En Bolivia, los últimos 200 años de historia económica han girado en torno de los recursos naturales. El ciclo de la plata, el estaño, el gas natural y ahora, el litio, se repite de manera cansina y predecible y han ordenado nuestro imaginario, las luchas sociales, la economía, la política y han empaquetado muchas veces las esperanzas de la población. La consigna siempre fue: vivir de la pachamama, de los frutos de la tierra. Desde párvulos, a los bolivianos, se les grava en el disco duro de la memoria histórica, el software de que somos unos pobres sentados en una silla de oro. La neorevolución en curso, al igual que el neoliberalismo, no cambió el libreto. Ahora se vuelve a repetir el mantra populista de: La recuperación, distribución e industrialización, ¿imagínese de que? , de los consabidos y siempre bien ponderados, recursos naturales. Por mucho tiempo hemos visto demasiado hacia abajo, escudriñando la tierra, hora es el tiempo de levantar la cabeza y mirar al inmenso y azul cielo, donde miles de nubes de negocios, asociados a las tecnologías de la información, esperan por nuevos emprendimientos.
Con el avance del Internet y los sistemas de comunicación se ha desarrollado el concepto de cloud computing (computación en la nube del internet). En el pasado para ofrecer algún servicio de computación se requerían enormes equipos, ahora con el avance de la tecnología es posible ofertar software, plataformas, procesos, o infraestructura en la nube. Pongamos algunos ejemplos, el primer caso, la empresa mas conocida es Salesforce, que ofrece aplicaciones de ventas, manejo de clientes, marketing, gestión sin la necesidad de bajar ningún paquete de computación ni servidores gigantes. Todos estos paquetes están en la nube del Internet y se los usa en tiempo real, además se los puede adecuar o personalizar para cada empresa. Un ejemplo de servicio de plataforma es Google App Engine que permite ejecutar aplicaciones (bases de datos, paginas web, correos electrónicos, y otros) para cualquier empresa, sin necesidad de equipos grandes o software. Empresas como Paypal, servicio de pago de cuentas, puede encargarse de toda la administración financiera de una compañía desde la nube del Internet, ahorrando recursos y tiempo. Este es un ejemplo de servicios de procesos. Finalmente, ejemplos de servicios infraestructura, son Wmware y Nirvanix que almacenan datos de una empresa, sin necesidad de hardware.
Muchos de estos servicios son pagados, pero con la incursión del software libre han bajado sus costos de manera significativa, constituyéndose en oportunidades de negocios muy interesantes. Existen tres tipo de nubes, privadas (intra-empresa), publicas (todos pueden acceder) y mixtas.
Ahora bien, ¿Cuáles son las oportunidades que la nube ofrece a países pobres como el nuestro? Pues muchísimas. Primero, apostar al desarrollo de las tecnologías de la información ayudaría a un cambio en el paradigma de desarrollo, romperíamos con la maldición de los recursos naturales y el rentismo, que nos persigue hace años. Segundo, esta es la industria del futuro, exportar software depende sólo de un click, ayuda a crear herramientas de desarrollo nuevas y sostenibles, permite ampliar alianzas estratégicas con empresas externas de todo tamaño, ayuda a que el país se inserte en cadenas de valor sofisticadas, promueve la innovación de los modelos de negocios y abre mercados mundiales en dimensiones gigantes.
En Bolivia existe una incipiente industria del software, pero con mucho potencial, especialmente en aplicaciones que tiene que ver con necesidades productivas y sociales, especialmente si se piensa en las necesidades de la sociedad que esta en la base de la pirámide. Ahora, este es un cambio de chip radical. Implica que Estado, Universidades y sector privado trabajen en cluster, invirtiendo en el producto renovable mas importante que tiene el país, el capital humano y la su creatividad.
Industrias que apuesten a la nube deben estar insertadas en cluster tecnológicos, economía creativa y territorios inteligentes, es decir en espacios que vinculen ciencia, innovación, tecnología, arte, historia, comunicación, e investigación. Los territorios inteligentes son diseñados por la comunidad, son resultado de planificación y acción pública-privada. Apuestan al conocimiento, competencia y conectividad, pero también a inclusión y solidaridad. Esto requiere de un liderazgo visionario que rompa con el rentismo. Y de un capital social que apuesta a la generación de valor agregado tangible e intangible.
