Monday, April 30, 2012

Campeonato de fealdad

Vinícius de Moraes, el gran músico brasileño, en su poema Receta de mujer, afirma: “Las muy feas que me perdonen, pero belleza es fundamental”. Antes que mi feminista media naranja me clave el puñal de la crítica, en mi alegre corazón, por comenzar mi columna con una cita machista, debo aclarar que uso la frase para referirme a las nuevas construcciones y edificios que se levantan en las ciudades del país. Como resultado del boom inmobiliario, arquitectos y constructores han entrado en un feroz campeonato de fealdad. Salvo raras excepciones, a las cuales yo también les pido disculpas, las edificaciones que se erigen son “el infierno de lo bello”, como diría Karl Rosenkranz. Una combinación de mal gusto de los arquitectos y avaricia de los constructores, que buscan bajar costos en todo lo que pueden, está conspirando contra nuestras ciudades, frente a la pasividad, y en algunos casos complicidad, de las autoridades municipales. Cada día gigantescos y espantosos edificios cubren de sombra y frío a los antes simpáticos e inclusive bucólicos barrios de Sopocachi, Miraflores o Calacoto en la ciudad de La Paz, por ejemplo. Similares mastodontes de cemento también se comen barriadas enteras en otras ciudades. Bueno alguien podría decir, en tiempos de estética revolucionaria y fiebre de consumo, que lo que importa es la belleza interior. Lamento decepcionar a los que quieren ver con los ojos del alma, pero buena parte de las edificaciones son también feas por dentro, disfuncionales y, en muchos casos, son el retrato arquitectónico de la discriminación social. Espacios pequeños mal distribuidos que le dan la espalda al sol, cocinas oscuras sin ventilación y lo que es peor, cuartos para trabajadoras del hogar que más parecen ensayos de sarcófagos, donde se las obligan, casi, a dormir paradas. Pero el maltrato no para ahí, hace unos meses visité un edificio donde, como en la época medieval, la “servidumbre” debe dormir en unas catacumbas debajo de los parqueos. Así que la expresión popular: feo por fuera pero lindo por dentro, para el caso de algunos de los nuevos edificaciones es una falacia. También alguien podría argumentar que los edificios son feos pero baratos. Esta es otra “inverdad”, como se llama elegantemente a la mentira en el mundo diplomático. El precio del metro cuadrado de todas las construcciones ha aumentado. Hace algunos años, en un departamento de clase media el metro cuadrado costaba en torno de 500, ahora éste ha subido a 900 dólares, en las construcciones más lujosas, se llega inclusive 1.200 verdes por un pinche metro cuadrado. Sin duda que el campeonato de fealdad en el sector de la construcción es uno de los motores económicos internos del crecimiento, y se podría argumentar que si este caballo está jalando tan bien, por qué mirarle los dientes. Sin duda ésta es una lectura más pragmática del fenómeno de la construcción. El sector genera mucho empleo y su contribución al crecimiento del producto interno bruto (PIB) fue cercana a 10% en el 2011. Feos pero cumplidores, dirán algunos, pero esto no debería estar reñida con cierta estética y orden. Más bien podría ser una oportunidad para crear ciudades creativas, bonitas e inteligentes. No estoy de acuerdo con la idea de que con dinero hasta la fealdad es llevadera. Ahora desde el punto de vista macroeconómico es posible que estemos frente a una burbuja inmobiliaria, un crecimiento artificial y especulativo fomentado por el exceso de liquidez, el crédito barato y la falta de opciones de invertir el dinero, recordemos que los bancos están pagando intereses negativos por nuestros ahorros, es decir las personas le están pagando a los bancos por guardar su riqueza. Pero si la burbuja de los feos revienta, las moles de cemento fantasmas nos parecerán espantosas aún. Esta preocupación no es especulativa y/o un preconcepto contra las edificaciones deslucidas. En el ultimo informe sobre la situación económica de la región, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alerta para que se monitoree con mucho cuidado la bonanza de la construcción. Dado que uno de los problemas es la carencia de datos sobre el sector, debe preocupar el crecimiento rápido del crédito hipotecario y la inflación de activos inmobiliarios, para eso los supervisores bancarios no deben bajar la guardia, a ellos tal vez no les interesa la estética, pero sí deben preocuparse por la sanidad financiera de los edificios y sus propietarios (el valor de la propiedad y la solvencia del prestatario). A estas alturas de la columna alguien con razón podría argumentar que belleza y fealdad son conceptos relativos que dependen de culturas y épocas. Como dice Umberto Eco en su libro La Historia de la Fealdad: A un occidental, una máscara ritual africana le parecerá horripilante, pero a un nativo le puede parecer la representación de lo divino. Además, el sentido de feo o bonito también ha cambiado a lo largo de la historia. En otras palabras, entre gustos no debería haber disgustos, lo feo o bello depende con el cristal con que vea, así que usted está en todo su derecho de pensar que la columna que acaba de leer es horrible, porque habla de un campeonato de fealdad o porque no está de acuerdo con mis gustos o disgustos.

