Sunday, January 29, 2012

El dilema neoliberal de los subsidios

Hace unos días escuché la siguiente conversación sobre el tema de los subsidios a los hidrocarburos entre un neoliberal-revolucionario a ultranza y un economista progresista con ideas neokeynesianas y estructuralistas. Reproduzco parte de la charla. El neoliberal seguidor de Adam Smith despotrica contra los subsidios a los hidrocarburos. Dice: “Es un cáncer en la economía y que debíamos deshacernos de ellos. Los precios de los hidrocarburos deben adecuarse a los precios del mercado internacional. Las subvenciones están beneficiando a contrabandistas de diésel y de garrafas de GLP, y también a los ricos que tienen jeeps Hummers”. Echa el grito al cielo: “¡En 2012 serán 706 millones de dólares que desperdiciaremos! Además, como el barril de petróleo en el mercado interno está a 27 dólares, esto no incentiva a que las empresas petroleras inviertan en el sector”. El economista progresista lo interrumpe y dice con tono conciliador: “Hermano neoliberal revolucionario, creo que estás viendo sólo un árbol y no todo el bosque. El dilema económico no es: subsidios o muerte. Todos los instrumentos de política económica, incluyendo las subvenciones, deben ser vistos en el marco de un proyecto de desarrollo integral. Los beneficios o perjuicios de un subsidio pueden afectar a muchos sectores de la población. Una evaluación más serena de las subvenciones, por ejemplo, debe hacerse sobre la base de un análisis costo-beneficio más amplio, pensando en el desarrollo productivo nacional. Por ejemplo, desde el punto de vista de la distribución del ingreso, tarifas del transporte público subvencionadas benefician a millones de personas, especialmente aquéllas de bajos ingresos. Es una forma efectiva a través de la cual el Estado llega a los bolsillos de la gente. Esta práctica de política pública está enraizada en la memoria colectiva. Ahora bien, si tanto te preocupan los dueños de Hummer ponles un impuesto anual a los vehículos particulares que tengan cilindradas por encima de 2500. No quieras matar unas cuantas cucarachas en la casa colocando una dinamita/gasolinazo. Y los contrabandistas más palo estatal. La Policía, el Ejército, los corta-palos y los movimientos sociales contra el contrabando, no es posible que tanta gente no pueda ser más efectiva. Usar una pequeña devaluación del tipo de cambio también no sería una mala idea para desestimular el comercio ilegal. Cabe también recordar que las subvenciones están beneficiando al sector productivo, especialmente la agroindustria, que genera exportaciones y empleo. Huelga recordar que la mayoría de los países desarrollados subsidia sus sectores agrícolas. Los brasileños subsidian su programa de etanol hace más de 30 años y con esto lograron reconvertir su parque automotor, ahora más del 50% de los automóviles en el vecino país usan alcohol de caña de azúcar. Por supuesto, el sector privado, que se beneficia del subsidio, en contrapartida, debería aumentar sus niveles de productividad, esto lo puedes pactar con los productores nacionales”. Nuevamente interviene el neoliberal y dice: “Estimado neokeynesiano, usted tiene más corazón que cabeza. Para nosotros la eficiencia está por la encima de la equidad. Además, si tanto le preocupa la gente, con los recursos recuperados de los subsidios podemos hacer programas sociales focalizados en las personas que más lo necesitan. También se podrían entregar más bonos para la gente. La fila es larga, están los jóvenes, las viudas, hasta los analistas, de todo tipo, que tanto molestan. Digo más mi estimado amigo, te recuerdo que esta idea tiene el respaldo del FMI, que nos recomienda hacer un gasolinazo al estilo del viejo cantor español Raphael, “poco a poco”. Es decir un gasolinazo con anestesia.” “Calma con la mano invisible compañero”, interrumpe el economista progresista: “eso de focalizar es para los países ricos y para los burócratas del Banco Mundial, que le gusta contar pobres y ganar plata con ello. Pero en una sociedad donde los pobres son la mayoría, buscar un grupo de elegidos no funciona y suena a paternalismo. Lo de los bonos para otros grupos puede que ayude pero fomenta el rentismo. ¡Para de sufrir! Espere sentado su bono u organice su movimiento social para conseguir alguna dádiva del Estado. Ahora, la idea del gasolinazo, tanto en su versión suave o de choque, no va a funcionar. Mejor explorar otros caminos más creativos. No es buena idea intentar otro suicidio, puede que no haya vuelta atrás”. La conversación entre el neoliberal y el economista progre continuó y derivó en las propuestas, que ahora no me da tiempo ni espacio para contarles, pero lo haré en otra entrega dominical.