India es el país que mejor navega en el mundo de los negocios de las nubes, entre tanto un ejemplo más cercano es Uruguay que exporta cerca a 300 millones de dólares en servicios relacionados con tecnologías de la información. Tiene 250 empresas de desarrollo de software, 80 compañías que brindan servicios en el Internet y 360 ensambladoras internacionales.
Bolivia puede ser seguir apostando a la cantaleta de los recursos naturales que nos atan a la tierra, la gran oportunidad esta escrita en las estrellas y las nubes del espacio cibernético. El futuro debe comenzar hoy levantado la cabeza del emprendimiento.
Análisis económico y otras latitudes de la vida y el pensamiento
Saturday, May 29, 2010
Friday, May 21, 2010
VILLAZON 100 AÑOS
Las ciudades existen gracias a los recuerdos, las localidades se vuelven mágicas en virtud a las esquinas construidas en las memorias de la niñez. Este 20 de mayo del 2010, Villazón cumplió 100 años firmes de historia. Tres cosas me marcaron de esta localidad suspendida en la frontera sur de Bolivia. La puntualidad de los vientos, la cultura del tren y la efectividad del tipo de cambio. Conocida como “el diamante que se pule sólo”, esta región colinda con la Argentina y con mi mejor pasado.
Tal vez pocos conocen que desde Villazón se fabrican, clasifican y distribuyen los vientos a todo Sudamérica. En el diccionario de los vientos, Yvetta Guerasimchuk muestra que otras regiones donde se cultivan los soplos son “el Valle de los vientos, en el noroeste de la China, la cima del Everest – llamada Reina de los Vientos -, casi toda la Patagonia (el país de las tempestades), y la capital de Namibia, Windhoek (comarca de los vientos)” .
Villazón es el refugio de los seguidores de los vientos, conocidos también como los anemófilos. En esta ciudad, los rituales secretos de adoración de las corrientes se los realizan en la estación del tren. En las cavernas de Matansillas, sacerdotes ciegos desarrollan la filosofía de los amantes de los vientos. Los sempiternos rivales de los anemófilos, son los anemofóbicos, grupos que tienen miedo de las brisas y otras ventiscas. Según Yvetta: “La historia de la humanidad conoce ejemplos de choques entre anemófilos y cronistas (nombre de guerra de la anemofóbia). Agrava la situación el que sean los cronistas quienes reflejan y analizan estos choques, con lo cual el número de sus victorias aumenta, quedando olvidadas las propias derrotas. Como los anemófilos están mas interesados en el futuro, en las disputas con los cronistas, ya sea con la espada o la pluma, demuestran siempre mejor preparación”. Los anemofóbicos militan fanáticamente en el pasado y no ven el futuro, son los maestros del espejo retrovisor, odian a las bocanadas de viento, al buñuelo de viento, al colchón de viento, a las escalas de viento, a la flor del viento, al mar de viento, a los molinos de viento, a la rosa de los vientos.
En Bolivia , el mundo de las ideas culturales, empresariales, productivas y de la esfera pública parecen estar dominadas por la cofradía de los cronistas que a nombre del cambio intentan encarcelar los vientos en cajas de cristales. Se presentan como revolucionarios pero en realidad son los infiltrados del pasado, son los anemofóbicos vestidos de parlanchines ovejas. Su misión es sólo acumular poder y detener el aire de la democracia. Desde Villazón, los militantes de los vientos, mantienen viva la llama de los huracanes. Lo hicieron en los últimos 100 años, lo harán en los próximos mil periodos.
