Monday, March 13, 2017

Rebelión en Manchester contra la econocracia

Injustamente se califica a Manchester como    ugly city, nice people. Sospecho que son algunos pitucos londinenses que envidian el legado histórico de la ciudad donde nació el capitalismo.

Mánchester fue la primera urbe industrializada del mundo y desempeñó un papel central durante la Revolución Industrial.  En la actualidad es considerada como una de las mejores regiones para hacer negocios, tiene una de las mejores universidades de Europa, un departamento de economía de gran calidad académica y unos estudiante rebeldes y creativos que están revolucionando la enseñanza en el área. Así mismo, doy fe que la gente de Manchester es única y encantadora. Viví en esta ciudad gracias a una beca Chevening que me concedió el Gobierno del Reino Unido para realizar mis estudios doctorales.      


Pues, justamente, es en la Universidad de Manchester, cuyas aulas tuve el privilegio de frecuentar, que surgió un movimiento de rebelión muy saludable contra la forma de enseñar economía. En el año 2012, jóvenes estudiantes fundaron el Post-Crash Economics Society´s  (PCES), (http://www.post-crasheconomics.com) un movimiento pos crisis del 2008 que comenzó a cuestionar las limitaciones teóricas y prácticas del modelo educativo en economía, demasiado concentrado en el paradigma neoclásico. Recordemos que éste sostiene que el mercado resuelve todos los desafíos de la economía y la sociedad.


Los estudiantes de Manchester levantaron las banderas de la crítica y propusieron que su carrera de economía también debía incluir el estudio de la ética, la política, la creatividad y la historia, y no sólo el formalismo, demasiado matematizado de la economía neoclásica. El descontento no se quedó en esta universidad sino que se amplió a todo el sistema del Reino Unido. Similar movimiento surgió en Cambridge, la London School of Economics, Sheffield, Glasgow y otras casas superiores de estudio del mundo.

Lo interesante de este movimiento es que reivindica tres aspectos de la educación en economía.

Primero, busca recuperar el idealismo y el espíritu crítico de la disciplina, cosa que se ha perdido hace mucho tiempo. Segundo, reivindica el estudio de la economía como un ecosistema donde la diversidad y la fertilización cruzada son fundamentales, rompiendo con la visión monolítica neoclásica, y, tercero, llama la atención para la dimensión ética de la economía.

 La rebeldía de los jóvenes contagió a afamados economista como  Ha-Joon Chang de la Universidad de Cambridge. Inclusive  Andrew  Haldane, director ejecutivo del Banco de Inglaterra, ha entrado en la controversia y escrito el prefacio de un documento elaborado por  la PCES. En éste sostiene que inclusive, desde las bases del pensamiento clásico (Adam Smith), se ve la necesidad de superar el paradigma de la mano invisible del libro La riqueza de las naciones, de 1776, que sobre enfatiza el individualismo. Haldane sostiene que se debe repensar la economía desde sus bases y rescatar al Smith del libro La teoría moral de los sentimientos, de 1759, donde este autor destaca la cooperación, para satisfacer las necesidades básicas de la sociedad.

En este trabajo están conceptos como reciprocidad, justicia, y valores en vez de valor.  Las ideas de este movimiento de jóvenes ha ganado fuerza con la publicación del libro  The econocracy: the perils of leaving economics to the experts, Joe Earle, Cahal Moran and Zach Ward- Perkins.

Manchester University Press, 2016. Una traducción libre sería algo como: La econocracia: los peligros de dejar la economía a los expertos.

La recuperación del idealismo. Para el PCES la enseñanza de economía perdió el alma, confundió los medios (los modelos económicos) con los fines (generación de empleo, por ejemplo).  Se volvió una disciplina  muy instrumental y elitista, un monopolio de los expertos. Se buscó  convertir a la economía en la física de las ciencias sociales que excluye al gran público.

Los estudiantes de Manchester sostienen: "Vivimos en una nación (Inglaterra) dividida entre una minoría que se sienten dueños del lenguaje de la economía y una mayoría que no lo hacen”.

Esta humilde columna escrita desde el Sur concuerda con esta crítica y hace muchos años busca aproximar la economía a la gente y recuperar el ajayu social de la disciplina. El sueño de la economía es que la gente viva feliz y en justicia.

