Disfruto de una vida entretenida y salvaje. Tengo hijas(o) y sobrinas(o)
adolescentes que cada día me echan en cara, sin medida ni clemencia, su
juventud y, lo que es mejor, me contagian su alegría desenfrenada. A
continuación presento un testimonio. No pretendo hacer ninguna
interpretación, menos aún ser prescriptivo. Esto es simplemente
imposible. Cada caso es un caso. Una cosa es una cosa, y otra cosa es
otra cosa. Y una cosa lleva a otra cosa. En todo caso, no hay peor cosa
que no hacer caso a un púber.
El pueblo adolescente es esencialmente populista. Está absolutamente
convencido de que agua, luz o teléfono tienen una oferta infinita y son
servicios gratuitos gracias al proceso de cambio desde tiempos
inmemoriales. Como los adolescentes son el centro del universo, todas la
luces de la casa deben prenderse a su paso y no apagarse nunca más;
además su cotidiano necesita de una eterna banda sonora, por lo que en
cada cuarto de la casa debe tener encendido, a todo volumen, una radio,
iPod, tocadiscos, televisor y cualquier aparato que haga mucho ruido.
Luz, sonido, acción es la consigna. Inclusive, recordando un viejo
chiste sobre argentinos, si hay una tempestad con rayos, es porque la
naturaleza le está sacando fotos con flash. Un adolescente es como un
argentino-porteño a tiempo completo.
Un adolescente que se respeta, deja correr el agua caliente por lo menos
media hora antes de entrar a la ducha, hasta que el cuarto se convierta
en sauna a vapor. Los baños pueden prolongarse por horas. Sospecho que
estos jóvenes actuales son como las víboras, se sacan la piel, la
jabonan hasta sacarle brillo y se la vuelven a poner.
¿Y las llamadas telefónicas? Éstas pueden durar noches enteras. Los
asuntos son infinitos e insondables. En una oportunidad, una de mis
hijas habló a Alemania por seis horas, creyendo que era llamada local.
Pagué un ojo de la cara, encima tuve que poner cara de tuerto feliz.
Contrariamente a la total fluidez comunicacional entre jóvenes, que un
adolescente responda a una llamada de celular de sus progenitores,
especialmente si está en una fiesta, es una tarea simplemente imposible.
Conjeturo que cuentan con la complicidad de las empresas telefónicas,
sean éstas privadas o públicas. Los pretextos son espectaculares: un
árbol cayó en la antena de la empresa telefónica justo en el barrio de
la pachanga, el servicio es malo porque nacionalizaron la empresa, el
timbre se confundió con la música electrónica, la batería se acabó
porque se cayó al inodoro, la señal era pésima porque la empresa es una
transnacional chupasangre de los jóvenes, el celular se lo tragó el
perro, lo tenía una amiga que es sordita. Al final, la culpa la tienen
siempre los padres por darle un celular viejo que no suena bien y no
agarra ni las señales de tránsito.
Las masas adolescentes reinventan el tiempo y son como los políticos:
tienen memoria corta. El día no se divide en horas o minutos, sino en
cachitos y ahorititas. Si su hijo le dice: "en un cachito salgo de la
fiesta”, prepárese para una eternidad. En una oportunidad, en la puerta
de una disco espere cinco cachitos hasta que me dormí y encima me
desperté con un reclamo por no ser más paciente. Y "el ahoritita voy a
estudiar” significa un largo preámbulo de vueltas sin sentido o de lo
que los gringos llaman procastination, cuya traducción libre sería
hueveo al fósforo. Y encima viene la afrenta a la memoria: mi papá nunca
me recoge a tiempo y frente a la media naranja uno pasa de chofer
abnegado a sospechoso número uno de estar viviendo una segunda
adolescencia a costa del vástago. La tardanza del mozalbete es, en
realidad, una coartada para encubrir andanzas al filo del Código Penal
del progenitor.
La tribu adolescente es nativa de internet y ha sustituido el espejo por
la foto digital. En mis épocas las máquinas fotográficas tenían, con
suerte, un rollo de 36 tomas. Cada disparo, cada toma, debía ser
cuidadosamente seleccionada y la calidad de foto, la sonrisa y el
paisaje debían pasar por el sagrado proceso de la revelación. No había
sensación más dulce y misteriosa que ir a recoger las fotos del viaje o
la fiesta. La gente y las montañas salían más bonitas porque no se
desperdiciaba la mágica oportunidad del click. No digo que eran mejor,
pero era otro gustito. Ahora, en la era del iPad, nuestros jóvenes se
sacan fotos compulsivamente, tienen ametralladoras digitales que pueden
albergar miles de fotos. Los adolescentes pasan sus reuniones posando y
no charlando. Colocando todo en el Facebook, retratando la anatomía de
los instantes. Infelizmente la deliciosa adolescencia es un estado que
se cura con el tiempo y uno se olvida rápidamente, nada como que a uno
le recuerden las nuevas generaciones. Dedico este artículo a mi
adolescente preferida: mi hija menor, que la está pasando bomba, como
corresponde.
Análisis económico y otras latitudes de la vida y el pensamiento
Monday, November 11, 2013
Monday, November 4, 2013
Globalización = sudamericanización
Para Bolivia el proceso de
globalización contemporáneo significa básicamente, aunque no exclusivamente,
sudamericanización. Esta es una de
hipótesis de un trabajo que vengo explorando, conjuntamente dos colegas, en un
estudio sobre el impacto de la globalización en Bolivia.