Sunday, April 22, 2012

El virus del contrapoder

La economía boliviana está al borde del aburrimiento, en cuanto la situación social está al borde de un ataque de nervios. Con renovado entusiasmo la espiral de conflictos ha ampliado sus alas en las últimas semanas. Médicos, maestros, transportistas, regiones y trabajadores de la Central Obrera Boliviana se enfrascan en la tarea de conservar sus privilegios, reivindicaciones justas y/o en la búsqueda de alguna renta que el Estado administra. Todos quieren su pedacito de cielo revolucionario ofrecido por el Gobierno en las épocas del enamoramiento electoral. Ahora todos, con buenas o malas razones, cobran las promesas de felicidad económica instantánea. Toda esta conflictividad social, que se derrama sobre las calles y carreteras, está causando molestia a mucha gente y perjuicios económicos a las empresas, pero apenas le hace costillas al árbol del poder. En otros tiempos, la acción de los movimientos sociales, al articularse en una flecha anti-estatal, colocaba en jaque al poder político. En la historia del país varios gobiernos cayeron por la acción de los grupos corporativos. El gasolinazo (la decepción económica), la marcha del TIPNIS (el desencanto medioambiental) y las elecciones de los jueces (la desilusión electoral, voto pero no decido) han detonado muchas propuestas y cambiado el imaginario de mucha gente. Esto está registrado en la memoria colectiva, en el hardware de largo plazo de la sociedad. Sin embargo, en la actualidad, la intensidad de los conflictos no cuestiona o pone en duda al poder, pero lo desgasta lentamente, como un virus invisible y que el software de la propaganda ya no lo puede controlar. Pero esta energía social que circula por las calles tampoco es canalizada o potencializada por un proyecto de poder alternativo, por lo menos por el momento. Molestia, maltrato, decepción se cultivan a fuego lento en la nube de la protesta social. Las nuevas y viejas clases medias urbanas, que son las protagonistas principales de las protestas sociales actuales, tienen una espina en la garganta, se sienten golpeadas tanto a nivel económico como en su autoestima. Asimismo, grupos indígenas y otras organizaciones populares sienten también que se les vendió espejitos chutos en los últimos seis años y ahora quieren lo suyo; el discurso inflamado no es suficiente para desmovilizarlos. Entre tanto, en la actualidad la mayoría de las reivindicaciones regionales, salariales y rentistas se arreglan con los recursos que por el momento le sobran al Gobierno y no ponen en entre dicho al poder estatal. Pero no hay duda de que el sistema de gobernabilidad mediado por los movimientos sociales ya no es el mismo de antes, entró en una crisis de baja intensidad. Cabe recordar que a mediados de los años 90, la mediación entre sociedad y Estado la hacían los partidos políticos que también entraron en una crisis parecida, que duró varios años. Pero aquí viene la novedad en el escenario político. En la semana que se inicia parte la novena marcha de los indígenas de tierras bajas; esta protesta no es igual a las anteriormente mencionadas. Por su contenido, historia y alcance podría convertirse en un evento político trascendental rumbo al año electoral del 2014. De tener éxito podría crear el germen de proyecto alternativo de poder que le dé voz, sentido, programa y liderazgo a la efervescencia social no atendida por el Gobierno en otros sectores y que espera una nueva geografía de ideas y propuestas. Recordemos que la octava marcha produjo un encuentro muy importante entre los indígenas de las tierras bajas y las clases medias urbanas, cuya apoteosis emocional fue la llegada de la larga caminata a la ciudad de La Paz. En términos sociales, aquí se produjo un click de identificación único, un amor a primera vista peligroso, como son todos los arrebatos del corazón tanto si se dan entre las personas como en las sociedades. Puede ser que el encuentro ahora no termine en nada, pero si éste es abonado por una agenda de debate que vaya más allá de la construcción de la carretera, si es cultivado con propuestas más amplias y, sobre todo, es operativizado con un instrumento organizativo podría crearse una relación de largo plazo entre ambos grupos. La novena marcha podría venir cargada de futuro político y ser la plataforma de lanzamiento de nuevos liderazgos y propuestas. Los estrategas del Gobierno saben de la importancia política de la marcha, por eso están gastando ríos de dinero en propaganda y en prebendas (materiales, motores eléctricos) a ciertos grupos indígena de la región para frenar, dividir o por lo menos deslegitimizar la marcha. Saben que ésta no es otra protesta más, sus alcances tienen códigos de contrapoder, muy parecidos a los que gestaron el proyecto del MAS en los primeros años del siglo XXI. Conocen el potencial de este movimiento social que podría convertir la crisis de baja intensidad en una oportunidad de alta visibilidad y cambiar el escenario de actores políticos rumbo al 2014.

