Sunday, November 24, 2013

Evo Noel y el espejismo populista


Evo Noel y el espejismo populista
Gonzalo Chávez A.
Papá Noel se vino del Polo Norte a Bolivia y se unió al proceso de cambio. Analicemos el impacto económico de Decreto Supremo (DS) 1802 que establece el segundo aguinaldo (2G).
1) El DS establece que el 2G se pagará toda vez que el Producto Interno Bruto (PIB) anual esté por encima del 4,5%. Esta justificación para gatillar el aguinaldazo adolece de problemas técnicos y es discriminatoria.
El PIB es el promedio de crecimiento de todos los sectores de la economía. En  2012, hidrocarburos creció al 14,7%, servicios financieros al 9% y construcción al 9,2%, valores por encima del periodo que fue de 5,2 %.
Entretanto, sectores como minería (-7,2%), comercio (3,8%) y transporte (2,9%) registraron tasas de crecimiento negativas y/o muy por debajo del promedio. En el primer semestre de 2013 ocurrió algo parecido, agricultura, minería y comercio crecieron por debajo del 6,5%.  En suma, no todos los sectores generaron la misma riqueza.
El parámetro del PIB tampoco distingue entre el desempeño del gigante ENTEL y la pequeña empresa Tortas Dolly. Tampoco es lo mismo vender gas natural al exterior, bajo un contrato que garantiza precio y cantidades, que comercializar muebles al mercado interno y externo con precios que están sometidos a una intensa competencia. En este contexto no es justo que a todos se los meta en una misma bolsa.
2) También se afirma que el aguinaldazo sería un incentivo a la producción en las empresas, pero vale recordar,  por ejemplo, que  buena parte de las ganancias de compañías grandes ha crecido en los últimos años, piense en YPFB, gracias a la subida espectacular de los precios de los recursos naturales (gas). El grueso del aumento del valor de la producción se debe al efecto precio  y casi nada al incremento de la productividad. Entonces, cuando el Gobierno propone el 2G está premiando la suerte de tener precios elevados del mercado externo y no el esfuerzo productivo.
 3) El aguinaldazo  tendrá un impacto sobre la inflación, que ya está elevada. Hasta fin de año será superior al 7,5% y la inflación de alimentos podría llegar al 15%. En este contexto, la gigantesca inyección de liquidez, que significa el 2G, ciertamente acelerará la inflación por el impulso de la demanda agregada y también por el lado de la oferta en las empresas fijadoras de precios.
Cabe recordar que la economía boliviana está sobrecalentada, crece al 6,5%. Las empresas están cerca de la plena capacidad y los comerciantes ya tienen sus inventarios para fin de año. Por lo tanto, el estímulo de demanda, a estas alturas del campeonato, no tendrá un efecto multiplicador sobre cantidades, pero sí sobre los precios.
Además, por el lado de la oferta, el sector informal (comercio y servicios sobre todo) buscará su aguinaldo con el incremento de precios que, a su vez, es costo para otras empresas. Así, la espiral inflacionaria se propaga alimentada por las expectativas y la especulación. Habrá una inflación por costos.
El Gobierno puede buscar controlar la aceleración inflacionaria, pero afronta el dilema entre el pirómano (la política fiscal expansiva), que debe ayudar a ganar las elecciones en  2014, y el bombero de manguera corta (la política monetaria contractiva), que debe evitar la inflación.
De hecho, en las últimas semanas el Banco Central ha retirado 2.000 millones de bolivianos, aumentando la tasa de interés y el encaje legal, pero el aguinaldazo metió más gasolina al fuego de la inflación. Políticas monetarias restrictivas elevan las tasas de interés que encarecen el dinero y frenan la inversión.
También, para controlar la inflación, el Gobierno abarató las importaciones legales e ilegales vía apreciación del tipo real. Esta política seguirá, pero es otra puñalada a la industria nacional. Ciertamente seguirán los controles de precios y otras medidas administrativas, con resultados poco efectivos, como en el pasado. 
Con la inflación en alta, el 2G es un espejismo populista. Lo que entró por el bolsillo derecho saldrá por el izquierdo, comido por el impuesto-inflación.
4) El Gobierno sostiene que las empresas (pequeñas, medianas y grandes) están ganando dinero. Es torpe equipararlas. Desde el árbol de poder se reconoce que, en lo que va del año, las empresas privadas pagaron 7.194 millones de bolivianos por impuestos a las utilidades, lo que representa un aumento de 260% con respecto a 2005. Las empresas ya están haciendo una contribución al fisco.
Desde el punto de vista contable, el aguinaldazo es similar a otro impuesto, porque resta recursos a la empresa para reinversión y nuevos proyectos, especialmente a las PyME formales.
5) El Gobierno argumenta que el 2G fomentará la industria nacional. Ésta es otra "inverdad”. La economía boliviana, a pesar del discurso antineoliberal, es muy abierta al comercio mundial. Por cada dólar que recibimos de exportaciones, gastamos aproximadamente 80 centavos en importaciones. El bono navideño Evo Noel impulsará las importaciones legales e ilegales, que son competencia desleal para la producción nacional.
6) El aguinaldazo es como un impuesto a la formalidad y, por lo tanto, incentiva a que las empresas terciaricen el trabajo y, lo que es más grave, se refugien en el sector informal, donde todo vale y no hay Estado que sobrerregule. Piense en el sector cocalero.
El Gobierno presenta el 2G como una socialización de ganancias, pero, como fue visto, los impactos más estructurales van en la dirección contraria. La medida perjudica el desarrollo del sector privado, especialmente pequeño; fomenta la informalidad, provoca inflación, impulsa las importaciones legales e ilegales, matando la industria nacional y poniendo en peligro el empleo. Es fuego de paja populista que desorganiza la economía.
No hay duda de que el país necesita políticas públicas para mejorar los ingresos de toda la población, y no sólo del 20% que tiene un empleo formal. Un camino que se debe recorrer es una revolución productiva, pero esto, obviamente, no da votos.