La globalización es un fenómeno político,
económico, financiero, migratorio, cultural, diplomático, artístico y entre otros. Debido a la multidimensionalidad del proceso, su definición
es amplia y ambigua, pero en esta oportunidad nos concentraremos en los temas
económicos y financieros de la globalización aplicados al caso nacional.
En el 2011, último dato que sale
en el INE, el 55% de las exportaciones de Bolivia se concentran en la región
sudamericana. A Brasil le vendemos un 33% del total, mayoritariamente gas
natural y el mercado argentino representa el 11.5 de nuestras ventas
internacionales también con supremacía de energéticos. Asia compra el 14% de nuestras exportaciones.
Japón se lleva la flor en esta región con 5.9% y el gigante China solo consume
el 3.6% de nuestras ventas, aunque ha crecido mucho en los últimos años. El odiado imperialismo solo recibe el 9% de
nuestros productos y servicios. Estas
tres regiones: Sudamérica, Asia y Estados Unidos representan el 88% de nuestras
exportaciones, obviamente el resto es Europa y otros países más chicos.
En las importaciones ocurre un
fenómeno parecido, el 51% de nuestras compras provienen de Latinoamérica,
destaque para Brasil y Argentina; el 22% de nuestro abastecimiento de bienes y
servicios se originan en Asia e importamos el 11% de los Estados Unidos. Todo
ello representa el 84%, el restante viene de Europa y otros países.
En los flujos financieros nuestra
participación es mínima y también se circunscribe a la región del cono sur.
La sudamericanización económica y
comercial es un hecho de la realidad que debe orientar la política exterior
boliviana y también las estrategias de desarrollo. En el horizonte del deseo, obviamente que se
debe buscar agrandar las fronteras y los alcances de las oportunidades
económicas, pero por el momento nuestros desafíos de desarrollo están ligados a
procesos de integración energéticos, comerciales y productivos regionales. En
especial, ahora que vivimos un boom económico vinculado al espectacular precio
de las materias primas.
¿Cuáles serían las oportunidades
que se abren, para un modelo de desarrollo económico que tome en cuenta este
tipo de globalización? En primer lugar, una estrategia de industrialización que
busque la complementariedad productiva con nuestros vecinos, en particular con
Brasil, pero también con Perú y Argentina.
Esta idea se sustenta en tres
marcos analíticos: 1) La teoría que relaciona comercio y crecimiento, (Renato
Baumann) divide a los países en hubs o
centros de distribución (Brasil) y spokes
o nodos (Bolivia) que se conectan al hub. Por ejemplo, los países spoke exportan componente electrónicos, bienes de producción, a los países hub que hacen el ipad,
bienes finales. Este es el caso de Vietnam (país spoke) y China (país hub),
y es una muestra de un tipo de integración
productiva. 2) Según la teoría de cadenas de valor o clusters (Michel Porter), Bolivia podría
ser parte de cluster regionales como el
turismo gastronómico en el Perú o como lo es, en los hechos, parte de la cadena
de la soya brasileña, pero aprovechando mejor las sinergias económicas y
tecnológicas tanto de los actores de privados como públicos a nivel regional.
Aquí nuevamente el tema de la integración económica regional virtuosa es
fundamental, donde tan importante como el know
how es el know where, el conocimiento
y la ubicación. 3) La complejidad
económica basada en teoría de redes (Ricardo Hausmann) que también sustenta la
integración productiva. En sencillo, países que
tienen selvas (redes) productivas más densas (Brasil) tienden a generar más
riqueza que aquellas sociedades que tienen pocos árboles productivos (Bolivia).
En este marco conceptual los productos son vehículos de conocimiento conducidos
por personas o empresas en autopistas de redes. Éstas pueden ser los mercados y
las instituciones, públicas y privadas. La cantidad de conocimiento en una
sociedad no depende del saber de un individuo, más bien está relacionado con la
diversidad de complejas redes de interacción entre las personas y empresas.
Las redes de la región latinoamericana son mayores que la boliviana, una
integración productiva sería muy útil para nuestra economía, porque nos
permitiría arrancar con una industrialización complementaria que después puede
adquirir vida propia.
Que la globalización signifique
sudamericanización para Bolivia es una gran oportunidad para una economía
pequeña como la nuestra, así lo muestran las teorías mencionadas.
Monday, October 21, 2013
EXTRACTIVISMO BENEFACTOR
Con frecuencia desde el árbol del poder, se vanaglorian del nuevo modelo
económico que estarían implementando en Bolivia. En las últimas
semanas, los rosarios de autoelogios se han incrementado impulsados por
el inicio de la campaña electoral, pero más allá de los discursos, ¿qué
hay de nuevo en el modelo económico implementado desde el 2006? Hagamos
un recuento desde múltiples perspectivas.
