La semana que termina, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) presentó su informe anual. En 2013, la región crecerá tan sólo al 3%, mostrando que el producto avanza, pero con freno de mano. Cabe recordar que antes de la crisis de 2008, el crecimiento promedio del producto interno bruto (PIB), entre 2004 y 2007, fue del 5,3%. En el año que transcurre, el desempeño boliviano será muy superior al promedio latinoamericano, se estima un crecimiento del 5,5%. Este artículo tiene un doble objetivo: 1) Entender las causas del desaceleramiento de la economía de los vecinos; y 2) analizar si el buen desempeño boliviano tiene vida propia o en algún momento seguirá la tendencia latinoamericana a la baja.
El frenazo de la región se explica por bajo dinamismo de Brasil y México, pero su origen último está en el languidecimiento económico de los países desarrollados y el menor crecimiento de las economías emergentes como China e India. Europa, excepto la prima rica Alemania, aún no sale del pozo recesivo. Las políticas macroeconómicas restrictivas, patrocinadas por el FMI y el Gobierno de Angela Merkel, intentan resolver, sin éxito, problemas fiscales y de endeudamiento. La Eurozona registrará un decrecimiento del -0,4% en 2013. La recuperación económica de EEUU es débil y no parece sostenible. Además, persiste el peligro del abismo fiscal. En 2013, la economía estadounidense no pasará del 1,8%. Finalmente y no por eso menos importante, la economía china ha perdido su velocidad de crucero. Este año, el crecimiento del producto, con suerte, llegará al 7%.
Pero, los problemas no están tan sólo en el cambio del contexto externo: la CEPAL apunta también a temas más de fondo que explican la vuelta a un crecimiento lento y bajo, como: 1) la excesiva vulnerabilidad del sector externo de la región por la dependencia de los recursos naturales (minerales y energía sobre todo). A los primeros atisbos de un deterioro de los términos de intercambio (reducción de precios de las exportaciones), el producto se desacelera; 2) un crecimiento económico con pies de barro, demasiado dependiente de una burbuja de consumo de corto plazo vinculada a la renta de los recursos naturales; 3) una inversión procíclica al crecimiento, es decir, se invierte solamente en los sectores que crecen; por ejemplo, minerales; entonces, si se derrumba el sector, el flujo financiero de inversión a la minería también se detiene bruscamente; 4) baja inversión en diversificación productiva. En los tiempo de bonanza no se creó un colchón estructural vía industrialización; 5) si bien la inversión pública ha aumentado en América Latina, es insuficiente y no apostó a la infraestructura de calidad; 6) un viejo problema de la región es la inadecuada capacitación de la mano de obra y la baja productividad de los factores de producción. En suma, según la CEPAL, la menor tasa de crecimiento para la región se explica por el deterioro del contexto externo y tanto por los viejos como por los nuevos problemas estructurales de América Latina.
Como se señaló, en 2013, Bolivia crecerá al 5,5%, valor muy por encima de las tendencias de la región. ¿Esto significa que hay desacoplamiento de la economía nacional de los vecinos? ¿Encontramos una nueva fórmula de desarrollo? Lamento contrariar al narcisismo macroeconómico del poder, pero la respuesta es negativa. No hay nada nuevo bajo el luminoso sol del proceso de cambio. El buen desempeño económico no es sostenible, porque depende demasiado de las exportaciones de gas natural, cuyos precios aún se mantienen elevados. Entre tanto, ya se avizoran nubarrones negros en las ventas de los minerales al mercado mundial. Los precios de la plata y estaño han bajado significativamente. Y si bien las inversiones extranjeras directas han aumentado, están muy lejos de los patrones latinoamericanos y no podrían compensar la caída de los precios de las materias primas. Ahora bien, si se hace un chequeo de los seis puntos que explican el deterioro estructural de la tasa de crecimiento en América Latina, se constatará que todos los cuellos de botella señalados por la CEPAL se aplican, al caso boliviano, como anillo al dedo pero agravados, por el hecho de ser una economía pequeña.
A donde va América Latina, Bolivia la seguirá, es sólo cuestión de tiempo porque nuestro perfil externo y estructura productiva es similar e incluso más vulnerable. Somos una economía primaria exportadora de libro texto y esto no ha cambiado. Ahora bien, frente a la inexorabilidad del deterioro externo y sus consecuencias, desde el árbol del poder se aduce que ahora será diferente porque el motor de la demanda interna estaría activado, lo cual es cierto, pero cabe recodar que la gasolina que mueve al consumo público y privado también proviene, en gran medida, de los ingresos que vienen del exterior. Así que con calma no más con la sacada del pechito sobre el desempeño económico de este año, que los santos de este milagro de corto plazo son fletados.
Análisis económico y otras latitudes de la vida y el pensamiento
Monday, July 29, 2013
Tuesday, July 23, 2013
Consejos-conejos para corazones financieros
Vía Facebook o mi blog con frecuencia recibo varias preguntas que buscan consejos económicos, reproduzco algunas de ellas: “Distinguido analista, tengo unos pesitos, que son el ahorro de toda mi vida. ¿Qué hago para que mi riqueza no se vuelva papel?”. “Estimado Lic.: Tengo mi dinero en dólares en el Colchón Bank, en las noches no puedo dormir y mis pesadillas se han vuelto psicodélicas, la plata parece que tuviera vida, todas las madrugadas los billetes hacen bulla bajo la cama, y encima, mi marido ronca como sacristán de pueblo y ahora duerme sólo con un ojo, cuidando los morlacos. ¿Usted que todo lo sabe, qué hago con mis ahorritos? ¿Cómo recupero la paz y el amor en mi lecho? ¿Pongo mi platitia en el banco, intento comprarme un departamentito, me inscribo al MAS para las próximas elecciones y así tener una pega segura?”.
