Monday, July 17, 2017

De la espuma del consumo a los ríos de la productividad

El tiempo y el metalenguaje de la política generalmente se concentra en la descripción de las fotografías de la historia económica corta. En 2017, la economía crecerá en cerca de 4,7% y será el mejor indicador de América Latina. O en el periodo 2006 y 2016, el crecimiento promedio fue de 4,9%.  Click, la foto está lista para el photoshop de la propaganda y de las redes sociales.  Entender la economía como una sucesión de selfies -como dijo Fernando Brauldel- "es concentrarse en la espuma de la historia”; es decir, la sucesión de hechos más visibles pero menos significativos. Cuando se sobre-enfatiza en el análisis económico el crecimiento del PIB y no se habla del desarrollo integral de la sociedad, estamos viendo la superficie y no los profundos ríos que circulan en las estructuras económica, social y cultural. No estamos viendo la película de desarrollo.

Para zambullirnos en las aguas de la estructura del desarrollo nacional utilizaremos dos referencias, analizaremos: a) los avances en transformaciones estructurales vinculadas al aumento de la productividad (capital o mano de obra) y b) los cambios que se han producido en los fundamentos del desarrollo, a saber: acumulación de capital humano o calidad de las instituciones que impulsan el desarrollo integral y lo hacen medioambientalmente sostenible. Nos focalizaremos en el primero, viendo el tema de educación.

 Cuando se evalúa el profundo río de las reformas estructurales, uno de los indicadores  más importantes, no el único,  es la productividad de todos los factores de producción capital, tierra y trabajo, pero, sobre todo, de este último.  Rodrik, Macmillan y Verduzco, en un reciente libro, han mostrado -comparando varios indicadores de productividad y optando por una perspectiva de largo plazo- que existen dos modelos de reformas estructurales. Por una parte, existiría un cambio estructural reductor del crecimiento, que sería el caso de América Latina, y, por otro, tendríamos un cambio estructural inductor del crecimiento económico, que sería el ejemplo de Asia. En este último, la calidad de la educación es fundamental y en el primero invertir en educación tiene un retorno cercano a cero.

 Bolivia está en el primer grupo y haré una explicación preliminar del porqué de esto. Desde una perspectiva de largo plazo, la economía boliviana ha mantenido un modelo primario exportador independiente del tipo de gobierno, nacionalista o neoliberal, y, por lo tanto, tiene una estructura económica poco diversificada, los niveles de pobreza son aún altos, no obstante lo avanzado, para los parámetros latinoamericanos. Entre 1961 y 2016 el crecimiento promedio ha sido 3,16%, en cuanto la población crecía al 2%. Los niveles de pobreza han bajado al 17,8%.

Gran parte de la explicación para este crecimiento y mejores niveles de desarrollo está en los booms de precios de las materias primas, que produce una hinchazón del sector servicios y comercio. En el pasado, los auges externos duraban entre cuatro y seis años. La bonanza desde del 2006 al 2014, nueve años, fue la más larga y la que más recursos extras generó, en torno de 60.000 millones de dólares.

Sin embargo, los booms económicos no son acompañados por aumentos en la productividad promedio.   Según datos obtenidos del Griningen Growth and Development Centre, entre 1961 y 1993 la productividad total de los factores de producción (PTF) habría crecido al mismo nivel de aumento del producto per cápita boliviano. A partir del 1994 se abre una brecha,  la PTF  creció levemente (en promedio 0,13%) y se estancó durante más de 20 años, en cuanto el PIB per cápita subió significativamente, 2,34% al año.

 Dentro de este agregado también es conocido que la productividad laboral es muy baja. Según la economista Beatriz Muriel, sería un tercio de los países desarrollados y la mitad del promedio regional. Quiere decir que si en los países desarrollados hacen una silla en un día,  en Bolivia un trabajador promedio se tarda tres jornadas.  

