Monday, September 1, 2014

EL REVERDECER DE LA NACIONALIZACION

La agenda económica electoral al borde del aburrimiento. La vieja cantaleta de nacionalización y el fantasma cansado del gasolinazo

Después de ocho años de gestión gubernamental y tres elecciones, incluida la que se avecina en octubre, la agenda económica del proceso electoral continúa dominada por el tema de la nacionalización y el destino del excedente de los recursos naturales, en particular del gas natural. Cuando se esperaban propuestas frescas y renovadas en los diferentes ámbitos de la economía y la sociedad, la coyuntura electoral revive el maniqueísmo del rentismo.

Nuevamente la sociedad política se divide entre los vende patria y los héroes nacionalistas, se sobre simplifica la realidad y comienza la prestidigitación de los datos y la manipulación de la información.
Desde la parte de la oposición surge la idea del volver a la fórmula del 50/50 %. Regalo político de bandeja para oficialismo, que sale con la artillería pesada de la propaganda. Es el pretexto perfecto para revivir los laureles de la nacionalización. La denuncia indignada: ¡Se quiere volver al pasado neoliberal! 

Surge el discurso paternalista en torno a los recursos naturales. Se grita a los cuatro vientos que se busca perjudicar a los abuelitos, los niños, la universidades, las mujeres, las regiones; todos convertidos en dóciles beneficiarios de las rentas del gas. Se perderán millones de dólares por la vuelta del viejo modelo del fifty - fifty.

La historia oficial sostiene que después de la nacionalización, el 82% de la renta del gas natural se queda en Bolivia, en cuanto que para las empresas petroleras transnacionales tan sólo resta el 18%.
En el siguiente capítulo de la saga del rentismo, la oposición denuncia que más allá de los impuestos cobrados a las empresas, a éstas el Estado boliviano se les reconocería varios costos de operación y administración. Por lo tanto, las empresas petroleras muerden un pedazo mucho más grande de la torta que el 18%. 

El Gobierno, pescado en una situación incomoda, reconoce que, incluyendo los costos recuperables, la participación del Estado sería de 75%. Los datos son torturados y se ponen al servicios de las causa electorales-políticas.

La información estadística del sector de hidrocarburos pierde su majestad. La propaganda substituye a la realidad de los hechos. Todo vale en el imaginario rentista. En este contexto, alguien podría decir que el 18 o 25% de la renta gasífera, con la que se quedan las transnacionales, sigue siendo un valor muy elevado, especialmente si se compara éste con la rentabilidad que reciben los bolivianos de a pie por sus ahorros en el sistema financiero nacional, que, en el mejor de los casos, no pasa del 6% al año.

Alguien más extremo podría preguntarse: ¿por qué a las inversiones extranjeras se les reconocen ganancias que son tres y cuatro veces más grandes que los réditos que reciben los inversionistas y ahorristas bolivianos? ¿Por qué se produce esta discriminación? La patria rentista se disputa ferozmente los ingresos del gas, en cuanto el pueblo productivo deambula en un desierto sin propuestas de políticas públicas.

Vinculado a lo anterior, vuelve otro viejo tema del desarrollismo nacionalista que también entra al ruedo de la campaña electoral: ¿qué hacer con los subsidios a los hidrocarburos? Las respuestas confunde al electorado. 

Neorevolucionarios atacando las subvenciones con argumentos neoliberales. Los subsidios distorsionan la asignación de los recursos, que enceguecen los precios y que desfiguran completamente los mecanismos de la oferta y la demanda. Es como un cáncer en la economía.
Del otro lado, neoliberales defendiendo los subsidios usando ideas populistas. Las subvenciones a los derivados de los hidrocarburos benefician a los más pobres. Desde estas filas se anuncia una hecatombe política y económica, se viene un gasolinazo. Y frente a la amenaza, de este fantasma tan temido, la respuesta del oficialismo es el anuncio de un proceso de substitución de importaciones bajo el patrocinio de Harry Potter; retiraremos los subsidios pero sin modificar los precios de los derivados de los hidrocarburos y sin producir inflación.