¿Existe una macroeconomía del proceso de cambio? Veamos la política fiscal. Ésta, si bien se ha beneficiado de la espectacular bonanza externa, no tiene nada de novedosa. Por el lado de los ingresos, el fisco recauda mucho más que en el pasado debido al incremento substancial de los precios de los recursos naturales (especialmente el gas natural), el aumento de los impuestos de la Ley de Hidrocarburos, la nacionalización, medida que va en su tercera versión desde 1938 y el mayor dinamismo del mercado interno impulsado por el boom externo. ¿Aumentó el universo de contribuyentes que pagan impuestos? No. Se sigue apretando el cuello a los de siempre. Comerciantes, cocaleros, gremiales, cooperativistas mineros, para mencionar a los más importantes, continúan pagando bajos tributos. Si bien la inversión y gasto público se multiplicó por cinco, este es tan solo un efecto riqueza; en los años setenta, cuando también se produjo un boom financiero, el Estado también gastó más. El tema de la calidad del gasto público y su pertinencia en el marco de un modelo de desarrollo local por ejemplo, no existe ni en el debate. Lo que importa es gastar para mantenerse en el poder. Aquí se sigue una vieja receta de populismo económico y del desarrollismo nacionalista, obras de infraestructura como satélites, caminos, teleféricos y otros, y obras pequeñas desconectadas (escuelas sin profesores, coliseos sobredimensionados, hospitales sin médicos y ni presupuesto) construidas con el intuito de generar lealtades políticas antes que desarrollo social. El otro camino seguido son los bonos como la Renta Dignidad, que en realidad nace en 1994 con el nombre de Bonosol y las transferencias condicionadas como Juancito Pinto y Juana Azurduy de Padilla; políticas recomendadas e implementadas por el Banco Mundial en toda América Latina hace mucho tiempo. Nada nuevo bajo el sol, es el extractivismo benefactor con más dinero que antes haciendo lo mismo del pasado.
En términos de la política monetaria, también se siguen acciones tradicionales para mantener la estabilidad del Boliviano. Por un lado, controlando la inflación con políticas monetarias restrictivas que dispararon las tasas reales de interés, especialmente en los primeros cuatro años del gobierno, permitiendo grandes ganancias a los bancos privados, y ahora, con una política monetaria que permite tasas de interés en Bolivianos negativas (tasa de interés pagada por los bancos menos la inflación) para los ahorristas nacionales, provocando una transferencia de patrimonio de las personas a los bancos privados. Asimismo, el Banco Central volvió a ser la caja del gobierno de turno y ha comenzado a prestar dinero a empresas estatales como YPFB o ENDE. Aquí, también, más de lo mismo. Es el capitalismo de Estado reempaquetado. En materia cambiaria, el Bolsín, instrumento creado por el neoliberalismo, sigue operando de manera eficiente, ahora dizque al servicio del proceso de cambio. Como resultado de ellos en los últimos años, el tipo de cambio real se ha apreciado haciendo de Bolivia una economía cada vez más abierta y neoliberal. Por cada dólar de exportación que entra al país, vuelven a salir 90 centavos en importaciones.
Si adoptamos una mirada de largo plazo para evaluar un nuevo modelo económico, veamos que la estructura de la economía no ha cambiado nada, en realidad Bolivia ha vuelto a los años 30. En la actualidad, el 80% de las exportaciones son de recursos naturales, a saber, gas natural, minerales y soya. No se producido ninguna diversificación productiva.
La re-primarización de la economía ha sido acompañada de la re-estatización de varias empresas en sectores estratégicos. El boom de las materias primas muestra claros síntomas de enfermedad holandesa. La economía boliviana registra una burbuja de consumo y prosperidad prestada en el comercio legal e ilegal, y los diversos servicios, sobre todo construcción. Además, el grueso de estas actividades impulsó una enorme economía informal que da un empleo precario al 80% de la población. El apoyo integral a las pequeñas empresas, al sector privado productivo o al área agrícola se ha quedado en el papel y en los discursos grandilocuentes. En realidad, la idea de presentar el modelo económico como un gran divisor de aguas sólo es un instrumento político que no soporta el test de la realidad. Es el viejo extractivismo benefactor, la vuelta del capitalismo de Estado y la ideología del nacionalismo desarrollista de los años cincuenta, todo reempaquetado en un discurso antiimperialista. El nuevo modelo de desarrollo es “un museo repleto de grandes novedades” en términos de políticas e instrumentos.
¿Existe una macroeconomía del proceso de cambio? Veamos la política fiscal. Ésta, si bien se ha beneficiado de la espectacular bonanza externa, no tiene nada de novedosa. Por el lado de los ingresos, el fisco recauda mucho más que en el pasado debido al incremento substancial de los precios de los recursos naturales (especialmente el gas natural), el aumento de los impuestos de la Ley de Hidrocarburos, la nacionalización, medida que va en su tercera versión desde 1938 y el mayor dinamismo del mercado interno impulsado por el boom externo. ¿Aumentó el universo de contribuyentes que pagan impuestos? No. Se sigue apretando el cuello a los de siempre. Comerciantes, cocaleros, gremiales, cooperativistas mineros, para mencionar a los más importantes, continúan pagando bajos tributos. Si bien la inversión y gasto público se multiplicó por cinco, este es tan solo un efecto riqueza; en los años setenta, cuando también se produjo un boom financiero, el Estado también gastó más. El tema de la calidad del gasto público y su pertinencia en el marco de un modelo de desarrollo local por ejemplo, no existe ni en el debate. Lo que importa es gastar para mantenerse en el poder. Aquí se sigue una vieja receta de populismo económico y del desarrollismo nacionalista, obras de infraestructura como satélites, caminos, teleféricos y otros, y obras pequeñas desconectadas (escuelas sin profesores, coliseos sobredimensionados, hospitales sin médicos y ni presupuesto) construidas con el intuito de generar lealtades políticas antes que desarrollo social. El otro camino seguido son los bonos como la Renta Dignidad, que en realidad nace en 1994 con el nombre de Bonosol y las transferencias condicionadas como Juancito Pinto y Juana Azurduy de Padilla; políticas recomendadas e implementadas por el Banco Mundial en toda América Latina hace mucho tiempo. Nada nuevo bajo el sol, es el extractivismo benefactor con más dinero que antes haciendo lo mismo del pasado.
