Sunday, March 29, 2015

Si crees que la educación es cara, intenta la ignorancia

En este domingo de silencio electoral y político me permito compartir con ustedes las principales ideas y datos de una separata que publica la revista inglesa de The Economist sobre educación superior en el mundo.   
El número de estudiantes de nivel universitario está creciendo más rápido que el PIB mundial. Una buena noticia es que la matrícula de alumnos crece más rápido que la compra de autos. A nivel global, en dos últimas décadas, el número de inscritos subió de 14% a 32% de la población joven.
En Corea del Sur,  casi todo el mundo va a la universidad. En China, el número de estudiantes creció de uno a siete  millones  de 1998 a 2010. En el mismo periodo, las universidades chinas contrataron casi 900 mil  nuevos profesores de tiempo completo. El país asiático produce más graduados que Estados Unidos e India juntas. América Latina y Bolivia no son la excepción en estas tendencias.
La mayor demanda por educación universitaria parece estar asociada al aumento de la tasa retorno de la inversión, en especial en los  países pobres. Según The Economist,  por cada año adicional, en educación superior, el incremento promedio en ingresos está en torno de 14%.  En América Latina esta ganancia llega a 16%. Al parecer esto confirma un viejo dicho que dice: si crees que la educación es cara, intenta la ignorancia. Lo anterior es válido tanto para la inversión personal como la pública.
Para ponerlo de manera sencilla. estudiar rinde, bajo el supuesto que la oferta educativa es buena, hipótesis que no siempre se cumple en Bolivia.  Ésta es una argumentación fuerte para que el Estado invierta en educación de calidad, tanto en la oferta como en la demanda.  ¿Pero cómo se consiguen universidades de calidad? La revista inglesa muestra varios modelos internacionales. 
El tema de calidad de la enseñanza universitaria no es sencillo de medir. Una práctica común en la industria son las acreditaciones:  una institución independiente certifica a partir de  varios parámetros,  la calidad de una carrera o facultad.
En el caso de Bolivia, hace muy poco tiempo el Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana cumple este rol.  El otro camino es que la universidad participe en  rankings internacionales. Uno de los más prestigiosos es el ranking de la Universidad de Shanghái, pero hay varios otros más.
Aquí la estrategia es buscar marcos de referencia de universidades prestigiosas que están en los primeros puestos, generalmente  ocupados por universidades estadounidenses e inglesas, y seguir sus principales prácticas académicas. 
En algunos casos se realizan alianzas con las primeras de la lista. Las universidades de Arabia Saudita tienen acuerdos millonarios con New York University, Yale y otras. El modelo generalmente es doble titulación y se convierte en un mecanismo de transferencia tecnológica.
La competencia se ha intensificado, no sólo por la excelencia académica, sino también para atraer buenos estudiantes. La estrategia de Singapur "escuela global”, iniciada en 2002, es atraer a 150 mil  estudiantes extranjeros en  2015. Universidades norteamericanas están en el  mismo camino, a través de la admisión ciega que busca reclutar talento mundial ofreciéndoles becas.
Las búsquedas de mejores posiciones en los rankings internacionales generalmente son esfuerzos público-privados y cuentan con  el apoyo de políticas estatales.  The Economist apunta a algunos ejemplos interesantes, como Alemania que lanzó su proyecto Exzellenzinitiative en 2005.
"En   2011, Francia  anunció un programa para crear una ‘liga Sorbona’ -grupos de universidades y organizaciones afiliadas a su Centro Nacional de Investigación Científica para competir con la Ivy League de Estados Unidos.
Rusia ha comenzado un proyecto llamado ‘5-100’ para conseguir cinco universidades en la parte superior del ranking Times Higher Education 100”. Japón, bajo su Programa Universidades Súper Global, dará a universidades seleccionadas fondos adicionales para subir en el ranking.
Otra tendencia de la educación superior mundial es la atracción de profesores e investigadores renombrados pagando mejores salarios. Las universidades de Australia, Estados Unidos y Canadá son las que mejor pagan a sus profesores. Un promedio de salario para buenos investigadores puede estar en torno de 100 mil dólares.
La atracción de capital humano no es una estrategia tan sólo de países ricos. Chile, Brasil y Ecuador, este último para su proyecto de ciudad del saber (Yachay)  han contratado centenas de investigadores, por ejemplo de España, donde, por la crisis económica, no pueden retener talentos.
    Éstas son algunas de las tendencias de la economía de la educación mundial. En nuestro país estos temas son tratados de manera muy marginal y muchas veces sólo en momentos electorales, como las 100 becas que el Gobierno ofreció en campaña y ahora no se sabe qué suerte corrió.
Modestia  aparte, la Escuela de Producción y la Competitividad  de la Universidad Católica Boliviana, entidad que dirijo, participa del Eduniversal,  un ranking mundial de escuelas de negocios y esto nos ayuda cada vez más a ofrecer un mejor servicio.
Gonzalo Chávez A. es economista.

