Sunday, February 13, 2011

De viejos, viejas y colas

El Viejo se ha convertido en el personaje principal de la opereta política de los últimos días, pero es posible que este haya podido comprar azúcar de pasadita en la Fiscalía donde, además de tomar declaraciones, venden el preciado endulzante decomisado. Entre tanto, la sucia trama, que se desarrolla en el escenario nacional, no es lo suficientemente truculenta como para opacar los actos de otra obra muy conocida en el país: La Vieja inflación. Comenzamos mal el 2011. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, el aumento de precios en el benjamín mes de enero fue 1.29%. La inflación de alimentos fue más alta: 2.22%. Estos resultados, nada halagüeños, han obligado al gobierno ha revisar su meta de inflación de 4.5 a 6% ni bien despertó el año. Este nuevo anclaje de los precios pretende detener el barco de las expectativas inflacionarias que navega en las turbulentas aguas de la inflación de alimentos, con una tripulación gubernamental cuya credibilidad y reputación fue seriamente afectada después del gasolinazo y azucarazo.
La nueva meta de inflación tiene pies de barro porque no se sustenta en un programa económico consistente. La política anti-inflacionaria repite una vieja historia neoliberal, por el lado de la demanda: apreciación del tipo de cambio para que los productos importados sean más baratos, aunque esto signifique competencia desleal a la industria nacional. La política monetaria ensaya tímidas operaciones de mercado abierto (aumentos de la tasa de interés de los títulos del Banco Central) para retirar circulante y frenar la demanda. A contra mano, el gasto público continúa muy suelto de cuerpo y alma sin posibilidades políticas de ser frenado. Además con los aumentos de los salarios que se avecinan, la presión del consumo seguirá firme y fuerte. La mano derecha neoliberal busca apagar el fuego de la inflación, en cuanto, la mano izquierda populista le hecha gasolina a la fogata donde se queman los salarios.
Por el lado de oferta, las buenas intensiones de aumentar la producción agrícola siguen llenando spots televisivos pero están lejos de las tierras. EMAPA agoniza víctima de su confusión de roles, paso de órgano de apoyo a la producción a desleal monopolio público de importación y comercialización de alimentos, rompiendo así con la cadena de distribución de miles de minoristas y promoviendo una competencia desleal a los propios productores que dicen apoyar. Otra vez, la mano derecha no sabe lo que hace la izquierda.
Un economista brasileño decía: “En la inflación capitalista, los precios suben. En la inflación socialista, los productos desaparecen”, yo añadiría: En la inflación revolucionaria, las colas crecen.

En Estados Unidos se estima que las personas pasan 37 mil millones de horas al año en líneas de espera. Un ciudadano medio pasa cinco años de su vida esperando en distintas colas. Guardando las proporciones de tamaño y población, un boliviano promedio debe batir records en hacer filas. Seguramente, Usted amable lector, ha estado en muchas colas, la que ahora esta de moda es la fila para comprar azúcar.
En Bolivia las colas son una forma de empleo precario. No soy especialista en colas pero he observado muchas. Las hay de todo tamaño y las personas las hacen por diferentes razones. Unos por necesidad genuina del producto que se vende. Otros se canchean unos pesitos guardando lugar para otros, generalmente duermen en las filas y tienen lugares espectaculares que los venden al mejor postor. En las colas también hay especuladores, revendedores chicos y grandes. Practican lo que los economistas llaman elegantemente arbitraje: compran barato y venden caro. En estas viboritas de gente también hay los “busos” del gobierno, ahora elevados a categoría de patriotas, que observan quien esta haciéndola y cuan larga es. Después hace sus reportes siempre diciendo que son cuatro locos y la mayoría de ellos opositores que tienen tiempo para no hacer nada. Hay gente que hace fila porque otros está haciéndola, es el efecto manada, si hay cola por algo será y es mejor no dejarse sorprende por ese algo. La música que más se escucha en las colas es la de Celia Cruz ”Azúcar, papá, pa gozar”. Las filas también generan empleos indirectos, donde aparece una muchedumbre surge como hongos servicios de comida, cafecito sin azúcar en la fría mañana, patitas a la sajra hora y multicolores almuerzos al medio día. Las colas le dan mala imagen al gobierno porque recuerdan el periodo de la UDP, cuando Bolivia vivió una hiperinflación.
Bueno es posible y deseable que las colas desaparezcan en las próximas semanas, en especial ahora que las autoridades del equipo económico descubrieron a Adam Smith y se olvidaron de Charly Marx a una velocidad que asusta. Después de la aprobación de una dura Ley contra el contrabando, sendas movilizaciones de las FFAA, la Policía, los boy scouts y los movimientos sociales para controlar fronteras, al final, fue la nivelación de precios neoliberal la que, parcialmente, calmo el mercado del azúcar.

