Monday, September 3, 2018

Empresas Estatales Crisis en el paraíso?

Nuestra historia económica transcurre de manera pendular. En ciertas épocas, son el mercado y el sector privado los que comandan el ciclo económico. En otras, como en la actualidad, el Estado y las empresas públicas son los baluartes del desarrollo. Esta es una dicotomía ideológica simplona. Sólo es cambiar la propiedad de las empresas - y poner a los descendientes de Adam Smith o a los hermanos revolucionarios seguidores de Che- para que las cosas comiencen funcionar automáticamente. Sin embargo, la realidad de los hechos es caprichosita. Concentrémonos en el análisis de las empresas públicas.

El Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) elaboró un documento sobre el desempeño de algunas empresas públicas que ha generado mucha polémica. “Más ruido que nueces. Análisis de los emprendimientos empresariales del proceso de cambio”. Entre las conclusiones más interesantes de la investigación, de Julio Linares, está que estos emprendimientos estatales habrían arrojado pérdidas de 1.993 millones de bolivianos o 250 millones de dólares en el periodo 2007- 2016. Entre las empresas que más perdieron, en millones de bolivianos, están: Emapa (-885,9), Mi Teleférico (-287,9), Enatex (-283,2), Agencia Boliviana Espacial (-249,6) -uta, qué nombrecito, ¿no? Ya me sentí en Marte- y San Buenaventura (-147,6). Es decir, problemas en el paraíso.

Como era de esperar, el Gobierno echó el grito al cielo con más acusaciones y descalificaciones que datos o información que contesten el estudio. Otra actitud tuvo el Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (SEDEM), que compartió toda la información de las empresas bajo su tutela, que, para el caso del estudio que comentamos, son dos: Lacteosbol, que sí registra utilidad acumulada, como también lo muestra la investigación del CEDLA, y Cartonbol, donde se registran pérdidas acumuladas, pero que entre 2015 y 2017 ha mejorado su desempeño.

Los otras cuatro empresas en funcionamiento y bajo tutela del SEDEM también muestran rentabilidades positivas; además, tienen impactos sociales relevantes. Crearon 7.000 empleos directos e indirectos en 2017, generaron impuestos por 49 millones de bolivianos y promovieron cierta diversificación productiva.

El SEDEM es una incubadora de empresas estatales que da condiciones de arranque muy favorables a sus proyectos, como ser: capital inicial gratuito (donaciones), créditos subsidiados (préstamos a interés del 1% al año) y fuerte asistencia técnica, entre otros. También garantiza un mercado institucional para las empresas. Las compras estatales pueden representar entre el 20 y 60% del mercado para estos emprendimientos, como es el caso del subsidio y desayuno escolar. Éstos son particularmente importantes para las empresas de alimentos.

Las empresas incubadas muestran interesantes proyecciones, hechas por PwC en el papel, una vez que se gradúan del nido. A futuro, el valor promedio de mercado sería 4,7 mayor que el capital invertido. Pero sólo el tiempo y la competencia con el sector privado darán su veredicto final. Por definición, en una incubadora no hay bebés feos. De adultos es otra cosa. Muchas empresas creadas en el pasado se mostraban prometedoras al principio, pero retirados los subsidios y los ambientes de protección, no les fue bien.

Pero el estudio del CEDLA trata marginalmente a las empresas de la incubadora estatal. Se concentra en empresas públicas de mayor tamaño y en contextos institucionales muy diferentes. Aquí, al contrario del SEDEM, existe un hermetismo prusiano sobre los datos. No encontré balances o estado de resultados auditados de Emapa, Mi Teleférico, Enatex y las otras. Me consuela saber que tampoco el Ministerio de Economía y Finanzas consiguió datos para las empresas públicas. En un estudio realizado en el 2017, titulado Las empresas estatales en el nuevo modelo económico, usó partidas presupuestarias ejecutadas y no los estados de resultados para hablar de la rentabilidad de las empresas.

