Monday, November 15, 2010

La guerra de las hamburguesas

Hace muchos años la revista inglesa, The Economist, pública el índice Big Mac, que lista el precio de esta famosa hamburguesa en varios países en el mundo. Es una forma de medir la paridad cambiaria de cada economía, es decir la competitividad de la moneda. El índice, que consiste en comparar el precio del Big Mac en cada país, tomando como base el precio que ésta misma tiene en Estados Unidos, en octubre de esta costaba 3,71 dólares. En Brasil, la misma hamburguesa cuesta 5,26 verdes, lo que muestra una sobrevaluación de más de 40 por ciento del Real. Hace unas semanas estuve en este país y realmente, los precios están de terror, en Rio un pasaje de ómnibus cuesta 12 Bolivianos. El otro extremo es China, donde el Big Mac cuesta tan sólo 2,18 dólares, quiere decir que la subvaluación sería de 42 por ciento, es decir que el costo de vida en China estaría más barato. En Bolivia, no tenemos esta cadena, pero su competencia, Burger King, vende dos hamburguesas similares: la Steak House a 29 Bolivianos (4,14 dólares) y la Whopper a 22 Bolivianos (3,14 verdes). En primer caso la apreciación del Boliviano sería de 11 por ciento, en el segundo habría una depreciación de 15 por ciento. Un informe del FMI señala que el Boliviano está apreciado en un 5 por ciento.

Por increíble que parezca las diferencias de precios de las hamburguesas explican porque en el mundo estamos en las puertas de una guerra cambiaria, problema que fue uno de los temas centrales de debate de la cumbre del G20 realizada en Corea del Sur.

¿Qué significa esta guerra económica? ¿Quiénes son los principales contendores? De un lado están las alicaídas economías de Estado Unidos y Europa (excepto Alemania) que acusan a la potencia emergente, China, de manipular su moneda, y mantenerla depreciada artificialmente con el único objetivo se favorecer sus exportaciones y así fomentar un superávit comercial, exportaciones mayores de las importaciones. Es decir que no sólo el Big Mac está barato sino muchos productos del gigante asiático están a precios de gallina muerte y por lo tanto, están invadiendo los mercados de los países desarrollados. Según estos, los productos chinos baratos compiten deslealmente con la producción nacional, impidiendo que esta se recupere de la tremenda crisis financiera que azota al “primer mundo”. Además, la subvaluación del Yuan ayudaría a restringir las importaciones. Frente a esta situación, ciertos sectores del gobierno norteamericano presiona para que se contra ataque a los chinos con acciones proteccionistas colocando tarifas y otros mecanismo de control comercial y también con devaluaciones

El fondo del problema está en los desajustes estructurales de economías grandes Según Nouriel Rubini, Estados Unidos y otras economías desarrolladas, como Portugal, Italia o España, enfrentan serios problemas fiscales, ahora deben gastar menos y ahorrar más, pero eso implica mayor recesión, por lo tanto, para mantener el crecimiento, necesitan una depreciación nominal y real de su moneda para reducir sus déficits comerciales. Pero los nuevos ricos del mundo (China, Japón y Alemania) tienen un exceso de plata que se origina justamente en superávits de cuenta corriente, por lo que resisten la apreciación nominal de sus monedas, que en parte, es el origen de su nueva riqueza. Una depreciación del tipo de cambio disminuiría sus excedentes externos. Es decir quieren seguir teniendo dinero de afuera y no tener que depender de gastos internos mayores para sustentar el crecimiento. Especialmente en el caso de China no quieren frenar su ascensión económica al pedestal de nueva potencia. A su vez países como Brasil y otras economías emergentes también están preocupadas con la apreciación de sus tipos de cambio, porque les resta competividad externa, razón por la cual están intentando evitar entradas masivas de capital.
Como sostiene Rubini, el problema es que no todas las monedas pueden ser débiles al mismo tiempo, no hay posibilidad que todos los países se sacrifiquen, y que las Big Mac cuesten el mismo precio simultáneamente en todos los lugares, por definición su una de las monedas esta fuerte, la otra debe estar débil. “De modo que la guerra de devaluación competitiva en la que nos encontramos es un juego de suma cero: la ganancia de un país es la pérdida de otro”.
La guerra de las hamburguesas (divisas) puede llevar a una guerra comercial y esto sería grave en una economía mundial que necesita recuperar el crecimiento de manera más equilibrada. La reunión del G20 no pudo detener las amenazas de guerra cambiaria ni avanzar en temas de coordinación económica, lo que hicieron es posponer los problemas para una próxima reunión. En nuestro pago, también tenemos problemas con nuestro tipo de cambio, en términos reales estaría apreciado y el gobierno lo utiliza para combatir la inflación, pero esto le esta serruchado el piso, lentamente, a nuestras exportaciones no tradicionales, lo cual es contradictorio con el modelo productivo que se propone.