 Para el PCES, el estudio de la economía es como un ecosistema; es decir, un conjunto de disciplinas vinculadas a la sociología, la administración, la historia, la matemática,  la creatividad, la evolución del pensamiento social que interactúan entre ellas y con su ambiente abiótico. En un ambiente crítico y abierto realizan procesos de competencia, simbiosis, desintegración y síntesis.

El estudio de la economía es parte de un ciclo de aprendizaje más amplio y diverso que entiende el pasado, presente y futuro de su entrono social y económico.  Más aún, cree que el  entendimiento del ecosistema es polémico porque existen varias escuelas que buscan explicarlo: Marxista, Schumpeteriana, clásica, austriaca, keynesiana, conductual, y otras.

Finalmente, la reivindicación ética de la economía. Dado el poder de influencia de la disciplina sobre la vida de las personas, para el PCES se debe rescatar la dimensión humana  y ética en la enseñanza y práctica de economía. La eliminación de la pobreza, el mayor empleo, la justicia distributiva y la felicidad de la gente deben ser objetivos centrales de vida a la hora enseñar economía.

Con orgullo y felicidad descubrí que en mi universidad se inició este movimiento estudiantil y evoqué con agradecimiento a la gente que me ayudó asistir a esta casa  de estudios superiores.

Hoy recuerdo a Elizabeth Coloma, boliviana que hace 45 años trabaja en la Embajada del Reino Unido apoyando a centenas de compatriotas que realizaron sus estudios de postgrado en ese país y así contribuyendo a la mejora del capital humano en su patria.

Sunday, March 5, 2017

Vida después del Evoeconomics

El futuro ya no es tan luminoso. Se está produciendo una inflexión en la economía y la política en toda América Latina y, al parecer, Bolivia no será la excepción. Es el implacable vaivén de la historia. La pregunta que mucha gente se hace, con legítima preocupación, es:  si hay vida económica después del evoeconomics,  ¿qué vendrá después de 2020? Por supuesto, el oficialismo no ve futuro después de Evo Morales. Para ellos el porvenir sin el líder es la segura vuelta a la noche más oscura del neoliberalismo.

 Defino evoeconomics como el modelo primario exportador que fomentó el consumismo y promovió una distribución populista de la renta, a  base del ingreso de 60.000 millones de dólares en 10 años, resultado del incremento de precios de las materias primas.

 Los desafíos del postevoeconomics no excluyen la continuidad del gobierno del presidente Morales, si insiste en su repostulación y, por supuesto, también consideran una posible toma de poder por parte de la oposición.

 La  agenda postevoeconomics es compleja y es la misma para ambas opciones. Entre los temas más delicados están: la corrupción endémica (¿microcorrupción?), la inseguridad ciudadana, las carencias del sistema de salud, la debilidad institucional, la escasa diversificación del aparato productivo, el desastre de la justicia, las pulsaciones autoritarias, tanto del Estado como de la sociedad, el culto a la personalidad, entre otros. A nivel macroeconómico están los desafíos de cómo corregir los ajustes fiscal, cambiario y comercial.

 Hoy nos concentraremos en la agenda de política social de corte distribucionista implementada por el Gobierno, que según datos oficiales habría ayudado a reducir la pobreza y mejorado la distribución del ingreso.

 La política social se basó sobre todo en: 1) mejoras en el ingreso salarial a través del aumento del salario mínimo. 2) Distribuciones de bonos como el Juancito Pinto, Juana Azurduy, segundo aguinaldo y otros. 3) Distribución de rentas económicas para diversos grupos sociales a través de legislación laxa o favorable. Independientemente del camino seguido, esto consolidó una forma de organización social y política basada en corporaciones dependientes del Estado que, en la mayoría de los casos, creó relaciones clientelistas con el Gobierno. Mi voto a cambio de una renta.

 La hipótesis que sostengo es que este tipo de política social está estructuralmente  ligada al modelo primario exportador y a la política populista. La agenda postevoeconomics deberá
convivir con ella por mucho tiempo. Modificarla requería de un enorme capital político.

Abandonarla de sopetón podría ser el origen de mucha inestabilidad social y política, pero al mismo tiempo mantenerla sin modificaciones hará muy difícil un cambio estructural del modelo económico. Es la trampa del rentismo.

