Sunday, August 28, 2016

Quien despertó a Prometeo?


Una vez más, el espejo inmóvil de la muerte entra al escenario nacional para reflejar la miseria de la política y la intolerancia. La razón se rinde frente a la estupidez;  el dolor ajeno se convierte en estrategia de la cachaña vulgar. Todo es antiguo bajo el sol. Los discursos, los pretextos, los odios; tus muertos y mis muertos. La catarsis colectiva del espanto que nos durará algunas semanas, pero que el espectáculo de la noticia se encargará de borrar del disco duro del alma nacional, la triste partida  de seres humanos.  La violencia se banalizará y diluirá en el campeonato de búsqueda de pretextos, culpables y estrategias políticas. El implacable caminar del día a día reducirá, los hechos y desechos del luto, en la sempiterna tristeza de los corazones de las madres, hijos y esposas de los difuntos. Héroes anónimos y conocidos se pondrán a punto para entrar en la biblioteca del olvido colectivo. A lo máximo aspirarán a ser nombre de calle, pero sus partidas poblarán de soledad el futuro de las familias. Los juramentos de justicia serán acribillados en los laberintos de la incompetencia burocrática y corrupta. La sed de venganza se acomodará en el sofá más cómodo del corazón resentido. Y al final de la línea de la tristeza, los guerreros del poder enfundarán sus rojas espadas hasta la próxima estación de la violencia. Obviamente se construirá una luminosa galería de culpables para pavimentar el camino del "olvido que seremos”, el alma nacional desgarrada se lamerá las viejas heridas y la sociedad de los socorros mutuos volverá a acomodarse, porque está enraizada en el modelo rentista fomentado con primor desde el nuevo bloque histórico del poder.

Las muertes y la violencia de esta fatídica semana no son un accidente de la historia ni fruto de conspiraciones externas o alienígenas. Es la peor cara de un divorcio feroz, es la ruptura de una unión que nunca estuvo basada en el amor a la Patria, sino que estaba sembrada en el pantano de los intereses y regada de prebendas. Esta vez rompieron los cooperativistas mineros y el Gobierno, pero puede ocurrir con cualquier otro grupo corporativo que participó del presterío del consumo de los últimos 10 años. Pasando de la indignación al análisis, partamos de dos preguntas:  ¿estos son hechos aislados o más bien revelan una profunda crisis del modelo rentista? ¿Es la crisis de un modelo de gobernabilidad clientelar que apuesta a la gestión de rentas económicas y control político de corporaciones?

A mediados de los  80, con la recuperación de la democracia, los partidos políticos eran los instrumentos de mediación y comunicación entre los intereses de la sociedad y el Estado. Éstos, durante más de 20 años, a través de diferentes pactos políticos, consiguieron ciertos grados de gobernabilidad que permitieron equilibrios políticos y la implementación del modelo neoliberal.

El derrumbe de este sistema comenzó cuando los partidos políticos tradicionales se alejaron de la sociedad y convirtieron al Estado en un espacio de arreglos espurios y clientelares, que sólo reflejaban intereses de ciertas élites políticas y económicas.

La ruptura entre la sociedad y los partidos políticos llevó a una crisis grave de gobernabilidad,  que posteriormente se convirtió en una crisis estatal y económica. Las luchas intestinas entre caudillos, un modelo económico que no atendía las necesidades de la gente, un Estado que subastaba privilegios entre grupos económicos y un descrédito profundo de la clase política produjo la desaparición de este sistema.

A partir de 2006, la sociedad boliviana votó por una alternativa política que prometía un nuevo sistema de gobernabilidad y gestión del excedente económico. Los intereses de la sociedad se aglutinaron en movimientos sociales. La voz política se legitimaba a través de sindicatos, confederaciones, comités regionales, agremiaciones, juntas vecinales, entre otros. La mediación entre sociedad y Estado pasaba por estos grupos corporativos.