Queridas amiga (os), y demás corazones financieros amartelados, es tiempo de no obsesionarse con los verdes, que seguramente ya les trajeron deleite y felicidad. Pero, hay que sacudirse del karma de Washington y pensar en otras aplicaciones financieras. Recuerde que son tiempos de anti-imperialismo.
En el corto plazo quien esté manteniendo su riqueza en dólares está perdiendo como en la guerra, especialmente, si quiere convertir su dinero en bolivianos, porque además de perder con la apreciación cambiaria de los últimos años, existe el cuchillazo del impuesto a las transacciones financieras que sólo se aplica a las operaciones en dólares.
Pero, la pregunta que se estará haciendo, apreciado lector, es si el dólar seguirá siendo una mala inversión por mucho tiempo. No será que, como ya se anuncia, una crisis internacional (Argentina ya tiene problemas con el tipo de cambio, por ejemplo), los verdes escaseen y como dice doña Hortensia -una vecina que hizo mucha plata en la época de la UDP – “el boliviano se devaluará”.
Éste es un temor legítimo que se alimenta del pasado de inestabilidad que vivimos en Bolivia, y de ciertos datos de la coyuntura como la caída de los precios de los minerales. “Ya los conozco a estos perlas de los políticos, la van a tarrear”, me dice la Soros del Choqueyapu. Lo que la especuladora nacional quiere decirnos es que si pensamos en el largo plazo, digamos 15 años, tal vez sea prudente mantener parte de los ahorros en dólares, siguiendo el adagio popular que dice: “Más vale plumífero volador en fosa metacarpiana, que segunda potencia de diez ululando por el espacio”. (Más vale pájaro en mano en dólares que cientos de bolivianos volando).
¿Y ahorrar en bolivianos está mejor que guardar la plata en dólares? Lamentablemente, no. En la actualidad, en el mundo y en Bolivia la frase de Bertold Brecht: “mejor que asaltar un banco, es fundar uno”, se ha hecho carne. Las tasas de interés pasivas, la que a uno le pagan por los depósitos como gran cosa, no pasan del 3% al año. Siendo que la inflación está en torno del 5%, los depositantes estamos recibiendo tasas de interés negativas, es decir estamos perdiendo plata. Por esta brecha en los últimos años se está produciendo una transferencia de activos de los ciudadanos hacia los bancos. Claro que existen algunas opciones de inversión mejores, como son los bonos del Banco Central de Bolivia que ofrecen rendimiento que varían entre el 4 y 5% al año, tasas que por lo menos compensan mejor la inflación, pero esta ventana de inversión es para montos pequeños. Entre tanto las tasas activas, aquellas que el banco cobra por los créditos (comerciales, de consumo o productivos), son elevadas y varían entre el 9% y 24%. Ahora bien, los créditos que tienen una tasa interesante son los de vivienda. Esta tasa de interés comienza con el 5% para los dos primeros años y después puede subir 2 o 4 puntos porcentuales.
¿Y el sueño dorado de la casa propia? ¿Puede hacerse realidad en la luminosa época del proceso de cambio? Sin duda, éste es un tiempo donde es mejor invertir en ladrillos, como he mencionado: los préstamos para la vivienda están competitivos. El problema está en los precios de la tierra urbana y el metro construido, que han subido de manera importante en los últimos años. Por ejemplo, el valor de los departamentos en las principales ciudades de Bolivia, para las clases medias, varía entre 800 y 1.200 dólares por metro construido. A pesar del precio elevado, éste parece ser un buen momento para adquirir el departamento o casita de los sueños y mejor si está en el rango de precios que serán controlados por el Gobierno, con la nueva ley; en concreto: 100 mil dólares para departamentos y 120 mil verdes para casas. Aquí, lo que hay que ver con cuidado es si el flujo de ingreso de la familia alcanza y es lo suficientemente estable para cubrir los pagos al banco, por lo menos para 15 años.
Bueno, estimados y amartelados lectores. Tres consejos-conejos de cierre. 1) No se debe colocar todos los huevos en la misma canasta. Es decir diversifique sus inversiones. 2) Cambie de colchón y al nuevo sométalo a una milluchada financiada por una ONG. 3) Finalmente, en materia de consejos sabemos que “a equino objeto de un obsequio no se le aquilatan las piezas odontológicas”. (A caballo regalado no se le miran los dientes)
Queridas amiga (os), y demás corazones financieros amartelados, es tiempo de no obsesionarse con los verdes, que seguramente ya les trajeron deleite y felicidad. Pero, hay que sacudirse del karma de Washington y pensar en otras aplicaciones financieras. Recuerde que son tiempos de anti-imperialismo.
En el corto plazo quien esté manteniendo su riqueza en dólares está perdiendo como en la guerra, especialmente, si quiere convertir su dinero en bolivianos, porque además de perder con la apreciación cambiaria de los últimos años, existe el cuchillazo del impuesto a las transacciones financieras que sólo se aplica a las operaciones en dólares.