Gonzalo Chavez A. es economista.

Monday, November 11, 2013

¡DISFRUTE LA VIDA¡ ¡CRIE UN ADOSCENTE¡

Disfruto de una vida entretenida y salvaje. Tengo hijas(o) y sobrinas(o) adolescentes que cada día me echan en cara, sin medida ni clemencia, su juventud y, lo que es mejor, me contagian  su alegría desenfrenada. A continuación presento un testimonio. No pretendo hacer ninguna interpretación, menos aún ser prescriptivo. Esto es simplemente imposible. Cada caso es un caso. Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.  Y una cosa lleva a otra cosa. En todo caso, no hay peor cosa que no hacer caso a un púber.

El pueblo adolescente es esencialmente populista. Está absolutamente convencido de que agua, luz o teléfono tienen una oferta infinita y son servicios gratuitos gracias al proceso de cambio desde tiempos inmemoriales. Como los adolescentes son el centro del universo, todas la luces de la casa deben prenderse a su paso y no apagarse nunca más; además su cotidiano necesita de una eterna banda sonora, por lo que en cada cuarto de la casa debe tener encendido, a todo volumen,  una radio, iPod, tocadiscos, televisor y cualquier aparato que haga mucho ruido. Luz, sonido, acción es la consigna. Inclusive, recordando un viejo chiste sobre argentinos, si hay una tempestad con rayos, es porque la naturaleza le está sacando fotos con flash.  Un adolescente es como un argentino-porteño a tiempo completo.

Un adolescente que se respeta, deja correr el agua caliente por lo menos media hora antes de entrar a la ducha, hasta que el cuarto se convierta en sauna a vapor. Los baños pueden prolongarse por horas. Sospecho que estos jóvenes actuales son como las víboras, se sacan la piel, la jabonan  hasta sacarle brillo y se la vuelven a poner.

¿Y las llamadas telefónicas? Éstas pueden durar noches enteras. Los asuntos son infinitos e insondables. En una oportunidad, una de mis hijas habló a Alemania por seis horas, creyendo que era llamada local. Pagué un ojo de la cara, encima tuve que poner cara de tuerto feliz. Contrariamente a la total fluidez comunicacional entre jóvenes, que un adolescente responda a una llamada de celular de sus progenitores, especialmente si está en una fiesta, es una tarea simplemente imposible. Conjeturo que cuentan con la complicidad de las empresas telefónicas, sean éstas privadas o públicas. Los pretextos son espectaculares: un árbol cayó en la antena de la empresa telefónica justo en el barrio de la pachanga, el servicio es malo porque nacionalizaron la empresa, el timbre se confundió con la música electrónica, la batería se acabó porque se cayó al inodoro, la señal era pésima porque la empresa es una transnacional chupasangre de los jóvenes, el celular se lo tragó el perro, lo tenía una amiga que es sordita. Al final, la culpa la tienen siempre los padres por darle un celular viejo que no suena bien y no agarra ni las señales de tránsito.

