Sunday, May 21, 2017

Corrupción y la teoría de los chiflones

La corrupción y la teoría de los chiflones 

Hace algunas semanas   me encontré con un queridísimo amigo de la infancia de la plaza San Pedro, barrio en el que viví buena parte de mi adolescencia arrabalera. Por supuesto, hablamos de cosas picantes del pasado, pero como siempre sucede en estos encuentros furtivos, aparece el salvavidas de la coyuntura política que evita la muerte súbita de la conversación anclada en la añoranza. Sale a flote la consabida pregunta: "¿Y cómo la ves?”. Como conocía de la sabiduría de mi amigo en las honduras del alma nacional, me quedé callado y escuché su agudo análisis de coyuntura callejero. 

Sostenía, con precisión de taquero de larga data y campeón de las billas populares, que al Gobierno ya le había agarrado un chiflón de corrupción tan contundente como ponzoñoso. Y cuando te atrapan estos vientecillos furtivos. ¡Agárrate Anacleto!, sentenció mi cuate, conocido como el Tuercas.

Con aire docto, de quien ya había pontificado sobre la realidad nacional en todos los bares de La Paz, me dijo que discordaba de la hipótesis de que acabaríamos como Venezuela; más bien pensaba que terminaríamos como el Brasil del hermano y compañero Lula. Vanos fueron mis tentativas de hacerle notar, que al contrario del vecino, nosotros no teníamos un Poder Judicial independiente, que investigue y castigue a la cofradía de los uñas largas. Él retrucó que, aquí como allá, la presión social y la opinión pública jugarían un papel fundamental.

Con la leyenda tatuada en su historia -que había derrotado en un duelo verbal a la mismísima Luna Stalinista, como se conoce en la jerga popular a uno de los jerarcas del régimen-  sostenía que el chiflón había desinflado  el complejo de superioridad moral del proyecto y que estos aires pendencieros ahora circulan libres por los corredores del alma política del régimen de irremediable manera. El tic, tac, tic, tac, tic, tac de la inflexión histórica, con su voz cansina, ya le cantaba al oído, todavía sordo, de los poderosos "Recuerda que eres mortal”.

 La lectura de la realidad me pareció pertinente pero lo que más provocó mi curiosidad analítica fue la alusión al viento colado. Viniendo de Villazón, la tierra desde donde se distribuyen las ventoleras al mundo, todo lo que tenga que ver con movimientos de aires nos interesa. 

 A estas alturas de la columna permítanme un comercial. Ayer sábado 20 de mayo fue aniversario de este jirón patrio. Loas y laureles a Villazón, el diamante que se pule solo, aunque últimamente también hay que agradecer a la apreciación del tipo de cambio real que hizo reverdecer la ciencia del comercio y revivir los mejores pilotos de la frontera, como se conoce  a estas personas que hacen pasar, por el puente que une La Quiaca con Villazón, fabulosos bifes de chorizo, dulces Sancor y toneladas de harina con el mismo arte y sabiduría.  

Pero volvamos a las ventoleras turbinadas y otros aires cruzados. Seguramente usted ha escuchado alguna vez decir: Huy,  aquí se siente un chiflón endiablado. También es conocido que el mal de whistupicus o boca chueca   se origina en chiflón de callejón.   Uno de los chiflones más temidos por las abuelas es el de zaguán de casa de tres patios que produce el mal de jolkes, que hace escupir piedras preciosas por donde pecamos. 

 También los vientos colados de solárium -que dan origen a la expresión: resfrío de calor- son mortales, razón por la cual los collitas poliglobúlicos, como su seguro servidor,  usamos camisetitas musculosas en toda ocasión. En suma, se trata de un vientecillo  furtivo y traicionero que se cuela por las ventanas mal cerradas, las rendijas sobornadas,  y las paredes con agujeros infinitos.

En tiempos pretéritos, si a alguien le agarraba un chiflón también significaba que esta persona había perdido el norte, el espíritu se le había desvencijado irremediablemente. Era justamente esta sensación a la que hacía referencia mi amigo de San Pedro, pero aplicada  a la gestión del Estado. Es decir, tremendos chiflones de corrupción comenzaban a surgir de los recovecos, agujeros, madrigueras del oscuro poder. De nada servía minimizarlos denominándolos microchiflonillos

En la opinión del Tuercas, estas ventosidades podridas dentro del Estado comenzaban a producir un desgaste irremediable en la estructura del poder y a quitarle  pliegues  y gracia a los candidatos a estatuas . No hablamos de casos concretos. Nos mantuvimos en el plano de la teoría de los chiflones.

 Más temprano que tarde los chiflones de la corrupción se convierten en huracanes y se llevan por delante todo, como en lo que está ocurriendo en el verde Brasil. Después, salir del lodazal del robo público lleva generaciones.  

El tema de corrupción, grande o pequeña, en la opinión del Tuercas, debía convertirse en el centro del debate nacional. Debería tener un abordaje sistémico e institucional, ser transversal y específico. Debería tener un abordaje preventivo, disuasivo y punitivo. Mi amigo sanpedrino sostenía que una de las batallas fundamentales para avanzar en su combate era la elección de jueces, pero que como estaba diseñado el sistema, a partir de la lógica de la reproducción del poder, él no auguraba éxitos; al contrario, sostenía que en  corredores, zaguanes, callejones, rendijas del Poder Judicial circulaban los chiflones más cínicos y peligrosos.

Coincidimos en que las páginas de la historia no avanzan si los chiflones sibilinos no desaparecen. Volver a imaginarse el futuro implica hacer desaparecer el flagelo de la corrupción; caso contrario, ésta carcome el cuerpo y alma de una nación. En nuestro caso, la primera batalla, sin duda, es construir una institucionalidad judicial transparente, competente e independiente.


 Nos despedimos con abrazo de oso y con sendos juramentos de llamarnos y tomar unas chelas. Sabíamos que tendríamos dificultades de cumplir las promesas, pero lo mejor del encuentro fue juntar su análisis político certero con mi experiencia con los vientos, de lo que surgió esta teoría de los chiflones.      


Gonzalo Chávez A. es economista.

Monday, May 15, 2017

Good Bye Lenin

Adiós a Lenin es una maravillosa película alemana ambientada poco después de la caída del Muro de Berlín. Christiane  es una orgullosa miembro del Partido Socialista Unificado de Alemania (PSUA). Comunista hasta los tuétanos, ahora diríamos, un soldado de proceso de cambio. Un bello día de 1989 pierde el conocimiento al ver a su hijo participar de una manifestación en contra de Erich Honecker y entra en un coma profundo. Despierta ocho meses después de la caída del régimen comunista aún muy delicada de salud.
 
 Por recomendación médica nada debe complicar su recuperación, menos aún saber del triunfo del capitalismo en su amada Alemania Oriental. Para salvarla, Alex, el hijo, convierte el departamento familiar en el último bastión del socialismo, en el que su madre vive creyendo que nada ha cambiado. Entre tanto, una mañana de sol descubre, desde su ventana, que había un enorme cartel publicitario de   la Coca Cola. El hijo le explica la situación diciéndole que en realidad la Coca Cola era una empresa fundada por el PSUA, por eso lo del color rojo revolucionario y que, después de una batalla internacional, esta transnacional había aceptado que había robado la idea de los socialistas alemanes y devuelto la empresa. 
 
En sus noches de convalecencia la señora veía noticiarios viejos que sus hijos pasaban por circuito cerrado. En cierta ocasión, por descuido, la última comunista ve un programa al vivo donde miles de alemanes orientales saltan desesperados sobre los restos de muro. Los familiares le comentan que, en realidad, los que se pasaban de lado eran los alemanes occidentales que, cansados del consumismo, el exceso de confort, los televisores a colores y otros mimos capitalistas, habían decidido abandonar estos lujos pequeños burgueses y pasar masivamente a la vida pacata y austera de la revolución. Durante años se crea una vida ficticia para la señora, pero al final la madre termina descubriendo que era una prueba de amor de sus hijos que temían que su corazón no aguantaría decir adiós a Lenin.  
 
Con mucho menos glamour que los cariñosos hijos de la comunista oriental pero con las mismas intenciones, nuestros neorevolucionarios se resisten a aceptar los serios problemas del modelo económico primario exportador, buscan crear una realidad paralela y presentar resultados económicos, y medidas de políticas públicas como novedades del ajuar de un novio con recorrido. En primer lugar, durante años se construyó la teoría del blindaje y particularmente se negó el problema del empleo, y la calidad de éste. Segundo, promoviendo la apreciación del tipo de cambio real, se consolidó un sector comercial formal e informal, donde se crearon miles de empleos de baja calidad y productividad y se presentó a la informalidad, en el discurso, como el horizonte del socialismo. 
 