Sunday, November 7, 2010

Aji de fideo a la inflacion

El año pasado los responsables de la política económica habían anunciado la derrota del dragón de inflación. Pero para tristeza de muchos, el dragón no estaba muerto, sólo andaba de parranda. En efecto, la tasa de inflación acumulada hasta octubre del año, que ya languidece, fue de 4,16 por ciento, un valor elevado pero que está en el rango de lo que había previsto el Banco Central de Bolivia. Entonces, ¿por qué tanto jaleo sobre la subida de precios? Desde las graderías de los agachados se escucha el reclamo: Joven revolucionario. ¡El platito de ají de fideo subió en un 35 por ciento! ¡Alguien haga algo! El problema se centra en que la inflación de alimentos se ha disparado haciendo estragos en los bolsillos de la gente más pobre. Hasta octubre de este año este índice llegó a 7,69 por ciento. Incluso esta cifra puede ser mayor; cabe recordar el chanchullo que se hizo con el índice de precios en el año 2008. En la ocasión, se rebajó la ponderación del peso de los alimentos en el cálculo de la inflación de 49 a 39 por ciento. Resultado cuando la papa sube significativamente, el azúcar se incrementa, o el pollo; a pesar de pelado, vuela; en el índice que calcula el INE las cosas no se ven tan feas, los incrementos de precios de los alimentos se amortiguan. La magia estadística da argumento a los políticos de turno, pero no alcanza para engañar el bolsillo y olla de la gente; por eso, ésta reclama y se indigna con el aumento de la canasta familiar, porque como se decía en la época de la UDP, el pueblo no come un ají de índices, sino lo que le casca es un ajicito de fideo corbatita con perejil virgen, cuya receta y costos (entre agosto y octubre) le presento a seguir en este domingo de inflación.

Ingredientes para ocho platos bien servidos con repete del también llamado fideúcho. Un kilo y medio de fideos corbatita. Precio de antes, 9 Bs, ahora, 10,5 lucas. Un kilo de carne, se recomienda cadera de vaca presumida. Precio anterior, 20 Bs, en la actualidad, 28 morlacos. Seis papas negras y ojosas bolivianas, las peruanas producen gases. Las más ricas son las de Achacachi, tierra del Mallku. Éstas pasaron de 7 Bs a 11, la cuartilla. Medio kilo de arvejas tarijeñas coquetas cultivadas en las riberas del Guadalquivir, antes 4 Bs, ahora 5 bolis. Medio kilo de tomates bien rojos y grandes. Para ver su grado de madurez, éstos deben lucir como manzanas avergonzadas. Antes 1,5 Bs, ahora 2,5. Siete dientes de ajo chapareño; use este ingrediente bajo el lema: Sólo quien ha comido ajo puede darnos una palabra de aliento. Este ingrediente no subió de precio y se compra a un boliviano. Cuatro cabezas de cebolla imilla, aquellas que son fáciles de pelar y que no hacen llorar mucho. La libra antes costaba 1,5 Bs y ahora no se encuentra por menos de 2,5 lucas. Zanahorias pequeñas al gusto, que antes se encontraban a 4 Bs la libra y ahora se paga 5. Un rama de perejil bien hippie que no cambió de precio y cuesta un Boli.

La forma de preparación de ají de fideo en tiempos de inflación neorrevolucionaria es muy importante. En un sartén caliente con mantequilla broncee el fideo hasta que éste adquiera un color verano Ipanema. Apague la hornilla pero deje el fideo reposando en el sartén. Cuadricule la carne hasta obtener cubitos simétricos y colóquela en una vasija de barro. A continuación haga lo mismo con los ajos del y las cebollas. Para evitar el llanto coloque un sorbo de agua en su boca o vea el canal estatal, ¡resista la tentación de hacer buchadas! Junte todos los ingredientes en la olla y deje cocer por 20 minutos a fuego lento. Sirva con perejil virgen y ulupicas. Ahora, comparemos cuánto costaba preparar el fideúcho antes y después del salto en la inflación. En agosto los ocho platos de ají fideo costaban 44 Bs (cada uno 5,5), ahora no sale por menos de 59,5 (7,4 cada uno), o sea este platito popular aumentó en 35 por ciento.