Empresas estatales maduras tienen dos criterios de evaluación: 1) la rentabilidad, que según el estudio del CEDLA sería negativa en Bolivia, y 2) la creación de valor social, que el Gobierno dice ser grande, pero muestra sólo indicadores muy agregados, incompletos y demasiado contaminados por la propaganda. Resolver la tensión entre retornos financieros y creación de valor social y público (generar empleos, crear y dinamizar cadenas productivas, generar consumo, apoyar a productos nacionales, promover desarrollo tecnológico, pagar bonos sociales, etcétera) es el desafío más complejo de las empresas estatales.

En la historia boliviana, sólo en casos muy excepcionales se logró un equilibrio entre ambos objetivos. Muchas empresas terminaron en grandes pérdidas, corrupción, ineficiencia y destrucción de valor social.

Con este marco conceptual veamos dos casos. De acuerdo al CEDLA, Emapa es la empresa que más pierde. Tengo la impresión de que también destruye valor social a raudales. Es una agencia de empleos que distorsiona el mercado de alimentos con criterios políticos. Existen también grandes dudas sobre su transparencia.

Mi Teleférico, sería el caso de una empresa que pierde pero que podría estar generando un gran valor social. La rentabilidad es de muy largo plazo porque la inversión es alta, los costos son elevados (reposición y mantenimiento, personal y energía). Y es altamente probable que el transporte por cable sea siempre subsidiado.

El tema de las empresas públicas es complejo y diverso. El estudio de CEDLA abrió la puerta del paraíso, urge un debate informado y técnico.