El poder político del MAS se sustentaba en un pacto entre diferentes corporaciones, conocidas como el Pacto de Unidad, que en un principio tenía una doble referencia aglutinadora: por un lado, los grandes temas nacionales como la nacionalización de los hidrocarburos  o la elaboración de una nueva Constitución Política del Estado; y por otro, la garantía de la repartija de las rentas económicas bajo control del Estado. Piense en los cocaleros, que están liberados de pagar impuestos; en ciertos gremios de comerciantes que se benefician de un tipo de cambio real apreciado; o en los cooperativistas mineros, que prácticamente tomaron el control de la explotación minera con impuestos muy bajos.

En el discurso oficialista, fuertemente inspirando en Antonio Gramsci, se buscaba la construcción de un nuevo bloque histórico que desmontaría el neocolonialismo y neoliberalismo, pero en la práctica, la historia se repitió: se crearon clientelas políticas a cambio de privilegios económicos. La nueva dirección ideológica de la sociedad es un espejismo, la nueva hegemonía es apenas un arreglo de negocios, un vulgo intercambio. Adam Smith derrotó a Gramsci.

Con diferentes ritmos, los movimientos sociales colocaron en un segundo plano el horizonte de los intereses nacionales y comenzaron a buscar la materialización del pedacito del paraíso económico ofrecido por el proceso de cambio. Pasó el momento de la poesía jurídica, comenzó el juego bilateral entre las corporaciones y el Estado. El tema se complica porque el maná de los recursos naturales ha llegado a su fin. La plata ya no fluye, las buenas maneras ya no son suficientes para defender los intereses; se dejaron de las poses y se sacaron las espadas. La disputa por la renta que disminuye,  se traslada a las calles, a las dinamitas, a los bloqueos, a las marchas, al grito, al dolor. La trifulca ahora es a puño limpio y hasta la muerte. Cosechamos lo que sembramos y todo con talento propio. Y como de costumbre, el poder  saca a relucir su mejor virtud: la victimización, y el incumpar al otro. La aburrida galería de malos es extensa,: la derecha, el imperio, los vende patrias, los medios de comunicación y todos aquellos que sean necesarios para que la mesquina alma de poder pueda verse en espejo del olvido, cuando en realidad, sabemos, que los dueños de las pesadillas ideológicas han creado o fomentado muchos Frankensteins. Es el modus operanti de populismo distribucionista. Hoy han despertado sólo a uno: el Prometeo de las minas. El Prometeo robó el fuego de la revolución de papel y se lo dio a los simples mortales que piensan con sus bolsillos,  ahora deberán pagar por ello. Pero la fila de engendros sociales es larga y avanza.

Monday, August 22, 2016

" Al final, o eres diferente, o eres barato”

En el mundo empresarial contemporáneo existe una frase acuñada por Guy  Kawasaki, uno de los gurús de Apple, que define muy bien los desafíos que tienen las organizaciones o instituciones a la hora de competir en mercados cada vez más globalizados. " Al final, o eres diferente, o eres barato”, decía Kawasaki.

En el primer caso, se refiere a empresas que han sido capaces de lanzar un servicio o producto que ninguna otra compañía puede hacerlo. Se encuentra, por lo tanto, navegando en un mercado de mar azul sin competencia cercana. En esta opción, la firma adopta por una estrategia de diferenciación que la hace única. En el segundo caso, las empresas  se encuentran en un mar rojo teñido por una competencia sangrienta, donde mandan los cuchillos pendencieros, que cortan precios y costos, para sobrevivir en el mercado. La única manera de subsistir es siendo más barato.

Existe un gran consenso académico y práctico que dice que para transitar de un mar rojo a uno azul, lo que se requiere es creatividad e innovación en la empresa. La innovación puede darse en el producto, en el servicio o en los procesos, pero el desafío más complejo e interesante es cuando se produce una innovación estratégica en el modelo de negocios. Es decir, cuando se reescribe el ADN de la organización, como sugieren los profesores Peter Skarzynski y Rowan Gibson.

