Monday, December 26, 2011

Mega Center, mega espera, mega estupidez

Hoy espere 40 minutos para poder entrar en el estacionamiento del Mega center de la ciudad de La Paz. Además tuve que pagar por este pésimo servicio, ahora lo mas trágico cómico, es que el gerente del Mega, en persona intentaba, sin éxito, resolver el problema de la mega trancadera, se aplazo como administrador y también como varita. Es incomprensible que en una inversión de 30 millones, no hayan pensado en un estacionamiento decente. Los espacios de maniobra son tan pequeños que no es posible que dos carros circulen, de entrada y salida, al mismo tiempo. En este caso, o Los arquitectos se aplazaron o los empresarios son Unos mata cambios, buscaron ahorrarse unos miles de dólares. Mega trancadera, mega incompetencia, mega avaricia, resultado pésimo servicio.

Sunday, December 25, 2011

Felices fiestas

Hola amigos(as) del blog Les deseo una Feliz navidad, con mucho amor, Paz, libetad y esperanza. Me tome un tiempo de vacaciones, pero este 1 ero de enero vuelvo a mi columna dominical de Pagina Siete y a escribir en este blog. Un gran abrazo

Sunday, October 30, 2011

La Economía del Sabor

Hace unos 15 años, cuando uno anunciaba un viaje a la Lima de abolengo y fina estampa, las recomendaciones eran sobre seguridad. “No vayas a tales barrios. No circules por las calles después de las nueve de la noche”, eran los encargos que se repetían. En la actualidad, cuando se comenta una visita a la Lima cosmopolita, las expresiones son una mezcla de sana envidia y agua en la boca. La primera reacción del interlocutor es “vas a comer rico”, seguida de recomendaciones de algún restaurante y/o, mejor, de algún apetitoso plato. “No olvides comer un chupe de camarones en el Pez-On; los piqueos y las causas de cevichería La Mar son insuperables; las pachamancas y el lomo salteado del Panchita son bárbaros; los ceviches del restaurante Pescados Capitales son imperdibles; el ají de gallina de la Gloria te va a dejar mudo por una semana; los picarones y suspiros a la limeña del Cala son maravillosos. Ahora, si tienes un paladar más fino, el salmón del Rafael es un sueño de bueno o el seco de Astrid y Gastón gana cualquier concurso”. Mucha gente en el mundo conoce y aprecia la calidad de la comida peruana. Un reciente estudio de la Sociedad Peruana de Gastronomía dice que el 42% del turismo que va al vecino país tiene orígenes gastronómicos. La cocina peruana atraviesa por un boom mundial. Se ha creado un cluster creativo en torno de la comida y los alimentos, que se ha acoplado a la ya dinámica industria del turismo. Veamos algunos números de la gastro(eco)nomía. En el año 2010, los restaurantes y hoteles participaron con un 4% en el producto interno bruto (PIB) del vecino país. Algo como 1.500 millones de dólares al año. En los últimos diez años, el crecimiento de estas actividades estuvo a la par del desempeño del producto, es decir, registraron tasa de crecimiento cercana al 10% al año. Aproximadamente, 350 mil personas trabajan directamente en la industria del sabor (chefs, cocineros, garzones y otros) y están formalmente registrados 66.000 restaurantes, de los cuales la mitad se encuentra en Lima. Pero la comida peruana no es solamente un fenómeno de mercado local, existen 70 franquicias de restaurantes peruanos que han abierto sucursales en 16 países, sólo en Estados Unidos existen 400 locales de comida peruana. La gastro(eco)nomía está conectada a la industria del turismo, que recibe dos millones de personas al año, generando un movimiento económico de 2.500 millones de dólares. La “revolución gastronómica peruana” ha generado una proliferación de escuelas de cocina. En Lima ha abierto una sucursal el prestigioso Cordon Blue. La carrera de cocina se ha convertido en una profesión de moda e incluso se ofrecen varios posgrados. El cluster de la comida vincula a mucha gente. Al campesino que sembró las papas para la causa o el agricultor que cosechó los limones para el ceviche o crió los terneros para el filete. La gastro(eco)nomía también impulsó el prestigio de los productos peruanos. De hecho, la agroindustria exportó cerca de 2.000 millones de dólares en verduras y frutas. Los productos estrella son los espárragos con 280 millones de verdes y los mangos que se venden en un valor cercano a los 60 millones de dólares. En la cadena de la industria gastronómica también interviene el pescador que cogió los peces y los mariscos para las sopas marineras. No hay que olvidar a las centenas de camioneros que transportan los alimentos a los mercados, supermercados o vendedores. Los cocineros y mozos que hacen llegar los platos a la mesa. A este cluster están vinculados, directa o indirectamente, casi dos millones de peruanos –cinco millones si contamos a sus familias- que dependen del sector de la alimentación. A esta cadena productiva también está vinculada la industria de la madera, metal-mecánica y los electrodomésticos, con productos como las mesas, sillas, cubiertos, todas las doras y cocinas. La industria de la cerámica y vidrio, con platos, vasos, floreros. La manufactura y confección con manteles y servilletas. Además todos los servicios de marketing, propaganda y creatividad. La mayoría de estas industrias con un fuerte componente nacional. Con un cluster como éste se resolvería el problema del empleo en Bolivia. Sin duda el éxito de esta cadena productiva está vinculado a liderazgos innovadores como el de Gastón Acurio, una especie de Steve Jobs de la cocina peruana que tuvo la visión y el empuje de convertir a la culinaria del vecino país en una de las actividades más apetitosas y competitivas del mundo, compitiendo con la prestigiosa cocina francesa. El Gobierno también apoyó de manera significativa la industria gastro(eco)nómica, promocionando la comida peruana en el mundo y apoyando al sector agropecuario. No es casualidad que esta semana, el gurú de la competitividad, Michael Porter, se haya reunido con el presidente Ollanta Umala, para seguir apoyando al cluster del sabor, que rescató la tradición de la culinaria andina y, a base de la creatividad, la impulsó a una dimensión internacional. Pero tal vez el hecho más interesante es que la gastronomía se ha convertido en un factor de amalgamiento social, de identidad cultural y de orgullo nacional. El 95% se siente orgulloso de su comida. Los peruanos están unidos por la barriga, lo cual es gran avance.

