establecer un único paquete con una tarifa elevada. Los consumidores ricos adquirirán el servicio, pero se excluirá a miles de potenciales usuarios. La empresa desaprovechará parte del mercado y abrirá mano de ganancias.
La otra opción es que la empresa coloque a venta un paquete barato, esto ampliará la base de usuarios, pero la compañía también perderá porque no podrá capturar el excedente económico de aquellos consumidores que están dispuestos a pagar más por el servicio o porque tienen más ingresos o porque usan más el celular.
En un mundo ideal, la empresa monopólica quisiera conocer cuánto valoriza cada persona el servicio de llamadas y sus disposición a pagar por él. Con esta información se podría tener una tarifa diferente para cada usuario. Pero esto no es posible, entonces se deben diseñar múltiples contratos que solucionen el problema de la asimetría de la información, usando las teorías de Tirole.
En la práctica, las empresas de telecomunicaciones  proponen cuatro paquetes para que los consumidores revelen cuánto están dispuestos a pagar. Por ejemplo, se establece un paquete ejecutivo, uno familiar, uno estudiantil y uno básico, con diferentes tarifas por segundo y cantidad, bajo el criterio que el que compra más minutos paga menos.  Con estos contratos pre establecidos, los consumidores eligen la opción que más les convenga a sus ingresos y necesidades de servicio. El usuario voluntariamente revela su información sin ningún costo para la empresa y esta tiene un esquema para capturar un mayor excedente económico de todos los consumidores.Otro caso donde se presenta desigualdad en la información entre actores económicos es en la regulación de monopolios.
Antes de las teoría desarrolladas por Jean Tirole,  el Estado, a través de un ente regulador (aquí en Bolivia las Autoridades de Regulación), podía establecer tarifas para los servicios públicos monopólicos mediante dos metodologías: 1) Estableciendo una tasa de retorno para inversión, digamos del 9%, y partir de este parámetro, la empresa privada o publica debe calcular sus precios. 2) El precio tope (Price cap) que estable un máximo a cobrar por el servicio.
En ambos casos, es muy complejo el cálculo, porque la firma tiene mucha más información sobre sus costos y tecnología de la producción, que el ente regulador. Existe una enorme asimetría de la información.  En cualquiera de las metodologías, la autoridad regulatoria puede equivocarse induciendo o colocando un precio alto por el servicio, en cuyo caso la empresa gana mucho dinero, o un precio bajo, en cuyo caso, se mata a la compañía.
Obtener información sobre costos y otras variables técnico financieras es muy caro, los reguladores tendrían que ir a vivir dentro de las empresas. Es en este contexto complejo que Tirole diseñó un sistema de contratos de producción, los cuales son ofrecidos, por el regulador público, a las empresas monopólicas, estos similares a los paquetes que no ofrecen las compañías de celulares.
Una empresa con altos costos elegirá un contrato de regulación con una relativamente alta compensación por éstos. Y aceptará cobrar una tarifa por el servicio más baja. En cambio, una compañía que tiene mayores oportunidades de reducir sus costos elegirá un contrato con una relativamente baja compensación de sus costos, pero con un precio más alto por los servicios. Sin que el ente regulador tenga que hacer dispendiosos estudios sobre los costos de las empresas para determinar el precio que cobran los monopolios, éstos revelaran qué tipo de empresas son.
Tirole también ganó el premio Nobel de este año por los avances logrados en teorías sobre oligopolio, inversiones estratégicas, independencia en la regulación y varios otros temas más. Contribuyó a dar base teórica a la intervención estatal inteligente para corregir fallas de mercado.

Saturday, October 11, 2014

Entrevista mia en CNN sobre coyuntura economica

http://edition.cnn.com/video/data/2.0/video/spanish/2014/10/10/cnnee-montero-intv-bolivia-gonzalo-chavez-working-children.cnn.html

Monday, October 6, 2014

Portabilidad numérica


A raíz de problemas con el servicio de navegación de internet en mi celular, puse mis reclamos ante la empresa y mis preocupaciones en las redes sociales, que cada vez más se están convirtiendo en espacios de ejercicio democrático ciudadano y de defensa de los derechos de los consumidores.
Uno puede tener desconfianza sobre la efectividad de estos foros virtuales, pero no hay la menor duda: son fuentes de información muy buenas y existen excelentes sugerencias y comentarios. Este artículo es tributario de varias ideas que surgieron en el Facebook. Agradezco a todos por relatar sus casos y presentar sus interesantes análisis sobre el tema.

