Monday, August 22, 2011

"El pasado es un futuro usado"

Millor Fernandes, un escritor brasileño solía decir: “el pasado es un futuro usado”, en Bolivia podría decirse que el futuro es un pasado recalentado con el fuego de la ideología de turno. Modelos económicos cansados, discursos políticos trasnochados y resultados macroeconómicos ya vistos son presentados como flamantes logros, siempre calificados, con tono solemne y acartonado, de hechos históricos.

El proceso de cambio en curso, especialmente en términos económicos, es un “museo de grandes novedades”. Las últimas piezas arqueológicas que han entrado a este recinto son los resultados del sector externo de la economía boliviana. Resulta que las exportaciones no tradicionales han bajado significativamente y Bolivia, como al inicio del siglo XX, vuelve a depender en más del 80% de las ventas de recursos naturales.

La repetición de estos resultados es presentada como un logro inédito, único, y magnífico. Así caminamos en círculo, el hocico del futuro muerde feliz la cola del pasado. Y se grita a los cuatro vientos que estamos avanzando a paso marcial hacia el año 1930, cuando también sólo exportábamos, ¿adivine qué? recursos naturales. Aunque eso sí el mercado era diferente, en aquellas épocas era Europa y Estados Unidos, ahora es sobre todo Brasil China y Corea. El mundo económico y comercial ha dado muchas vueltas en los últimos 100 años y nosotros seguimos orgullosos vendiendo lo mismo.

En el primer semestre de 2011, las exportaciones tradicionales alcanzaron 3.421 millones de dólares, esto significa un 37% más que el año pasado, en este periodo éstas representaron el 86 % del total exportado. Por supuesto este es un logro más de las fuerzas telúricas del cambio que hacen que los precios de los minerales suban. Estos precios fabulosos nada tienen que ver con el crecimiento de la China o la especulación en el mercado de la commodities.

Paralelamente, las exportaciones no tradicionales (confecciones textiles, azúcar, alcohol y derivados, girasol y derivados, soya y derivados), es decir, todo aquello que tiene cierto grado de valor agregado, se redujo en un 21% en precio y 40% en volumen.

Esto, por supuesto no es responsabilidad de las políticas cambiarias del gobierno que han apreciado la moneda nacional respecto al dólar perjudicando este tipo de exportaciones, tampoco nada tiene que ver con la pérdida de mercado para nuestras exportaciones de manufacturas a Estados Unidos, ni las acciones de prohibición de exportaciones.

La reducción de las exportaciones no tradicionales es de responsabilidad de productores nacionales que no se comprometen con el cambio e insisten en responder al sistema de precios y no al compromiso político.

En el mundo al revés de la política comercial y cambiaria del oficialismo, la cola mueve al perro. En el mundo real y no ideológico, la contracción de las exportaciones no tradicionales debe preocuparnos mucho, en especial las manufacturas. Para muestra basta un botón. Las ventas de estos productos a Venezuela cayeron de 29 a 2,6 millones de dólares. La hermandad revolucionaria no fue suficiente para evitar esta caída. Parafraseando a H. Kissinger, los países no tienen ni amigos ni hermanos, sino intereses.

En general, las clases medias en el mundo se forman y desarrollan en el sector manufacturero, según un estudio de Dani Rodrik: “Sin una base manufacturera vibrante, las sociedades tienden a dividirse entre ricos y pobres: quienes tienen acceso a puestos de trabajo estables y bien remunerados, y aquellos cuyos empleos son menos seguros y viven existencias más precarias. Además, la manufactura puede ser fundamental para el vigor de la democracia de una nación. Cuando este sector despega, puede generar millones de empleos para trabajadores no calificados, a menudo mujeres, que anteriormente estaban empleadas en la agricultura tradicional o en servicios menores. La industrialización fue la fuerza impulsora del rápido crecimiento del sur de Europa durante los años 50 y 60, y en el este y el sudeste de Asia desde la década de 1960”.

Para países como Bolivia el crecimiento de la industria manufacturera, volcadas al mercado externo e interno, es vital para mejorar la asignación de los recursos escasos en la economía y crear bases sólidas de crecimiento, Rodrik las denomina “actividades de ascenso”: “una vez que la economía recibe un punto de apoyo en una industria, la productividad tiende a aumentar rápidamente hacia la frontera tecnológica de ella”. Además las industrias manufactureras, en textiles y madera por ejemplo, “muestran lo que los economistas llaman “convergencia incondicional”, una tendencia automática a cerrar la brecha con los niveles de productividad en los países avanzados”.

La pérdida de dinamismo de la incipiente industria manufacturera en el país por falta de mercados externos impide seguir el camino mencionado y les cierra la puerta de la ascensión social.

En este contexto, cabe preguntarse: ¿donde esta el millón de personas, que según el gobierno, habría pasado a condición de clases medias en los últimos años? Ciertamente no está en el sector productivo manufacturero. De ser el dato correcto, estas nuevas clases medias tienen una condición muy volátil porque la mayoría se encuentran en el sector informal, asociado al comercio, los servicios de baja productividad, y en las actividades ilegales. Otras podrían estar en el sector construcción o financiero.