Monday, March 23, 2015

Del Estado quejón al Estado Emprendedor

Desde el poder se ha afirmado que el sector privado boliviano sería el responsable de que en 2015 la economía no llegue al 5,9% de crecimiento. En base a esta reclamación, el Gobierno ha rebajado la proyección de crecimiento del producto a  tan sólo  5%.
 La constatación de que el sector privado no está invirtiendo los montos previstos fue una mezcla de queja y denuncia. Homogeneiza a todo el sector privado y se pone a todos en el mismo saco.  Pequeñas, medianas y grandes empresas se las mide con la misma vara.

Se junta firmas de todos los sectores de la economía, se borra la línea entre mercado interno y externo y no se distingue entre los formales e informales. Suena a un reclamo de suegra que le echa en cara al badulaque del sector privado su falta de compromiso con al inversión. 

En términos más técnicos, y siguiendo algunas ideas de Lord Keynes, se interpela por la falta de "espíritus animales” en el sector privado nacional. Es probable que el reclamo sea valedero para algunos empresarios. No hay duda de que sectores como comercio, construcción, servicios financieros, para mencionar los más importantes, están ganando ríos de marmaja, agarrados de la levita de la burbuja de consumo por la que atraviesa la economía. 
Pero les aseguro que al sector privado productivo formal -que genera empleo de largo plazo, aquel vinculado a la industrialización y diversificación del país- no le ha ido bien, porque éste enfrenta un tipo de cambio real apreciado que juega en su contra.

Lidia con una política salarial redistribucionista, incluido el segundo aguinaldo,  que ha aumentado significativamente sus costos y que ignora olímpicamente los temas tanto de innovación como de productividad. Y, más aún, tiene que competir con un sector informal que no tiene ningún tipo de restricciones. 
Pero la política de reproches sólo refuerza una relación de amor y odio viciosa que se reproduce hace nueve años. Por parte del Gobierno, se trata de la vieja estrategia política de curarse en salud y echarle la culpa a los otros, en este caso al sector privado micha que no pone su plata.

Por el lado de los gremios empresariales hay varias respuestas. Unas siguiendo la Ley de Solís: hazte al sonsito y serás feliz,  asustadas porque el poder las convenció que cualquier opinión, contraria a la política económica del Gobierno, es una conspiración; otras presentando el viejo pliego petitorio del "falta todo” para poder invertir.  Y tal vez la mayoría, sufriendo de una ausencia de política productiva e industrial novedosa. 

Antes de seguir con el concurso de pasarse facturas de algo que aún no sucedió, tal vez sería más recomendable reconocer las otras causa que podrían afectar el crecimiento de este año, como ser: la fuerte caída de ingresos por exportaciones y la falta de políticas productivas que miren más allá del modelo extractivista minero y gasífero.
El momento no es para encontrar chivos expiatorios, sino para salir de la caja pensando en soluciones diferentes.  Pasar del Estado (el sector privado) quejón al Estado (al empresario) emprendedor. Para esto me permito seguir las ideas de jóvenes economistas como Mariana Mazzucato http://marianamazzucato.com y Ha-Joon Chang, y viejos gurús como Keynes. Este último afirmaba que: "Lo importante para un gobierno es no hacer cosas que las personas ya  estén haciendo, y hacerlo un poco mejor o un poco peor; sino realizar cosas que en la actualidad no están siendo hechas en absoluto”. 