 Entre  2006 y 2016, el salario mínimo subió en 261%, ciertamente algo muy deseable, desde la perspectiva del trabajador. Entretanto, esta medida distributiva, en un periodo de desaceleración económica y hambruna fiscal como la que vivimos en la actualidad, se hace insostenible. El riesgo hacia delante  es que se convierta en un elemento de inestabilidad macroeconómica.

Mantener esta conquista requiere conectar la política salarial a la productividad de la economía e incorporar la variable de empleo productivo y sostenible. En la actualidad sólo un 20% de la población económica activa tiene este privilegio. Ampliar este beneficio implica un nuevo tipo de industrialización y estructura de empleo.

 La política de bonos también estará en la agenda postevoeconomics por mucho tiempo y es responsable parcial por la mejoría en la distribución del ingreso. Ésta es una política estatal que se origina en el Bonosol, pasó por el Bolivida y ahora se ha consolidado como Renta Dignidad. La misma idea se amplió a otros grupos sociales. A futuro, los desafíos son despolitizarla, focalizarla mejor en los grupos más necesitados, garantizar su financiamiento sano y, sobre todo, conectar esta demanda a un proceso de diversificación productiva e industrialización nacional. Ahora buena parte de esta renta se escapa del país vía importaciones de alimentos, por ejemplo.


 Finalmente, está el tema más espinoso de la agenda postevoeconomics, que es la distribución de rentas con criterios políticos.

 Las rentas coyunturales del gas natural, de los minerales, del cultivo de la hoja de coca o del comercio han servido para generar una sensación de mayor riqueza vía aumento del consumo, pero también han ayudado a cooptar parte de la sociedad y a corporativizarla. En efecto, las rentas de gas natural se destinaron a los diversos bonos, la creación de empleo estatal y una inversión pública conducida por el capricho político antes que por una visión productiva de largo plazo.

 Las rentas mineras fueron distribuidas entre las nuevas élites cooperativistas bajo el patrocinio de una legislación laxa. El apoyo de los mineros al Gobierno se mantuvo en la medida en que los precios de los minerales estaban en alta; cuando se revirtió esta situación, el matrimonio, por conveniencia, se rompió de manera trágica.

La producción excedentaria de hojas de coca también consolidó el apoyo de este grupo al Gobierno. En realidad, esta es la corporación más privilegiada y actúa como guardia pretoriana del proceso de cambio. La ampliación a más de 22 mil hectáreas del cultivo "legal” muestra el mecanismo de captura de la renta generada por esta actividad.

 La apertura comercial -que creó una enorme renta de importaciones, mediante un tipo de cambio real apreciado- benefició especialmente a una nueva burguesía comerciante, el grueso de ella en el sector informal.

 Sin duda, esta transferencia de rentas, desde el Estado o a través de ciertos tipo de políticas públicas, creó cierto tipo de lealtades sociales y políticas, que se convierten en un derecho adquirido, pero que es muy vulnerable a las oscilaciones de los precios de las materias primas que exportamos y de los ingresos fiscales recibidos por estos rubros.

Monday, February 27, 2017

La verdad sobre el cartel de la mentira

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, un cártel se define como una asociación delictiva, pero también como una falla de mercado, un tipo de oligopolio, organizado por empresas, que perjudica el bienestar de los consumidores. Obviamente, abordaremos el tema desde la perspectiva económica en este domingo de Carnaval sin agua. 
 
El cártel del petróleo es uno de los más conocidos en el mundo de los negocios internacionales. 14 países productores del oro negro establecen cuotas de mercado para hacer subir el precio del energético de manera artificial. Este tipo de oligopolio, como conducta indebida, puede existir en cualquier tipo de mercado, como el de la mentira. Por lo tanto, puede constatarse la existencia de una oferta y demanda de falsedades que responden a la mano invisible de Adam Smith. El Sol de México, Luis Miguel, retrata muy bien la demanda de mentiras cuando nos dice: "Miénteme como siempre, por favor miénteme. Necesito creerte, convénceme. Miénteme con un beso que parezca de amor”. En otras palabras: miénteme/engáñame que me gusta, complementaría el Sol de Bolivia. Del otro lado de la ecuación, la oferta de mentiras es elástica e infinita. Miente el Estado, las personas, los políticos, los medios de comunicación.  Ya lo dice el gran tango de Discepolo: "Verás que todo es mentira. Verás que nada es amor. Que al mundo nada le importa. Yira… yira”. 