El destino del tren, como la vida, es pasar y llevar los múltiples mensajes de los vientos a los cuatro confines del planeta. Villazón, en mi primera infancia y juventud, era una estación de tren rodeada de una ciudad. Ahora es una comarca sin las venas del ferrocarril. Amores, noticias, negocios, la política y sus achaques giraban en torno de las locomotoras y vagones. Un pituco coche cama, de origen indiscutiblemente ingles, hacia la ruta La Paz – Buenos Aires – La Paz dos veces a la semana. Por sus elegantes pasillos y el coqueto comedor circulaban la élite nacional viajante y los cultores de la sofisticada ciencia del contrabando. El tren también transportaba a los guerreros anemófilos que viajaban por el globo a sembrar el diccionario de los vientos. Además, el convoy integraba el altiplano con las pampas argentinas en pocas horas y hacia de la ciudad de Villazón, la más cosmopolita de los Andes. Por esta razón desde hace 100 años, por estos pagos sureños, se oye buen tango y se toma mejor vino.
El buen vino lo trajo el tipo de cambio, esto lo supe muchos años después cuando estudie economía. En ciertas épocas, en la mesa de mi casa no faltaba el dulce de leche Sancor, un buen bife de chorizo de carne argentina, que se deshacía antes de recibir el castigo del cuchillo Tramontina y el vino Toro, cuya consiga era: ”si vino al mundo y no toma vino, a que vino?”. En otras oportunidades debíamos conformarnos con el dulce de membrillo de Doña Hortencia, una carne altiplánica dura, que dió origen al famoso bife a la James Bond, (frío, duro y con nervios de acero) y el vino chapaco, que no estaba nada mal, pero que te dejaba un aliento de vaca mirando pasar el tren.
En mi tierna niñez estas transformaciones bruscas en la geografía alimenticia de mi mesa me parecían actos de magia, pero era el resultado del hechizo de las fluctuaciones del tipo de cambio. Mi primera clase práctica de economía internacional fue por lo tanto en la Villazón Business School, nombre que adopto mi blog, y que para conmemorar los 100 del “diamante que se pule solo”, lo invito a visitar (http://chavezbol.blogspot.com/).
No pude ir al agasajo de Villazón 100 años, pero lo festeje con un buen vino y lo que es mejor de todo, con los maravillosos recuerdo que tengo de mi querida ciudad, a la cual mi padre le dio sus mejor años de vida. Salud, Villazón, la ciudad que acuna los vientos.
Tal vez pocos conocen que desde Villazón se fabrican, clasifican y distribuyen los vientos a todo Sudamérica. En el diccionario de los vientos, Yvetta Guerasimchuk muestra que otras regiones donde se cultivan los soplos son “el Valle de los vientos, en el noroeste de la China, la cima del Everest – llamada Reina de los Vientos -, casi toda la Patagonia (el país de las tempestades), y la capital de Namibia, Windhoek (comarca de los vientos)” .
Villazón es el refugio de los seguidores de los vientos, conocidos también como los anemófilos. En esta ciudad, los rituales secretos de adoración de las corrientes se los realizan en la estación del tren. En las cavernas de Matansillas, sacerdotes ciegos desarrollan la filosofía de los amantes de los vientos. Los sempiternos rivales de los anemófilos, son los anemofóbicos, grupos que tienen miedo de las brisas y otras ventiscas. Según Yvetta: “La historia de la humanidad conoce ejemplos de choques entre anemófilos y cronistas (nombre de guerra de la anemofóbia). Agrava la situación el que sean los cronistas quienes reflejan y analizan estos choques, con lo cual el número de sus victorias aumenta, quedando olvidadas las propias derrotas. Como los anemófilos están mas interesados en el futuro, en las disputas con los cronistas, ya sea con la espada o la pluma, demuestran siempre mejor preparación”. Los anemofóbicos militan fanáticamente en el pasado y no ven el futuro, son los maestros del espejo retrovisor, odian a las bocanadas de viento, al buñuelo de viento, al colchón de viento, a las escalas de viento, a la flor del viento, al mar de viento, a los molinos de viento, a la rosa de los vientos.