 Ahora, con la caída de precios de las materias primas, se reconoce que uno de los síntomas de crisis es el desempleo. ¡En hora buena! Primer paso dado, pero como a la abnegada madre de la película Good bye Lenin, se le quiere dorar la píldora. En efecto, el nuevo Programa de Empleo se lo presenta coquetamente empaquetado en los celofanes de la propaganda como un avance en el proceso de cambio, cuando en realidad, en su parte central, se trata de un coñichi de políticas públicas del pasado. 
 
Los programas de Infraestructura Urbana y Protección y Habilitación de Áreas Productivas son zombis del Fondo Social de Emergencia (FSE) de la época de Paz Estenssoro y el Plan Nacional de Empleo de Emergencia (PLANE) de Tuto Quiroga, ambos criticados en su época -con razón, por muchos que ahora disfrutan de las mieles del poder- como siendo un programa neoliberal parche de empleos de baja calidad, que además rompía con la institucionalidad de los municipios, porque la ejecución estaba a cargo del Estado central.  Ahora se sigue el mismo camino porque quien implementará el programa será el Fondo Productivo Social, el nieto del FSE. Bueno a rigor, estos programas son de corte keynesiano para reactivar demanda agregada. 
 
 En periodos de sequía de ideas, como el actual, nada contra los recalentados o muertos vivientes, cuando el zapato ajusta eso es lo que hay que hacer en el corto plazo. Pero hoy como ayer la pregunta es la misma: ¿cuáles son las políticas de empleo de largo plazo pasado en julepe de la crisis? Aquí el Gobierno presenta dos programas que pueden ser interesantes siempre que estén enmarcados en políticas de desarrollo productivo y desarrollo de ecosistema de emprendimiento. A saber, está el programa de Inserción Laboral para trabajadores y jóvenes profesionales que será financiado por el Estado (paga entrenamiento, salud y jubilación)  y la empresa privada (paga salario). Esta política debía estar enfocada en actividades que generen exportaciones, impulsen innovación tecnológica, aumenten la productividad y tengan efecto derrame dentro de un cluster local. Así, en general, puede ser una fuente de prebendalismo. Mi apoyo a tu empresa por tu voto.   
 
 El más interesante es el Fondo para Capital Semilla, que propone dar créditos a las MyPes de reciente creación y nuevos emprendimientos. Pero este dinero aislado no funcionará, por lo que se debe trabajar con municipios, sector privado, bancos, universidades e impulsar ecosistema de la innovación y emprendimiento, sobre todo apoyando a los beneficiarios del capital, con aceleradoras e incubadoras de empresas para reducir riesgos.  Asimismo, está el Incentivo a la Generación de Empleo en las contrataciones públicas. Ésta es una mala idea, es una invitación al sobredimensionamiento de los costo de las obras. 
 
 Finalmente, el Gobierno acepta que existen problemas de desempleo y apela al odiado y criticado pasado para revivir viejas políticas keynesianas aplicadas por neoliberales, pero en la retórica discursiva se resiste a decir:  Good bye Lenin, aunque muchos piensan que aquí nunca ni si quiera se le dijo Hello Vladi, por lo que el corazón de la sociedad boliviana está roto por doble engaño.

Monday, May 8, 2017

Populismo cambiario y los atletas ratones

El Gobierno ha reconocido que el incremento salarial tendrá efectos negativos sobre el empleo, pero también afirma que ésta es una forma de inyectar dinero a la economía e impulsar el aparato productivo, siguen un keynesianismo de guitarreada.  Para este tipo de políticas, también conocidas técnicamente como keynesianismo vulgar, los aumentos salariales y/o el incremento del gasto e inversión pública impulsan el multiplicador del consumo de las familias y del gasto estatal, ambas medidas reactivan la demanda doméstica.

 La magia funciona de la siguiente manera:  por cada boliviano que el Gobierno introduce a la economía -éste, pasando del bolsillo de las personas a las empresas o de las obras públicas al consumo de insumos, por ejemplo-  terminará generando 30 centavos adicionales. Al final del día, la inyección de un morlaco provocará un impulso en las ventas  que harán crecer la producción en 1,30 bolivianos. Por eso cuando se pregunta ¿cuántos economistas keynesianos hacen falta para cambiar un foco? La respuesta es todos, pues de esta forma se generan empleos, subirá el consumo y la demanda agregada se desplazará a la derecha.

Así que se alisten las guitarras, se afinen las voces y se descorchen los mejores vinos, que la fiesta del nacional consumismo va a continuar. A voz en cuello y con el coqueto puñito en alto a cantar se dijo: "Luche,  luche y no deje de luchar, por un gobierno obrero y popular”. Al keynesianismo de guitarreada no le preocupa si el uso exagerado de la billetera pública genera déficit (cuando los gastos son mayores que los ingresos).

En nuestro caso, los datos ya son preocupantes. En el 2014, el déficit público fue de 3,4% del PIB. En el periodo 2015-2016  las cosas se complicaron, el agujero fiscal sobrepasó el 6%. Y en el año que transcurre, el déficit previsto es aún mayor, 7,8% del PIB.  La forma en que se viene financiado la brecha fiscal es a través de pérdidas de ahorro nacional (caída de reservas internacionales del Banco Central de Bolivia) e incremento del endeudamiento externo.

El keynesianismo vulgar supone que aceitando el circuito del consumo, con marmaja fresca, también se recaudarán más impuestos, pero si el grueso de estos recursos va al sector informal, esto es una ficción.

Debido a los efluvios provocados por la hermandad del canto y la acción del tinto, los impulsores de estas ideas no se percatan (o se hacen a los locos) de que políticas expansivas, como el incremento salarial, en una economía tremendamente abierta y un tipo de cambio real apreciado (los bienes externos son más baratos que los nacionales en el mercado local), evidentemente producen la reactivación del aparato productivo, pero de Perú, Chile o Argentina. El grueso de los nuevos ingresos se gastan en importaciones legales e ilegales, técnicamente, la propensión marginal a importar es muy elevada en Bolivia.

 En 2016, por cada dólar que recibimos por exportación, volvieron a salir 0,85 centavos en importaciones. Por lo tanto, los sectores que más se benefician del mayor circulante son el comercio y los servicios, que en su mayoría están en el sector informal. Evidentemente aquí está el 80% del total de los empleos de la economía nacional, que son de baja calidad (sin seguro social o médico), la mano de obra menos productiva, los ingresos dictados por la ley de la oferta y demanda, y el reino de evasión impositiva.

El populismo cambiario financia la revolución de la informalidad comercial que -como decía el viejo Marx- vive de la circulación de mercancías antes que de la producción de éstas. Además, en el caso de la economía boliviana, productos más baratos importados de las economías vecinas ayudan a mantener la inflación bajo control, lo que neutraliza el posible efecto inflacionario de las políticas expansivas salarialistas.

 El populismo cambiario garantiza la captura de la renta del comercio financiado con plata pública y también beneficia a sectores no transables, como la banca y la construcción. Los grandes ausentes en la guitarreada son, por supuesto, los productores nacionales que ven incrementados sus costos laborales sin poder traspasarlos a sus precios, debido a la fuerte competencia en el mercado local y del contrabando.  En este modelo no hay generación de valor productivo, que es la base del desarrollo sostenible, y sí la apropiación de rentas financiadas con ahorros públicos.
Estamos frente a un efecto riqueza de corto plazo.

Los otros componentes que gatillan el multiplicador keynesiano son el gasto y la inversión pública. En el primer caso, el aumento del expendio gubernamental corre la misma suerte del incremento salarial: buena parte de este impulso de dinero se chorrea a otros países. En el caso de la inversión pública, concentrada en infraestructura, puede mejorar el efecto derrame de corto plazo sobre el mercado local. Entre tanto, los problemas surgen cuando las inversiones se financian con déficits públicos, hecho que ocurre desde 2014 en Bolivia.

El otro cuestionamiento surge sobre la rentabilidad social y económica de las inversiones públicas. Si estos recursos estatales van a mejorar la productividad, generan diversificación productiva o son complementarios a la inversión privada, pueden convertirse activos que rinden recursos y benefician a la sociedad. Este no parece ser el caso del país. Cabe recordar que entre 2005 y 2016 la inversión pública total, como porcentaje del PIB, creció a más del doble  (de 6% a 15%); sin embargo, el destino mayoritario de las inversiones públicas genera dudas razonables sobre su rentabilidad ¿o cuál es el beneficio de coliseos donde sólo juegan los ratones? ¿o de aeropuertos donde no llegan aviones? ¿o museos sin gente? ¿o edificios que homenajean a la fealdad? ¿o carreteras que no conectan polos productivos? ¿o plantas petroquímicas sin gas ni mercados?



