Sunday, September 2, 2012

Mister Proceso de Cambio ?Dinamita?

    Con frecuencia ciertos dueños del poder sacan a relucir los datos macroeconómicos para luego deshacerse en autoelogios y mimos frente al espejo. Practican un viejo deporte inventado por el neoliberalismo: el narcisismo macroeconómico, el arte de sólo mirarse los músculos en las cuentas nacionales y ocultar en el sótano los desafíos microeconómicos, productivos y sectoriales.

    Siguiendo la tradición, una vez más, frente a un enorme palco iluminado at extremis, Mister Proceso de Cambio (Mister PC) inicia su rutina de poses. El mastuco de recia mirada y blonda cabellera, de pie y de frente a los jueces del Banco Mundial y el FMI, pasa a exhibir los bíceps del crecimiento del producto. El jachote nacional, sigue de frente, y ahora infla el pecho-huminta para lograr la expansión dorsal y adquirir una acusada silueta en “V” gracias al incremento de las reservas internacionales.

    De perfil, es tiempo de exhibir la caja torácica fiscal que creció significativamente gracias a los impuestos a los hidrocarburos. Finalmente, de espaldas, doblete de bíceps, inflación baja y superávit comercial.

    Aplausos para el Hércules nacional desde la platea, un murmullo de suspiros de los enamorados del proceso de cambio, pero también preguntas más profundas sobre el desempeño del musculoso. ¿Los resultados macroeconómicos son buenos respecto a qué punto de comparación? ¿Frente a nuestro pasado inmediato o respecto a los últimos 50 años? ¿Qué si ponemos en concurso a Mister PC en certamen latinoamericano? ¿Los torneados músculos se logran a base de un esfuerzo productivo y de innovación tecnológica o sólo están inflados con anabólicos externos? ¿Son sostenibles las tasas de crecimiento muscular? Adoptemos tres perspectivas para evaluar a nuestro coqueto Mister PC, utilizando el crecimiento promedio del producto interno bruto (PIB) y la tasa de inversión. Valoraremos la musculatura del fortachón en el periodo 2006 y 2011.

    Primera: la perspectiva histórica. La tasa de crecimiento promedio anual del producto, en los dos periodos del presidente Morales, fue de 4,7%, y la inversión total, como proporción del PIB, fue, en media, de 16%, ciertamente, resultados muy superiores al ciclo 2000 - 2005, cuando el cuerpo económico sufría de anemia financiera, hambruna fiscal y se desangraba socialmente.

    Pero si comparamos a Mister PC con un periodo parecido en contexto externo -a saber los años 1973 – 1977 ó 1994 – 1998- las cosas cambian. En los años 70 -en el auge del incremento de los precios del petróleo y de los minerales, contexto externo muy similar al actual- la tasa de crecimiento promedio del PIB fue de 5,75% al año, y la tasa de inversión llegó a representar el 20% del producto.

    En el periodo 1994 y 1998, cuando también Bolivia registró un shock de ingresos de ahorro externo, esta vez vía inversión extranjera directa, la tasa anual promedio de crecimiento de la riqueza fue también de 4,7 % y la inversión total rondó el 17% del PIB. Conclusión: en el mejor momento externo de los últimos 50 años, el crecimiento de Mister PC es similar al periodo de la bonanza neoliberal e inferior a los resultados obtenidos en los tiempos de la dictadura del general Banzer. Así que a trabajar más el cuerpecillo y sudar más la camiseta. La meta de crecimiento debe ser superior al 6% para alcanzar el objetivo de superar la pobreza extrema en 2025.

    Segunda perspectiva, la comparación regional. ¿Mister PC puede ganar en un concurso regional? No todavía, pero no le ha ido mal si analizamos la vecindad. En efecto, entre 2006 y 2011 el crecimiento promedio anual fue de 4,7%, superior a la región latinoamericana que registró un 3,9%, pero el resultado boliviano es inferior a desempeños de Perú (7,2%), Uruguay (5,8%), Paraguay (5,4%), Colombia (4,8%) para el mismo periodo. Conclusión: es posible aprovechar mejor la bonanza internacional y no confiar exclusivamente en la inercia, ni el piloto automático. Existen las condiciones para alcanzar tasas de crecimiento muy elevadas, como las del milagro asiático inclusive, si se cuentan con políticas más agresivas, especialmente en los sectores ligados a manufacturas e industria. Así que menos espejo y más trabajo en productividad, competitividad e innovación tecnológica.

    Tercera perspectiva, analicemos cuán sostenible es la musculatura de Mister PC. Cabe recodar que el aumento del producto en el periodo 2006 – 2011 fue impulsado, en un primer momento y de manera significativa, por la demanda externa y posteriormente con los ingresos fiscales obtenidos de la bonanza internacional fue posible el aumento del gasto e inversión publica.