 De una manera más general, durante el auge del modelo primario exportador se crea un círculo vicioso que le serrucha el piso al desarrollo económico de largo plazo. Con la entrada de dinero a los sectores intensivos en capital, como ser hidrocarburos, electricidad, agua, comunicaciones y transporte, se elevan sus niveles de productividad laboral parcialmente, pero representa tan sólo el 20% del empleo.

Entre tanto, servicios como construcción, comercio, restaurantes, o sectores como la manufactura y la agricultura -que emplean al 80% de la gente, la mayoría en actividades informales- registran niveles muy bajos de productividad laboral y contribuyen con el 50% en la creación del PIB.

 En esta situación, el crecimiento económico de largo plazo se explica por el efecto precio/ingresos y no por saltos en productividad, que sería lo deseable, para que se genere desarrollo sostenible. Además, al concentrarse el grueso del empleo en el sector servicios y comercio de muy baja productividad, esto manda una señal negativa al mercado de trabajo y desvaloriza uno de los fundamentos del desarrollo: el capital humano.

 Éste tiende a empeorar en calidad porque en el mercado laboral de los sectores no transables (mercado interno e informalidad) no exige educación. Lykke Anderson muestra que los ingresos ganados por hora han bajado dramáticamente en 15 años. En 1999, un año adicional de educación implicaba un 11% de mayores ingresos por hora; en 2014 esto bajó a 4,3% para un trabajador promedio. En suma: tener 12 años de escolaridad no rinde mayores ingresos,  excepto honrosas excepciones, como la de los bachilleres que nos gobiernan.

Así, la película del desarrollo nos cuenta que cambios estructurales que consolidan niveles bajos de productividad y que deterioran uno de los fundamentos del desarrollo, como es el capital humano, confirman la hipótesis de que las transformaciones vinculadas al boom de materias primas son reductoras de crecimiento y desarrollo integral.

Gonzalo Chávez A. es economista.


Capital humano y productividad. Cambios estructurales reductores del crecimiento

Capital humano y productividad. Cambios estructurales reductores del crecimiento

Monday, July 10, 2017

Cápsulas económicas. Institucionalismo

Cápsulas económicas. Institucionalismo

Cápsulas económicas. Keynesianismo

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Cápsulas económicas. Neoliberalismo

Cápsulas económicas. Neoliberalismo

Cápsulas económicas. Escuelas de pensamiento económico

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Cápsulas económicas. Qué es la política comercial?

Cápsulas económicas. Qué es la política comercial?

Qué es la política cambiaria?

Qué es la política cambiaria?

Cápsulas económicas. Qué es la política fiscal?

Cápsulas económicas. Qué es la política fiscal?

Cápsulas Económicas. Qué es la. política monetaria?

Cápsulas Económicas. Qué es la. política monetaria?

Elijamos por voto directo al Ministro de Economía

Se dice, en las altas esferas del poder, que están preparando una propuesta realmente revolucionaria que busca profundizar la democracia directa. Dado el tremendo éxito de la elección de los magistrados, cuya transparencia, sofisticación académica, independencia y transparencia  han dejado con la boca abierta al mundo, el proceso revolucionario se prepara para dar un salto cualitativo: la elección por voto directo del ministro de Economía. El pueblo debería elegir al hombre o mujer más versado en temas financieros, contables y estadísticos para cuidar de los bolsillos de la gente  y conducir el luminoso proceso de cambio, y así ser, con mayor legitimidad, el timonel de brazo fuerte, y mirada tierna del inédito modelo económico que tiene embobado hasta al FMI.   
 
  Para llevar adelante esta nueva hazaña de la epopeya neorrevolucionaria se pretende seguir tres pasos. Un examen de competencia sobre la ciencia económica. Posteriormente, los elegidos deberán pasar por un sofisticado escáner de detector de neoliberales desarrollado con tecnología venezolana y sólo con la aprobación de esta maravillosa máquina los candidatos podrán pasar por la bendición del voto soberano. 
 