En Bolivia , el mundo de las ideas culturales, empresariales, productivas y de la esfera pública parecen estar dominadas por la cofradía de los cronistas que a nombre del cambio intentan encarcelar los vientos en cajas de cristales. Se presentan como revolucionarios pero en realidad son los infiltrados del pasado, son los anemofóbicos vestidos de parlanchines ovejas. Su misión es sólo acumular poder y detener el aire de la democracia. Desde Villazón, los militantes de los vientos, mantienen viva la llama de los huracanes. Lo hicieron en los últimos 100 años, lo harán en los próximos mil periodos.
El destino del tren, como la vida, es pasar y llevar los múltiples mensajes de los vientos a los cuatro confines del planeta. Villazón, en mi primera infancia y juventud, era una estación de tren rodeada de una ciudad. Ahora es una comarca sin las venas del ferrocarril. Amores, noticias, negocios, la política y sus achaques giraban en torno de las locomotoras y vagones. Un pituco coche cama, de origen indiscutiblemente ingles, hacia la ruta La Paz – Buenos Aires – La Paz dos veces a la semana. Por sus elegantes pasillos y el coqueto comedor circulaban la élite nacional viajante y los cultores de la sofisticada ciencia del contrabando. El tren también transportaba a los guerreros anemófilos que viajaban por el globo a sembrar el diccionario de los vientos. Además, el convoy integraba el altiplano con las pampas argentinas en pocas horas y hacia de la ciudad de Villazón, la más cosmopolita de los Andes. Por esta razón desde hace 100 años, por estos pagos sureños, se oye buen tango y se toma mejor vino.
El buen vino lo trajo el tipo de cambio, esto lo supe muchos años después cuando estudie economía. En ciertas épocas, en la mesa de mi casa no faltaba el dulce de leche Sancor, un buen bife de chorizo de carne argentina, que se deshacía antes de recibir el castigo del cuchillo Tramontina y el vino Toro, cuya consiga era: ”si vino al mundo y no toma vino, a que vino?”. En otras oportunidades debíamos conformarnos con el dulce de membrillo de Doña Hortencia, una carne altiplánica dura, que dió origen al famoso bife a la James Bond, (frío, duro y con nervios de acero) y el vino chapaco, que no estaba nada mal, pero que te dejaba un aliento de vaca mirando pasar el tren.
En mi tierna niñez estas transformaciones bruscas en la geografía alimenticia de mi mesa me parecían actos de magia, pero era el resultado del hechizo de las fluctuaciones del tipo de cambio. Mi primera clase práctica de economía internacional fue por lo tanto en la Villazón Business School, nombre que adopto mi blog, y que para conmemorar los 100 del “diamante que se pule solo”, lo invito a visitar (http://chavezbol.blogspot.com/).
No pude ir al agasajo de Villazón 100 años, pero lo festeje con un buen vino y lo que es mejor de todo, con los maravillosos recuerdo que tengo de mi querida ciudad, a la cual mi padre le dio sus mejor años de vida. Salud, Villazón, la ciudad que acuna los vientos.
Sunday, May 16, 2010
Cambio de la Ley de pensiones
Gonzalo Chavez A. • Economista- Directo a la yugular. El sistema de seguridad de largo plazo requiere un cambio urgente. Tres puntos sobre el tema de la reforma de pensiones. Cobertura del sistema, recuperación de la solidaridad, y administración de los fondos.
Desde hace casi 14 años, Bolivia cuenta con un sistema de cobertura universal. El Bonosol, ahora convertido y mejorado en Renta Dignidad, es un avance significativo en el régimen de seguridad social de largo plazo. Se lo financia con las rentas provenientes del sector gasífero. Ciertamente no es mucho dinero, pero ha ayudado en el alivio de la pobreza y reactivación económica, desde la base de la pirámide social. Es un ejemplo de continuidad de políticas públicas. Poco importa, si los políticos de turno, en el árbol del poder, lo reconozcan o no. El sistema de capitalización individual que sustituyó al antiguo sistema de reparto, cubre aproximadamente al 25 por ciento de la población económicamente activa. Groso modo, este es el tamaño del sector formal en Bolivia, el restante 75 por ciento de la gente, millones de comerciante, transportistas, trabajadores y profesionales independientes, productores del sector rural, artesanos, gremialistas, empleadas domésticas no cuentan con un seguro de vejez, y deben rezar que la renta dignidad se mantenga. La ampliación de la cobertura de la seguridad, para que estas personas lleguen a la tercera edad de manera digna, es un desafío complejo de la política pública. Parte importante de esta población sobrevive en la informalidad neoliberal, una es muy próspera y feliz, porque no paga impuestos, y la gran mayoría es pobre. El proyecto de Ley de Pensiones dice muy poco sobre el tema. Apuesta que los independiente se animen a hacer sus contribuciones. La Ley actual propone lo mismo, y no se avanzó nada en los últimos años. Si reconocemos que se debe ampliar la cobertura, debemos ser capaces de responder las siguientes preguntas son: ¿cómo se financia ésta? y ¿de qué manera el sector informal rico contribuye al sistema?