Las masas adolescentes reinventan el tiempo y son como los políticos: tienen memoria corta. El día no se divide en horas o minutos, sino en cachitos y ahorititas.  Si su hijo le dice: "en un cachito salgo de la fiesta”, prepárese para una eternidad. En una oportunidad, en la puerta de una disco espere cinco cachitos hasta que me dormí y encima me desperté con un reclamo por no ser más paciente.  Y "el ahoritita voy a estudiar” significa un largo preámbulo de vueltas sin sentido o de lo que los gringos llaman procastination, cuya traducción libre sería hueveo al fósforo. Y encima viene la afrenta a la memoria: mi papá nunca me recoge a tiempo y frente a la media naranja uno pasa de chofer abnegado a sospechoso número uno de estar viviendo una segunda adolescencia a costa del vástago. La tardanza del mozalbete es, en realidad, una coartada para encubrir andanzas al filo del Código Penal del progenitor.

La tribu adolescente es nativa de internet y ha sustituido el espejo por la foto digital. En mis épocas las máquinas fotográficas tenían, con suerte, un rollo de 36 tomas. Cada disparo, cada toma, debía ser cuidadosamente seleccionada y la calidad de foto, la sonrisa y el paisaje debían pasar por el sagrado proceso de la revelación. No había sensación más dulce y misteriosa que ir a recoger las fotos del viaje o la fiesta. La gente y las montañas salían más bonitas porque no se desperdiciaba la mágica oportunidad del click. No digo que eran mejor, pero era otro gustito. Ahora, en la era del iPad, nuestros jóvenes se sacan fotos compulsivamente, tienen ametralladoras digitales que pueden albergar miles de fotos. Los adolescentes pasan sus reuniones posando y no charlando.  Colocando todo en el Facebook, retratando la anatomía de los instantes. Infelizmente la deliciosa adolescencia es un estado que se cura con el tiempo  y uno se olvida rápidamente, nada como que a uno le recuerden las nuevas generaciones. Dedico este artículo a mi adolescente preferida: mi hija menor, que la está pasando bomba, como corresponde.

Monday, November 4, 2013

Globalización = sudamericanización




Para Bolivia el proceso de globalización contemporáneo significa básicamente, aunque no exclusivamente, sudamericanización.  Esta es una de hipótesis de un trabajo que vengo explorando, conjuntamente dos colegas, en un estudio sobre el impacto de la globalización en Bolivia.
La globalización es un fenómeno político, económico, financiero, migratorio, cultural, diplomático, artístico y entre otros.  Debido a la  multidimensionalidad del proceso, su definición es amplia y ambigua, pero en esta oportunidad nos concentraremos en los temas económicos y financieros de la globalización aplicados al caso nacional.

En el 2011, último dato que sale en el INE, el 55% de las exportaciones de Bolivia se concentran en la región sudamericana. A Brasil le vendemos un 33% del total, mayoritariamente gas natural y el mercado argentino representa el 11.5 de nuestras ventas internacionales también con supremacía de energéticos.  Asia compra el 14% de nuestras exportaciones. Japón se lleva la flor en esta región con 5.9% y el gigante China solo consume el 3.6% de nuestras ventas, aunque ha crecido mucho en los últimos años.  El odiado imperialismo solo recibe el 9% de nuestros productos y servicios.  Estas tres regiones: Sudamérica, Asia y Estados Unidos representan el 88% de nuestras exportaciones, obviamente el resto es Europa y otros países más chicos. 

En las importaciones ocurre un fenómeno parecido, el 51% de nuestras compras provienen de Latinoamérica, destaque para Brasil y Argentina; el 22% de nuestro abastecimiento de bienes y servicios se originan en Asia e importamos el 11% de los Estados Unidos. Todo ello representa el 84%, el restante viene de Europa y otros países.

En los flujos financieros nuestra participación es mínima y también se circunscribe a la región del cono sur.

La sudamericanización económica y comercial es un hecho de la realidad que debe orientar la política exterior boliviana y también las estrategias de desarrollo.  En el horizonte del deseo, obviamente que se debe buscar agrandar las fronteras y los alcances de las oportunidades económicas, pero por el momento nuestros desafíos de desarrollo están ligados a procesos de integración energéticos, comerciales y productivos regionales. En especial, ahora que vivimos un boom económico vinculado al espectacular precio de las materias primas.