Sunday, January 22, 2012

Redes: mapeando el desarrollo

La teoría de redes es un nuevo instrumento de análisis que se aplica a muchos campos del conocimiento humano, abarca desde las ciencias puras a las sociales. La idea básica es que casi todas las cosas en mundo están interconectadas y que existe una explicación para estas relaciones. Desde el cerebro humano a internet pasando por la economía o un grupo de amigos, todo está conectado y es por alguna razón. Estos vínculos tienen un orden subyacente y siguen leyes sencillas. La comprensión de estos mapas de personas, empresas, gobiernos e instituciones, que son como complicadas telarañas, ayuda a entender estas complejas estructuras y permite elaborar políticas industriales, organizar empresas o detener un brote de enfermedades. Albert-Laszlo Barabasi en su libro Linked (Conetado) sugiere que el mapeo de las redes, en una amplia gama de disciplinas científicas, puede ayudar a entender mejor desde la solidez del Facebook, la propagación de las modas y los virus hasta, incluso, el futuro de la democracia y el desarrollo económico. La teoría de redes sociales y económicas es una subrama que ayuda a predecir el resultado del comportamiento agregado de un grupo de personas o empresas definido por las relaciones entre sus miembros. Una aplicación muy interesante de esta teoría es el Atlas of Economic Complexity elaborado por el economista Ricardo Hausmann de la Universidad de Harvard y físico César Hidalgo, del MIT. El trabajo busca mapear los caminos de la prosperidad basada en la complejidad de las redes que existen en una economía. En sencillo, países que tienen selvas (redes) productivas más densas tienden a generar más riqueza que aquellas sociedades que tienen pocos árboles productivos. Conocer bien esta cartografía de actores productivos es un desafío central del desarrollo económico. En otro marco teórico, en las redes se conoce el capital social, la capacidad de acción colectiva para realizar tareas productivas, por ejemplo. Hausmann e Hidalgo parten de la idea de que los productos son vehículos de conocimiento conducidos por personas o empresas en autopistas de redes. Éstas pueden ser los mercados y las instituciones, públicas y privadas. La cantidad de conocimiento en una sociedad no depende del saber de un individuo, más bien está relacionado con la diversidad de complejas redes de interacción entre las personas y empresas. Los investigadores distinguen dos tipos de conocimiento: explícito y tácito. El primero se puede transferir fácilmente mediante la lectura de un texto o en una clase. El segundo es más complejo y está imbricado en redes sociales, es una especie de conocimiento colectivo. El logro del conocimiento tácito es un largo y costoso proceso y requiere que las sociedades, a través de la interacción de personas, empresas, colegios y universidades, se especialicen y puedan trabajar en redes. Se conoce que existen 840 ocupaciones diferentes. La única manera de que la sociedad puede contener todos los conocimientos es a través de la especialización y las redes. La mayoría de los productos, sin embargo, requiere de más conocimiento que puede ser dominado por una persona. Por ejemplo, según Hausmann e Hidalgo, para hacer una camisa se necesita alguien para diseñarla, comprar la tela, cortarla, coserla, empacarla, hacer propaganda y distribuirla. En una empresa que fabrica camisas, cada una de estas actividades son pedazos de conocimiento bajo responsabilidad de diferentes personas. Además, para financiar la producción de la camisa se requiere de diferentes tipos de conocimientos técnicos que poseen otras personas. En suma, para elaborar la camisa se necesita del know-how, el conocimiento para hacer la camisa; el know-who, el conocimiento de las redes de proveedores, trabajadores especializados, financiadores y otras personas que ayudan en la elaboración de las camisas y el know-where, el conocimiento de dónde están los proveedores de insumos, capital, mano de obra especializada y, obviamente, dónde están los mercados para las camisas. Todos estos conocimientos fluyen mejor en redes sociales y empresariales complejas que ayudan a empaquetar el conocimiento, condensado en productos. En última instancia, para Hausmann e Hidalgo, “la complejidad de una economía se relaciona con la multiplicidad de conocimientos útiles que funcionan a través de redes”. La prosperidad económica depende de tejidos complejos entre personas y/o empresas que saben de diseño, marketing, finanzas, tecnología, manejo de recursos humanos, operaciones y derecho comercial. Incluso, estas personas y/o compañías tienen que tener la capacidad de interactuar y combinar sus conocimientos para hacer productos. Donde faltan algunos o muchos nodos de estas redes no se pueden hacer productos. “La complejidad económica, por lo tanto, se expresa en la composición de la producción productiva de un país y refleja las estructuras que surgen de sostener y combinar el conocimiento a través de redes”. Mapear y conocer estas redes es, por lo tanto, fundamental para implementar políticas de apoyo productivo y/o industrial. Atlas of Economic Complexity realiza una cartografía de las exportaciones bolivianas y es un instrumento clave para comprender los desafíos de nuestra economía. Los invito a visitar los mapas interactivos para Bolivia, periodo 1962-2009, de este interesante estudio en http://atlas.media.mit.edu/app/product_space/export/bol/2009/