Para terminar, una pregunta a nuestras autoridades sobre los misterios de la vieja inflación para fraseando a Millor Fernandes: ¿Porqué los trabajadores ganan
cada vez menos, para producir cosas que cuestan cada vez más y encima tiene que hacer colas?

Tuesday, February 8, 2011

Macroeconomia para la producciom

En las últimas semanas la propaganda oficial ha bombardeado a la opinión pública con datos macroeconómicos. Superávit fiscal, balanza comercial positiva, reservas internacionales que habrían sobrepasado los 10 mil millones de dólares, entre otros. Habla mucho menos del crecimiento enano de 3,8 por ciento o de la inflación elevada de 7,18 o la escalada de precios de los alimentos que llegó a 11 por ciento en el 2010. Como en el pasado neoliberal, los datos macro dominan la agenda de políticas públicas.

El crecimiento económico entre 2006 – 2010 fue, en promedio anual, de 4,5 por ciento. Este resultado es muy parecido a la tasa de crecimiento del periodo de auge del neoliberalismo, entre 1994 y 1998. El crecimiento económico en Bolivia, además de ser muy bajo comparado con la región latinoamericana, es muy sensible a los booms y colapsos de los precios internacionales de los recursos naturales y a la volatilidad de los ingresos de capitales. El crecimiento moderado del producto en los últimos años, también se explica por el “sesgo financiero” de las políticas macroeconómicas adoptadas.

Según la Comisión Económica para América Latina (Cepal), la mayoría de los países latinoamericanos, desde los años 90 hasta ahora, optaron por políticas macroeconómicas que tuvieron como prioridad la estabilidad financiera, entre tanto, los resultados sobre el crecimiento económico y la equidad social fueron muy magros. Para la Cepal, el hecho que la macroeconomía haya sobre enfatizado los objetivos de bajar inflación y disciplina fiscal tuvo consecuencias negativas desde la perspectiva del desarrollo.

La estabilidad macroeconómica financiera contrastó con las intensas fluctuaciones de la tasa del PIB, es decir, con la inestabilidad del producto, que, a su vez, se tradujo en fuertes variaciones de la demanda agregada, el tipo de cambio y las expectativas de los actores económicos. El entorno macroeconómico de los últimos 20 años en América Latina no estimuló la formación de capital, la innovación tecnológica y la creación de empleos de calidad. Bolivia no fue la excepción.

El concepto de estabilidad macroeconómica se transformó en este periodo. Según José Antonio Ocampo, un economista colombiano, después de la segunda Guerra Mundial, para el pensamiento keynesiano, estabilidad macroeconómica implicaba una combinación de equilibrio interno (pleno empleo, crecimiento económico estable e inflación baja) y ponderación externa (balanza de pagos equilibrada). A partir de la hegemonía del pensamiento neoliberal en los años 90, el equilibro fiscal y la estabilidad de precios se convirtieron en los objetivos dominantes de las políticas macroeconómicas. El rol contra cíclico de las políticas macro fue abandonado y se dejó de lado los temas de inestabilidad macroeconómica real, es decir, comportamiento del producto y empleo. Ocampo aboga porque las políticas macroeconómicas amplíen sus objetivos e incluyan múltiples dimensiones, envolviendo no sólo la estabilidad fiscal o de precios, sino también la evolución del producto, las relaciones de endeudamiento sostenibles, balance público – privados saludables, moderadas tasas de interés de largo plazo, tipos de cambio competitivos y lo más importante retomar el objetivo keynesiano final: El pleno empleo.

En estas circunstancias, para Ffrench-Davis, economista chileno, “se precisa pasar del fuerte sesgo ‘financierista’ y ‘cortoplacista’ a un enfoque que priorice, explícitamente, el desarrollo productivo y su repercusión en la equidad. Ello requiere un enfoque integrado en que incorporen las interrelaciones entre la micro y la macroeconomía, y se consideren las implicancias de la intensa heterogeneidad estructural de los mercados nacionales y la prociclicidad intrínsica de los flujos financieros internacionales”.