En términos de la política monetaria, también se siguen acciones tradicionales para mantener la estabilidad del Boliviano. Por un lado, controlando la inflación con políticas monetarias restrictivas que dispararon las tasas reales de interés, especialmente en los primeros cuatro años del gobierno, permitiendo grandes ganancias a los bancos privados, y ahora, con una política monetaria que permite tasas de interés en Bolivianos negativas (tasa de interés pagada por los bancos menos la inflación) para los ahorristas nacionales, provocando una transferencia de patrimonio de las personas a los bancos privados. Asimismo, el Banco Central volvió a ser la caja del gobierno de turno y ha comenzado a prestar dinero a empresas estatales como YPFB o ENDE. Aquí, también, más de lo mismo. Es el capitalismo de Estado reempaquetado. En materia cambiaria, el Bolsín, instrumento creado por el neoliberalismo, sigue operando de manera eficiente, ahora dizque al servicio del proceso de cambio. Como resultado de ellos en los últimos años, el tipo de cambio real se ha apreciado haciendo de Bolivia una economía cada vez más abierta y neoliberal. Por cada dólar de exportación que entra al país, vuelven a salir 90 centavos en importaciones.
Si adoptamos una mirada de largo plazo para evaluar un nuevo modelo económico, veamos que la estructura de la economía no ha cambiado nada, en realidad Bolivia ha vuelto a los años 30. En la actualidad, el 80% de las exportaciones son de recursos naturales, a saber, gas natural, minerales y soya. No se producido ninguna diversificación productiva.
La re-primarización de la economía ha sido acompañada de la re-estatización de varias empresas en sectores estratégicos. El boom de las materias primas muestra claros síntomas de enfermedad holandesa. La economía boliviana registra una burbuja de consumo y prosperidad prestada en el comercio legal e ilegal, y los diversos servicios, sobre todo construcción. Además, el grueso de estas actividades impulsó una enorme economía informal que da un empleo precario al 80% de la población. El apoyo integral a las pequeñas empresas, al sector privado productivo o al área agrícola se ha quedado en el papel y en los discursos grandilocuentes. En realidad, la idea de presentar el modelo económico como un gran divisor de aguas sólo es un instrumento político que no soporta el test de la realidad. Es el viejo extractivismo benefactor, la vuelta del capitalismo de Estado y la ideología del nacionalismo desarrollista de los años cincuenta, todo reempaquetado en un discurso antiimperialista. El nuevo modelo de desarrollo es “un museo repleto de grandes novedades” en términos de políticas e instrumentos.
Sunday, September 29, 2013
El Nobel y los vinos
El Nobel y los vinos
Gonzalo Chávez A.
Era amigo de un premio Nobel de Economía y no lo sabía. Sin duda ésta es una confesión dura, tratándose de mi persona -que hace más de 20 años se gana la vida ejerciendo la profesión de economista-. En mi descargo debo mencionar que esta amistad académica ignorada ocurrió cuando era aún un imberbe estudiante.
En la Universidad de Columbia, en Nueva York, se contaba la leyenda urbana de que existía un profesor octogenario que se resistía a no dar clases a pesar de que era jubilado. Todas las mañanas llegaba a la universidad, tiza en mano, a trabajar aunque ya no tenía ninguna clase asignada. Entraba a cualquier aula y sin ninguna ceremonia interrumpía a quemarropa al profesor argumentando, en tono amable, que no se estaba impartiendo la materia adecuadamente. Sus principales víctimas eran los catedráticos jóvenes, a quienes no les quedaba más remedio que atornillarse en el pupitre de la resignación junto a los alumnos y escuchar al doctor William Vickrey, quien podía dictar una clase de econometría avanzada o macroeconomía con igual competencia. Me tocó vivir esta experiencia en una clase de historia económica, en la que Vickrey hizo gala de conocimiento y tablas de maestro al hablar sobre la importancia de Potosí en la economía mundial en el siglo XIX. Terminada la clase, me acerqué y me identifiqué como potosino de Villazón y para mi sorpresa la clase continuó en su oficina por dos largas y deliciosas horas. Congeniamos inmediatamente y en toda reunión social del departamento de economía, junto a otros alumnos, entablábamos largas discusiones sobre diversos temas económicos y sociales. Como es de praxis entre los norteamericanos, los eventos sociales de diversa índole (entrega de libros, seminarios y otros) incluían un vino de honor, pero con horas claramente establecidas, generalmente de 18:00 a 19:00. Y rigurosamente al filo del periodo marcado, los bocaditos y los vinos desaparecían indefectiblemente, excepto cuando estaba el profesor Vickrey, quien con un solo ademán prolongaba las degustaciones vinícolas hasta su partida. Por supuesto, sus amigos y discípulos no podíamos dejar solo al maestro, ni con la palabra ni menos con el vinito, que además de bueno era gratis. Y gracias al hábito de los memorables encuentros ya habíamos formado una cofradía secreta que seguía el viejo adagio argentino que reza sin pudor: "Si usted vino al mundo y no toma vino, ¿a qué vino?”. Terminadas las tertulias, acompañábamos al profesor Vickrey a su casa debidamente templados por las conversaciones y los humores de las uvas convertidas en líquido santo.
