Monday, February 20, 2017

Lava Jato vs O Bem Amado

Vídeo de Cazuza
https://youtu.be/_Z3FdXtK0bA
Brasil es conocido por su excelente dramaturgia televisiva.  Seguramente mucha gente de mi generación recordará O Bem Amado del genial guionista Dias Gomes.  Cabe recordar que la trama de la novela era sobre un político corrupto que administraba Sucupira y cuyo principal objetivo de política pública era inaugurar un cementerio, en una ciudad donde nadie se moría. O novelas más recientes como Baila Conmigo, Roque Santeiro, Vale tudo o Avenida Brasil, que poblaron las noches de millones de telespectadores en el mundo con sus mirabolantes historias de amor, tracciones, intrigas, corrupción y engaños. Pero estas obras de ficción, muy bien logradas, fueron superadas con creces por novelón, Lava Jato, escrita con sangre, robo, y cinismo por la clase política brasileña tanto de izquierda como de derecha en el corazón de la empresa petrolera más grande de América Latina.

En las años ochenta, Cazuza, el poeta y roquero,  profetizaba en su música: El Tiempo no Para, lo que pasaría en el vecino país: “En las noches de frio es mejor no nacer, en las noches de calor, se elige matar o morir. Y así nos convertimos en brasileños. Te llaman de ladrón, de maricón, de marihuanero. Transforman el país entero en un putero, pues así se gana más dinero. Tu piscina está llena de ratas. Tus ideas no corresponde a los hechos. El tiempo no para. Yo veo el futuro repetir el pasado. Yo veo un museo de grandes novedades. El tiempo  no para. No para, No para”

Y el tiempo no paró y la piscina, en realidad era, un inmenso lago de corrupción donde se ahogaron ideales, principios, e ideologías del proyecto político que más esperanza había suscitado en Brasil y todo América Latina. El Partido de los Trabajadores y su líder histórico Ignacio  Lula da Silva  sucumbió  al poder del dinero, así de simple.  Los partidos tradicionales como el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el Partido de la Social Democracia Brasileño (PSDB) y otros también participaron del asalto al Estado, mejorando prácticas deshonestas ancestrales originadas en el coronelismo, el prebendalismo y el populismo de los años treinta.  Asesinaron a mansalva a la Nueva República como fue conocido el periodo posterior al régimen militar en Brasil. Odorico Paraguasu, el político corrupto de la novela, el Bem Amado,  se reencarnó en centenas de senadores, diputados y ministros inauguraron, no solamente el añorado cementerio, sino centenas de obras publicas amañadas que les posibilitó llenarse de dinero los bolsillos por varias generaciones, como es el caso emblemático del exgobernador de Rio de Janeiro, Sergio Cabral, quien está preso junto a su esposa.

Pero como para bailar el tango de la corrupción se necesita dos. Parte importante del sector privado constructor, las “empreiteiras” como las llaman en portugués, también entraron de lleno en los negocios. Políticos y empresarios hicieron centenas de contratos lesivos al Estado brasileño. La Nueva República fue substituida por la Patria Contratista.

El mejor ejemplo fue Odebrecht, considerada por mucho tiempo como la mayor empresa de infraestructuras de América Latina, la constructora brasileña tiene ahora su reputación hecha añicos por revelaciones según las cuales montó una red de pago de sobornos a políticos y funcionarios en una decena de países del subcontinente. Según informes de prensa Odebrecht habría pagado más de $us 780 millones en sobornos asociados a más de 100 proyectos en varios países. Sin embargo, hay que entender el fenómeno desde una perspectiva más integral, no es solo Odebrechet, podrían estar comprometidas también OAS, Camargo Correa y otras empresas brasileñas, porque esto es un rebalse, a la región, del gran escándalo de corrupción ‘Lava Jato’ en Brasil.