Es decir, este puede ser un momento para salir de la trampa del rentismo, promover la diversificación del aparato productivo e impulsar un crecimiento inteligente, basado en la innovación, que además sea inclusivo y sustentable.  
Para esto se debe repensar el rol del Gobierno y la política pública en la economía, superando dos paradigmas: el primero, más ortodoxo, que sostiene que las acciones del Gobierno sólo deben corregir las fallas de mercado (externalidades negativas, monopolios y oligopolios, fallas de información y coordinación y bienes públicos); el segundo, más heterodoxo, sostiene que el Estado debe desplazar al sector privado, porque es el único que puede ofrecer valor social.
  
El crecimiento inteligente también evita las fallas de gobierno como ser: la captura del Estado por parte de intereses privados (nepotismo, corrupción, rentismo, grupos corporativos), mala asignación de recursos (elegir a los amigos y compañeros del partido) y competencia desleal con las iniciativas privadas (el desplazamiento). 
El crecimiento inteligente requiere no solamente de recursos para la innovación, sino de una visión estratégica y una dirección. En este camino, la acción del Estado da forma y crea mercados que promueven crecimiento inclusivo y medioambiental responsable. 

Es decir, es un Estado emprendedor dispuesto a invertir y promover de manera pionera áreas donde hay que tomar más riesgos, como la innovación tecnológica para la producción de bienes y servicios que satisfagan a la base de la pirámide social.
Pagina web de Marinana Mazzucato http://marianamazzucato.com

Monday, March 16, 2015

No hay peor ciego que aquel que no quiere oír

Desde el año pasado se vislumbraba un contexto internacional adverso a la economía boliviana. Los precios de los minerales continúan -como dice el tango- cuesta abajo en la rodada. El valor del petróleo, que sirve de referencia para el cálculo del precio del gas natural, cayó de los majestuosos 100 dólares por barril,  al abismo de los 40 verdes, aunque ahora existe una leve recuperación. Inclusive los precios de soya y la quina muestran agotamiento.
El súper ciclo de precios de las materias primas ha llegado a su fin. Una contracción de ingresos de exportación están en curso. Estos hechos fueron mencionados, en repetidas ocasiones, por analistas económicos y organismos internacionales. También se alertó que la caída de los precios de las materias primas tendría consecuencias sobre el crecimiento económico.
La respuesta de los sacerdotes del poder fue unánime y soberbia. La economía nacional está blindada contra los sucios ciclos del capitalismo.  Al nuevo modelo económico no se le mueve un pelo porque se basa en el mercado local. Además, se cuenta con reservas internacionales de más de 15.000 millones de dólares del Banco Central de Bolivia para hacer frente a un posible invierno financiero.
El optimismo macroeconómico se tradujo en el Presupuesto General de la Nación de 2015. Crecimiento del producto de 5,9%, inflación del 5%, déficit público de 3,6%, inversión pública récord de 6.000 millones de washingtones. Además se mencionó que en otras ocasiones el precio del petróleo también había bajado y los timoneles de la política económica habían capeado la tormenta sin despeinarse. Con solemnidad se pontificó: la crisis internacional no llegará a las cumbres de la revolución. 
Los opinadores locales -aves ponzoñosas en extinción- y la suegra FMI, una vez más, no tienen razón. El mensaje parecía creíble, aunque tenía un dejo de precipitación, pero igual se bajó la línea ideológica y se activó el aparato de propaganda. 
Varios funcionarios juniors del  área económica del régimen salieron a repetir el mantra del blindaje. Pero, nuevamente un viejo dicho popular se hizo carne y verbo: No hay peor ciego ideológico que aquel que no quiere oír. Mirarse el espejo de las autoalabanzas no es una buena práctica. El reflejo puede revelarse.
En efecto, como muchas veces a lo largo de estos nueve años, la terca realidad de los hechos económicos desarmó la teoría del blindaje. Tan sólo después de dos meses del discurso triunfalista, se bajó la guardia y se aceptó el equivoco. El crecimiento económico sólo será del 5%,  la inflación llegará a 5,5% y el déficit público alcanzará al 4,1%.
Qué bueno que reconocieron los errores de predicción, aunque, como en otras oportunidades, le echaron la culpa a un tercero, ahora es el sector privado, que no estaría invirtiendo, ni a la velocidad suficiente ni en los montos requeridos.
Este comportamiento más conservador de los inversionistas puede tener razones valederas: 1) una política salarial distribucionista, que ignora los desafíos de la productividad y ha producido una explosión de costos; 2) un tipo de cambio real apreciado que fomenta la competencia desleal de las importaciones y el contrabando. Y 3) un fomento importante desde el Estado  a la informalidad, penalizando al sector privado formal.
En este contexto, la acusación de no inversión parece repetir un libreto de otras latitudes caribeñas, donde la crisis económica es resultado de una conspiración y no de malas políticas públicas.
Si a fin de año el crecimiento de la economía es menor al 5%, apuesto doble contra simple que el culpable será el imperio, quien, entre paréntesis, está implementando una política exterior torpe para América Latina, ofreciendo de bandeja papita pa ra los loros revolucionarios.   
El retroceso en la predicción súper optimista, cuando aún se estaba en las preliminares y se amenazaba con un desempeño antológico de tigre andino, tiene sus consecuencias. Puede crear una abolladura considerable en la credibilidad de la política económica.
Recordemos que las expectativas de personas y empresas están a flor de piel porque oyen, en el vecindario y en el mundo,  tambores de tormenta económica. Estas idas y venidas con las cifras macroeconómicas levantan malos ánimos, acaban con los zapatos y alimentan el fuego de la incertidumbre.
Ahora bien, los gurús del oficialismo podrían aprovechar esta oportunidad de sinceramiento para ratificar la trayectoria que seguirá el tipo de cambio en el país, no sólo con declaraciones  y sí con acciones que la respalden.
Prácticamente toda América Latina se ha visto obligada a realizar modificaciones en su política cambiaria. Además, el dólar se ha fortalecido respecto a varias monedas en el mundo, en especial frente al euro. En este contexto, existe mucha gente nerviosa sobre el futuro comportamiento del precio del dólar en Bolivia.
Hasta la fecha se ha afirmado que no habrán modificaciones en el tipo de cambio. En este ámbito se requiere administrar con inteligencia y serenidad la credibilidad, buena parte de la estabilidad financiara se encuentra anclada en esta variable. Aquí no vale decir una cosa ahora y en dos meses modificar la proyección. 