El tema de la solidaridad. Unas preguntitas: ¿Solidaridad intergeneracional? ¿Los jóvenes son solidarios con los abuelos? ¿Solidaridad intrageneracional? ¿Los que gana más ayudan a los que reciben menos? ¿Solidaridad intersectorial? ¿Los formales son solidarios con los informales, o viceversa? El Fondo solidario propuesto por el gobierno se concentra en las cuatro primeras preguntas, trabajadores con mejores salarios (0.5 por ciento adicional al 10.) y empresas (3 por ciento) deben contribuir para ayudar a los jubilados de menores ingresos. Las empresas pueden financiar estas contribuciones, repasándolas a los precios, los trabajadores pondrán de sus bolsillos, y aún sufrirán con el aumento del costo de vida, pero ni el Estado ni el sector informal pondrán un solo peso para este fondo solidario. Los que pagamos impuestos subsidiamos la educación y salud del gigantesco sector informal. ¿Será que el gobierno piensa que es suficiente con la entrega de la renta dignidad?
Con el cambio de la Ley de Pensiones, están en juego 4.200 millones de dólares, más del 27% del producto nacional. Dicho de otra manera, buena parte de la riqueza de las clases trabajadores de Bolivia. Cabe recordar que cada centavo de este dinero ha sido ahorrado en base a “sangre, sudor y lágrimas” por más de 500.000 personas en el Fondo de Capitalización Individual (FCI) que en la actualidad es administrada por las AFPs. Este ahorro colectivo es un patrimonio de los bolivianos(as) que se debe preservarse.
El tema más polémico del cambio de la Ley de Pensiones es quién administrará estos recursos. La propuesta del gobierno es que un ente público administre las cuentas individuales. Dados los antecedentes del pasado, de la pésima gestión de jubilación, y la tremenda crisis institucional por la que atraviesa el país, ésta es una muy mala y peligrosa idea. Se trata de una forma de confiscación disfrazada para todos los bolivianos que confiaron en el sistema de capitalización individual. ¿Qué garantías tenemos, los actuales contribuyentes,que estos recursos serán bien administrados? Voces oficiales han sugerido que se pondrán candados jurídicos a estos fondos y que los administradores de esta entidad pública serán nombrados por la Asamblea. Estas películas son viejas y ya las vimos muchas veces. El resultado es que se nominará a compañeros del partido político de turno, no importa si es el tercero de la lista. Ademas, los nuevos dueños del poder son expertos abriendo candados. Entonces, ¿como creerle la promesa, al cerrajero?
Lo más sensato en el tema de la administración sería tener AFPs privadas y públicas. Estas instituciones deberían competir en calidad, servicios, mejores rendimientos para atraer nuestras contribuciones. Los ciudadanos (as) elegirían, cada cierto período de tiempo, dónde colocar el ahorro de toda nuestra vida. Seguramente, algunos optarán por el sector público y otros por el privado. Esto es avanzar en la democracia directa y económica.