El caso Odebrecht es la punta del iceberg que muestra una forma de gobernar mafiosa público-privada que se instituyó en Brasil. La compañía dijo que invertía $us 1 millón para recuperar $us 4 millones, es decir, la ‘mordida’ estaba en torno al 25% del negocio.
Este esquema de corrupción realizado por las empresas de construcción ha afectado el alma del sistema político brasileño y ha contaminado a Perú, Venezuela, Ecuador y Colombia. Algunos políticos de estos países habrían recibido sobornos de la empresa Odebrecht. En 2014 Odebrecht tenía ingresos por $us 30.000 millones, casi el tamaño del PIB boliviano. En el país la empresa brasileña realizó dos obras. En 1993, hizo la carretera Santa Cruz – Trinidad y en el 2007, el tramo carretero El Carmen – Arroyo Concepción. Ojalá que estos contratos hayan sido conseguidos de manera lícita, pero no estaría mal investigar.

En Brasil hay una pelea feroz entre un ‘establishment’ político tradicional que estuvo involucrado en serios problemas de corrupción cuyo principal ejemplo es Lava Jato y un Poder Judicial, que busca mantener su independencia, para así, llevar adelante procesos que podrían ayudar a lavar el alma de Brasil. La crisis política es muy sería y el gobierno del Presidente Michel Temer no tiene ni la legitimidad ni autoridad moral para resolverla. En realidad es parte del problema. No se vislumbra una salida en el corto plazo y si a ello sumamos la crisis económica en curso en el vecino país, la situación es muy delicada y amenaza desestabilizar a ciertos vecinos de la región latinoamericana. El diagnóstico es reservado, pero todo el mundo asiste día a día a la novela que superó la ficción, el culebrón Lava Jato es mejor que el clásico O Bem Amado.  Los Odoricos Paraguasus salieron de la obra de Dias Gomes y tomaron el poder, muchos de ellos levantando el puño izquierdo, pero lleno de sucio dinero.

Monday, February 13, 2017

Raspando la olla. Cuento económico

La familia Entrambasaguas tenía la vida que había soñado. Durante más de 11 años el inmenso cielo azul de la revolución los había cobijado. Elisardo y Martita eran felices y lo sabían. A partir de 2006 la pareja tuvo buenos empleos públicos y aunque no comulgan con la nueva religión del Estado trabajan de manera responsable. Hasta habían aprendido a levantar el puño y poner la mirada tiernamente jacobina en las ceremonias del poder, sin despeinarse, menos preocuparse.

Entre ambos ganaban 12.000 morlacos al mes, ingresos que les permitieron cambiar de vida y abrazar fervorosamente el consumo. Colocaron a sus hijos en un colegio privado,  compraron en la Huyustus, el templo económico del proceso de cambio,  todas las "doras” para la casa, pero, sobre todo, estaban orgullosos de la lavadora que habla en italiano y la tele plana de 50 pulgadas, donde sacrosantamente veían  los partidos de fútbol del Presidente, en el canal estatal, para poder comentar las magistrales jugadas del líder con los amigos de la ofi.  Los fines de semana eran pantagruélicos.  Sagradamente, le cascaban unos tremendos fricachos en Las rieles, acompañados de puntuales trencitos de coctelitos e infaltables tayas de culopingüino.

Ambos estaban redondos de alegría y atacados por una fiebre voraz de gasto que empalidecería a Paris Hilton.

 Pero, tampoco eran absurdamente botarates. Con algunos ahorros invirtieron en la casa: mejoraron la entrada, pintaron de azul el dulce hogar, construyeron un par de cuartos e hicieron ciertas obras, que los enfrentaron, a capa y espada,  en los almuerzos de domingo. Una de ellas fue la chimenea dorada que nunca la prendieron, ni en el invierno más pendenciero. También fue motivo de mutuos reproches la cementada del patio para jugar básquet. Jamás lanzaron un cesto, pero, eso sí, la mini cancha estaba iluminada con foquitos ahorradores que habían recibido del Gobierno. Y lo más polémico era el plato de antena satelital con mil canales que sólo funcionaba cuando había luna llena.


 Pero, a pesar de las desavenencias arquitectónicas y constructivas, los Entrambasaguas estaban chochos de la vida porque juraban que habían descubierto un árbol de plata. Inclusive planificaban su primer viaje a Puno, con la recién comprada 4 x 4 en la Feria 16 de Julio, conocida también como la Basílica de Adam Smith, en plena revolución democrática y cultural.