Pero, la pregunta que se estará haciendo, apreciado lector, es si el dólar seguirá siendo una mala inversión por mucho tiempo. No será que, como ya se anuncia, una crisis internacional (Argentina ya tiene problemas con el tipo de cambio, por ejemplo), los verdes escaseen y como dice doña Hortensia -una vecina que hizo mucha plata en la época de la UDP – “el boliviano se devaluará”.
Éste es un temor legítimo que se alimenta del pasado de inestabilidad que vivimos en Bolivia, y de ciertos datos de la coyuntura como la caída de los precios de los minerales. “Ya los conozco a estos perlas de los políticos, la van a tarrear”, me dice la Soros del Choqueyapu. Lo que la especuladora nacional quiere decirnos es que si pensamos en el largo plazo, digamos 15 años, tal vez sea prudente mantener parte de los ahorros en dólares, siguiendo el adagio popular que dice: “Más vale plumífero volador en fosa metacarpiana, que segunda potencia de diez ululando por el espacio”. (Más vale pájaro en mano en dólares que cientos de bolivianos volando).
¿Y ahorrar en bolivianos está mejor que guardar la plata en dólares? Lamentablemente, no. En la actualidad, en el mundo y en Bolivia la frase de Bertold Brecht: “mejor que asaltar un banco, es fundar uno”, se ha hecho carne. Las tasas de interés pasivas, la que a uno le pagan por los depósitos como gran cosa, no pasan del 3% al año. Siendo que la inflación está en torno del 5%, los depositantes estamos recibiendo tasas de interés negativas, es decir estamos perdiendo plata. Por esta brecha en los últimos años se está produciendo una transferencia de activos de los ciudadanos hacia los bancos. Claro que existen algunas opciones de inversión mejores, como son los bonos del Banco Central de Bolivia que ofrecen rendimiento que varían entre el 4 y 5% al año, tasas que por lo menos compensan mejor la inflación, pero esta ventana de inversión es para montos pequeños. Entre tanto las tasas activas, aquellas que el banco cobra por los créditos (comerciales, de consumo o productivos), son elevadas y varían entre el 9% y 24%. Ahora bien, los créditos que tienen una tasa interesante son los de vivienda. Esta tasa de interés comienza con el 5% para los dos primeros años y después puede subir 2 o 4 puntos porcentuales.
¿Y el sueño dorado de la casa propia? ¿Puede hacerse realidad en la luminosa época del proceso de cambio? Sin duda, éste es un tiempo donde es mejor invertir en ladrillos, como he mencionado: los préstamos para la vivienda están competitivos. El problema está en los precios de la tierra urbana y el metro construido, que han subido de manera importante en los últimos años. Por ejemplo, el valor de los departamentos en las principales ciudades de Bolivia, para las clases medias, varía entre 800 y 1.200 dólares por metro construido. A pesar del precio elevado, éste parece ser un buen momento para adquirir el departamento o casita de los sueños y mejor si está en el rango de precios que serán controlados por el Gobierno, con la nueva ley; en concreto: 100 mil dólares para departamentos y 120 mil verdes para casas. Aquí, lo que hay que ver con cuidado es si el flujo de ingreso de la familia alcanza y es lo suficientemente estable para cubrir los pagos al banco, por lo menos para 15 años.
Bueno, estimados y amartelados lectores. Tres consejos-conejos de cierre. 1) No se debe colocar todos los huevos en la misma canasta. Es decir diversifique sus inversiones. 2) Cambie de colchón y al nuevo sométalo a una milluchada financiada por una ONG. 3) Finalmente, en materia de consejos sabemos que “a equino objeto de un obsequio no se le aquilatan las piezas odontológicas”. (A caballo regalado no se le miran los dientes)
Monday, July 15, 2013
Socialismo extractivista
En el 2013, la tasa de crecimiento económica en Bolivia será
cercana al 6%. Trompetas y pututus en do
mayor ya anuncian otro logro único del proceso de cambio. Pero como vilipendiado
opinador me gustaría aplicar un test para evaluar la calidad y sostenibilidad de
la tasa de crecimiento en cuestión. La metodología que aplicaré proviene del
trabajo: The past, present and future of Economic Growth de Dani Rodrik, uno de
mis gurús económicos
Según
Rodrik, dos dinámicas conducen al crecimiento de largo plazo. La primera es el desarrollo de capacidades
fundamentales en forma de capital humano y calidad institucional. Estas
capacidades tienen elevados costos de implementación y muchas de ellas son
complementarias. Por ejemplo, la garantía de derechos de propiedad, sean estos
privados, públicos o colectivos,
requieren de un poder judicial independiente y profesionalizado. Un
sistema de salud eficiente y efectivo se basa en una adecuada oferta de médicos
y enfermeras. Una cadena industrial competitiva requiere de una adecuada red de
proveedores de insumos y una variedad de ingenieros especializados provenientes
de universidades de calidad. En suma, las capacidades fundamentales tienen un
carácter multidimensional y complementaria.
La segunda
dinámica, para Rodrik, tiene que ver con transformaciones estructurales, es
decir con el nacimiento o transformación de nuevas industrias de mayor
productividad y tal vez lo más importante, con el desafío de que la mano de
obra de los sectores tradicionales (sector agrícola, servicios e informal de
baja productividad, por ejemplo) pase a
las actividades modernas. Salvo en los casos de bonanzas vinculadas a recursos
naturales, un crecimiento elevado esta vinculada a una industrialización
particular o cierta diferenciación productiva.