La yapa, al calor de la negociaciones saliariales del 5 por ciento, se anunció la rebaja a 58 años de la edad de jubilación. El populismo neorevolucionario, sacó tarjeta roja, a un capital humano valioso que aún puede rendir mucho para beneficio del país, tiramos por la ventana la experiencia de varias generaciones. Muy dantesco pasar la factura de esta medida las futuras generaciones. Fiesta en el Infierno de Dante….Escóbar.
chavezbol@hotmail.com
Desde hace casi 14 años, Bolivia cuenta con un sistema de cobertura universal. El Bonosol, ahora convertido y mejorado en Renta Dignidad, es un avance significativo en el régimen de seguridad social de largo plazo. Se lo financia con las rentas provenientes del sector gasífero. Ciertamente no es mucho dinero, pero ha ayudado en el alivio de la pobreza y reactivación económica, desde la base de la pirámide social. Es un ejemplo de continuidad de políticas públicas. Poco importa, si los políticos de turno, en el árbol del poder, lo reconozcan o no. El sistema de capitalización individual que sustituyó al antiguo sistema de reparto, cubre aproximadamente al 25 por ciento de la población económicamente activa. Groso modo, este es el tamaño del sector formal en Bolivia, el restante 75 por ciento de la gente, millones de comerciante, transportistas, trabajadores y profesionales independientes, productores del sector rural, artesanos, gremialistas, empleadas domésticas no cuentan con un seguro de vejez, y deben rezar que la renta dignidad se mantenga. La ampliación de la cobertura de la seguridad, para que estas personas lleguen a la tercera edad de manera digna, es un desafío complejo de la política pública. Parte importante de esta población sobrevive en la informalidad neoliberal, una es muy próspera y feliz, porque no paga impuestos, y la gran mayoría es pobre. El proyecto de Ley de Pensiones dice muy poco sobre el tema. Apuesta que los independiente se animen a hacer sus contribuciones. La Ley actual propone lo mismo, y no se avanzó nada en los últimos años. Si reconocemos que se debe ampliar la cobertura, debemos ser capaces de responder las siguientes preguntas son: ¿cómo se financia ésta? y ¿de qué manera el sector informal rico contribuye al sistema?
El tema de la solidaridad. Unas preguntitas: ¿Solidaridad intergeneracional? ¿Los jóvenes son solidarios con los abuelos? ¿Solidaridad intrageneracional? ¿Los que gana más ayudan a los que reciben menos? ¿Solidaridad intersectorial? ¿Los formales son solidarios con los informales, o viceversa? El Fondo solidario propuesto por el gobierno se concentra en las cuatro primeras preguntas, trabajadores con mejores salarios (0.5 por ciento adicional al 10.) y empresas (3 por ciento) deben contribuir para ayudar a los jubilados de menores ingresos. Las empresas pueden financiar estas contribuciones, repasándolas a los precios, los trabajadores pondrán de sus bolsillos, y aún sufrirán con el aumento del costo de vida, pero ni el Estado ni el sector informal pondrán un solo peso para este fondo solidario. Los que pagamos impuestos subsidiamos la educación y salud del gigantesco sector informal. ¿Será que el gobierno piensa que es suficiente con la entrega de la renta dignidad?
Con el cambio de la Ley de Pensiones, están en juego 4.200 millones de dólares, más del 27% del producto nacional. Dicho de otra manera, buena parte de la riqueza de las clases trabajadores de Bolivia. Cabe recordar que cada centavo de este dinero ha sido ahorrado en base a “sangre, sudor y lágrimas” por más de 500.000 personas en el Fondo de Capitalización Individual (FCI) que en la actualidad es administrada por las AFPs. Este ahorro colectivo es un patrimonio de los bolivianos(as) que se debe preservarse.
El tema más polémico del cambio de la Ley de Pensiones es quién administrará estos recursos. La propuesta del gobierno es que un ente público administre las cuentas individuales. Dados los antecedentes del pasado, de la pésima gestión de jubilación, y la tremenda crisis institucional por la que atraviesa el país, ésta es una muy mala y peligrosa idea. Se trata de una forma de confiscación disfrazada para todos los bolivianos que confiaron en el sistema de capitalización individual. ¿Qué garantías tenemos, los actuales contribuyentes,que estos recursos serán bien administrados? Voces oficiales han sugerido que se pondrán candados jurídicos a estos fondos y que los administradores de esta entidad pública serán nombrados por la Asamblea. Estas películas son viejas y ya las vimos muchas veces. El resultado es que se nominará a compañeros del partido político de turno, no importa si es el tercero de la lista. Ademas, los nuevos dueños del poder son expertos abriendo candados. Entonces, ¿como creerle la promesa, al cerrajero?