¿Cómo se explica que ají de fideo haya subido tanto justo ahora que la fotografía macroeconómica luce tan bien? El repertorio de las explicaciones oficialistas para este fenómeno se ha diversificado. Se abandonaron las teorías conspirativas, sabotaje de la derecha, los oligarcas, el imperio, y los benditos analistas. Ahora las justificativas van desde echarle la culpa al sol y las estrellas, pasando por el tierno, “los precios siempre suben, Mami”, hasta la sabiduría resignada: “no hay que llorar sobre la leche derramada”.

Pero más allá de la pirotecnica del Gobierno, las explicaciones para el salto en la inflación son las mismas del 2007 y 2008, cuando la inflación llegó casi al 12 por ciento y los precios de los alimentos aumentaron en un 20 por ciento. La historia se repitió porque el salto en la inflación se debió al aumento de los precios de los alimentos importados, avivamiento de las expectativas inflacionarias, especulación en ciertos mercados, fenómenos climáticos, sequía y exceso de lluvias y, finalmente, aumento del consumo debido al exceso de circulante. Dado que las causas eran las mismas, no se entiende por qué no se adoptaron medidas preventivas o por qué las acciones adoptadas no funcionaron. ¡Muera la inflación! ¡Viva el ají de fideo!

Sunday, October 31, 2010

Elecciones Brasil

Hoy Brasil elige un nuevo Presidente, gracias a un sistema de votación electrónico. Al final de la noche sabremos si Dilma o Serra ganó la elección. En este tipo de análisis sería frecuente usar la muletilla y decir que Brasil hoy elige su futuro, pero gracias a muchos cambios institucionales logrados en democracia, el vecino país eligió por un futuro diferente hace por lo menos 15 años. Con la llegada a la presidencia de Fernando Henrique Cardoso (FHC), en 1995  se inició una etapa  de grandes transformaciones económicas, sociales, políticas y diplomáticas, que fueron mejoradas o reinventadas por el presidente Lula. El punto central es que se construyó una institucionalidad que permitió políticas de Estado de largo plazo, por supuesto con diferencias pero que no cambiaron el curso grande de las transformaciones. Algo diferente de la tradición latinoamericana de reinventar la historia cada cambio de gobierno.
Entre las políticas públicas más destacables que perduraron están: 1) la consolidación de la estabilidad macroeconómica, Brasil había sufrido a lo largo de los años ochenta una inflación crónica y serios desajustes fiscales y monetarios. Tanto Cardoso como Lula no rifaron la estabilidad y realizaron políticas macroeconómicas cuidadosas que, sin duda, se beneficiaron del aumento de los precios de las materias primas. 2) Reformas estructurales para la construcción de una economía mixta competitiva. El gobierno de Cardoso realizó una reforma estatal con foco en la calidad de la gestión pública, abrió la economía a la inversión extranjera directa  y privatizó varias empresas, entre la más importante, la compañía del Vale do Rio Doce. Estas dos últimas medidas aún son sujetas  de intenso debate, pero no fueron revertidas por el gobierno del presidente Lula. En los hechos, este último, reforzó la presencia del Estado, mejoró los mecanismo de control y regulación del gobierno de las empresas transnacionales y dio más iniciativas a las empresas públicas sin desplazar o matar al sector privado. Además, Lula dio un impulso significativo a las pequeñas y medianas empresas a través del Banco Nacional de Desenvolvimiento  (BNDES). 