Pero, partamos con las preguntas básicas.  ¿Qué es la creatividad? ¿Qué es la innovación?  ¿Éstas son cualidades que se heredan o más bien se aprenden? ¿Cómo la innovación genera valor para la empresa o su comunidad? ¿Qué metodologías existen para construir una empresa sistémicamente innovadora? ¿Qué rol desempeña el ecosistema y contexto económico para que surja la innovación empresarial?

Creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas, o novedosas formas de mirar problemas existentes en todos los campos del saber humano y en todas las artes. También es encontrar nuevas oportunidades, explotando tecnologías emergentes o cambios en el mercado. El proceso innovador implica la creación de nuevos productos, servicios, nuevas formas de dirigir los negocios e incluso nuevas formas de hacer negocios que generan valor económico o social. Por lo tanto, la creatividad es sólo una parte del proceso de innovación. Frecuentemente se confunde innovación con adopción de ciertas tecnologías. Por ejemplo, algunas empresas hablan de innovación cuando en realidad han comprado nuevas computadoras.

Para Peter Druker, la innovación, que puede tener fines comerciales o sociales,  es un acto colectivo en el que intervienen diversos actores.  Una de las características para reconocer una innovación es que ésta es percibida como valiosa, útil y deseable. Una idea creativa puede ser unos zapatos con un pequeño paraguas en las puntas, imaginativo, pero sin valor comercial o social. Una innovación son los calzados Geos, con platillas que respiran, dirigidos a un mercado muy amplio de personas a la cuales les sudan demasiado los pies.

Como se menciona,  la innovación puede ser de productos o procesos, pero uno de los desafíos gerenciales más interesantes es hacer innovaciones en el modelo de negocios. Para ello existen muchas opciones y métodos, pero un camino muy interesante es utilizar el Business Model Generation (Canvas), una herramienta que ayuda a visualizar la empresa en una sola página, focalizándose, por una parte, en la propuesta de valor, el segmento de clientes, la relación y los canales de comunicación con estos.  Y por otra, en el impacto que tienen los asociados, actividades y recursos claves en la empresa. A partir de esta visión integral de la firma se puede promover una innovación estratégica en el modelo de negocios. Un ejemplo de ello fue la plataforma iTunes de Apple. Pero por supuesto que la sola aproximación desde una perspectiva organizacional o empresarial no es suficiente para reescribir el ADN de un organización e impulsar la innovación estratégica. Se depende también del contexto, de la localización y de la calidad del ecosistema que existe para promover la innovación y también el emprendimiento.

En un mundo globalizado todos las empresas u organizaciones -grandes, pequeñas, de servicios, de los diferentes sectores- deben innovar para sobrevivir; el reto es pensar en grande, porque como dice Miguel Angel: "El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que apuntamos muy alto y fracasamos, sino que apuntamos demasiado bajo… y acertamos”.

Monday, August 15, 2016

Los Pokemons rentistas

En mi artículo de hoy encontrará varios Pokemones muy difíciles de atrapar, no pierda la oportunidad de atraparlos

El informe a la nación del Presidente del último 6 de agosto fue otra vez una seguidilla de datos. Nuevamente hizo uso de las técnicas de propagandas de dietas. Antes del glorioso proceso de cambio, un obeso Drowzee neoliberal chupa sangre. Después, un atlético Growlithe neorrevolucionario. Torturando a las estadísticas, sin medida ni clemencia, se compararon promedios de 20 años con medias aritméticas de 10 años. El único objetivo de la cocina estadística era destacar la superioridad de los resultados del decenio de oro y, por supuesto, hundir, en la noche más negra, las mediocres emanaciones del pasado neoliberal.

Pero, debemos reconocer que este informe tuvo tres características diferentes, que con su venia me permito analizar.

Primero, se ha dejado parcialmente el narcisismo macroeconómico. Quiere decir   que se  salió de frente del espejo y se reconoció que varios indicadores importantes de la economía están con tendencia a la baja. En efecto, se reconoció la desaceleración parcial del PIB  que, para mayo del año que transcurre, estaría tan sólo en 4,3%, hecho que colocaría en duda el pago del segundo aguinaldo. Así que ¡ojito! Eso significa que si usted estaba comprando una joya para su suegra a crédito es mejor desistir del galanteo. Es probable que no pueda pagar y no es bueno decepcionar a la segunda madre.