Sunday, January 15, 2012

La gran cumbre del coñichi

Ha terminado la pomposa y coqueta Cumbre Social, por supuesto con el ya tradicional rótulo de histórico encuentro. Para estar a la altura del magno evento. Salva de cuetillos pendencieros y tres dianas bien tocadas por los chuzos de turno. Pero más allá de la foto y las poses, ¿qué queda? Pues un coñichi de grandes novedades, un recalentadito de lo de siempre, juras de amor eterno y ahora si le vamos a meter con tutti. Vamos a reconducir el proceso de cambio con las mismas ideas del pasado, nuevamente envueltas en el celofán de los discursos. En el ámbito culinario no tengo nada contra los platos recalentados, al contrario, me atrevería a afirmar que soy un cultor de los coñichis. Jamás desprecio un ají de fideo corbatita coronado con perejil virgen a las 16:00 para camuflar un chaqui homérico o un ají de toalla, como se conoce la “ranga ranga”, en alguna madrugada clandestina. Ahora cabe aclarar que el coñichi no es lo mismo que la espantosa comida congelada gringa. Una buen recalentadito nunca pasada por la heladera debe reposar en las faldas de la cocina por varias horas antes de ser cascado. Pero un recalentado en materia ideológica y de propuestas es un síntoma de déficit ideas y puede producir indigestión en la gente. Lamentablemente, la Cumbre Social de Cochabamba fue la cumbre del coñichi. Uno de los mandatos principales fue elaborar 70 nuevas leyes. Después de la aprobación de la nueva Constitución Política del Estado se hablaba de 100 nuevas normas, bueno se produjo una rebajita, alguien podría considerar esto como un gran avance. Entre las propuestas recalentadas en el fuego del entusiasmo podemos mencionar, no sin antes pedir un redoble de tambores: 1) La industrialización de los recursos naturales y no renovables, metálicos y no metálicos. 2) El control efectivo del contrabando y narcotráfico, con la participación de agentes encubiertos, una especie de agentes 007 (por favor en vez de seven debe leer sojcta). 3) Acuerdos en el área productiva y de industrialización. 4) “Descolonización” y “democratización” de los medios de comunicación. 5) Profundizar la política de desarrollo y seguridad de las fronteras. 6) Regularización de la propiedad privada en las ciudades. 7) Restricción y acceso a la tierra en manos de extranjeros y 8), por supuesto, una gran novedad. La construcción de caminos. La lista es larga y no los canso más. Ciertamente alguien con un Alzheimer avanzado podría decir ¡Waow! ¿Cómo no se nos ocurrió antes? ¡Qué propuestas espectaculares! Lamento decepcionar a los desmemoriados de turno, pero la mayoría de las proposiciones de la cumbre están en el Plan Nacional del Desarrollo que el Gobierno presentó al país el año 2006, más aún, muchas de estas ideas de bastón están en la nueva Constitución, es decir ya fueron bendecidas varias veces por el voto popular. Son un gran coñichi. No vaya ser que, más temprano que tarde, la gente se canse de sigan preguntando lo mismo y decida cambiar de menú y cocinero. Ahora bien, se podría decir nunca se debatió con el pueblo. La novedad está en el método. Siempre es bueno debatir y consultar con la sociedad civil organizada, ahora conocidos como movimientos sociales. Inclusive no importa que la mayoría de los participantes de la cumbre profesen la misma religión ideológica y el encuentro haya sido una reunión entre conversor y aquellos a los que no les queda otra alternativa que ver si alguito sacan o evitan, como es el caso de un grupo de los empresarios. Soy un convencido que ahora el desarrollo deber ser cada vez más participativo y deliberativo siempre que implique avances concretos. Además, también, es conocido, en la literatura económica, que las políticas públicas se implementan mejor si existe “ownweship” (término acuñado por el Banco Mundial), es decir, la apropiación del proyecto productivo o social por parte de la sociedad, lo que permitiría su sostenibilidad, siempre que éste salga del discurso o el papel. Pero en esto tampoco hay mucha novedad. Cabe recordar los también publicitados diálogos nacionales del pasado neoliberal que propusieron el cielo y la tierra, con amplia participación social, pero que se perdieron en los laberintos de la retórica y los buenos deseos. Hoy como ayer, nada nuevo bajo el sol, lo que no significa que todas estas propuestas no hay que implementarlas, precisamente ahí que está la gran debilidad del país y del Gobierno. ¡La gestión! Se gastan ríos de dinero en diagnósticos y propuestas. Se abraza con gran ternura la poesía jurídica, a cada problema una ley, pero se avanza muy poco en la implementación en proyectos concretos. Se gastan enormes cantidades de energía social en eventos como la cumbre de Cochabamba, se crean hiperinflaciones de expectativas en la gente, se presentan grandes diseños de edificios, para luego terminar haciendo un pahuichi. Sin duda este déficit de acción, de efectividad, se debe también a dos viejos problemas, la falta de capital humano y la carencia de institucionalidad, temas de los cuales también se habla mucho, pero se hace muy poco para superarlos. La gran ulupica de la Cumbre Social del coñichi fue que desde la cúspide del poder se planteó al país una vieja idea típicamente neoliberal: eliminación de subsidios a los hidrocarburos cuando todo el mundo esperaba una reconducción del proceso por el lado productivo. Ojalá que algún momento se prepare la gran cumbre de la acción y la implementación. Esta sí sería una revolución. Gonzalo Chávez es economista