3) Políticas sociales agresivas y exitosas. FHC creó el programa del Bolsa Escola   y otros proyectos destinados a la base de la pirámide social que beneficiaron 4 millones de familias.  El presidente Lula construyó sobre lo avanzado, mejoró y amplió las transferencias de dinero para las poblaciones más pobres, así se creó la Bolsa Familia. Ahora cerca de 20 millones de personas se benefician de estos programas.  Resultado: la pobreza y la desigualdad disminuyó en Brasil. 4) Cambios tecnológicos y revolución en el sector agrobusiness, que convirtió a Brasil en el proveedor más importante de alimentos en el mundo.  Los liderazgos en producción de soya y alcohol, a partir de la caña  de azúcar, son los proyectos más conocidos.  Ambos presidentes, a través de la Empresa Brasileña de Pesquisa Agropecuaria (EMBRAPA) impulsaron una revolución tecnológica en la agricultura. 5) Brasil buscó la autosuficiencia energética. Tanto FHC como Lula continuaron con el apoyo a los biocombustibles y reforzaron las acciones de Petrobras en las búsqueda de petróleo y gas natural. Resultado: Brasil es autosuficiente en petróleo y va camino a convertirse en una potencia energética con los descubrimientos de gas natural en el pre-sal. 6)  Hace 15 años, la política externa se tornó más activa hacia América Latina. Brasil redescubrió la región y a partir de ello, se proyectó con más fuerza en el mundo. Lula se convirtió en un líder internacional en un camino preparado por FHC.    
Si el Presidente FHC y Lula coinciden en el grueso curso de la historia, habrá diferencias en entre Serra y Dilma? Obviamente al calor de la elección  de este domingo los candidatos se presentan como agua y vino, pero no es difícil sostener que, en la ruta de largo plazo que Brasil sigue, no habrá grandes mudanzas. Las diferencias más bien son del tipo de liderazgo, estilos de gestión, organización de las prioridades de la agenda pública.  Veamos los temas más importantes. a) Formas de administración de las reservas del pre-sal. Dilma quiere cambiar en régimen de concesiones (el gobierno licita un área, la empresa pública o privada explora los campos y el Estado se queda con las regalías) por uno de división de rentas (el Estado se queda con un parte de la producción en petróleo). Serra quiere mantener  las  concesiones.  b) Papel del Estado. Dilma defiende un Estado activo que induzca y planifique las inversiones. Creará más empresas estatales. Serra apuesta a un Estado más fiscalizador y regulador. Defiende las empresas estatales pero las quiere coordinando más con el sector privado.  c) Combate a la pobreza. Ambos candidatos coinciden en fortalecer el programa social Bolsa Familia, se diferencian en la calidad de la gestión que ofrecen. d)  Política externa. Dilma apuesta a la integración con América Latina, pero también quiere acciones más fuertes con India, China, Rusia. Seguirá sus relaciones con Irán. Serra critica los pocos resultados del Mercosur y es muy crítico de tratamiento condescendiente que Lula tiene con Bolivia en el tema del narcotráfico. Revisaría las relaciones con Irán y Cuba. 