7 de mayo de 2017

7 de mayo de 2017

Monday, May 1, 2017

A mi no me echen la culpa

Existen ciertos bolivianismos que nos retratan de cuerpo presente y alma entera, en especial a nuestros políticos. Veamos las joyas del lenguaje nacional: “Yo no sabía”. Frente a fracasos de políticas públicas, como la escasez del agua, o asuntos más peliagudos, como los chiflones de corrupción, sale el santo y señala de la ignorancia sobre tema. Siempre son los otros, los de abajo,  los culpables. Los dueños del poder ni se enteran.  También está la gran perla para hacerle el quite a las cosas: “A mi no me echen la culpa”. En este rubro de lavarse las manos el acuerdo entre el Gobierno y la Central Obrera Boliviana es de antología. Transcribo el punto 5. “Incremento salarial 2017. Se acuerda que el incremento al Salario Mínimo Nacional será del 10,8% hasta llegar a Bs.2.000, a pedido de la COB dejando el Gobierno salvada su responsabilidad en el caso de presentarse efectos negativos sobre el empleo.  En cuanto al Salario Básico Nacional será del 7%. Las características del incremento serán definidas en Decreto Supremo. ”

Tres apuntes sobre el sui generis punto del acuerdo. En primer lugar este un reconocimiento que existe una conexión entre política salarial y empleo, más aún, dado el contexto macroeconómico actual,  los incrementos de salarios por encima de la inflación generarán pérdidas de empleo, por cierre de empresas, reducción de contrataciones o fugas de ciertas unidades productivas al sector informal. Gobierno Poncio Pilates dixit.  En segundo lugar, demuestra inconsistencias en las políticas públicas de la administración Morales, la mano izquierda del populismo distributivo no habla con la mano derecha de la oferta productiva. Se adopta y acepta una medida nociva contra las pequeñas y medianas empresas, sector que dicen apoyar. En tercer lugar, muestra el poder de las corporaciones sociales que le doblan la mano al gobierno. Recordemos que este proponía un incremento de 5% sobre el salario básico y 6% para el mínimo. ¿Qué pasó con el poder de negociación del otrora gobierno fuerte? Además, se evidencia el peso de la política sobre una visión/acción más integral y técnica del desarrollo económico, más aún refleja ingenuidad o (¿frio pragmatismo?)  a la hora de eludir la responsabilidad en la generación de empleos. A mi no echen la culpa si  a raíz de mi decisión como Estado, la gente pierde su trabajo.

En una perspectiva más macroeconómico, con el incremento salarial el gobierno insiste en un keynesianismo de guitarreada, éste que piensa que sólo hay que meterle plata la economía, que ésta va seguir funcionando.  Por el lado de la demanda, según el gobierno, la gente con más dinero compra más bienes y servicios, sí... pero son productos que vienen de Chile, Perú, Brasil o Estados Unidos. Se reactiva el aparato productivo de los vecinos y las importaciones legales e ilegales aumentan fuertemente. Todo esto gracias a la apreciación del tipo de cambio real (los malos del FMI dice que nuestra moneda tendría un atraso cambiario de cerca al 40%). ¿Qué pasa por el lado de la oferta local? Los productores nacionales micros, pequeños y medianos, piense en la manufactura de ropa por ejemplo, tienen un incremento fuerte de costos laborales que no pueden repasar a los precios de sus productos porque están en mercados muy competitivos y encima, para pior, enfrentan la competencia desleal del contrabando. Estos sectores no aumentan sus ventas debido al incremento salarial. A los que les va mejor son a los intermediarios, al comercio, sobre todo el informal, sector donde reina la mano invisible de Adam Smith y ni se entera de los aumentos salariales decretados por el gobierno. Aquí trabajan en condiciones muy precarias, el 80% de la población económica activa.  En la Bolivia revolucionaria, Lenin estaba equivocado, no es imperialismo la fase superior del capitalismo, sino la informalidad es la fase superior de este sistema.

En suma, la política del populismo distribucionista “beneficia” (más bien es un espejismo de riqueza) tan sólo al restante 20% de la población en edad de trabajar y es completamente funcional a la consolidación del modelo primario exportador y comercial. Distribuye las rentas de acuerdo al criterio de lealtad política y no en base una visión integral del desarrollo que debería buscar la diversificación productiva y preservación y creación de empleos dignos y sostenibles. El gobierno gestiona clientelas y no apoya ni promueve a los productores. ¿Y que tal hablar de productividad a la hora de aumentar los salarios?. Por supuesto esta es una palabra, disque neoliberal, que está eliminada del diccionario de la revolución.  Aquí es el reino de las rentas y su distribución.   Además la política salarial del gobierno no se ha enterado ni de la desaceleración de la economía ni del deterioro de grandes agregados macroeconómicos, a saber: fuerte déficit comercial, un agujero fiscal cercano al 8% del producto, pérdidas de reservas internacionales, incremento del endeudamiento externo. apreciación del tipo de cambio real, entre otros. Confundiendo riqueza con desarrollo se apuesta a seguir inflando la burbuja de consumo. A futuro lo único que queda es realizar masivas movilizaciones para rezar al santo de los recursos naturales y pedirle que suban nuevamente los precios del gas natural y los minerales.  La fiesta del consumo debe continuar. En 11 años nos hemos gastado 60 mil millones de dólares (medio plan Marshall a los precios de hoy) para repetir lo que hicimos en los anteriores 180 años de vida republicana, a saber:  exportar materias primas, engordar el comercio y hacer discursos furibundos.  Así que, sí las cosas comienzan a salir mal, no funcionan las políticas públicas, será culpa del imperio y sus lacayos.  Además. Yo lo dije claramente a mi no me echen la culpa de las políticas públicas respecto a los salarios, fueron los compañeros de la COB, los que se metieron un auto gol. En un mano llevaran su victoria Pírrica de incremento salarial y en la otra su carta de despido.

Wednesday, April 26, 2017

Monday, April 24, 2017

Cebando el carburador

Termina el primer cuatrimestre del año. Tiempo de una primera evaluación de la economía internacional y nacional. Utilicemos los datos recién salidos en el Word Economic Outlook del FMI. El crecimiento económico del 2017 (3,6%) será ligeramente superior al año pasado, lo que muestra una suave recuperación, pero que en momentos de incertidumbre como el actual se convierte en una gran bocanada de aire fresco. 

Según el FMI, el 2018 se dará otro paso modesto en la retomada económica, 3,6%.  Economías avanzadas, como Estados Unidos y Europa, crecerán 1,9% en 2017 y 2,0% en 2018; es decir, 0,1 y 0,2 puntos porcentuales más que en el pronóstico anterior. Países emergentes, como la China, India o Rusia,  registrarán mejores desempeños, crecerán en promedio  a 4,6% en el 2017 y 4,8% en el 2018. Sin duda, un mejor resultado pero también a paso lento y dejando mucho que desear respecto a los resultados de otros años, donde se superaba el 10%. Es decir, la economía mundial anda despacio, cebando frecuentemente el carburador, como se dice en el lenguaje de los amantes de las tuercas. A saber, sobar es soplar en situ esta parte del motor para que el carro encienda con el alto riesgo de tragar buenas bocanadas de gasolina. Además, la economía mundial está amenazada por tendencias estructurales  a la fragmentación del comercio internacional, hecho que se origina  en el surgimiento de nacionalismos proteccionistas en los países desarrollados. Debido a esta situación, los pronósticos de mediano y largo plazo sobre el crecimiento económico mundial no son muy entusiastas.
 
En este contexto incierto y gelatinoso, América Latina apenas crecerá un 0,6% en el 2017, según el FMI.  Las recesiones económicas de Venezuela (-7,4%) y Ecuador (-1,6%)  son las responsables por reducir el promedio. Así mismo,  países grandes como Brasil (0,2%), Argentina (2,2%) o Chile (1,7%) también son determinantes para explicar este débil desempeño de la región.  Para el 2018, las proyecciones son ligeramente mejores, pero nada del otro mundo. La leve brisa de optimismo en el continente se debe a una mejora de los precios de las materias en el mercado internacional. En el 2017, el valor de los minerales subiría en un 3% y el precio del petróleo se estima que aumente en 20%, ambos respecto al año pasado.
 
Tres precisiones en la tendencia regional. 1) La debacle venezolana se explica por la fuerte caída del precio del petróleo en años anteriores y la grave crisis política. 2) El vecino Brasil se mantiene en el fondo del pozo debido a los terribles problemas de corrupción y el derrumbe del edifico de la credibilidad de la política económica. 3) Economías pequeñas como Perú (3,5%), Paraguay (3,3%) y Bolivia (4%) continúan con buenos resultados en el 2017. En el próximo año  los dos primeros países continúan con una leve mejora en el desempeño y el crecimiento boliviano se reduce levemente a 3,7%. FMI dixit.
 
