Sunday, February 10, 2013

DEL SUEÑO Y LA VIGILIA

AMIGAS Y AMIGOS DEL BLOG DESPUES DE UNAS LARGAS VACACIONES RETOMO MIS PUBLICACIONES, ESPERO REAVIVAR EL DEBATE.


    Existen dos cuentos de Jorge Luis Borges que desde que los leí, en mi primera juventud y hasta ahora, me persiguen implacablemente en las horas más inesperadas. Generalmente se me aparecen en las madrugadas cuando pienso que las 24 horas son insuficientes para vivir, cuando la cabeza no le hace caso al cansancio del cuerpo y cuando la mente sigue al filósofo alemán Friedrich Nietzsche, quien sostenía que para dormir tendremos la larga muerte.

    Desde temprana edad duermo poco, no sufro de insomnio, sólo que soy productivo para descansar, me bastan unas cuatro horas, que las aprovecho muy bien, duermo como un tronco.

    En la década de los años 90, mi resistencia a echarme en los brazos de Morfeo me preocupaba hasta que me inscribí en la Escuela del Sueño en Río de Janeiro, donde reeduqué mis sueños y aprendí a gestionar mejor mis pesadillas y vigilias. A través de técnicas de relajamiento, aprendí a dormir bien aunque sea poco.

    Los cuentos de referencia me los presentó mi profesor de física, René Bascopé, en el poderoso Colegio San Calixto, un gran literato preso en la sobrevivencia de los años 70.

    En la época tenía como cuatro trabajos ajenos a su pasión, pero en las madrugadas escribía y militaba en las izquierdas de las épocas con igual vehemencia. Un día, después de un clase, se me acercó y dijo: “Te presento a Borges, la inteligencia al servicio de la estupidez”. Su sarcástica introducción del escritor argentino se explicaba porque ni René ni mucha gente en los años 70 le perdonaban a Borges su literatura fantástica y escapista, ni su omisión pública frente a los crímenes de la atroz dictadura argentina, pero su polémica actitud frente a la coyuntura política no minaba la admiración de todos a su creativa prosa y verbo enloquecido.

    El primer cuento se llama Las Ruinas Circulares, que lo convoco para llamar al sueño, cuando las técnicas de relajación cariocas no funcionan. Borges cuenta la historia de un hombre que tenía una misión monumental. Soñar otra persona.

    Después de caminar por mucho tiempo por la selva en busca de tranquilidad para tan delicada misión, el hombre que debía soñar otro hombre encuentra unas ruinas donde decide pasar las noches con sus días. La tarea de soñar es compleja y extenuante. El soñador de Borges en un primer momento decide soñar con miles de hombres y mujeres y así, a base de esta muestra casi infinita, escoger al ser humano perfecto. Al poco tiempo abandona esta técnica, era muy difícil la elección. Entonces opta por otro camino. Se empeña en soñar todas las cualidades y virtudes que un hombre o mujer perfecta debería poseer.

    La persona perfecta debería ser valiente, honesta, sincera, trabajadora, solidaria, pero sobre todas estas virtudes, debería ser inmortal. En lo mejor de su sueño, un voraz incendio en las ruinas despierta a nuestro soñador; agobiado por el acoso de la noche eterna, el hombre soñador de Borges busca huir inútilmente de las llamas; en pocos segundos el fuego lo envuelve, pero para su suprema sorpresa no se quema y navega entre las lenguas de fuego.

    Con el terror de la eternidad, en ese instante, se da cuenta de que es un hombre también soñado por otro hombre. En palabras de Borges: “Caminó contra los jirones de fuego. Éstos no mordieron su carne, éstos lo acariciaron y lo inundaron sin calor y sin combustión. Con alivio, con humillación, con terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñando”. Cuando leo este cuento, duermo y sueño de maravilla, porque sé que estoy dentro de otro sueño.