    La demanda agregada depende en más del 80% de la evolución de los precios del gas natural, los minerales y la soya. A su vez, las rentas gubernamentales dependen en un 50% de los vientos externos. Por lo tanto es fácil concluir que la economía boliviana es muy vulnerable a las mudanzas de los precios externos. Conclusión: es un crecimiento prestado, sin una estructura ósea productiva sólida. Por lo tanto, urge iniciar la tan reclamada industrialización o cambio de matriz productiva aprovechando el exceso de recursos externos, éstos no serán para siempre.

    En suma, Mister PC luce bien, en la pasarela de la propaganda, pero su musculatura no fue lograda con esfuerzo productivo, diversificación de la matriz industrial y el cambio tecnológico. Buena parte de los bíceps y tríceps son inflados por los anabolizantes del fabuloso contexto externo. El Arnold Schwarzenegger nacional es de hule y hay que tener mucho cuidado con la decepción, no vaya a ser que el fortachón vuelva a su condición de Tarzán de jardín, al cual las poses ya no le sirvan y puede ser que hasta Jane lo abandone. Y lo que sería peor, que entre de moda el viejo estribillo que decía: “Tarzan, ¿sus brazos? ¡Dinamita!, ¿su pecho? ¡Dinamita!, pero su mecha bien cortita”.

Sunday, July 15, 2012

Deconstruyendo la pacenidad

Hoy domingo, vísperas del gran 16 de julio, un homenaje a mi ciudad. En La Paz, las leyes de la física no se aplican. En un trufi diseñado para cinco personas, los maestritos, la pobreza y la falta de regulación estatal realizan la magia de meter hasta el doble de pasajeros en el auto, sin que nadie diga este poto es mío. Los paceños viajamos calientitos y los más sacrificados sentados en el freno de mano, mudos, estoicos, mirando fijamente al frente para no despertar sospechas de la incomodidad mecánica. Nos gusta la proximidad pero nos matamos con la indiferencia. Hablar con los compañeros de viaje, ni pensar. Tal vez, sólo comentarios ácidos y telegráficos contra el mal gobierno. Los paceños de cuna o adopción hablamos con eco y decimos “yaaaa” en todas sus versiones, colores, énfasis, entonaciones, acentos y momentos. Para ilustrar sólo algunas perlas: Bolivia avanza por el luminoso camino del cambio, y el eco responde: de cambio, ¿a ver? A lo que le sigue un ¡yaaaa! agudo y largo. El Vice se va a casar, y el eco entona: se va a casar, ¿a ver? Ver para creer, seguido de un ¡yaaaaa! de soprano ñusta potosina. El Gobierno está dando una cátedra de economía, el eco se emputa y no responde. Tan sólo surge el ¡yaaaa, su huevada! El Papirri Monroy tiene una música espectacular sobre el eco de los paceños. Un buen paceño es un cultor de los picnics potosinos. Yo tengo el privilegio de la doble nacionalidad, soy potoco y chukuta, por lo que conozco sobre el tema. La mejor alternativa para combatir la thayachera, los fríos de pelar, son los días de campo potosino, de los cuales existen varias versiones. Para nuestros amigos lectores de los valles y trópicos, conceptualmente significa encamarse todo el día aplastado por frazadas de grueso calibre. Apolillar debajo de los pullus con chullo, calcetines y las ladies, medias Textilón, que dicen que es mejor de condón. La versión de fin de semana del picnic potosino incluye buena comida y malas compañías. Se recomienda a media tarde servirse un falso conejo con fideo corbatita. El postre debe ser frutas de la temporada, naranjas pendencieras, mandarinas coquetas, pasank’allas y maní discretos. Se sugiere usar platos para comer, porque el extravío de semillas y otros restos en el laberinto de colchas puede tener un destino no deseado. Estar entrepiernado casi 48 horas no es una tarea fácil, por eso se recomienda un poco de televisión, el mejor programa para este tipo de ocasiones es un viejo capítulo de Viaje a las Estrellas con el señor Spock. Opcionalmente se puede ver el canal estatal, con Carlita Revollo, para ver la vida color de rosa. Las noticias del 7 son un buen antidepresivo. En sus programas, todo brilla y el mundo se divide entre los malos neoliberales y los buenos neoevolucionarios. Y colorín colorado, la revolución ha avanzando. Los paceños/as estamos locamente enamorados, es decir, estamos camotes del Illimani. Desde cualquier canto de la ciudad lo coqueteamos sin medida ni clemencia, absorbemos su energía, contemplamos embobados sus curvas y rubores. Por eso cantores, pintores, fotógrafos, y poetas le han cantado, pintado, retratado y/o ofrecido sus mejores versos. Toda vez que estoy por el centro de la ciudad, mi lugar preferido para verlo es desde la avenida Camacho entrando por la calle Bueno, donde queda la empresa estatal YPFB, a la cual le cambiaron la fachada pero no las malas prácticas de meter la cuchara al dulce. En este lugar me planto varios minutos mirándolo para recargar las pilas. Un paceño que se presta sabe de la vida nocturna. Añora el Socavón, el antro de antaño donde se hizo temblar las noches y las buenas costumbres. Además, una buena paceña tiene que haber bailado en el Loro en su Salsa, para que se construya la Cinemateca y parqueado por horas en el Fórum esperando a sus retoños. Y ahora disfruta de la Costilla de Adán y de otros boliches cuyos nombres no pueden ser revelados por pudor bohemio. JEn materia de morfe, el paceño debe poseer paladar negro y estómago de hule para enfrentar, de pecho abierto y lampiño, un fricacho en la Alexander, y mostrar que en vez de venas tiene cañerías Tigre por donde el colesterol resbala como agua santa. Tiene que haber degustado las salchipapas de la Díaz Romero que son la prueba definitiva de la existencia de los ángeles de la guarda que protegen a los paceños, porque sin ellos las salchichas de origen indefinido serían como sables afilados para penetrar el duodeno. Y qué decir de los Jot doc de la Pérez, y los Menchos de la calle 21 que demuestran que, en materia de embutidos, no existe lucha de clases. Las tucumanas de El Prado que matan cualquier hambre y a las 10:47 saben a manjar de dioses andinos. ¿El keperí de las benianas de Villa Fátima? , que tiene la semblanza y textura de los abdominales de Bruce Lee en su película Operación Dragón. Otra delicatesen paceña es el sándwich de huevo con chorrellana de cebolla roja de vergüenza en el mercado Lanza, después de comer este bocadito es mejor no dar una palabra de aliento a nadie, menos a la media naranja. En el mercado Camacho está el supervitamínico que cura caries y que es mejor no preguntar por sus ingredientes. En referencia a los lugares de dancing, el mejor si duda es un clásico miraflorino: The Love City, la única discoteca trotskista del planeta, el templo de la conjunción obrero-patronal, el nido de amor de la nueva burocracia revolucionaria, donde el deseo horizontal baila suelto de manera vertical, piecitas movidas como: “Devórame otra vez” o apechugaditas como: “Hoy tengo ganas de ti”, interpretada por Miguel Gallardo. En fin, para terminar ayúdeme a decir: ¡Viva La Paz y nada más!, ¡¡¿¿yaaaaa??!!

