Monday, January 26, 2015

Marx versus los Chuquiago Boys

Se inició el tercer mandato del presidente Evo Morales con el cumplimiento de todos los rituales del poder. Entronización en Tiwanaku ,  fiestas populares, ratificación de símbolos, solemne pose y discursos de circunstancias. Analizaremos las dos arengas principales: la alocución del Vicepresidente y el informe mensaje del Primer Mandatario.
Ambos repitieron forma y fondo de intervenciones anteriores, aunque cabe destacar y agradecer la brevedad  de los dos pronunciamientos. El discurso de García Linera bajó línea ideológica y buscó señalizar el camino que se requiere seguir para llegar al socialismo comunitario que superará a la "democracia fósil”. El neoliberalismo habría muerto en Bolivia y América Latina, estaríamos saliendo de la dictadura del lucro de la mano del Estado, que recuperó los recursos naturales  y diversificó la economía.

Según el segundo Mandatario en 10 años se habría hecho más que en 200 años. El "horizonte de posibilidades socialistas” estaría abierto por las políticas económicas actuales. Vamos rumbo a la " comunidad universal, el ayllu planetario, al Vivir Bien”, aunque el camino sería muy largo todavía. El capitalismo, que aun es mayoritario, está empezando a agonizar. El socialismo estaría abriendo sus alas y García Linera lo definió de varias maneras, entre  ellas como campo de batalla entre lo viejo y lo nuevo. Y para terminar dejó bien claro que los revolucionarios no vinieron para administrar el  capitalismo.

El discurso del Vicepresidente es una pieza académica muy bien lograda, destinada a un público intelectual nacional e internacional y busca crear una nueva geografía de imaginarios políticos y sociales, y una nueva epopeya del proceso de cambio. En términos gerenciales, diríamos que presenta la visión, la estrella a seguir por la organización, pero siempre enfatizando que estamos a muchos años o inclusive décadas del sueño comunitario, pero que vamos por buen camino.
Pero, ¿ realmente ese es el horizonte? Me da la impresión que los que manejan el día a día de la política económica no siguen la visión, más aun la conducción estratégica ideológica no hace carne con la "caprichosita” realidad de los hechos. Por donde se lo vea florece en el país un capitalismo popular enorme y así lo entiende el Presidente que, en su discurso, se deleitó presentado datos económicos que inclusive están bendecidos por los anteriormente maldecidos organismos internacionales, como el FMI y el Banco Mundial.

En efecto, en la pose del tercer mandato, una vez más, el informe del Presidente se chocó con la utopía de papel del ayllu global. La lectura de las exitosas de cifras macroeconómicas, las cuáles reflejan un modelo económico extractivista turbinado por hasta ahora fabulosos precios de las exportaciones y sostenido por las fuerzas del mercado. Es decir, los gestores del corto plazo, a quienes el Presidente denominó de Chuquiago Boys, no siguen el sueño-visión, porque en los últimos nueve años se dedicaron tan sólo a impulsar un capitalismo estatal concentrador, un capitalismo comercial, depredador salvaje del medio ambiente y que se desarrolla en los sótanos de la economía informal, en el sector minero, cocalero, en la gran agroindustria e inclusive en un gigante y dinámico capital financiero.

La economía boliviana es una de las más abiertas del mundo y está desarrollando mercados internos fuertemente impulsados por la mano invisible e integrándose a una globalización compleja. Cuesta vislumbran los hilos de agua, los ríos y los lagos del nuevo orden, mencionados por el Vicepresidente, en la Feria 16 de Julio, en las minas de los cooperativistas, en los campos del Chapare, en el territorio del TIPNIS, en los latifundios del Oriente o en las economías urbanas que viven del comercio y los servicios. Cuesta imaginarse las semillas de un socialismo comunitario en un país que vive de las rentas del gas natural y que los distribuye de manera corporativa.

Ciertamente alguien podrá decir, tú eres un simple mortal y no sabes leer bajo el agua. Ya lo decía Lenin: el camino al socialismo no es como una avenida recta, en realidad está llena de recovecos, curvas y retrocesos. El modelo nacional desarrollista promercado en curso, está preparando, financiando y asfaltado la vía al socialismo. La informalidad es la fase superior del capitalismo. Sí, reconozco que tan sólo soy un escribidor de domingos, y no tengo bola de cristal, pero sospecho que los Chuquiago Boys son más discípulos de Lord Keynes y que están muy cómodos no sólo administrando el capitalismo sino promoviéndolo sin medida ni clemencia.  En cuanto a los ideales del buen Charly Marx, estos están en las vitrinas de la propaganda deleitando a la izquierda caviar del mundo.  Esta que viene a Bolivia invitada por agencia de viaje Travel Revolution, que funciona en la Vicepresidencia.