¿En qué cuadrante del gráfico se encontraría la economía
boliviana de los últimos años?
Hipotéticamente sostengo que crecimiento boliviano se
encuentra en una disyuntiva/transición
entre el cuadrante 2 y 3 con potencial ha caminar hacia el cuadro 4.
Como es conocido el producto nacional creció, entre 2006 y 2012, a un promedio
anual de 4.7%, en gran medida como resultado de la bonanza externa que se
originó en el incremento de los precios de las materias y en el aumento tanto
del gasto/inversión pública como del
consumo interno, fenómeno que también se alimentó de los mayores ingresos
prevenientes, directa e indirectamente, del exterior. El grueso de los ingresos
fiscales con el que se financia la política fiscal expansiva del gobierno
provienen de los impuestos a las exportaciones de gas natural. Por lo tanto, el
crecimiento económico de este periodo no está se sustenta en ningún proceso de
industrialización fuera de los recursos naturales y no produjo cambios
significativos en la productividad de
los factores de producción. Entre tanto, cabe reconocer que desde el año 2006,
se están impulsando inversiones importantes en nuevas instituciones, reglas de
juego traducidas en el cambio de la Constitución Política del Estado y nuevas
leyes. También hay acciones que buscan mejorar la situación social, sin embargo
este intento de desarrollo de capacidades es desarticulado y tiene bajos niveles
de complementariedad entre las políticas públicas adoptadas. Responden más a un
vaivén de la política que a una estrategia coordinada.
El crecimiento económico del periodo del Presidente Morales
se lo puede caracterizar como episódico en el marco teórico propuesto por
Rodrik, pero que fácilmente puede volver al cuadrante 3, cuando pase el
veranillo externo. Entre tanto, también tiene el potencial de caminar hacia el
cuadrante de crecimiento rápido y sostenible. Para ello los recursos de la
bonanza externa deberían estar encaminados a crear nuevas industrias y
diversificar el aparato productivo. Esto último no esta ocurriendo y por el
momento, lo que tenemos es un hibrido discursivo que lo podríamos denominar
socialismo extractivista, categoría que la analizaremos más en profundidad en
una próxima entrega.
Monday, July 8, 2013
Confesiones secretas de un profe
Termina el semestre en la mayoría de las universidades de Bolivia. Ésta es, probablemente, la época más difícil del año para los profesores, como es el caso de su humilde escribidor de domingo. Es la hora de corregir exámenes y calificar, a veces, centenas de pruebas. Queda atrás el trabajo en aula, donde se han tomado controles de lectura, se hicieron presentaciones y se armaron debates que también ayudaron a evaluar a los estudiantes.
Enseñar es un placer y un enorme reto para la emoción. Con razón dicen las malas lenguas que los profesores somos actores frustrados. El aula es un palco donde intentamos dejar parte de la vida representando las ideas e instrumentos ajenos y propios. Cada día es una obra teatral diferente, pero para un mismo público. El desafío es mayúsculo. La calificación del alumno es el acto final, pero, no el más importante. Entonces, ¿de qué dependen unos buenos resultados cuantitativos y cualitativos de un semestre de clases? Ensayaré algunas respuestas desde el campo de mi especialidad, la economía y algo de administración.
La enseñanza-aprendizaje puede ser vista en el marco conceptual de la oferta y la demanda. Para que funcione el acto pedagógico, ambas curvas deben encontrarse en un equilibrio sostenible. Pero en vez de precio, en el eje vertical del gráfico clásico del mercado, imaginemos, valor social y en el eje horizontal, cantidad de esfuerzo y creatividad de profesores y alumnos.
La oferta de un servicio educativo, en concreto una clase por ejemplo, depende de una función de producción, es decir de la manera en que interactuará el capital humano (el catedrático) con los otros factores de producción como la infraestructura (tamaño y calidad de las aulas, bibliotecas, laboratorios, internet) y el equipamiento (libros, plataformas virtuales, tipo de pizarras, retroproyectoras y tubos de ensayo). También es muy relevante la tecnología que se utilizará, por ejemplo las aplicaciones de las tecnologías de la información antes, durante y después de las clases. Una buena clase no es apenas la hora y media de contacto entre profesor y alumnos. En realidad, la calidad del servicio educativo también depende de una enorme cadena de valor que va desde el reclutamiento e inducción del profesor a la misión, los valores y cultura académica de la universidad, pasando por la elaboración del syllabus con base en contenidos mínimos y benchmarking nacional e internacional, hasta la evaluación tanto de los alumnos como de los profesores. Ahora bien, ¿cómo se define un buen syllabus? Obviamente por su contenido, el uso de libros y material pertinente y actualizado.
En esta función de producción, la calidad y la formación del capital humano es central. Talento, formación adecuada, pero, sobre todo, mucho trabajo de preparación son las sabias del éxito en el aula. Por supuesto que los servicios de apoyo de bibliotecas, administración eficiente, espacios de trabajo adecuados y otros servicios de apoyo son también relevantes.