Si el mercado de la mentira es de competencia perfecta (muchos vendedores y compradores, tecnología conocida, producto homogéneo, etcétera), habría un precio emocional de equilibrio para la sociedad. A nivel agregado, existe un óptimo de mentiras que nos hace felices a productores y consumidores de disimulos, delirios o quimeras. Pero creo que si bien estamos frente a un bien flexible y abundante, no estamos delante de un mercado homogéneo, más bien es tremendamente segmentado. Existen muchos tipos de mentiras. Desde una perspectiva religiosa y filosófica, San Agustín distingue ocho ejemplos de falsedades, y Tomas de Aquino propone tres tipos. Los economistas, fieles a nuestra capacidad de establecer hipótesis, elaboramos una taxonomía de mentiras más amplia.
 
Existen mentiras de lata, la economía está blindada. Mentiras estructurales, cambiamos el modelo económico. Mentiras piadosas, "dígame licenciado”. Mentiras cínicas, sólo tenemos microcorrupción. Mentiras cósmicas, si se va el elegido, el sol y la luna se van ocultar. Mentiras convenientes, el acullico de la clase media está aumentando en Bolivia. De hecho, antes de seguir leyendo, amable lector, escupa su pijcho y cante, a voz en cuello, esta morenadita clásica de los new green peak: "Por esa boquita mentirooosita, me estás perdiendo poco a poco. Ni en la punta del tata Saaajama. Encontrarás otro cocani. Coca no es cocaína. Coca es la hoja sagrada”. 
 
Mentiras revolucionarias, el jefe es un crack del fútbol. Mentiras literarias. "Hay tres tipos de mentiras: mentiras, grandes mentiras y estadísticas”, Mark Twain. Mentiras históricas, el No sólo gano por el Sí de la Zapata. Mentiras Bolis, sólo la puntita.  Mentiras leninsitas, todos los males nacionales se deben al imperio. Mentiras tremendas, "solamente las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira para los hombres”, Anatole France. 
 
También están las mentirijillas de los penderejiles que abundan en las redes sociales y están en todos los bandos ideológicos y de la intriga. Este es el oficio preferido de las disidencias del homo sapiens que hacen de la mentira su moneda de vida. Hoy se los conoce como los sicarios del ciberespacio o los trolls del poder.  
 
Obviamente, en el palco de oro de las emociones están las mentiras de amor. ¡Uta! aquí hay buenas. "Mi amor hazme llorar con la verdad para que no me destruyas con las mentiras”, firmado Gaby. "Ella está loca pero es mágica. No hay mentira en su fuego”, Charles Bukowski para ciertos periodistas y políticos. Para los despechados: "De todas tus mentiras, te amo es mi favorita”. "Ahora que sé toda la verdad, sé que no estás mintiendo”, Toribio. Pensando en los zapatistas de Bolivia y China y una más elegante: "Tu amor es una mentira que mi vanidad desea”, Cazuza.
 
La mentira también tiene calificaciones, esquinas, pliegues,  sutilezas, los diplomáticos elegantemente la llaman de "inverdad”, otros una verdad selectiva o una exageración piadosa, o una ficción bien contada, o una fantasía avergonzada, o una media realidad, un claro oscuro del alma. 
 
Pero más allá del arco iris de falsedades, la pregunta central e histórica es: ¿hay mentira porque hay verdad o hay verdad porque hay mentira? Es decir, es la demanda la que crea oferta o al revés.  
 
Bueno, como pueden constar, el mercado de la mentiras es complejo y diverso, y la causalidad verdad-mentira es indeterminada, como dirían los econometristas, a quienes los acusan de mentir con elegancia y con los sagrados números de la ciencia. En este contexto, las prácticas oligopólicas de los cárteles de la ponzoña, que manipula el mercado de las mentiras, pueden ser de origen privado o estatal. 
 