¿Cuáles serían las oportunidades que se abren, para un modelo de desarrollo económico que tome en cuenta este tipo de globalización? En primer lugar, una estrategia de industrialización que busque la complementariedad productiva con nuestros vecinos, en particular con Brasil, pero también con Perú y Argentina.

Esta idea se sustenta en tres marcos analíticos: 1) La teoría que relaciona comercio y crecimiento, (Renato Baumann) divide a los países en hubs o centros de distribución (Brasil) y spokes o  nodos (Bolivia) que se conectan al hub.  Por ejemplo, los países spoke exportan componente electrónicos, bienes de producción,  a los países hub que hacen el ipad, bienes finales. Este es el caso de Vietnam (país spoke) y China (país hub), y es una muestra de un tipo de integración  productiva. 2) Según la teoría de cadenas de valor o clusters (Michel Porter), Bolivia podría ser parte de cluster regionales como el turismo gastronómico en el Perú o como lo es, en los hechos, parte de la cadena de la soya brasileña, pero aprovechando mejor las sinergias económicas y tecnológicas tanto de los actores de privados como públicos a nivel regional. Aquí nuevamente el tema de la integración económica regional virtuosa es fundamental, donde tan importante como el know how es el know where, el conocimiento y la ubicación.  3) La complejidad económica basada en teoría de redes (Ricardo Hausmann) que también sustenta la integración productiva. En sencillo, países que tienen selvas (redes) productivas más densas (Brasil) tienden a generar más riqueza que aquellas sociedades que tienen pocos árboles productivos (Bolivia). En este marco conceptual los productos son vehículos de conocimiento conducidos por personas o empresas en autopistas de redes. Éstas pueden ser los mercados y las instituciones, públicas y privadas. La cantidad de conocimiento en una sociedad no depende del saber de un individuo, más bien está relacionado con la diversidad de complejas redes de interacción entre las personas y empresas. Las redes de la región latinoamericana son mayores que la boliviana, una integración productiva sería muy útil para nuestra economía, porque nos permitiría arrancar con una industrialización complementaria que después puede adquirir vida propia.

Que la globalización signifique sudamericanización para Bolivia es una gran oportunidad para una economía pequeña como la nuestra, así lo muestran las teorías mencionadas. 