Gonzalo Chávez A. es eco

Monday, August 20, 2018

La nacionalización tortuga de las AFP

A raíz del inicio de un arbitraje iniciado por la AFP Previsión (Banco BBVA) contra el Estado boliviano ha entrado nuevamente en el debate el tema del sistema de pensiones. Cuatro puntos son claves para analizar esta política pública: cobertura del sistema (cantidad), beneficios (calidad), sostenibilidad financiera (costos) y administración (pública, privada o mixta) . Desde hace casi 22 años, Bolivia cuenta con un sistema de cobertura universal. El Bonosol, ahora convertido y mejorado en Renta Dignidad, es un avance significativo en el régimen de seguridad social de largo plazo financiado por el sector gasífero. Es un ejemplo de continuidad de políticas públicas que beneficia al 96% de la población total.
En 1997, un sistema de capitalización individual sustituyó al antiguo sistema de reparto, creando dos AFP. En la actualidad éste cubre aproximadamente al 41% de la población ocupada. En 2010, a través de la Ley de Pensiones 065, en teoría, se estatizaron los fondos de capitalización individual, aunque en la práctica sigue en manos privadas, como veremos más adelante. Esta nueva reforma también creó un fondo solidario y dio beneficios especiales a las mujeres.
El nivel de cobertura de pensiones es una proxi del tamaño del sector formal en Bolivia. El restante 59% de la gente sobrevive en la informalidad neoliberal. Millones de comerciantes, transportistas, trabajadores y profesionales independientes, productores del sector rural, artesanos, gremialistas, empleadas domésticas no cuentan con un seguro de vejez. La ampliación de la cobertura de la seguridad, para que estas personas lleguen a la tercera edad de manera digna, es un desafío complejo de la política pública.
Se han hecho esfuerzos para que los independientes contribuyan al sistema de pensiones, es el caso reciente de los transportistas, pero, en general, se avanzado muy poco en esta materia. Si reconocemos que se debe ampliar la cobertura, debemos ser capaces de responder el tema crucial del financiamiento. La Ley 065 también toca el tema de beneficios. Los trabajadores con mejores salarios (0,5% adicional al 10) y empresas (3%) deben contribuir para ayudar a los jubilados de menores ingresos. Lamentablemente, en esta reforma ni el Estado ni el sector informal rico ponen un sólo peso para este fondo solidario. Esta reforma tiene un carácter claramente regresiva y nos es sostenible.
Los temas de financiamiento y administración del fondo de pensiones son los más delicados y polémicos. Cabe recordar que las AFP administran algo como 16 mil millones de dólares, 46% del Producto Interno Bruto (PIB); es decir, buena parte de la riqueza de las clases trabajadores de Bolivia. Cada centavo de este dinero ha sido ahorrado en base a “sangre, sudor y lágrimas” por más de 2, 2 millones de personas. Este ahorro colectivo es un patrimonio de los bolivianos (as) que se debe preservar. Los jubilados están en torno de 120 mil personas. La Ley 065, en el año 2010, creó la Gestora Pública de la Seguridad Social de Largo Plazo, entidad que debería reemplazar a la AFP Previsión y Futuro de Bolivia. Transcurridos ocho años, el Gobierno no ha sido capaza de realizar este traspaso. Una especie de nacionalización tortuga que podría tener problemas más complejos que Quiborax.
Esta ineptitud para concretar la estatización del sistema de pensiones sólo aumenta la susceptibilidad sobre la capacidad que tendría el Estado para administrar estos recursos. Los antecedentes del pasado son siniestros. El antiguo sistema de reparto quebró y fue fuente de una enorme corrupción.
En términos más estructurales, al miedo a la posible mala gestión pública se une al terror que genera, entre la gente, la falta de sostenibilidad del sistema del sistema de reparto individual. En los últimos años, el entorno de negocios cambió mucho y colocó nuevos desafíos al modelo de capitalización individual. Veamos tan sólo dos.
El retorno de las inversiones de las AFP en Bolivia han bajado significativamente. En el auge, las AFP obtenían retornos que estaban en el orden del 13,7% al año. A junio de 2018, tanto BBVA y Futuro, reportaron una tasa entre el 2,5 y el 2% al año, tasas que no llegan a cubrir la inflación. Esta cifra cayó en un 75% en relación al 2008. Claramente, el contexto financiero es muy diferentes.
Las tasas de interés en Bolivia y el mundo están muy bajas, y las estrategias de las AFP son muy conservadoras y muestran que hace años estas administradoras ya quieren irse y no realizan inversiones. Tanto Previsión como Futuro de Bolivia tienen más del 80% de sus inversiones en DPFs de ´bancos y en papeles del Gobierno, y han fracasado en alcanzar acuerdos con el Estado. En general, se observa una pérdida de calidad de los servicios.
También cabe mencionar el tema de transición demográfica. Bolivia es un país joven y la expectativa de vida ha aumentado. Ambos hechos introducen una enorme presión financiera al sistema. ¿Podrá la Gestora Pública elaborar una ingeniería financiera para contrarestar estos cambios estructurales, cuando en ocho años no pudo tomar control de los fondos de pensión? ¿O la nacionalización tortuga tiene un error de diseño inicial y sería tiempo de rever la reforma de pensiones para adaptarse a los nuevos tiempos, pensando en una administración mixta, por ejemplo? O siendo inclusive más osado y proponiendo una administración privada pero nacional.
Gonzalo Chávez A. es economista

Monday, August 13, 2018

¿Patria o pieza? Venceremos

Tres hechos insólitos han poblado la coyuntura de la semana patria que termina:
1) En un acto pirotécnico electoral, el Gobierno ha revelado las cuentas bancarias del Presidente y Vicepresidente, pero en cuanto el show estaba siendo montado, más rápido que inmediatamente, se descubrió que un funcionario se equivocó en la sumas de los saldos bancarios del Primer Mandatario y que se había omitido 374 mil bolivianos por no considerar la cuenta en dólares de Morales. Lo que debía haber sido una corrección de un error por falta de prolijidad, se convirtió en una sospecha de conspiración aritmética y en un abuso de poder.