Monday, March 2, 2015

Camas separada, besos sin calor, fin del amor

Video de Lindomar Castilho q inspira mi columna de este domingo
Comparto mi artículo sobre los escenarios del precio del gas natural y las músicas que acompañan a esta novela. Recomiendo al final de artículo el video Camas Separadas Fin de nuestro amor. Espero sus comentarios.

2019 y las melodías del gas natural
                 Gonzalo Chávez A.

Bolivia vive del gas natural, es decir, de los precios y las cantidades  que requieran los mercados. Esta es una verdad de Perogrullo, pero siempre es bueno recordarlo,  porque, al calor de la fiesta del consumo de los últimos años, Bolivia ha gastado e invertido los recursos que provienen de la venta de gas natural -como dice un viejo vals peruano- sin medida ni clemencia.

El presterío  del consumo continúa a ritmo de música chicha, pero el repertorio puede cambiar en los próximos años, en especial el 2019, cuando termina el contrato con Brasil.

Hagamos un abordaje de corto plazo y estructural de lo que puede pasar en estos cinco años en el negocio del gas natural y bajo qué melodías podría seguir la fiesta o el entierro.

Desde julio del 2014  hasta la fecha, los precios de gas natural han caído en torno de un 50%. Este hecho tendrá un impacto negativo relevante, tanto en el total de exportaciones  como en los ingresos del Gobierno. Cabe recordar que ambas variables representan el 50% de la balanza comercial y fiscal, respectivamente.
Si el precio del petróleo en 2015, en promedio, se mantiene en 60 dólares el barril,  en el primer caso dejaríamos de recibir como unos 2.000 millones de dólares, pero también nos ahorraríamos unos 400 millones de dólares por la importación de diésel.  En el segundo caso, las arcas del Estado tendrían unos 1.300 millones de verdes menos.
Lo bueno es que, gracias a las fórmulas de cálculo del precio del gas natural de los contratos con Argentina y Brasil, este cuchillazo de menos ingresos es más lento y viene en dosis homeopáticas. Además, el Gobierno podría atenuar el choque negativo de ingresos, en la economía boliviana, usando las reservas internacionales. Es decir, la melodía de este periodo sería un pasadito caliente de los 70 que dice Killing me softly, que en una traducción acollada sería "Mátame suavemente”.
En efecto, en ambos contratos los precios de gas están indexados a canastas de precios de petróleo, que se reajustan cada cuatro o seis meses.  Quiere decir, que la caída de los precios del petróleo de estos meses se reflejará en menores precios e ingresos a partir de junio del 2015.  En cuanto al ahorro por la importación de diésel, comenzó cuando el precio del oro negro se desplomó. Este razonamiento es cierto, pero es un consuelo pasajero, porque, además, el valor ahorrado es menor a lo que perderíamos por la caída de las exportaciones de gas.
La fórmula de precios de gas natural pospone el sablazo, pero también retrasa la recuperación. Si el precio del crudo se recobrase en julio, por ejemplo, nuestros ingresos sólo reflejarían este nuevo hecho de mercado en diciembre.  La melodía de este periodo sería, entonces, "suave nomás, que me estás matando”.
Como antecedente de corto plazo, este mes el precio al contado en el mercado estadounidense del gas (el Henry Hub) fue de alrededor de 2,75 dólares por millón de unidades térmicas británicas (MMBtu), el más bajo desde mediados de 2012. El precio al contado del GNL cayó a 6,65  dólares por MMBtu.