La proyección de un 4% de crecimiento, el más alto de la región sudamericana, hecha por la odiada suegra del FMI, ha despertado el entusiasmo culposo del gobierno, por una parte celebra la bendición numérica del organismo internacional pero reniega de que sea tan bajo, el nacionalismo estadístico nacional sostiene que el crecimiento será superior (4,8%).
 
¿Frente a este posible resultado económico se puede afirmar, como lo  hacen los ascetas del poder, que esto prueba la superioridad del nuevo modelo económico nacional? ¡No tan rápido! No hay duda que las políticas keynesianas de sustentación de la demanda agregada, basada en la fuerte inversión y gasto público, aún están funcionando al igual que en modelos económicos más liberales como Perú y Paraguay. Pero más allá de la fe ideológica y el coro de las consignas debemos preocuparnos con los sacrificios fiscales, financieros y cambiarios que estamos realizando para mantener la llama del crecimiento en el sector público. Lamentablemente, en ciertas actividades privadas  ya se observa una ralentización, como la construcción, por ejemplo.
 
Es más sensato  detectar y actuar sobre una crisis evaluando los síntomas antes que resultados que pueden ser terminales. O sea no hay que esperar una recesión a la Brasil para actuar. En efecto, ciertos focos rojos de la coyuntura económica ya están prendidos, a saber: fuerte déficit comercial, caída de reservas internacionales del Banco Central -parcialmente amortiguada por el préstamo de los mil millones de dólares obtenidos por el Estado boliviano-, cuarto año consecutivo de déficit público elevado (en el 2017 el agujero fiscal llegará al 7,8% del producto), aumento del endeudamiento externo, presión sobre la sostenibilidad  tipo de cambio. El crecimiento económico actual se sostiene con pérdida de ahorro nacional y endeudamiento externo.
 
 Para mantener el producto en torno del 4% al año a futuro, la política económica de corto plazo  tiene muy pocos grados de libertad. Debe escoger entre rezar a los santos de los mercados internacionales para que vuelvan a subir los precios de las materias primas a niveles de hace cinco años o quemar ahorros interno y externo para mantener la burbuja de consumo. Ahora bien, una pregunta que debería estar taladrándonos el cerebro es: ¿por qué después de 11 años de gobierno y haber gastado 60.000 millones de dólares extras (medio Plan Marshall a precios de hoy) no tenemos ninguna fuente adicional de ingresos externos que no sean los recursos naturales? Las exportaciones cayeron en torno de 4.000 millones de dólares y no hay ningún sector alternativo que puede darnos ni 50 millones de dólares. Pero como vivimos al día y lo que interesa es la política antes que la economía, se fuerza el modelo primario exportador, aunque esto signifique sacrificar el futuro. Claro, el pretexto de la conspiración del imperio siempre está disponible para ocultar errores internos de la fiesta del rentismo y de populismo económico, tal vez el ajuste del país a la realidad económica lo tendrá que hacer otro gobierno.

Monday, April 17, 2017

Un Elefante en la Cristalería

Tres eventos sui géneris, para decir lo menos, han demostrado  la sobre ideologización y amateurismo de la política externa nacional. 
 
Primero está el "apoyo solidario e incondicional” al Gobierno venezolano en su decisión de retirar los poderes de la Asamblea Legislativa, cuando ni siquiera Maduro conocía de la decisión tomada por el Poder Judicial y, más aún, la condenaba. 
 
Segundo, nuestra representación en la  Organización de Estados Americanos (OEA), que circunstancialmente preside el Consejo Permanente,  perdió una gran oportunidad para proyectar al país como un actor responsable, moderado e inteligente en temas regionales complejos, como la crisis venezolana. Lamentablemente se optó por maniobras políticas y denuncias contra el carácter pro imperialista de la OEA. 
 
Tercero, está el accionar de nuestra representación diplomática ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que se equivocó al requerir una sesión reservada para tratar el tema, pedido que fue duramente criticado por varios países. Así mismo, fue el único país que apoyó a Rusia en el veto de un proyecto de resolución del Consejo que requería al Gobierno Sirio cooperación para investigar el ataque con armas químicas.
 
 En los casos mencionados y en varias otras oportunidades prevalece en la narrativa y acción de la política exterior boliviana la ideología antes que el interés nacional o el apego  a ideales y principios internacionales. La política exterior parece anclada en los años 60 y 70, se mueve en un andamiaje conceptual obsoleto inspirado en el bipolarismo de la Guerra Fría.  También se observa un alineamiento a Rusia o China, cuyo único afán parece ser oponerse a Estados Unidos. Muchas de estas acciones internacionales del país parecen estar más dirigidas a influir la política interna, buscando apoyo interno antes que el logro de objetivos internacionales.
 
 Sin duda, nuestra política exterior requiere de una relectura de las tendencias que prevalecen en el sistema internacional actual y necesita conectarse con la reivindicación marítima, que es la esencia de la unidad nacional, y debería ser el norte del accionar internacional. 
 
 Cabe recordar, el sistema internacional evoluciona en múltiples dimensiones desde el final de la Segunda Guerra Mundial. El sistema internacional se asemeja a un complejo tablero de ajedrez de múltiples dimensiones. 
 
 En el tablero del poder estratégico-militar ha evolucionado de un mundo bipolar (URSS vs EEUU, entre 1950 y 1980) a un sistema unipolar bajo la hegemonía norteamericana a partir de los años 90, pero que ahora es cuestionada China, Rusia y Europa. Esta disputa esta en varias partes del mundo. Siria es una ejemplo trágico de confrontación de intereses estratégicos de actores mundiales y regionales.
 
En el tablero de ajedrez que representa los cambios económicos y tecnológicos, el unipolarismo ha evolucionado hacia una fragmentación del poder. En el siglo XXI el sistema económico internacional es multipolar. Europa, Japón y las economías emergentes son los actores más importantes. Para complicar este escenario han surgido nacionalismos que amenazan romper los precarios equilibrios financieros y comerciales. Este sistema, surgido en Breton Woods, está en crisis.
 
 Un tercer tablero tiene que ver con el lado oscuro de las relaciones internacionales donde juegan actores vinculados al terrorismo, narcotráfico, venta ilegal de armas, trata de personas, que colocan cada vez más tensión a la relación entre Estados.  
 
 Es en este contexto de unipolarismo estratégico-militar cuestionado, multidimensionalidad económica y poderes paralelos, los Estados buscan defender sus interés nacionales y los alineamientos son apenas tácticos, y no responden a lealtades ideológicas. Bolivia no puede ignorar esta realidad y los objetivos de la política exterior deben basarse en la consecución de los intereses nacionales; sin duda el más importante, aunque no el único, es la recuperación soberana del acceso al mar. 
 
 En este contexto, la diplomacia del mar requiere ser acompañada por una política exterior basada en un poder suave e inteligente. El académico Joseph Nye sostiene que -al contrario del poder duro, que se sustenta en la fuerza militar y el poderío económico- el poder suave e inteligente se basa en la seducción, atracción y persuasión, utilizando principios, cultura, valores o modos de vida del país. 
 
 Siguiendo la lógica del poder suave, cabe recordar que está en curso una demanda contra Chile en la Corte de la Haya, pidiendo justicia, en el marco del derecho internacional respetando la paz y la democracia. Si pedimos justicia ante una instancia externa, dentro del país y en nuestro accionar internacional debemos ser consistentes con este principio. Esta coherencia entre ambos niveles es fundamental para crear simpatía y apoyo de otros Estados a nuestra causa.
 
 De una manera más amplia, tanto en los espacios bilaterales y multilaterales, la política externa boliviana debería pregonar con el ejemplo. Ser un país democrático, que respeta las reglas de juego, que cree y fomenta la independencia de poderes, que venera los derechos humanos y políticos, que respeta el medioambiente y la diversidad étnica y cultural, que cree en la soberanía de los pueblos, en la paz y en la justicia internacional. 
 
 Defendiendo y practicando estos valores, y principios a nivel interno y externo proyectamos nuestro poder suave e inteligente para potenciar la reinvindicación marítima y para ordenar nuestras alianzas e, inclusive, neutralizar a otros Estados no muy afines a nuestros objetivos. 
 
 Nuestra causa es poderosa y justa; por lo tanto, debe buscar convergencia y solidaridad con todos los Estados del mundo, pero sobre todo con nuestros vecinos. Pero para esto requiere una política exterior pragmática y basada en principios, no estridencia ni confrontación. Necesitamos la sutileza de un colibrí y no de un elefante ideológico que se  tropieza en la compleja cristalería del sistema internacional.

Monday, April 10, 2017

Matando a Sócrates con un iPad


Jorge Patiño tuvo la gentileza de responder en el suplemento Ideas del anterior domingo a uno de mis artículos sobre los desafíos de la educación en siglo XXI.

