Sunday, July 13, 2014

7 a 1. La hipótesis del secuestro

 ¿Puede la teoría económica explicar la tremenda goleada que Alemania le dio a Brasil?  Si hay gente que usa la religión, los astros o la macumba para analizar la hecatombe futbolística, ¿por qué Adam Smith, Ricardo, Prebish o Marx no pueden decir lo suyo? 
Pues bien, aquí le va una interpretación basadas en supuestos temerarios, pero defendibles. Aunque al final de este artículo presento la hipótesis del secuestro-suplantación, que ya me adelanto a rechazarla por infame y fantasiosa. 
Las potencias futbolísticas de América Latina -y Brasil no es la excepción- reproducen el modelo económico primario exportador en materia de balompié. Los jugadores salen muy jóvenes de sus equipos sin ningún valor agregado, por lo que su madurez táctica y estratégica es alcanzada en Europa u otras latitudes. 
El caso extremo es Leonel Messi, que se fue a la cantera del Barcelona a los tiernos 12 años. Neymar salió con 21 pirulines, un poco más madurito en el físico, pero todavía un "muleque” (un muchachito) de cabeza. 
Como dice Carlos Sandenberg, el Brasil, el país del fútbol, exporta materia prima inacabada, pero muy talentosa en la individualidad que va a formar parte de industrias futbolísticas muy bien consolidadas.
Con la salida de los púberes talentosos, el mercado nacional queda desabastecido y pierde tanto en calidad como en competitividad. Esta debilidad no es compensada con una mayor importación de jugadores, de hecho, son pocos los extranjeros que juegan en los equipos brasileños. 
Es decir, la patria del fútbol se mira el ombligo y no contrata ni cracks ni técnicos que traigan nuevas tecnologías o know how para mejorar la industria del fútbol. Brasil no se favorece de la globalización deportiva como lo hace España, por ejemplo.
Nuevas formas de jugar, diferentes y diversas estrategias, culturas de disciplina, técnicas de preparación física, jugadores multiculturales y de muchos países, son algunos de los elementos que mejoran la productividad y competitividad de la industria del fútbol y, por ende, de una selección. 
En el fútbol europeo existen centenas de jugadores de África, Asia, Europa Oriental, Medio Oriente y, por supuesto, Latinoamérica. 
Como dice Sandenberg, la solución no es prohibir la  exportación de futbolistas, sino, más bien, en crear condiciones financieras y de competencia en el mercado local. Mas aún, un camino de solución estaría en la importación especialmente de técnicos. 
Se necesita un shock de nuevas ideas en materia futbolista. En Brasil existe una fuerte corriente de opinión que defiende que el próximo director técnico de la verdeamarela sea Pep Guardiola o Mourinho. El jogo bonito innato del brasileño necesita de nuevos softwares tácticos y estratégicos.
El otro desafío está en la gestión y la cultura empresarial de la industria del fútbol. Los clubes en Brasil tienen serios problemas financieros y de organización. Sobreviven gracias a la exportación de materia prima (jugadores talentosos) y no así de las recaudaciones por la venta de entradas en los partidos. 
El promedio de espectadores del fútbol brasileño es de 12.500, en cuanto que la Bundesliga de Alemania llega a 45.000 personas por partido. A esto se adiciona que la mayoría de los clubes de los países europeos tienen gestiones muy profesionales y con visión empresarial. 
La estrategia y administración del Real Madrid es un estudio de caso gerencial en las escuelas de negocios del mundo. Los equipos de Brasil son gestionados por grupos improvisados y que muchas veces manejan los clubes con criterios nada transparentes y se los estudia como casos de corrupción.  Bueno, la teoría económica y gerencial puede decir lo suyo sobre el 7 a 1, pero hay mucha gente malentretenida que sostiene que las razones de la goleada son más complejas, se habla de un inédito acto de secuestro y suplantación colectivo. 
Fuentes no confirmadas del Facebook sostienen que con la ayuda del servicio secreto cubano, el Sport Boys -que ahora ha fichado al número uno del poder, con la camiseta 10 del equipo- habría promovido una operación bien sucedida de suplantación colectiva. 
Todo el bus de la delegación brasileña, que se dirigía a jugar a Belo Horizonte, fue llevada a un lugar desconocido. En realidad, el día 8 de julio habría estado en cancha el plantel titular del referido equipo, reforzado por la seguridad personal del número uno, dos jugadores de beisbol venezolanos y en el papel estelar de Fred, el propio jefazo. 
Si llegaban a ganar el partido se revelaría la suplantación y sería el inicio de la campaña electoral del MAS.
Por supuesto, habrán muchas especulaciones al respecto, pero en honor a la verdad histórica y revolucionaria, yo vi el partido en el alta definición y doy fe de que no hubo suplantación. Más aún, sostengo que si el Sport Boys hubiera  estado en el Minerao  su desempeño hubiera sido mucho mejor inclusive con el refuerzo del poder.
      
Gonzalo Chávez A. es economista

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