Monday, September 29, 2014

La emoción frente al lingote

El siguiente artículo fue mencionando en el debate Presidencial que organizaron los periodistas el 28 de Septiembre 2014.  

Industrialización = especialización o diversificación ? Revisado

La emoción frente al lingote

Hace pocos días entró en operación la planta de Karachipampa, que estuvo parada por casi 30 años. La prensa reflejó el histórico hecho con sendas fotos. La foto que más me impresionó fue aquélla donde toda la nomenclatura del poder actual mira extasiado el símbolo del progreso, el primer lingote de metal producido. 
Por fin el inicio de la ansiada industrialización de los minerales. Cabe recordar que Inglaterra fundió el hierro hace 200 años. Las primeras fundiciones en América Latina datan de los años 30 del siglo pasado. El referido hecho, además de reflejar imaginario de desarrollo del Gobierno, puede tener dos lecturas:
La primera que sostiene que más vale tarde que nunca, que la economía boliviana inició el catching up (el ponerse al día) de la industrialización, agregando valor a las materias primas. 
Se inicia el camino de la convergencia que nos llevará al primer mundo. Desde los balcones sagrados del poder se proclama: vamos bien. Los siguientes pasos serían la siderurgia, el laminado y elaboración de productos más complejos. Es decir, un proceso de industrialización vertical, que a  partir del lingote, en algún momento se llegará al automóvil.
La segunda interpretación es más pesimista y sostiene que esta visión de industrialización oficialista no es la  más adecuada. Esto es reeditar el modelo nacional desarrollista de nuestros abuelitos, que consolida nuestra función de proveedor de materias primas, aunque éstas tengan algo más de valor agregado, en la división internacional del trabajo. Es decir, refuerza la idea de especialización en el sector primario exportador (minerales y gas natural). 
La experiencia internacional muestra que la industrialización de los recursos naturales no genera desarrollo integral. Además, los ingresos de estas actividades son muy vulnerable a los vaivenes de los precios del mercado mundial. Por ejemplo, si el precio de la plata cayera, esto afectaría a toda la cadena del sector.
Esta concepción de desarrollo vuelve a la idea de especializar a la economía  en lo que mejor sabe hacer con un barniz industrializador. A saber,  la producción de minerales con cierto valor agregado, sin cambiar la esencia de la matriz productiva. 
La industrialización de los recursos naturales con integración vertical no rompe con la visión neoclásica del comercio internacional. Cabe recordar que el principio   de la ventaja comparativa  de David Ricardo  establece  que  los beneficios del comercio están en la especialización.
Por estas tierras de Dios, los neorrevolucionarios de palabra y neoliberales de acción nos condenen a vivir de los frutos y tisidas de la Pachamama, aunque ahora en otras formas de productos.
Una visión más heterodoxa y keynesiana de la economía, a la cual me adscribo, sostiene que el desarrollo económico integral y sostenible y, por lo tanto, una inserción mas competitiva en el comercio mundial,  requiere de diversificación productiva en varios sectores y no sólo de especialización.
Bajo este manto conceptual, industrialización es aumentar las capacidades productivas sobre un rango mucho mayor de bienes y servicios. Puesto de una manera más sencilla, industrialización es aprender a hacer nuevas cosas y no focalizarse en aquellos productos que hace muchos años producimos, aunque ahora le demos un poco más de valor añadido, como es el caso de los lingotes en la minería nacional, o de la urea o los plásticos en el sector de gas natural. 
Ahora,  cuando se analiza lo que en teoría se presenta como industrialización vía diversificación, los ejemplos no son muy alentadores. Con gran pompa se presenta una procesadora de almendras, una planta de palmito, de coca y estevia, una empresa de extracción de cítricos, un criadero de peces y lo que se considera el primer paso de la tercera revolución industrial y tecnológica: la ensambladora de computadoras, donde el 100% de los componentes es chino o americano.
Cabe recordar que hace 20 años, el sector comercial informal en Bolivia arma ordenadores marca Chanchito. Y quien no haya tenido uno de estos computadores que tire la primera piedra. 
La ternura revolucionaria frente a los lingotes fue conmovedora. No quiero pensar qué pasará cuando el lingote se convierta en clavo y ensamblemos tarjetas madre de computadores.
Estas acciones pueden tener un alto contenido simbólico y emotivo, pero están muy lejos de un cambio profundo en la base productiva, que genera una diversificación productiva real.
La agenda de la industrialización contemporánea está vinculada a la revolución de la inteligencia, a los cambios de la tecnologías de información y comunicación, y la masificación de la computación;  se basa en energías renovables a base del hidrógeno, redes de distribución de energía eléctrica "inteligentes”, manufactura digital, tecnologías de la información y sus diversas aplicaciones en el computing cloud.Es una diversificación de otra índole. 
Los lugares de esta revolución en curso son los territorios inteligentes. En éstos habitan grupos sociales e instituciones creativas, que son la energía y motores de la economía creativa. 
Ésta puede estar vinculada a la ciencia, la tecnología, el arte, la historia, los medios de comunicación, la cultura, el turismo, los servicios financieros, manufacturas personalizadas, la arquitectura, el entretenimiento, el activismo social, etcétera. 
Además, la revolución industrial moderna puede ser hecha en la base de la pirámide social, beneficiando a los más pobres.