Sunday, July 8, 2012

Carta a un estudiante

Estimados estudiantes, les escribo esta carta desde la trinchera de la nostalgia. Ofrendaría mi libro más querido de macroeconomía y mis apuntes más prolijos de microeconomía para volver a sentir la sensación, de enorme libertad y sano miedo, que se produce cuando uno da el primer paso para elegir una carrera. Comenzar una profesión en ciencias sociales es una aventura maravillosa, especialmente en un país que necesita un cambio productivo radical para superar la pobreza.

Confieso sin ningún rubor que descubrir una vocación no es una tarea sencilla. Uno no despierta un bello día de invierno y descubre que quiere ser economista, administrador, emprendedor, antropólogo, ingeniero financiero o profesional de los negocios internacionales.

Por lo menos en mi caso no fue amor a primera vista con la economía, más bien fue un enamoramiento lento, saboreado a cada materia que pasaba, sembrado de dudas e inseguridades, fue como aprender a tomar buen vino, sorbo a sorbo, degustando todos los recovecos del tinto, hasta descubrir que si uno vino al mundo y no toma vino, ¿a qué vino?

Por lo tanto, mi pasión por la economía es y fue construida en dosis homeopáticas. Digo más, creo que uno no es economista o sociólogo cuando termina su curso. En realidad, se “está” economista en cuanto uno mantiene la llama de la indignación intacta frente a los problemas de nuestra sociedad, y cultiva el virus de la inquietud intelectual buscando una constante actualización e innovación en la profesión. Pero sobre todo, se “está” economista si uno “ama de pasión” el trabajo que hace. Lo mismo debe ocurrir para otras profesiones en las ciencias sociales. Además cabe recordar que en tiempos de globalización, la fila de las ideas avanza muy rápidamente, por lo que hay que acompañar los cambios siempre, incluso a la tierna edad de 80 años.