El concurso de magia está abierto en Hogwarts. Produciremos gasolina y diesel nacional a costos muy bajos y así el precio de la gasolina se mantendrá bajo. Ver para creer, pero lo más probable es que el subsidio no desaparezca sino vaya para las empresas que produzcan los derivados nacionales del petróleo. Al calor de la demagogia, a nadie le importa la consistencia técnica de las propuestas.
Como en un museo de grandes novedades, la historia camina mordiéndose la cola, se reviven las viejas epopeyas y la agenda económica se repite, vuelven los viejos trucos. Nada se dice sobre temas como el sistema judicial y el desarrollo económico, los desafíos de construcción institucional y productividad, la diversificación productiva, la revolución tecnológica, entre otros decenas de temas.
Esto no es bueno para el "agárrate cómo puedas” de la coyuntura electoral. El peso pesado de la nacionalización debe derrotar al enmascarado del gasolinazo. El tongo está armado.

Sunday, August 24, 2014

La magia del mercado

La magia de mercado, mi artículo de hoy

Si después de leer el título de esta columna, usted amable lector está esperando una oda a la mano invisible del mercado del viejo Adam Smith o una confesión a quemarropa de neoliberalismo extremo, lamento decepcionarlo. Nada de eso ocurrirá,  porque entiendo que los mercados, fuera de los manuales de microeconomía, son, en su mayoría, imperfectos y, por lo tanto, con muchas fallas. 
Tal vez el que más se aproxima a una situación de competencia perfecta, donde rige la ley de la oferta y la demanda, sea el mercado de los alimentos, las frutas y las verduras, pero incluso en éstos se presentan asimetrías de información entre el que vende un producto y el que lo compra. 
¿Cómo reconocer una buena palta o la manzana más jugosa o la papa imilla más coqueta? Pues, una primera aproximación es entendiendo la magia del mercado. Me encantan las ferias, tambos o mercados donde se transan productos agropecuarios. Durante muchos años, a toda hora, pasaba por el mercado Rodríguez en La Paz, cuando vivía en el barrio de San Pedro. El mejor momento eran las madrugadas, cuando decenas de camiones y camionetas llegaban cargados de olores, sabores y colores. He visitado muchos mercados populares;  siempre que viajo tomo el pulso de la ciudad visitando el lugar donde la gente se abastece de alimentos. 
Ir al mercado es un ejercicio extremo para los sentidos y la memoria. El disfrute de la magia del mercado es algo que se aprende con la práctica. En junio pasado estaba abrumado frente a una montaña de mangos en la feria de la plaza de la Gavea en Río de Janeiro, atónito frente a la abundancia y diversidad. 
¿Cómo comprar un par de mangos? Todos lucían ferozmente deliciosos y la duda me había  provocado una crisis existencial, cuando una amable señora, salida de la simpatía del mediodía, sin anestesia, me dijo en portugués:  a manga se compra pelo cheiro y me entregó un fruto para que lo oliera con la recomendación de que lo comiera en las próximas dos horas. 
El cheiro, el olor era dulzón y claramente transmitía la urgencia de saborearlo. Los mangos más verdes tenían un olor más recatado, una cierta timidez que delataba que recién habían bajado del árbol contra su voluntad. 
También recordé, por ejemplo, que la manzana se la compra con el oído. Se la golpea suavemente con el dedo central y se espera la respuesta. Una bien jugosa confesará su íntima dulzura con una voz aguda. Una manzana arenosa tiene un timbre gangoso y contenido. 
Adquirir una palta también tiene lo suyo y es una operación compleja. Una buena palta tiene un cutis lozano y verde sin puntos negros. Y si uno la quiere para consumirla en el día se le debe tocar el pupu, y apretarla un poquito. Ante la acción, los dedos deben rebotar y la palta debe mostrar la consistencia de los cachetes de un bebé de ocho meses y medio. 
Me encantan los tomates, los que tienen forma de pera y también los bien redonditos. A éstos se los adquiere por la cara que tienen,  y deben mostrar todos los colores de la vergüenza propia y ajena.  Los pintones se guardan para la llajua del día siguiente del ch’aqui. Los rojos amor están listos para la ensalada con lechuga del día. Ambos deben estar firmes como las nalgas de la primera juventud. 
Ya que entraron al baile, las lechugas tiene sus propios encantos;  hay de todo tipo, y éstas también se las compra con los ojos. A una buena lechuga hay que verle las enaguas, que deben resistir una buena sacudida. Las más frescas y ricas necesitan mantener un verde crocante y no lucir ninguna tristeza ni arruga. 
Probablemente  la sandia entera es una de las frutas más difíciles de comprar. Para lambiscarse una se precisa tener oído de bajista de jazz. Se recomienda golpearla como tocando la puerta, debe sonar hueco, como si no hubiera nadie en casa.
Comprar un buen choclo es algo pecaminoso, la única manera de saber si hace una buena huminta es desvestirla y darle un buen pellizco. Sí llora lágrimas blancas es el presagio de un manjar, sí se aguanta y no llora, sólo será bueno para el mote.         
A las buenas naranjas y mandarinas se las conoce a través del tacto. Una cítrico de calidad y alma jugosa cuenta con una piel delgada y sin celulitis. En especial, las más deliciosas mandarinas deben oler a las hojas que las acompañaron en la madurez.    
Las cebollas, sean rojas o blancas, se las conoce por su textura y sus presagios de llanto. Las mejores son aquellas que producen cataratas de lágrimas, pero limpian los ojos y el espíritu.   
Los rabanitos deben ser frescos y alegres. Para descubrir la levedad de su ser, nada mejor que ver su cabellera verde, que debe ser ch’ascosa y rebelde.