En el caso boliviano, en el periodo 2006 y 2010, las políticas económicas adoptadas no rompieron con el patrón descrito para América Latina. La macro fue cortoplacista, en especial, las políticas monetarias y cambiarias que mantuvieron elevados grados de continuidad, en objetivos e instrumentos, respecto al pasado neoliberal, cuando las políticas macroeconómicas priorizaban el control de la inflación y el balance presupuestario. Entre tanto, durante la administración del presidente Morales, la política fiscal fue expansiva, el gasto y la inversión aumentaron significativamente, aunque hay duda sobre su calidad y eficacia de éstas para fomentar el crecimiento y la creación de empleo. Más aún, estas dos últimas variables fueron afectadas por los altibajos en los ciclos económicos, problemas de acceso a créditos, apreciación del tipo de cambio real, políticas monetarias contradictorias, primero contractivas para controlar la inflación hasta el 2008 y después expansivas. Además, durante la administración del presidente Morales no se avanzó en la coordinación de las políticas fiscal, monetaria y cambiara, hecho que las tornó más disfuncionales respecto a las metas de crecimiento económico sostenido. En suma, a la macroeconomía no le llegó el cambio y por lo tanto, ahora ésta precisa de ser reinventada.

Sunday, January 30, 2011

Lo mejor para el gasolinazo. ¡Sopita de Números¡

El informe del Presidente el día 22 de enero fue avalancha de datos para que nadie se queje de falta de información.

Conocimos desde las recaudaciones por peaje, pasando por el número de sedes sindicales construidas, hasta la niña de los ojos del Gobierno, los más de 10.000 millones de dólares de reservas internacionales. Tres horas y media de la economía del power point. ¡Todo lucía fantástico!

En cuanto el país esperaba el mensaje de un estadista, que serene las expectativas inflacionarias provocadas por el gasolinazo de diciembre y dé un golpe de timón a la política económica, fuimos sorprendidos por la aparición de un estadístico de primeras nupcias que arremetió con seguidilla de números sobre todos los temas posibles e inimaginables.

Las carpetas de los diferentes ministerios esperaban ansiosas la hora de su revelación. Eran los datos que se alineaban al proceso de cambio. Bien masajeados, en algunos casos, y en otros, torturados, sin medida ni clemencia, para que revelen sin rubor y con impostada cientificidad, los milagros del nuevo modelo de desarrollo.

Desde la cúspide del poder se sentenció: Las estadísticas no mienten. Son los datos al servicio de la política; incluso aquellos producidos por los antes odiados organismos internacionales, como el PNUD y El BM, entraron en escena. No lo decimos nosotros, sino los cooperantes externos, que pasaron de enemigos a legitimadores condescendientes de las transformaciones.

Entretanto, el coqueto desfile de datos no pudo evitar el bostezo de una población que recuerda que muchas veces le ofrecieron comer cuadros estadísticos. Fue un sobredosis, que tuvo la misión incompresible de ocultar los logros del Gobierno (que sí los hay) en una maraña de datos, muchos de ellos inútiles e incomprensibles. Cuando se esperaban respuestas concretas sobre la inflación, la escasez de alimentos, los problemas del sector hidrocarburos, para mencionar los más apremiantes, vino una sopita de números sin sal.

En términos de estilo, no es la primera vez que se brinda un informe numérico del tipo dieta de reina de belleza. Antes una economía gorda y flatulenta de privilegios neoliberales, de oligarcas chupasangre, y después de la intervención revolucionaria, surge una esbelta y la atlética figura de músculos en línea que mira tiernamente al horizonte del socialismo.

Para el número de magia contable se escogió el periodo 2001 – 2005 y se lo comparó con el quinquenio 2006 – 2010. Es decir, se cotejaron peras con manzanas. Una vieja picardía de estudiante de introducción a la economía que sólo confunde a los pre-pitagóricos en matemáticas. Cabe recordar que entre 2001 y 2005 el contexto económico era muy adverso y el país vivía un profunda crisis política y social. En los siguientes cinco años se inició una bonanza internacional única en medio siglo y gracias a la contundente victoria del MAS, se inició un periodo de gobernabilidad áurea.

