Sunday, February 26, 2012

!1.200.000.000!

El Gobierno del presidente Evo Morales ha decidido gastar el 10% de las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia (BCB). Con los 1.200.000.000 de dólares se crearía el Fondo para la Revolución Industrial Productiva (FINPRO). Coloco el número en extenso para resaltar que se trata de muchísimo dinero. Para quienes creemos que el país necesita un shock de inversión que ayude a la diversificación productiva ésta es una iniciativa muy interesante. Dado que aún no se conoce en detalle el proyecto de ley me permito dar algunas sugerencias para el buen uso de estos recursos. Habría que evitar, a viento y marea, que se repitan errores del pasado cuando el Estado, ya sea a través de bancos públicos o proyectos, despilfarró montañas de dinero con resultados muy pobres desde el punto de vista del desarrollo económico. Existen por lo menos cuatro desafíos para que la platería de la Pachamama no desaparezca. Primero, sería interesante que el fondo no solamente cuente con el dinero que coloque el Estado, sino que estos recursos deberían permitir apalancar más dinero de la cooperación internacional y también del sector privado, que en la actualidad duermen en el superávit de depósitos en la banca nacional. Quiere decir que se debería hacer un esfuerzo de ingeniería financiera para que los 1.200 millones de dólares se conviertan en 3.600 millones de verdes. En otras palabras, la cooperación internacional y el sector privado deberían colocar un tercio cada una. Esta estrategia financiera permitiría la elaboración y gestión de proyectos de mayor largo plazo que diversifiquen el riesgo con tres fuentes de financiamiento. Así también se podría aprovechar la experiencia de estos actores en la administración de esta platita. Un segundo desafío es de carácter institucional y organizacional. La pregunta que debería guiar el debate sobre este tema es: ¿quién y cómo se administran estos recursos? El Gobierno propone que sea el BCB, pero se corre el riesgo de que se repita la experiencia no muy exitosa de la Gerencia de Desarrollo de esta entidad. Una primera tarea debería ser colocar candados jurídicos e institucionales para que el fondo no sea la caja de nuestros políticos de turno que, con buenas o malas intenciones, gasten este dinero. La experiencia internacional sobre este tipo de fondos, que es muy amplia, sugiere que quien administre estos recursos debería ser una institución independiente de los ciclos políticos. Aquí se deberían gestar políticas y acciones de Estado y no sólo del Gobierno de turno. El Gobierno corporativo de esta nueva institución debería incluir a los representantes de los que colocaron el dinero, y también a los principales actores directos del desarrollo, es decir gobernaciones, municipios, sector privado, universidades, representantes de la sociedad civil y movimientos sociales. Un buen comienzo podría ser el recién creado Consejo Económico, Productivo, Laboral y Social que está constituido por 21 instituciones. Quien debería presidir el consejo es el Presidente del Estado Plurinacional. En este nivel se deberían tomar las decisiones de carácter estratégico para el uso de estos recursos. Esta nueva institucionalidad también debería contar con un equipo técnico nacional e internacional de primer nivel. Los mejores profesionales del área de desarrollo económico y producción del país deberían ser convocados para asesorar y dar ideas de cómo utilizar de la manera más eficiente, social y económicamente, estos recursos, por supuesto, bajo la coordinación de una instancia estatal que coordine y operativice los trabajos. A este nivel también deberían estar los mecanismos de control social y de seguimiento transparente del uso de estos recursos. Un tercer desafío es la elaboración de una estrategia productiva-industrial que, por supuesto, tome en cuenta el Plan Nacional de Desarrollo y la nueva Constitución Política del Estado, pero que sea capaz de aterrizar, en la práctica, varios de los lineamientos que están en estos documentos y otras ideas que surjan de otras instituciones y/o personas. El Gobierno habla de 22 sectores productivos identificados. Éste puede ser un buen comienzo pero habrá que focalizar, precisar, evaluar cuáles de ellas tienen un mayor impacto sobre el desarrollo nacional. En una primera aproximación, el número parece demasiado, países que han hecho estrategias similares, como Chile, se han concentrado en tres o cuatro cadenas como máximo, por lo menos en un primer momento. Esta es una muy buena oportunidad de pensar el desarrollo desde lo local y a partir de cluster y/o cadenas productivas. Aquí en debate y las opciones son múltiples. Existe mucha experiencia internacional sobre cómo llevar adelante una estrategia exitosa de industrialización y cambio productivo a partir de pequeñas y medianas empresas, por ejemplo. Finalmente, un cuarto desafío, y no por eso menos importante, es la elaboración normativas y reglas para el uso responsable, honesto, eficiente y eficaz de estos recursos para que no se pierda la oportunidad de hacer una revolución productiva. El debate sobre el tema deber ser amplio y profundo. Pocas veces en la historia económica del país se tuvo la oportunidad de disponer de 1.200.000.000 de dólares.