Gonzalo Chávez A. es economista.

Sunday, September 21, 2014

Cocinar es repartir sabor y amor

Cocinar es repartir sabor y amor
El Movimiento de Integración Gastronómico boliviano (MIGA) ha organizado este mes la tercera Feria Tambo. Entre los varios exitosos eventos que organizaron para revalorizar el patrimonio alimentario boliviano, estuvo una cena preparada a ocho manos en el restaurante Gustu de La Paz, a la cual tuve la dicha de ser invitado.  A continuación me permito compartir el menú.
Por supuesto, una buena comida está acompañada con una mejor bebida, por lo que preparé el espíritu con unos coctelitos pendencieros, de esos que jalan la lengua. Comencé con el coctel chankaka, que en realidad era un hielo redondo-mundo, sostenido en la gravedad de un singani macerado con coplas y travesuras chapacas.
La bebida también tenía naranchelo, un licor que resulta de la maceración de la fina piel de la naranja en corajudos alcoholes de origen indefinido. Cerraba el supremo brebaje de la chankaka, una azúcar ni educada, menos aún centrifugada, que le mantiene la rudeza a la caña, y el puré de naranja, que no lo pude encontrar tal vez por que el singani hizo un prematuro efecto.
Bueno, como no podía ser de otra manera, comenzamos el viaje culinario con un aperitivo "bandera nacional”, que juntaba occidente y oriente. Creo que la entrada era de autoría de la chef anfitrión Kamilla Seidler y su equipo: minisalteñas de harina de coca chapareña y revolucionaria con jigote de cachetes de vaca mimada. El sospechoso verde de la salteña no impidió que esté deliciosamente sabrosa en todos sus jugos. El sonso, conocido también como chicle camba,  rebosado en un inteligente queso gratinado, también estaba delicioso.   
A seguir vino la primera mano culinaria. El diestro para matar el hambre fue Rodolfo Guzmán, de origen chileno, dueño del restaurante Borogó en Santiago, el quinto mejor de América Latina. Presentó un crudo de llama atrevido en su sabor y presentación. La llama, como vino al mundo, reposaba sin pudor en una cama de forma de pan, cercada de hojuelas de papa, que más parecían cuchillas de matador.
También se podía sentir un fruto agridulce que no conseguí reconocer. El platillo fue acompañado por una cerveza Blumental Quinoa, que por el cuerpazo que tiene debería preocupar seriamente y, en algunos casos, avergonzar a varias de las rubias del mercado.
Como jugaba en su cancha, Kamilla del Gustu tuvo que extremar recursos, como se dice en la jerga del fútbol,  pero su conejo suave sacó pecho y cara por los ingredientes bolivianos.
La crema de choclo estaba muy buena y el limón tenía un comportamiento ejemplar en el plato. La hierba luisa -a quien no tengo el gusto de conocer, pero dicen que es una princesa- le daba un toque fresco a un conejo que claramente se le notaba que había sido feliz. Tal vez uno de los mejores platillos del Gustu, que por ahora esta en el puesto 32 de los mejores restaurantes de América Latina.
Semejante provocación sólo podía venir acompañada de un ugni blanc de Kohlberg (2012), cuyo único reproche que darle es que fue poco, como en misa de pueblo. 
La tercera propuesta gastronómica tenía la firma de Tomás Rueda, del restaurante Donostia, de Bogotá. Trajo a la mesa una idea de campo, un concepto rústico: una trucha cariñosamente envuelta y cocinada en hojas-sabanas de japaina, como lo hacen varios grupos indígenas en la Amazonía de América Latina.
Acompañaba este plato unas coquetas betarragas que nadaban, sueltas de cuerpo, en un yogurt natural.  El maridaje fue un l’rose, Magnus de 2011, que para mi gusto estaba demasiado dulzón y ácido.
El chef argentino Fernando Rivarola, del restaurante bonaerense El Baqueano, sugirió a los comensales una achojcha rellena con carne de llama, cercada de quesos fundidos de varias texturas.
Al auquénido se le notaba la fibra ancestral, ciertamente forjada en largas caminatas por el altiplano. Las preciosas y sabrosas flores que se arrastraban por la achojcha no fueron capaces de disfrazar la rigidez de la llama. Este platillo me recordó una vieja especialidad gastronómica de Patacamaya: Bife a la James Bond, frío y con nervios de acero. Felizmente, el vino Syrah Uvairenda de Samaipata estaba bueno. Lo que confirmó el viejo adagio que dice: Beberás y vivirás.  
En estas circunstancias, cerrar la cena con el postre era un desafío supremo. Se había producido una inflexión en el tren del deleite y muchos ya estábamos satisfechos. Pero Kamilla sacó un as ganador. Llegó a la mesa una chirimoya helada con caramelo de ají y hojuelas de tomate de árbol. 
La cena a ocho manos había terminado, pero el recuerdo del placer recién comenzaba. Además, mostraba que para hacer una cocina boliviana universal había que ratificar lo mágico de lo local y, como dice Alexta Atala, "no hay grandes platos sin grandes productos”.
Y detrás de platos y productos están los cocineros y los productores agropecuarios, todos ellos actores de un cluster gastronómico que ojalá se consolide en La Paz.