Pero la dialéctica enseñanza-aprendizaje es como un tango, sólo se baila bien si hay acompañamiento de la demanda; es decir, si los alumnos están bien preparados y dispuestos a ser actores activos de su educación. Mis más de 20 años de profesor me permiten establecer las condiciones de un alumno exitoso. Por supuesto que la formación previa, la del colegio, es muy importante, no tanto en los conocimientos específicos, sino más bien en la capacidad de lectura y concentración, en los hábitos de trabajo y los grados de compromiso; pero, tal vez, lo más importante es la actitud del estudiante, que mínimamente debe ser abierta, emprendedora y crítica frente a los conocimientos. Ayuda mucho también un grado de enraizamiento con el entorno político, social cultural y económico. Además, la motivación será el centro que equilibre la inteligencia emocional del estudiante, pero, por supuesto nada de lo anterior es suficiente si no hay una enorme predisposición al trabajo duro. Un equipo de bueno de alumnos debe dormir máximo cuatro horas al día, por lo menos de lunes a viernes. Debe hacer suya la consigna de Nietzsche, que decía que para dormir tendremos la muerte.
Cuando la enseñanza-aprendizaje forman el yin y yang del acto académico, el saber creativo despliega sus alas y el acto de calificar se vuelve apenas un paso más del proceso educativo y no un fin en sí mismo. Aquí no pretendo dar recetas, apenas es un testimonio de simple profesor de economía que está en la cancha hace varios años y que también condena el acto abusivo y prepotente de los países que bloquearon al Presidente.
Monday, July 1, 2013
¡Salimos del Facebook!
El vecino Brasil
sigue bajo una agitación social sin precedentes. Millones de personas, especialmente
jóvenes, han tomado las calles de centenas de ciudades, de la gigante Rio de Janeiro
a la pequeña Passos. Al inicio de las protestas una conocido periodista de la
televisión brasileña se preguntó: ?De donde salía esta amazonia de gente? La
respuesta no se dejo esperar. Varios carteles en las marchas respondieron: ¡Nos
salimos del Facebook!
En efecto, en las
multitudinarias manifestaciones, las consignas y reclamos eran creativos posts
de la redes sociales. Reproduzco los más simpáticos: Unos mostraban alianzas
intergeneracionales como: Los jóvenes de
1968 apoyan a los jóvenes de 2013. Otros, los reclamos sobre la salud y educación que
decían: Cuando un hijo se enferme, llévelo al Maracaná. Queremos hospitales y
escuelas padrón FIFA. O estamos perjudicando la Copa. Disculpen, es falta de
educación. Muchos otros carteles y gritos cuestionaban las billonadas de dinero
gastadas en infraestructura deportiva.
Hasta mi mujer gasta menos que el gobierno. O los pedidos de perdón a
los miles de turistas. Disculpen los trastornos, estamos cambiando Brasil.
Este fenómeno - en el que la
sociedad-red que debate, analiza y protesta en el ciberespacio y de repente salen
a las calles - ha sido ampliamente estudiado por el sociólogo Manuel Castells.
Y como es conocido se ha producido en varias ciudades en el mundo y está
cambiando muchas sistemas políticos e inclusive ha derrumbado dictaduras, como
es el caso del movimiento que se denominó la Primavera Árabe. A continuación me
permito reproducir sus principales ideas. Sigo el último libro de Castells: Redes de indignación y esperanza: Los movimientos
sociales en la era de Internet,
Editorial Alianza, 2012.
Para Castells, los movimientos
sociales en la era de la Sociedad Red van ha cambiar las sociedades del siglo
21, porque son un mecanismos de contrapoder. Cabe recordar que las relaciones
de poder son constitutivas de una sociedad, El poder construye instituciones de acuerdo a
conjunto de valores e intereses de una parte de la sociedad. Las relaciones de poder están enraizadas en el
Estado y éste ejerce el poder a través del uso legítimo de la fuerza y también
de manera sutil. Es el poder suave de la hegemonía que usa sobre todo, aunque
no exclusivamente, la comunicación a través de los medios que controla el
gobierno de turno. Según Castells, la Sociedad Red, es un contra poder que usa
una vía alternativa de comunicación, que es muy atomizada pero efectiva. Crea la
auto-comunicación masiva usando el internet y las redes como plataforma de
comunicación digital sobrepasando el poder del Estado. Es una comunicación
masiva porque procesa los mensajes de muchos, aunque dispersos, con el
potencial de alcanzar múltiples receptores, conectando infinitas redes que
transmiten información digitalizada en el mundo. Es una auto-comunicación porque la producción
del mensaje es autónomamente decidido por el que envía y la recepción es
también de auto-selección. Esta nueva
forma de comunicación se basa en redes horizontales de interacción
comunicativa, muy difícil de controlar por parte de gobiernos o corporaciones. Para el sociólogo español, la comunicación
digital es multimodal y permite la construcción de una plataforma tecnológica
para la construcción de un actor social autónomo que puede ser individual o
colectivo, fuera de los espacios de las instituciones tradicionales de la
sociedad.
Quiénes son los que detectan el
poder de la Sociedad Red? Los
programadores con capacidad de elaborar plataformas de comunicación y los
switchers que operan en diferentes redes. A lo largo de la historia, los
movimientos sociales son productores de nuevos valores y objetivos alrededor de
los cuales las instituciones de la sociedad son transformadas y no sería
diferente en la era de la Sociedad Red.