Elecciones Brasil

Thursday, October 28, 2010

Política Exterior: Pragmatismo o ideología

Los acuerdos firmas entre Bolivia y Perú la semana pasada muestra un relanzamiento de las relaciones bilaterales y al parecer muestra una inflexión en la política externa seguida hasta ahora por el presidente Morales.
A partir del año 2000, Bolivia viene atravesando por cambios económicos, sociales y políticos muy importantes. La realidad mundial y el contexto latinoamericano también se transformaron de manera significativa. Los países desarrollados atraviesan por una grave crisis económica y se vislumbran mudanzas en la arquitectura institucional internacional, donde los países en vías de desarrollo y economías emergentes, como Brasil y China, tendrán roles diferentes en algunos casos y más protagónicos en otros. La geografía del poder económico y político está cambiando. Así mismo, la relación con los Estados Unidos, que en el pasado inmediato era uno de los ejes centrales que ordenaba la economía y la política internacional de la región, ahora tienen otro peso en ambas dimensiones. Es en este contexto interno y externo de transformaciones que Bolivia busca redefinir su inserción económica y diplomática en el mundo. Hasta ahora la política externa tiene las siguientes características:
1) Se concibe y ordena a partir de los principales ejes programáticos del proceso de cambio interno y se alimenta de la nueva ideología del gobierno. La política internacional deja de lado el pragmatismo económico y el alineamiento a los Estados Unidos del pasado, para adquirir un carácter contestatario del orden internacional vigente. La diplomacia de los pueblos es sobre todo política y se sustenta en discurso y prácticas antiimperialistas que repite consignas de la guerra fría. Además, a partir de la nueva matriz ideológica de izquierda se impulsa la recuperación de la soberanía y dignidad nacional frente a todo tipo de poderes externos. El camino optado para alcanzar estas metas, fueron las alianzas con países como Venezuela, Cuba, Nicaragua, Ecuador, con los cuales se tiene una amplia sintonía ideológica y política, pero una escasa complementariedad económica.
2) Bolivia también opta por la diplomacia presidencial directa. Con base en la expectativa que despierta en la comunidad internacional la figura del presidente Morales, se sigue una estrategia de contactos directos del Presidente con otros jefes de Estado y grupos sociales afines a la ideología del gobierno, además esto es consistente con la idea de la diplomacia de los pueblos. En concreto, la diplomacia presidencial se centra en temas de derechos de pueblos indígenas y de la defensa de la naturaleza, y el medio ambiente, se busca proyectar la imagen de un líder antiglobalización capitalista.
3) Otra característica de la inserción internacional boliviana está vinculada a la re-primarización del comercio exterior. En el periodo del presidente Morales y como resultado del aumento significativo de los precios de las principales materias primas en el mercado internacional , sobre todo gas natural y minerales, el valor de las exportaciones de recursos naturales sobrepasó el 70 por ciento del total vendido al exterior como a inicios del siglo pasado. Además ahora, nuestros principales mercados están concentrados en al región, en particular Brasil y Argentina. Ambos fenómenos fueron descritos, por el ex canciller Gustavo Fernández, como la gasificación y latinoamericanización de las relaciones internacionales, que opaca otros temas de la agenda bilateral y/o multilateral de Bolivia.
4) La política exterior boliviana es fuertemente influenciada por el tema coca – cocaína y se convierte en eje central de las relaciones internacionales. Durante la administración del presidente Morales el tema del narcotráfico sigue influyendo la agenda nacional e internacional.
5) Finalmente, la historia de Bolivia también contribuye a determina el perfil de la política externa del gobierno de Evo Morales. La pérdida territorial después de la guerra del Chaco siguen marcando las acciones internacionales de Bolivia. En efecto, la reintegración marítima soberana al océano Pacífico es un objetivo permanente de la política externa. La administración del presidente Morales ha continuado con esta política de Estado y ha propiciado una reaproximación con Chile.
La reaproximación con Perú al parecer abre una puerta para que la política exterior boliviana adquiera un carácter más pragmático que busque defender con eficacia los intereses nacionales, especialmente en el área económica, además ésta puede ser una oportunidad para balancear el manejo sobre ideologizado de las relaciones internacionales que hasta ahora sólo cosecha aplausos entre la izquierda caviar y el mundo de las organizaciones no gubernamentales afines al gobierno.
También, el acercamiento a Perú puede ser visto como un reconocimiento de que la estrategia “dialogo sin exclusiones” que guía la relación entre Bolivia y Chile no está teniendo resultados concretos. Se necesita ir más allá las declaraciones de amistad y construcciones de confianza etéreas. La vuelta de Perú a nuestro tablero estratégico puede inyectar una perspectiva más realista a nuestra política exterior.