  Un aquelarre de la más fina flor de economistas de nuestras casas de estudios superiores estarían elaborando las preguntas para el examen de competencia. Para unirnos a esta patriótica causa, algunos agudos internautas de las redes sociales y su escribidor de domingo no podían quedar indiferentes, por lo que, humildemente, proponemos algunas preguntas y  una metodología para evitar las adivinanzas en los exámenes de selección múltiple. A saber: dos malas respuestas anulan una buena.  Así que papel y lápiz o entre a la siguiente página https://goo.gl/forms/CsTbupi8eaBFuHEj1 y responda electrónicamente. Los resultados globales son anónimos pero usted podrá ver su nota. 
 
 Aquí van alguna de las interrogantes ordenadas por áreas: Preguntas generales. 
 
1) ¿Cuánto del crecimiento del PIB es consecuencia del narcotráfico y del contrabando? a) Menos del 2%, b) más del 2%, c) nada pues, no seas pro imperialista. 2) Si la economía entra en crisis: a) Pides apoyo al ALCA. b) Pones la cara de Solís, quien decía: "Hazte el soncito y serás feliz”, y sigue afirmando que la economía está blindada. c) Reconoce los problemas y cortas gastos e inversiones públicas  superfluas. 3) ¿Crearía un nuevo Fondo Indígena y a cuál de los siguientes patriotas le encargaría su administración: a) A su suegra. b) A El Santo.  c) A la líder Zapatista.   4) ¿Qué opinas del nuevo edificio del Ministerio de Economía: a) Está muy mono, es la prueba de que el modelo funciona.  b) Es un monumento al cemento, la fealdad y la opulencia. c) Tiene una coqueta fuente que es mejor que la Chito alcoba. 
 
 Preguntas de microeconomía. 1) Un monopolio es: a) Una falla de mercado donde una empresa abusa de los precios. b) El mejor juego de mesa inventado por los gringos.  c) La producción de coca en el Chapare. 2) Ceteris Paribus significa: a) El alias de Adam Smith. b) Manteniéndose todo los demás constante.  c) Proceso de cambio en tupi guaraní. 3) ¿Cuántos neoliberales se necesitan para cambiar un foco? a) Ninguno, las fuerzas del mercado lo cambiarán.  b) Se robaron hasta los focos estos perros. c) Quién necesita focos frente a la luminosidad eterna del proceso de cambio. Preguntas numéricas y estadísticas. 1) ¿Cuál de las siguientes fórmulas describe mejor el glorioso proceso de cambio? a) logxy = logx +logy. b)   V-E+F = 2, porque el proceso es imaginario.  c) C=M+D-T donde C es corrupción,  M es monopolio, D es discrecionalidad y T es transparencia. 2) ¿Cómo se escribe el cero en números romanos? a) En Roma no había ceros a la izquierda.  b) La letra O.  c) X-X. 3) Meter la cuchara al dulce significa: a) 10% del valor total.  b) Mita a mita.  c) Comer bien riquito. 
 
 Preguntas macroeconómicas. 1) La política fiscal es: a) La que lleva adelante la Fiscalía para perseguir a los vendepatrias. b) La gestión de los ingresos y los gastos/inversiones de acuerdo a un presupuesto. c) La acción de unos cuantos burócratas. 2) Déficit público en aymara se dice: a) janiwa utkiti colque. b) Manka gastos.  c) Lunthatas in action. 3) Inflación es: a) Un invento de los neoliberales que quieren perjudicar Bolivia.  b) La subida generalizada de los precios.  c) La palabra preferida de los malditos falsos analistas.  4) La tasa de interés: a) Debe fluctuar libremente.   b) Debe ser regulada adecuadamente.  c) La tasa sirve para tomar té y el interés depende de con quién se esté. 5) ¿Qué es lo que limita el crecimiento económico? a) La escasez de ahorro. b) La falta de inversión pública, tecnología e instituciones. c) El imperio y sus lacayos.
 
  Aprobado este examen viene la prueba del escáner por el cual deben pasar los aprobados. ¿Cómo funciona esta maravilla creada por el ingenio del socialismo del siglo XXI? Cuando algún candidato promercado pasa por estos aparatos se activan fuertes alarmas y altoparlantes poderosos repiten, sin parar, improperios como: vendepatria, pillo, sarnoso neoliberal y otros adjetivos irreproducibles. 
 