Gonzalo Chávez A. es economista

Sunday, September 7, 2014

Por Decreto Supremo a la Universidad de Harvard

Por Decreto Supremo a Harvard. Articulo ampliado y corregido.  Al final de este coloco 1. La convocatoria del Ministerio de Educación. 2. El Ranking shanghai. 3. Como aplicar para Harvard y ganar una beca de la  universidad en el área de ingeniería 


En la semana que termina, el Gobierno ha anunciado un programa de ayuda financiera para que estudiantes bolivianos asistan a la mejores universidades del mundo. Con bombos y platillos se dijo que nuestros jóvenes irán a Harvard, MIT, Stanford y otros grandes centros del conocimiento. Como es de práctica, en un momento electoral,  se puso  un nombre rimbombante al programa "100 Becas de Estudio para la Soberanía Científica y Tecnológica”. Como no podía ser de otra manera esto me produjo un júbilo precoz por tres razones: dos altruistas y otra de vulgar vanidad. Primero, me alegré porque, tal vez inspirados por los duendes de los votos, los dueños del poder se liberaron de sus burkas ideológicas y decidieron promover la asistencia de nuestros profesionales a universidades norteamericanas y europeas. En el pasado cercano, una forma de insultar a algún parroquiano, que no comulgaba con la religión del proceso de cambio, era acusarlo de haber estudiado en Harvard o el MIT; ambas, supuestamente cunas del neoliberalismo y de la ciencia maligna globalizadora. Segundo, porque esta iniciativa es uno de los caminos para dar un sacudón de capital humano a nuestra economía. La tercera razón más presumida es que en un artículo que escribí en mayo de este año -titulado "Yachay, compañero manta”- propuse exactamente esta idea, aunque con más recursos. Bueno, pero pasado el primer grato impacto y leyendo con más cuidado la convocatoria para las becas, me dí cuenta que  la propuesta está inspirada más en un entusiasmo político que en la realidad. 


El programa es simpático pero completamente desinformado.  Por Decreto se sugiere que con la intervención del Ministerio de Educación, nuestros jóvenes entrarán, por ejemplo, a Harvard y otras grandes universidades. La convocatoria parece copiada de los requisitos para acceder a un cargo publico. Ser boliviano (a), una serie de documentos como notas y promedios, CV, certificando de antecedentes, etcétera. La instancia que elegirá a los beneficiarios del programa de becas será el recién creado Consejo Interinstitucional de Becas de Estudio para la Soberanía Científica Tecnológica (CIBEST), quién tomará un examen. Hasta aquí la propuesta tiene sentido. Los siguientes pasos son surreales y muestran que los que elaboraron la propuesta o no tienen la menor idea de cómo funcionan los sistemas de admisiones de las grandes universidades (que según prestigioso ranking de Shanghái  están en Estados Unidos), o el Gobierno reactivó relaciones con el país del norte y se tiene un convenio único en materia académica. 


