Saturday, May 29, 2010

Negocios en las nubes

En Bolivia, los últimos 200 años de historia económica han girado en torno de los recursos naturales. El ciclo de la plata, el estaño, el gas natural y ahora, el litio, se repite de manera cansina y predecible y han ordenado nuestro imaginario, las luchas sociales, la economía, la política y han empaquetado muchas veces las esperanzas de la población. La consigna siempre fue: vivir de la pachamama, de los frutos de la tierra. Desde párvulos, a los bolivianos, se les grava en el disco duro de la memoria histórica, el software de que somos unos pobres sentados en una silla de oro. La neorevolución en curso, al igual que el neoliberalismo, no cambió el libreto. Ahora se vuelve a repetir el mantra populista de: La recuperación, distribución e industrialización, ¿imagínese de que? , de los consabidos y siempre bien ponderados, recursos naturales. Por mucho tiempo hemos visto demasiado hacia abajo, escudriñando la tierra, hora es el tiempo de levantar la cabeza y mirar al inmenso y azul cielo, donde miles de nubes de negocios, asociados a las tecnologías de la información, esperan por nuevos emprendimientos.
Con el avance del Internet y los sistemas de comunicación se ha desarrollado el concepto de cloud computing (computación en la nube del internet). En el pasado para ofrecer algún servicio de computación se requerían enormes equipos, ahora con el avance de la tecnología es posible ofertar software, plataformas, procesos, o infraestructura en la nube. Pongamos algunos ejemplos, el primer caso, la empresa mas conocida es Salesforce, que ofrece aplicaciones de ventas, manejo de clientes, marketing, gestión sin la necesidad de bajar ningún paquete de computación ni servidores gigantes. Todos estos paquetes están en la nube del Internet y se los usa en tiempo real, además se los puede adecuar o personalizar para cada empresa. Un ejemplo de servicio de plataforma es Google App Engine que permite ejecutar aplicaciones (bases de datos, paginas web, correos electrónicos, y otros) para cualquier empresa, sin necesidad de equipos grandes o software. Empresas como Paypal, servicio de pago de cuentas, puede encargarse de toda la administración financiera de una compañía desde la nube del Internet, ahorrando recursos y tiempo. Este es un ejemplo de servicios de procesos. Finalmente, ejemplos de servicios infraestructura, son Wmware y Nirvanix que almacenan datos de una empresa, sin necesidad de hardware.
Muchos de estos servicios son pagados, pero con la incursión del software libre han bajado sus costos de manera significativa, constituyéndose en oportunidades de negocios muy interesantes. Existen tres tipo de nubes, privadas (intra-empresa), publicas (todos pueden acceder) y mixtas.

Ahora bien, ¿Cuáles son las oportunidades que la nube ofrece a países pobres como el nuestro? Pues muchísimas. Primero, apostar al desarrollo de las tecnologías de la información ayudaría a un cambio en el paradigma de desarrollo, romperíamos con la maldición de los recursos naturales y el rentismo, que nos persigue hace años. Segundo, esta es la industria del futuro, exportar software depende sólo de un click, ayuda a crear herramientas de desarrollo nuevas y sostenibles, permite ampliar alianzas estratégicas con empresas externas de todo tamaño, ayuda a que el país se inserte en cadenas de valor sofisticadas, promueve la innovación de los modelos de negocios y abre mercados mundiales en dimensiones gigantes.
En Bolivia existe una incipiente industria del software, pero con mucho potencial, especialmente en aplicaciones que tiene que ver con necesidades productivas y sociales, especialmente si se piensa en las necesidades de la sociedad que esta en la base de la pirámide. Ahora, este es un cambio de chip radical. Implica que Estado, Universidades y sector privado trabajen en cluster, invirtiendo en el producto renovable mas importante que tiene el país, el capital humano y la su creatividad.
Industrias que apuesten a la nube deben estar insertadas en cluster tecnológicos, economía creativa y territorios inteligentes, es decir en espacios que vinculen ciencia, innovación, tecnología, arte, historia, comunicación, e investigación. Los territorios inteligentes son diseñados por la comunidad, son resultado de planificación y acción pública-privada. Apuestan al conocimiento, competencia y conectividad, pero también a inclusión y solidaridad. Esto requiere de un liderazgo visionario que rompa con el rentismo. Y de un capital social que apuesta a la generación de valor agregado tangible e intangible.
India es el país que mejor navega en el mundo de los negocios de las nubes, entre tanto un ejemplo más cercano es Uruguay que exporta cerca a 300 millones de dólares en servicios relacionados con tecnologías de la información. Tiene 250 empresas de desarrollo de software, 80 compañías que brindan servicios en el Internet y 360 ensambladoras internacionales.
Bolivia puede ser seguir apostando a la cantaleta de los recursos naturales que nos atan a la tierra, la gran oportunidad esta escrita en las estrellas y las nubes del espacio cibernético. El futuro debe comenzar hoy levantado la cabeza del emprendimiento.