Sunday, January 8, 2012

La rebelion de Los mestizos. El articulo

Página Siete ha informado que para el censo de 2012 no se incluirá la categoría de mestizos. En la boleta censal se listarían varias etnias reconocidas por la Constitución Política del Estado y otras nuevas, pero nada de los mezclados, los mestizos, los cholos, los híbridos y/o aquellos que tuvieron algún origen en la Colonia o en otras latitudes de este inmenso planeta. A estos grupos se les pretende aplicar la ley del silencio estadístico. Simplemente, no existirán. Espero que esta insensatez no pase de una broma. Dando el beneficio de la duda, es probable que los técnicos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) tengan alguna dificultad práctica de crear una categoría que englobe a los mestizos. Para ayudarlos, en mi blog y a través del Facebook propuse que se cree en la boleta del censo una casilla vacía donde las personas puedan autodefinirse en términos étnicos o en aquellas características que ellos consideren conveniente. Decenas de amables amigas (os) respondieron al pedido. A continuación transcribo las varias alternativas propuestas, no sin antes agradecer a cada uno de ellos por la creatividad y el humor. Las autoidentificaciones mezclan de todo, cualidades, atributos físicos o espirituales, características regionales, colores de piel, preferencias alimenticias, malicias de pueblos y uno que otro pre-juicio. Bueno, estimado lector, asegúrese los cinturones que se viene un torbellino de opciones de la Bolivia multipluritutifruti. Comencemos por las damas, ellas se identifican como “morenas atrevidas de fin de semana”. Otras se ven como “birlochas macanudas de taco alto y medias Textilón que son mejor que condón”. También aparecen las “criollitas manteca”, que supongo dieron origen a la expresión popular: “No te calientes manteca, este bistec no es para ti”. O “rubia caima”, o “rubia raíces negras que, coquetas, lucen su peinado Max Factor”. Una otra ciberciudadana orgullosa se autocalificó como una “chola barroca de gruesas y ornamentadas columnas”. Del sur de Bolivia alguien levantó la voz y dijo que quiere ser identificada como “chura mina sin inversiones de exploración”, o la “china alzada, alzada no sé de dónde y china no sé por qué”. Desde los valles de Cochabamba se identificaron como las “miskibesos”, una etnia casi en extinción. Un grupo grande se autodefinió como de la etnia de los “pecha pecha”, es decir, los pechohuminta, los pecho sufridores, los pechito de bronce, los “en mi pecho anida el amor”, los pura pechuga, los pecho lampiños o, simplemente, los pechones que nunca quedan para atrás. En el género masculino cabe resaltar aquellos que, a pesar de los tiempos de cambio, siguen insistiendo en ser culitos blancos, yankillockallas, laris de Viena, medialuna boys, arrimado a la raza blanca, kara bronceado, cachamozo, votazulencalacoto, blanquito acomplejadito que trabaja en una ONG, ayudante de