Soy de profesión profesor universitario y muchos padres de familia acuden a mi legítimamente preocupados sobre el futuro profesional de sus retoños. Me manifiestan que sus hijos no saben qué estudiar. Dudan entre economía, creación y desarrollo de empresas o ciencias políticas. Siempre respondo que la duda es un signo de salud mental, y que si nuestros jóvenes de 18 años supiesen exactamente lo que quieren, deberíamos comenzar a preocuparnos.

A una temprana edad, las dudas son buenas y se van disipando, poco a poco, con información y experimentación. La deliciosa enfermedad de la juventud sólo se cura con el tiempo. Por eso es recomendable elegir una universidad que ofrezca un programa flexible de materias en los dos primeros años, así un cambio de carrera no es costoso ni desde el punto de vista financiero ni desde la perspectiva del tiempo.

En mis primeros años de estudio de economía estuve seducido seriamente tanto por la sociología como la historia, y la ciencia política me coqueteó descaradamente. Debo reconocer que fui presa fácil, cedí a las tentaciones y tomé muchas materias de estas otras ciencias. Esta experimentación enriqueció mi formación.

Me arrepiento de no haber cursado más materias de filosofía, emprendedurismo, creatividad o tecnología. En mis épocas estas últimas materias recién se comenzaban a impartir, ahora existen muchas más posibilidades. Así que, queridos estudiantes, aprovechen estas oportunidades, porque ahora uno estudia no sólo para buscar trabajo, sino para crear empleos para otros.

Creo en la multidisciplinariedad de las ciencias sociales. Un economista puro puede ser más cuadrado y aburrido como ascensor sin espejo y con la foto de Hugo Chávez. De éstos hay muchos, y por alguna razón inexplicable, casi todos están en el Gobierno actual y creen que han inventado un nuevo modelo de desarrollo.

Redoble de tambores, coro de ñustas vírgenes en do mayor: La economía estatista. ¡Cómo no se nos ocurrió antes! En fin, eviten los fanatismos y fatalismos ideológicos como de ésos que ahora levantan el puño como los gatitos chinos.

Cuidado con el poder y los cultos ideológicos. El capital humano se deprecia muy rápidamente en el Estado, si no, vean algunos de nuestros gobernantes que de intelectuales se convirtieron en burócratas autoritarios con déficit de ideas. Pasaron de la sensata recomendación de Joan Robsinson de que decía que se debe creer en todo lo que es verdad, al consejo que viene de espejo, que dice que en todo lo que creo es verdad y aquel que diga que no, palo y persecución.

En suma, el mundo es diverso y heterogéneo y hay que estar preparado con los instrumentos y la sensibilidad para entenderlo y transformarlo así. Por ejemplo, en la actualidad, Bolivia apuesta al cambio, pero no hay un solo camino, como piensan los neorrevolucionarios, si no que para un espíritu cultivado en la democracia de las ideas y actitudes, existen muchas vías para realizar transformaciones. Nadie tiene el monopolio de la sensibilidad social. Una buena carrera en ciencias sociales debe apostar a la diversidad de pensamiento e instrumentos.

Así que todos aquellos que quieran meterle a la ciencias sociales en general o a la economía en particular, no deben temerle a la incertidumbre del corto plazo. Sólo la experiencia y el estudio nos ayudan a construir futuro.

Monday, July 2, 2012

La Diplomacia Paquiderma

El manejo de nuestras relaciones internacionales no goza de buena salud, para usar un lenguaje diplomático. El recuento de metidas de pata es largo y persistente.

Para preservar su hígado, tan sólo nos referiremos a las últimas. Asamblea de la OEA en casa, donde la mayoría de los países del continente nos dicen que el tema del mar es bilateral con Chile. De nuestra parte, confusión total: vamos a la Corte de La Haya, no, mejor renegociamos el Tratado de 1904, no, que tal si lo desconocemos.

Dos días después de este revés diplomático, otro cocacho mayúsculo: Brasil acepta el pedido de exilio del senador Pinto. Las relaciones bilaterales se tensionan con el aliado político más relevante de la región y con el mercado más importante para nuestro gas natural, y como prevalece el tacto de elefante en nuestra diplomacia, el presidente Morales llega en el mismo avión con Mahmud Ahmadinejad a la reunión de Río de Janeiro, cuando se sabía que Dilma Rousseff no recibiría al Presidente iraní, mandando un mensaje claro que no estaba de acuerdo con el tema de los derechos humanos y el tratamiento de las mujeres en ese país.

La lectura fina e inteligente de los códigos y mensajes de las relaciones internacionales no es el fuerte del Gobierno. Con mucha frecuencia, el elefante se pone a arreglar la cristalería. Parece que sólo se piensa con las entrañas ideológicas y no así con la cabeza. Finalmente, en el recuento de las metidas de pata, Bolivia ignora y es olímpicamente ignorada por la Alianza del Pacífico.