Como en otras oportunidades el paganini de la metida de pata fue un funcionario de bajo rango, que terminó en la chirola. Lo que tenía que ser un acto de magia revolucionaria, que mostrase transparencia, se transformó en una chambonada que revela cómo compone su cartera de inversiones el Presidente.
El Jefe de Estado tiene el 51% de sus recursos en dólares (54.645 dólares x 6,86 = 374.865 bolivianos / 732.026 = 0,51 * 100 = 51%) Just in case, en la lengua del imperio, o porsiaca, suba el dólar, en el vernáculo popular. Recordemos que los Chuquiago boys siempre sacan pecho del nacionalismo monetario, porque más del 87% del ahorro financiero de los simples mortales está en bolivianos y tan solo 13% guarda su riqueza en dólares. Al parecer, desde la cima del poder prefieren la vieja estrategia del fifty-fifty a la hora de cuidar los morlacos.
2) Otro hecho tiene que ver con la chapucería de los técnicos sonidistas de la televisión estatal, que hicieron inaudible el discurso del Jefe de Estado el 6 de agosto, porque nerviosamente jugaban con los botones de los volúmenes de la transmisión, intentando apagar el griterío del “Bolivia dijo No”. El resultado: un discurso incomprensible, frases inconexas, gritos parcialmente apagados, una transmisión épica que recordó los inicios de la radio en Bolivia, cuando la voz, en el éter, parecía comanda por el viento, fuerte en algunos momentos y de ultratumba, en otros. Fue un bonito homenaje a la Dirección General de Telecomunicaciones, que en los años de plomo de la dictadura Banzer monopolizaba la información. Sólo faltó colocar una marcha militar como cortina musical.
3) Finalmente, está el robo de la Banda y Medalla Presidencial, cuyo relato me permito compartir con ustedes, siguiendo el reporte policial, pero reconociendo que mi interpretación no hace justicia a la joya de la literatura policiaca nacional que constituye este parte delictivo. Recomiendo efusivamente la lectura directa del reporte. A continuación me permito resaltar partes del documento tomándome, con su venia, ciertas licencias literarias. El reporte tipifica el hecho como: robo agravado de Medalla Presidencial y describe las horas anteriores al trágico evento.
El militar custodio de las joyas fue al peluquero por un corte firpo, que demoró 45 minutos. Por un tiempo similar, k’isuro las partes y se perfumó, como corresponde. Había premeditación y alevosía en el peinado y la actitud arrabalera le brillaba en los ojos, inspirada por las fiestas patrias.
La vanidad varonil y el caótico tráfico de la ciudad de El Alto ocasionaron que perdiera el vuelo. Embarcó el símbolo más importante del país, el Bastón de Mando, en un vuelo regular de BOA, que partía tres horas después, por lo que decidió matar el tiempo dando una pasadita en los lupanares de los alrededores, para cuidar de los pensamientos y las urgencias del cuerpo.
¡Ah! Fue muy cuidadoso al estacionar su automóvil y siguió el protocolo de seguridad del Estado Plurinacional, tapando su mochila, que contenía los Símbolos Patrios, con pesados pullus blindados, una última tecnología desarrollada con la Inteligencia venezolana.
Una vez en el recinto, le cascó varias chelitas e hizo pieza con damas de compañía en dos oportunidades. Aquí la historia se vuelve controvertida. Algunos sostienen que el custodio es todo un potro. Entre tanto, las anfitrionas de los quilombos, que lo conocen en la cancha, opinan lo contrario. En su descargo, también corre el rumor de que la Casa Militar le entregó la custodia de los Símbolos Patrios porque era un tirador de élite.
El reporte por robo de las joyas del poder ante la Policía rápidamente se transformó en autoincriminación por incumplimiento de deberes. Pero para alivio de la nación, el militar en cuestión tiene un nombre de santo, Juan de Dios milagrero. Éste es conocido como el patrono de los hospitales, bomberos y alcohólicos. Nacido en 1495, en Portugal, es un santo poderoso que actuó rápidamente y aflojó la consciencia de los ladrones, quienes, por miedo o un súbito ataque de patriotismo, devolvieron la Medalla y la Banda hurtada en el atrio de la iglesia del barrio de San Pedro. Es vox populi que San Pedro es el elegido para custodiar llaves y medallas de toda índole.
Cómo es fácil concluir, estas son historias salidas del Otoño del patriarca, novela García Márquez que describe la caída de un dictadorzuelo de América Latina. La buena noticia es que estos eventos mantendrán vivo el realismo mágico entre nuestros escritores. La mala es que así de desastrosa está la institucionalidad del país, que abochorna a todos, menos a los dueños del poder, que creen que lo están haciendo magníficamente, metiéndole nomás en el nuevo palacete.
PD.: Velando por la reputación del gremio, el sindicato único de trabajadoras sexuales de la avenida 12 de Octubre aclara a su clientela y la opinión pública que la Medalla no fue sustraída dentro de sus establecimientos, sino en la calle.
Gonzalo Chávez A. es economista.

