Wednesday, July 23, 2014

Banco BRICS

Hace varios años atrás se acuñó el acrónimo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sud África) para denominar el potencial de crecimiento de estas economías emergentes. Estos países, hasta el año 2020, serían actores fundamentales de un mundo con múltiples polos económicos.  La globalización tendría nuevos ejes de poder comandados por China. 
Entre tanto, lo que debería ser un fenómeno comercial y financiero, con la creación de un banco de desarrollo en Recife en esta semana por parte de los BRICS, se ha convertido en hecho diplomático que plantea un nuevo orden internacional. 
Es decir, con esta acción se busca transformar la gravitación económica y comercial evidente del bloque también en poder político. La reunión de Recife busca sustituir instituciones, como el FMI y Banco Mundial -creadas en Breton Woods después de la Segunda Guerra Mundial a imagen y semejanza de Estados Unidos- por una nueva arquitectura financiera con predominio de las economías emergentes.
El banco de desarrollo de los BRICS comenzará con 50.000 millones de dólares de capital y también contará con un fondo de estabilización de 60.000  millones de dólares. Los objetivos del nuevo banco son apoyar proyectos de infraestructura y contar con capital financiero fresco para hacer frente a posibles crisis de balanza de pagos. 
Por supuesto, también fomentará el comercio entre los BRICS y otros países. No fue casualidad que, paralela a la reunión de los potencias emergentes, se haya promovido un encuentro de Unasur. Fue una reunión de los nuevos poderosos del sur con posibles aliados de América Latina.
Desde un punto de vista diplomático y político, el grupo quiere constituirse en una voz alternativa a la de Estados Unidos y Europa. Es una tentativa de romper, con diversas intensidades, con la influencia norteamericana en un momento que está en crisis. 
Frente al deterioro de la hegemonía norteamericana surge una nueva estructura de poder con sus propias instituciones, como es el caso de este banco. Por supuesto que esta iniciativa política deberá dar resultados concretos para que se puede hablar de un movimiento contrasistémico. 
Los BRICS basan su accionar en el tamaño de los mercados y aparatos productivos. Cabe recordar que estos países cuentan con grandes extensiones de territorio y enormes poblaciones. Sin embargo, a nivel estratégico y militar, ninguno de los países tiene presencia global, como es el caso de Estados Unidos, por lo que no sería posible una contraposición dura contra el poder estadounidense (hard balancing power). 
Entre tanto, los BRICS usan estrategias de contrabalanceo suave (soft balancing power), es decir, estrategias diplomáticas no basadas en la fuerza militar, pero sí en el poder económico. 
El objetivo es diluir y contraponer acciones e instituciones que cuestionen el orden impuesto por la superpotencia.  Hace parte del soft balancing power, la creación del Banco BRICS. Entre tanto, uno de los desafíos más importantes de estos países es ofrecer bienes públicos internacionales efectivos, no sólo en la esfera de la economía, sino también en el ámbito de la seguridad y la proyección estratégica. 
Es evidente que detrás de la creación del banco BRICS cada país componente tiene motivaciones e intereses diferentes. Sin duda, para China la implementación del banco permitirá profundizar el comercio con América Latina, que en los últimos años se multiplicó por 20.
La economía asiática sólo compra materias primas de la región y vende productos industrializados, reproduciendo la relación de dependencia que antes había con Europa y Estados Unidos. Además, China se ha convertido en un gran inversionista y prestamista. 
Para Rusia, en el corto plazo, es una oportunidad para romper el cerco diplomático impuesto por los países desarrollados por el tema de Ucrania. Desde una perspectiva estructural, Putin busca reconstruir su influencia en el mundo estrechando las relaciones con la parte de América Latina, que se dice antiimperialista.
La relación  mezcla intereses comerciales con un recalentado de ideología de la década de los años 60. En este caso, la puerta de entrada es Cuba, Venezuela y Nicaragua.
India y África del Sur también buscan mercados para sus productos e inversiones y, por supuesto, una mayor proyección política hacia el sur del mundo.
Brasil ve en los BRICS una oportunidad adicional para impulsar una política externa independiente de Estados Unidos y también consolidar su liderazgo en la región latinoamericana. El hecho de que no esté Argentina en el club selecto lava el alma brasileña, después del fracaso de su selección de fútbol en el Mundial de este año. 
En la semana que termina fue creado el banco BRICS, un hecho de la mayor trascendencia diplomática y económica. 

Una globalización de hegemonías compartidas está en construcción. Deberemos esperar por los resultados, pero ningún país en vías de desarrollo puede abstenerse de participar en el nuevo juego del poder mundial.

1 comment:

Luis Fernando Noya Lodemann said...

Se podría realizar una tesis acerca de las posibilidades y oportunidades que tendría Bolivia al ingresar a esta entidad y planificar algún crédito para algún proyecto en Bolivia ta sea de desarrollo publico o privado....existe algún estudio o precedente acerca ?¿?

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