En esta oportunidad nos centraremos en este último punto y optaremos por un análisis estratégico de largo plazo de nuestras relaciones económicas internacionales.

Para comenzar, visualicemos el mapa de América Latina. Bolivia, en el centro del continente, está frente a dos tsunamis económicos y políticos. Por el lado oriental del país, Brasil va camino a convertirse en una potencia económica a nivel regional y mundial. De hecho ya es la sexta economía en el mundo y uno de los sectores más pujantes son los agronegocios; en concreto, Brasil es una potencia en cereales, biocombustibles y granos como la soya, por ejemplo.

Aquí el destino geográfico es contundente. Con este país nos une una frontera de más de 3.400 kilómetros. El modelo económico agroindustrial brasileño será cada vez más influyente en departamentos como Santa Cruz, Beni y Pando. De hecho, se dice que más del 50% de la producción de soya en Bolivia estaría en manos de propietarios brasileños.

Además, las relaciones políticas y económicas serán cada vez más complejas en temas como migración, hidroenergía, madera, manejo de ríos, castaña, narcotráfico, contrabando, entre otros.

Los fenómenos descritos son hechos de la realidad y no proyecciones, por lo que la política económica internacional boliviana debe contar con una visión clara sobre la relación bilateral y las proyecciones conjuntas a nivel internacional y regional. Aquí nos referimos a los desafíos de la integración continental y bilateral que deberían pasar por temas productivos y no repetir la historia de la exportación de recursos naturales.

Por el lado occidental de Bolivia está el segundo tsunami económico que se origina en el Asia en general y en China en particular, y que, atravesando Chile y Perú, tiene su influencia en los departamentos de La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba.

Las olas más grandes del maremoto son sobre todo comerciales. Es el “made in China” que se encuentra en todos los mercados del país y que se refleja, en parte, en los nueve mil millones de dólares de importaciones.

Además, están las exportaciones de minerales a la región asiática que se duplicaron en los últimos años tanto en Bolivia como en el resto de los países del continente. Es decir, la influencia del modelo chino de exportación de manufacturas y compra de materias primas tendrá una influencia económica determinante en los países conectados con el Pacífico.

De manera indirecta, Bolivia no será una excepción. Es bajo esta lógica que los países ribereños con este océano constituyeron, a inicios de junio de 2012, la Alianza del Pacífico, un bloque regional que agrupa a Chile, Perú, México y Colombia. Ecuador se automarginó.

La alianza supone un mercado de 207 millones de consumidores, representa más de un tercio del PIB total de América Latina y más del 50% de su comercio. Pero sobre todo, la alianza se constituye para aprovechar y gestionar el tsunami económico chino, convirtiéndose en una plataforma tanto en exportaciones como importaciones y en un mecanismo para atraer inversiones asiáticas.

Cabe recordar , además, que estos países tienen tratados de libre comercio con más de tres mil millones de potenciales consumidores, la mayoría en el Asia. Bolivia debería estar en esta Alianza del Pacífico para ser parte del nuevo orden económico internacional que se construye, en el que China ya es un polo de fundamental.

Brasil, por el oriente boliviano, y China, por el occidente, son y serán, más aún a futuro, factores económicos fundamentales que afectarán nuestro desarrollo. En este contexto, nuestra acción internacional debe recuperar el sentido de la defensa de los intereses nacionales, sobre todo económicos y comerciales, y dejar de lado la diplomacia paquidérmica que es corta de visión, carente de estrategia de largo plazo, demasiado ideologizada y poco sutil en el día a día.

Cabe recordar una frase clásica de la escuela realista de las relaciones internacionales que me permito adaptar a nuestros tiempos: los países no tienen amigos, compañeros o hermanos, tienen intereses.

Monday, June 18, 2012

El TGN y la Política Monetaria

El Tesoro General de la Nación (TGN), dependiente del Ministerio de Economía y Finanzas, ha colocado en el mercado financiero el Bono Tesoro Directo (BTD). Este papel del Gobierno ofrecerá tasas de interés a diferentes plazos y rendimientos. Al plazo de un año rendirán 4%. A dos años, el interés será de 4,50%, a tres años se pagará 4,80%, a cuatro años, el rendimiento será de 5,10%y, finalmente, el que aplique a cinco años obtendrá un retorno de 5,40%. Los pagos de los rendimientos se harán cada seis meses.