Sunday, April 8, 2012

La Republica de la Gavea

Durante los casi nueve años que pasé en Río de Janeiro viví en varios barrios de la ciudad, Ipanema, Jadim Botanico, Leblon, y Santa Teresa, pero sin duda alguna el periodo dorado de mi estadía en la cidade maravillosa fue en el coqueto barrio de la Gávea, donde estaba la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, centro académico donde estudié economía. Allí al calor de tertulias y de aguardiente pendencieros, las famosas cachacas que cuando uno las bebe se convierte en dragón instantáneo, entre varios amigos latinoamericanos y brasileños fundamos la república independiente de la Gávea. En Brasil se llaman repúblicas a las casas o departamentos donde viven estudiantes. Sus orígenes se remontan al siglo XIV en Coímbra (Portugal), cuando Don Dinis I promovió la construcción de casas que debían ser habitadas por estudiantes. Las repúblicas más famosas y antiguas de Brasil están en el lindo Ouro Preto, ciudad colonial que está dibujada a mano en las verdes montañas del Estado de Mina Gerais. Por supuesto, nuestra república era mucho más modesta que estos pares históricos, pero en su época hizo lo suyo y marco la vida de varias generaciones. Una de las virtudes más sobresalientes de la república de la Gávea es que se situaba frente la universidad, más precisamente en la calle Marques de San Vicente, por lo que se convirtió rápidamente en un apéndice del atrio de la casa superior de estudios, un territorio libre en todos los sentidos que usted se pueda imaginar amable lector. Este es un barrio mediterráneo de Río de Janeiro, hogar ideal para un boliviano para que no se contamine con aires marítimos. Gávea es una versión del Soho de New York, donde viven artistas, intelectuales, muchos jóvenes y otras hierbas, además está lleno de bares y restaurantes simpáticos, entre los que se destacan dos instituciones de la bohemia carioca: el Bajo Gávea, y el Amareliño, cuyo mejor día para frecuentarlo son los lunes sin ley y los fines de semana pero después de las dos de la mañana. Era en esta comunidad que se fundó nuestra república y se convirtió en los años 80 en un centro social. De hecho, durante una época no salí del departamento durante meses, porque la república fue la sede de todas las fiestas de la ciudad, de lunes a domingo, siendo que este último día se convertía en viernes por decreto unánime de la república que no era precisamente de Platón, sino de Baco. Una otra cualidad de la república de la Gávea era la vecindad fantástica que la rodeaba, para muestra tan solo un botón. En el piso superior habitaba una santa señora que para no perturbar los jolgorios escandalosos de sus jóvenes vecinos tomaba una oportuna y religiosa pastillita para dormir todas las noches. Jamás reclamó de las agudas y prolongadas madrugadas ni de las cantadas a gritos de la canción Huayayay de los Kjarkas. Todo lo contrario, al día siguiente se vestía de ángel de las tripas y, al promediar la once la mañana nos ofrecía delicatesens de la culinaria brasileña especializada en chaquis o resacas homéricas. A nuestras temblorosas manos, que se levantaban de los peores tistapis, llegaban coxinhas (la nh se lee como ñ) de gallina, bolitos de papa en forma de pierna de la ave rellenas de sabrosos pollo; risoles de camarón y queso catupiri, unas tímidas empanaditas que se agradan a cada masticada y cuyo queso no compite con el crustáceo, pero sabe que es imprescindible en el sabor; bolinhos de bacalu, puré de papa mezclado con cabellos de pescado de Noruega y fritos en aceite portugués de oliva que producen un viaje inmediato a la ciudad alta en Lisboa; caldinhos de feijao con cheiro verde, una sopita de poroto negro cocida con las partes más innobles de chancho, razón por la cual sabe a néctar de los dioses africanos coronado con colitas verdes de cebolla, las cosas llegan a extremos, no aptos para esta columna, cuando se le pone al caldinho una maliciosa pimienta malagueta; pamonhas frescas, hermanas cercanas de nuestras humintas en horno. Esta geografía alimentaria era un verdadero bálsamo para los castigados espíritus que habitaban en el primer anillo de Dante, como era conocida también nuestra república. Nosotros retribuíamos mal sus gentilezas con exóticos regalos, una vez le lleve un pesado poncho de Tarabuco en pleno verano carioca que rápidamente se convirtió en un lindo centro de mesa, donde ella leía el Tarot y los busios. Alguna vez también le lleve hojas de coca para que amplíe sus conocimiento adivinatorios. En otra oportunidad, un ciudadano de la república de la Gávea le obsequió una cannabis en maseta, que ella lo cuidó como si fuera un bonsái andino. En este domingo de Pascua decidí escribir una ligera crónica, no se cuánto de lo contado es verdadero y cuánto es producto de la forma idealizada con que uno recuerda el pasado, especialmente si fue bueno. El hecho es que por la república de la Gávea pasaron muchos economistas y cuentistas de fin de semana que ahora hacen lo suyo fieles a sus principios que lo que importa es la levedad del ser, como diría Milan Kundera.  Gonzalo Chávez A. es economista. Imprimir Enviar Derechos