Monday, October 21, 2013

EXTRACTIVISMO BENEFACTOR

Con frecuencia desde el árbol del poder, se vanaglorian del nuevo modelo económico que estarían implementando en Bolivia. En las últimas semanas, los rosarios de autoelogios se han incrementado impulsados por el inicio de la campaña electoral, pero más allá de los discursos, ¿qué hay de nuevo en el modelo económico implementado desde el 2006? Hagamos un recuento desde múltiples perspectivas.
¿Existe una macroeconomía del proceso de cambio? Veamos la política fiscal. Ésta, si bien se ha beneficiado de la espectacular bonanza externa, no tiene nada de novedosa. Por el lado de los ingresos, el fisco recauda mucho más que en el pasado debido al incremento substancial de los precios de los recursos naturales (especialmente el gas natural), el aumento de los impuestos de la Ley de Hidrocarburos, la nacionalización, medida que va en su tercera versión desde 1938 y el mayor dinamismo del mercado interno impulsado por el boom externo. ¿Aumentó el universo de contribuyentes que pagan impuestos? No. Se sigue apretando el cuello a los de siempre. Comerciantes, cocaleros, gremiales, cooperativistas mineros, para mencionar a los más importantes, continúan pagando bajos tributos. Si bien la inversión y gasto público se multiplicó por cinco, este es tan solo un efecto riqueza; en los años setenta, cuando también se produjo un boom financiero, el Estado también gastó más. El tema de la calidad del gasto público y su pertinencia en el marco de un modelo de desarrollo local por ejemplo, no existe ni en el debate. Lo que importa es gastar para mantenerse en el poder. Aquí se sigue una vieja receta de populismo económico y del desarrollismo nacionalista, obras de infraestructura como satélites, caminos, teleféricos y otros, y obras pequeñas desconectadas (escuelas sin profesores, coliseos sobredimensionados, hospitales sin médicos y ni presupuesto) construidas con el intuito de generar lealtades políticas antes que desarrollo social. El otro camino seguido son los bonos como la Renta Dignidad, que en realidad nace en 1994 con el nombre de Bonosol y las transferencias condicionadas como Juancito Pinto y Juana Azurduy de Padilla; políticas recomendadas e implementadas por el Banco Mundial en toda América Latina hace mucho tiempo. Nada nuevo bajo el sol, es el extractivismo benefactor con más dinero que antes haciendo lo mismo del pasado.
En términos de la política monetaria, también se siguen acciones tradicionales para mantener la estabilidad del Boliviano. Por un lado, controlando la inflación con políticas monetarias restrictivas que dispararon las tasas reales de interés, especialmente en los primeros cuatro años del gobierno, permitiendo grandes ganancias a los bancos privados, y ahora, con una política monetaria que permite tasas de interés en Bolivianos negativas (tasa de interés pagada por los bancos menos la inflación) para los ahorristas nacionales, provocando una transferencia de patrimonio de las personas a los bancos privados. Asimismo, el Banco Central volvió a ser la caja del gobierno de turno y ha comenzado a prestar dinero a empresas estatales como YPFB o ENDE. Aquí, también, más de lo mismo. Es el capitalismo de Estado reempaquetado. En materia cambiaria, el Bolsín, instrumento creado por el neoliberalismo, sigue operando de manera eficiente, ahora dizque al servicio del proceso de cambio. Como resultado de ellos en los últimos años, el tipo de cambio real se ha apreciado haciendo de Bolivia una economía cada vez más abierta y neoliberal. Por cada dólar de exportación que entra al país, vuelven a salir 90 centavos en importaciones.
Si adoptamos una mirada de largo plazo para evaluar un nuevo modelo económico, veamos que la estructura de la economía no ha cambiado nada, en realidad Bolivia ha vuelto a los años 30. En la actualidad, el 80% de las exportaciones son de recursos naturales, a saber, gas natural, minerales y soya. No se producido ninguna diversificación productiva.
La re-primarización de la economía ha sido acompañada de la re-estatización de varias empresas en sectores estratégicos. El boom de las materias primas muestra claros síntomas de enfermedad holandesa. La economía boliviana registra una burbuja de consumo y prosperidad prestada en el comercio legal e ilegal, y los diversos servicios, sobre todo construcción. Además, el grueso de estas actividades impulsó una enorme economía informal que da un empleo precario al 80% de la población. El apoyo integral a las pequeñas empresas, al sector privado productivo o al área agrícola se ha quedado en el papel y en los discursos grandilocuentes. En realidad, la idea de presentar el modelo económico como un gran divisor de aguas sólo es un instrumento político que no soporta el test de la realidad. Es el viejo extractivismo benefactor, la vuelta del capitalismo de Estado y la ideología del nacionalismo desarrollista de los años cincuenta, todo reempaquetado en un discurso antiimperialista. El nuevo modelo de desarrollo es “un museo repleto de grandes novedades” en términos de políticas e instrumentos.