El monopolio de la mentira, por ejemplo, puede estar en manos del Estado. Piense  los medios de comunicación gubernamentales que sólo hablan de la verdad revolucionaria, que para mucha gente no pasa de un conjunto de mentiras, o en el sector privado, un grupo de mal entretenidos, que en las catacumbas de la sociedad urden viles mentiras contra los angelicales seres alados del poder.  En ambos casos,  la teoría de la organización industrial recomienda regular los oligopolios de las mentiras o abrir los mercados de las falsedades. 
 
"Miente, miente, miente… que algo de verdad quedará” (Joseph Goebbels). Es decir, aumentar, al infinito, la oferta de embuste con la esperanza de crear una nueva verdad neo revolucionaria. Pero siempre se debe recordar que "no hay mayor mentira que la verdad mal entendida”. No es no. 

Monday, February 20, 2017

Lava Jato vs O Bem Amado

Vídeo de Cazuza
https://youtu.be/_Z3FdXtK0bA
Brasil es conocido por su excelente dramaturgia televisiva.  Seguramente mucha gente de mi generación recordará O Bem Amado del genial guionista Dias Gomes.  Cabe recordar que la trama de la novela era sobre un político corrupto que administraba Sucupira y cuyo principal objetivo de política pública era inaugurar un cementerio, en una ciudad donde nadie se moría. O novelas más recientes como Baila Conmigo, Roque Santeiro, Vale tudo o Avenida Brasil, que poblaron las noches de millones de telespectadores en el mundo con sus mirabolantes historias de amor, tracciones, intrigas, corrupción y engaños. Pero estas obras de ficción, muy bien logradas, fueron superadas con creces por novelón, Lava Jato, escrita con sangre, robo, y cinismo por la clase política brasileña tanto de izquierda como de derecha en el corazón de la empresa petrolera más grande de América Latina.

En las años ochenta, Cazuza, el poeta y roquero,  profetizaba en su música: El Tiempo no Para, lo que pasaría en el vecino país: “En las noches de frio es mejor no nacer, en las noches de calor, se elige matar o morir. Y así nos convertimos en brasileños. Te llaman de ladrón, de maricón, de marihuanero. Transforman el país entero en un putero, pues así se gana más dinero. Tu piscina está llena de ratas. Tus ideas no corresponde a los hechos. El tiempo no para. Yo veo el futuro repetir el pasado. Yo veo un museo de grandes novedades. El tiempo  no para. No para, No para”

Y el tiempo no paró y la piscina, en realidad era, un inmenso lago de corrupción donde se ahogaron ideales, principios, e ideologías del proyecto político que más esperanza había suscitado en Brasil y todo América Latina. El Partido de los Trabajadores y su líder histórico Ignacio  Lula da Silva  sucumbió  al poder del dinero, así de simple.  Los partidos tradicionales como el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el Partido de la Social Democracia Brasileño (PSDB) y otros también participaron del asalto al Estado, mejorando prácticas deshonestas ancestrales originadas en el coronelismo, el prebendalismo y el populismo de los años treinta.  Asesinaron a mansalva a la Nueva República como fue conocido el periodo posterior al régimen militar en Brasil. Odorico Paraguasu, el político corrupto de la novela, el Bem Amado,  se reencarnó en centenas de senadores, diputados y ministros inauguraron, no solamente el añorado cementerio, sino centenas de obras publicas amañadas que les posibilitó llenarse de dinero los bolsillos por varias generaciones, como es el caso emblemático del exgobernador de Rio de Janeiro, Sergio Cabral, quien está preso junto a su esposa.

Pero como para bailar el tango de la corrupción se necesita dos. Parte importante del sector privado constructor, las “empreiteiras” como las llaman en portugués, también entraron de lleno en los negocios. Políticos y empresarios hicieron centenas de contratos lesivos al Estado brasileño. La Nueva República fue substituida por la Patria Contratista.

El mejor ejemplo fue Odebrecht, considerada por mucho tiempo como la mayor empresa de infraestructuras de América Latina, la constructora brasileña tiene ahora su reputación hecha añicos por revelaciones según las cuales montó una red de pago de sobornos a políticos y funcionarios en una decena de países del subcontinente. Según informes de prensa Odebrecht habría pagado más de $us 780 millones en sobornos asociados a más de 100 proyectos en varios países. Sin embargo, hay que entender el fenómeno desde una perspectiva más integral, no es solo Odebrechet, podrían estar comprometidas también OAS, Camargo Correa y otras empresas brasileñas, porque esto es un rebalse, a la región, del gran escándalo de corrupción ‘Lava Jato’ en Brasil.