En una oportunidad llegué al departamento de economía y se sentía una algarabía inédita; flotaba en el aire un orgullo académico que no dejaba respirar. Un profesor de la casa había ganado el premio Nobel. Mi ignorancia y despiste me hizo pensar que R. Mundell, E. Phelps -algunas de las estrellas del pensamiento económico de la Universidad de Columbia- habían sido galardonados por el premio sueco. Pero estaba vergonzosamente equivocado: Vickrey era el feliz ganador del Nobel de Economía por sus contribuciones a la teoría de la subastas.
El memorable acontecimiento fue celebrado a lo grande y con vino. Los amigos de Vickrey estuvimos a su lado firmes como un queso, disfrutando de los reflectores ajenos y los escasos cinco minutos de fama. El profesor no sucumbió al poder de los halagos merecidos ni a las reverencias de circunstancia, se mantuvo a nuestro lado movido por la amistad que había cultivado en la retirada de la vida y la hermandad de los buenos vinos. Como en otras oportunidades, escoltamos al profesor Vickrey a su casa; pero, ahora, no caminábamos, sino flotábamos, repletos de orgullo y un amago de angustia y vergüenza. No sabíamos que éramos amigos del candidato al Nobel de Economía.
Al día siguiente desperté curiosamente tarde, y lo hice con el chillido antipático de mi timbre que había perdido la voz y las buenas maneras hace mucho tiempo. Era la policía de la universidad que me traía una puñalada sin anestesia. El maestro Vickrey había fallecido en la madrugada de un inoportuno ataque cardiaco. Se me congeló el alma y quedé mudo el resto del día. Por supuesto, asistimos al velorio con una inmensa tristeza, pero como no podía ser de otra manera, el profesor Vickrey había preparado su transición. Su último adiós estaba poblado de buenos vinos, incluida una tímida botella de un tempranillo tarijeño que le había regalado. Si bien el velorio establecía un fúnebre horario, de 17:00 a 19:30, nos quedamos hasta la medianoche y esta vez tanto sus colegas como otros amigos gringos nos acompañaron. No faltaron los profesores jóvenes de economía de Columbia quienes exhibían una sospechosa nostalgia: nunca más serían interrumpidos en sus clases, por lo menos en esta vida.
Gonzalo Chávez A.
Era amigo de un premio Nobel de Economía y no lo sabía. Sin duda ésta es una confesión dura, tratándose de mi persona -que hace más de 20 años se gana la vida ejerciendo la profesión de economista-. En mi descargo debo mencionar que esta amistad académica ignorada ocurrió cuando era aún un imberbe estudiante.
En la Universidad de Columbia, en Nueva York, se contaba la leyenda urbana de que existía un profesor octogenario que se resistía a no dar clases a pesar de que era jubilado. Todas las mañanas llegaba a la universidad, tiza en mano, a trabajar aunque ya no tenía ninguna clase asignada. Entraba a cualquier aula y sin ninguna ceremonia interrumpía a quemarropa al profesor argumentando, en tono amable, que no se estaba impartiendo la materia adecuadamente. Sus principales víctimas eran los catedráticos jóvenes, a quienes no les quedaba más remedio que atornillarse en el pupitre de la resignación junto a los alumnos y escuchar al doctor William Vickrey, quien podía dictar una clase de econometría avanzada o macroeconomía con igual competencia. Me tocó vivir esta experiencia en una clase de historia económica, en la que Vickrey hizo gala de conocimiento y tablas de maestro al hablar sobre la importancia de Potosí en la economía mundial en el siglo XIX. Terminada la clase, me acerqué y me identifiqué como potosino de Villazón y para mi sorpresa la clase continuó en su oficina por dos largas y deliciosas horas. Congeniamos inmediatamente y en toda reunión social del departamento de economía, junto a otros alumnos, entablábamos largas discusiones sobre diversos temas económicos y sociales. Como es de praxis entre los norteamericanos, los eventos sociales de diversa índole (entrega de libros, seminarios y otros) incluían un vino de honor, pero con horas claramente establecidas, generalmente de 18:00 a 19:00. Y rigurosamente al filo del periodo marcado, los bocaditos y los vinos desaparecían indefectiblemente, excepto cuando estaba el profesor Vickrey, quien con un solo ademán prolongaba las degustaciones vinícolas hasta su partida. Por supuesto, sus amigos y discípulos no podíamos dejar solo al maestro, ni con la palabra ni menos con el vinito, que además de bueno era gratis. Y gracias al hábito de los memorables encuentros ya habíamos formado una cofradía secreta que seguía el viejo adagio argentino que reza sin pudor: "Si usted vino al mundo y no toma vino, ¿a qué vino?”. Terminadas las tertulias, acompañábamos al profesor Vickrey a su casa debidamente templados por las conversaciones y los humores de las uvas convertidas en líquido santo.
En una oportunidad llegué al departamento de economía y se sentía una algarabía inédita; flotaba en el aire un orgullo académico que no dejaba respirar. Un profesor de la casa había ganado el premio Nobel. Mi ignorancia y despiste me hizo pensar que R. Mundell, E. Phelps -algunas de las estrellas del pensamiento económico de la Universidad de Columbia- habían sido galardonados por el premio sueco. Pero estaba vergonzosamente equivocado: Vickrey era el feliz ganador del Nobel de Economía por sus contribuciones a la teoría de la subastas.