 Patiño retoma un viejo debate. Contrapone la idea de una educación que permite el desarrollo del pensamiento abstracto, siendo éste el sendero correcto a seguir, versus una educación práctica, que habría recuperado cierto (falso) estatus debido a la incorporación de la tecnología de la información y la comunicación. Afirma que: "una parte significativa de los jóvenes teme la teoría y prefiere ser entrenada en la realización de tareas prácticas. La educación que describe Chávez responde a esos temores haciéndole el quite al desafío de desarrollar el pensamiento abstracto, esencial en el proceso creativo y la capacidad analítica compleja”. 

 Jorge propone una falsa dicotomía.  Sostengo que experimentación y teorización son un binomio inseparable que permitió la aparición del homo sapiens y el avance de la ciencia en diversas áreas. Es equivocado sostener que el pensamiento abstracto es el único camino para la creatividad. Parte del supuesto, también erróneo, que la única inteligencia de las personas es la lógica-matemática y deductiva. 

 Las nuevas generaciones, a las que se refería mi artículo, para Patiño serían una bando de monitos simpáticos a los cuales los seducimos con bananas digitales y les enseñamos a apretar algunos botones con afanes mercantiles. 

 La idea totalmente pifiada de Patiño es que a través de la experimentación no sería posible la abstracción, la creatividad y la capacidad analítica compleja. Sin decir Jesús, Jorge ignora la historia de la humanidad. Nuestros ancestros descubrieron el fuego, la flecha, la agricultura, justamente experimentando, probando y "haciendo y aprendiendo”, desarrollando la creatividad a partir de la práctica. Así mismo, a través de la cooperación -trabajo en equipo diríamos ahora- crearon órdenes imaginados, mitos compartidos, abstracciones de diversos tipos, que después moldearon prácticas sociales y, por supuesto, crearon teorías que después volvieron a la práctica como innovaciones tecnológicas. Ahora bien, su acusación de mercantilismo es liviana y no se aplica a las experiencias que conozco.

 Patiño tiene una visión aria del conocimiento, donde sin "la suprema teoría” nada es posible. 
 
Pero entonces ¿cómo entrenamos a los poetas, periodistas, columnistas que se pasarán la vida leyendo, escribiendo y reescribiendo miles de páginas, aprendiendo el oficio en la práctica y la reflexión constante? Su inteligencia lingüística no cabe en el enfoque educativo de Patiño. ¿Qué de aquellos que tienen inteligencia visual-espacial y frecuentan facultades de arquitectura o escuelas de pilotos? Es decir, aquellos que reciben un entrenamiento fuertemente basado en el seguimiento de procesos, protocolos y mucha práctica. ¿Manís para ellos? ¿Y los futbolistas, los cirujanos, los botánicos, los biólogos, los geólogos, los chefs de cocina que desarrollan sus habilidades a través de  la observación, la repetición y la experimentación? Aquí hablamos de la inteligencia corporal, natural y cinestésica. 

¿Se puede imaginar cuántos miles de tiros libres entrenó Neymar antes de meter el golazo frente al PSG? O alguien en sano juicio cree que pasó estudiando la teoría de las parábolas en el fútbol escrita por un matemático que calculó la trayectoria perfecta de la bola? Aquí sugiero leer a H. Gardner.

 Pero lo que más parece incomodar a Patiño son las Escuelas de Negocios, donde es más valido -aunque también se trabaja con pensamiento abstracto- aprender de casos exitosos y fracasos de empresas, o practicar en negocios reales, en el modelo de aprender haciendo. Siguiendo a Xavier Sala i Martin: ¿de qué teoría del circo y sus payasos habrá sacado la idea Guy Laliberté para juntar teatro, danza y mímica, y crear el Cirque du Soleil? O ¿habrá estudiado Amacio Ortega el signo de la segunda derivada de la curva de costos para descubrir que Zara podía sacar colecciones de ropa semanales y no solamente por estación? O ¿el cocinero Ferran Adria habrá teorizado sobre la química para inventar la nueva cocina molecular? En el campo de emprendimiento, la creatividad surge de la observación y la experiencia; por supuesto, también va de la teoría a la acción. 

 Patiño, muy condescendiente, sostiene que "el sesgo en las reflexiones de Chávez (que la educación actual debe enfatizar la experimentación  con el uso de las TICs) no viene de falta de inteligencia ni conocimiento. Es más bien el resultado de una actitud de jáganhou (¿triunfalista?) del hubrisacrítico de creer que las frases compartidas entre iniciados agotan la verdad, que hay realidades incontestables que implican conclusiones obvias; las aplicables al entorno en que se aprende haciendo”. En palabras sencillas: a pesar de mis dotes intelectuales y 25 años de experiencia en el campo educativo, yo habría sido poseído por un híbrido entre Peter Druker y Steve Job para crear la Iglesia de los Hombres prácticos de los últimos días, y que ahora hablo en lenguas pendencieras, como el trípticortes (idioma de los trípticos, y prospectos de remedio), desarrollado para embaucar a  jóvenes, disidencias del homo sapiens, y que ahora como pastor cibernético  estaría en una trama siniestra de matar el pensamiento abstracto, representado por Sócrates, con la cicuta contemporánea: el IPad. ¡Pamplinas prejuiciosas y claro, pretensioantiquis! Coba Dixit. 

No creo en el falso debate que plantea Patiño, pero just in case, rezaré, a los Orishas del buen pulso para que el médico que me opere de aquí a 20 años, manejando un robot, de niño haya jugado miles de horas videojuegos en su iPad y que haya practicado la misma cantidad de tiempo durante su internado en un instituto técnico, como llama Patiño, de manera peyorativa,  a las escuelas de medicina. También le pondré una velita en agradecimiento al científico que desarrolló los conceptos matemáticos para construir el equipo. 



A CONTINUACIÓN TODOS LOS ARTÍCULOS DEL DEBATE , AL FINAL USTED TIENE LA ULTIMA PALABRA EN EL DEBATE
El inicio: La educación en la era digital x Gonzalo Chavez

La crítica: Entre Sócrates y Samsung x Jorge Patiño

La réplica: Matando a Sócrates con un iPad


Monday, April 3, 2017

Ideas y desarrollo económico en Bolivia

Ideas y desarrollo económico en Bolivia

La Terapia de los Espejos

El país necesita una terapia de shock para librarse de la maldición de los recursos naturales, que desde hace más de 500 años nos condena a recolectar de las entrañas de la Pachamama minerales, gas natural y otros productos para sobrevivir. Este patrón de desarrollo, además, ordena un imaginario político bipolar en la sociedad, fomenta el rentismo entre las personas, crea un patrioterismo extremo y fomenta el populismo económico. 
Éste se basa en la equivocada idea de que la riqueza se hereda y que, por lo tanto, la política pública debe priorizar la distribución ingreso antes que la creación de valor, generalmente a cargo de un líder mesiánico y paternal.  La sociedad, bajo el espejismo del modelo extractivista  se torna pasiva, controlable y  manipulable porque debe hacer fila frente a las prebendas que el buen Estado o la transnacional de turno distribuyen. 
 Para exorcizar el cuerpo económico de los demonios de los recursos naturales y su eterna cantaleta discursiva, recomendaría una terapia a base de espejos.  En efecto, deberíamos colgar miles de cristales en todo el país, gigantes   que reflejen multitudes, medianos que muestren la diversidad de la nación y pequeños que se sintonicen con el alma de los más tímidos. Necesitamos un baño de espejos, bajo la siguiente consigna: "Lo mejor que tenemos en el país somos nosotros”, o si quieren de una manera más genérica, nuestro capital humano. 

 Lamentablemente, en una economía extractivista como la nuestra los espejos sólo se cuelgan en los laberintos del poder, donde los dueños coyunturales de éste se miran, embobados, a la espera de que su reflejo les diga lo maravillosos que son.  Son los sempiternos narcisos de la economía y política, que confunde realidad con ideología, hechos con consignas y propagandas. Pero cuando la economía depende demasiado de los recursos naturales,  la autoestima de la gente se va al suelo, porque se depende de las dádivas del papá Estado, que adquieren muchas formas: subsidios, bonos, transferencias. Cuantos estos recursos están bajo control de las transnacionales, la mano se extiende para recibir algunos espejitos y bisuterías. 

 El conocimiento tradicional sostiene que la producción de bienes y servicios es resultado de la combinación de recursos naturales, máquinas y capital humano. El modelo extractivista sobreenfatiza la importancia del primer factor de producción. Aquí sostenemos que la creación de riqueza y desarrollo están en el capital humano, especialmente ahora que vivimos la cuarta revolución industrial basada en el cambio tecnológico.  El capital humano es fuente inagotable de los recursos más poderosos que se conocen: las ideas. El crecimiento económico y el desarrollo sostenible dependen de la producción de ideas y de conocimiento colectivo; es decir, las ideas en red. Aquí seguimos a economistas como Paul Romer, Xavier Sala-i-Martin y Ricardo Hausmann. 