 En casos extremos, los detectores de neoliberales, que están decorados con coquetos motivos que recuerdan a la Puerta del Sol, sueltan lenguas de fuego para hacer retroceder a los mugrientos seguidores de Milton Friedman. Ahora bien, si un candidato,  auténtico revolucionario, atraviesa el artefacto, los parlantes sueltan la melodiosa voz del luminoso líder bolivariano, cantando: "rojo, rojito…” en do mayor, acompañado por un coro de zampoñas chapareñas e, inmediatamente, de lo alto del detector se proyectan luces multicolores con la esfinge del Che que alumbran y señalan el sacrosanto camino del cambio.
 
 Bueno, sólo después de esta peripecia se llevará a consulta popular a los candidatos a ministro de Economía.  Ahora, si esta propuesta le parece tan descabellada, como la elección de magistrados, siempre puede votar nulo. Los resultados de los exámenes de esta ficción analítica serán publicados en las redes sociales.

Monday, July 3, 2017

Cápsulas económicas. Depreciación del tipo de cambio real

Cápsulas económicas. Depreciación del tipo de cambio real

Cápsulas económicas. Apreciación del tipo de cambio real

Cápsulas económicas. Apreciación del tipo de cambio real

Cápsulas económicas. Definición de economía de mercado

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Cápsulas económicas. La intervención del Estado en la economía

Cápsulas económicas. La intervención del Estado en la economía

Cápsulas económicas. Que es la productividad?

Cápsulas económicas. Que es la productividad?

Cápsulas económicas. Balanza Comercial

Cápsulas económicas. Balanza Comercial

Cápsulas económicas. Fallas de mercado

Cápsulas económicas. Fallas de mercado

Cápsulas económicas. Qué es el tipo de cambio real?

Cápsulas económicas. Qué es el tipo de cambio real?

Cápsulas económicas. Qué es el PIB?

Cápsulas económicas. Qué es el PIB?

Nada por aqui. Nada por allá. !Fuera manos. Trabaja vista!

A la voz de "nada por aquí, nada por allá ¡fuera manos, trabaja vista!”, el 1 de mayo de 2006, el nuevo gobierno realizó el truco de magia política más exitoso de su gestión. Para asombro de la audiencia ávida de un cambio,  el mago neorevolucionario sacó el sombrero de copa alta, se puso los guantes blancos, colocó al Ejército en su mejor gala de guerra, colgó sendos letreros decorados con vistosas whipalas y a la cuenta de tres, extrajo de la galera, ante el asombro y júbilo del público, el gordo conejo de la nacionalización que hizo llover dinero. A rigor, esta medida fue una renegociación de contratos con las empresas petroleras transnacionales y no una expropiación, como se esperaría de una nacionalización clásica. 

 En la época,  dicen las malas lenguas vendepatrias que el renombrado ilusionista David Cooperfield al enterarse de semejante hazaña se preocupó por su reinado en el mundo del encantamiento. En un país pequeño como Bolivia, la magia de la nacionalización había generado cientos de millones de dólares adicionales a las arcas del Estado y elevado la popularidad del hechicero a 80%. Los trucos de hacer desaparecer elefantes o edificios quedaron avergonzados ante la aparición de montañas de dinero.

  Por supuesto, los ríos de dinero que surgieron prácticamente de la nada, como se dice técnicamente,  fueron atribuidos a la nacionalización de los hidrocarburos. Así comenzó un magnífico presterío del consumo en el país, cuyo pasante, con el pecho inflado como huminta cochabambina, era YPFB. 

 Los ingresos provenientes del impuesto directo a los hidrocarburos (IDH) subieron de $us 5.497 a 15.602 millones; es decir, crecieron en 184%. Gobernaciones, municipios y universidades también  recibieron lo suyo, sus ingresos escalaron de $us 10.329 a 29.225 millones, un salto de 183%.