Para que la comparación sea más consistente y no tenga el chanchulo del diferente contexto, hubiera sido interesante, por ejemplo, comparar los datos macroeconómicos, del periodo neoliberal exitoso, digamos 1994 – 1998, o agarrar un quinquenio de la década de los años 70, que también se benefició de un choque positivo de ingresos externo.

En el primer caso, la comparación hubiese mostrado que, en ambos periodos, los datos macroeconómicos fueron muy parecidos. En el segundo, los datos neorrevolucionarios se sonrojarían frente al desempeño, en especial de crecimiento económico, del capitalismo de Estado militarista.

La Amazonia de datos presentada en el informe presidencial tampoco contribuyó a devolverle la majestad a la información estadística y reforzar la credibilidad de las instituciones productoras de información estadística como el Instituto Nacional de Estadística. El desfile de la información no se lo realizó para educar a los ciudadanos, sino se lo hizo para elogiar al espejo y brindar mantras a los devotos.

El objetivo no era mostrar tendencias sociales y económicas que, muchas de ellas, vienen del mediano y largo plazo , sino reinventar la historia a partir de un punto de inflexión política, 2006. El antes y el después necesitaba del aval de la ciencia estadística. Ahora bien, ¿eran correctos los datos presentados y estaban bien medidos? Sin duda algunos sí, pero otros, claramente, se pusieron en posición cúbito dorsal ante el trono del cambio. Cuando los datos se ponen al servicio de la causa revolucionaria, a los ciudadanos sólo les resta la fe en la estadística, porque no tenemos una institucionalidad democrática y participativa a la hora de recogerlos, elaborarlos y difundirlos .

En otros países los órganos encargados de la administración de la información también están vinculados a la sociedad civil; cuentan, por ejemplo, con directorios o consejos y otros mecanismos de participación y control donde participan las universidades, productores privados de datos, centros de investigación. Los datos son hecho colectivo y democrático. La información estadística es la savia de las políticas públicas. Cuando se la empaqueta con la ideología del poder, se les apaga su luz orientadora, que es muy necesaria para crear empleos, producir alimentos o salvar vidas.

Sunday, January 23, 2011

Golpe de timon

Este 22 de enero se completan 5 años del Presidente Morales, la evaluación más certera salió del propio Gobierno con el gasolinazo neoliberal y el casi inmediato “va de retro Satanás”.  Apareció la tomografía de la economía boliviana mostrando nuevas y viejas dolencias. La fotografía macroeconómica retocada por la propaganda, el discurso ideológico y la poesía jurídica se borró. Existen serios problemas en los sectores de hidrocarburos y agropecuario, la inversión es insuficiente, no hay políticas industriales, no existe coordinación entre las políticas públicas, para mencionar sólo algunos puntos de un diagnóstico largo. Pero como decía un graffite: “No es tiempo de la problemática, sino de la solucionática”. Las causas justas que están en la agenda nacional -inclusión social, cambio productivo, reducción de la pobreza – merecen mejores ideas y proyectos. Se requiere preservar las ilusiones de la gente y salvar al proceso de cambio del déficit de propuestas y de las deficiencias de gestión del gobierno.

La economía ha perdido su norte. Los objetivos del desarrollo son crecimiento alto y sostenido, miles de empleos dignos y reducción significativa de la pobreza y no así, la existencia de subsidios, la cantidad de reservas internacionales o la salud del fisco. No se debe confundir medios con fines. Para recuperar el horizonte del cambio se requiere de un gran pacto económico que movilice a toda la sociedad, productores, organizaciones sociales, trabajadores, regiones, académicos, empresarios. Se debe activar las energías emprendedoras y productivas de la sociedad civil organizada para ponerse metas de crecimiento económico del 8% y la reducción de la pobreza en 8 puntos en los próximos 4 años, aprovechando el fabuloso contexto externo. Está lloviendo plata en Bolivia.  En estas circunstancias, el crecimiento económico de 4% anunciado por el Gobierno,  para el 2010, es bien chapirulo.  Paraguay creció al 14 por ciento.