Veamos. En el tema del inglés, transcribo literal: "los postulantes deberán hablar fluidamente el idioma inglés, aunque no cuenten con la certificación TOEFL”.  El TOEFL es una prueba que mide el nivel del ingles, y si no cuenta con éste, ¿cómo se sabrá si el candidato sabe el idioma? La cosa se pone más divertida aún, si el candidato no cuenta con este test,  "en ese caso, el Ministerio de Educación será el encargado de gestionar la obtención del certificado de TOEFL”. ¿Es decir, algún funcionario irá a tomar el examen, o existe algún convenio de sólo presentación de buenas calificaciones de un instituto nacional de inglés o el divertido Open English de la TV le extenderá la certificación?  Este es un examen individual estandarizado mundial y no resultado de un trámite institucional. Pero, el rosario de desconocimiento se amplia. "El Ministerio de Educación gestionará el ingreso del beneficiario de la beca a una universidad que se encuentre entre los rankings mundiales”. ¿Quiere decir que funcionarios de esta repartición pública llenarán las extensas aplicaciones en inglés, traducirán todos los documentos del becario, escribirán el ensayo de presentación, o la propuesta de investigación; en el caso de un doctorado, realizarán el levantamiento bibliográfico sobre el tema a ser desarrollado en el PhD, conseguirán tres cartas de recomendación de académicos reconocidos en las diversa áreas, darán el  examen GRE o GMAT por el candidato? Otra vez, la postulación a cualquier universidad que juega en las ligas mayores es individual y no un trámite burocrático. 


Pero agarrémonos de la buena intención y supongamos que no es una demagogia electoral.  Usted, potencial becario no pierda el entusiasmo, haga su aplicación al programa de becas nacional, puede ser uno de los seleccionados, pero  no ingresará a una gran universidad, digamos norteamericana, si es que de manera individual no toma el examen del TOEFL y saca por lo menos 80 puntos, o si en el GRE general o de matemáticas no tiene un récord superior a 800 puntos. En el caso del doctorado, en universidades inglesas, por ejemplo, piden una propuesta de investigación. Las cartas de recomendación también son claves y obviamente no puede ser de su jefe, sino de profesores reconocidos en el área y con contactos en la universidad que se aplica. Recuerde que está compitiendo con miles de postulantes en el mundo, siendo que los asiáticos son los más competitivos. Ahora, si realmente usted es muy bueno y hace una excelente aplicación, no necesita de los recursos del Gobierno boliviano para acceder el PhD en ingeniería y ciencias aplicadas de Harvard o MIT. En la página de estas universidades dice claramente:  All students admitted to our Ph.D. program receive full financial support. This includes tuition, fees, and a cost-of living stipend. Traduccción libre: Todos los estudiantes a nuestro programa de doctorando reciben ayuda financiera completa. Esto incluye el pago de la colegiatura, otras tarifas y una beca para cubrir los costos de vida.


1.http://www.minedu.gob.bo/files/documentacion/convocatorias/2014/BECAS_ESTUDIO_SOBERANIA_CIENTIFICA_TECNOLOGICA.pdf
2. http://www.shanghairanking.com
3. http://www.seas.harvard.edu/audiences/prospective-graduates/apply

Monday, September 1, 2014

EL REVERDECER DE LA NACIONALIZACION

La agenda económica electoral al borde del aburrimiento. La vieja cantaleta de nacionalización y el fantasma cansado del gasolinazo

Después de ocho años de gestión gubernamental y tres elecciones, incluida la que se avecina en octubre, la agenda económica del proceso electoral continúa dominada por el tema de la nacionalización y el destino del excedente de los recursos naturales, en particular del gas natural. Cuando se esperaban propuestas frescas y renovadas en los diferentes ámbitos de la economía y la sociedad, la coyuntura electoral revive el maniqueísmo del rentismo.