El caso Odebrecht es la punta del iceberg que muestra una forma de gobernar mafiosa público-privada que se instituyó en Brasil. La compañía dijo que invertía $us 1 millón para recuperar $us 4 millones, es decir, la ‘mordida’ estaba en torno al 25% del negocio.
Este esquema de corrupción realizado por las empresas de construcción ha afectado el alma del sistema político brasileño y ha contaminado a Perú, Venezuela, Ecuador y Colombia. Algunos políticos de estos países habrían recibido sobornos de la empresa Odebrecht. En 2014 Odebrecht tenía ingresos por $us 30.000 millones, casi el tamaño del PIB boliviano. En el país la empresa brasileña realizó dos obras. En 1993, hizo la carretera Santa Cruz – Trinidad y en el 2007, el tramo carretero El Carmen – Arroyo Concepción. Ojalá que estos contratos hayan sido conseguidos de manera lícita, pero no estaría mal investigar.

En Brasil hay una pelea feroz entre un ‘establishment’ político tradicional que estuvo involucrado en serios problemas de corrupción cuyo principal ejemplo es Lava Jato y un Poder Judicial, que busca mantener su independencia, para así, llevar adelante procesos que podrían ayudar a lavar el alma de Brasil. La crisis política es muy sería y el gobierno del Presidente Michel Temer no tiene ni la legitimidad ni autoridad moral para resolverla. En realidad es parte del problema. No se vislumbra una salida en el corto plazo y si a ello sumamos la crisis económica en curso en el vecino país, la situación es muy delicada y amenaza desestabilizar a ciertos vecinos de la región latinoamericana. El diagnóstico es reservado, pero todo el mundo asiste día a día a la novela que superó la ficción, el culebrón Lava Jato es mejor que el clásico O Bem Amado.  Los Odoricos Paraguasus salieron de la obra de Dias Gomes y tomaron el poder, muchos de ellos levantando el puño izquierdo, pero lleno de sucio dinero.

Monday, February 13, 2017

Raspando la olla. Cuento económico

La familia Entrambasaguas tenía la vida que había soñado. Durante más de 11 años el inmenso cielo azul de la revolución los había cobijado. Elisardo y Martita eran felices y lo sabían. A partir de 2006 la pareja tuvo buenos empleos públicos y aunque no comulgan con la nueva religión del Estado trabajan de manera responsable. Hasta habían aprendido a levantar el puño y poner la mirada tiernamente jacobina en las ceremonias del poder, sin despeinarse, menos preocuparse.

Entre ambos ganaban 12.000 morlacos al mes, ingresos que les permitieron cambiar de vida y abrazar fervorosamente el consumo. Colocaron a sus hijos en un colegio privado,  compraron en la Huyustus, el templo económico del proceso de cambio,  todas las "doras” para la casa, pero, sobre todo, estaban orgullosos de la lavadora que habla en italiano y la tele plana de 50 pulgadas, donde sacrosantamente veían  los partidos de fútbol del Presidente, en el canal estatal, para poder comentar las magistrales jugadas del líder con los amigos de la ofi.  Los fines de semana eran pantagruélicos.  Sagradamente, le cascaban unos tremendos fricachos en Las rieles, acompañados de puntuales trencitos de coctelitos e infaltables tayas de culopingüino.

Ambos estaban redondos de alegría y atacados por una fiebre voraz de gasto que empalidecería a Paris Hilton.

 Pero, tampoco eran absurdamente botarates. Con algunos ahorros invirtieron en la casa: mejoraron la entrada, pintaron de azul el dulce hogar, construyeron un par de cuartos e hicieron ciertas obras, que los enfrentaron, a capa y espada,  en los almuerzos de domingo. Una de ellas fue la chimenea dorada que nunca la prendieron, ni en el invierno más pendenciero. También fue motivo de mutuos reproches la cementada del patio para jugar básquet. Jamás lanzaron un cesto, pero, eso sí, la mini cancha estaba iluminada con foquitos ahorradores que habían recibido del Gobierno. Y lo más polémico era el plato de antena satelital con mil canales que sólo funcionaba cuando había luna llena.