El memorable acontecimiento fue celebrado a lo grande y con vino. Los amigos de Vickrey estuvimos a su lado firmes como un queso, disfrutando de los reflectores ajenos y los escasos cinco minutos de fama. El profesor no sucumbió al poder de los halagos merecidos ni a las reverencias de circunstancia, se mantuvo a nuestro lado movido por la amistad que había cultivado en la retirada de la vida y la hermandad de los buenos vinos. Como en otras oportunidades, escoltamos al profesor Vickrey a su casa; pero, ahora, no caminábamos, sino flotábamos, repletos de orgullo y un amago de angustia y vergüenza. No sabíamos que éramos amigos del candidato al Nobel de Economía.
Al día siguiente desperté curiosamente tarde, y lo hice con el chillido antipático de mi timbre que había perdido la voz y las buenas maneras hace mucho tiempo. Era la policía de la universidad que me traía una puñalada sin anestesia. El maestro Vickrey había fallecido en la madrugada de un inoportuno ataque cardiaco. Se me congeló el alma y quedé mudo el resto del día. Por supuesto, asistimos al velorio con una inmensa tristeza, pero como no podía ser de otra manera, el profesor Vickrey había preparado su transición. Su último adiós estaba poblado de buenos vinos, incluida una tímida botella de un tempranillo tarijeño que le había regalado. Si bien el velorio establecía un fúnebre horario, de 17:00 a 19:30, nos quedamos hasta la medianoche y esta vez tanto sus colegas como otros amigos gringos nos acompañaron. No faltaron los profesores jóvenes de economía de Columbia quienes exhibían una sospechosa nostalgia: nunca más serían interrumpidos en sus clases, por lo menos en esta vida.
Tuesday, September 17, 2013
BRICS. ?Futuros PIGS?
Cuando hace
varios años atrás se acuño el acrónimo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sud
Africa ), para llamar la atención del
potencial de crecimiento de estas economías emergentes, en el mundo se
desencadenó una gran expectativa y entusiasmo. Estos países hasta el 2020
configurarían en nuevo paraíso económico comandados por China. Desde esta
columna en varias ocasiones resaltamos el tema, puntualizando que la economía
boliviana debía aprovechar el hecho que estaba al lado la primera letra de la abreviación, Brasil. En
las s alarmistas sostienen que s ,
increementos en varias ocaciones
a ser publicado en Cambio y La Razara informacidico oficiualistúltimas semanas
gruesos nubarrones negros han aparecido en los cielos del Edén. Reducción del
crecimiento económico, serios desajuste cambiarios, incrementos de los déficits
públicos y comerciales son algunos de los problemas que se han presentado en éstas
economías. Los análisis más alarmistas sostienen que los BRICS van camino ha
convertirse en PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain-España) debido a la
explosión de burbujas económico-financieras. Cabe recordar que los PIGS son
economías en recesión, con altos niveles de desempleo, sobre endeudadas y con
complejas crisis fiscales. Las preguntas que intentaremos responder en este
domingo son: ¿ Qué pasó en el paraíso de los BRICS? ¿Qué tipo de problemas
enfrentan las economías emergentes?
En el análisis internacional, sobre los BRICS,
existen el conceso de que se acabó la bonanza económica aunque hay un gran
debate sobre las causas de la desaceleración del crecimiento y su profundidad.
Ricardo Hausmann de la Universidad de Harvard,
desde una perspectiva estructural, sostiene que
la mayoría de las economías emergentes sufrieron un espejismo, “el
crecimiento del PIB nominal en dólares excedió por mucho lo que cabría de
esperar como consecuencia del crecimiento real”. El aumento del PIB nominal fue
resultado de espectaculares precios de exportación, especialmente materias
primas, un ingreso masivo de capitales (inversión extranjera directa y
prestamos) y una apreciación de los tipos de cambio real de estos países. Si
ahora, los precios internacionales bajan y existe menos flujo de dinero frescos
a las economías, se desacelerará o se desinflará el PIB en dólares y el tipo de
cambio tenderá a depreciase. Resultado: Los ladrillos (BRICS) se resquebrajarán
poniendo en riesgo el crecimiento económico. Si Usted está tentado aplicar este
mismo razonamiento al caso boliviano, está en el camino correcto para concluir
que en Bolivia la fiesta de la lluvia de dólares también puede estar acabando y
las consecuencias sobre el desempeño económico podrían ser similares.
Desde una perspectiva más coyuntural, según Nouriel Roubini,
profesor de la Universidad de Nueva York, el deterioro de las condiciones de los BRICS
se explica por el contagio de los problemas de la economías avanzadas. La
recesión sicos. ﷽﷽﷽ecios de los
productos bñasixos recupetacion estadounidense. La pulmonia esi para concluir
que en Bolivia la fietsa ta en Europa se profundizó, Inglaterra y Japón
han desacelerado sus aparatos productivos y la recuperación estadounidense es
más lenta de la que se esperaba. La pulmonía en las economías avanzadas tuvo su
efecto en los nuevos querubines de la economía mundial, más aún si se consolida
el fin del superciclo de los precios de
los productos básicos en el mercado mundial.
Así mismo, el riesgo de que la inflación se dispare en la
economías emergentes, por el sobre calentamiento de las economías, habría
llevado a estos países ha adoptar políticas monetarias restrictivas lo que
también está contribuyendo a la reducción del crecimiento del producto. Otro elemento de corto plazo que afecta el
desempeño de los BRICS es que, Estados Unidos ha anunciado que la era de las
tasas de interés cero está por terminar, por lo que se espera que mucho del
capital que estaba en búsqueda de mejores rendimientos en las economías emergentes,
comience a volver a los países desarrollados, restando gasolina financiera a
las economías emergentes.