    El segundo cuento intitula Funes, el Memorioso, que lo leí una sola vez y no se me olvidó ni una sola letra ni curva del relato. Éste lo utilizo para que la madrugada sea más llevadera y a veces lo recuerdo párrafo por párrafo hasta que el sol da la cara. Revivo la prodigiosa memoria de Irineo Funes que pensaba que dormirse era distraerse del mundo. Por supuesto, no sé cuánto de lo que recuerdo corresponde al original del cuento, ya que nunca más lo vi, y no pretendo hacerlo, para mantener vivo el primer impacto que este relato, de un joven de 17 años, dejó en mí. Puede ser que las décadas que han pasado me hayan permitido hacer mi propia versión.

    Es posible que la pluma de mis fantasmas y necesidades me permitiera reescribir el cuento a mi manera. Las cosas, las personas y los eventos son como las recordamos y no como realmente se presentan en los hechos o la literatura, como en este caso. Hecha esta salvaguardia, Funes, el Memorioso relata la vida de este joven que después de un accidente recordaba absolutamente todo y podía dar la hora exacta en segundos en cualquier momento del día y la noche.

    Recordaba millones de detalles sabía las “formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos”, Funes había aprendido varios idiomas tan sólo haber leído una sola vez diccionarios. Recordaba todo pero no podía pensar, no podía comprender el concepto de perro pero recordaba todas las características de los quiltros que había visto en su vida. Superaba a Ciro, un rey persa que sabia el nombre y apellido de todo su ejército o Mitriates Eupator que sabía los 22 idiomas de su imperio. Como Funes no dormía recordaba no sólo lo útil sino también lo inútil de la vida; ahora se sabe que al dormir las personas organizamos los recuerdos, y nos quedamos con los más relevantes. Cuando recuerdo este cuento, la madrugada se pasa en un minuto.
Como verán, tengo un cuento de Borges para dormir y otros para pasar la madrugada y disfrutar de la vigilia. Decidí retomar mi columna con este relato sobre el sueño y memoria por el carnaval y porque la economía boliviana está al borde del aburrimiento. Vuelvo a mi trinchera dominical para que compartamos sueños y buenas memorias de la vida, economía y otras latitudes.

5 comments:

Base Tierra 2 said...

Estimadisimo
Tu Blogg se complco con la entrada de in google account.
A ver si funciona este mensaje y luego escribo mas largo
Base Tieera 2

Base Tierra 2 said...

Estimadisimo
Que gusto de leer tu columna una otra vez. Realmente me preocupo muchisimo tu alejamiento.
Yo tambien tengo problemas de dormir. Sobre todo el principio o la primera hora. Se me va por la cabeza cosas del dia, del trabajo, cosas del pasado, miedos del futuro, las noticias de los diarios que ya no las creo, lo que entiendo por justicia, lo que vivo a cada instante, inseguridades de mi ser, los problemas familiares diarios, los hijos en plena pubertad y yo sin poder acabar con tanto tormento.
En realidad estoy muy conciente de que es sumamente importante el dormir profundo. Pero me pesco a mi mismo a eso del 3 de la mañana buscando algo que comer o tomar en el refrigerador. Sigo pensando, sigo sin encontrar una solucion, vuelvo a la cama, llega el amanecer y estoy hecho bolsa sin haber dormido lo suficiente.
En fin, el tema que tocaste es muy muy complejo.
Seria mejor si vuelves a lo economico ja,ja,ja
Un abrazo
Base Tierra 2

lyly Costa said...

Hola, he visitado su web y me gustaría proponerle una colaboración en materia de contenidos.
Si lo desea puede escribirme a lyly78costa@gmail.com.
Gracias. Un saludo,
Liliana.

Verónica de la Torre said...

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Saludos Cordiales!

Anonymous said...

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Mi mail es web@buennegocio.bo
Quedo a la espera de sus noticias y les saludo atte.
Liliana

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