El instrumento del pacto debería ser un presupuesto público plurianual. Con objetivos claros e instrumentos concretos. Aquí tres propuestas. Bolivia debe recuperar su calidad de potencia energética para esto se requiere shock de capital humano y financiero para YPFB. i) Concurso público nacional para reclutar los mejores administradores, economistas, ingenieros petroleros. Foco en los 50 puestos claves.  ii) Mil millones de dólares para la empresa, aprovechar la liquidez del sistema mundial y local. Para lo primero, venta de bonosgas y/o titularización de los ingresos futuros de las venta de gas natural. Para lo segundo, emisión de 200 millones de dólares en acciones de YPFB para el mercado nacional.  Bolivia, soberana en líquidos.  Desmontaje gradual y concertado de algunos subsidios a los hidrocarburos. i) Metas específicas de conversión de transporte público a gas natural vehículo (GNV), cada 20 mil autos trasformados, el precio de la gasolina la podría aumentar un porcentaje pactado, digamos un 3 por ciento. ii) Pintar todos los vehículos del transporte público movido a GNV de amarillo. ¡No¡, muy gringo. OK, azul para ver que la revolución avanza. En base a estudios de costo, este transporte inclusive podría rebajar sus tarifas. iii) Crear vales transporte, dejemos que el Gobierno le ponga un nombre sexy y revolucionario, para los niños, jóvenes y ancianos que se pueden repartir usando la base de datos de los bonos ya existentes.

La oportunidad del turismo. Después de los años setenta,  el mundial de fútbol (2014)  vuelve a América del Sur y por primera vez se tendrá las Olimpiadas (2016). En tres años, más de 3 millones de turistas estarán tres horas en Bolivia. Esta es una oportunidad única. Metas: 15% de esta gente debe venir a Bolivia. Mil millones de dólares de inversión pública y privada en infraestructura,  hoteles y capacitación. Turismo de aventura, comunitario, ecológico y cultural.

Inclusive hay espacio para el turismo revolucionario. La agencia de viaje TravelRevolution, que dice que opera en la Vicepresidencia, podría ampliar sus operaciones y traer más gente de la izquierda caviar del mundo a sus seminarios. Estos equivale a miles de empleos, es la oportunidad para jugar en las ligas mayores del turismo.

Salvemos a Túpac Katari, que corre el riesgo de convertirse en el primer elefante blanco en órbita.  Para ello creemos territorios inteligentes donde florezcan las economías creativas y avancemos en los negocios de la nube del Internet.  Bajo estas circunstancias el satélite Katari podría convertirse en un instrumento  para el desarrollo. En concreto, implementemos el Mobile-Money (billetera electrónica) o M-Banking (banco móvil) para apoyar a las pequeñas y medianas empresas. Parques tecnológicos en alianza con universidades nacionales y extranjeras, y en sociedad con la inversión extranjera, para que florezca software, plataformas, procesos, o infraestructura en la nube del Internet hechos y operados desde Bolivia. Proyectos concretos para la telemedicina - teleducación.

Estimados lectoras(es) les convoco a una lluvia de ideas y propuestas cibernéticas a través de mi blog: Villazón Business School (chavezbol.blogspot.com). Las ideas más creativas podemos publicarlas en mis próximas columnas. La economía boliviana necesita un golpe de timón para aprovechar el mejor contexto mundial en 50 años.

Sunday, January 16, 2011

Expectativas, Expectativas....

Un elemento central en economía es el manejo de las expectativas de los agentes económicos, un nombre feo para denominar las reacciones psicológicas de consumidores, productores, comerciantes, empresas, y trabajadores frente a eventos económicos. Hasta el 26 de diciembre, existía una estructura de precios relativos relativamente ordenada que orientaba las compras y las ventas, de personas y empresas, en los diferentes mercados.

A esta geografía de precios relativos correspondía una distribución ingreso. Los precios se reajustaban en función a la abundancia o escasez de servicios y/o productos, o respondiendo a algún choque de oferta (desastres naturales, por ejemplo). Los salarios se recomponían en base a inflación del año anterior más algún aumento real.

En general, precios y salarios se formaban en base a las expectativas adaptativas, es decir, mirando el comportamiento de estas variables en el pasado inmediato, pero también observando el comportamiento a futuro de ciertos precios clave, como la gasolina y el tipo de cambio. A esta forma en que los agentes económicos leen la economía, buscando adelantarse a los aumentos de ciertos costos como la gasolina por ejemplo, se llaman expectativas racionales. Empresas y trabajadores buscan reajustar, precios y salarios mirando a un futuro que se pinta negro.