Respecto al segundo aguinaldo, cabe mencionar que el Gobierno enfrenta un dilema que debe corroerle las venas. Por una parte, el sueldo número 14 es una buena manera, no la única, de impulsar la demanda doméstica, midiéndole platita al mercado interno. Aquí Lord Keynes es más efectivo que Lenin, que ofrece soviets y electrificación, con proyectos de largo plazo, como son El Bala y El Chepete. Pero por otra parte, como comenzó la hambruna fiscal y las empresas privadas están al borde del ataque de nervios, imponer el segundo aguinaldo sería complicar mucho más las cosas.

Por el lado público, continuar financiando gastos corrientes con pérdida de reservas internacionales o endeudamiento, además de ser una estrategia sólo de corto plazo es molestar, con un palo corto, al león que habita en las expectativas de los agentes económicos. Por el lado privado,  la situación es también difícil. Algunas empresas, especialmente aquellas que trabajan en sectores productivos, mal pudieron cumplir con el segundo aguinaldo del año pasado y, por supuesto, no quieren saber de otro aumento de costos laborales. Incluso las actividades de servicios, comercio y construcción, que antes tenían espaldas financieras para pagar el segundo aguinaldo, ven las cosas color de hormiga. Pero la verdad de la milanesa es que sólo Marx sabe si se paga o no este beneficio.

La ensalada de datos también incluyó un aumento a 4,4% en la tasa de desempleo, la reducción de la producción de gas natural, la pérdida de reservas, el elevado déficit público, entre otros.

Segundo, desde el árbol del poder se inició un rocambolesco cambio de discurso. Se comienza a criticar el rentismo de la sociedad o de los gobiernos subnacionales sin ponerse ni siquiera rojitos. Ahora que las vacas comienzan a enflaquecer, se busca promover un pacto productivo antes que un  acuerdo fiscal.  Caramba, pero durante 10 años el rentismo fue modus operandi del modelo político y económico. Se usaron  y promovieron grupos corporativos, coquetamente rebautizados como movimientos sociales,  y se distribuyeron recursos, privilegios y ordenamientos legales que permitieron la captura de diferentes tipos de rentas. Por supuesto, a cambio se exigió lealtad política.

Las rentas coyunturales del gas natural, de los minerales o del comercio han servido para generar una sensación de mayor riqueza vía aumento del consumo, pero también han ayudado a cooptar parte de la sociedad y a corporativizarla. Fue la gran fiesta del rentismo y del populismo económico.  En efecto, las rentas de gas natural se destinaron a los bonos, la creación de empleo estatal y una inversión pública conducida por el capricho político antes que por una visión de largo plazo.

Las rentas mineras fueron distribuidas entre las nuevas élites cooperativistas bajo el patrocinio de una legislación laxa. La apertura comercial -que creó una enorme renta de importaciones, mediante un tipo de cambio real apreciado- benefició especialmente a una nueva burguesía comerciante, el grueso de ella en el sector informal.

Fue la gran fiesta del "nacional-consumismo”, donde la búsqueda de rentas superlativa se comió al espíritu
emprendedor; donde, bajo el patrocinio de los anabólicos de los precios de materias primas y políticas distribucionistas se confundió: hinchazón de consumo, hipertrofia del sector informal,  espejismo de los servicios con musculatura productiva diversificada. Cría Pokemones y te sacarán el alma virtual, dice un viejo dictado, pero ahora, desde el poder se reniega de las criaturas políticas creadas. ¿Quién le pone el cascabel a los picachus cooperativistas?

Tercero, el nuevo discurso oficial denuncia el extractivismo. Desde la cúspide del poder se cuestiona: ¿cómo es posible que dependamos de la exportación de un solo producto? Deberíamos diversificar la producción. Después de 10 años  se descubre que el modelo que se impulsó y promovió como nuevo paradigma, era el viejo modelo primario exportador con ciertos maquillajes industrialistas.