Cuando uno reclama sobre el mal servicio de internet o celular de una compañía telefónica, la respuesta obvia y bien intencionada es: cambia de empresa y punto. Esta salida tropieza con dos problemas. Primero, que según muchas opiniones en las redes sociales, puede ser una experiencia de pasar de Guatemala a Guatepeor. Las tres empresas del mercado: Tigo, ENTEL y Viva tienen similares problemas: deficiencia de cobertura, mala señal, pobre atención al cliente, elevados costos comparados con parámetros internacionales y un largo etcétera. Así que, a los consumidores sólo les queda tomar Resignol y rezar a San Cristóbal, el santo de los transportistas y la comunicación.
Segundo, el problema del mal servicio en telecomunicaciones tiene raíces estructurales;  es consecuencia tanto de una falla de mercado como de Estado. Esta última asociada a una deficiente supervisión y regulación de los actores del sector por parte de la Autoridad de Transportes y Telecomunicaciones (ATT).

La falla del mercado es resultado de un problema hold up o retención por parte de las empresa. La teoría moderna de organización industrial sostiene que el hold up surge en ciertas transacciones entre actores comerciales, cuando una de las partes, digamos A, debe realizar una inversión específica y/o aceptar un tipo de contrato antes que la transacción se concrete impuesta por B, quien impone todas las condiciones. Y que una vez que continúa el negocio, A se ve retenido por la otra parte, en este caso B. En estas circunstancias, B puede actuar de manera oportunista, lo que le va significativamente los costos de transacción de A y baja los de B.  

Me disculpo por lo abstracto del concepto, pero, felizmente, el mercado de servicios de celulares es una buena aplicación. Cuando una persona va  a comprar un servicio de llamadas y navegación de internet vía celular pospago, el cliente debe invertir en un aparato de teléfono.
Ésta es una inversión específica que un usuario deber hacer para poder acceder al servicio. Incluso las empresas se encargan de vender a crédito el celular, pero con algunas condiciones, el número es de la empresa  y el contrato de adhesión que se debe firmar contiene cláusulas de retención.
Por ejemplo, el cliente se ve comprometido a comprar por 18 meses el servicio. Ésta es la etapa de enamoramiento, la empresa ofrece el cielo y la tierra en calidad de servicios, jura amor eterno en la atención. Una vez estampada la firma en el contrato, hecho el hold up, la compañía tiene todo para pasar de príncipe a sapo.

Un elemento importante del hold up es que el número del celular pertenece a la empresa. Y dado que la mayoría de los usuarios crea  redes, personales y de negocios, en torno a un número, esto refuerza la retención y aumenta los costos de cambiar de compañía telefónica. Es una barrera de salida.
En este contexto de relación comercial desigual, las empresas bajan la calidad de los servicios y no se preocupan por mejorar la atención al cliente. Para corregir estas imperfecciones de mercado, la experiencia internacional muestra que hay dos caminos:
Generar más competencia a través de lo que se conoce como la portabilidad numérica, que es básicamente que el usuario sea el propietario del número y puede elegir libremente el servicio de cualquier empresa. Es decir,  tiene toda la posibilidad de cambiar de proveedor. En esta nueva aproximación, la numeración es un bien común y no de los operadores.

Esto, sin duda, aumenta la competencia entre las firmas que buscan innovar y ofrecer, tanto mejores servicios como precios. Junto a esto también debe existir portabilidad de aparatos telefónicos. La portabilidad numérica ya existe en la mayoría de los países de América Latina.
 La Ley General de Telecomunicaciones (artículo 52, inciso 5) boliviana también establece esta condición, pero, por alguna razón incomprensible, aún no fue reglamentada.
Por supuesto que la portabilidad numérica no está exenta de problemas. Uno de ellos es que las empresas implementan prácticas de precios diferenciados en los servicios de telefonía móvil, según la red de destino de las llamadas ("tarifas on-net / off-net”). Pues muy bien, la portabilidad numérica también debe ser acompañada de mejoras cualitativas en la regulación por parte de la ATT.  Y éste es el segundo camino para promover competencia.

En suma, la portabilidad numérica y la regulación efectiva pueden ayudar a que los servicios de comunicación sean más sostenibles y satisfactorios.  

Economía en línea

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