Tuesday, April 3, 2012

El BCB perdió nuevamente la virginidad?

En medio de conflictos, paros, ciudades colapsadas por marchas y contramarchas, desde el árbol del poder se ha anunciado que una nueva ley retiraría la independencia del Banco Central de Bolivia (BCB). Por supuesto, en términos comunicacionales, un tema de esta dimensión no compite con el tsunami social en curso y es noticia secundaria un par de días. Pero desde esta humilde trinchera-columna intentaremos debatir sobre el tema por su trascendencia económica y financiera. Propongo abordar el tema de independencia del BCB, primero, desde una perspectiva teórico conceptual y, segundo, a partir de una mirada histórica. Vale la pena comenzar definiendo qué se entiende por independencia de un banco central. Se trata de diferentes grados de libertad que puede tener la política monetaria y, por supuesto, el presidente y directorio del ente emisor a la hora de tomar decisiones sobre las tasas de interés, la cantidad de moneda en circulación, los niveles de encaje legal y la administración de las reservas internacionales, para mencionar sólo algunos instrumentos de política monetaria. ¿Independiente en relación a quién? Pues tanto en relación al sector privado como público. En este último caso, independiente de las acciones del Banco Central a las presiones de origen político, particularmente de otras instancias del Estado y en especial del Ministerio de Hacienda o Finanzas, que es responsable de la política fiscal (gastos e inversión pública y estructura de impuestos). Existe evidencia empírica internacional que muestra que bancos centrales sin independencia actúan como la caja de los políticos en funciones de gobierno, en especial en periodos electorales. En otras palabras, usan créditos y/o recursos del Banco Central para expandir el gasto público que podría aumentar la inflación. El blindaje institucional está asociado a uno de los objetivos primordiales del Banco Central, a saber: la estabilidad de los precios que es una condición fundamental, aunque no suficiente, para el crecimiento económico de largo plazo. Es decir que sólo un banco desconectado del ciclo político sería capaz de alcanzar este objetivo. Por lo tanto, la idea de independencia no implica libre albedrío sin ningún control administrativo, y sí está vinculada a las acciones de política monetaria. Además, un manejo monetario sin injerencia de la política es un mecanismo para anclar las expectativas de inflación de la población, en especial en países con historia de descontrol de precios. Una forma de señalizar a los agentes económicos es el establecimiento de metas de inflación (inflation targeting). En el caso boliviano, todos los años el Gobierno establece una meta de inflación que permite que consumidores y empresas tengan un horizonte de certidumbre para realizar sus compras y negocios. Entre las críticas a la independencia del Banco Central está que sus objetivos no pueden reducirse al control de la inflación, la política monetaria también debería coadyuvar a mantener un tipo de cambio competitivo y a apoyar el desarrollo económico, por ejemplo. En este contexto, el desafío de una política monetaria contemporánea consistiría en ampliar los objetivos de la banca central, pero que no implique la pérdida de cierta autonomía. Entonces, la tarea más bien sería implementar mecanismos de coordinación con otras políticas macroeconómicas, en especial con la política fiscal. La forma en que se mantenga la estabilidad de precios no puede serrucharle el piso a las políticas de apoyo productivo. Otra forma de abordar el tema de la independencia del Banco Central se alimenta de la historia económica y política de un país. Economías como la boliviana que han vivido el trauma de una hiperinflación de 11.000%, como a mediados de los años 80, deben ser cuidadosos con su diseño institucional a la hora de manejar la política monetaria. En nuestro caso, la estabilidad de precios se ha convertido en un bien público, más aún en un patrimonio nacional que se ha construido bajo los criterios de independencia del BCB. Siempre es un riesgo jugar con la memoria colectiva y los imaginarios de la población, que son uno de los pilares de la estabilidad. Además, en el caso boliviano, en los últimos años, el tema de la independencia es nominal, porque en la práctica ya se ha vuelto al control del BCB por parte del Ministerio de Finanzas, los ejemplos más claros son el crédito que el ente emisor dio a YPFB y la reciente creación de un fondo de desarrollo productivo con el 10% de las reservas internacionales. Por lo tanto, ya las señales son en otra dirección y aún no sabemos sus consecuencias debido a la bonanza externa que vive nuestra economía. El BCB ya perdió su virginidad y sus resultados aún los veremos en el futuro. En mi opinión, el debate más bien debería estar centrado en la diversificación de los objetivos macroeconómicos y productivos de la política monetaria respetando la institucionalidad del BCB y tomando muy en cuenta la historia de la hiperinflación en Bolivia, que tuvo entre una de sus causas la emisión inorgánica de dinero, como decían nuestros abuelos, o el abuso del señoreaje, como diríamos en nuestros tiempos. Gonzalo Chávez A. es economista. Imprimir Enviar Derechos