Lo más sensato en el tema de la administración sería tener AFPs privadas y públicas. Estas instituciones deberían competir en calidad, servicios, mejores rendimientos para atraer nuestras contribuciones. Los ciudadanos (as) elegirían, cada cierto período de tiempo, dónde colocar el ahorro de toda nuestra vida. Seguramente, algunos optarán por el sector público y otros por el privado. Esto es avanzar en la democracia directa y económica.
La yapa, al calor de la negociaciones saliariales del 5 por ciento, se anunció la rebaja a 58 años de la edad de jubilación. El populismo neorevolucionario, sacó tarjeta roja, a un capital humano valioso que aún puede rendir mucho para beneficio del país, tiramos por la ventana la experiencia de varias generaciones. Muy dantesco pasar la factura de esta medida las futuras generaciones. Fiesta en el Infierno de Dante….Escóbar.
chavezbol@hotmail.com
Friday, May 7, 2010
La venganza del chanchullo
Gonzalo Chavez A.*
La oferta gubernamental de aumento del 5 por ciento sobre los salarios ha hecho que la política vuelva a las calles. Huelgas de hambre, violentas manifestaciones y encendidos discursos, de los principales sindicatos en Bolivia, parecen mostrar que el romance entre el gobierno y los movimientos sociales del sector formal ha llegado a su fin, o por lo menos, está en un momento crítico. ¿Qué paso con los juramentos de amor ideológico eterno? ¿Será que se apagó la pasión? ¿O era un casamiento sólo intereses? Veamos algunas explicaciones.
La presión por mayores salarios se explica también porque a los aprendices de mago se le revelaron sus trucos estadísticos. En el periodo 2007 y 2008, la inflación fue de 11,73 y 11,85 por ciento respectivamente. El gran responsable de estos saltos eran los aumentos en los precios de los alimentos. Fue aquí que se decidió, en el primer semestre del 2008, hacer un chanchullo técnico. Se recálculo el índice de precios al consumidor (IPC) bajando la ponderación de los alimentos de 0. 49 a 0. 39 y se incluyó el IPC productos como heladeras celulares, lavadoras y otros bienes de lujo. Así, se “cocinaron” los datos y por lo tanto, se bajó la tasa de inflación. La magia estadística convenció algunos, pero los bolsillos de la gente se dieron cuenta. Los números decían una cosa, los estómagos otra muy diferente. Con una inflación retocada, se ofrecieron reajuste salariales del 6 y 10 por ciento, que no recuperaron el poder adquisitivo de los trabajadores. Más aún, las grandes pérdidas las tuvieron las personas que reciben salarios mínimos. Cabe recordar que la inflación de alimentos en el 2007 y 2008 fue de 20,78 y 19,38 por ciento, respectivamente. El peso del ítem de alimentos en los salarios más bajos representa cerca al 70% de su gasto. Por lo tanto, en los grupos más pobres la perdida del salario real fue mayor. En esta perspectiva, la oferta de 5 por ciento debe sonar ofensiva para los trabajadores que reciben uno y dos salarios mínimos. La magia estadística se volcó contra los hechiceros.