Sunday, October 9, 2011

El voto TIPNIS

La política está nuevamente en las calles, más precisamente en las carreteras, inclusive, en su clave simbólica, transita por las no carreteras, se mueve por el imaginario social de mano de las percepciones de la gente, algunas inducidas y otras no. Un camino que no existe ha puesto en movimiento a los ciudadanos (as) del país. Buena parte de la población apoya la marcha de los indígenas de las tierras bajas que se dirige a La Paz, impulsados unos por la indignación y la solidaridad, y otros por la convicción de que otro desarrollo económico y social es posible, aquel que no daña el medio ambiente. Otra parte de la sociedad que responde a la miel del poder y/o que cree que el progreso pasa por un camino, ha decidido realizar una contramarcha. Una ruta que no existe, que por definición debía unir geografías, culturas, vidas, esperanzas, viene provocando desencuentro, enfrentamiento, intolerancia e inclusive convoca a la pálida muerte, quien coqueta y solícita coloca sus mejores galas y zapatos para caminar por la estrada que no existe. La carretera que no existe, que en el trazo teórico une Villa Tunari con San Ignacio de Moxos, ha tenido la virtud de tender puentes virtuales, construir caminos secundarios, tierra solidaria y autopistas expresas de identificación que han unido a mucha gente en el país y el mundo. Los ojos de corazón de muchas personas han descubierto tierras y rostros antes lejanos. Un camino que no existe ha rescatado a la ciudadanía que estaba exiliada en el miedo, acurrucada en la indiferencia, sentada en la cómoda poltrona del consumismo. Una estrada que no existe ha sacado a mucha gente de la borrachera ideológica que era alimentada por el trago de la propaganda oficial. Una vía que no existe ha abierto nuevas sendas para el reencuentro entre todos. A través de un camino que no existe, el TIPNIS ha hecho realidad el concepto “glocal”, un hecho local que se globaliza gracias a la solidaridad y la movilización ciber-ciudadanos que sueltan su voz en las nubes-redes del internet. En efecto, una carretera que no existe ha comunicado el TIPNS con Río, Nueva York, París y Tokio. La solidaridad nacional e internacional hizo lo que nunca harán los tractores del progreso populista: unir sin destruir. Un camino que no existe está llevando al Gobierno de la gloria de la legitimidad a los difíciles pantanos de la ingobernabilidad. Pero a pesar del campanazo de alerta de la sociedad, la carretera que no existe continúa siendo bloqueada, con las piedras de la intolerancia, con los troncos de la intransigencia y las zanjas profundas del autoritarismo, por aquellos que en el pasado también bloquearon, aunque por causas más nobles. Un camino que no existe también debería permitir que el Gobierno reconduzca sus acciones. Una estrada que no existe ha permitido el tránsito de nuevas ideas sobre desarrollo, nos está dando la oportunidad de repensar, conjuntamente la población del lugar, fuera de la caja, es decir fuera del parque, una estrategia de desarrollo local, donde el camino es apenas una parte de la solución integral para los problemas de salud, educación, empleo y bienestar de la región. El TIPNIS, corazón del turismo ecológico, el primer parque tecnológico de biodiversidad y estudios del medio ambiente. Una carretera que no existe nos está dando la oportunidad de construir otro camino que no dañe el medio ambiente y sí lleve mejores días para la población del lugar. En suma, el camino que no existe abrió muchas