 Bueno, debo reconocer que los cambios no son malos, se reconoce que la economía no estaba blindada, que el rentismo es malo y que se debe diversificar la producción. Nada mal, aunque sea con 10 años de retraso.

Gonzalo Chávez A. es economista.

Sunday, August 7, 2016

Economía. Ciencia lúgubre o ciudadana?

Este artículo entra en el interesante debate iniciado por la socióloga Fernanda Wanderley con sus columnas Crecimiento para quien y para qué y Más allá de idealismos y pragmatismo cuyos links están al final

Economía. ¿ciencia lúgubre o ciudadana?

En los últimos años la economía, para algunos una ciencia y para otros tan sólo una actividad, ha estado sobre un fuerte fuego cruzado de críticas. Cazar economistas por sus ideas es un deporte antiguo que, por supuesto, es mucho más aburrido que buscar Pokémons. Uno de los calificativos que ha renacido para descalificar a los economistas es que practican una "dismal science” o, en una traducción libre, una ciencia lúgubre o, lo que sería más fuerte, ciencia triste.

La revista The Economist, a través de varios artículos, y el profesor Dani Rodrik han vuelto a polemizar sobre el tema. Precisamente, el último libro de Rodrik tiene el título de Dismal Science. Me he informado que la idea de ciencia lúgubre se atribuye al filósofo escocés Thomas Carlyle, quien al encontrar una justificación de la esclavitud en el pensamiento económico y político, consideró esto como un hecho triste o lúgubre. En la actualidad se califica a la economía como una "dismal science” cuando se pretende reforzar su carácter oscuro, aburrido, alejado de la realidad e insensible. Sin duda, mucho de esto existe, en especial en el pensamiento neoclásico.

Una de las críticas más comunes a la economía es que se habría refugiado abusivamente en las matemáticas, buscando un velo científico. Paul Singer, un economista brasileño,  en alguna oportunidad dijo: "Los economistas siempre encuentran lo que quieren encontrar. La diferencia es que estudian matemáticas y tienen los medios para engañar a quienes no saben ni aritmética”.

 En especial, la economía académica habría  sobre-enfatizado el cálculo y el álgebra en la investigación y análisis, lo que no necesariamente ha significado una mayor clarificación de los temas económicos, sociales o financieros. Un ejemplo de esto es la sofisticada parafernalia matemática y estadística con que se analiza y proyecta el mercado financiero. Entre tanto, a pesar de estos primores técnicos, la profesión  ha fracasado sistemáticamente en las proyecciones.

 Más aún, no se pudo predecir ninguna de las crisis financieras de los últimos 100 años. En efecto, el año 2008 no se pudo evitar la explosión de la burbuja inmobiliaria, y posterior contagio a otros activos, que casi termina con el capitalismo norteamericano y, por supuesto, llevó a la quiebra a millones de personas, y centenas de empresas que, ciertamente, no dudaron en calificar  a la economía como una ciencia lúgubre.

 Otra crítica fuerte es que muchos de los indicadores que utilizamos para mostrar el desempeño de una economía son construcciones conceptuales del siglo pasado. Éste sería el caso del Producto Interno Bruto (PIB), que habría dejado de ser un indicador confiable porque no refleja los cambios que se produjeron con la revolución de la información y tecnología.  Menos aún: este indicador  no estaría calificado para medir la crisis medioambiental en curso. Esta es una crítica antigua pero válida. Recordemos que por estas tierras los dueños del poder asocian el desarrollo económico al mero crecimiento del PIB, dejando de lado variables sociales y ecológicas.

 También se critica que la economía, especialmente aunque no exclusivamente la neoclásica, es una ciencia triste porque se mira demasiado al ombligo. No dialoga, ni conceptual ni prácticamente con otras ciencias sociales, como ser la historia, la sociología, la antropología o la psicología, aunque cabe resaltar que ya se hacen esfuerzos para corregir este error. Es el caso de la sociología económica de la economía experimental que usa la psicología y, de más larga data, la economía política. No obstante los avances, la economía neoclásica, de manera equivocada, en mi opinión, aún ve a otras ciencias sociales con cierto desdén, cuando no con soberbia.