 Los productos y los servicios, y la distribución de éstos pueden ser vistos como conglomerados de ideas. ¿Cuántas ideas se necesitarán para extraer minerales y cuántas nuevas ideas para hacer un teléfono inteligente? En el primer caso pocas. Por ejemplo: cómo buscar minerales, extraerlos, limpiarlos, almacenarlos, transportarlos.  En realidad, ésta es una actividad propia de sociedades recolectoras que usan algunas decenas de ideas, lo que corresponde a un nivel de desarrollo tecnológico.   Algo similar  ocurre con la extracción de petróleo o gas natural, aunque en este sector se necesitan ideas más sofisticadas para encontrar hidrocarburos. 

En el caso de un teléfono inteligente, éste también es una condensación de ideas  para sacar fotos y grabar videos, hacer llamadas, escuchar música, leer revistas y libros, ver la predicción del tiempo, pedir un taxi, subir y ver videos, enviar mensajes y comunicarse, jugar, calcular, hacer citas de amor, manejar una agenda y un largo etcétera.   Centenas de ideas que valen mucho más que un pequeño pedazo de litio, plástico, cobre, vidrio o aluminio. 

Si sumamos los costos de todos estos materiales de un celular no pasarían de 20 dólares, pero cuando éste va al mercado cuesta 1.000 verdes. La diferencia es el valor de las ideas.  Hay economías que saben hacer teléfonos y otras que extraen piedras de la tierra; detrás de ello hay un conocimiento colectivo, un nivel tecnológico. 
Para Romer, la gran virtud de las ideas es que son bienes no rivales. Una calamina o un celular son bienes rivales o excluyentes, sólo pueden ser usados por una persona, para techar su casa o comunicarse con sus amigos. La idea de cómo elaborar una calamina o hacer un celular es un conocimiento tecnológico que puede ser usado simultáneamente por muchas empresas y personas al mismo tiempo; por lo tanto, es un bien no rival que genera rendimientos crecientes de escala y desarrollo sostenible.  Además,  las ideas son acumulaciones históricas que se fueron creando, reinventando, transmitiendo y almacenando con el tiempo. Isaac Newton reconoció que descubrir la ley de la gravitación universal  fue fácil. "Yo pude ver más lejos que los demás porque estaba de pie en hombros de gigantes”, afirmó. Muchos filósofos y astrónomos habían hecho muchos descubrimientos en los que se basó Newton. 

 Entonces, el elemento central de una economía contemporánea es el capital humano y su capacidad de generar nuevas ideas, que actuando en red se convierten en saber colectivo. ¿Qué sabemos hacer los bolivianos colectivamente y qué saben elaborar los surcoreanos, por ejemplo? En la respuesta tendrán las diferencias en los grados de desarrollo económico y social entre ambos países.  Por lo tanto, revalorizar el capital humano es centro de un nuevo modelo de desarrollo. Desafortunadamente, en los últimos 11 años se gastó medio plan Marshall a precios de hoy - 60.000  millones dólares - para revivir viejas y cansadas ideas que sólo nos permiten extraer piedras, gases y algunos alimentos.  Por eso aún es tiempo, saquemos los espejos a las calles.

Monday, March 13, 2017

Rebelión en Manchester contra la econocracia

Injustamente se califica a Manchester como    ugly city, nice people. Sospecho que son algunos pitucos londinenses que envidian el legado histórico de la ciudad donde nació el capitalismo.

Mánchester fue la primera urbe industrializada del mundo y desempeñó un papel central durante la Revolución Industrial.  En la actualidad es considerada como una de las mejores regiones para hacer negocios, tiene una de las mejores universidades de Europa, un departamento de economía de gran calidad académica y unos estudiante rebeldes y creativos que están revolucionando la enseñanza en el área. Así mismo, doy fe que la gente de Manchester es única y encantadora. Viví en esta ciudad gracias a una beca Chevening que me concedió el Gobierno del Reino Unido para realizar mis estudios doctorales.      


Pues, justamente, es en la Universidad de Manchester, cuyas aulas tuve el privilegio de frecuentar, que surgió un movimiento de rebelión muy saludable contra la forma de enseñar economía. En el año 2012, jóvenes estudiantes fundaron el Post-Crash Economics Society´s  (PCES), (http://www.post-crasheconomics.com) un movimiento pos crisis del 2008 que comenzó a cuestionar las limitaciones teóricas y prácticas del modelo educativo en economía, demasiado concentrado en el paradigma neoclásico. Recordemos que éste sostiene que el mercado resuelve todos los desafíos de la economía y la sociedad.


Los estudiantes de Manchester levantaron las banderas de la crítica y propusieron que su carrera de economía también debía incluir el estudio de la ética, la política, la creatividad y la historia, y no sólo el formalismo, demasiado matematizado de la economía neoclásica. El descontento no se quedó en esta universidad sino que se amplió a todo el sistema del Reino Unido. Similar movimiento surgió en Cambridge, la London School of Economics, Sheffield, Glasgow y otras casas superiores de estudio del mundo.

Lo interesante de este movimiento es que reivindica tres aspectos de la educación en economía.

Primero, busca recuperar el idealismo y el espíritu crítico de la disciplina, cosa que se ha perdido hace mucho tiempo. Segundo, reivindica el estudio de la economía como un ecosistema donde la diversidad y la fertilización cruzada son fundamentales, rompiendo con la visión monolítica neoclásica, y, tercero, llama la atención para la dimensión ética de la economía.

 La rebeldía de los jóvenes contagió a afamados economista como  Ha-Joon Chang de la Universidad de Cambridge. Inclusive  Andrew  Haldane, director ejecutivo del Banco de Inglaterra, ha entrado en la controversia y escrito el prefacio de un documento elaborado por  la PCES. En éste sostiene que inclusive, desde las bases del pensamiento clásico (Adam Smith), se ve la necesidad de superar el paradigma de la mano invisible del libro La riqueza de las naciones, de 1776, que sobre enfatiza el individualismo. Haldane sostiene que se debe repensar la economía desde sus bases y rescatar al Smith del libro La teoría moral de los sentimientos, de 1759, donde este autor destaca la cooperación, para satisfacer las necesidades básicas de la sociedad.

En este trabajo están conceptos como reciprocidad, justicia, y valores en vez de valor.  Las ideas de este movimiento de jóvenes ha ganado fuerza con la publicación del libro  The econocracy: the perils of leaving economics to the experts, Joe Earle, Cahal Moran and Zach Ward- Perkins.

Manchester University Press, 2016. Una traducción libre sería algo como: La econocracia: los peligros de dejar la economía a los expertos.

La recuperación del idealismo. Para el PCES la enseñanza de economía perdió el alma, confundió los medios (los modelos económicos) con los fines (generación de empleo, por ejemplo).  Se volvió una disciplina  muy instrumental y elitista, un monopolio de los expertos. Se buscó  convertir a la economía en la física de las ciencias sociales que excluye al gran público.

Los estudiantes de Manchester sostienen: "Vivimos en una nación (Inglaterra) dividida entre una minoría que se sienten dueños del lenguaje de la economía y una mayoría que no lo hacen”.

Esta humilde columna escrita desde el Sur concuerda con esta crítica y hace muchos años busca aproximar la economía a la gente y recuperar el ajayu social de la disciplina. El sueño de la economía es que la gente viva feliz y en justicia.

 Para el PCES, el estudio de la economía es como un ecosistema; es decir, un conjunto de disciplinas vinculadas a la sociología, la administración, la historia, la matemática,  la creatividad, la evolución del pensamiento social que interactúan entre ellas y con su ambiente abiótico. En un ambiente crítico y abierto realizan procesos de competencia, simbiosis, desintegración y síntesis.

El estudio de la economía es parte de un ciclo de aprendizaje más amplio y diverso que entiende el pasado, presente y futuro de su entrono social y económico.  Más aún, cree que el  entendimiento del ecosistema es polémico porque existen varias escuelas que buscan explicarlo: Marxista, Schumpeteriana, clásica, austriaca, keynesiana, conductual, y otras.

Finalmente, la reivindicación ética de la economía. Dado el poder de influencia de la disciplina sobre la vida de las personas, para el PCES se debe rescatar la dimensión humana  y ética en la enseñanza y práctica de economía. La eliminación de la pobreza, el mayor empleo, la justicia distributiva y la felicidad de la gente deben ser objetivos centrales de vida a la hora enseñar economía.

Con orgullo y felicidad descubrí que en mi universidad se inició este movimiento estudiantil y evoqué con agradecimiento a la gente que me ayudó asistir a esta casa  de estudios superiores.