vías, sendas, pasos, calzadas, avenidas, calles para que la sociedad se reinvente, renueve su espíritu democrático. Por eso mi apoyo al TIPNIS sale del parque y se conecta con otras esferas de la política y la ciudadanía. Por eso doy mi voto por el TIPNIS. Con mi mejor letra, lograda frotando colas de lagartijas de las pampas de Villazón, escribiré TIPNIS con “tinta sangre del corazón” donde pueda, en las paredes de mi ciudad, en los manifiestos de apoyo a los marchistas, en las ventanas virtuales del Facebook y en la papeleta de sufragio de las elecciones del Poder Judicial. Escribiré de esquina a esquina, TIPNIS, para que no crean que me pueden fumar en kullo pipa. La marcha por el TIPNIS permitió ratificar mi convicción por la democracia y mi repudio a la cachaña política, además me dio fuerza para afirmar que no creo que se pueda elegir entre aquellos, que los nuevos dueños del poder, ya eligieron. Con mi voto tampoco permitiré que se abra una carretera institucional y jurídica a gusto y semejanza del poder, creándose así las condiciones para seguir talando los árboles de los derechos humanos y civiles, matando los pájaros de libre expresión, acabando con el agua que alimenta la libertad, terminando con la división de poder que se fundamenta para la preservación del Estado de derecho. No creo en este camino amañado para cambiar la justicia en Bolivia, al igual que en el TIPNIS, estoy convencido que hay otras rutas que se debe seguir preservando la ecología de la democracia y apostado a un cambio real en el Poder Judicial, que se base en su independencia.

Tuesday, October 4, 2011

El Estado K'ollo

La brutal represión contra la marcha pacífica de los indígenas de tierras bajas marca un punto de inflexión en la política. No es el único, pero sin duda es más fuerte y con alto contenido simbólico. En estos días de dolor, de indignación, quiero concentrarme en el punto de quiebre que se ha producido en el sistema de gobernabilidad vigente desde el año 2006, con la elección del presidente Morales.

A mediados de los años 80, con la recuperación de la democracia, los partidos políticos eran los instrumentos de mediación entre los intereses de la sociedad y el Estado. Estos, durante más de 20 años, a través de diferentes pactos políticos, consiguieron ciertos grados de gobernabilidad lo que permitió equilibrios políticos y la implementación de un modelo de desarrollo económico fuertemente concentrado en la acción del mercado y el sector privado. Eran los tiempos de la democracia pactada. El desmoronamiento de este sistema comenzó cuando los partidos políticos tradicionales se alejaron de la sociedad y convirtieron al Estado en un espacio de arreglos espurios y clientelares que sólo reflejaban intereses de ciertas élites políticas y económicas.

La ruptura entre la sociedad y los partidos políticos llevó a una crisis grave de gobernabilidad que posteriormente se convirtió en una crisis estatal. Las luchas intestinas entre caudillos, un modelo económico que no atendía las necesidades de la gente y un descrédito profundo de la clase política produjo la desaparición de este sistema.

Con esperanza, a partir del 2006, la sociedad boliviana votó masivamente por una alternativa política que prometía un nuevo sistema de gobernabilidad. Los intereses de la sociedad se reaglutinaron en grupos corporativos, los movimientos sociales. La voz política se legitimaba a través de sindicatos, comités regionales, agremiaciones, juntas vecinales, entre otros. La mediación entre sociedad y Estado pasaba por estos grupos.