Friday, May 21, 2010

VILLAZON 100 AÑOS

Las ciudades existen gracias a los recuerdos, las localidades se vuelven mágicas en virtud a las esquinas construidas en las memorias de la niñez. Este 20 de mayo del 2010, Villazón cumplió 100 años firmes de historia. Tres cosas me marcaron de esta localidad suspendida en la frontera sur de Bolivia. La puntualidad de los vientos, la cultura del tren y la efectividad del tipo de cambio. Conocida como “el diamante que se pule sólo”, esta región colinda con la Argentina y con mi mejor pasado.

Tal vez pocos conocen que desde Villazón se fabrican, clasifican y distribuyen los vientos a todo Sudamérica. En el diccionario de los vientos, Yvetta Guerasimchuk muestra que otras regiones donde se cultivan los soplos son “el Valle de los vientos, en el noroeste de la China, la cima del Everest – llamada Reina de los Vientos -, casi toda la Patagonia (el país de las tempestades), y la capital de Namibia, Windhoek (comarca de los vientos)” .

Villazón es el refugio de los seguidores de los vientos, conocidos también como los anemófilos. En esta ciudad, los rituales secretos de adoración de las corrientes se los realizan en la estación del tren. En las cavernas de Matansillas, sacerdotes ciegos desarrollan la filosofía de los amantes de los vientos. Los sempiternos rivales de los anemófilos, son los anemofóbicos, grupos que tienen miedo de las brisas y otras ventiscas. Según Yvetta: “La historia de la humanidad conoce ejemplos de choques entre anemófilos y cronistas (nombre de guerra de la anemofóbia). Agrava la situación el que sean los cronistas quienes reflejan y analizan estos choques, con lo cual el número de sus victorias aumenta, quedando olvidadas las propias derrotas. Como los anemófilos están mas interesados en el futuro, en las disputas con los cronistas, ya sea con la espada o la pluma, demuestran siempre mejor preparación”. Los anemofóbicos militan fanáticamente en el pasado y no ven el futuro, son los maestros del espejo retrovisor, odian a las bocanadas de viento, al buñuelo de viento, al colchón de viento, a las escalas de viento, a la flor del viento, al mar de viento, a los molinos de viento, a la rosa de los vientos.

En Bolivia , el mundo de las ideas culturales, empresariales, productivas y de la esfera pública parecen estar dominadas por la cofradía de los cronistas que a nombre del cambio intentan encarcelar los vientos en cajas de cristales. Se presentan como revolucionarios pero en realidad son los infiltrados del pasado, son los anemofóbicos vestidos de parlanchines ovejas. Su misión es sólo acumular poder y detener el aire de la democracia. Desde Villazón, los militantes de los vientos, mantienen viva la llama de los huracanes. Lo hicieron en los últimos 100 años, lo harán en los próximos mil periodos.