 Un ingrato día, Martita Entrambasaguas perdió la pega por intrigas palaciegas. Se decía que no comulgaba con el proceso de cambio y la prueba contundente de ello era que escuchaba obsesiva a Arjona. También se afirmaba -en la boca chica de los corredores- que se la había oído despotricar contra  uno de los comandantes de la Revolución cubana. En alguna oportunidad se le había oído decir: "Me cago en el Che”, lo que ella desmintió vehemente.

Sostuvo que un lunes de albañil, y como resultado de los excesos alimenticios del final de semana, evidentemente había pronunciado la frase que se le achacaba, pero sin la preposición "en” ni el pronombre "el”, en un momento que se paró el elevador y ella estaba con urgencias. Vanas fueron las explicaciones lingüísticas.

 De hecho y de sopetón la familia perdió el 33% de sus ingresos. Martita fue despedida sin medida ni clemencia, pero ella ni se despeinó. Continuó frecuentando Fred Hair Desing, donde además de hacerse peinados a la Donald Trump se desfollaba las carnes con piedra pomes.

Además, en la intimidad del embellecimiento, le había confesado a su estilista capilar,  un argentino ex Tupamaru, que estaba blindada. El maestro de las tijeras entendió que estaba forrada en plata e inventó una leyenda negra sobre los orígenes de los chichis.

La familia Entrambasaguas continuó siendo conocida como que poseía la billetera más rápida del occidente. Los gastos continuaron al mismo nivel de años anteriores. Las fiestas, las comilonas, el derroche, el gasto insulso, las inversiones descabelladas continuaron. Pero, para mantener el mismo nivel de vida de new reach, se comenzaron a gastar los ahorros acumulados en los años de bonanza. Cada mes se abría el chanchito -en el que había acumulado  290  mil bolivianos- y se sacaba 4.000 pesares, que al año representaban  48.000  bolivanos.  También la familia se endeudó. Comenzó a comprar al fiado del supermarket Sonita y a prestarse dinero del chino, dueño el restaurante Jaqui Chan.

Había que continuar con la prosperidad prestada, sino qué diría la gente. Les aterraba la idea de que la parentela concluyese que los Entrambasaguas hicieron aguas.  En la desesperación, en los cuartos adicionados en la casa, invirtieron para abrir un local de pollos, al que bautizaron como Lenin a la brosters. Pero el negocito no funcionó porque no había circulante.

 Martita no perdía la esperanza de poder recuperar sus ingresos y le rezaba todos los días a San Expedito, el santo de los trámites, pero no pasaba nada.  En el año 2019 cumpliría 40 años y estaba decidida  a pasar su onomástico desde lo alto, por lo que las apariencias debían ser mantenidas a cualquier costo.  Ni se le ocurría realizar un ajuste de gastos e inversiones, esto significaría una gran desportillada en el jarrón de su credibilidad.

 Caída fuerte en los ingresos familiares, cuatro años en rojo (gastos mayores que ingresos), reducción fuerte de ahorros, aumento del endeudamiento y los Entrambasaguas no se daban por aludidos. Debía seguir con el presterío del consumo. La Pacha volvería a proveer en su inmensa bondad. No aceptaba el cambio del contexto económico. La familia se consideraba intelectual y  era seguidora del filósofo y cineasta Woody Allen, por eso no se cansaban de repetir una de sus más famosas frases: "La realidad no tiene sentido, pero aún es el único lugar donde se puede comer una buena jakonta” Así que buen provecho, que nadie le quitará lo bailado, aunque tengamos que raspar la olla.





Sunday, February 5, 2017

¿Con medio Plan Marshall, en 11 años si hizo más que en 180?

El discurso oficial ha dado un salto cualitativo rumbo al delirio ideológico sobre los resultados económicos, sociales y políticos de los últimos 11 años. En la narrativa épica del proceso de cambio, no siendo suficiente haber superado con creces el periodo neoliberal, ahora se apunta a mostrar que en los últimos tres periodos del presidente Morales se hizo mucho más y se superó cualquier resultado de toda la historia republicana de Bolivia. Es decir, que se abran las avenidas de la historia y que los espejos se inclinen avergonzados:  En 11 años si hizo mucho más que 180 años.