Sunday, October 17, 2010

Crecimiento enano

Magia revolucionaria. Bolivia se convirtió en Kuwait. Estaríamos viviendo un milagro económico. Hasta el Banco Mundial (BM) y FMI se han convertido a la nueva religión del cambio. Sin decir: ¡Jesus!, pasaron de férreos neoliberales a compresivas almas de las transformaciones. Inclusive nos subieron de estatus, ahora para la cooperación internacional somos un país de renta media, por supuesto para darnos créditos más caros. Pero más allá de la propaganda, ¿qué nos dicen los datos de la tasa de creamiento de la economía boliviana? En el 2009, algunas autoridades se sentían como estrellas de rock porque, a pesar de la brutal crisis económica internacional y gracias a la nueva sabiduría macroeconómica, Bolivia había crecido a más del 3 por ciento, en cuanto el resto de América Latina se sumergía en el fondo de las cavernas de la recesión. Desde el balcón del poder se escuchaba: “Presea, dame presea”, siguiendo a Daddy Yankee. El FMI y BM respondieron con una palmadita en el hombro y elogiosos informes, ¡Good boys!, lo están haciendo tan bien como los neoliberales.
En el 2010, el crecimiento en el país estará entre 4 y 5 por ciento, en cuanto Brasil crecerá a más del 7,5 por ciento, y Perú volverá al 7 por ciento. Es decir, nosotros volvemos a la tasa de crecimiento bonzai de los últimos 50 años, en cuanto otros países de América Latina dan saltos significativos en materia de desarrollo. Veamos dos periodos considerados exitosos en nuestra historia económica reciente, para intentar explicar porque nuestro crecimiento es relativamente bajo, en las buenas y en las malas.
La tasa promedio de crecimiento económico del periodo post neoliberal (2006- 2009) fue de 4,7% al año, similar al desempeño del PIB en el periodo de auge del modelo neoliberal de mediados de los 90. En efecto, entre 1995 y 1998, el crecimiento promedio anual fue también de 4,7%. Obviamente, que el periodo neoliberal tuvo otros años peores donde el crecimiento fue mucho más bajo. Entretanto, la idea, insisto, es comparar dos momentos presentados como exitosos de dos modelos de desarrollo diferentes, pero cuyo resultados en términos de crecimiento fueron los mismos.
El crecimiento bonzai ilustra las restricciones estructurales que enfrenta la economía boliviana. Baja productividad de los factores de producción tanto en el sector privado como público, falta de institucionalidad que apoye al desarrollo de mercados o empresas públicas, conflictividad social que afecta el crecimiento y sobre todo, bajas tasas de inversión. Este domingo nos concentraremos en esta última restricción.
En el auge del periodo neoliberal (1995 - 1998), la inversión total fue en promedio anual de 18 por ciento del producto interno bruto (PIB), siendo que inversión privada nacional y extranjera representaba el 10,7% del PIB (toda la riqueza generada en un año). La inversión pública alcanzaba a 7.3 del producto. En cuanto, en el periodo post neoliberal (2006 – 2009), la inversión nacional fue, en promedio, 15,6% al año, de la cual la inversión pública representaba un promedio anual de 8,8% del producto. Complementariamente, el sector privado invirtió, en promedio, tan sólo el 6,8% del PIB al año.
Veamos algunas conclusiones. Medida como proporción del PIB, la inversión total del periodo neo revolucionario (2006 – 2009) es ligeramente menor que la época de oro neoliberal. En el auge del proceso de cambio hubo un aumento de la inversión pública y contracción de la inversión nacional y extranjera, caso opuesto a los años noventa, cuando la inversión extranjera directa (IED) comanda el crecimiento económico. Todo indica, que el crecimiento del periodo neoliberal se basó más en creación de oferta productiva, en cuanto, en la era neo revolucionaria, el aumento del consumo y en segundo plano de la inversión son más relevantes para explicar el crecimiento económico. Cabe además recordar que durante la primera administración del Presidente Morales se produjo una espectacular mejora de los términos de intercambio. Según la Cepal, en el decenio 1999- 2009, las exportaciones de Bolivia fueron 16,3 por ciento más altas, en cuanto en el decenio 1989 – 1999, las ventas al exterior sólo se incrementaron en 2,6 por ciento. En el periodo neoliberal, el ahorro externo entro vía IED, hoy el camino de entrada del dinero fresco es el superávit comercial.
Las comparaciones son odiosas e incompletas, asimismo siempre son sujetas de cuestionamientos, porque la elección de los paralelos a ser cotejados puede ser caprichosos. Por ejemplo, el gobierno, siempre que puede, compara los resultados de 20 años de neoliberalismo con los 4 años del proceso de cambio. Aquí equiparamos cuatros años considerados de auge de ambos modelos. Pero al final del día, el resultado relevante es que nuestro crecimiento es enano, por varias razones estructurales, pero sobre todo porque la tasa de inversión total sigue siendo muy baja. La gran oportunidad que ahora se presenta, hecho que no ocurría hace por los menos 30 años, es que tenemos los recursos financieros para dar un salto cualitativo y crecer al 8 por ciento al año, para eso la meta de inversión global debería ser, por lo menos, un 30% del PIB, es decir algo como 5.000 millones de dólares al año.