El destino del tren, como la vida, es pasar y llevar los múltiples mensajes de los vientos a los cuatro confines del planeta. Villazón, en mi primera infancia y juventud, era una estación de tren rodeada de una ciudad. Ahora es una comarca sin las venas del ferrocarril. Amores, noticias, negocios, la política y sus achaques giraban en torno de las locomotoras y vagones. Un pituco coche cama, de origen indiscutiblemente ingles, hacia la ruta La Paz – Buenos Aires – La Paz dos veces a la semana. Por sus elegantes pasillos y el coqueto comedor circulaban la élite nacional viajante y los cultores de la sofisticada ciencia del contrabando. El tren también transportaba a los guerreros anemófilos que viajaban por el globo a sembrar el diccionario de los vientos. Además, el convoy integraba el altiplano con las pampas argentinas en pocas horas y hacia de la ciudad de Villazón, la más cosmopolita de los Andes. Por esta razón desde hace 100 años, por estos pagos sureños, se oye buen tango y se toma mejor vino.

El buen vino lo trajo el tipo de cambio, esto lo supe muchos años después cuando estudie economía. En ciertas épocas, en la mesa de mi casa no faltaba el dulce de leche Sancor, un buen bife de chorizo de carne argentina, que se deshacía antes de recibir el castigo del cuchillo Tramontina y el vino Toro, cuya consiga era: ”si vino al mundo y no toma vino, a que vino?”. En otras oportunidades debíamos conformarnos con el dulce de membrillo de Doña Hortencia, una carne altiplánica dura, que dió origen al famoso bife a la James Bond, (frío, duro y con nervios de acero) y el vino chapaco, que no estaba nada mal, pero que te dejaba un aliento de vaca mirando pasar el tren.

En mi tierna niñez estas transformaciones bruscas en la geografía alimenticia de mi mesa me parecían actos de magia, pero era el resultado del hechizo de las fluctuaciones del tipo de cambio. Mi primera clase práctica de economía internacional fue por lo tanto en la Villazón Business School, nombre que adopto mi blog, y que para conmemorar los 100 del “diamante que se pule solo”, lo invito a visitar (http://chavezbol.blogspot.com/).

No pude ir al agasajo de Villazón 100 años, pero lo festeje con un buen vino y lo que es mejor de todo, con los maravillosos recuerdo que tengo de mi querida ciudad, a la cual mi padre le dio sus mejor años de vida. Salud, Villazón, la ciudad que acuna los vientos.