Tuesday, August 7, 2018

¿En Bolivia las previsiones de Nostradamus se obedecen?


“La crónica del segundo aguinaldo anunciado” de 2018 es, por decir lo menos, curiosa. El 1 de mayo, el presidente Morales, asumiendo la identidad de Nostradamus, anunció este beneficio, dos meses antes del cumplimiento del periodo de cálculo de la tasa de crecimiento del producto y cinco meses antes de conocerse el dato. Cabe recordar que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) se toma tres meses para recoger y calcular la información del Producto Interno Bruto (PIB). Por ejemplo, la tasa de crecimiento del primer trimestre (enero a marzo) de 2018 la conocimos sólo en agosto. Cabe recordar el resultado del PIB, que debe ser igual o superior 4,5% para activar el pago del segundo aguinaldo y considera un periodo anual que va de julio a junio.

Cuestionados los poderes clarividentes del caudillo, los sacerdotes del proceso de cambio salen en su defensa mostrando su arsenal estadístico y econométrico de proyecciones. La ciencia económica avanzó lo suficiente como para hacer buenas estimaciones, sostienen.

Bueno, dando el beneficio de la duda, este puede ser el caso. Pero “no quisiera pensar”, como frecuentemente dice el líder, que las proyecciones de NostraEvus sobre el PIB en Bolivia... se obedecen y los datos se ponen al servicio de la reelección y revolución.
Cocina estadística es la jerga que utilizan los economistas cuando alteran los números para probar sus hipótesis de trabajo. Ronald Coase, de manera descarnada, decía: “Si torturamos los datos suficientemente, ellos confiesan todo”.

Con esta preocupación en mente, veamos algunos hechos y preguntas sobre el Producto. En el cuadro 1. del documento del INE titulado El PIB trimestral de Bolivia registró una tasa de crecimiento de 4,44% se presentan 13 actividades (agropecuaria, petróleo y gas, construcción, comercio, etcétera) que componen el cálculo del PIB a precios básicos. Estas actividades, para el primer trimestre de 2018 (1T), en promedio crecieron en 4,44% respecto al 1T del 2017. El crecimiento respecto al 2016 en el mismo periodo fue de 3,34%.

Ahora bien, cuando uno observa cada actividad de 2018 en más detalle, se observa que nueve de éstas crecieron a una tasa menor que la del año pasado. Por ejemplo, en el 1T de 2017, la agropecuaria aumentó en 8,6%, en el mismo periodo de 2018, este sector creció tan sólo 6,6%. Es decir, de trimestre a trimestre, en realidad la tasa decreció en 23%. Otras ocho actividades están también desaceleradas; es decir, crecieron menos que en el 1T de 2017.

La tasa de crecimiento del PIB de estas nueve actividades, muchas volcadas al mercado interno, fue solamente de 3,7%, por lo que estos sectores no deberían pagar el segundo aguinaldo. A rigor, sólo tres actividades fueron las que subieron el promedio, a saber: establecimientos financieros (de 4,3% en el 1T de 2017 a 6.4% de 2018), petróleo y gas (de -14,1% a 6%) e industria manufacturera (de 2,4% a 4,3%). Los tres sectores que crecieron tienen elevadas incidencias en el PIB; es decir, pesan mucho en el cálculo. Petróleo 0,33, manufacturas 0,66 y establecimientos financieros 0,84. En suma, la economía continúa desacelerada en la mayoría de sus sectores, habiéndose recuperado sólo tres actividades.