De un tiempo de esta parte muchas de nuestras verduras y frutas son extranjeras. En nuestros mercados se oyen acentos peruanos, chilenos y argentinos. Hemos perdido soberanía alimentaria. Los productos de otras tierras tienen otra idiosincrasia, aunque pueden ser muy buenos. Yo siento falta de la sinfonía de olores y sabores de lo nuestro, es decir, tengo nostalgia de la magia de nuestros mercados.

Sunday, August 10, 2014

Lenin, los anabolicos y el mal del tordo

Todo 6 de agosto tenemos el discurso-informe a la nación de circunstancia. El libreto es el mismo hace ocho  años y siempre tiene una intencionalidad electoral. La administración Morales gobierna haciendo campaña constante. Es una estrategia política que funciona.
El formato también se repite, es como una propaganda para bajar de peso.  Antes la oscuridad neoliberal, una economía flacuchenta. Después de la dieta del proceso de cambio, una economía atlética y musculosa.

La comparación más frecuente es la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), cuyo promedio en el periodo 2006- 2013 fue 5%. En cuanto a la lobreguez del pasado pro mercado -que para los que preparan los gráficos comparativos en el árbol del poder duró entre el 1998 y 2005 -, sólo llegó al 2,9%.

Ergo, está   demostrada la superioridad del nuevo modelo económico. El cotejo está hecho para impresionar a la barra brava, pero no resiste un análisis estadístico, porque compara el peor contexto internacional  de los últimos años con el mejor periodo de vacas gordas.
Es una muestra de cocina ideológica y no un uso racional de los datos. Lo  consistente sería comparar periodos de la economía boliviana en los que se registraron bonanzas externas similares. En los años 70 (1973 – 1977) y en el periodo 1994 – 1998, por ejemplo. En el primer caso, el promedio del crecimiento fue de 5,75%. En el segundo, el PIB promedio subió en 4,7 %. Así que todavía nada nuevo ni significativo bajo el sol en términos de crecimiento.
Los siete años de dictadura banzerista también fueron presentados por los seguidores del régimen como un periodo de oro y guarda varias similitudes con la actualidad, además del espectacular contexto externo. 

Señalemos algunas: la sobredosis de mensajes patrioteros y grandilocuentes en torno a obras de infraestructura, el culto a la personalidad, la entrega de bonos,  el interés por perpetuarse en el poder,  la relación y control corporativo de organizaciones sociales, y el modelo nacionalista y desarrollista, que entiende como progreso carreteras, electrificación y propuestas de industrialización a base de los recursos naturales. Ya decía el compañero Lenin: socialismo es Soviets más electrificación.
Pero también hay grandes diferencias. Felizmente, ahora vivimos aún en democracia, existen libertad de prensa y opinión y estamos camino a unas elecciones. Creo que todos apreciamos estos cambios, pero esperamos que el modelo económico se libere del desarrollismo nacionalista tan dependiente de los recursos naturales.