El poder político del MAS se sustentaba en un pacto entre diferentes corporaciones, conocido como el Pacto de Unidad, que en un principio tenía su referencia aglutinadora en los grandes temas nacionales como: la nacionalización del sector de hidrocarburos o la elaboración de una nueva Constitución Política del Estado. Entendida esta última como un gran pacto social entre estos movimientos sociales. Era la oportunidad para la construcción de un nuevo bloque histórico que desmontaría el neocolonialismo y neoliberalismo. La Constitución era el plano arquitectónico que debería ser la guía para la construcción del nuevo Estado.

Elaborada la nueva Constitución y atendidas varias de las reivindicaciones en la letra muerta de la Carta Magna. Poco a poco los movimientos sociales colocaron en un segundo plano el horizonte de los intereses nacionales y comenzaron a buscar la materialización del pedacito del paraíso ofrecido por el proceso de cambio. Pasó el momento de la retórica y la poesía jurídica, comenzó el juego bilateral, entre corporaciones y Estado. La lucha por las rentas se puso más dura en un contexto de hiperinflación de expectativas. Se inicia la disputa por los pedazos de la felicidad económica instantánea que el Gobierno había prometido. No se puede atender a todos y el oficialismo está frente a la difícil tarea de priorizar las demandas de los movimientos sociales. ¿Quienes serán los elegidos? ¿Qué criterios utilizar para escogerlos? ¿Lealtad, capacidad de cuestionamiento al poder, capacidad de presión?

En el fondo, el tema del Tipnis es uno de los primeros choques entre dos movimientos sociales que tienen visiones y prácticas muy diferentes del desarrollo económico y manejo del ecosistema por ejemplo. Por una parte, los colonizadores y cocaleros apuestan a las carreteras para integrarse a un mundo cada vez más capitalista y globalizado. Por otra parte, las organizaciones de las tierras bajas optan por un desarrollo conservacionista del medio ambiente, buscando proteger sus tradiciones e intereses económicos. Frente a esta disputa, el Gobierno optó por los colonos y cocaleros, una especie de guardia Pretoriana del proceso de cambio, pero al hacerlo clavó un filoso puñal en el corazón del sistema de gobernabilidad político basada en los movimientos sociales. El conflicto del Tipnis podría ser el inicio de la erosión de las bases de la gobernabilidad. A partir de la intervención de la marcha nada será igual.

Todo indica que la conflictividad en el país volverá a sus cursos del pasado. Los problemas de gobernabilidad podrían, muy rápidamente, convertirse en crisis estatal. Y según los últimos datos sobre la caída de los precios de las materias primas, la economía ya no ayudaría a atenuar la crisis política como en el pasado inmediato. El peligro es volver al Estado K’ollo, un Estado que no avanza ni da vida a una nueva sociedad.

Sunday, September 25, 2011

El Avatar Chuto

En materia de resultados y desarrollo económico hemos vuelto a los años 30. Se ha consolidado nuestra vocación primaria exportadora. El 84% de nuestras ventas afuera siguen siendo minerales, energía y productos agrícolas. El péndulo de la historia ha vuelto a depositar su confianza en la acción del Estado adiposo e ineficiente en la economía. Todos esperábamos y apoyábamos acciones estatales de calidad, especialmente en el sector productivo, pero el viejo paquidermo gubernamental está de vuelta.

Como de costumbre, la pantomima de la ideología populista busca re-empaquetar, con el celofán de la propaganda, el viejo desarrollismo. Poses neorrevolucionarias, mitos recién lustrados por las consignas, eslóganes, retórica estridente y coquetos puños en alto anuncian un cambio con las mismas prácticas del pasado. Dos ejemplos: ¡Muerte a la microeconomía! se corea desde Comibol. Aquel que denuncia que el costo de producción del estaño, en una empresa estatal, está por encima de los precios internacionales, a la calle. La matemática de costos es neoliberal.

Además vuelve el desarrollo de arriba hacia abajo, impuesto por la tecnocracia. Caminos para llevar civilización a los “buenos salvajes”, sacrificio del medio ambiente y la biodiversidad. El progreso y orden debe llegar de mano del sector económico más globalizado y competitivo: la coca.