Hoy recuerdo a Elizabeth Coloma, boliviana que hace 45 años trabaja en la Embajada del Reino Unido apoyando a centenas de compatriotas que realizaron sus estudios de postgrado en ese país y así contribuyendo a la mejora del capital humano en su patria.

Sunday, March 5, 2017

Vida después del Evoeconomics

El futuro ya no es tan luminoso. Se está produciendo una inflexión en la economía y la política en toda América Latina y, al parecer, Bolivia no será la excepción. Es el implacable vaivén de la historia. La pregunta que mucha gente se hace, con legítima preocupación, es:  si hay vida económica después del evoeconomics,  ¿qué vendrá después de 2020? Por supuesto, el oficialismo no ve futuro después de Evo Morales. Para ellos el porvenir sin el líder es la segura vuelta a la noche más oscura del neoliberalismo.

 Defino evoeconomics como el modelo primario exportador que fomentó el consumismo y promovió una distribución populista de la renta, a  base del ingreso de 60.000 millones de dólares en 10 años, resultado del incremento de precios de las materias primas.

 Los desafíos del postevoeconomics no excluyen la continuidad del gobierno del presidente Morales, si insiste en su repostulación y, por supuesto, también consideran una posible toma de poder por parte de la oposición.

 La  agenda postevoeconomics es compleja y es la misma para ambas opciones. Entre los temas más delicados están: la corrupción endémica (¿microcorrupción?), la inseguridad ciudadana, las carencias del sistema de salud, la debilidad institucional, la escasa diversificación del aparato productivo, el desastre de la justicia, las pulsaciones autoritarias, tanto del Estado como de la sociedad, el culto a la personalidad, entre otros. A nivel macroeconómico están los desafíos de cómo corregir los ajustes fiscal, cambiario y comercial.

 Hoy nos concentraremos en la agenda de política social de corte distribucionista implementada por el Gobierno, que según datos oficiales habría ayudado a reducir la pobreza y mejorado la distribución del ingreso.

 La política social se basó sobre todo en: 1) mejoras en el ingreso salarial a través del aumento del salario mínimo. 2) Distribuciones de bonos como el Juancito Pinto, Juana Azurduy, segundo aguinaldo y otros. 3) Distribución de rentas económicas para diversos grupos sociales a través de legislación laxa o favorable. Independientemente del camino seguido, esto consolidó una forma de organización social y política basada en corporaciones dependientes del Estado que, en la mayoría de los casos, creó relaciones clientelistas con el Gobierno. Mi voto a cambio de una renta.

 La hipótesis que sostengo es que este tipo de política social está estructuralmente  ligada al modelo primario exportador y a la política populista. La agenda postevoeconomics deberá
convivir con ella por mucho tiempo. Modificarla requería de un enorme capital político.

Abandonarla de sopetón podría ser el origen de mucha inestabilidad social y política, pero al mismo tiempo mantenerla sin modificaciones hará muy difícil un cambio estructural del modelo económico. Es la trampa del rentismo.

 Entre  2006 y 2016, el salario mínimo subió en 261%, ciertamente algo muy deseable, desde la perspectiva del trabajador. Entretanto, esta medida distributiva, en un periodo de desaceleración económica y hambruna fiscal como la que vivimos en la actualidad, se hace insostenible. El riesgo hacia delante  es que se convierta en un elemento de inestabilidad macroeconómica.

Mantener esta conquista requiere conectar la política salarial a la productividad de la economía e incorporar la variable de empleo productivo y sostenible. En la actualidad sólo un 20% de la población económica activa tiene este privilegio. Ampliar este beneficio implica un nuevo tipo de industrialización y estructura de empleo.

 La política de bonos también estará en la agenda postevoeconomics por mucho tiempo y es responsable parcial por la mejoría en la distribución del ingreso. Ésta es una política estatal que se origina en el Bonosol, pasó por el Bolivida y ahora se ha consolidado como Renta Dignidad. La misma idea se amplió a otros grupos sociales. A futuro, los desafíos son despolitizarla, focalizarla mejor en los grupos más necesitados, garantizar su financiamiento sano y, sobre todo, conectar esta demanda a un proceso de diversificación productiva e industrialización nacional. Ahora buena parte de esta renta se escapa del país vía importaciones de alimentos, por ejemplo.


 Finalmente, está el tema más espinoso de la agenda postevoeconomics, que es la distribución de rentas con criterios políticos.

 Las rentas coyunturales del gas natural, de los minerales, del cultivo de la hoja de coca o del comercio han servido para generar una sensación de mayor riqueza vía aumento del consumo, pero también han ayudado a cooptar parte de la sociedad y a corporativizarla. En efecto, las rentas de gas natural se destinaron a los diversos bonos, la creación de empleo estatal y una inversión pública conducida por el capricho político antes que por una visión productiva de largo plazo.

 Las rentas mineras fueron distribuidas entre las nuevas élites cooperativistas bajo el patrocinio de una legislación laxa. El apoyo de los mineros al Gobierno se mantuvo en la medida en que los precios de los minerales estaban en alta; cuando se revirtió esta situación, el matrimonio, por conveniencia, se rompió de manera trágica.

La producción excedentaria de hojas de coca también consolidó el apoyo de este grupo al Gobierno. En realidad, esta es la corporación más privilegiada y actúa como guardia pretoriana del proceso de cambio. La ampliación a más de 22 mil hectáreas del cultivo "legal” muestra el mecanismo de captura de la renta generada por esta actividad.

 La apertura comercial -que creó una enorme renta de importaciones, mediante un tipo de cambio real apreciado- benefició especialmente a una nueva burguesía comerciante, el grueso de ella en el sector informal.

 Sin duda, esta transferencia de rentas, desde el Estado o a través de ciertos tipo de políticas públicas, creó cierto tipo de lealtades sociales y políticas, que se convierten en un derecho adquirido, pero que es muy vulnerable a las oscilaciones de los precios de las materias primas que exportamos y de los ingresos fiscales recibidos por estos rubros.

Monday, February 27, 2017

La verdad sobre el cartel de la mentira

Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, un cártel se define como una asociación delictiva, pero también como una falla de mercado, un tipo de oligopolio, organizado por empresas, que perjudica el bienestar de los consumidores. Obviamente, abordaremos el tema desde la perspectiva económica en este domingo de Carnaval sin agua. 
 
El cártel del petróleo es uno de los más conocidos en el mundo de los negocios internacionales. 14 países productores del oro negro establecen cuotas de mercado para hacer subir el precio del energético de manera artificial. Este tipo de oligopolio, como conducta indebida, puede existir en cualquier tipo de mercado, como el de la mentira. Por lo tanto, puede constatarse la existencia de una oferta y demanda de falsedades que responden a la mano invisible de Adam Smith. El Sol de México, Luis Miguel, retrata muy bien la demanda de mentiras cuando nos dice: "Miénteme como siempre, por favor miénteme. Necesito creerte, convénceme. Miénteme con un beso que parezca de amor”. En otras palabras: miénteme/engáñame que me gusta, complementaría el Sol de Bolivia. Del otro lado de la ecuación, la oferta de mentiras es elástica e infinita. Miente el Estado, las personas, los políticos, los medios de comunicación.  Ya lo dice el gran tango de Discepolo: "Verás que todo es mentira. Verás que nada es amor. Que al mundo nada le importa. Yira… yira”. 

Si el mercado de la mentira es de competencia perfecta (muchos vendedores y compradores, tecnología conocida, producto homogéneo, etcétera), habría un precio emocional de equilibrio para la sociedad. A nivel agregado, existe un óptimo de mentiras que nos hace felices a productores y consumidores de disimulos, delirios o quimeras. Pero creo que si bien estamos frente a un bien flexible y abundante, no estamos delante de un mercado homogéneo, más bien es tremendamente segmentado. Existen muchos tipos de mentiras. Desde una perspectiva religiosa y filosófica, San Agustín distingue ocho ejemplos de falsedades, y Tomas de Aquino propone tres tipos. Los economistas, fieles a nuestra capacidad de establecer hipótesis, elaboramos una taxonomía de mentiras más amplia.
 
Existen mentiras de lata, la economía está blindada. Mentiras estructurales, cambiamos el modelo económico. Mentiras piadosas, "dígame licenciado”. Mentiras cínicas, sólo tenemos microcorrupción. Mentiras cósmicas, si se va el elegido, el sol y la luna se van ocultar. Mentiras convenientes, el acullico de la clase media está aumentando en Bolivia. De hecho, antes de seguir leyendo, amable lector, escupa su pijcho y cante, a voz en cuello, esta morenadita clásica de los new green peak: "Por esa boquita mentirooosita, me estás perdiendo poco a poco. Ni en la punta del tata Saaajama. Encontrarás otro cocani. Coca no es cocaína. Coca es la hoja sagrada”. 
 