Sunday, May 16, 2010

Cambio de la Ley de pensiones

Gonzalo Chavez  A.  • Economista- Directo a la yugular. El sistema de seguridad de largo plazo requiere un cambio urgente. Tres puntos sobre el tema de la reforma de pensiones. Cobertura del sistema, recuperación de la solidaridad, y administración de los fondos.
Desde hace casi 14 años, Bolivia cuenta con un sistema de cobertura universal. El Bonosol, ahora convertido y mejorado en Renta Dignidad, es un avance significativo en el régimen de seguridad social de largo plazo. Se lo financia con las rentas provenientes del sector gasífero. Ciertamente no es mucho dinero, pero ha ayudado en el alivio de la pobreza y reactivación económica, desde la base de la pirámide social. Es un ejemplo de continuidad de políticas públicas. Poco importa, si los políticos de turno, en el árbol del poder, lo reconozcan o no. El sistema de capitalización individual que sustituyó al antiguo sistema de reparto, cubre aproximadamente al 25 por ciento de la población económicamente activa. Groso modo, este es el tamaño del sector formal en Bolivia, el restante 75 por ciento de la gente, millones de comerciante, transportistas, trabajadores y profesionales independientes,  productores del sector rural, artesanos, gremialistas, empleadas domésticas no cuentan con un seguro de vejez, y deben rezar que la renta dignidad se mantenga. La ampliación de la cobertura de la seguridad, para que estas  personas lleguen a la tercera edad de manera digna, es un desafío complejo de la política pública. Parte importante de esta población sobrevive en la informalidad neoliberal, una es muy próspera y feliz, porque no paga impuestos, y la gran mayoría es pobre. El proyecto de Ley de Pensiones dice muy poco sobre el tema. Apuesta que los independiente se animen a hacer sus contribuciones. La Ley actual propone lo mismo, y no se avanzó nada en los últimos años. Si reconocemos que se debe ampliar la cobertura, debemos ser capaces de responder las siguientes preguntas son: ¿cómo se financia ésta? y ¿de qué manera el sector informal rico contribuye al sistema?
El tema de la solidaridad. Unas preguntitas: ¿Solidaridad intergeneracional? ¿Los jóvenes son solidarios con los abuelos? ¿Solidaridad intrageneracional? ¿Los que gana más ayudan a los que reciben menos? ¿Solidaridad intersectorial? ¿Los formales son solidarios con los informales, o viceversa? El Fondo solidario propuesto por el gobierno se concentra en las cuatro primeras preguntas, trabajadores con mejores salarios (0.5 por ciento adicional al 10.) y empresas (3 por ciento) deben contribuir para ayudar a los jubilados de menores ingresos. Las empresas pueden financiar estas contribuciones, repasándolas a los precios, los trabajadores  pondrán de sus bolsillos, y aún sufrirán con el aumento del costo de vida, pero ni el Estado ni el sector informal pondrán un solo peso para este fondo solidario. Los que pagamos impuestos subsidiamos la educación y salud del gigantesco sector informal. ¿Será que el gobierno piensa que es suficiente con la entrega de la renta dignidad?
Con el cambio de la Ley de Pensiones, están en juego 4.200 millones de dólares, más del 27% del producto nacional. Dicho de otra manera, buena parte de la riqueza de las clases trabajadores de Bolivia.  Cabe recordar que cada centavo de este dinero ha sido ahorrado en base a “sangre, sudor y lágrimas” por más de 500.000 personas en el Fondo de Capitalización Individual (FCI) que en la actualidad es administrada por las AFPs. Este ahorro colectivo es un patrimonio de los bolivianos(as) que se debe preservarse. 
El tema más polémico del cambio de la Ley de Pensiones es quién administrará estos recursos.  La propuesta del gobierno es que un ente público administre las cuentas individuales. Dados los antecedentes del pasado, de la pésima gestión de jubilación, y la tremenda crisis institucional por la que atraviesa el país, ésta es una muy mala y peligrosa idea. Se trata de una forma de confiscación disfrazada para todos los bolivianos que confiaron en el sistema de capitalización individual. ¿Qué garantías tenemos, los actuales contribuyentes,que estos recursos serán bien administrados?  Voces oficiales han sugerido que se pondrán candados jurídicos a estos fondos y que los administradores de esta entidad pública serán nombrados por la Asamblea. Estas películas son viejas y ya las vimos muchas veces. El resultado es que se nominará a compañeros del partido político de turno, no importa si es el tercero de la lista. Ademas, los nuevos dueños del poder son expertos abriendo candados. Entonces, ¿como creerle la promesa, al cerrajero?
Lo más sensato en el tema de la administración sería tener AFPs privadas y públicas. Estas instituciones deberían competir en calidad, servicios, mejores rendimientos para atraer nuestras contribuciones. Los ciudadanos (as) elegirían, cada cierto período de tiempo, dónde colocar el ahorro de toda nuestra vida. Seguramente, algunos optarán por el sector público y otros por el privado.  Esto es avanzar en la democracia directa y económica.
La yapa, al calor de la negociaciones saliariales del 5 por ciento, se anunció la rebaja a 58 años de la edad de jubilación. El populismo neorevolucionario, sacó tarjeta roja, a un capital humano valioso que aún puede rendir mucho para beneficio del país, tiramos por la ventana la experiencia de varias generaciones. Muy dantesco pasar la factura de esta medida las futuras generaciones. Fiesta en el Infierno de Dante….Escóbar.
chavezbol@hotmail.com 