Sunday, September 29, 2013

El Nobel y los vinos

El Nobel y los vinos
Gonzalo Chávez A.
Era amigo de un premio Nobel de Economía y no lo sabía. Sin duda ésta es una confesión dura, tratándose de mi persona -que hace más de 20 años se gana la vida ejerciendo la profesión de economista-. En mi descargo debo mencionar que esta amistad académica ignorada ocurrió cuando era aún un imberbe estudiante.
En la Universidad de Columbia, en Nueva York, se contaba la leyenda urbana de que existía un profesor octogenario que se resistía a no dar clases a pesar de que era jubilado. Todas las mañanas llegaba a la universidad, tiza en mano, a trabajar aunque ya no tenía ninguna clase asignada. Entraba a cualquier aula y sin ninguna ceremonia interrumpía a quemarropa al profesor argumentando, en tono amable, que no se estaba impartiendo la materia adecuadamente. Sus principales víctimas eran los catedráticos jóvenes, a quienes no les quedaba más remedio que atornillarse en el pupitre de la resignación junto  a los alumnos y escuchar al doctor William Vickrey, quien podía dictar una clase de econometría avanzada o macroeconomía con igual competencia. Me tocó vivir esta experiencia en una clase de historia económica, en la que Vickrey hizo gala de conocimiento y tablas de maestro al hablar sobre la importancia de Potosí en la economía mundial en el siglo XIX. Terminada la clase, me acerqué y me identifiqué como potosino de Villazón y para mi sorpresa la clase continuó en su oficina por dos largas y deliciosas horas.  Congeniamos inmediatamente y en toda reunión social del departamento de economía, junto a otros alumnos, entablábamos largas discusiones sobre diversos temas económicos y sociales.  Como es de praxis entre los norteamericanos, los eventos sociales de diversa índole (entrega de libros, seminarios y otros) incluían un vino de honor, pero con horas claramente establecidas, generalmente de 18:00 a 19:00.  Y rigurosamente al filo del periodo marcado, los bocaditos y los vinos desaparecían indefectiblemente, excepto cuando estaba el profesor Vickrey, quien con un solo ademán prolongaba las degustaciones vinícolas hasta su partida. Por supuesto, sus amigos y discípulos no podíamos dejar solo al maestro, ni con la palabra ni menos con el vinito, que además de bueno era gratis. Y gracias al hábito de los memorables encuentros ya habíamos formado una cofradía secreta que seguía el viejo adagio argentino que reza sin pudor: "Si usted vino al mundo y no toma vino, ¿a qué vino?”.  Terminadas las tertulias, acompañábamos al profesor Vickrey a su casa debidamente templados por las conversaciones y los humores de las uvas convertidas en líquido santo.
En una oportunidad llegué al departamento de economía y se sentía una algarabía inédita; flotaba en el aire un orgullo académico que no dejaba respirar. Un profesor de la casa había ganado el premio Nobel. Mi ignorancia y despiste me hizo pensar que R. Mundell, E. Phelps -algunas de las estrellas del pensamiento económico de la Universidad de Columbia- habían sido galardonados por el premio sueco. Pero estaba vergonzosamente equivocado: Vickrey era el feliz ganador del Nobel de Economía por sus contribuciones a la teoría de la subastas.
El memorable acontecimiento fue celebrado a lo grande y con vino. Los amigos de  Vickrey estuvimos a su lado firmes como un queso, disfrutando de los reflectores ajenos y los escasos cinco minutos de fama. El profesor no sucumbió al poder de los halagos merecidos ni a las reverencias de circunstancia, se mantuvo a nuestro lado movido por la amistad que había cultivado en la retirada de la vida y la hermandad de los buenos vinos. Como en otras oportunidades, escoltamos al profesor Vickrey a su casa; pero, ahora, no caminábamos, sino flotábamos, repletos de orgullo y un amago de angustia y vergüenza. No sabíamos que éramos amigos del candidato al Nobel de Economía.
Al día siguiente desperté curiosamente tarde, y lo hice con el chillido antipático de mi timbre que había perdido la voz y las buenas maneras hace mucho tiempo. Era la policía de la universidad que me traía una puñalada sin anestesia. El maestro Vickrey había fallecido en la madrugada de un inoportuno ataque cardiaco. Se me congeló el alma y quedé mudo el resto del día. Por supuesto, asistimos al velorio con una inmensa tristeza, pero como no podía ser de otra manera, el profesor Vickrey había preparado su transición. Su último adiós estaba poblado de buenos vinos, incluida una tímida botella de un tempranillo tarijeño que le había regalado. Si bien el velorio establecía un fúnebre horario, de 17:00 a 19:30, nos quedamos hasta la medianoche y esta vez tanto sus colegas como otros amigos gringos nos acompañaron. No faltaron los profesores jóvenes de economía de Columbia quienes exhibían una sospechosa nostalgia: nunca más serían interrumpidos en sus clases, por lo menos en esta vida.

Tuesday, September 17, 2013

BRICS. ?Futuros PIGS?