Mentiras revolucionarias, el jefe es un crack del fútbol. Mentiras literarias. "Hay tres tipos de mentiras: mentiras, grandes mentiras y estadísticas”, Mark Twain. Mentiras históricas, el No sólo gano por el Sí de la Zapata. Mentiras Bolis, sólo la puntita.  Mentiras leninsitas, todos los males nacionales se deben al imperio. Mentiras tremendas, "solamente las mujeres y los médicos saben cuán necesaria y bienhechora es la mentira para los hombres”, Anatole France. 
 
También están las mentirijillas de los penderejiles que abundan en las redes sociales y están en todos los bandos ideológicos y de la intriga. Este es el oficio preferido de las disidencias del homo sapiens que hacen de la mentira su moneda de vida. Hoy se los conoce como los sicarios del ciberespacio o los trolls del poder.  
 
Obviamente, en el palco de oro de las emociones están las mentiras de amor. ¡Uta! aquí hay buenas. "Mi amor hazme llorar con la verdad para que no me destruyas con las mentiras”, firmado Gaby. "Ella está loca pero es mágica. No hay mentira en su fuego”, Charles Bukowski para ciertos periodistas y políticos. Para los despechados: "De todas tus mentiras, te amo es mi favorita”. "Ahora que sé toda la verdad, sé que no estás mintiendo”, Toribio. Pensando en los zapatistas de Bolivia y China y una más elegante: "Tu amor es una mentira que mi vanidad desea”, Cazuza.
 
La mentira también tiene calificaciones, esquinas, pliegues,  sutilezas, los diplomáticos elegantemente la llaman de "inverdad”, otros una verdad selectiva o una exageración piadosa, o una ficción bien contada, o una fantasía avergonzada, o una media realidad, un claro oscuro del alma. 
 
Pero más allá del arco iris de falsedades, la pregunta central e histórica es: ¿hay mentira porque hay verdad o hay verdad porque hay mentira? Es decir, es la demanda la que crea oferta o al revés.  
 
Bueno, como pueden constar, el mercado de la mentiras es complejo y diverso, y la causalidad verdad-mentira es indeterminada, como dirían los econometristas, a quienes los acusan de mentir con elegancia y con los sagrados números de la ciencia. En este contexto, las prácticas oligopólicas de los cárteles de la ponzoña, que manipula el mercado de las mentiras, pueden ser de origen privado o estatal. 
 
El monopolio de la mentira, por ejemplo, puede estar en manos del Estado. Piense  los medios de comunicación gubernamentales que sólo hablan de la verdad revolucionaria, que para mucha gente no pasa de un conjunto de mentiras, o en el sector privado, un grupo de mal entretenidos, que en las catacumbas de la sociedad urden viles mentiras contra los angelicales seres alados del poder.  En ambos casos,  la teoría de la organización industrial recomienda regular los oligopolios de las mentiras o abrir los mercados de las falsedades. 
 
"Miente, miente, miente… que algo de verdad quedará” (Joseph Goebbels). Es decir, aumentar, al infinito, la oferta de embuste con la esperanza de crear una nueva verdad neo revolucionaria. Pero siempre se debe recordar que "no hay mayor mentira que la verdad mal entendida”. No es no. 

Monday, February 20, 2017

Lava Jato vs O Bem Amado

Vídeo de Cazuza
https://youtu.be/_Z3FdXtK0bA
Brasil es conocido por su excelente dramaturgia televisiva.  Seguramente mucha gente de mi generación recordará O Bem Amado del genial guionista Dias Gomes.  Cabe recordar que la trama de la novela era sobre un político corrupto que administraba Sucupira y cuyo principal objetivo de política pública era inaugurar un cementerio, en una ciudad donde nadie se moría. O novelas más recientes como Baila Conmigo, Roque Santeiro, Vale tudo o Avenida Brasil, que poblaron las noches de millones de telespectadores en el mundo con sus mirabolantes historias de amor, tracciones, intrigas, corrupción y engaños. Pero estas obras de ficción, muy bien logradas, fueron superadas con creces por novelón, Lava Jato, escrita con sangre, robo, y cinismo por la clase política brasileña tanto de izquierda como de derecha en el corazón de la empresa petrolera más grande de América Latina.

En las años ochenta, Cazuza, el poeta y roquero,  profetizaba en su música: El Tiempo no Para, lo que pasaría en el vecino país: “En las noches de frio es mejor no nacer, en las noches de calor, se elige matar o morir. Y así nos convertimos en brasileños. Te llaman de ladrón, de maricón, de marihuanero. Transforman el país entero en un putero, pues así se gana más dinero. Tu piscina está llena de ratas. Tus ideas no corresponde a los hechos. El tiempo no para. Yo veo el futuro repetir el pasado. Yo veo un museo de grandes novedades. El tiempo  no para. No para, No para”

Y el tiempo no paró y la piscina, en realidad era, un inmenso lago de corrupción donde se ahogaron ideales, principios, e ideologías del proyecto político que más esperanza había suscitado en Brasil y todo América Latina. El Partido de los Trabajadores y su líder histórico Ignacio  Lula da Silva  sucumbió  al poder del dinero, así de simple.  Los partidos tradicionales como el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el Partido de la Social Democracia Brasileño (PSDB) y otros también participaron del asalto al Estado, mejorando prácticas deshonestas ancestrales originadas en el coronelismo, el prebendalismo y el populismo de los años treinta.  Asesinaron a mansalva a la Nueva República como fue conocido el periodo posterior al régimen militar en Brasil. Odorico Paraguasu, el político corrupto de la novela, el Bem Amado,  se reencarnó en centenas de senadores, diputados y ministros inauguraron, no solamente el añorado cementerio, sino centenas de obras publicas amañadas que les posibilitó llenarse de dinero los bolsillos por varias generaciones, como es el caso emblemático del exgobernador de Rio de Janeiro, Sergio Cabral, quien está preso junto a su esposa.

Pero como para bailar el tango de la corrupción se necesita dos. Parte importante del sector privado constructor, las “empreiteiras” como las llaman en portugués, también entraron de lleno en los negocios. Políticos y empresarios hicieron centenas de contratos lesivos al Estado brasileño. La Nueva República fue substituida por la Patria Contratista.

El mejor ejemplo fue Odebrecht, considerada por mucho tiempo como la mayor empresa de infraestructuras de América Latina, la constructora brasileña tiene ahora su reputación hecha añicos por revelaciones según las cuales montó una red de pago de sobornos a políticos y funcionarios en una decena de países del subcontinente. Según informes de prensa Odebrecht habría pagado más de $us 780 millones en sobornos asociados a más de 100 proyectos en varios países. Sin embargo, hay que entender el fenómeno desde una perspectiva más integral, no es solo Odebrechet, podrían estar comprometidas también OAS, Camargo Correa y otras empresas brasileñas, porque esto es un rebalse, a la región, del gran escándalo de corrupción ‘Lava Jato’ en Brasil.

El caso Odebrecht es la punta del iceberg que muestra una forma de gobernar mafiosa público-privada que se instituyó en Brasil. La compañía dijo que invertía $us 1 millón para recuperar $us 4 millones, es decir, la ‘mordida’ estaba en torno al 25% del negocio.
Este esquema de corrupción realizado por las empresas de construcción ha afectado el alma del sistema político brasileño y ha contaminado a Perú, Venezuela, Ecuador y Colombia. Algunos políticos de estos países habrían recibido sobornos de la empresa Odebrecht. En 2014 Odebrecht tenía ingresos por $us 30.000 millones, casi el tamaño del PIB boliviano. En el país la empresa brasileña realizó dos obras. En 1993, hizo la carretera Santa Cruz – Trinidad y en el 2007, el tramo carretero El Carmen – Arroyo Concepción. Ojalá que estos contratos hayan sido conseguidos de manera lícita, pero no estaría mal investigar.

En Brasil hay una pelea feroz entre un ‘establishment’ político tradicional que estuvo involucrado en serios problemas de corrupción cuyo principal ejemplo es Lava Jato y un Poder Judicial, que busca mantener su independencia, para así, llevar adelante procesos que podrían ayudar a lavar el alma de Brasil. La crisis política es muy sería y el gobierno del Presidente Michel Temer no tiene ni la legitimidad ni autoridad moral para resolverla. En realidad es parte del problema. No se vislumbra una salida en el corto plazo y si a ello sumamos la crisis económica en curso en el vecino país, la situación es muy delicada y amenaza desestabilizar a ciertos vecinos de la región latinoamericana. El diagnóstico es reservado, pero todo el mundo asiste día a día a la novela que superó la ficción, el culebrón Lava Jato es mejor que el clásico O Bem Amado.  Los Odoricos Paraguasus salieron de la obra de Dias Gomes y tomaron el poder, muchos de ellos levantando el puño izquierdo, pero lleno de sucio dinero.

Análisis de la reducción del encaje legal y la política monetaria

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