Sunday, April 19, 2015

¿El mundo con pulmonía y a Bolivia no se le mueve un pelo

RAÍCES Y ANTENAS 

¿El mundo con pulmonía y a Bolivia no se le mueve un pelo?

Gonzalo Chávez A.

¿El mundo con pulmonía y a Bolivia no se le mueve un pelo?
Una conocida frase de efecto entre los economistas para resaltar  el peso de las grandes economías y la interdependencia entre países es: "Si a Estados Unidos, le da una gripe, al resto del mundo le da una pulmonía”.    La coyuntura de la economía internacional ha colocado en entredicho esta muletilla analítica tan usada. Estados Unidos recupera su buena salud económica, pero contagia a pocas económicas en el mundo, tal vez  a la de México y Canadá, pero regiones como Europa y Japón no se dan por enteradas de la recuperación del producto estadounidense.
Según las últimas proyecciones del FMI, el vecino del norte crecerá al 3,1% en el 2015 y los europeos y japoneses seguirán en la lona, tan sólo crecerán a 1,5 y 1,0% respectivamente. Una respuesta obvia para la descalificación de la frase es que hay nuevos actores en la economía mundial que han cambiado los flujos financieros y de comercio.
  Por ejemplo, el comercio sursur (el intercambio entre economías en vías de desarrollo) se ha incrementado fuertemente.  América Latina se ha desacoplado de la economía gringa y ahora es más importante, lo que pasa en el Asia.  Además, impulsadas por el incremento significativo de los precios de las materias primas en la última década, las economías del continente han retomado con ahínco su vocación primaria exportadora del siglo pasado, siendo  China uno de los mercados más importantes para los productos primarios.
En el año en curso esta economía crecerá tan sólo a 6,8%. Con seguridad, una dolencia menor, pero este resultado está produciendo un vendaval en varios países vecinos. Ahora se debía decir: Si a China le escuece la nariz y le vienen algunas calenturas, a los latinoamericanos les da muyu muyu. Excepto a la inmaculada economía boliviana, a la que  no se le mueve un pelo, según las optimistas proyecciones oficiales.
La otra razón para los problemas económicos regionales es la caída de los precios del petróleo y los minerales. Según el FMI,  en el año que transcurre, el precio del petróleo caerá en un 39,6% respecto al periodo pasado. Las otras materias primas se reducirán en 14,1%.
En este contexto desalentador de precios internacionales, la amada suegra FMI está más cautelosa en sus estimativas de crecimiento y ha revisado sus cifras a la baja. Según este organismo internacional, la región latinoamericana crecerá a tan sólo 0,9%. Países grandes como Argentina y Brasil tendrán recesión, un resultado negativo de 0,3 y 1,0%, respectivamente.
Venezuela decrecerá a la increíble  cifra de -7,0%. Un gran logro del socialismo del siglo XXI. En cambio, pulgarcito del cono sur crecerá menos, pero será uno de los mejores resultados en el  agitado mar regional. La economía boliviana aumentará su producto en un 4,3%, proyección que encendió las alarmas de mucha gente que ya estaba gastando su segundo aguinaldo de 2015.  El gobierno nacional volvió a afirmar que el crecimiento estará más cercano al 5,0%. Se aceptan apuestas en mi blog Villazón Business School.
En efecto, el Gobierno insiste en la teoría del blindaje y que políticas keynesianas de sustentación de demanda interna serán suficientes para contrarrestar el choque externo negativo de ingresos. A saber, y por el momento, aumentos salariales por encima de la inflación, impulso al crédito de vivienda y productivo y, lo más importante, inversión pública cercana a los 6 mil millones de dólares. Al peinado lamido de vaca del nuevo modelo económico no se le moverá ni un solo pelo, sostienen los neorevolucionarios.
Mientras, en la comarca local se presentan algunos síntomas preocupantes. En los dos primeros meses del año, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), las exportaciones cayeron en 500 millones de dólares. Los exportadores de bienes no tradicionales afirman que, hasta ahora, perdieron un 25% de competitividad en el mercado internacional.
Sobre llovido, mojado, nuestros principales socios comerciales han depreciado sus monedas frente al dólar para proteger su industria nacional. Los resultados de estas medidas han sido mayores importaciones -legales e ilegales-  de productos de estos países. En este contexto, la pregunta central es si el tipo de cambio nacional se mantendrá fijo. El Gobierno ha jurado, con el coqueto puño en alto, que sí. Sigo recibiendo apuestas, también, en mi Facebook.
Otro desafío para mantener el motor interno funcionando es ejecutar los 6 mil millones de dólares. Aquí hay un tema estructural y otro de coyuntura política. El primero nos recuerda que el Gobierno tiene enormes dificultades para ejecutar las inversiones públicas, especialmente en los gobiernos regionales pequeños, donde el oficialismo ha ganado. En el pasado, las ejecuciones, con suerte, llegan al 65% de lo presupuestado.
El segundo tema tiene que ver con la amenaza de que el gobierno central no trabajará con municipios y gobernaciones donde ganó la oposición. Cabe recordar que el grueso de la inversión pública la ejecutan los gobiernos locales grandes, que ahora serán administrados por otras tiendas políticas. Cumplir con la amenaza sería quitarle gasolina al motor de la demanda interna, que es fundamental para crecer al 5%. Creo que si se quiere dar un segundo aguinaldo y probar que la economía está blindada, se va tener que pactar con los gobiernos locales. A tragar sapos se dijo.  ¿Otra apuestita? ¿Máscara contra pelo?


Gonzalo Chávez A. es economista. 


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