Como en los anteriores periodos áureos de la economía boliviana, desde el 2006  el país vive de los anabolizantes internacionales. A la economía se le inflaron los cachetes y la panza gracias a los gases de la Pachamama, pero no tiene ninguna musculatura productiva diversificada.
En concreto, crecieron tres sectores de exportación (gas, minerales y soya) y su correlato interno fue la hipertrofia de los servicios (restaurantes y bancos), el boom de la construcción y el comercio, legal e ilegal. Técnicamente, tenemos la enfermedad holandesa, en una traducción popular diría que nos dio el mal del tordo, las piernas flacas (sin tejido industrial diversificado) y aquello gordo, gracias a los anabólicos externos.

Obviamente, en el discurso oficial la fabulosa bonanza externa no tuvo nada que ver con el auge económico boliviano. De nada sirvió que el precio del gas natural haya pasado de uno a 10 dólares, que los precios de los minerales se hayan multiplicado por 10, aunque ahora hayan retrocedido un poco.   

En la épica oficialista, el milagro económico es resultado de la nacionalización y otras medidas. Y cuando se afirma que el éxito económico actual tiene que ver mucho con el choque de ingresos externos positivo, vinculado al incremento de los precios de la materias primas, desde el árbol del poder responden que esto no es cierto, que la turbina de la demanda interna también fue activada por el gasto e inversión pública elevadas, lo cual es parcialmente correcto, pero cabe recordar que la gasolina, para el funcionamiento del motor doméstico, también proviene del sector externo.
El fisco boliviano recauda más del 50% de sus ingresos de las exportaciones del sector hidrocarburos. Además, el crecimiento fabuloso del gasto e inversión pública es uno de los orígenes de una también gigante burbuja de consumo.  El 80% de los bolivianos trabaja en el sector informal fuertemente vinculado al comercio y los servicios.  Nunca se abrieron tantos supermercados y restaurantes.  Así mismo, por cada dólar que ingresa al país de exportaciones o remesas, 85 centavos se van en importaciones.
La economía boliviana está tremendamente abierta, como manda el credo neoliberal, que el Gobierno dice combatir. Un día los anabólicos desaparecerán o disminuirán, entonces el queque se desinflará y como no se han trabajado las piernas productivas, la economía volverá a tambalear.
 Gonzalo Chávez A. es economista

Monday, August 4, 2014

¿La industrialización de o para los recursos naturales?

Hace muchos años prevalecen en el imaginario político nacional dos ideas, que de mucho repetirlas la gente del poder cree que se convertirán en verdades pétreas. En especial desde la llegada al gobierno del MAS, éstas se han convertido en mantras ideológico-religiosos, que se repiten para conjurar todas las dolencias económicas y sociales del país. Se trata de la industrialización de los recursos naturales y la idea de que estamos en un proceso de cambio, que en la vertiente económica  debe realizarse por etapas.
Primero, la recuperación de la propiedad de las materias primas; segundo, añadir valor a los minerales y gas natural; tercero, buscar una mayor industrialización, y así va el cuento el nuevo modelo económico. En el fondo, se cultiva, con sobredosis de propaganda, la ilusión desarrollista de que Bolivia puede hacer una revolución industrial sobre la base de la agregación de valor a los recursos naturales, como Inglaterra, con un pequeño retraso de 200 años.
Pero -como sostiene Ricardo Hausmann (La verdadera materia prima de la riqueza)- en el caso de Inglaterra, la contribución más notable de la extracción de carbón no fue algún producto con valor agregado de este mineral, sino, más bien, el haber impulsado el desarrollo de la máquina de vapor para sacar el agua de las minas. Posteriormente, este invento revolucionó la industria manufacturera y del transporte. 

Por supuesto que Bolivia, por muchos años más, será una economía primaria exportadora, pero el camino que se debe seguir no es solamente la industrialización de la materia primas, sino también de la industrialización para los recursos naturales. Más aún, el cambio de la estructura productiva será real cuando se produzca una diversificación industrial, pero por ahora concentrémonos en la diferencia no excluyente entre el de y el para.

La visión tradicional de la industrialización de los recursos naturales sostiene que estamos condenados a la maldición de los recursos naturales y que solamente es posible repetir la vieja historia del desarrollismo de los años 50, a saber: agregar valor a las materias primas.
En esta línea de pensamiento, la minería tradicional debe dar lugar a la siderurgia, el gas debe permitir la creación de la industria petroquímica.  O en términos de productos, el mineral bruto se convierte en lingote y el gas natural en urea o una bolsa plástica.