En la opinión de Castells, las
redes sociales digitales ofrecen amplios espacios de deliberación y
coordinación de la acción. Crean al mismo tiempo un espacio cibernético público
que puede convertirse en un espacio físico urbano. Cuando la gente se sale internet crea nuevas
prácticas 1) creando comunidades que se auto-reconocen en las calles 2)
ocupando espacios del poder público 3) construyendo una comunidad libre. Esto
sería lo que esta pasando en Brasil, por ejemplo.
Pero ¿cómo se forman estos
movimientos sociales que se salen de la red?
Su raíz principal está en la injusticia de las sociedades. Los actores
de la era digital también buscan mejores niveles de vida, son contra la desigualdad, el racismo, la xenofobia y
muchas otras cosa más. Y cuando se les colma el límite salen a la calles y
unifican banderas, buscando mejores servicios públicos, empleo o eliminación de
la corrupción como en el caso del vecino. Para Castells, son un contra poder
pero sin institucionalidad pero que derrumba gobiernos y rompe esquemas
sociales. Cuando la protesta se sale del Facebook puede ser subversiva.
Monday, June 24, 2013
Del paladar, su revolución
En cuanto los jerarcas del socialismo extractivista practican su deporte
favorito: el narcisismo macroeconómico, el país productivo sabe muy
bien que el espejo del boom de los precios de las materias primas, que
alimenta el crecimiento económico actual, no es para toda la vida y que
más temprano que tarde, el gas se hará gas y que los precios de los
minerales irán cuesta bajo en la rodada, como dice sabiamente el tango.
Pero es en la bonanza financiera prestada de estos días que se pueden
hacer cambios estructurales. Es la oportunidad de cambiar el chip del
rentismo asociado a los recursos naturales por el de la economía
creativa a base del software de la innovación, en este caso de la
comida. Así que manos a la obra.
La visión: Bolivia, uno de los pilares mundiales del alimento sano y con raíces culturales. El objetivo: construir un clúster de turismo gastronómico a base de la comida andina, tomando como referencia la exitosa cadena productiva y de servicios del Perú. La estrategia: imitar, innovar diferenciarse. Por dónde comenzar: desde esta humilde columna elaborar un mapeo de productos-productores, platos y restaurantes que podrían ser la base de la nueva culinaria nacional. Es una tarea compleja, pero es un camino para revalorizar y publicitar lo que tenemos. La tarea concreta: a través de Facebook y mi blog crear una red de testimonios sobre ingredientes, recetas, platos y lugares donde se come rico, saludable, con excelente servicio y a un buen precio.
Mi experiencia: el comer bien, que no significa forrar la panza con la cantidad, comienza con los ingredientes y su calidad, aquí nos concentramos en el área andina. En la región amazónica existen centenas de insumos y espero que alguien se compre la idea de difundirlos. La Bolivia del buen tenedor y mejor gusto con raíces se debe basar en: 1) los tubérculos, centenas de variedades de papas, pero también la oca, la racacha, la yuca, la walisa y el camote. 2) Los granos y cereales andinos, entre los más conocidos están la quinua, el trigo, la cañahua y el maíz. 3) La carne de llama de Turco en Oruro que ya cuenta con matadero de tercer nivel. 4) La trucha, la boguita, el pejerrey, el karachi, los ispis, el suche y el mauri del lago Titicaca. Muchas de estas especies están en peligro de desaparecer y requieren de políticas públicas para rescatarlas.
De estas decenas de ingredientes deberán surgir nuevas recetas y también se debería rescatar platitos que comían nuestros ancestros. Veamos algunos: el pesque, un maravilloso pastel de quinua y queso que se evapora en la boca. Los diversos ajís que convierten al paladar en una pista de sabores, entre los más conocidos están el ají de chuño, que cura en una sola dosis la calvicie prematura; el ají de papaliza, que suelta la picardía en los ojos; el ají de racacha, imprescindible para enfrentar las noches en Potosí; el ají de trigo, tan nutritivo que debería ser el principal ingrediente de la política social; el ají de queso -conocido también como quesumacha-, el único plato que hace retroceder a la culinaria italiana. Y maravillosos ajís de habas -cuyo alias en la mesa es habas pejtu-, terror del duodeno. ¿Y las laguas y sopitas? Existen para todos los gustos y recovecos del alma. Mi abuelo decía que en Bolivia nunca funcionaría el psicoanálisis porque existían la jaka lagua, el chairito o la sopita de pollo. Era su receta predilecta; si veía alguien “medio otra clase”, le recetaba una sopita. Una vez mi hermana, en Villazón, tuvo un desentendimiento amoroso con un ciudadano argentino de La Quiaca, tomó una sopa de cabellos de ángel hecha a base de huesos de vaca altiplánica y el mal de amores se le pasó en una noche. Y qué decir del cardán caldito (el viagra boliviano), cuyo eslogan debería ser: since colonial times, helping nice people to have sex. Otro platito súper es la ranga ranga, conocido también como ají de toalla. Para terminar mi lista está mi preferido: el ají de fideo corbatita coronado con perejil virgen y rodeado con un collar de ulupicas madre. Dejo a los historiadores y mis lectores el trabajo de seguir recuperando recetas e ingredientes. Los espero en el Facebook.
Mis restaurantes preferidos sin orden de preferencia son: El Vagón del Sur de La Paz, donde sirven un “frichi” (fritanga + chicharrón); el Sucre Manta en Cochabamba, cuyo mejor plato es el “menudito”; el rostro asado y plato de los extremos (lengua y rabo) del Nayjama, que son toda una experiencia antropológica. Pido disculpas a mis otros lugares, que viven en el corazón de mi estómago, no tengo más espacio.