 ¿Cuál sería el camino para que la economía deje su aire lúgubre? Un posible primer camino es recuperar la visión histórica, a la Karl Marx o a la Karl Polanyi, si nos concentramos en los clásicos. O, en una perspectiva más actual,  revivir el abordaje de economía política a la Albert O. Hirschman o Raul Prebish.   Segundo, para que la economía deje de ser una ciencia triste, ésta debe volver a enfocarse en los objetivos del desarrollo, a saber: eliminación de la pobreza, mejor salud y educación para la población, mejorar la distribución de los ingresos, empleo digno o, para ponerlo fácil, buscar la felicidad de las personas. No así en los instrumentos, la política fiscal o monetaria, el tamaño de la inversión pública o el PIB.

 Tercero, hacer un esfuerzo para comunicar mejor con las necesidades de la gente, empresas y organizaciones; es decir, convertirse en una ciencia ciudadana, como hizo notar mi amiga Fernanda Sostres. Recordemos que de manera intuitiva todos hacemos economía y todos los santos días, en nuestras actividades personales, negocios o en el desarrollo de políticas públicas.

 Tanto cuando se trata de decisiones de consumo individual, como cuando reaccionamos a las políticas macroeconómicas o sociales, y/o realizamos negocios,  ejercemos derechos ciudadanos, hacemos democracia. Es en este contexto que la economía se convierte en una ciencia ciudadana a tiempo completo; por lo tanto, su lenguaje y forma de comunicación debe ser asequible a todos y permitir un diálogo fluido entre todos los actores del desarrollo económico y empresarial. Más aún, debe ayudar a todos a tomar decisiones económicas o financieras más informadas y, por lo tanto, con menor riesgo. Para que todo lo anterior ocurra, nuestras escuelas, universidades, autoridades y empresarios deben reposicionar a la economía como una ciencia social amable y ciudadana. Feliz Día de la Patria.

http://web.paginasiete.bo/opinion/fernanda-wanderley/2016/7/14/crecimiento-para-quien-para-que-102714.html

http://web.paginasiete.bo/opinion/fernanda-wanderley/2016/7/28/alla-idealismos-pragmatismos-104240.html

Monday, August 1, 2016

La Isla de la Fantasía. ¿Realidad o ficción?

La semana que termina, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ha presentado un informe muy sombrío sobre las tendencias económicas de la región. El referido documento pronostica, para el año en curso, una recesión para la mayoría de las economías de Latinoamérica. El continente, en promedio, decrecería en -2.1%. Frente a esta hecatombe generalizada sólo existen dos islas de prosperidad: Bolivia, que crecerá al 4,5%, y Perú, cuyo producto llegará a 3,9%. Los principales responsables por la debacle económica son Venezuela, que seguirá en el fondo del pozo (-8%); el verde de Brasil, que continuará en la lona (-3,5%), y Argentina, que también andará con las luces apagadas (-1,5%).

En términos aeronáuticos podemos decir que estas economías han realizado un hard landing (aterrizaje duro) frente a la tormenta externa: caída fuerte de los precios de las materias primas y una contracción también importante de la inversión extranjera directa.

El resto de los países de la región registran un crecimiento moderado en torno de 3%. En este caso, estas economías están realizando un soft landing (aterrizaje suave) para enfrentar el deterioro internacional mencionado.  Lo interesante de estos datos comparativos es que una economía pequeña como la boliviana, a pesar de la turbulencia externa, mantiene una tasa de crecimiento interesante.

Veamos cuáles son las principales razones apuntadas por la Cepal para explicar el deterioro de la economía regional y ensayemos algunas hipótesis para ver qué está pasando en nuestro país.