Obviamente, este camino puede ser seguido, pero refuerza la vocación primario exportadora con encadenamientos verticales. Si el mercado de las materias primas se cae, arrastra a toda la cadena.  
La industrialización para los recursos naturales o industrialización conexa no niega la anterior opción, pero apuesta por una diversificación productiva real. Ésta es la vía seguida por Finlandia, por ejemplo.
Si  en los años 70 esta economía sólo hubiera industrializado agregando valor a la madera, hoy sería un país exportando sofisticados y bellos muebles con muchos problemas medioambientales y con un mercado muy difícil que prefiere muebles de otros materiales.

Pero Finlandia apostó por una industrialización diferente. Convirtió un pedazo de madera, un k’ullu, en un celular. Ciertamente no fue agregando valor a la madera, sino añadiendo valor a las capacidades existentes y nuevas para producir madera.

Según Hausmann, los finlandeses, de tanto cortar árboles y cepillar maderas, descubrieron que las hachas y serruchos ingleses perdían filo y no funcionaban bien en sus bosques fríos. Primero, reparando las herramientas y volviendo a afilar las hachas y, segundo, adaptándolas a su tipos de árboles, se dieron cuenta de que podían hacer mejores serruchos y hachas más duras y filosas.
El aprovechamiento de ciertas capacidades, convertidas en ideas creativas y nuevas tecnologías, permitieron desarrollar otras capacidades. Comenzaron a agregar valor a la materia prima, pero también a los instrumentos y formas de organización que permitían bajar árboles y cortar la madera de manera más eficiente. Así empezaron a producir mejores máquinas para talar árboles y equipos más eficaces para pulir madera.

El siguiente paso fue descubrir que las máquinas que desarrollaban para cortar madera podían también cortar otros materiales. Después de un proceso no muy largo vieron que, dado que sabían tanto de maderas, podrían dar un salto a equipos especializados para  muebles.

Simultáneamente, los leñadores en los gélidos y lejanos bosques de Finlandia tenían enormes dificultades para comunicarse entre ellos y para atender pedidos de los aserraderos, y, nuevamente, se buscó generar valor agregado, no a la materia prima, sino a una industria conexa. Los radiotransmisores gringos no eran buenos en las montañas finlandesas, entonces aprovecharon que en el pasado se había desarrollado una industria de cables y radios en el país, y decidieron hacer mejores equipos de comunicación, que terminaron en los famosos celulares Nokia.


Fue una industrialización para los recursos naturales y no solamente de los recursos naturales. Todo esto, por si acaso, con un fuerte impulso estatal, que entendió que el desarrollo sostenible no esta sólo en la Pachamama, sino en la diversificación industrial conexa, que puede ser implementada de manera simultánea en varios sectores, superando el etapismo. Pero, sobre todo, invirtiendo en agregar valor al factor de producción más importante en una economía: el capital humano.

Aprendo con un avatar. Practico con un profe

Hasta fin de año, el Gobierno entregará más de 90.000 computadoras a estudiantes de secundaria, sin duda un paso importante para innovar en la educación. Entre tanto, si el traspaso de equipos no está acompañado de una transformación del modelo educativo y un cambio de actitud de profesores y alumnos, es uno más de los actos electorales. He sostenido desde esta columna que los centros de enseñanza (universidades, institutos técnicos y colegios) deben ser los núcleos de clusters de conocimiento que, a su vez, deben constituirse en las bases para la construcción de territorios inteligentes y ciudades creativas. 

En este nuevo contexto, el maestro tradicional se convierte en un agitador creativo e innovador en aula y fuera de ella. El profesor de tiza y pizarra enriquece sus clases con las tecnologías de la información y la comunicación en el proceso educativo, y se convierte en un nativo del internet. A su vez, el alumno abandona su rol de sujeto pasivo en la enseñanza para desarrollar su espíritu emprendedor, además construye sólidos principios éticos y consolida fuertes bases ciudadanas.
La construcción de un nuevo modelo educativo, que desarrolle competencias para el siglo XXI, es un proceso complejo. Implica transformaciones de contenidos académicos que van de la matemática, la ciencia y la tecnología y se expanden hasta la ética. Implica una visión integral de la educación y el impulso de diferentes actividades que equilibran el binomio enseñanza-aprendizaje. Impulsa el trabajo en equipo, el enfoque de soluciones de problemas, el uso de casos de estudio, la colaboración y vivencia en situaciones reales, la investigación pura y aplicada, y el desarrollo de proyectos. Estas son algunas de las técnicas didácticas que usa el nuevo modelo educativo. Tal vez el desafío más complejo es inculcar en los estudiantes y los profesores la motivación de la educación continua y por cuenta propia. Además, un nuevo modelo educativo implica el uso de las más avanzadas tecnología de la información (TICs). Un elemento importante en este modelo educativo es el manejo competente del inglés.