 Pero, a pesar de las desavenencias arquitectónicas y constructivas, los Entrambasaguas estaban chochos de la vida porque juraban que habían descubierto un árbol de plata. Inclusive planificaban su primer viaje a Puno, con la recién comprada 4 x 4 en la Feria 16 de Julio, conocida también como la Basílica de Adam Smith, en plena revolución democrática y cultural.

 Un ingrato día, Martita Entrambasaguas perdió la pega por intrigas palaciegas. Se decía que no comulgaba con el proceso de cambio y la prueba contundente de ello era que escuchaba obsesiva a Arjona. También se afirmaba -en la boca chica de los corredores- que se la había oído despotricar contra  uno de los comandantes de la Revolución cubana. En alguna oportunidad se le había oído decir: "Me cago en el Che”, lo que ella desmintió vehemente.

Sostuvo que un lunes de albañil, y como resultado de los excesos alimenticios del final de semana, evidentemente había pronunciado la frase que se le achacaba, pero sin la preposición "en” ni el pronombre "el”, en un momento que se paró el elevador y ella estaba con urgencias. Vanas fueron las explicaciones lingüísticas.

 De hecho y de sopetón la familia perdió el 33% de sus ingresos. Martita fue despedida sin medida ni clemencia, pero ella ni se despeinó. Continuó frecuentando Fred Hair Desing, donde además de hacerse peinados a la Donald Trump se desfollaba las carnes con piedra pomes.

Además, en la intimidad del embellecimiento, le había confesado a su estilista capilar,  un argentino ex Tupamaru, que estaba blindada. El maestro de las tijeras entendió que estaba forrada en plata e inventó una leyenda negra sobre los orígenes de los chichis.

La familia Entrambasaguas continuó siendo conocida como que poseía la billetera más rápida del occidente. Los gastos continuaron al mismo nivel de años anteriores. Las fiestas, las comilonas, el derroche, el gasto insulso, las inversiones descabelladas continuaron. Pero, para mantener el mismo nivel de vida de new reach, se comenzaron a gastar los ahorros acumulados en los años de bonanza. Cada mes se abría el chanchito -en el que había acumulado  290  mil bolivianos- y se sacaba 4.000 pesares, que al año representaban  48.000  bolivanos.  También la familia se endeudó. Comenzó a comprar al fiado del supermarket Sonita y a prestarse dinero del chino, dueño el restaurante Jaqui Chan.

Había que continuar con la prosperidad prestada, sino qué diría la gente. Les aterraba la idea de que la parentela concluyese que los Entrambasaguas hicieron aguas.  En la desesperación, en los cuartos adicionados en la casa, invirtieron para abrir un local de pollos, al que bautizaron como Lenin a la brosters. Pero el negocito no funcionó porque no había circulante.

 Martita no perdía la esperanza de poder recuperar sus ingresos y le rezaba todos los días a San Expedito, el santo de los trámites, pero no pasaba nada.  En el año 2019 cumpliría 40 años y estaba decidida  a pasar su onomástico desde lo alto, por lo que las apariencias debían ser mantenidas a cualquier costo.  Ni se le ocurría realizar un ajuste de gastos e inversiones, esto significaría una gran desportillada en el jarrón de su credibilidad.

 Caída fuerte en los ingresos familiares, cuatro años en rojo (gastos mayores que ingresos), reducción fuerte de ahorros, aumento del endeudamiento y los Entrambasaguas no se daban por aludidos. Debía seguir con el presterío del consumo. La Pacha volvería a proveer en su inmensa bondad. No aceptaba el cambio del contexto económico. La familia se consideraba intelectual y  era seguidora del filósofo y cineasta Woody Allen, por eso no se cansaban de repetir una de sus más famosas frases: "La realidad no tiene sentido, pero aún es el único lugar donde se puede comer una buena jakonta” Así que buen provecho, que nadie le quitará lo bailado, aunque tengamos que raspar la olla.





En 11 años Bolivia recibió medio Plan Marshall

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