Desde una perspectiva más estructural, Roubini sostiene que “la mayoría de los BRICS y otros mercados
emergentes han adoptado alguna variante del capitalismo de estado. Esto implica
una desaceleración en las reformas que aumentan la productividad y
participación en la economía del sector privado, junto con un mayor peso de las
empresas estatales (y de los bancos estatales en la asignación del crédito y el
ahorro), así como el nacionalismo de recursos, el proteccionismo comercial, las
políticas de sustitución de importaciones industriales y la imposición de
controles al capital. Este enfoque puede haber funcionado en las etapas
tempranas del desarrollo y cuando la crisis financiera mundial produjo una
caída del gasto privado; pero ahora distorsiona la actividad económica y deprime
el crecimiento potencial.”
Los BRICS generaron crecimiento y esperanza en el mundo e
impulsaron a varías economías pequeñas como la boliviana. Ahora se anuncia tiempo
difíciles, que deberían preocuparnos. Es momento de evaluar las implicaciones
tendría un mundo donde los BRICS podrían convertirse en PIGS.
Monday, September 9, 2013
Un comentario del Dr. Juan Antonio Morales
El artículo El arte de besar sapos imperialistas ha provocado polémica. El Sr. Octavio Machicao comento el artículo (La miopia de algunos pro-imperialistas) con más adjetivos que ideas. El Dr. Juan Antonio Morales entro al debate. A continuación publico su interesante artículo, una verdadera aula de Macroeconomía con un ejercicio incluido.
Práctica
II de macroeconomía
Juan Antonio Morales
En su artículo de opinión del pasado lunes 2 de
septiembre de este año, el señor Octavio Machicao se estrelló contra el
profesor Gonzalo Chávez y lo trató de proimperialista. Conociendo el sentido
del humor de Gonzalo, seguro que ese denominativo le provocó una fina sonrisa.
Así, en medio de todo, yo me acordé de la deliciosa frase atribuida a Domitila
Chungara: “Sólo los proimperialistas hablan con números”. Y corriendo el riesgo
de ser tratado de proimperialista o de batracio neoliberal, emplearé algunos
numeritos para referirme a la segunda emisión de bonos soberanos del TGN de
Bolivia en el mercado internacional.
Comienzo.
Lo que interesa en una colocación de bonos es la tasa
de rendimiento y no el cupón. El cupón es sólo un indicador de referencia del
costo del crédito. Lo que importa es el rendimiento, así si la tasa de
rendimiento (6,5%) es superior a la del cupón (5,95%) los bonos se colocaron
bajo la par, es decir, con descuento, y eso lo deberían conocer los financistas
del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
A pesar de los 14.000 millones de dólares de Reservas
Internacionales, que podían ser percibidas como un seguro de repago, los
acreedores siguen viendo riesgos a un gran negocio que paga más interés, 3,5%
por encima de un bono del Tesoro Americano.
Por otra parte, algo que no entendió el señor Machicao
es que no habrá desplazamiento financiero porque el sistema financiero nacional
tiene mucha liquidez. Según los últimos datos del Banco Central de Bolivia, se
trata de 643 millones de excedente de encaje. En una macroeconomía de economía
pequeña y abierta tampoco hay un efecto sobre las tasas de interés (pregunta de
la práctica 2 de mi curso de macro e c o n o m í a).
El MEF está pagando a los tenedores de bonos
extranjeros bastante más de lo que paga por sus colocaciones en el mercado de
valores interno. Esto tendrá un efecto de señalización para nuestro sistema
financiero, lo que podría encarecer el crédito, tanto para el Gobierno como
para el sector privado, indirectamente. Allí podrá estar paradójicamente el
verdadero efecto de desplazamiento o “crowdingout”.
El artículo de Stiglitz, si bien se refiere a los
países de África Subsahariana, cae como anillo al dedo al caso boliviano,
porque no cabe duda de que la gran liquidez de los mercados internacionales de
capital y la desesperada búsqueda de rendimiento hace que países que no eran
sujetos de crédito anteriormente, ahora ingresen al radar de los
inversionistas.
Del otro lado del mostrador, países que se han
beneficiado con los sucesivos perdones de deuda (2 HIPC y un MDRI), como Uganda
y Bolivia, volvieron a rehacer su virginidad crediticia.
El seductor (gringo bandolero) ha engatusado a la
doncella. Stiglitz califica a los préstamos subsaharianos como préstamos
subóptimos (subprime), porque los acreedores prestan a países con un historial
crediticio dudoso bajo la apuesta de que podrán trasladar sus riesgos a otros,
especialmente a sus gobiernos, como lo hicieron con los créditos hipotecarios a
personas sin empleo ni ingresos para pagarlos.
Además, los acreedores no están arriesgando mucho,
porque los préstamos son pequeños para los fondos que manejan. El costo de
diversificar su cartera de inversiones financieras es muy bajo.
Yo no me referiría tan despectivamente a los países
del África Subsahariana, como lo hizo el señor Machicao, pues a muchos de esos
países le está yendo tan bien como a Bolivia, y por la misma razón: precios
internacionales altos para las materias primas. Algunos países, como Etiopía y
Ruanda, alcanzaron tasas de crecimiento similares al del Producto Interno Bruto
de nuestro
Estado Plurinacional.