A lo largo de los últimos 50 años los objetivos del desarrollo se han multiplicado. Para las primeras teorías del desarrollo de los años 50, la meta principal era aumentar el ingreso per cápita de la población, incrementando la tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Las políticas públicas debían focalizarse en obras de infraestructura. Posteriormente, se ampliaron los objetivos incorporando criterios como la reducción de la pobreza y la equidad. Fue la época de los índices de desarrollo humano como medidas del bienestar.

En la actualidad, el concepto del desarrollo es mucho más amplio y sofisticado; éste debe ser integral y sostenible, con participación ciudadana, respetuoso de los ecosistemas sobre la base de los modelos de desarrollo local. Más aún, ahora se entiende, gracias a Amartya Sen, que desarrollo es la ampliación de las libertades de elección. Varios de estos conceptos están en la nueva Constitución, pero las acciones desarrollista y pragmática de los dueños de poder vuelven a las propuestas de hace 50 años. Pasaron los tiempos del enamoramiento con los movimientos sociales. Lo que se hizo con la mano se borra con el codo. La revolución del modelo de desarrollo quedó en el papel y en las competencias de poesía jurídica que organizan los nuevos doctorcitos.

En el campo político, las antes gloriosas marchas organizadas por los pueblos originarios, donde participaban masiva y militantemente la gente que ahora está en el Gobierno, se han convertido en manifestaciones de marionetas digitadas por constelaciones de conspiradores: Usaid, las Naciones Unidas, la derecha, los traidores-resentidos con el proceso de cambio, organizaciones no gubernamentales y Sánchez de Lozada. Sólo falta un conspirador que en breve será descubierto con pruebas contundentes, la FIFA. Me imagino las reuniones de coordinación entre los compañeros del CEJIS, los gringos, los cascos azules, los gonistas, los medioambientalistas y los ex masistas para hacer pasar agua y comida frente al bloqueo policial, por ejemplo.

Así están las cosas en el paraíso de la revolución. Pero, ¿qué se puede aprender de todo esto? Pues, la importancia de la coherencia en la acción de las personas. Los principios no se transan ni se acomodan a la lógica del poder. No todo vale para imponer acciones. En estos casos, los medios no justifican los fines. Las máscaras ideológicas no son para siempre. La acción política no puede ser administrada por el cuchillo del frío pragmatismo y la venganza. Las causas justas, como el derecho al desarrollo con respeto a la naturaleza, que están en la agenda de las políticas públicas, merecen mejores ideas, proyectos y acciones coherentes y no la cachaña política, el lodo de la intriga, el sistemático desprestigio del oponente y la imposición.

El país está perdiendo, en el caso del TIPNIS, una enorme oportunidad de colocar en práctica un verdadero nuevo modelo de desarrollo en equilibrio con la naturaleza y el medio ambiente. Parte de la solución es que el camino bordee el parque, pero más importante que esto es proponer y discutir con sus habitantes una estrategia de desarrollo integral para la zona que abarque cultura, economía, sociedad, turismo ecológico, biodiversidad, parques de biotecnología. Esto se lo debemos a las nuevas generaciones para evitar que Bolivia sea conocida en el mundo como la tierra del Avatar chuto.

Thursday, September 22, 2011

El "Doc" Morales

Conozco al Dr. Juan Antonio Morales desde siempre. Sin duda alguna es uno de los pocos economistas bolivianos que juega, con solvencia y enorme capacidad técnica, en las ligas mayores de la profesión en los últimos 30 años. Tiene libros que son referencia en el pensamiento social boliviano y ha publicado varios artículos en revistas arbitradas de prestigio internacional. ¿Qué significa esto último? Pues revistas, como el American Economic Review o el Trimestre Económico, que solamente publican artículos que pasan por rigurosas evaluaciones técnicas de comités editoriales. Juan Antonio publicó varios artículos en este tipo de revistas porque una de sus virtudes es la investigación sofisticada.

Al inicio de su carrera se concentra más en temas econométricos, un trabajo pionero es por ejemplo: Bayesian Full Information Analysis, publicado en Alemania. Entre los años 80 y 90, es uno de los economistas que más estudió y publicó sobre las causas de la hiperinflación boliviana y los fundamentos de la estabilidad. Un trabajo clásico, escrito con Jeffrey Sachs, es: Bolivia's Economic Crisis, publicado por el prestigioso National Bureau of Economic Research. Otras investigaciones relevantes sobre el temas son: Creación de dinero y demanda por dinero durante la alta inflación boliviana, de 1982 a 1985. Y Estabilización y Nueva Política Económica en Bolivia.