Monday, March 26, 2012

El espíritu emprendedor de las mujeres

Desde 2007, la Escuela de la Producción y la Competitividad de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” (UCB), en el marco de las actividades desarrolladas por el Instituto para el Emprendimiento y la Competitividad, viene estudiando la evolución del espíritu emprendedor en Bolivia. Se han publicado dos ediciones del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) para el país (2008 y 2010). En esta oportunidad comentaré un nuevo trabajo desarrollado por la Universidad : Mujeres y Emprendimiento en Bolivia 2011: Áreas Urbana y Periurbana.. El libro presenta por primera vez resultados que retratan la dinámica emprendedora de las mujeres bolivianas que viven en las áreas urbanas y periurbanas. El trabajo se basa en una muestra nacional representativa de 2.500 mujeres adultas entre 18 a 64 años de edad que fueron encuestadas sobre temas de emprendimiento a mediados de 2011. El sentido común entiende el espíritu emprendedor como el arte de crear nuevas empresas. En realidad, el concepto es más amplio y profundo, se refiere a la capacidad que una persona o colectividad tiene para crear nuevos productos o servicios, y/o nuevos métodos para producir y enviar bienes y servicios al más bajo costo. Emprendimiento es un concepto muy anglosajón, tal vez en el país deberíamos llamarlos agitadores productivos, revolucionarios del empleo, innovadores sociales. Los estudios del GEM Bolivia 2008 y 2010 mostraron que somos uno de los países más emprendedores del mundo. Retrataron miles de acciones de emprendedores nacionales, que sin ningún apoyo de políticas públicas, le dan pelea a la pobreza, pero la mayoría de ellos son emprendedores por sobrevivencia y no por oportunidades. Estos últimos son los más valiosos desde la perspectiva del crecimiento productivo sostenible porque son capaces de convertir una idea creativa en empleo y en generación de riqueza. El libro Mujeres y emprendimiento profundiza el entendimiento sobre el espíritu emprendedor y muestra que las mujeres son un pilar central en la construcción de tejidos empresariales y sus correlatos sociales. Los principales hallazgos de la investigación se organizan en cinco grandes áreas: 1) Percepciones y actitudes hacia el emprendimiento; 2) Actividad emprendedora y motivación para emprender; 3) Aspiraciones de las emprendedoras; 4) Perfil de las emprendedoras; 5) Factores inciden en la dinámica emprendedora de las mujeres. Respecto a las percepciones y actitudes, la investigación muestra que las mujeres enfrentan decididas la batalla del emprendimiento, que en muchos casos es la lucha por la sobrevivencia. El 71% de las encuestadas expresa que iniciar un negocio es una buena opción de carrera. El 57% de ellas considera que poseen los conocimientos y experiencia para iniciar