Estos bonos sólo podrán ser comprados por personas y no por bancos o empresas. El Banco Central de Bolivia (BCB) hace dos años que también vende bonos directos al público y está pagando intereses que están en torno del 4% al año. En varios países del mundo, los gobiernos venden papeles ya sea utilizando sus bancos centrales o tesoros. Los más famosos son los Títulos del Tesoro Norteamericano. En el caso boliviano, es la primera vez que el TGN vende bonos directo a las personas, quienes podrán invertir hasta un máximo de 140.000 bolivianos, un poco más de 20.000 dólares. Estos papeles no son negociables ni en la bolsa ni en un mercado secundario.


Según el Gobierno, el objetivo del bono es ofrecer a los pequeños ahorristas una opción financiera con mejores tasas de interés. Los bancos privados están pagando intereses menores al 1%. La persistencia de estas bajas tasas de interés pasivas, junto a menores tasas activas, está promoviendo un boom o burbuja inmobiliaria. No se cuenta con información suficiente para afirmar si en este mercado la demanda se origina en un déficit de vivienda (estamos frente a un boom de la construcción) o es fruto de especulación (estamos frente a una burbuja inmobiliaria).


El Ministerio de Economía y Finanzas, a través de un banco estatal, está colocando un piso mínimo para la tasa de interés pasiva; si esta estrategia atrae muchos recursos es una presión, vía mercado, para forzar a la banca comercial a que aumente las tasas de interés que paga a la gente que tiene depositado sus ahorros. Esta estrategia puede beneficiar a los ahorristas. Los bonos directos del Banco Central Bolivia, que pagan 4% al año, atrajeron aproximadamente 40 millones de dólares. No es un cifra significativa considerando que la liquidez en el sistema financiero es superior a los 3.000 millones de verdes. Habrá que analizar por qué los bonos del BCB no atrajeron más dinero y no se constituyeron en una competencia efectiva para la banca comercial. Los bonos del TGN tendrían que correr mejor suerte para obligar a mejorar las tasas de interés pasivas que los bancos comerciales ofrecen en la actualidad.


En caso de que los bancos busquen competir con los bonos directos del TGN, es posible que también aumenten sus tasas de interés activas, aquélla que uno paga al banco si se ha prestado dinero de él. Esto perjudicaría a miles de prestatarios de los diferentes sectores, pero en especial a aquellos que se han prestado para comprar departamentos o casas. Para no correr este riesgo, que podría pinchar el boom (¿burbuja?) del sector inmobiliario por ejemplo, debería estar, en el menú opciones del Gobierno, la colocación de un techo para las tasas de interés activas.


Desde una perspectiva macroeconómica, los bonos del TGN si son exitosos ayudarían a retirar liquidez y así reducir la presión del exceso de consumo sobre la inflación. En el pasado inmediato, las operaciones de esterilización hechas con la colocación de títulos del Banco Central beneficiaron a los bancos. Parte de los mil millones de dólares que ganó el sistema bancario en los últimos años se explica por la política monetaria neorrevolucionaria del BCB.


Volviendo a la perspectiva de los ahorristas, las tasas de interés que ofrecen los bonos del TGN son muy atractivas. Sin embargo, un análisis complementario que se debe hacer es ver qué pasará con la inflación. Si un ciudadano compra un bono que rinde 4% al año, y la inflación a 12 meses es mayor, digamos 5%, la tasa de interés será negativa y el ahorrista sólo habrá preservado el valor de su inversión de manera parcial. Por lo tanto, para que la gente realmente gane algo de la inversión de su dinero en un bono del TGN, la tasa de inflación tiene que ser menor a los rendimientos ofrecidos.


No hay duda de que los bonos públicos son una alternativa interesante para los pequeños ahorristas, pero el desafío de fondo para el exceso de liquidez en el sistema financiero es despertar las inversiones productivas que duermen anestesiadas por la incertidumbre jurídica, económica y social, y la falta de políticas industriales efectivas. El mejor destino que se puede dar al ahorro de los bolivianos, en el largo plazo, son las inversiones productivas que generen empleo sostenible. Ésta es la manera de promover una mejor distribución del ingreso.

Tuesday, June 5, 2012

Pesimismo económico vs. esperanza tecnológica


El mundo desarrollado vive una profunda crisis económica, desempleo, pobreza, concentración de la riqueza, contaminación del medio ambiente, quiebra de bancos y empresas. Los países en vías de desarrollo, como Bolivia, sufren de pobreza extrema, exclusión social, degradación de suelos, baja productividad, contaminación y destrucción de la biodiversidad, extrema dependencia de recursos naturales. Cuando uno aborda todos estos temas, desde una perspectiva económica, nos encontramos en un callejón sin salida. A futuro prevalece una visión pesimista: el mundo camina a su autodestrucción, se ratifica una vieja definición de economía que sostiene que lo único que resta a las sociedades es la administración de la escasez. El petróleo, los alimentos y muchos de los recursos naturales están llegando a su fin inevitablemente. La Ley de Malthus, que sostiene que la población crece más rápido que la producción de alimentos, inevitablemente se cumplirá. Esta definición tradicional de economía se basa en dos premisas: 1) Los recursos totales de la economía son escasos y 2) toda sociedad tiene una frontera de posibilidades de producción, por los tanto tiene usos alternativos (por ejemplo, el factor agua puede emplearse para producir energía eléctrica o para regar tierras de cultivo).

