Saturday, November 28, 2009

"De la economia, su adentro"

Los indicadores macroeconómicos de los últimos 4 años, a saber, crecimiento del PIB, inflación, déficit público y reservas internacionales, son bastante razonables y parecidos al período neoliberal. Estos datos muestran que la macroeconomía tuvo un buen desempeño, en gran medida, resultado de la bonanza externa y los elevados grados de continuidad en el manejo de la política monetaria, fiscal y cambiaria. Hecho que es destacable mas allá de los discursos de cambio. Esto también explica el beneplácito y bendición del FMI con nuestro desempeño. Inclusive en el año que termina, cuando todo hacía suponer que la crisis internacional nos golpearía muy fuerte, el PIB nacional crecerá a más de 3%, siendo éste el mejor resultado de América Latina. Todos felices comiendo perdices en la fotografía macroeconómica..

En el pasado neoliberal se acostumbraba decir que la macroeconomía iba bien, mientras que la gente estaba mal. En el período neorevolucionario podemos seguir afirmando lo mismo. Más aún, ahora con el Fotoshop (un editor de imágenes que trasforma las modelos gorditas en esculturales divas) las reservas internacionales o el crecimiento bonzai de 4,5 por ciento (promedio de los últimos 4 años) se convierten en inéditas y fabulosas curvas de la macroeconomía nacional. Sin embargo, cuando uno saca la tomografía de la economía boliviana verá que detrás del maquillaje y retoque técnico se ocultan viejas y nuevas dolencias, aunque también se pueden observar potencialidades importantes en nuestro aparato productivo.

El procesado de imágenes por secciones (la tomografía) muestra antiguos problemas, que inclusive se han agravado. Como en los años 30, la economía boliviana volvió a ser altamente dependiente de los recursos naturales. Nuestras exportaciones tradicionales representan el 80% del total vendido en el mercado mundial, en cuanto a las no tradicionales (productos con cierto valor agregado) nuevamente están en torno del 20%. Retornamos con fuerza al modelo económico primario exportador y rentista que hace muy vulnerable tanto nuestro sector externo como al fisco nacional. Recordemos que este depende en más de 50% de los ingresos que provienen de la venta del gas natural. Claramente, la tomografía muestra que nos aqueja la enfermedad holandesa, cuyo indicador más claro es la apreciación cambiaria. Resultado de esta dolencia: Crecimiento sin riqueza, desindustrialización de lo poco que había e inhibición del desarrollo del aparato productivo. Lo cosa se complica más aún por la insistencia gubernamental de mantener el tipo de cambio fijo, que le serrucha el piso a nuestras exportaciones no tradicionales y fomenta las importaciones legales e ilegales.
Por supuesto que en períodos eleccionarios es de esperar que el gobierno cuelgue la fotografía retocada con el fotoshop macroeconómico y guarde la tomografía debajo de la cama. Sin embrago, esperemos que después del 6 de diciembre el gobierno saque la tomografía, reconozca los problemas estructurales de nuestra economía y dé un golpe de timón iniciando la terapia de la revolución productiva. Mientras tanto, todos de boca abierta frente a la retocada fotografía, anestesiados por los bonos, el tren bala, Miss y Mister Universo, y el satélite Tupak Katari que, literalmente, está en la luna de Paita. Además, para qué ver la tomografía si uno es tan feo por dentro. No ve?

Monday, November 16, 2009

La Segunda Madre

Las coquetas paginas web, tanto del Banco Central de Bolivia (www.bcb.gov.bo) como del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas ( www.hacienda.gov.bo), lucen orgullosas la bendición del otrora odiado Fondo Monetario Internacional. En letras doradas se lee “El FMI destaca el desempeño macroeconómico de Bolivia”. En teoría desde el 2006, el gobierno dice no seguir las políticas recomendadas por este organismo internacional, mas aún, el rechazo al Fondo fue y es tema de campaña electoral. Reza la consigna oficial, en el pasado neoliberal mandaba en Bolivia el FMI, una especie de suegra metiche y molestosa, ahora, en el glorioso periodo revolucionario, esta vieja ortodoxa no toca pito. Pero entonces, ¿cómo se explica que el Fondo vuelva a las primeras paginas del oficialismo? ¿O será que, detrás de bastidores, hubo una reconciliación con la segunda madre? Por que según algunas malas lenguas, si bien la suegra fue expulsada de la casa con bombos y platillos, su presencia y consejos no desaparecieron. Los nuevos tortolitos del nido del poder económico siguieron sus recetas sin que esta señorona le este jalando las orejas, ni les de mosca. Los autodenominados catedráticos de economía del régimen parecen proclamar a los cuatros vientos que, en materia de desempeño macroeconómico, lo están haciendo tan bien cuanto los neoliberales, son yernos ejemplares. Ahora, vuelve la suegra orgullosa de sus pimpollos a darles el beso de la aprobación. Y ellos al unísono y de brazos abiertos: “¡Mamita querida!”

En 11 años Bolivia recibió medio Plan Marshall

En 11 años Bolivia recibió medio Plan Marshall