Gonzalo Chávez es economista

Monday, January 19, 2015

Lá economia y la política del petróleo

La fuerte caída del precio del petróleo marcará el rumbo de la política y la economía, tanto a nivel mundial como nacional, en el año 2015. Sus efectos serán   multidimensionales .
Pero, antes de analizar los  impactos, cabe explorar las razones que derrumbaron el precio de crudo de la cima de los 100 dólares al valle de los 47 verdes por barril. Es decir, por qué hubo una reducción de 53%. 
Como en todo mercado existen motivos de demanda y de oferta.  Entre los primeros están la profundización de la crisis económica en los países europeos que contrajeron su consumo de energía, la desaceleración del crecimiento de China y la reducción de la demanda especulativa de petróleo. 
Por el lado de la oferta, varias cosas están ocurriendo, a saber: el más grande productor de crudo en el mundo, Arabia Saudita, no ha bajado su producción, como tampoco lo ha hecho el Estado Islámico, que controla varios pozos petroleros en Irak. Además, sorpresivamente, países como Libia han vuelto a producir para el mercado mundial. Así mismo, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no ha podido establecer nuevas cuotas de producción. 
En una perspectiva más de largo plazo estaríamos frente a una transformación del mercado del petróleo, donde han surgido productores de petróleo no convencional, en especial Estados Unidos, que se ha convertido en un actor central de la oferta del petróleo y gas natural de esquisto (shale oil y el shale gas), lo que afecta los precios del oro negro.
El país del norte ha podido aumentar su producción de petróleo a un ritmo anual de 1,3 millones de barriles diarios desde 2011, gracias a los avances tecnológicos, como la fractura hidráulica. 
La caída de precios del petróleo refleja una tensión entre intereses productores tradicionales y productores no convencionales (producción de esquisto y de alta mar). Los primeros, si bien ganan menos en el corto plazo con precios más bajos del crudo, inviabilizan la producción no convencional, porque ésta tiene costos muy elevados.  
Precios más bajos también dificultan las inversiones de largo plazo, lo que compromete la oferta también de largo aliento del gas o petróleo no convencional. A su vez, los productores tradicionales, que tienen espaldas financieras muy grandes, se sacrifican en el corto plazo, aceptando precios más bajos, pero garantizan ingresos futuros más estables y así minan la competencia de los nuevos jugadores del mercado del petróleo y del gas natural.
Sin duda, éste es un juego complejo donde también intervienen razones estratégicas y políticas. La política externa norteamericana tolera precios del gas y el petróleo más bajos, porque esto debilita financieramente a gobiernos con los cuales tiene  temas de controversia, a saber: Irán, Rusia o Venezuela. La reducción del precio del crudo es más efectiva que los embargos comerciales y las penalizaciones financieras. 
Así mismo, precios de la energía más baratos  podrían ayudar en la recuperación económica de países europeos, Japón (importadores de petróleo y gas natural) e, incluso, acelerar el despegue de   Estados Unidos.   Es decir, los países importadores se benefician, en cuanto los exportadores de energía, como Bolivia, pueden verse afectados. 
En efecto, la caída del precio del petróleo también repercutirá en la economía y política nacional.  El canal más importante de impacto es el nivel ingresos tributarios provenientes del sector hidrocarburos. 
El economista Mauricio Medinaceli realizó algunas estimaciones al respecto. Por ejemplo, si el precio promedio, en   2015, disminuye a 60 dólares por barril, la pérdida fiscal sería de 1,316 millones de dólares. 
De una manera más específica, cuando el precio del crudo está en  100 dólares,  el Estado boliviano cuenta con 687 millones de dólares, para pagar la Renta Dignidad, pero si el precio del petróleo baja a 60 en promedio al año, tan sólo se dispone de 431 millones; es decir, se tiene menos 256 millones de dólares.
 Para aquellos que quieren profundizar en este ejercicio de simulación, ver las posibles pérdidas de gobiernos departamentales, municipios, universidades y otros los invito a visitar la siguiente página web: www.mmedinaceli.com. 
También será interesante ver cómo cambiará el escenario político si persiste la baja en los precios del petróleo. El modelo económico vigente tendrá que probar que puede administrar el periodo de las vacas flacas sin provocar grandes desequilibrios sociales. Además, está el desafío complejo de administrar las clientelas políticas creadas en torno a los recursos del gas natural.
La buena noticia  es que el Gobierno cuenta con los recursos financieros y los instrumentos necesarios para amortiguar la crisis en el corto plazo. De hecho, la actual administración apuesta a un keynesianismo tradicional. La demanda doméstica seguirá siendo impulsada con vigor. Ahora bien, la pregunta central es:   ¿el Gobierno tendrá los recursos financieros para afrontar ingresos más bajos por exportaciones de gas natural? 
En el corto plazo, la respuesta es afirmativa. Se cuenta con las reservas internacionales, el déficit público puede ser más elevado (-3,6% del PIB para  2015), se puede conseguir ahorro externo, préstamos o inversiones. 
El Gobierno puede también apostar a una mayor eficiencia en la recaudación interna, siempre existe la posibilidad de aumentar impuestos a los sectores más prósperos de la economía. No me atrevo a decir cuáles.  Así mismo, en un ataque de sensatez, puede cortar el gasto superfluo, como en propaganda. Finalmente, está el último recurso: un gasolinazo, medida no aconsejable.g

No es un problema diferencias ideológicas, sino de coeficiente intelectual

Con frecuencia y con mucha razón la gente me dice que debemos pasar de la problemática a la solucionática. Del diagnóstico o de la  crítica ...