La gasoli-reculazo rompió con la manera en que se formaban las expectativas y produjo una ruptura en al estructura de precios relativos. En la economía nacional se instauró un conflicto distributivo, donde los agentes económicos reajustan precios de manera defensiva, pensando que pueden adelantarse a la inflación futura, pero si todos hacen lo mismo, el resultado es más inflación, y pérdida de bienestar generalizada.

Los reajustes de precios unilaterales se convierten en un juego no cooperativo entre los diferentes agentes económicos. Yo ajusto mi precio, que es el costo de otro, éste también a su vez, repasa el costo a su precio. La espiral costos – precios está activada. Después del gasoli-reculazo son las expectativas racionales, aquellas que miran hacia delante, las que orientan las decisiones de los agentes económicos y pesan más que las expectativas adaptativas, aquellas que ven la economía por el espejo retrovisor.

Además, la bola de nieve la inflación se alimenta del miedo, la incertidumbre y de las declaraciones poco afortunadas de altos funcionarios del Gobierno, que siguen colocando gasolina al fuego de la espiral de precios diciendo que: “tarde o temprano tendrá que ajustarse los precios de la gasolina o que la nivelación de precios es cuestión de tiempo”. Desde el árbol del poder se pierden excelentes oportunidades para quedarse callados. En este caso, el silencio es salud económica.

La intensidad de los reajustes de precios y su sostenibilidad dependen del tipo de mercados en los que actúan los agentes económicos. En mercados más competitivos, los ajustes defensivos de precios son menores y no perduran en el tiempo. Donde hay muchos ofertantes es más difícil hacerse el vivo.

En los mercados con estructuras monopólicas, donde existe mayor capacidad de fijar precios, éstos tienden a ser más altos e inflexibles a la baja. Frente a la inflación de expectativas, el ajuste realizado sólo por el mercado es lento y perjudica a los más pobres que no tienen mecanismo de defensa en la corrida precios – ingresos.

Una alternativa al ajuste neoliberal sería un pacto económico propiciado por el Gobierno, con la participación de gremios empresarios, sindicatos y otras organizaciones de la sociedad. El primer desafío podría ser la reconstrucción más ordenada de la nueva geografía de precios. Adicionalmente, se requiere de un golpe de timón en el manejo de la política económica y social y la recuperación de la credibilidad de las políticas públicas.

Friday, January 7, 2011

Apuntes sobre la marcha atrás


0.- Se avivo las expectativas inflacionarias desde el Estado, nada será como antes. Se desorganizó el sistema de precios y la economía. Tomara tiempo reconstruir la nueva geografía de precios relativos y la confianza. Se instauró en el sistema un conflicto distributivo. Los agentes económicos reajustan precios de manera defensiva, adelantándose al mini gasolinazo que se anuncia desde el gobierno.
1.- El Gasolinazo como la vuelta atrás muestran que no hay norte en el manejo económico. Existen problemas fiscales y en el sector petrolero que antes estaban maquillados.
2.- Es saludable que se comience el año con el tema económico como prioridad y que se llame al debate. Se pasó demasiado tiempo en un campeonato de poesía jurídica. Decenas de Leyes escritas y descuido de la base económica. La construcción de la nueva hegemonía se olvido de la economía.
3.- El tema de los subsidios debe ser visto sólo como un instrumento y no como un fin en si mismo. Amerita un golpe de timón en la propuesta de un modelo de desarrollo realmente nuevo. Focalizarse en los objetivos, por ejemplo crecer al 8 por ciento. Mecanismo: Un gran pacto social y económico a través de un presupuesto plurianual. Subsidio o no subsidio no es el debate.
4.- La reputación del equipo económico. y de la administración del YPFB esta seriamente dañada. Se requiere reconstruir la credibilidad de las políticas públicas.

Sunday, January 2, 2011

Catedra de economia y politica

En 5 dias el gobierno dio un catedra de economia y analisis politico. !Que sabiduria! de los intelectuales del MAS

Anatomía de una crisis múltiple y hoja de ruta para un gobierno asediado

2. Gramsci lo dijo con precisión quirúrgica: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En ese claroscuro surgen los monstruo...