Sunday, October 10, 2010

Burbujas inmobiliarias y una protesta

Los precios de las casas, terrenos y departamentos en las principales ciudades de Bolivia están por los cielos. ¿Estamos frente a una burbuja inmobiliaria o simplemente es un boom de la industria de la construcción? Una burbuja en bienes raíces es un incremento especulativo del precio de la tierra urbana y del metro construido. Algunas personas compran casas o terrenos con la única intención de venderlas más caras a futuro. Un boom de precios de las viviendas produce un auge en la industria de la construcción que retroalimenta, a su vez, un aumento de precios de los departamentos o casas. El boom se podría corregir con una mayor oferta de viviendas en el mediano plazo.
Las burbujas inmobiliarias económicas pueden explotar causando graves problemas financieros. En el año 2008, fue la explosión de una burbuja de bienes raíces que produjo una hecatombe financiera en el mundo. En nuestro caso, ¿cómo saber si estamos frente a una burbuja o a un boom?
En este momento es difícil tener una respuesta contundente porque no se cuenta con información estadística precisa y actualizada. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) debería crear un Índice de Precios de las Viviendas y el Suelo (IPVS) con múltiples objetivos a saber: medir la evolución del nivel de los precios de compra-venta de las viviendas nuevas y de segunda mano, obtener información sobre alquileres y medir el precio de la tierra urbana. Este indicador nos permitiría establecer comparaciones en el tiempo de todas estas variables. Existe metodología sofisticada y experiencia internacional sobre el tema. Este indicador ofrece beneficios variados tanto desde el punto de vista macroeconómico como microeconómicos. Comencemos por las ventajas macro. 1) el IPVS sería una radiografía del sector de inmobiliario (construcción, alquileres y tierra) que permitiría ver, a lo largo del tiempo, las tendencias de estas actividades y que diferencias existen entre ciudades grandes. 2) Podría ser un parámetro del nivel de riqueza de las familias, (dime cuántas casas o terrenitos tienes de diré quién eres), especialmente esto es útil en regiones donde existen un gran sector informal y no hay impuestos a la renta. Ayuda a determinar políticas de impuesto y de ordenamiento territorial urbano. 3) Proporcionaría una información muy valiosa para que los gobiernos puedan hacer proyectos de inversión en viviendas sociales; también ayuda al sector privado a realizar mejores inversiones inmobiliarias. 4) Permitiría que el mercado inmobiliario sea más transparente, facilitando la vida a propietarios y usuarios. 5) Finalmente, y tal vez esto es lo más importante, ayudaría a la predecir, identificar y neutralizar oportunamente burbujas especulativas.
Desde la perspectiva de las personas y las empresas (mirada microeconómica), a) el IPVS ayudaría a los ciudadanos a tomar mejores decisiones a la hora de comprar una casa o departamento. b) Ayudaría a responder preguntas como: ¿Estoy pagando mucho por mi techo propio o cuán caro está mi alquiler respecto al mercado? c) Se eliminarían la intermediación ineficiente de las empresa de bienes raíces. d) Las empresas constructoras segmentarían mejor sus clientes y sus proyectos de edificios o condominios tendrían mejor información. Así mismo bancos y mutuales tendrían la posibilidad de entender mejor las valorizaciones o desvalorizaciones de los barrios de las ciudades, y de calibrar los riesgos de sus prestamos. e) También propietarios, compradores potenciales e inversionistas tendrían un mejor indicador de apreciación o no del activo, permitiendo un mejor cálculo de rentabilidad.
En la actualidad los riesgos de una burbuja inmobiliaria existen y el alfiler más grande que podría pincharla se llama inflación que afectaría a las tasas de interés. Si los precios se disparan, como ocurrió en los dos últimos meses del 2010, el gobierno tendría que hacer algo. Las alternativas de políticas antiinflacionarias son pocas. Por el lado de la oferta, aumentar la producción para que bajen los precios es un camino angosto. Por ejemplo, frente a la inflación de alimentos, los incentivos gubernamentales a privados y empresas publicas aún no ha funcionando. Por el lado de la demanda, la política cambiaria está presa en el régimen de tipo de cambio fijo de facto en el que se ha encerrado el gobierno, por talento propio. Los márgenes de una política fiscal contractiva son pocos para una administración de mente populista. Entonces sólo resta política monetaria, que ya fue parcialmente efectiva para controlar la aceleración inflacionaria del 2007, pero que ahora tiene poco espacio. El mecanismo para contraer la base monetaria sería el aumento de las tasas de intereses pasivas y activas. Esto aumentaría los costos de los préstamos. El resto usted puede imaginarse, si ha visto la película Wall Street II.
Para terminar mi total solidaridad con los periodistas de este medio y de todo el país. Sin libertad de expresión no hay democracia. Sí a la Ley Contra el Racismo.

Anatomía de una crisis múltiple y hoja de ruta para un gobierno asediado

2. Gramsci lo dijo con precisión quirúrgica: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En ese claroscuro surgen los monstruo...