Monday, March 12, 2018

Botiquín económico de primeros auxilios

Joan Robinson fue una de las economistas neokeynesianas más importantes del siglo XX que injustamente no recibió el Premio Nobel a pesar de que sus ideas son muy influyentes hasta ahora.
Ella solía decir que: “Todos debemos saber economía, aunque sólo sea para no ser engañados por los economistas y, sobre todo, por quienes no lo son”. Por supuesto, en este último punto se estaba refiriendo a los políticos, quienes frecuentemente manipulan datos y teorías. 

 Hace algunos días participé de un seminario sobre la economía boliviana y uno de los participantes hizo una pregunta muy pertinente en la línea de la recomendación de Robinson: ¿Cuáles son las variables económicas que las personas debían acompañar en la coyuntura actual? ¿Qué indicadores debemos conocer y seguir para no ser engañados por economistas u otras hierbas? Pues este domingo me permito presentarles un botiquín económico de primeros auxilios. Concentrémonos en las variables de corto plazo. 

 Uno de los indicadores fundamentales a observar es la evolución del Producto Interno Bruto (PIB), que mide el comportamiento real de la economía; es decir, la cantidad de bienes y servicios que se produce en un año. El PIB, a las personas, muestra los niveles de creación del empleo y a las empresas informa sobre el dinamismo de las ventas y dónde están las oportunidades de negocios. 

 Estos datos los produce el Instituto Nacional de Estadística (INE) en versión, trimestral o anual.
Desde 2013, el PIB está cuesta abajo en la rodada, aquel año llegó a 6,8% y en 2017 se situó en torno de 4%.

 El análisis del déficit comercial permite observar el sector externo de la economía, por donde pueden venir más ingresos para el país o puede ser el origen de una crisis. La Balanza Comercial (BC) es parte de la cuenta corriente, en particular, y de la balanza de pagos, en general. Esta última es registro sistemático de todas las transacciones de una economía con el resto del mundo. La BC está compuesta las exportaciones (X) y las importaciones (M) de un país. 

 Entre 2006 y 2013, Bolivia registró superávits comerciales. Las ventas externas subieron significativamente gracias al incremento de los precios del gas natral, los minerales y la soya, y fueron superior a las importaciones (X>M). A partir de 2015, la BC fue deficitaria (M>X) porque cayeron los valores de las materias primas que exportamos. Ya son tres años consecutivos de desajuste externo. 

 Entre 2014 y 2017 las X bajaron de 13 mil millones de dólares a 7,2 mil millones en el 2017. Desde una perspectiva de corto plazo, si debe acompañar el sector externo, viendo sobre todo los precios y volúmenes de las ventas del gas natural, los minerales y la soya. Persistentes déficits comerciales, como los que registra la economía boliviana, son síntomas de preocupación. Los datos para evaluar la BC se encuentran en el INE y Bloomberg. 

 Otra variable fundamental de análisis es la situación del déficit público. Éste, básicamente, es la diferencia entre los gastos e inversiones del Gobierno y lo que recauda éste con todo tipo de impuestos. Bolivia registra cuatro años consecutivos de hueco fiscal. Comenzó en 3,4% del PIB, en  2014, y en 2018 ciertamente superará el 8%. Con niveles tan elevados no hay déficits buenos que se cerrarán solos. 

 Esta brecha se explica por el incremento de la inversión pública (más de seis mil millones de dólares en 2017), que busca impulsar la demanda interna. Los datos para hacer este seguimiento provienen del Ministerio de Economía y Finanzas. El FMI también publica esta información.  

 El déficit público se financia, en parte, con pérdida de Reservas Internacionales (RI) del Banco Central de Bolivia (BCB). Las RI son los ahorros en moneda extranjera controlados por el  ente emisor. Ayudan a señalizar expectativas de la gente sobre la fortaleza de la moneda y la sostenibilidad del tipo de cambio. 

 En 2014, las RI llegaban a más de 15 millones de dólares y ahora están en torno de 10 mil millones.
¿Hasta cuanto pueden caer éstas sin generar preocupación entre las personas y empresas? 

 Pues hay varias medidas. Algunos recomiendan que éstás debían alcanzar por lo menos para seis meses de importaciones, entorno de 4 mil millones de verdes; otros adicionan a esto el pago del servicio de la deuda externa, también en un semestre. Estos datos se los obtiene del BCB.

  Ciertamente, en el botiquín económico debe estar el análisis de la tasa de inflación, que el año pasado llegó a 2,71%, ciertamente un valor muy bajo. De hecho, esta variable registró índices bajos en los últimos años. Ayuda a ver cuál será la base del reajuste salarial y también contribuye a que las empresas planifiquen sus ventas y estrategias de precio. El INE semanalmente presenta estos datos.    
 La salud macroeconómica de corto plazo también depende de indicadores financieros. Los más importantes a ser observados son los niveles de depósitos privados en el sistema bancario (más de 24 mil millones de dólares), la cartera de los préstamos (21 mil millones)  y el nivel de mora o atraso de pagos (muy bajo, 1,9%) de la gente y empresas que se prestó dinero de la banca.  

 Finalmente y no por eso menos importante, es necesario hacer el seguimiento del tipo de cambio nominal, cuanto cuesta en dólar en la Camacho street (1dolar = 6,97 bolivianos) y del tipo de cambio real; es decir, el precio de los bienes de otros países expresados en términos de bienes locales.
Según el FMI, el tipo de cambio real en Bolivia estaría apreciado en torno de 26%, lo que perjudica las exportaciones pero facilita las importaciones. Estos datos los publica el BCB.

 Todo buen botiquín económico debe ayudar a conocer y hacer seguimiento a estos indicadores básicos de corto plazo, así se evita que economistas y sobre todo charlatanes de la política le metan los dedos a la boca.  
  

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