Debido al espacio pequeño que me brinda esta columna, me concentraré en este último punto, con énfasis en la educación superior. En la actualidad, existen cuatro experiencias académicas novedosas de aplicación de tecnologías de información, no siendo las únicas.
Entre las técnicas didácticas más antiguas están el aprendizaje basado en problemas (ABP), el aprendizaje basado en proyectos (ABPro) y el uso de casos de estudio. Todas estas metodologías fueron mejoradas y potenciadas con el internet y otras tecnologías.
También está el aprendizaje en línea (on-line learning), que permite que la enseñanza llegue a cualquier lugar donde exista un computador. El predecesor de esta técnica es la educación a distancia vía radio, televisión o correo.

Algo más actual es el blended-learning (cursos híbridos) y el flipped classroom (clases invertidas). Ambas técnicas están diseñadas para generar valor al servicio educativo presencial. No substituyen al profesor, lo potencian y lo convierten en un entrenador, en un cómplice de la enseñanza.
Para entender mejor, coloquemos dos ejemplos que, de manera piloto, estamos implementando en la Escuela de la Producción y la Competitividad (EpC) de la Universidad Católica Boliviana (UCB). En el primer caso se elabora un syllabus que mezcla clases presenciales con: 1) sesiones virtuales o de preparación de clases usando recursos informáticos (videos, webinars, simuladores) y 2) apoyo de cursos similares o complementarios que existen en el internet en otras universidades, lo que se conoce como massive open on-line courses (MOOC), los más utilizados son Coursera y Edx. El curso dura un semestre y no se altera ninguna clase, más bien se expanden las horas de trabajo del alumno. El resultado es que el alumno amplía significativamente sus horizontes académicos y tecnológicos.

La clase invertida es convergente con la anterior técnica, pero puede existir una versión separada. En este caso la propuesta es más radical. Las alumnas pasan las sesiones de clases en una plataforma virtual (piense en el Moodle) en cualquier momento, es decir aprenden en las aulas virtuales, y más bien, debaten y practican en las salas de aula físicas. Se invierte el proceso, el profesor es un avatar y el maestro es un entrenador que ayuda a aplicar a la realidad los conceptos aprendidos. Con los cursos en línea, los profesores se instalan a tiempo completo en las casas de los estudiantes. En la era cibernética, las bibliotecas del mundo se abren para profesores y alumnos.
La EPC – MPD UCB está organizando el Curso de Alta Gerencia, que se inicia el 15 de Agosto, usando los conceptos y técnicas descritas en este artículo. Esta es una oportunidad de hacer parte de una revolución en la educación superior y del avance de la frontera del conocimiento en temas gerenciales. Están todos invitados. Más referencias en mi blog: chavezbol.blogspot.com y en mi facebook.