Detrás de cada ingrediente, plato bien servido con repete y restaurantes, existen miles de empleos.
Los agricultores, transportistas, comerciantes, personas que trabajan con compras y logística, cocineros, garzones, lavaplatos, gerentes de restaurante, promotores... Un tejido sofisticado de trabajos dignos, esfuerzo, creatividad, cultura, innovación tecnológica, recuperación histórica, servicios. Es el clúster gastronómico funcionando, es la economía creativa que no se basa en el concepto de escasez, como es el caso de los recursos naturales, sino en la abundancia de las nuevas ideas. Cuando toda la gente come bien, la demanda es infinita, y reinventa la oferta. Es la revolución productiva y del sabor del paladar o -como decimos los collas- es del paladar, su revolución.
Gonzalo Chávez es economista y buen diente.
La visión: Bolivia, uno de los pilares mundiales del alimento sano y con raíces culturales. El objetivo: construir un clúster de turismo gastronómico a base de la comida andina, tomando como referencia la exitosa cadena productiva y de servicios del Perú. La estrategia: imitar, innovar diferenciarse. Por dónde comenzar: desde esta humilde columna elaborar un mapeo de productos-productores, platos y restaurantes que podrían ser la base de la nueva culinaria nacional. Es una tarea compleja, pero es un camino para revalorizar y publicitar lo que tenemos. La tarea concreta: a través de Facebook y mi blog crear una red de testimonios sobre ingredientes, recetas, platos y lugares donde se come rico, saludable, con excelente servicio y a un buen precio.
Mi experiencia: el comer bien, que no significa forrar la panza con la cantidad, comienza con los ingredientes y su calidad, aquí nos concentramos en el área andina. En la región amazónica existen centenas de insumos y espero que alguien se compre la idea de difundirlos. La Bolivia del buen tenedor y mejor gusto con raíces se debe basar en: 1) los tubérculos, centenas de variedades de papas, pero también la oca, la racacha, la yuca, la walisa y el camote. 2) Los granos y cereales andinos, entre los más conocidos están la quinua, el trigo, la cañahua y el maíz. 3) La carne de llama de Turco en Oruro que ya cuenta con matadero de tercer nivel. 4) La trucha, la boguita, el pejerrey, el karachi, los ispis, el suche y el mauri del lago Titicaca. Muchas de estas especies están en peligro de desaparecer y requieren de políticas públicas para rescatarlas.
De estas decenas de ingredientes deberán surgir nuevas recetas y también se debería rescatar platitos que comían nuestros ancestros. Veamos algunos: el pesque, un maravilloso pastel de quinua y queso que se evapora en la boca. Los diversos ajís que convierten al paladar en una pista de sabores, entre los más conocidos están el ají de chuño, que cura en una sola dosis la calvicie prematura; el ají de papaliza, que suelta la picardía en los ojos; el ají de racacha, imprescindible para enfrentar las noches en Potosí; el ají de trigo, tan nutritivo que debería ser el principal ingrediente de la política social; el ají de queso -conocido también como quesumacha-, el único plato que hace retroceder a la culinaria italiana. Y maravillosos ajís de habas -cuyo alias en la mesa es habas pejtu-, terror del duodeno. ¿Y las laguas y sopitas? Existen para todos los gustos y recovecos del alma. Mi abuelo decía que en Bolivia nunca funcionaría el psicoanálisis porque existían la jaka lagua, el chairito o la sopita de pollo. Era su receta predilecta; si veía alguien “medio otra clase”, le recetaba una sopita. Una vez mi hermana, en Villazón, tuvo un desentendimiento amoroso con un ciudadano argentino de La Quiaca, tomó una sopa de cabellos de ángel hecha a base de huesos de vaca altiplánica y el mal de amores se le pasó en una noche. Y qué decir del cardán caldito (el viagra boliviano), cuyo eslogan debería ser: since colonial times, helping nice people to have sex. Otro platito súper es la ranga ranga, conocido también como ají de toalla. Para terminar mi lista está mi preferido: el ají de fideo corbatita coronado con perejil virgen y rodeado con un collar de ulupicas madre. Dejo a los historiadores y mis lectores el trabajo de seguir recuperando recetas e ingredientes. Los espero en el Facebook.
Mis restaurantes preferidos sin orden de preferencia son: El Vagón del Sur de La Paz, donde sirven un “frichi” (fritanga + chicharrón); el Sucre Manta en Cochabamba, cuyo mejor plato es el “menudito”; el rostro asado y plato de los extremos (lengua y rabo) del Nayjama, que son toda una experiencia antropológica. Pido disculpas a mis otros lugares, que viven en el corazón de mi estómago, no tengo más espacio.
Detrás de cada ingrediente, plato bien servido con repete y restaurantes, existen miles de empleos.
Los agricultores, transportistas, comerciantes, personas que trabajan con compras y logística, cocineros, garzones, lavaplatos, gerentes de restaurante, promotores... Un tejido sofisticado de trabajos dignos, esfuerzo, creatividad, cultura, innovación tecnológica, recuperación histórica, servicios. Es el clúster gastronómico funcionando, es la economía creativa que no se basa en el concepto de escasez, como es el caso de los recursos naturales, sino en la abundancia de las nuevas ideas. Cuando toda la gente come bien, la demanda es infinita, y reinventa la oferta. Es la revolución productiva y del sabor del paladar o -como decimos los collas- es del paladar, su revolución.