Posteriormente, las preocupaciones de investigación de Morales se centran en cómo la economía boliviana podía recuperar el crecimiento económico sostenido. Entre los trabajos más importantes podemos señalar: Bolivia’ s Post Stabilization Problems y The Transition from Stabilization to Sustained Growth in Bolivia. Ningún estudioso de este periodo de la historia económica de Bolivia podría dejar de revisar la obra de Juan Antonio. Todos estos artículos se encuentran en la página del Instituto de Investigaciones Socio-Económicas de la Universidad Católica Boliviana San Pablo. http://www.iisec.ucb.edu.bo/papers/1981-1990.htm.

A finales de los años 90 e inicios del nuevo siglo, el interés investigativo de Morales adquiere una visión más de largo plazo y se preocupa con los temas más estructurales y sectoriales de la economía boliviana. Entre los trabajos más destacables están: Economic Policy and the Transition to Democracy. The Latin American Experience escrito con G. McMahon. La Minería y los Hidrocarburos en Bolivia con la coautoría de Justo Espejo. Y Bolivia’s Economic Vulnerability: Crisis and Social Exclusion. Todos estos artículos fueron publicados en revistas internacionales o compilaciones de libros.

Una otra virtud de Juan Antonio a lo largo de todos estos años es de haber aproximado la teoría económica a la gente, ha escrito centenas de artículos en la prensa boliviana que se caracterizan por ser sencillos, llenos de metáforas y alusiones tanto a películas como a personajes de la literatura universal. Muchos de estos artículos se recopilaron en el libro del 2002 Informe escrito de un economista. Este trabajo no está dirigido a sus pares profesionales, sino a las personas comunes que todos los días maximizan sus utilidades haciendo coincidir sus restricciones presupuestarias con sus curvas de preferencias de consumo. El libro contiene artículos polémicos en materia de política económica y que reflejan paradojas que unen la vivencia personal del autor con la historia económica del país. Por ejemplo Canastón de Golosinas, un ensayo muy crítico del DS 21060, publicado en septiembre de 1985, le costó el trabajo a Juan Antonio. Años después su autor se convertiría en el guardián de la estabilidad financiera, como presidente del Banco Central, que justamente el referido decreto ayudó a crear.

El “Doc” Morales, como es conocido entre sus alumnos, también es un profesor de pura cepa: riguroso, didáctico y distraído. Es frecuente encontrarlo por los pasillos de la universidad bañado en tiza de los pies a la cabeza. Sus clases preferidas son: Econometría, materia con la cual varias generaciones de economistas de La Paz perdieron largas noches de sueño, y Macroeconomía, clase que durante años fue el semillero de discípulos que después se convirtieron en muy buenos economistas, que inclusive ahora trabajan en altos puestos del Gobierno Morales.

El profesor Morales enseñó en varias universidades del mundo. Entre las más importantes están: Boston University; Instituto Torcuato di Telli, en Argentina; Universidad de La Haban; Pontificia Universidad Católica del Perú, y la Facultad de Notre Dame de la Paix, en Bélgica.

En Bolivia, existe el criterio equivocado de que si se responde una idea o crítica se hace crecer al oponente circunstancial, somos campeones para empequeñecer el sano debate. Al contrario de esta tendencia, Juan Antonio es un elegante militante de la polémica. El “Doc” Morales no deja de responder e iniciar discusiones, independiente del tamaño del contrincante. A lo largo de varios años de amistad he tenido el privilegio de no estar de acuerdo con él. Debatir con Juan Antonio además de enriquecer mis análisis me han confirmado que es un hombre íntegro y leal, aún en la diferencia. Por ejemplo, una asignatura pendiente que tenemos es sobre la apreciación del tipo de cambio real y su impacto en la economía boliviana. Espero ansioso retomar la discusión.

Esta una breve semblanza e historia de Juan Antonio, que con absoluta certeza no fue mellada por el artero cuchillo de la revancha y la baja política. Ciertamente, el investigador, profesor y brillante polemista seguirá enseñando economía a las futuras generaciones y le dará lecciones de vida y honestidad a los carceleros de la inteligencia, la esperanza y la libertad.

Anatomía de una crisis múltiple y hoja de ruta para un gobierno asediado

2. Gramsci lo dijo con precisión quirúrgica: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En ese claroscuro surgen los monstruo...