Wednesday, July 23, 2014

Banco BRICS

Hace varios años atrás se acuñó el acrónimo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sud África) para denominar el potencial de crecimiento de estas economías emergentes. Estos países, hasta el año 2020, serían actores fundamentales de un mundo con múltiples polos económicos.  La globalización tendría nuevos ejes de poder comandados por China. 
Entre tanto, lo que debería ser un fenómeno comercial y financiero, con la creación de un banco de desarrollo en Recife en esta semana por parte de los BRICS, se ha convertido en hecho diplomático que plantea un nuevo orden internacional. 
Es decir, con esta acción se busca transformar la gravitación económica y comercial evidente del bloque también en poder político. La reunión de Recife busca sustituir instituciones, como el FMI y Banco Mundial -creadas en Breton Woods después de la Segunda Guerra Mundial a imagen y semejanza de Estados Unidos- por una nueva arquitectura financiera con predominio de las economías emergentes.
El banco de desarrollo de los BRICS comenzará con 50.000 millones de dólares de capital y también contará con un fondo de estabilización de 60.000  millones de dólares. Los objetivos del nuevo banco son apoyar proyectos de infraestructura y contar con capital financiero fresco para hacer frente a posibles crisis de balanza de pagos. 
Por supuesto, también fomentará el comercio entre los BRICS y otros países. No fue casualidad que, paralela a la reunión de los potencias emergentes, se haya promovido un encuentro de Unasur. Fue una reunión de los nuevos poderosos del sur con posibles aliados de América Latina.
Desde un punto de vista diplomático y político, el grupo quiere constituirse en una voz alternativa a la de Estados Unidos y Europa. Es una tentativa de romper, con diversas intensidades, con la influencia norteamericana en un momento que está en crisis. 
Frente al deterioro de la hegemonía norteamericana surge una nueva estructura de poder con sus propias instituciones, como es el caso de este banco. Por supuesto que esta iniciativa política deberá dar resultados concretos para que se puede hablar de un movimiento contrasistémico. 
Los BRICS basan su accionar en el tamaño de los mercados y aparatos productivos. Cabe recordar que estos países cuentan con grandes extensiones de territorio y enormes poblaciones. Sin embargo, a nivel estratégico y militar, ninguno de los países tiene presencia global, como es el caso de Estados Unidos, por lo que no sería posible una contraposición dura contra el poder estadounidense (hard balancing power). 
Entre tanto, los BRICS usan estrategias de contrabalanceo suave (soft balancing power), es decir, estrategias diplomáticas no basadas en la fuerza militar, pero sí en el poder económico. 
El objetivo es diluir y contraponer acciones e instituciones que cuestionen el orden impuesto por la superpotencia.  Hace parte del soft balancing power, la creación del Banco BRICS. Entre tanto, uno de los desafíos más importantes de estos países es ofrecer bienes públicos internacionales efectivos, no sólo en la esfera de la economía, sino también en el ámbito de la seguridad y la proyección estratégica. 
Es evidente que detrás de la creación del banco BRICS cada país componente tiene motivaciones e intereses diferentes. Sin duda, para China la implementación del banco permitirá profundizar el comercio con América Latina, que en los últimos años se multiplicó por 20.
La economía asiática sólo compra materias primas de la región y vende productos industrializados, reproduciendo la relación de dependencia que antes había con Europa y Estados Unidos. Además, China se ha convertido en un gran inversionista y prestamista. 
Para Rusia, en el corto plazo, es una oportunidad para romper el cerco diplomático impuesto por los países desarrollados por el tema de Ucrania. Desde una perspectiva estructural, Putin busca reconstruir su influencia en el mundo estrechando las relaciones con la parte de América Latina, que se dice antiimperialista.
La relación  mezcla intereses comerciales con un recalentado de ideología de la década de los años 60. En este caso, la puerta de entrada es Cuba, Venezuela y Nicaragua.
India y África del Sur también buscan mercados para sus productos e inversiones y, por supuesto, una mayor proyección política hacia el sur del mundo.
Brasil ve en los BRICS una oportunidad adicional para impulsar una política externa independiente de Estados Unidos y también consolidar su liderazgo en la región latinoamericana. El hecho de que no esté Argentina en el club selecto lava el alma brasileña, después del fracaso de su selección de fútbol en el Mundial de este año. 
En la semana que termina fue creado el banco BRICS, un hecho de la mayor trascendencia diplomática y económica. 

Una globalización de hegemonías compartidas está en construcción. Deberemos esperar por los resultados, pero ningún país en vías de desarrollo puede abstenerse de participar en el nuevo juego del poder mundial.