La otra sombra de Grey, que ya se proyecta desde el futuro sobre el mercado del gas, viene del 2019, cuando termina el contrato de venta de gas natural a Brasil. Aquí la lectura estructural: si prima la sensatez, las negociaciones para un nuevo contrato o la reformulación del actual deberían comenzar en meses, aunque el momento comercial y diplomático no es el mejor. Sobre la mesa tres temas calientes, entre muchos, por supuesto: precios, reservas y relaciones bilaterales.
En el máscara contra pelo entre ambos países, una certeza: Brasil seguirá comprando gas natural boliviano por razones estratégicas, pero propondrá un precio menor y desconectado del precio del petróleo. Seguramente buscará una referencia de un mercado internacional para el energético, como el Henry Hub, que en sus mejores momentos cotizó el millón de BTUs a seis dólares.
El otro elemento crucial en la renegociación será las reservas internacionales. Bolivia corre contra el tiempo, tiene un atraso de por lo menos tres años en exploración del gas natural. Nacionalizamos una torta petrolera, que está disminuyendo; eso hinchó los pechos de bronce de orgullo nacional, pero no se repuso inversiones.
Sin un aumento significativo de las reservas de gas natural, la capacidad de negociación de Bolivia es muy baja. Debería haber pánico en YPFB, no les va a quedar otra que soltarse las pichicas ideológicas y dar más incentivos a las odiadas transnacionales. La necesidad tiene cara de hereje. Esto es cuestión de tiempo.      
Finalmente, pero no por eso menos importante, está el tema diplomático. Los gobiernos de ambos países, después de juramentos de amor eterno, duermen en camas separadas. Pero los países y examantes no tienen amigos, sino intereses. Brasil apuesta a una política exterior basada en la paciencia estratégica.
En 2019 buscará apretar las clavijas, aunque resta todavía ver qué pasará con Petrobras, que, por ahora, se hunde en el lodo de corrupción y amenaza con cargarse a todos los hermanos y compañeros revolucionarios del Partido de los Trabajadores, que dieron una cátedra al mundo sobre cómo se socializa los recursos públicos.
Del lado boliviano, la estrategia de indiferencia y billetera mata a galán gigante también tiene piernas cortas. El mercado brasileño es vital para la economía boliviana. Así, en algún momento debería primar un pragmatismo responsable. Bueno, la música de este periodo es un clásico de la música sertaneja brasileña del incomparable Lindomar Castilho, que -dicen las malas lenguas- le encantaba al Che.
A seguir, transcribo y traduzco la letra: "Vamos a tener que vivir en la misma casa. Dormir en camas separadas, hasta que nuestros hijos crezcan y cada uno puede seguir su camino. Para que nunca tengan un trauma en esta vida y evitarles un gran dolor, frente a ellos te llamaré de querida y tu me llamaras de mi amor. Camas separadas. Beso sin calor. Fin de nuestro amor”.
En anexo video de Lindomar Castilho cantando Cama Separadas
http://youtu.be/VxhlyfHhVBY

Premio Nobel para el lado psicológico de la economía

Un viejo y pretencioso chiste entre los economistas pregunta: ¿Por qué sólo existe premio Nobel de economía?  ¿Por qué no hay este galardón ...