originario, los penúltimos jacobinos light, el grupo de los silenciodeloscorderos. Otros claman a los cuatro vientos: “ni ario ni originario' extraordinario”. Algunos quieren ser conocidos por sus intenciones, buenas y malas, dependiendo de las perspectiva con que se los analice, como los diferentes tipos de negros, a saber: bandidos, cumplidores, desteñidos, bandoleros, q’asa ventana, azulados o masistas. Negro agringado, conocido también como Blackberry. O aquellos que mezclan región con actitud como los chutacholeros, el pepino carnavalero (toda una raza), funcionario público masista, en suma todos los wistulife o de vida torcida. Asimismo existen los indecisos como: los poncho rojo 100%, los poncho rojo 2/3 + 1/3 Calvin Klein y los intercultural 100% Wrangler o Levi’s. Entre los más sui géneris están el paisano pelo y panza (porque no es ni bello ni pendejo) y el rockallo, el rockero llockalla. Otra etnia criolla son los “quenchas”, que nacieron estrellados, conocidos también como palo de gallinero. También están aquellos de origen probablemente brasileño, como el cholo apretao, el camba letrao y el chapaco alzao, ¡oh haya corazao! Finalmente están aquellos que se declararon huérfanos de etnia, a los que habría que adoptar. Y los sin humor ni etnia que, enojados, escribieron que sólo eran bolivianos y punto. Bueno, esperemos que el INE incluya a los mestizos, que se autodefinen de decenas de maneras, no vaya a ser que esta omisión estadística cause una verdadera revolución de los mezcladitos y cholos espesos del buen vivir y del mejor proceder que, provocados ahora, soltaron su voz en el ciberespacio pero que también podrían revelarse en otros espacios. Para terminar quisiera citar a un gran antropólogo brasileño, Darcy Ribeiro, que a propósito del mestizaje del vecino país decía: “Nosotros, los brasileños, somos un pueblo en ser, impedido de serlo. Un pueblo mestizo en la carne y el espíritu, ya que aquí (Brasil) la mezcla no fue ni un crimen ni un pecado. En la mezcla fuimos hechos y aún continuamos haciéndonos. Esta masa de nativos, oriundos del mestizaje, vivió por siglos sin la conciencia de sí mismo, hundida en la “ninguendade” o “nadiedad”. Por lo tanto, así fue hasta que se definió como una nueva identidad étnica y nacional, conocida ahora como “los brasileños”. Gonzalo Chávez A. es economista Imprimir Enviar Derechos

Wednesday, January 4, 2012

La rebelión de los mestizos

LA prensa ha informado que para el Censo del 2012 no incluirían a los mestizos. Pretendo escribir un artículo sobre el tema, proponiendo que se coloque un casilla vacia donde uno pueda escribir como se auto define en términos étnicos. Por ejemplo alguien podría ser una morena atrevida, un culito blanco, un originario bien puesto, un platito criollo bien servido. Les pido por favor que me ayuden con alguna categorización, haga el uso de humor que es mejor antídoto contra el poder. Evite los insultos. Espero sus contribuciones.