Friday, May 7, 2010

La venganza del chanchullo

Gonzalo Chavez A.*

La oferta gubernamental de aumento del 5 por ciento sobre los salarios ha hecho que la política vuelva a las calles. Huelgas de hambre, violentas manifestaciones y encendidos discursos, de los principales sindicatos en Bolivia, parecen mostrar que el romance entre el gobierno y los movimientos sociales del sector formal ha llegado a su fin, o por lo menos, está en un momento crítico. ¿Qué paso con los juramentos de amor ideológico eterno? ¿Será que se apagó la pasión? ¿O era un casamiento sólo intereses? Veamos algunas explicaciones.

La presión por mayores salarios se explica también porque a los aprendices de mago se le revelaron sus trucos estadísticos. En el periodo 2007 y 2008, la inflación fue de 11,73 y 11,85 por ciento respectivamente. El gran responsable de estos saltos eran los aumentos en los precios de los alimentos. Fue aquí que se decidió, en el primer semestre del 2008, hacer un chanchullo técnico. Se recálculo el índice de precios al consumidor (IPC) bajando la ponderación de los alimentos de 0. 49 a 0. 39 y se incluyó el IPC productos como heladeras celulares, lavadoras y otros bienes de lujo. Así, se “cocinaron” los datos y por lo tanto, se bajó la tasa de inflación. La magia estadística convenció algunos, pero los bolsillos de la gente se dieron cuenta. Los números decían una cosa, los estómagos otra muy diferente. Con una inflación retocada, se ofrecieron reajuste salariales del 6 y 10 por ciento, que no recuperaron el poder adquisitivo de los trabajadores. Más aún, las grandes pérdidas las tuvieron las personas que reciben salarios mínimos. Cabe recordar que la inflación de alimentos en el 2007 y 2008 fue de 20,78 y 19,38 por ciento, respectivamente. El peso del ítem de alimentos en los salarios más bajos representa cerca al 70% de su gasto. Por lo tanto, en los grupos más pobres la perdida del salario real fue mayor. En esta perspectiva, la oferta de 5 por ciento debe sonar ofensiva para los trabajadores que reciben uno y dos salarios mínimos. La magia estadística se volcó contra los hechiceros.

La historia de la lucha salarial es frecuente en Bolivia y se presenta con diferentes intensidades. Ahora la mano viene dura. El país debe cambiar esta lógica de amor y odio entre el gobierno y los sindicatos y buscar un proceso más racional y largo plazo en el manejo laboral y de empleo. De las soluciones deberían participar sindicatos, empresarios y gobierno organizados en foros permanentes. Esta sería una mejor manera de administra la legitimidad del poder. La aproximación debería ser integral y vincular, salarios, empleo, protección social y crecimiento económico. Pensar desde la perspectiva formal de la economía, que representa no más del 20 por ciento de la población económicamente activa, pero también abordar los problemas de la informalidad, que aglutina al restante 80 por ciento de las personas. Los instrumentos deberían ser las negociaciones colectivas por sectores, la creación de una institucionalidad que maneje el conflicto social, la elaboración de presupuestos plurianuales y sobretodo, políticas industriales efectivas. Gobierno y sociedad deberían ser capaces de coordinar aumentos salariales, inversiones productivas, creación de empleos dignos, incrementos de la productividad, mayor generación de riqueza, y mejor distribución de esta, así evitar el “eterno retorno” al conflicto social que convierte, en un santiamén, revolucionarios en neoliberales, que no dudan en sacar al cuco de la hiperinflación.

Análisis de la reducción del encaje legal y la política monetaria

Análisis de la reducción del encaje legal y la política monetaria