Cuando hace varios años atrás se acuño el acrónimo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sud Africa ), para llamar la atención  del potencial de crecimiento de estas economías emergentes, en el mundo se desencadenó una gran expectativa y entusiasmo. Estos países hasta el 2020 configurarían en nuevo paraíso económico comandados por China. Desde esta columna en varias ocasiones resaltamos el tema, puntualizando que la economía boliviana debía aprovechar el hecho que estaba al lado la  primera letra de la abreviación, Brasil. En las s alarmistas sostienen que s , increementos en varias ocaciones
a ser publicado en Cambio y La Razara informacidico oficiualistúltimas semanas gruesos nubarrones negros han aparecido en los cielos del Edén. Reducción del crecimiento económico, serios desajuste cambiarios, incrementos de los déficits públicos y comerciales son algunos de los problemas que se han presentado en éstas economías. Los análisis más alarmistas sostienen que los BRICS van camino ha convertirse en PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain-España) debido a la explosión de burbujas económico-financieras. Cabe recordar que los PIGS son economías en recesión, con altos niveles de desempleo, sobre endeudadas y con complejas crisis fiscales. Las preguntas que intentaremos responder en este domingo son: ¿ Qué pasó en el paraíso de los BRICS? ¿Qué tipo de problemas enfrentan las economías emergentes?
En el análisis internacional, sobre los BRICS, existen el conceso de que se acabó la bonanza económica aunque hay un gran debate sobre las causas de la desaceleración del crecimiento  y su profundidad.
Ricardo Hausmann de la Universidad de Harvard, desde una perspectiva estructural,  sostiene que  la mayoría de las economías emergentes sufrieron un espejismo,  el crecimiento del PIB nominal en dólares excedió por mucho lo que cabría de esperar como consecuencia del crecimiento real”. El aumento del PIB nominal fue resultado de espectaculares precios de exportación, especialmente materias primas, un ingreso masivo de capitales (inversión extranjera directa y prestamos) y una apreciación de los tipos de cambio real de estos países. Si ahora, los precios internacionales bajan y existe menos flujo de dinero frescos a las economías, se desacelerará o se desinflará el PIB en dólares y el tipo de cambio tenderá a depreciase. Resultado: Los ladrillos (BRICS) se resquebrajarán poniendo en riesgo el crecimiento económico. Si Usted está tentado aplicar este mismo razonamiento al caso boliviano, está en el camino correcto para concluir que en Bolivia la fiesta de la lluvia de dólares también puede estar acabando y las consecuencias sobre el desempeño económico podrían ser similares.

Desde una perspectiva más coyuntural, según Nouriel Roubini, profesor de la Universidad de Nueva York,  el deterioro de las condiciones de los BRICS se explica por el contagio de los problemas de la economías avanzadas. La recesión sicos. ﷽﷽﷽ecios de los productos bñasixos recupetacion estadounidense. La pulmonia esi para concluir que en Bolivia la fietsa ta en Europa se profundizó, Inglaterra y Japón han desacelerado sus aparatos productivos y la recuperación estadounidense es más lenta de la que se esperaba. La pulmonía en las economías avanzadas tuvo su efecto en los nuevos querubines de la economía mundial, más aún si se consolida el fin del  superciclo de los precios de los productos básicos en el mercado mundial.
Así mismo, el riesgo de que la inflación se dispare en la economías emergentes, por el sobre calentamiento de las economías, habría llevado a estos países ha adoptar políticas monetarias restrictivas lo que también está contribuyendo a la reducción del crecimiento del producto.  Otro elemento de corto plazo que afecta el desempeño de los BRICS es que, Estados Unidos ha anunciado que la era de las tasas de interés cero está por terminar, por lo que se espera que mucho del capital que estaba en búsqueda de mejores rendimientos en las economías emergentes, comience a volver a los países desarrollados, restando gasolina financiera a las economías emergentes.

Desde una perspectiva más estructural, Roubini sostiene que la mayoría de los BRICS y otros mercados emergentes han adoptado alguna variante del capitalismo de estado. Esto implica una desaceleración en las reformas que aumentan la productividad y participación en la economía del sector privado, junto con un mayor peso de las empresas estatales (y de los bancos estatales en la asignación del crédito y el ahorro), así como el nacionalismo de recursos, el proteccionismo comercial, las políticas de sustitución de importaciones industriales y la imposición de controles al capital. Este enfoque puede haber funcionado en las etapas tempranas del desarrollo y cuando la crisis financiera mundial produjo una caída del gasto privado; pero ahora distorsiona la actividad económica y deprime el crecimiento potencial.”

Los BRICS generaron crecimiento y esperanza en el mundo e impulsaron a varías economías pequeñas como la boliviana. Ahora se anuncia tiempo difíciles, que deberían preocuparnos. Es momento de evaluar las implicaciones tendría un mundo donde los BRICS podrían convertirse en PIGS.

Monday, September 9, 2013

Un comentario del Dr. Juan Antonio Morales

El artículo El arte de besar sapos imperialistas ha provocado polémica.  El Sr. Octavio Machicao comento el artículo (La miopia de algunos pro-imperialistas) con más adjetivos que ideas.   El Dr. Juan Antonio Morales entro al debate. A continuación publico su interesante artículo, una verdadera  aula de Macroeconomía con un ejercicio incluido.