Abundance (Peter Diamandis y Steven Kotler) es un libro que rompe con este paradigma y sostiene que desde la óptica de la tecnología pocos recursos en la sociedad son escasos, en realidad son momentáneamente inaccesibles. Los cambios tecnológicos hacen que los recursos de la economía se amplíen y/o se hagan accesibles. Por lo tanto, la tecnología convierte la escasez en abundancia. Los autores del libro cuentan que, durante el imperio Romano, el aluminio era escaso y raro, era más valioso que el oro. Este metal sólo se encontraba en la baixita y extraerlo era muy caro y complicado. Con la electrolisis, una innovación tecnológica de amplia difusión en el siglo XIX, el escaso aluminio del pasado se convirtió en un material abundante y barato.

El libro de Diamandis y Kotler se  basa en cuatro ideas. La primera sostiene que los cambios tecnológicos en la informática, las energías renovables, la medicina, las telecomunicaciones, la biotecnología  y una serie de otras áreas están mejorando a un ritmo exponencial. Los avances son significativos. La segunda es que la revolución tecnológica ha revalorizado al individuo. Centenas de innovadores (do-it-yourself innovators) están creando nuevos servicios y productos sin depender del Estado y/o las empresas transnacionales. Con escasos recursos y poca mano de obra se logran avances en ingeniería, medicina y la biología sintética. La tercera es que la tecnología ha creado una generación de tecno-filántropos (como Bill Gates y otros), que están invirtiendo miles de millones en la solución de problemas como el hambre y muchas enfermedades. Los recursos para investigaciones creativas vienen también de fuentes privadas. Y finalmente, está la idea de que, gracias a la tecnología, la base de la pirámide social mejora su situación y se convierte en un impulsor de más innovaciones tecnológicas. Un ejemplo que toca a Bolivia sería la explosión de la tecnología financiera del micro crédito.

Otros ejemplos de innovación tecnológica mencionados por el libro son: la desalinización del agua de mar que resolvería la escasez de este líquido elemento. La energía generada por hidrógeno que avanzaría en la democratización de la electricidad y rompería los grandes monopolios privados o públicos. En la misma dirección iría la reducción de costos de los paneles solares.

También están los robots cirujanos que pueden realizar procedimientos simples y urgentes en los países en desarrollo, donde los médicos son escasos o hacen huelgas. Asimismo, el libro Abundance menciona las "granjas verticales" para las grandes ciudades.

El otro ejemplo es el laboratorio-en-un-chip, un dispositivo que puede estar en un teléfono celular, que puede tomar muestras  de sangre o saliva y realizar pruebas de diagnóstico en unos pocos minutos y enviarlo a un laboratorio vía una llamada telefónica. En países pobres, como Bolivia, podría ofrecer un diagnóstico a millones de personas que carecen de acceso a los laboratorios costosos y salvar muchas vidas. Varios centros de investigación están experimentando con las impresoras 3D que pueden producir de todo, desde un violín a los vasos sanguíneos. O sensores digitales (que pueden estar en la muñeca) para mantener una vigilancia constante en los órganos vitales de una persona. En caso de que se encienda algún foco en el teléfono inteligente le dirá a la persona cuándo necesitaría ver a su medico. Un dispositivo como este hubiera salvado la vida del entrañable amigo Guido Riveros, que se fue demasiado rápido y dejó unas “saudades” enormes.

Para los autores, el futuro es de abundancia, lo que no significa lujo, sino más bien una vida posible y digna. Recomiendo este fascinante libro polémico, pero que llena de esperanza, a pesar de que el mundo parece caminar rumbo a la sombra, al pesimismo económico.