Nuevamente la sociedad política se divide entre los vende patria y los héroes nacionalistas, se sobre simplifica la realidad y comienza la prestidigitación de los datos y la manipulación de la información.
Desde la parte de la oposición surge la idea del volver a la fórmula del 50/50 %. Regalo político de bandeja para oficialismo, que sale con la artillería pesada de la propaganda. Es el pretexto perfecto para revivir los laureles de la nacionalización. La denuncia indignada: ¡Se quiere volver al pasado neoliberal! 

Surge el discurso paternalista en torno a los recursos naturales. Se grita a los cuatro vientos que se busca perjudicar a los abuelitos, los niños, la universidades, las mujeres, las regiones; todos convertidos en dóciles beneficiarios de las rentas del gas. Se perderán millones de dólares por la vuelta del viejo modelo del fifty - fifty.

La historia oficial sostiene que después de la nacionalización, el 82% de la renta del gas natural se queda en Bolivia, en cuanto que para las empresas petroleras transnacionales tan sólo resta el 18%.
En el siguiente capítulo de la saga del rentismo, la oposición denuncia que más allá de los impuestos cobrados a las empresas, a éstas el Estado boliviano se les reconocería varios costos de operación y administración. Por lo tanto, las empresas petroleras muerden un pedazo mucho más grande de la torta que el 18%. 

El Gobierno, pescado en una situación incomoda, reconoce que, incluyendo los costos recuperables, la participación del Estado sería de 75%. Los datos son torturados y se ponen al servicios de las causa electorales-políticas.

La información estadística del sector de hidrocarburos pierde su majestad. La propaganda substituye a la realidad de los hechos. Todo vale en el imaginario rentista. En este contexto, alguien podría decir que el 18 o 25% de la renta gasífera, con la que se quedan las transnacionales, sigue siendo un valor muy elevado, especialmente si se compara éste con la rentabilidad que reciben los bolivianos de a pie por sus ahorros en el sistema financiero nacional, que, en el mejor de los casos, no pasa del 6% al año.

Alguien más extremo podría preguntarse: ¿por qué a las inversiones extranjeras se les reconocen ganancias que son tres y cuatro veces más grandes que los réditos que reciben los inversionistas y ahorristas bolivianos? ¿Por qué se produce esta discriminación? La patria rentista se disputa ferozmente los ingresos del gas, en cuanto el pueblo productivo deambula en un desierto sin propuestas de políticas públicas.

Vinculado a lo anterior, vuelve otro viejo tema del desarrollismo nacionalista que también entra al ruedo de la campaña electoral: ¿qué hacer con los subsidios a los hidrocarburos? Las respuestas confunde al electorado. 

Neorevolucionarios atacando las subvenciones con argumentos neoliberales. Los subsidios distorsionan la asignación de los recursos, que enceguecen los precios y que desfiguran completamente los mecanismos de la oferta y la demanda. Es como un cáncer en la economía.
Del otro lado, neoliberales defendiendo los subsidios usando ideas populistas. Las subvenciones a los derivados de los hidrocarburos benefician a los más pobres. Desde estas filas se anuncia una hecatombe política y económica, se viene un gasolinazo. Y frente a la amenaza, de este fantasma tan temido, la respuesta del oficialismo es el anuncio de un proceso de substitución de importaciones bajo el patrocinio de Harry Potter; retiraremos los subsidios pero sin modificar los precios de los derivados de los hidrocarburos y sin producir inflación.

El concurso de magia está abierto en Hogwarts. Produciremos gasolina y diesel nacional a costos muy bajos y así el precio de la gasolina se mantendrá bajo. Ver para creer, pero lo más probable es que el subsidio no desaparezca sino vaya para las empresas que produzcan los derivados nacionales del petróleo. Al calor de la demagogia, a nadie le importa la consistencia técnica de las propuestas.
Como en un museo de grandes novedades, la historia camina mordiéndose la cola, se reviven las viejas epopeyas y la agenda económica se repite, vuelven los viejos trucos. Nada se dice sobre temas como el sistema judicial y el desarrollo económico, los desafíos de construcción institucional y productividad, la diversificación productiva, la revolución tecnológica, entre otros decenas de temas.
Esto no es bueno para el "agárrate cómo puedas” de la coyuntura electoral. El peso pesado de la nacionalización debe derrotar al enmascarado del gasolinazo. El tongo está armado.

La Microeconomía de gasohamburgazo y una sospecha macro

Una nueva gasolina (Ron91) y a un precio más elevado, 4,40 bolivianos, ha ingresado al mercado, produciendo un debate sobre las reales inten...