un emprendimiento. Las mujeres más pujantes están en Santa Cruz de la Sierra, El Alto y Cochabamba. El libro también muestra que a la hora de emprender un negocio no existen diferencias significativas entre las mujeres que se autodenominan indígenas y no indígenas. En lo que se refiere a la actividad emprendedora concreta, en el 2011, de cada 100 mujeres en las áreas urbanas y periurbanas, 37 se encontraban realizando algún emprendimiento ya sea en etapa inicial y/o con mayor tiempo de antigüedad. Se evidencia que entre la predisposición para liberar el espíritu emprendedor y la práctica hay una brecha. Otra vez en El Alto, Santa Cruz y Cochabamba, son las ciudades donde mayor actividad emprendedora tienen las mujeres. Ahora, ¿qué motiva a estas mujeres a optar por una actividad emprendedora?, pues mayoritariamente la necesidad. Tanto las iniciantes como las propietarias de negocios establecidos, en la mayoría de las ciudades de Bolivia, aducen este motivo para iniciar este negocio, 43% y 56% del total de mujeres encuestadas respectivamente. ¿Qué pasa con las aspiraciones de las emprendedoras? Pues bien no son muy optimistas. Alrededor del 46% de las emprendedoras no tienen expectativas de crecimiento en los próximos 5 años (no esperan generar ningún empleo), seguidas de quienes sólo tienen expectativas muy bajas (incrementos de 1 a 5 empleos) con el 43.3%. ¿Y quiénes son las emprendedoras bolivianas? El trabajo muestra que las nuevas emprendedoras como las establecidas tienden a desarrollar sus actividades en el sector servicios: hoteles, restaurantes y comercio al por menor (cerca al 80% en ambos casos). Más de la mitad de ellas se autoidentifica como indígenas, nacieron en alguna urbe y son trabajadoras independientes. La mayoría de ellas es casada o vive en pareja. Las emprendedoras nuevas son más jóvenes (25 a 34 años) que las propietarias de negocios establecidos (35 a 44 años de edad), reflejando el fenómeno natural del proceso emprendedor. Los ingresos de las iniciantes tienen mayor probabilidad de estar sobre Bs. 2000 mensuales, mientras que el de las establecidas usualmente son menores a Bs. 2000 al mes. Finalmente, entre los factores que inciden en la dinámica emprendedora se destaca que la actividad emprendedora es percibida por las mujeres como una oportunidad para la conciliación de la vida laboral con la vida familiar, aspecto que a la larga puede afectar la calidad, el tamaño y el desempeño en general de su emprendimiento. El libro comentado tiene más información y hallazgos interesantes que hacen imprescindible su lectura para entender la dinámica emprendedora de las mujeres bolivianas. La investigación fue elabora por equipo de la UCB (Verónica Querejazu, Cecilia Larrea, Marco Antonio Fernandez, David Zavaleta y tuvo el apoyo financiero de Conexión – Fondo de Emancipación).