Esto de quemar etapas del desarrollo no es una novedad en la historia mundial. En el periodo stanlinista de la Unión Soviética se decía que el socialismo real haría en 5 años, los cambios económicos y tecnológicos, que al capitalismo le tomaba 5 décadas. En Brasil, durante el gobierno de Juscelino Kubitschek, se implementó el plan de metas que tenía el slogan 50 años en 5. El narcisismo leninismo tiene coquetos antecedentes.

Para probar la estrategia 180 en 11, en el último informe presidencial se utilizó una ametralladora de datos. La justificativa de saltos históricos utilizó referencias que iban desde el mayor número de prótesis dentales entregados hasta la tasa de crecimiento económico pasando por centenas de dudosas referencias en temas económicos y sociales. Ciertamente muchos trabajo para los historiadores, quienes deberán verificar la consistencia metodológica y pertinencia estadística de las mirabolantes comparaciones. Así mismo se deberán comprobar si las transformaciones de los últimos 11 años son enteramente atribuibles a la gestión de gobierno actual o más bien, algunas de ellas, son acumulaciones históricas más largas.  ¿La inclusión indígena comenzó en 1952 o en el el 2006? Hay controversias sobre el tema.

Ciertamente no entraré en estas honduras, pero me concentraré en transformaciones profundas del aparato productivo. Una forma de evaluar los 11 años es verificar si se cambió, de manera estructural, a la economía boliviana, es decir si hubo desarrollo integral en el país.  La respuesta es no. Más bien en tres gestiones del Presidente Morales, se retrocedió a los años 30 del siglo pasado, las exportaciones se volvieron a concentrar en más del 80% del total en recursos naturales y se consolidó el modelo primario exportador, no obstante que este periodo la economía boliviana recibió el equivalente a la mitad del Plan Marshall que ayudó a reconstruir parte de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

En efecto, entre 1948 y 1951, 17 países afectados por la contienda bélica recibieron aproximadamente el equivalente a $US 127  mil millones en términos de dólares actuales de los Estados Unidos. Un dólar en 1949, tenía la misma capacidad de compra de 9.74 de dólares en 2015. (Datos provienen de Martin A. Schain, The Marshall Plan: Fifty Years After)

Entre 2006 y 2016, a la economía boliviana, ingresaron algo como $US 60 mil millones adicionales. Veamos de donde salen el cálculo. Según fuentes oficiales el promedio de exportaciones entre el 2006 y 2016 fue un poco más de $US 8,300 millones, esto multiplicado por 11 años da $US 91,300 millones. En el 2005, las exportaciones eran de $US 2,867 millones y sí aceptemos que a partir de este valor, todos los incrementos del valor de las exportaciones son atribuible a la bonanza externa, al nuevo modelo y a la gestión de Morales, como se afirma desde el árbol del poder, eso significa que si no hubiese dado el cambio de gobierno, las exportaciones totales en 11 años serían de $US 31,537 millones. Por lo tanto,  el total de ingresos adicional del periodo es de $US 59,763 millones, para simplificar $US 60 mil millones. Aquí no consideramos las remesas de los trabajadores bolivianos expatriados, la  inversión extranjera directa y tampoco se toma en cuenta los perdonasos de la deuda externa, que, si fuera el caso, aumentaría más aún los guarismos.

Recordemos que el Plan Marshall fue concebido para reconstruir la infraestructura e industrias totalmente destruidas por la guerra, bajo la inspiración de ideas keynesianas: fuerte gasto e inversión pública. El Reino Unido con la mitad de recursos recibidos por Bolivia ($US 32 mil millones) reconstruyó su economía.  Francia con un poco más de  un tercio ($US 23 mil millones actuales) renació de la cenizas. Alemania Occidental requirió de $US 14,5 mil millones de hoy (24% de lo recibido por Bolivia) para volver a ser una potencia. A todas estas economías les tomó entre 4 y 6 años para que sus PIB alcancen los niveles de la preguerra.  Veamos los percápitas, el Plan Marshall entregó un equivalente de $US 672  a cada habitante del Reino Unido, los franceses recibieron $US  604. Durante los 11 años de bonanza del gobierno del MAS cada boliviano, en teoría, pudo haber recibido $US 6 mil dólares.