Sunday, February 12, 2012

NARCISISMO MACROECONOMICO

Según la mitología griega andina, Narciso Macroeconómico es un joven revolucionario de belleza incomparable y de mirada seca, pero de lágrima fácil, que ha forjado su temple y gallardía de escoba escuchando canciones de protesta en los años setentas, en los eternos domingos de la resistencia. Sus recias y sólidas piernas están hechas de miles de millones de dólares de reservas internacionales obtenidas por esfuerzo propio. Luchador incansable, temperamento de luz y acero, consiguió cada dólar a puño limpio y pendenciero, derrotando, en el discurso, a las malditas transnacionales de siete cabezas. Sus músculos financieros los forjó usando el anabólico de la nacionalización de los hidrocarburos. Cúspide de una reforma que sólo a una cabeza brillante se le había podido ocurrir. Medida histórica que devolvió la esperanza, en el papel aunque no en la práctica, a los habitantes que sobreviven del otro lado del espejo. Crueles y ponzoñosas mentiras son aquellas que afirman que la nacionalización fue chuta y se benefició de una coyuntura favorable de precios de las materias primas. Para el Narciso moderno nada tiene que ver la bonanza externa ni el éxito económico de los BRICS (Brasil, Rusia, India y China) de los últimos años en la explicación de su éxito. No fue la suerte sino el destino planificado con sabiduría lo que explica el milagro del crecimiento económico de los últimos años. Más aún son los poderes pachamámicos y telúricos de la política económica de Narcilandia, tan fuertes y deslumbrantes, que incluso tienen influencia en los decisores de políticas públicas chinos. ¡Espejito! ¡Espejito! ¿Quién tiene las mayores reservas internacionales en proporción de su PIB en el mundo? El coro de mortales de una esquina del espejo repite: Tú, Narsicho, como lo llaman sus amigos, luminoso líder de los reflejos, las finanzas y la marmaja. Narciso macroeconómico cada año repite un ritual frente a una fuente de aguas claras y profundas ubicado en un bucólico valle, donde los pájaros han enmudecido ante la belleza del cambio, donde se han detenido el tiempo y los vientos, incluso los que se originan en Villazón conocidos por su bravura. Narci, como lo conoce en su aquelarre, contempla sus resultados macroeconómicos. Se le infla el tórax del crecimiento económico y se deleita con los músculos de los pectorales mayores sostenidos por la inversión pública. Examina la inflación baja, producto de una dieta de alimentos importados fomentada por un tipo de cambio apreciado. Se deleita con el crecimiento de los bíceps y tríceps del empleo que sólo mide la vida de un 20% de la población. Observa los músculos abdominales que parecen el viejo empedrado de la calle Yanacocha y se congratula de lo bien que se trabajó en materia fiscal, sobra la plata pero escasean las ideas productivas. No hay problema, lo que importa es la pose. En cada acto de presentación de las cifras frente al espejo de agua, se vuelve a enamorar de sí mismo y felicitarse por lo maravilloso de sus resultados macroeconómicos. Infla su pecho de bronce más aún frente a los halagos, vivas, mimos, piropos, alabanzas y otros dulces que le lanzan los organismo internacionales; especial júbilo siente cuando, el otrora odiado Fondo Monetario Internacional (FMI), le da palmaditas en las espaldas y le dice: “sigue así diáfano amigo, en materia macroeconómica lo estás haciendo tan bien como los neoliberales de antaño”. Narciso macroeconómico un día quiere tocar su reflejo y con espanto contenido se da cuenta de que no puede hacerlo, toda vez que coloca la mano en su imagen, ésta se diluye y baila descontrolada. Vanos son los intentos de los militantes de los espejos de calmar las aguas, para que éstas vuelvan a su posición de espera. Del fondo de las aguas claras en retirada, surgen pescados de fuego que se habían criado en el fondo de la economía informal, gruesos helechos aprisionan el aparato productivo, inmensos remolinos de lodos se abren hambrientos por más subsidios. Una colección incomprensible de batracios y rococos sube rápidamente a la superficie a buscar lo suyo. Son los habitantes del otro lado del espejo que se aprestan a cobrar las deudas creadas por la hiperinflación de expectativas. Ahora el mudo lago suelta su verdad. Del fondo del reflejo en agonía surge el desafío de la microeconomía y el desarrollo productivo que propone un nuevo abecedario para reinventar el desarrollo económico. Narciso mira desesperado al espejo que hierve de futuro, llamas secas se lanzan sobre el decorado macroeconómico hecho de cartón y demasiadas palabras. Narciso está frente al dilema de seguir buscando un nuevo espejo macroeconómico o lanzarse a la poza de agua y reinventar la economía del otro lado del reflejo.