 Según el referido informe, a nivel mundial, persisten ciertas tendencias negativas que  preocupan, como ser: el estancamiento de la demanda externa, las tasas de crecimiento de las principales economías en el mundo están muy bajas y el comercio internacional continúa estancado. También se registra un persistente nerviosismo y volatilidad de los mercados financieros, y cambiarios. Así mismo, los precios de las materias primas están - como dice el viejo tango argentino - "cuesta abajo en la rodada”, y parece que esto no se va a detener, por lo menos en el mediano plazo. Y, finalmente, está la gran duda económica que siembra el Brexit.

 A nivel del vecindario aún se registran caídas importantes de inversión y consumo, especialmente en economías grandes como Brasil y Argentina. Estos países están enfrentando serias restricciones de ingresos; es decir, atraviesan hambrunas fiscales. También se observan fuertes depreciaciones cambiarias. Finalmente y no por eso menos importante, el desempleo está en aumento y prestarse dinero, a nivel del mercado local, está cada vez más difícil.

Como ya he señalado, la economía nacional mantiene un importante ritmo de crecimiento, a pesar de este contexto tan difícil ¿Nos estamos separando de la región debido al éxito del modelo económico, como sostiene el Gobierno? ¿O, más bien, estamos con la política de la avestruz que no quiere aceptar que el invierno llegó y mantiene una artificial fiesta del consumo?

La respuesta a la primera interrogante es negativa. El crecimiento económico de Bolivia no está asociado al nuevo modelo. El contra ejemplo de esto es precisamente la otra economía que crecerá este año en Sudamérica, Perú. El vecino ha tenido un desempeño también bueno e inclusive mejor, tanto en el período de auge como de crisis, aplicando un modelo económico diametralmente opuesto al implementado en Bolivia. En ambos casos, el boom económico se explica por la subida espectacular de los precios de las materias primas y la acumulación de reservas internacionales, que ahora se gastan o invierten para sustentar la demanda agregada.

Respecto a la segunda pregunta, me inclino a pensar que se buscó, primero, negar la crisis (la hipótesis del blindaje) y ahora, si bien se acepta la existencia de ésta, se afirma que se cuentan con los recursos económicos para pasar el mal momento, y en esta línea se opta por lo que técnicamente se conoce como el keynesianismo vulgar, o una versión tropicalizada que denomine Keynesianismo de guitarreada, donde lo que prima es el entusiasmo del gasto e inversión pública para sostener la burbuja de consumo, sin importar mucho de dónde vienen los recursos de financiamiento y si éstos son sostenibles. Se promueve una especie del isla de la fantasía neorevolucionaria.

En efecto, entre el período 2006 – 2015, la inversión pública fue la que comandó el crecimiento económico. Se habría gastado en este período 24.500 millones de dólares, esto equivale a 452 per cápita. En los  años de crisis, 2015 y 2016, ésta sobrepasó los 6.000 millones de dólares, justamente para compensar la caída de las exportaciones, que el año pasado se redujeron en 4.000 millones de dólares.

 También es interesante resaltar que el 81,2% de esta inversión pública es financiada por recursos propios. No tengo nada contra que en momentos de bonanza económica el Estado intervenga impulsando el desarrollo económico. El problema está dónde fue la inversión pública y si ésta ayudó a cambiar significativamente la matriz productiva del país o se embarcó en un nacionalismo desarrollista ciego.


El otro mecanismo para impulsar la demanda interna ha sido la promoción de la inversión privada a través de créditos inmobiliarios y al sector productivo. Los bonos Juancito Pinto, Juana Azurduy y Renta Dignidad también hacen parte de la sustentación de la demanda interna. En la misma línea va el aumento salarial de los últimos años,  a la fecha se tiene un ingreso y salario mínimo de 1805 bolivianos. Entre tanto, todo este afán de sustentación de demanda doméstica es para reproducir el viejo modelo primario exportador.

La Microeconomía de gasohamburgazo y una sospecha macro

Una nueva gasolina (Ron91) y a un precio más elevado, 4,40 bolivianos, ha ingresado al mercado, produciendo un debate sobre las reales inten...