Sunday, January 1, 2012

El primer dia del año del fin del mundo

Hoy es el primer día del año. Nunca había escrito en esta fecha. Estaba en vacaciones o simplemente los calendarios no me habían dado la oportunidad de abrir, con la palabra, un nuevo año. Debo confesar que es algo asustador hacer una columna en este día, todos esperan que digas algo profundo, significativo, trascendental. Es como hacer un brindis en una boda de marxistas, tiene que haber un mensaje con contenido. No se si lo lograré, porque debo estar un poco fuera de forma, ésta es también mi primera columna después de una larga ausencia. El primero de enero siempre tiene un significado muy importante, en especial éste porque da inicio a un año cargado de malos presagios. Mucha gente cree que el 2012, que nace hoy, será el último que vive la humanidad. Se acabará el mundo y más vale que nos encuentre bien bailados y tomados. El 1 de enero también puede tener significaciones personales, como en mi caso. Mi padre nació en una fecha como hoy, pero ya no celebramos sus cumpleaños, si no, sus años de ausencia. Festejamos la “saudade”, palabra en portugués que significa: “la presencia de la ausencia”. O emoción de lo que no está. La frontera entre el 31 de diciembre y el primer día del año abre un paréntesis para la evaluación, el ejercicio de la esperanza y la militancia de los sueños. Países, empresa, familias y personas se miran al espejo del futuro y se lanza, sin miedo a ser felices, a los brazos de los dioses de la fortuna. Generalmente, los gobiernos hacen un balance de la economía y la política. Las empresas evalúan su gestión y ventas. Familias y personas miran la ventana de pasado contabilizan penas y alegrías. Pero también es tiempo de la esperanza privada o de la ilusión general. Los gobiernos vuelven a ofrecer un cielo y tierra recauchutados por enésima vez. Piden que la población visite sus “museos de grandes novedades” Y nosotros simples mortales realizamos nuestra lista de promesas, que muchas veces son las mismas del año pasado, pero que una las presenta también como nuevecitas. Éste año voy a bajar de peso. Después del fricacho de la fiesta de año nuevo, cerraré la boca para siempre. Me pondré como Angelina Jolie antes de casarse con Brad Pitt. En día primero en la tarde comienzo a hacer ejercicios, jugaré fútbol todos los sábados y saldré a correr a las seis de la mañana todos los días de este nuevo año sin fallar. Recupera la forma… la forma de pera de siempre. Ésta es un clásico de los viciositos: a partir de hoy dejo de fumar. Nunca más toco estos filtros cancerosos. O las más tiernas, a partir de las cero horas de este nuevo año, seré un mejor padre, amante, amigo, político, compañero de trabajo o para ponerse en el newage andino, seré un revolucionario como el Che. Uno encara el espejo, lo mira de frente y sin piedad, se miente. Pero al igual que los gobernantes de un país, a los que hacemos promesas no nos gustan las evaluaciones o recuentos. ¿Cómo te fue con la ejecución presupuestaria del año pasado? ¿Se cumplieron los objetivos del plan de negocios de la empresa? ¿Alcanzaste tus metas personales? ¡Uy!, éstas son preguntas incómodas. Mejor hay que hacer borrón y cuenta nueva. Para qué mirar el pasado mentiroso, neoliberal, quencha. Es mejor lanzarse al futuro sin miramientos ni remordimientos. ¡A partir de ahora será diferente!, es la muletilla más usada para conjurar los fracasos. Mirar el futuro, reinventarlo, por un instante, dominarlo, recrear la esperanza, teclear, con seguridad, sobre las promesas nos ayuda a ser felices y a realizar algún rito de renacimiento. Cuando suenan las 12 campanadas, algunos cuentan dinero para que no les falte todo el año, otros sacan maletas para poder viajar mucho, los más atrevidos se colocan ropas íntimas para que no les falte amor y sexo o al revés, otros comen uvas, suben gradas, saltan de un pie, sacan la lengua tres veces, cuentan estrellas, se cambian de zapatos, fuman kullo pipas, en fin un sinfín de cábalas que buscan lo mismo: felicidad, prosperidad, paz, salud y amor. Es decir, las cosas buenas de la vida. Son minutos, a veces segundos mágicos, donde uno se vuelve el dueño del mundo, de la esperanza, del futuro y de los buenos fluidos y, lo que es mejor, es capaz de transmitir esto a los seres queridos o amigos que nos rodean con un abrazo. Munido del poder de los sueños y la esperanza les deseo a todos ustedes un año azul, lleno de fuerza, de amistad y amor. Una advertencia final, dicen los que leen en coca, búzios, café y otros elementos que este año, que hoy comienza, será el fin del mundo, no vaya a ser que sea cierto, por lo tanto o por si acaso, comience a disfrutar cada segundo de vida, porque puede que sea su último. Goce, inclusive del chaqui que debe tener ahora por el festejo del Año Nuevo.

No es un problema diferencias ideológicas, sino de coeficiente intelectual

Con frecuencia y con mucha razón la gente me dice que debemos pasar de la problemática a la solucionática. Del diagnóstico o de la  crítica ...