Gonzalo Chávez es economista y buen diente.
Monday, May 27, 2013
La revolución del papel de higiénico
- Una de las peores pesadillas que uno puede imaginarse es que después de una apacible sentada en el trono supremo, se deba constatar, a quemarropa, que no hay papel higiénico en el toilette. En la Venezuela del socialismo del siglo XXI parece que el hermano y compañero Freddy Krueger, agente de ultratumba del imperio, se encargó de traer esta pesadilla a la realidad. Según la versión oficial, ha desaparecido el papel higiénico del mercado, como resultado de una conspiración. En la soledad del excusado, millones de venezolanos no tienen este producto de primera necesidad y súbitamente se ven frente al legendario personaje de terror que una mano sostiene un rollo de papel y en la otra exhibe sus dedos con navajas.
¿Cuáles son las lecciones microeconómicas y macroeconómicas de la falta del rollito de la fortuna del cual jalamos y jalamos, pensando que su oferta es infinita? Veamos la aproximación microeconómica. El papel higiénico es un producto de primera necesidad cuya demanda es bastante inelástica. ¿Qué significa esto? Que frente a pequeñas variaciones del precio del papel, el consumo no varía significativamente. Esto ocurre porque el bien en cuestión tiene pocos sustitutos en el corto plazo. Pero, sin duda, si el incremento de precios fuera brutal o la escasez monumental, como parece ser el caso en Venezuela, aparecerían las alternativas creativas y ancestrales.
Entre las más importantes están los vidés, las duchitas higiénicas -esto tal vez para los más pudientes-, pero también surgirían los sustitutos populares, como el infalible papel periódico cortado adecuadamente que, además, tiene tres funciones a la hora de sentase como El Pensador de Auguste Rodin: una recreativa, otra funcional al acto y, simultáneamente, permite acciones de protesta íntimas. “Leí la noticia o vi la foto del político de turno y le di el destino que merecía”. También existen otros sustitutos de papel de toilette, ciertamente imperfectos pero que sacan de apuros, como los marlos, chalas, piedras, hojas de palmeras y otros.
En lo que se refiere a la producción, la curva de oferta de papel higiénico es elástica, es decir frente a una variación de precios del bien en 1%, la cantidad ofertada del producto aumentará significativamente. Producir el mágico rollito no es caro, y no existen barreras de entrada, tecnológicas o financieras, para su elaboración. Por eso es incomprensible que frente a una demanda inelástica del papel no haya decenas de empresa produciendo este producto de primera necesidad.
Ahora, frente a la escasez de papel higiénico, ¿qué alternativas de políticas públicas existen? Importar el producto como sabiamente lo está haciendo la revolución bolivariana.
En efecto, comprará 50 millones de rollos, pero la media es claramente insuficiente. Dado que la población del país caribeño es de 29 millones, esto significa que a cada uno le tocará 1,7 rollos, provisión que no da para más de unos tres días en condiciones fisiológicas normales. Otra alternativa es aumentar la productividad media del papel, o sea, cortarlo en pedazos más pequeños o convertir la “hoja triple” de la marca del perrito en hoja simple, lo que requeriría un adiestramiento del usuario hasta tener un pulso de cirujano y por supuesto intensas campañas de publicidad. También está la alternativa, no recomendable, de usar el papel higiénico de los dos lados: un sacrificio más por el socialismo del siglo XXI.
Un acto revolucionario sería nacionalizar las fábricas de papel higiénico para evitar especulaciones y conspiraciones. Asimismo, bajo la consigna internacionalista de “colas proletarias del mundo, uníos”, el Gobierno actual podría donar papel higiénico y así evitar que la revolución bolivariana haga aguas y de paso se revive a la empresa Papelbol.
Desde el punto de vista macroeconómico, también se pueden extraer lecciones interesantes de la escasez de papel higiénico. Dada la elevada inflación que registra la economía venezolana, el producto en cuestión podría estar desempeñando algunas funciones del dinero, como la de reserva de valor y medio de intercambio, en especial en los mercados negros.
En realidad, ésta puede ser una de las causas de la escasez. Como el impuesto-inflación es elevado y se come el valor del bolívar fuerte, es racional, desde el punto de vista económico, tener rollos de papel antes que dinero. La historia económica mundial está llena de ejemplos de “dinero-mercancía”.
Durante la hiperinflación alemana, los cigarrillos se volvieron medios de pago y reserva de valor. Sin embargo, el papel higiénico superaría a los puchos. En efecto, el papel higiénico puede ser mejor fraccionado, se lo puede doblar sin riesgo y hasta se lo podría adecuar al ancho de una billetera. Un refresco podría costar una rollo y medio, por ejemplo.
Finalmente, la escasez de papel higiénico y la falta de alimentos es uno de los síntomas de la enfermedad holandesa, una economía sobreconcentrada en petróleo, que vía apreciación del tipo de cambio real y reasignación de mano de obra hacia los sectores de hidrocarburos y servicios, estrangula lenta y pero indefectiblemente a la industria y producción nacional, en este caso de Venezuela. Como se puede ver, la economía está en todas partes y siempre nos da lecciones. Nunca es tarde para aprender, inclusive en el trono de su casa. Agradezco las sugerencias técnicas del doctor David Zavaleta.
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