Alguien con razón podría decir que el punto de partida no es el mismo para comparar las economías, en Europa a pesar de la guerra, el capital humano, y la calidad institucional eran mejor que en la Bolivia del 2006.  Sin duda este es una observación parcialmente correcta, pero insuficiente para rebatir que se perdió una oportunidad para dar un shock de calidad en el desarrollo del país, porque con medio plan Marshall pudieron haberse conseguido resultados estructurales más relevantes, inclusive mejorar significativamente el capital humano. Además, para compensar estas brechas entre Europa y el país, se podría afirmar que el gobierno nacional recibió 10 veces por cada ciudadano, si comparamos con un francés de postguerra, por ejemplo.

En 11 años un efecto riqueza de por lo menos $US 60,000 millones ayudó a reducir parcialmente la pobreza basado en un sector informal volátil, creó una enorme burbuja de consumo, y permitió invertir en infraestructura aunque de manera desconectada de la diversificación productiva, pero, claramente, no se produjo desarrollo económico integral y sostenible. En 11 años se camino en círculos para decir lo menos y se repitió el modelo de hace 180 años, se hizo 180 en 11.

Monday, January 30, 2017

Uso de los recursos de las  AFPs. ¿Raspando la olla?

La decisión del Gobierno de utilizar hasta el 1% de los recursos de las AFPs para crear fondo de inversión (al final del día un tipo de crédito) para apoyar a sectores productivos, pequeños y medianos, del agro cruceño ha generado una buena polémica. Según el oficialismo esta acción estaría enmarcada en la Ley de Pensiones 065, que el artículo 140 II c., lo cuál es correcto, pero lo que no se dice enfatiza es que estos recursos no requieren de calificación de riesgo. Transcribo parte de artículo II c: “No más del cinco por ciento (5%) de cada Fondo podrá ser invertido en Valores o Instrumentos Financieros sin calificación de riesgo…”. Justamente este el punto que genera genuina susceptibilidad de la gente y urticaria política. Por oposición el otro  95% para ser invertidos deben contar con calificación de riesgo de acuerdo a lo determinado por la Ley del Mercado de Valores y sus reglamentos.
                                                                       
Con estos antecedentes: ¿es una buena o mala idea la creación de este fondo?.  Antes de más nada definamos que es un fondo de inversiones. Este es un instrumento financiero que recibe los aportes  personas jurídicas o naturales, que forman un patrimonio común y autónomo. Es patrimonio es administrado por una Sociedad Administradora de Fondos de Inversión (Safi). Prácticamente todos los bancos tienen una Safi. Seguramente Usted amable lector ha escuchado propagandas de estas Safis que buscan captar sus ahorros y que al final terminan el anuncio con una persona que habla a mil por hora, la letra chica del contrato,  y que dice las inversiones son  por cuenta y riesgo de los participantes.

El fondo creado para el sector agropecuario será administrado por la Safi del Banco Unión, una entidad estatal. Aquí surge la primera susceptibilidad, ¿porque no se permitió que otras Safis participen del negocio, y compitan por la comisión que se ganará por administrar los 150 millones de verdes?

Para realizar un abordaje integral del tema se debe analizar el objetivo de la política pública, la fuente de recursos usados y el diseño del instrumento.

Con esta propuesta, más allá de los discursos de blindaje de la economía boliviana, el gobierno reconoce que hay sectores en crisis que deben ser apoyados por la política pública, para ello destina un 1% de estos recursos para dar créditos de $us 100 millones al sector agropecuario, pero utilizar 50 millones para una especie de respaldo para el propio préstamo. Si se usa el 5% de los recursos de las AFPs se podría a llegar a $us 700 millones.

Aquí las preguntas pertinentes son: ¿Por qué el Gobierno - que tiene el Banco de Desarrollo Productivo, el Banco Unión, que cuenta un programa de inversión productiva, con la banca para apoyar empresas privadas, con más de $us 1.200 millones por año -  ha decidido utilizar $us 150 millones de los aportes nuestros? ¿Es que la hambruna fiscal es muy grave?. ¿Qué ha pasado con las reservas internacionales que estaban alrededor de $us 15.000 millones en el 2014 y ahora están en menos de 10.000 millones? ¿Estamos raspando la olla y no hay plata, y tenemos que apelar a los recursos de las AFPs?  ¿Cuál es el límite de estos saques?