Práctica II de macroeconomía

Juan Antonio Morales

En su artículo de opinión del pasado lunes 2 de septiembre de este año, el señor Octavio Machicao se estrelló contra el profesor Gonzalo Chávez y lo trató de proimperialista. Conociendo el sentido del humor de Gonzalo, seguro que ese denominativo le provocó una fina sonrisa. Así, en medio de todo, yo me acordé de la deliciosa frase atribuida a Domitila Chungara: “Sólo los proimperialistas hablan con números”. Y corriendo el riesgo de ser tratado de proimperialista o de batracio neoliberal, emplearé algunos numeritos para referirme a la segunda emisión de bonos soberanos del TGN de Bolivia en el mercado internacional.

Comienzo.

Lo que interesa en una colocación de bonos es la tasa de rendimiento y no el cupón. El cupón es sólo un indicador de referencia del costo del crédito. Lo que importa es el rendimiento, así si la tasa de rendimiento (6,5%) es superior a la del cupón (5,95%) los bonos se colocaron bajo la par, es decir, con descuento, y eso lo deberían conocer los financistas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

A pesar de los 14.000 millones de dólares de Reservas Internacionales, que podían ser percibidas como un seguro de repago, los acreedores siguen viendo riesgos a un gran negocio que paga más interés, 3,5% por encima de un bono del Tesoro Americano.

Por otra parte, algo que no entendió el señor Machicao es que no habrá desplazamiento financiero porque el sistema financiero nacional tiene mucha liquidez. Según los últimos datos del Banco Central de Bolivia, se trata de 643 millones de excedente de encaje. En una macroeconomía de economía pequeña y abierta tampoco hay un efecto sobre las tasas de interés (pregunta de la práctica 2 de mi curso de macro e c o n o m í a).

El MEF está pagando a los tenedores de bonos extranjeros bastante más de lo que paga por sus colocaciones en el mercado de valores interno. Esto tendrá un efecto de señalización para nuestro sistema financiero, lo que podría encarecer el crédito, tanto para el Gobierno como para el sector privado, indirectamente. Allí podrá estar paradójicamente el verdadero efecto de desplazamiento o “crowdingout”.

El artículo de Stiglitz, si bien se refiere a los países de África Subsahariana, cae como anillo al dedo al caso boliviano, porque no cabe duda de que la gran liquidez de los mercados internacionales de capital y la desesperada búsqueda de rendimiento hace que países que no eran sujetos de crédito anteriormente, ahora ingresen al radar de los inversionistas.
Del otro lado del mostrador, países que se han beneficiado con los sucesivos perdones de deuda (2 HIPC y un MDRI), como Uganda y Bolivia, volvieron a rehacer su virginidad crediticia.

El seductor (gringo bandolero) ha engatusado a la doncella. Stiglitz califica a los préstamos subsaharianos como préstamos subóptimos (subprime), porque los acreedores prestan a países con un historial crediticio dudoso bajo la apuesta de que podrán trasladar sus riesgos a otros, especialmente a sus gobiernos, como lo hicieron con los créditos hipotecarios a personas sin empleo ni ingresos para pagarlos.

Además, los acreedores no están arriesgando mucho, porque los préstamos son pequeños para los fondos que manejan. El costo de diversificar su cartera de inversiones financieras es muy bajo.
Yo no me referiría tan despectivamente a los países del África Subsahariana, como lo hizo el señor Machicao, pues a muchos de esos países le está yendo tan bien como a Bolivia, y por la misma razón: precios internacionales altos para las materias primas. Algunos países, como Etiopía y Ruanda, alcanzaron tasas de crecimiento similares al del Producto Interno Bruto de nuestro
Estado Plurinacional.

Además de pagar intereses muy interesantes a los tan detestados imperialistas, la pregunta de fondo para nosotros es: ¿para qué se está prestando dinero el Gobierno? Se nos dice que para financiar el gasto en proyectos de inversión en infraestructura, lo que no está mal, pero entonces hay un problema con la contabilidad fiscal. ¿O no hay superávit como se nos dice? Tal vez no se está contabilizando esas inversiones en la cuenta capital.

Juan Antonio Morales es profesor de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.

Anatomía de una crisis múltiple y hoja de ruta para un gobierno asediado

2. Gramsci lo dijo con precisión quirúrgica: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En ese claroscuro surgen los monstruo...