Sunday, February 5, 2012

¡Callen a los DJs¡

Los servicios son muy importantes en una economía. Son centenas de actividades claves para el bienestar de las personas y el buen desempeño de las empresas. Recibimos servicios tanto del sector público como privado. Por los primeros pagamos impuestos y ha cambio deberíamos recibir buena atención de salud, educación, seguridad, electricidad y saneamiento básico de calidad. Por los segundos, pagamos precios y tarifas a través del mercado, así compramos también educación, salud, entretenimiento, transporte, información, entre muchos otros. En el caso boliviano, la calidad, tanto de los servicios públicos como privados, es mala, salvo raras excepciones. En este húmedo domingo me referiré a la pésima calidad de algunos servicios privados, utilizaré ejemplos urbanos y cotidianos. En los últimos años ha surgido un servicio privado de estacionamiento en edificios grandes, parqueos, restaurantes y/o centros comerciales de dudosa calidad, pero quien gana el concurso de la incompetencia es el Megacenter, ubicado en la zona de Irpavi, en La Paz. El estacionamiento de este cine debe ser el único en el mundo que requiere de baritas para hacer circular los carros dentro del parqueo. En días feriados, fines de semana y especialmente los miércoles, fácilmente se puede pasar horas entrando o saliendo del parqueo. En una oportunidad recorrí 50 metros en media hora. Los embotellamientos o tacos son tan graves que obligan al gerente del recinto, un joven animado que tiene cara de tener un MBA, a salir a ayudar a los sui generis controladores de tráfico interno. Es incompresible que gente que ha invertido más de 30 millones de dólares haya buscado ahorrar un puñado de verdes para hacer un parqueo donde solo debe circular un carro a la vez o, lo que es igual de inaceptable, haya contratado unos arquitectos incompetentes que diseñaron parqueos estrechos. Dada la pésima calidad de este servicio, el Megacenter: o paga a los usuarios como compensación al pésimo servicio de estacionamiento o deja de cobrar por el parqueo cuando la espera pasa de los diez minutos. Otra alternativa es que la Alcaldía, en vez de pelearse con el Transito, envíe sus facilitadores viales al templo de la clase media paceña: donde todo es mega, inclusive las trancaderas. Otro servicio de mala calidad es el transporte aéreo y urbano. En el primer caso esta AeroSur que se lleva el Oscar en varias categorías de películas: 1) “¡Cree raíces!, vuele en AeroSur”. Es muy frecuente que la empresa deje al usuario esperando varias horas en aeropuertos nacionales o internacionales sin que se les mueva un pelo. 2) “La elección de Sofía”. Morir hambre o de indigestión es la opción que se enfrenta toda vez que se toma esta línea aérea. 3) “Retando a la muerte”. Aquí la consigna es volar confesado. En una oportunidad al aterrizar, reventaron las llantas. El tema del mantenimiento de aviones es una lotería. 4) “La carrera de su vida”. Para abordar las aeronaves se requiere de una muy buena preparación física. Con frecuencia, algún funcionario de la empresa declara que el avión tiene asientos libres, open seat para los gringuitos, y el abordaje se convierte en un cachascán colectivo para conseguir lugar. Mención especial merece también el servicio de transporte urbano. En este caso minibuses que se llevan la flor, no precisamente de los mejores aromas. Abordar transporte público se ha convertido en una actividad de alto riesgo. A la inseguridad y la incomodidad se une el hacinamiento y la falta de ventilación. Ahora si no padece apretado o hiperventilado, la música chicha a todo volumen se encargará de recordarle que andar de minibús es un ensayo para la muerte. Finalmente y no por eso menos importantes están las discotecas y los servicios de música para fiestas, la amplificación como se decía en mis tiempos. Seguramente ya ha pasado por la amarga experiencia de asistir a algún evento social o ir a bailar a una disco y encontrarse los Disc Jockey (DJ) parlanchines, una especie de disidencia del pithecanthropus erectus, cuya tarea en la vida es que la gente no escuche música. Verdaderos torturadores de la palabra que se encargan de hablar por horas y hasta por los codos en las fiestas. Entran en trances neuróticos bajo el pretexto de animar la velada, y comienzan a destilar ríos de prejuicios y tonterías. Al mejor estilo mano militar, comienzan un interrogatorio de nunca acabar: ¿Quién está feliz? ¿Quién está bailando con la más linda? ¿Y el más feo? Y se lanza la primera reflexión filosófica de la noche, en tono más grave: “El hombre es como el oso, cuando más feo, más hermoso”. A seguir vienen las preguntas aeróbicas: ¿Quién salta más? ¿Quieren ver los que mueven la colita? ¡Arriba las manos y abajo los pies! ¿Y los hombritos, en que quedan? ¡la vueltita, la vueltita! En minutos la gente esta siguiendo coreografías absurdas para responder al interrogatorio del DJ. Posteriormente, vienen las preguntas deportivas y geográficas: ¿Quienes son del Bolivia? ¿Y del Tigre?, ¿Dónde están los cambas o chucutas pico verde? La división del país esta hecha. Deberían acusarlos de separatistas. Cuando entran en confianza, vienen las preguntas más intimas y atrevidas: ¿Dónde están las solteras? ¿Cómo la están pasando las divorciaditas? ¿Quién hará una travesura hoy? La verborrea no para toda la noche convirtiendo a la música en un telón de fondo lejano. Y el chaqui del día siguiente no se cura con nada, porque no es por la bebida ingerida, sino por la ametrallada de obviedades a que ha sido sometido por el animador de turno. Desde esta humilde columna propongo la siguiente consigna: ¡salve la música! ¡Haga patria!, ¡calle un DJ!

Raices y antenas académicas

La semana anterior participé de la Convención Mundial de Eduniversal en Dubái, evento que reúne a las principales escuelas de negocios de to...