Sunday, March 11, 2012

La vuelta del Tironosaurio Rex

El Gobierno ha decidido gastar 1.200 millones de dólares de las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia. En un primer momento me entusiasmé con la idea de que estos recursos sean un impulso genuino al aparato productivo nacional, privado y público. Inclusive en un artículo anterior, en este mismo periódico, me tomé la libertad de sugerir algunas ideas de cómo administrar estos fondos y qué actividades impulsar. Pero la lectura del proyecto que crea el Fondo para la Revolución Industrial Productiva (FINPRO) presentado por el Poder Ejecutivo a la Asamblea Plurinacional acabó con mi ingenua esperanza de que se podía hacer algo realmente nuevo y creativo en materia de ingeniería financiera para impulsar una revolución productiva. Lamentablemente, el Gobierno -fiel a su tendencia a la necrofilia ideológica- ha vuelto a una propuesta de gestión de estos recursos impregnado hasta los tuétanos de un viejo estatismo. Para muestra tan sólo un botón. Transcribo el artículo 2 del referido proyecto: “Créase el Fondo para la Revolución Industrial Productiva, con el objeto de financiar las etapas de pre-inversión e inversión de emprendimientos económicos del nivel central del Estado que generen excedentes. Los emprendimientos económicos referidos en el párrafo precedente estarán a cargo de entidades públicas, empresas públicas, empresas con participación mayoritaria del Estado y/o emprendimientos conjuntos del nivel central del Estado y las entidades territoriales autónomas. Los emprendimientos económicos que financie el FINPRO estarán orientados a la transformación de la matriz productiva y necesariamente incorporarán la etapa de industrialización de materias primas, así como de alimentos en el marco de la política de seguridad y soberanía alimentaria”. Antes de comentar el artículo en cuestión, debo manifestar con contundencia dominical que soy un convencido de que, en los tiempos económicos que corren, el Estado tiene una función central en la economía y la implementación de políticas industriales, coordinando y cooperando con el sector privado y en ciertas ocasiones haciéndose cargo de la acción productiva. Pero el artículo 2 del proyecto de ley muestra que el péndulo de la historia no tiene pasos intermedios. Después del neoliberalismo secante de los años 90, el péndulo retorna al otro extremo bajo la tutela de los neo-revolucionarios, es la vuelta total del Estado Tiranosaurio Rex. Según el proyecto de la Ley FINPRO, los 1.200 millones de dólares se gastarán sólo en entidades o empresas públicas o en emprendimiento donde el Estado tenga la mayoría y el control. Bajo esta redacción, todo el rollo de la economía plural queda en la poesía jurídica del cambio. Privados, cooperativas o economías comunitarias no verán un peso de esta montaña de plata. Una redacción alternativa, para que este artículo salga del año 1950 y sea consistente con la propuesta de economía plural del propio Gobierno, podría ser: “Los emprendimientos económicos estarán a cargo de los actores del modelo de desarrollo propuesto en la Constitución, a saber: 1) entidades públicas, empresas públicas, empresas con participación mayoritaria del Estado. 2) Sector privado, economías comunitarias y cooperativas vinculada a temas productivos y que cumplan los requerimientos estratégicos de la política industrial. 3) Proyectos conjuntos entre los diferentes actores del modelo de desarrollo que aportan al aumento de la producción”. El artículo 4 del proyecto de ley se refiere a la administración de los recursos y busca revivir la gerencia de desarrollo del BCB, pero determina que esta instancia sea totalmente dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. Una alternativa sería que el BCB, en la administración de estos recursos, sea mucho más independiente y su conexión institucional sea con una unidad que dependa directamente del Presidente. De esta manera se daría señalización política clara sobre la importancia del cambio de la matriz industrial y se reforzaría un liderazgo productivo. Además, el Presidente debería apoyar su trabajo en el Consejo Económico, Productivo, Laboral y Social que está constituido por 21 instituciones de la sociedad civil. Es a este nivel que se identificarían “los emprendimientos económicos a ser financiados; únicamente se podrá considerar emprendimientos económicos que cuenten, al menos, con estudios de pre-factibilidad que concluyan que dichos emprendimientos se enmarcan en el objeto del FINPRO”, por supuesto, esta tarea debería contar con el apoyo técnico del otros órganos del Poder Ejecutivo (ministerios de Planificación del Desarrollo, de Economía y Finanzas Públicas y Desarrollo Productivo y Economía Plural). La referencia para los proyectos debería ser Plan de Desarrollo Económico y Social, y las propuestas del Consejo. Esperemos que en esta oportunidad la Asamblea Legislativa no apruebe la Ley FINPRO sin antes realizar un amplio debate sobre el mejor uso de los 1.200 millones de dólares y no sea cómplice de revivir al Tiranosaurio Rex estatal. Aquí presentamos algunas ideas, pero ciertamente se debe oír a los actores productivos del país. Otro tema polémico es la devolución o no de estos recursos al Fondo. No podemos perder la oportunidad de realizar una verdadera revolución productiva sobre la base de un nuevo tipo de acción estatal que se complemente con el sector privado, las unidades productivas tanto del campo como de las ciudades. Gonzalo Chávez A. es economista. Imprimir Enviar Derechos

Sunday, February 26, 2012

!1.200.000.000!