Además de pagar intereses muy interesantes a los tan
detestados imperialistas, la pregunta de fondo para nosotros es: ¿para qué se
está prestando dinero el Gobierno? Se nos dice que para financiar el gasto en
proyectos de inversión en infraestructura, lo que no está mal, pero entonces
hay un problema con la contabilidad fiscal. ¿O no hay superávit como se nos
dice? Tal vez no se está contabilizando esas inversiones en la cuenta capital.
Juan Antonio Morales es profesor de la Universidad
Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.
Sunday, September 1, 2013
Sobre la Relaciones Bolivia y Brasil
Suspenso, intriga.. La novela está servida.
Gonzalo Chavez A.
La salida de la Embajada de Brasil en Bolivia, del senador Pinto ha causado un temblor diplomático. Este evento ha sido profusamente analizado desde una perspectiva normativa. Cumplimiento o no de tratados, violación de acuerdos internacionales, el derecho y la cobertura del asilo. Y una inmensidad de condenas, explicaciones y una aparatosa renuncia, con pinta de premio. La presidenta Dilma, muy enojada, envió al canciller Patriota a que sufra en Nueva York, como embajador ante las Naciones Unidas. ¿Donde lo hubiera enviado si no estaba irritada?
En este domingo sin Pinto, quería abordar el tema desde una óptica diferente. Adoptaré en el análisis dos focos analíticos, por una parte, la teoría realista de las relaciones internacionales, que sostiene que los países no tienen amigos sino intereses y el marco conceptual que sostiene que son los factores políticos internos y las disputas interburocráticas que determinan la política exterior de un país.
Por supuesto que a estas alturas de los acontecimientos uno solo puede moverse en el ámbito de la hipótesis de trabajo porque aún los hechos, que están detrás de la salida de Pinto, están cubiertos por la densa nube de la política, las pasiones, la coyuntura, los nacionalismos, y la falta de información. Es probable que solo la historia a futuro revele con más precisión las tendencias profundas de las acciones de las personas y los Estados comprometidos con el caso Pinto. Mientras tanto aquí van unas conjeturas que podrían guiar la escritura de una novela de suspenso e intriga internacional.
Desde una perspectiva brasilera, la salida de Pinto fue resultado de la acción del Embajador Eduardo Saboya que habría actuado solo, para algunos, como Quijote del Sur movido por sentimientos humanitarios, y para otros, como un rebelde que rompe la cadena de mando. El Estado Brasileño no sabía nada de la acción, por lo que la considera inadmisible, sujeta a una investigación y posterior punición ejemplificadora. Un hecho fortuito que obligó a Brasil ha entregar la cabeza de Patriota a Morales pero que no devolverá al retirado-huido senador Pinto. Pasada la tormenta, cada país deberá administrar los daños y logros provocados por el evento. Brasil intentando arreglar la tremenda abolladura que la salida de Pinto significa para la otrora inmaculada y profesional diplomacia del Itamaraty. Bolivia electoralizando la huida de los opositores, pero también en la incomoda tarea de explicar el daño que se hizo al honor de la soberanía nacional.
Una segunda hipótesis de trabajo tiene un carácter algo más rocambolesco y conspirativo. Esta fue una acción encubierta del Estado brasileño con participación inclusive de fusileros navales (marines), cuyo objetivo era mostrar el carácter y capacidad de la potencia emergente, que no solo usa el poder suave, sino también el poder duro. Con esta operación, Brasil estaría mostrando que tiene todas las condiciones para sentarse en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y puede actuar como cualquier potencia cuando sus intereses simbólicos y de prestigio se ven afectados. En esta conjetura, es probable que la Presidenta no fue comunicada de la acción para preservar su imagen. Además jamás se reconocerá que esta operación obedeció a razones de Estado. Muchos de los países que juegan en las ligas mayores del poder mundial también tienen esqueletos en sus roperos y ahora, Brasil tiene lo suyos.
Una tercera hipótesis es que la acción del rescate de Pinto, revela una pugna de poder al interior del Estado brasileño entre Itamaraty o parte de este, el grupo de asesoría en relaciones internacionales de la Presidencia (una especie de diplomacia paralela y sobre ideologizada que irrita al Itamaraty) y el ejercito o sectores de este. En esta teoría conspirativa uno de estos grupos habría impulsado el operativo. El objetivo sería doble, mandar un mensaje duro al vecino, una especie de devolución de favores por ofensas pasadas como la nacionalización Petrobras, el maltrato a OAS, la revisión de los aviones, entre otras y al mismo tiempo, colocar en evidencia los extravíos y debilidades de la política exterior brasilera de la gestión del PT que da más importancia a la sintonía ideológica con otros países que a los verdaderos intereses del Brasil. En el caso del canciller Patriota, para exponer su gestión considerada tibia y carente de decisiones. Una diplomacia encima del muro que ni siquiera pudo resolver el caso de Pinto. Estos serían los primeros embates, entre grupos burocráticos vinculados a las relaciones externas dentro del Estado, en el marco de la carrera electoral por la sucesión de la Presidenta Dilma.
El menú de hipótesis está servido. Cabe a Usted, amable lector adoptar la que más le satisfaga y seguramente de aquí a algunos años, algún estudioso de las relaciones internacionales ratificará o descartará algunas de las conjeturas o descubrirá otras. Solo el tiempo, el implacable, lo dirá. Ahora tenemos la trama de una novela de suspenso internacional. Cualquier similitud con la realidad es mera coincidencia.
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