Bueno, algún neorrevolucionario podría decir que el PIB incluye todas las actividades y que separar nueve sectores no es correcto. Pero no tan rápido hermano y compañero. Aquí aplico la misma metodología que usó el Ministerio de Economía y Finanzas en el 1T 2017 para negar la desaceleración de la economía.

Eligió sectores que presentaba un crecimiento positivo vinculados a la generación de empleo y dijo que el crecimiento fue 7,2% y no 3,3% porque este resultado no refleja lo que pasaba en el mercado interno. Usando el mismo razonamiento, podemos afirmar que en el 1T de 2018, la economía de los sectores vinculados al mercado interno sólo creció el 3,7%% y no el 4,44%.

Bueno, pero veamos qué ocurre en los tres sectores líderes de crecimiento del 1T 2018. Me concentraré en el petróleo y gas, y sólo un breve comentario sobre manufacturas y sector financiero. El subíndice manufacturas crece sólo por el aumento de la categoría otras industrias. No pude saber qué incluye esta caja negra. ¡Por favor más información! Aquí una inconsistencia, los alimentos, bebidas y tabaco, el otro componente de manufacturas, en realidad cayó en comparación al 1T 2017. El sector financiero creció en 6,4% en cuanto la cartera del sector subió en un 4%. Esto no hace mucho sentido.

Hidrocarburos dio un gran salto, de - 14,1% a 6%. Aquí tengo muchas preguntas. En el 1T de 2018 los precios del petróleo subieron en sólo 63 dólares por barril, pero el grueso del empuje de los precios se dio en el 2T. Por lo tanto, ¿cuál fue efecto en las cantidades producidas, de la subida de los precios? ¿En qué mes se reajustan precios según contrato con Brasil y Argentina?, ¿cómo se dio este salto en la producción de gas en tres meses? Aquí se necesitan más explicaciones.

Para terminar, la pregunta del millón en términos de la cocina estadística: ¿estamos frente a un platito criollo bien servido, un manjar de la cocina estadística nacional? ¿Pusieron al chancho a los datos y los hicieron cantar “4,5%”? ¿En Bolivia las predicciones de Nostradamus... se obedecen? “No quisiera pensar” que las estadísticas pueden ir al calabozo, como la banda que no tocó la diana ante los goles del Jefazo.
Gonzalo Chávez A. es economista


Monday, July 30, 2018

La economía y la política informal

Según un reciente estudio del FMI, Bolivia es el país con la mayor economía informal del mundo. Leandro Medina y Friedrich Schneider sostienen en Economías informales  alrededor del mundo: ¿qué aprendimos en los últimos 20 años? que entre 1990 y 2015 en Bolivia el tamaño promedio de la economía informal fue de 62,3%.

La propaganda oficialista sostiene que Bolivia es líder regional en crecimiento económico, pero ahora también sabemos que es campeón mundial cuando se trata de economía subterránea, escondida o negra, todos sinónimos de informalidad. Por lo tanto, parte del crecimiento económico de los últimos años, basado en el mercado interno, se explica porque vendemos nuestra alma al diablo de la ilegalidad y, en algunos casos, de la delincuencia.

La informalidad no es ninguna novedad. Cualquier ciudadano boliviano que circule por las calles del país conoce este fenómeno. Lo que parece diferente en Bolivia  es que la economía informal ha sido alentada en algunos casos, como el contrabando y el comercio ilegal -y tolerada en otros, como la producción de coca para la exportación con ahínco desde el Estado.

Por su propia condición, la economía sumergida es compleja de medir y conceptualizar. El estudio del FMI define la economía informal como aquella que incluye las actividades económicas que están ocultas a las autoridades gubernamentales;  esto es, que no pagan impuestos, que no cumplen las normas laborales, de seguridad industrial, social y medioambiental, entre otras.

El estudio no incluye las actividades delictivas en la medición de la economía informal; por lo tanto, no contabiliza actividades criminales como el narcotráfico, la corrupción, el robo o la trata de personas. Si se incluyesen estas actividades en la medición, la economía informal podría ser aun mayor.