Sunday, May 20, 2012

La negociacion y las naranjas

Los conflictos interminables y/o la champa guerra eterna en la que están enfrascados el Gobierno, la oposición y los grupos corporativos desde siempre en Bolivia, después de provocar heridos, perdidas económicas, grandes perjuicios para la mayoría de la población y algunas lamentables muertes, al final, terminan en una mesa de negociaciones. Es conocido que desde 1982 hasta la fecha se han registrado miles de conflictos sociales. Con tanta experiencia en confrontaciones deberíamos haber desarrollado grandes capacidades de negociación y pacto, porque muchos de estos problemas sociales, políticos, económicos, regionales y de otra índole se superaron, diluyeron, resolvieron, o, en la mayoría de los casos, se pospusieron, pero la sangre de la violencia extrema nunca llegó al río, estoy pensando en una guerra civil, por ejemplo. Entonces la pregunta central que guía a este artículo es: ¿sabemos negociar los bolivianos después de tanto jaleo? ¿Podemos realizar pactos de largo plazo con tantos años de experiencia en conflictos? En este domingo de azul invierno le propongo realizar un simulación de negociación para que, desde un ejercicio concreto, usted responda a estas preguntas. Para ello, en casa o en la oficina, divida a la familia, sus amigos o compañeros de trabajo en dos grupos. Digamos los verdes y los guindos. Recomiendo que se siga al pie de la letra las instrucciones porque el ejercicio le puede ser muy útil en el amor, las actividades privadas y sobre todo si es devoto de la religión del cambio y está en el árbol del poder. También puede utilizar este artículo en una clase para enseñar técnicas de negociación. Imagínese que están en juego 40 coquetas naranjas, de ésas que dan ganas de pellizcarlas por su atrevido color. Cada uno de los grupos quiere 30 cítricos. Pues bien, que comience la negociación y la posición es clara: el grupo verde debe buscar llevarse 30 naranjas y el guindo, la misma cantidad. Para ser efectivo en la negociación, ahórrese todo el desgate inútil de las descalificaciones y acusaciones de su contraparte. Generalmente en el país, una negociación de cualquier tipo comienza con amenazas, amedrentamientos, huelgas, marchas y acusaciones entre las partes. Un argumento común es que detrás de la búsqueda de las naranjillas están los gringos, la oposición, los con y sin miedo e inclusive la FIFA. Siguiendo esta tradición es probable que en el medio de la negociación se lancen algunas de las naranjas. También aparecerán las maniobras políticas, los engaños, las cachañas de estudiante universitario. Pero al final de todos los juegos pirotécnicos igual deberá sentarse a negociar. Un segundo paso en este tipo de negociaciones en el país es afirmar, con tono profesoral, que el problema es más complejo que las 30 naranjas. Desde el trono de la falsa sapiencia se dirá: “Este es un reduccionismo economicista. A rigor de verdad lo que se debe discutir es la calidad del suelo donde nacen la naranjas, la cantidad de árboles que hay en el país, el ciclo climático de los cítricos, los recursos invertidos en la producción, el modelo neoliberal que, en realidad, está detrás de la cosecha de los frutos”. El siguiente paso es formar varias comisiones, uno por cada tema e iniciar interminables discusiones declarando varios cuartos intermedios. Pero después de la chachara, los grandes discursos sobre el imperialismo y las naranjas, la denuncia de los enemigos de no sólo las naranjas, sino también las mandarinas, las bases piden sus 30 cítricos y punto. El espíritu de Salomón se hace presenta en la negociación y con gran sabiduría dice: 20 naranjitas para cada grupo y se acabó la discusión, pero nada. Ninguna de las partes quiere ceder, porque el “mita y mita” es una perdida para ambos. Seguramente a estas alturas usted se ha dado cuenta que está atrincherado en una guerra de posiciones. No hay forma humana de salir de este entuerto. Los grupos están a punto de agarrarse de las mechas. Pero que ocurriría si cada grupo se pregunta: ¿para qué necesitamos las naranjas? Es decir ¿cuáles son los verdaderos intereses en la negociación? Estas son preguntas difíciles de responder. Profundizando el análisis. ¿Qué pasaría en la negociación si el grupo verde manifiesta que necesita las naranjas para hacer jugo con ellas y el grupo guindo las requiere para hacer mermelada con las cáscaras? ¿Cambiarían sus estrategias de negociación? ¿A que tipo acuerdo llegarían? ¿Con cuántas naranjas se quedaría cada grupo? Bueno, que tal si nos damos hasta mañana para poner las respuestas a las interrogantes en mi blog Villazón Business School (chavezbol.blogspot.com) o también mandarme un correo electrónico con su solución a chavezbol@hotmail.com. Al final de la tarde, su humilde escribidor de domingo pondrá una posible solución mostrando cuán buenos o malos son los bolivianos para negociar en el blog y en el Facebook. Mientras tanto, que siga el máscara contra cabellera, pero amable lector piense que en una buena negociación se debe separar los intereses de las posiciones.

Anatomía de una crisis múltiple y hoja de ruta para un gobierno asediado

2. Gramsci lo dijo con precisión quirúrgica: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En ese claroscuro surgen los monstruo...