Más allá de la necesidad o no de apoyo al sector productivo, la señalización de esta operación es cuestionable debido al origen del financiamiento, el tema del riesgo y el contenido político. No es la mejor idea tocar los fondos de los bolivianos, genera incertidumbre, es un mensaje negativo de que la situación económica es mucho más compleja de lo que uno parece verla en un primer momento. Además, se dicho que habrán más de estas operaciones para otros sectores. El gobierno pudo haber usado otra fuente de financiamiento para esta operación.  

El vehículo utilizado es un fondo de inversión cerrado. Es evidente que no es la primera vez que se utiliza esta ingeniería financiera para atraer recursos de las AFPs. Pero cabe recordar que estos fondos requerían calificación de riesgo, por lo que estas operaciones fueron hechas por el sector bancario privado y que las AFPs tomaron, esperemos,  una decisión para invertir, nuestros fondos,  con criterios técnicos y no políticos.

Ahora bien, este no es caso del fondo que comentamos. Como estos recursos, según la Ley 065, no necesitan de calificación de riesgo y como es conocido que el sector agropecuario enfrenta peligros altos asociados al clima y variabilidad de precios, se diseñó una cobertura de riesgos aparentemente sofisticada pero no por eso perfecta. De hecho la estructuración del fondo  es cuestionable. Se afirma que se invertirá $us 100 millones respaldados por las retornos que se espera de la inversión de $us 50 millones. Primero, la inversión de los 50 deben garantizar no 100, sino los 150. Segundo, los $ 50 millones también están en riesgo, aunque sea bajo. Tercero, que papeles, en el mercado nacional o internacional,  están rindiendo en torno 9,5% para que en doce años se devuelva $ 150 millones, en el peor de los casos. Bueno alguien dirá que esta operación sólo requiere generar $60 millones porque los otros 90 están cubiertos por la garantía de los industriales agropecuarios (30%) y los Fondos de Garantía para el Sector Productivo creados con el 6% de las utilidades de los Bancos (30%). Pero aquí también surgen interrogantes válidas: 1. ¿En el caso de garantía de los industrias estas son con tierras y maquinarias? No. En realidad, se habla de cobertura (y no de garantías), supongo que son quirografarias, es decir, papelitos con firmas.   Y 2.  ¿Qué si las ganancias de los bancos bajan a futuro?.  Claramente esta otra garantía también es débil.  

En suma, si el gobierno debe apoyar a los sectores productivos en crisis, lo debería hacer utilizando otros recursos y no tocar los fondos de ahorro de los bolivianos. No es consistente hacer discursos grandilocuentes sobre el éxito del modelo económico y después dar la sensación de estar raspando la olla, tocando plata que no es suya.



Tuesday, January 24, 2017

2017: ¿El año de los elefantes negros?

Retomo mi columna con energía renovada y esperanza. Creo que aún es tiempo de ponerse el turbante, sacar la bola de cristal y realizar algunas previsiones de lo que puede pasar, en términos económicos, en el año 2017, siendo que hoy se cumplen 11 largos años de la administración del Presidente Morales. Así que abróchense los cinturones y mantengan el sillón en posición vertical que esta columna va a despegar. Que todos tengamos un muy buen viaje analítico  y un año asustadoramente feliz, por lo menos en lo personal, porque el contexto económico y político, tanto nacional como internacional, las cosas no se pintan muy bien.  

En su último libro: “Thank you for Being Late”, Thomas Friedman, sostiene que vivimos tiempos donde aparecen con mucha frecuencia,  los "elefantes negros.” La alegoría conceptual, creada por Adam Sweidan, es un cruce imaginario entre un "cisne negro,” que define a un evento como inesperado o improbable, pero con enormes ramificaciones e impactos, y un "elefante en el living ” que expresa un problema que está en nuestras narices, pero al cual no lo queremos ver y sobre todo, nadie quiere hacer nada al respecto.