En la década de los años 80, durante la década perdida en América Latina, las actividades informales fueron entendidas como estrategias de sobrevivencia frente a la crisis recesiva y del desempleo. La economía informal era vista como un refugio de la gente mientras el aparato productivo se recuperaba. Frente al desempleo, la creación de pequeñas empresas y comercios era interpretada como tablas salvavidas en un mar enorme de la pobreza, incapaces de generar acumulación o ganancias.

Además, reflejaba el desencuentro entre el crecimiento demográfico, la urbanización desordenada y la falta de creación de puestos de trabajo. La informalidad era vista como un fenómeno coyuntural que debía revertirse cuando se recuperara el crecimiento económico y el Estado actúe puniendo a los infractores.

 En los 90, Hernando De Soto, en su libro El otro sendero, revalorizó el sector informal y vio en éste un pujante capitalismo de los pobres que en realidad surgió por las excesivas y equivocadas regulaciones estatales. La burocracia, la tramitología y el exceso de cargas salariales e impositivas llevaban a los emprendedores populares a crear actividades en el sector informal.

De Soto afirmaba que las economías del continente eran duales, formales e informales. Muchas de las empresas y negocios tenían un pie en la legalidad y otro en la economía subterránea.
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En la última década, con la expansión de la economía informal en un contexto de crecimiento económico, el fenómeno de la informalidad es cada vez más complejo. Ya  no es sólo el escondite de negocios chicos, sino también de empresas medianas y grandes con redes transnacionales, con enorme poder financiero y político. En el caso boliviano, la informalidad se concentra en el comercio y los servicios.

Además de las razones institucionales (carga salarial, tramitología, exceso de impuestos), que empujan a los negocios a la informalidad, se adicionaron políticas públicas que premiaron el ingreso a estas actividades. Un ejemplo de ello es mantener un tipo de cambio real apreciado, que fomenta las importaciones legales y de contrabando, creando un empleo de baja calidad, y un esquema de captura de enormes rentas por parte de una tradicional y una nueva burguesía comerciante.

Estos grupos organizados en poderosas corporaciones comenzaron a pesar electoral y políticamente. Similar análisis se puede hacer a los cocaleros o cooperativistas mineros, que también capturaron rentas en la informalidad.  

En términos de desarrollo y en una perspectiva de largo plazo, se propició el traslado de población de un sector que mantuvo una baja productividad, como la agricultura, a otro de aun menor productividad, como el comercio y los servicios informales. La creciente urbanización del país refleja esta tendencia.

Esto generó un efecto riqueza, una enorme burbuja de consumo, pero no desarrollo estructural y productivo. Por supuesto, el crecimiento de la economía informal tuvo su correlato en la ampliación de la política informal con la creación de clientelas funcionales al populismo distribuidor de rentas. Así,  los actores de la economía subterránea pasaron de sobrevivientes a protagonistas en la captura de rentas de la mano del Estado.