En ambos casos, su situación es muy etérea porque depende de la burbuja de consumo que vive Bolivia debido a la bonanza prestada de los recursos naturales. Pasado el verano de los precios espectaculares de las materias primas, muy probablemente, volverían a su condición de pobres. Para que estas clases medias construyan su futuro sobre cimentos sólidos deberían estar trabajando en el sector manufacturero, siendo la punta de lanza de las exportaciones no tradicionales. De esta manera, el futuro no sería un pasado usado, sino uno reinventado.

Thursday, August 11, 2011

El cometa turismo

Días patrios. Mi homenaje, una propuesta para relanzar el sector de turismo en Bolivia. Lo haré en forma de ayuda memoria: corto y concreto. Para animarlo en la lectura de su columna, en un día posiblemente de chaqui por los festejos nacionales, le presento la ruta crítica que seguiremos: Los antecedentes, las oportunidades, la propuesta, los caminos a seguir, el financiamiento. Y finalmente, un salud y seco por Bolivia con coctelito de tumbo paceño que no cura la resaca pero que prolonga la felicidad.

En el 2010, ingresaron en torno de 600 mil de turistas a nuestro país y dejaron unos 350 millones de dólares. Resultados modestos si los comparamos con datos de la región. En el mismo año al Perú llegaron 2 millones de visitantes, que dejaron 2 mil millones de dólares en la economía vecina. Chile o Costa Rica recibieron montos similares de personas y dinero. También en el 2010, al Brasil ingresaron más de 5 millones de turistas y contribuyeron con 6 mil millones al total de exportaciones de servicios. Huelga recordar que el potencial de nuestros atractivos turísticos, en algunos casos, es mucho mayor que la vecindad.

Tenemos diversos pisos ecológicos, diversidad cultural, atractivos como el salar de Uyuni, Tiwanaku, las Misiones y otras regiones, además somos el centro de América Latina. También es importante resaltar que la industria turística es un gran empleador. Hace muchos años que se habla del potencial turístico en Bolivia. No voy ha ahondar en esto.

En los próximos años pasará un cometa repleto de gente muy cerca del país. Es el cometa que el sector turismo boliviano estaba esperando hace muchos años. Debido a dos mega eventos deportivos que el Brasil organizará, el campeonato Mundial de Fútbol en el 2014, y las Olimpiadas en el 2016, el flujo personas que visitará el vecino aumentará entre 600 mil y un millón de personas por año. Si tomamos una ventana de oportunidad de cinco años, estamos hablando de cerca de 28 millones de turistas que estarán a cuatro horas de avión de La Paz o a dos horas y media de Santa Cruz y si la carretera Santa Cruz-Corumbá se termina, a 15 horas por carretera. Además, muchos de ellos, que vendrán de Asia, atravesarán nuestros cielos para llegar al Brasil, por lo tanto deberíamos invitarlos a hacer una paradita en nuestro país.

Es decir, con fecha y hora podría haber un choque de demanda gigantesco para el turismo nacional. Siendo modestos podríamos colocarnos la meta de doblar el número de visitantes en el país y, por ejemplo, llegar al 1.200.000 visitantes que podrían dejar cerca a mil millones de verdes y crear miles de empleos de calidad. Ésta es una oportunidad única para que el sector turístico nacional se ponga los pantalones largos. Entones ¿qué habría que hacer para aprovechar esta oportunidad?

Implementar un cluster para el turismo con la participación del Gobierno, los operadores del sector, universidades e institutos vinculados al turismo, comunidades, líneas áreas, artesanos, hoteles, restaurantes, regiones, municipios y otros actores con el objetivo de doblar el ingreso de visitantes en los próximos cinco años. Entre las tareas concretas a ser realizadas están un acuerdo marco con Brasil para convertir los aeropuertos bolivianos, digamos El Alto y Viru Viru, en hubs de distribución para ambos eventos deportivos. De esta manera, se ayudaría a descongestionar la presión sobre los aeropuertos brasileños y se permitiría un punto para que se inicien rutas turísticas dentro de Bolivia.

Paralelamente, se podría crear el “BolBras pass”, un paquete turístico (hoteles y pasajes) que incluya varias ciudades Brasil y Bolivia que se vendan junto a las entradas al mundial y a las olimpiadas. La inversión pública debería concentrarse en infraestructura de transporte (caminos y aeropuertos) vinculada al turismo. El aeropuerto en Uyuni es un gran avance. El sector privado debería invertir en cadenas de hoteles, restaurantes y mejorar capital humano. Para concretar estos proyectos se requería un gran pacto económico entre todos los actores del sector turístico.

Para concretar estos proyectos se debería crear un fondo de desarrollo de turismo con contribuciones del Gobierno central, gobernaciones y municipios.

El cometa del turismo vinculado a dos eventos mundiales pasará muy cerca de Bolivia, no podemos perder esta oportunidad para dar un impulso a la economía boliviana. Para terminar el brindis de ocasión. Salud por una Bolivia que realice una revolución en el sector de servicios.

No es un problema diferencias ideológicas, sino de coeficiente intelectual

Con frecuencia y con mucha razón la gente me dice que debemos pasar de la problemática a la solucionática. Del diagnóstico o de la  crítica ...