El Gobierno del presidente Evo Morales ha decidido gastar el 10% de las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia (BCB). Con los 1.200.000.000 de dólares se crearía el Fondo para la Revolución Industrial Productiva (FINPRO). Coloco el número en extenso para resaltar que se trata de muchísimo dinero. Para quienes creemos que el país necesita un shock de inversión que ayude a la diversificación productiva ésta es una iniciativa muy interesante. Dado que aún no se conoce en detalle el proyecto de ley me permito dar algunas sugerencias para el buen uso de estos recursos. Habría que evitar, a viento y marea, que se repitan errores del pasado cuando el Estado, ya sea a través de bancos públicos o proyectos, despilfarró montañas de dinero con resultados muy pobres desde el punto de vista del desarrollo económico. Existen por lo menos cuatro desafíos para que la platería de la Pachamama no desaparezca. Primero, sería interesante que el fondo no solamente cuente con el dinero que coloque el Estado, sino que estos recursos deberían permitir apalancar más dinero de la cooperación internacional y también del sector privado, que en la actualidad duermen en el superávit de depósitos en la banca nacional. Quiere decir que se debería hacer un esfuerzo de ingeniería financiera para que los 1.200 millones de dólares se conviertan en 3.600 millones de verdes. En otras palabras, la cooperación internacional y el sector privado deberían colocar un tercio cada una. Esta estrategia financiera permitiría la elaboración y gestión de proyectos de mayor largo plazo que diversifiquen el riesgo con tres fuentes de financiamiento. Así también se podría aprovechar la experiencia de estos actores en la administración de esta platita. Un segundo desafío es de carácter institucional y organizacional. La pregunta que debería guiar el debate sobre este tema es: ¿quién y cómo se administran estos recursos? El Gobierno propone que sea el BCB, pero se corre el riesgo de que se repita la experiencia no muy exitosa de la Gerencia de Desarrollo de esta entidad. Una primera tarea debería ser colocar candados jurídicos e institucionales para que el fondo no sea la caja de nuestros políticos de turno que, con buenas o malas intenciones, gasten este dinero. La experiencia internacional sobre este tipo de fondos, que es muy amplia, sugiere que quien administre estos recursos debería ser una institución independiente de los ciclos políticos. Aquí se deberían gestar políticas y acciones de Estado y no sólo del Gobierno de turno. El Gobierno corporativo de esta nueva institución debería incluir a los representantes de los que colocaron el dinero, y también a los principales actores directos del desarrollo, es decir gobernaciones, municipios, sector privado, universidades, representantes de la sociedad civil y movimientos sociales. Un buen comienzo podría ser el recién creado Consejo Económico, Productivo, Laboral y Social que está constituido por 21 instituciones. Quien debería presidir el consejo es el Presidente del Estado Plurinacional. En este nivel se deberían tomar las decisiones de carácter estratégico para el uso de estos recursos. Esta nueva institucionalidad también debería contar con un equipo técnico nacional e internacional de primer nivel. Los mejores profesionales del área de desarrollo económico y producción del país deberían ser convocados para asesorar y dar ideas de cómo utilizar de la manera más eficiente, social y económicamente, estos recursos, por supuesto, bajo la coordinación de una instancia estatal que coordine y operativice los trabajos. A este nivel también deberían estar los mecanismos de control social y de seguimiento transparente del uso de estos recursos. Un tercer desafío es la elaboración de una estrategia productiva-industrial que, por supuesto, tome en cuenta el Plan Nacional de Desarrollo y la nueva Constitución Política del Estado, pero que sea capaz de aterrizar, en la práctica, varios de los lineamientos que están en estos documentos y otras ideas que surjan de otras instituciones y/o personas. El Gobierno habla de 22 sectores productivos identificados. Éste puede ser un buen comienzo pero habrá que focalizar, precisar, evaluar cuáles de ellas tienen un mayor impacto sobre el desarrollo nacional. En una primera aproximación, el número parece demasiado, países que han hecho estrategias similares, como Chile, se han concentrado en tres o cuatro cadenas como máximo, por lo menos en un primer momento. Esta es una muy buena oportunidad de pensar el desarrollo desde lo local y a partir de cluster y/o cadenas productivas. Aquí en debate y las opciones son múltiples. Existe mucha experiencia internacional sobre cómo llevar adelante una estrategia exitosa de industrialización y cambio productivo a partir de pequeñas y medianas empresas, por ejemplo. Finalmente, un cuarto desafío, y no por eso menos importante, es la elaboración normativas y reglas para el uso responsable, honesto, eficiente y eficaz de estos recursos para que no se pierda la oportunidad de hacer una revolución productiva. El debate sobre el tema deber ser amplio y profundo. Pocas veces en la historia económica del país se tuvo la oportunidad de disponer de 1.200.000.000 de dólares.

Anatomía de una crisis múltiple y hoja de ruta para un gobierno asediado

2. Gramsci lo dijo con precisión quirúrgica: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En ese claroscuro surgen los monstruo...