  El pasante YPFB incrementó sus ganancias -redoble de tambores, doradas trompetas del proceso de cambio en do mayor, salva de media hora de cuetillos pendejos y un largo ¡chachachan!- en 6.876% entre 2006  (Bs 97 millones) y 2014  (Bs 6.878 millones). ¡Ay Mamita de Urkupiña, las cosas que haces cuando te piden plata!

  A los herejes que se atrevieron a preguntar si no había también un efecto precio del petróleo (que llegó a 110 dólares el barril en la época) y el gas natural (10 verdes el millar de pies cúbicos) en la explicación de los nuevos ingresos, se los despellejó en plaza de la opinión pública, acusándolos de herejes apátridas y víboras ponzoñosas de las ciénegas neoliberales.     

  También la magia de la nacionalización llegó a la macroeconomía a través de magníficos superávits fiscales. Entre el 2006 y el 2013 el excedente del Estado fue de 1,8% del Producto. 

Entre tanto, el tiempo, el implacable, pasó "sin medida ni clemencia”, como reza  el glorioso vals, y a partir de  2014 los datos cambiaron de curso vertiginosamente. En efecto, los ingresos por el IDH cayeron de $us 15.602 a 6.163 millones, una reducción de 60% en dos años.  Las rentas de las gobernaciones, municipios y universidades se contrajeron en 35% entre el 2014 ($us 29.225) y el 2016 ($us 19.046 millones). En la misma dirección fueron las ganancias de YPFB, que pasaron, en caída libre,  de la friolera de  Bs 6.767 en el 2014 a  Bs 254 millones en el 2016, una contracción del 96%. Y en sintonía con el periodo de vacas flacas, en el mercado internacional del petróleo y el gas natural  volvieron los déficits  públicos  elevados;  a saber: el 3,4% del Producto en el 2014; el 6,9% en el 2015; el 6,6% en el 2016 y para el año que transcurre se espera un agujero público de  7,8% del PIB. 

 ¿Qué pasó? ¿Chakatau nacionalización? ¿Hubo una conspiración de  Cooperfield para denostar a los magos nacionales? ¿El fascinador local perdió el encanto y velocidad de los dedos? No, nada de eso. 

  A rigor, ocurrieron dos cosas: primero, terminó el súper ciclo de precios de las materias primas, y, segundo, la nacionalización de los hidrocarburos  -que aún flamea en los mástiles del glorioso proceso de cambio como el divisor de aguas de la economía nacional- mostró que se le atribuían virtudes que no tenía. El fetichismo de la nacionalización se desvaneció. 

 Porque, en buena ley,  el salto en los ingresos  públicos venía del maravilloso incremento de los precios del petróleo e indirectamente del valor del gas natural y no de la nacionalización per-se. El haber incrementado la participación del Estado en la torta petrolera,  subiendo los impuestos en el sector, fue una buena idea tributaria, pero fue un truco menor, una alegría financiera de humo y de corto plazo, porque dependía del aumento de los precios del petróleo. De hecho, ahora que el precio del crudo está en torno de los 45 dólares el barril y el valor del gas natural está entre cuatro y seis verdes el millar de pies cúbicos, y los impuestos de los hidrocarburos no se modificaron, los ingresos se desplomaron. 

  En suma: durante más de 11 años  el discurso político y propagandístico atribuyó, a la medida de la nacionalización, la bonanza económica, cuando en realidad eran los precios fabulosos de los hidrocarburos los que explicaban los mayores ingresos.  Ahora que se derrumban los precios del crudo y, por ende, del gas natural, muy convenientemente, se echa la culpa de la crisis financiera de ingresos, ahora sí a la caídas de precios y les aseguro que más adelante al imperio. 

  Ahora el mago en cuestión sigue vendiendo su charque: "jovena revolucionario, papito churro, cholita amorosa, acérquese sin miedo, voy a hacer la magia del siglo, oye chiquito de azul no me pises la víbora no ve que es de plástico. Nada por aquí, nada por allá. ¡Fuera manos trabaja vista!”.
 
Pero ahora,  frente una disminuida asistencia, sale de galera un escuálido ratón que ya no impresiona a nadie. 

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