Sunday, July 13, 2014

7 a 1. La hipótesis del secuestro

 ¿Puede la teoría económica explicar la tremenda goleada que Alemania le dio a Brasil?  Si hay gente que usa la religión, los astros o la macumba para analizar la hecatombe futbolística, ¿por qué Adam Smith, Ricardo, Prebish o Marx no pueden decir lo suyo? 
Pues bien, aquí le va una interpretación basadas en supuestos temerarios, pero defendibles. Aunque al final de este artículo presento la hipótesis del secuestro-suplantación, que ya me adelanto a rechazarla por infame y fantasiosa. 
Las potencias futbolísticas de América Latina -y Brasil no es la excepción- reproducen el modelo económico primario exportador en materia de balompié. Los jugadores salen muy jóvenes de sus equipos sin ningún valor agregado, por lo que su madurez táctica y estratégica es alcanzada en Europa u otras latitudes. 
El caso extremo es Leonel Messi, que se fue a la cantera del Barcelona a los tiernos 12 años. Neymar salió con 21 pirulines, un poco más madurito en el físico, pero todavía un "muleque” (un muchachito) de cabeza. 
Como dice Carlos Sandenberg, el Brasil, el país del fútbol, exporta materia prima inacabada, pero muy talentosa en la individualidad que va a formar parte de industrias futbolísticas muy bien consolidadas.
Con la salida de los púberes talentosos, el mercado nacional queda desabastecido y pierde tanto en calidad como en competitividad. Esta debilidad no es compensada con una mayor importación de jugadores, de hecho, son pocos los extranjeros que juegan en los equipos brasileños. 
Es decir, la patria del fútbol se mira el ombligo y no contrata ni cracks ni técnicos que traigan nuevas tecnologías o know how para mejorar la industria del fútbol. Brasil no se favorece de la globalización deportiva como lo hace España, por ejemplo.
Nuevas formas de jugar, diferentes y diversas estrategias, culturas de disciplina, técnicas de preparación física, jugadores multiculturales y de muchos países, son algunos de los elementos que mejoran la productividad y competitividad de la industria del fútbol y, por ende, de una selección. 
En el fútbol europeo existen centenas de jugadores de África, Asia, Europa Oriental, Medio Oriente y, por supuesto, Latinoamérica. 
Como dice Sandenberg, la solución no es prohibir la  exportación de futbolistas, sino, más bien, en crear condiciones financieras y de competencia en el mercado local. Mas aún, un camino de solución estaría en la importación especialmente de técnicos. 
Se necesita un shock de nuevas ideas en materia futbolista. En Brasil existe una fuerte corriente de opinión que defiende que el próximo director técnico de la verdeamarela sea Pep Guardiola o Mourinho. El jogo bonito innato del brasileño necesita de nuevos softwares tácticos y estratégicos.
El otro desafío está en la gestión y la cultura empresarial de la industria del fútbol. Los clubes en Brasil tienen serios problemas financieros y de organización. Sobreviven gracias a la exportación de materia prima (jugadores talentosos) y no así de las recaudaciones por la venta de entradas en los partidos. 
El promedio de espectadores del fútbol brasileño es de 12.500, en cuanto que la Bundesliga de Alemania llega a 45.000 personas por partido. A esto se adiciona que la mayoría de los clubes de los países europeos tienen gestiones muy profesionales y con visión empresarial. 
La estrategia y administración del Real Madrid es un estudio de caso gerencial en las escuelas de negocios del mundo. Los equipos de Brasil son gestionados por grupos improvisados y que muchas veces manejan los clubes con criterios nada transparentes y se los estudia como casos de corrupción.  Bueno, la teoría económica y gerencial puede decir lo suyo sobre el 7 a 1, pero hay mucha gente malentretenida que sostiene que las razones de la goleada son más complejas, se habla de un inédito acto de secuestro y suplantación colectivo. 
Fuentes no confirmadas del Facebook sostienen que con la ayuda del servicio secreto cubano, el Sport Boys -que ahora ha fichado al número uno del poder, con la camiseta 10 del equipo- habría promovido una operación bien sucedida de suplantación colectiva. 
Todo el bus de la delegación brasileña, que se dirigía a jugar a Belo Horizonte, fue llevada a un lugar desconocido. En realidad, el día 8 de julio habría estado en cancha el plantel titular del referido equipo, reforzado por la seguridad personal del número uno, dos jugadores de beisbol venezolanos y en el papel estelar de Fred, el propio jefazo. 
Si llegaban a ganar el partido se revelaría la suplantación y sería el inicio de la campaña electoral del MAS.
Por supuesto, habrán muchas especulaciones al respecto, pero en honor a la verdad histórica y revolucionaria, yo vi el partido en el alta definición y doy fe de que no hubo suplantación. Más aún, sostengo que si el Sport Boys hubiera  estado en el Minerao  su desempeño hubiera sido mucho mejor inclusive con el refuerzo del poder.
      
Gonzalo Chávez A. es economista

Anatomía de una crisis múltiple y hoja de ruta para un gobierno asediado

2. Gramsci lo dijo con precisión quirúrgica: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En ese claroscuro surgen los monstruo...