Monday, July 23, 2018

La economía, el nuevo opio del pueblo


Carlos Marx sostenía que la religión es el opio del pueblo; es decir, distrae y enajena la conciencia de la gente sobre las injusticias económicas y la pobreza del mundo capitalista. En el caso boliviano, el modelo económico, social, comunitario, productivo y sus resultados están en un proceso de religiosización promovida desde el Estado. Contextualizando, la nueva economía va camino a convertirse en la droga contemporánea del pueblo. Los que antes criticaban, con razón, la fe ciega de los neoliberales en las virtudes mágicas del mercado,  ahora elaboran doctrina y levantan templos para convertir el nacional desarrollismo en la nueva religión estatal, el Evoeconomics. El símbolo supremo del Evoeconomics:  el monumento a la modernidad chuta y al cemento, que la gente ha denominado como el Palacio de Evo.          
 El Evoeconomics busca  ofrecer una doctrina integral económica, pero, sobre todo, preceptos morales para dividir a la sociedad. Los buenos revolucionarios vs. los malos neoliberales. El cambio vs. el statu quo. La verdad vs. la mentira. Además, ha creado una arquitectura ideológica que promete a los fieles la salvación eterna a través de los humos del consumismo. 
 ¿Pero cuál es la propuesta de la religión nacional desarrollista? Es un modelo de desarrollo basado en la inversión pública y la industrialización de los recursos naturales, en ambos casos mirando por el retrovisor. Propone subir la escalera del desarrollo, generando valor a las materias primas. El mineral se convierte en un lingote; después se producen clavos, posteriormente se hacen calaminas y, en algún momento del horizonte del proceso de cambio, se llega al automóvil nacional. En el mismo camino, el gas se vuelve polietileno. En suma, es hacer la revolución industrial inglesa con 200 años de atraso. 
 Además, para este anacronismo intelectual,  desarrollo son grandes obras, monumentos al cemento, es sóviets más electrificación, caminos sin destino de desarrollo, represas que matan el medioambiente, teleféricos que cuestan decenas de hospitales, satélites ciegos, museos al ego, pretenciosos y fálicos edificios. Esa es la agenda 2025: “un museo de grandes novedades”.
En la cúspide del altar de la nueva religión está el gran fetiche: el PIB, frente al cual todos los devotos de la Virgen del puño izquierdo en alto, los fieles sacerdotes del horizonte de los santos de los últimos días del capitalismo  y otros exegetas de la revolución  deliran ante las subidas y bajadas de la cifra encantada. La PIBiofilia extractivista insiste que desarrollo económico es sólo el crecimiento de esta variable. 
 Como toda religión, el Evoeconomics  tiene sus teólogos, sacerdotes, místicos, magos y fanáticos que veneran la nacionalización como el origen de todas las bendiciones  económicas y promueven la inversión pública como el milagro que explica la explosión de la demanda interna  y la burbuja de consumo. Además, profetas y convertidos  defienden, a fierro y fuego, la nueva ortodoxia populista frente a la herejía de las críticas. 
La nueva religión se proclama como una “autoverdad”. Según Eliane Brum, este es concepto que sobrevaloriza la verdad personal y autoproclamada. Una verdad de un individuo que se convierte en verdad general. En sencillo y aterrizando en la economía, es elogiarse el ombligo con algunos resultados financieros positivos, pero proclamando la verdad incuestionable de todo el modelo económico. Como dice José L. Rodríguez: “La autoverdad no es certeza subjetiva, sino credulidad obsesiva”.
Ahora bien, el valor de la “autoverdad” está menos en los hechos y mucho más en el acto de decir. Tu pupu puede ser espantoso pero lo presentas como el hoyo más lindo del planeta. Veamos un ejemplo: los hechos dicen que el crecimiento económico se desacelera y sus costos son altos: déficits fiscales y pérdida de reservas internacionales, pero desde el árbol de la “autoverdad” se sigue diciendo que la economía boliviana será la mejor de América Latina.   
El zenit de este proceso se produce cuando la “autoverdad” se funde con el caudillo. La religión se hace carne y verbo: Evoeconomics. La “autoverdad” determina también todo lo que es mentira. Las críticas, las ideas alternativas, las perspectivas diferentes en temas económicos y sociales son las “inverdades”, que es una forma elegante de decir embustes, falsedades, farsas, mentiras  o invenciones organizadas por carteles internos y los conspiradores externos. 
En el planeta de la “autoverdad” reina el narcisismo macroeconómico. En la jarana del extractivismo rentista se expulsa a los ciudadanos. Sólo tienen cabida los adictos y alcohólicos del poder, los fanáticos de la nueva religión. En el jolgorio populista, cuestionar la sostenibilidad del crecimiento del producto; alertar sobre los peligros de un déficit público que persiste por cinco años consecutivos; advertir sobre el daño que provoca a las exportaciones no tradicionales la apreciación del tipo de cambio real; reclamar la falta de políticas de salud y educación, entre otras preocupaciones es una  blasfemia y un sacrilegio. En el presterío del nacional desarrollista, la economía es el opio del pueblo. Los elegidos deliran frente al espejo.
 

Empresas Estatales Crisis en el paraíso?

Nuestra historia económica transcurre de manera pendular. En ciertas épocas, son el mercado y el sector privado los que comandan el ciclo ec...