En el contexto nacional, un cisne negro fue la escasez de agua en la ciudad de La Paz, problema del cuál nos enteramos - simultáneamente, el 28 de noviembre - tanto el gobierno como los ciudadanos y cuyas consecuencias económicas y políticas son muy fuertes. Un ejemplo de elefante en la cristalería es la apreciación del tipo de cambio. El problema es gigante, todos lo vemos, nadie hace nada, pero cuando el paquidermo se mueva o salga en estampida  es fácil imaginarse lo que pueda pasar en la sala. Aquí la muletilla de: “nadie nos dijo” o “no sabíamos”, por supuesto no será válida.  

En ciertos casos los cisnes negros son en realidad elefantes negros. Un ejemplo clásico, según, Sweidan, es un rebaño paquidermos negros ambientales como el calentamiento global, deforestación y la escasez de agua dulce. Estos problemas están frente a nuestras narices. Los elefantes están parqueados en nuestros bosques, montañas y ciudades, los vemos todos los días y nos recusamos a reconocerlos como desafíos. Entre tanto, cuando veamos los impactos desastrosos que causaran estos problemas diremos que se trata cisnes negros, fenómenos que nadie podía haberlos previsto, pero en realidad, siempre fueron enormes elefantes negros que estaban durmiendo a pierna suelta en nuestra sala.

En la política y economía boliviana existen varios elefantes negros caminando lentamente por los corredores de la coyuntura pero también en los laberintos estructurales de la economía. Mencionaré algunos de ellos. Desde el 2014, el sector público boliviano registra un elevado déficit público (3,6% del PIB). Ya son 3 años seguidos de un enorme hueco fiscal (2015 = 6,6% del PIB y 2016 = 6% del producto) y en el año 2017, está previsto que este alcance el 7,8% del mismo agregado económico. El problema está frente a nuestros  tiernos y revolucionarios ojos. El paquidermo engorda todos los años y nadie hace nada al respecto. ¿Nos sorprenderemos cuando este elefante negro salga en estampida y se lleve por delante toda la coqueta cristalería del proceso de cambio?  ¿Diremos que no los vimos echados en las alfombras persas en las nuevas salas de Ministerio de Economía y Finanzas Públicas?

Según los malévolos del FMI, la apreciación cambiaria del Boliviano estaría en torno del 40%, esto resta competitividad a nuestras exportaciones, especialmente las no tradicionales y genera una competencia desleal en el mercado local, para la industria nacional. El atraso cambiario también podría ser categorizado como un elefante negro.  El problema está frente a las respingadas narices de nuestras autoridades que prefieren matar con la indiferencia al paquidermo, y considerarlo un simple cisne inmaculado. ¿Hasta cuando esta estrategia funcionará? Las reservas internacionales que sostienen el equilibro de esta variable han caído en cera 5 mil millones de dólares en dos años. Pero desde el árbol del poder lo único que se hace es alimentar al gigante mamífero con maníes. consignas y piropos.  Las malas lenguas dice que hasta tiene: El Dumbo leninista, el centinela monetario del proceso de cambio.  


Otro paquidermo negro, que pesa cerca a 14 mil millones de dólares, es el sistema de pensiones (AFPs). Este se mueve en una gelatina institucional, porque hace más de 5 años fue estatizado pero su administración continúa en manos privadas, bajo la mirada lejana de una Gestora Pública, que no termina de arrancar y un supervisor débil, la Autoridad de Pensiones. ¿Está siendo bien cuidado este elefante? ¿Las inversiones que se realizan con nuestras contribuciones responde a parámetros técnicos de bajo riesgo o ya entró el criterio político en la gestión de estos recursos, como parece ser la inversión en un fondo que prestará al sector agropecuario? Dios nos guarde si este mamífero se debilita por malas inversiones y sale corriendo por el medio de la sala.

En cuanto los cisnes blancos neo revolucionarios se ven mimosos y presumidos las plumas en el espejo de la macroeconomía, enormes elefantes negros caminan junto a nosotros. Ignorarlos ciertamente es una mala estrategia, el 2017 podrían asomar sus trompas y causarnos serios problemas.  Y la excusa de que no los veíamos será rechazada por la población.

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