La historia de la lucha salarial es frecuente en Bolivia y se presenta con diferentes intensidades. Ahora la mano viene dura. El país debe cambiar esta lógica de amor y odio entre el gobierno y los sindicatos y buscar un proceso más racional y largo plazo en el manejo laboral y de empleo. De las soluciones deberían participar sindicatos, empresarios y gobierno organizados en foros permanentes. Esta sería una mejor manera de administra la legitimidad del poder. La aproximación debería ser integral y vincular, salarios, empleo, protección social y crecimiento económico. Pensar desde la perspectiva formal de la economía, que representa no más del 20 por ciento de la población económicamente activa, pero también abordar los problemas de la informalidad, que aglutina al restante 80 por ciento de las personas. Los instrumentos deberían ser las negociaciones colectivas por sectores, la creación de una institucionalidad que maneje el conflicto social, la elaboración de presupuestos plurianuales y sobretodo, políticas industriales efectivas. Gobierno y sociedad deberían ser capaces de coordinar aumentos salariales, inversiones productivas, creación de empleos dignos, incrementos de la productividad, mayor generación de riqueza, y mejor distribución de esta, así evitar el “eterno retorno” al conflicto social que convierte, en un santiamén, revolucionarios en neoliberales, que no dudan en sacar al cuco de la hiperinflación.
La oferta gubernamental de aumento del 5 por ciento sobre los salarios ha hecho que la política vuelva a las calles. Huelgas de hambre, violentas manifestaciones y encendidos discursos, de los principales sindicatos en Bolivia, parecen mostrar que el romance entre el gobierno y los movimientos sociales del sector formal ha llegado a su fin, o por lo menos, está en un momento crítico. ¿Qué paso con los juramentos de amor ideológico eterno? ¿Será que se apagó la pasión? ¿O era un casamiento sólo intereses? Veamos algunas explicaciones.
La presión por mayores salarios se explica también porque a los aprendices de mago se le revelaron sus trucos estadísticos. En el periodo 2007 y 2008, la inflación fue de 11,73 y 11,85 por ciento respectivamente. El gran responsable de estos saltos eran los aumentos en los precios de los alimentos. Fue aquí que se decidió, en el primer semestre del 2008, hacer un chanchullo técnico. Se recálculo el índice de precios al consumidor (IPC) bajando la ponderación de los alimentos de 0. 49 a 0. 39 y se incluyó el IPC productos como heladeras celulares, lavadoras y otros bienes de lujo. Así, se “cocinaron” los datos y por lo tanto, se bajó la tasa de inflación. La magia estadística convenció algunos, pero los bolsillos de la gente se dieron cuenta. Los números decían una cosa, los estómagos otra muy diferente. Con una inflación retocada, se ofrecieron reajuste salariales del 6 y 10 por ciento, que no recuperaron el poder adquisitivo de los trabajadores. Más aún, las grandes pérdidas las tuvieron las personas que reciben salarios mínimos. Cabe recordar que la inflación de alimentos en el 2007 y 2008 fue de 20,78 y 19,38 por ciento, respectivamente. El peso del ítem de alimentos en los salarios más bajos representa cerca al 70% de su gasto. Por lo tanto, en los grupos más pobres la perdida del salario real fue mayor. En esta perspectiva, la oferta de 5 por ciento debe sonar ofensiva para los trabajadores que reciben uno y dos salarios mínimos. La magia estadística se volcó contra los hechiceros.
La historia de la lucha salarial es frecuente en Bolivia y se presenta con diferentes intensidades. Ahora la mano viene dura. El país debe cambiar esta lógica de amor y odio entre el gobierno y los sindicatos y buscar un proceso más racional y largo plazo en el manejo laboral y de empleo. De las soluciones deberían participar sindicatos, empresarios y gobierno organizados en foros permanentes. Esta sería una mejor manera de administra la legitimidad del poder. La aproximación debería ser integral y vincular, salarios, empleo, protección social y crecimiento económico. Pensar desde la perspectiva formal de la economía, que representa no más del 20 por ciento de la población económicamente activa, pero también abordar los problemas de la informalidad, que aglutina al restante 80 por ciento de las personas. Los instrumentos deberían ser las negociaciones colectivas por sectores, la creación de una institucionalidad que maneje el conflicto social, la elaboración de presupuestos plurianuales y sobretodo, políticas industriales efectivas. Gobierno y sociedad deberían ser capaces de coordinar aumentos salariales, inversiones productivas, creación de empleos dignos, incrementos de la productividad, mayor generación de riqueza, y mejor distribución de esta, así evitar el “eterno retorno” al conflicto social que convierte, en un santiamén, revolucionarios en neoliberales, que no dudan en sacar al cuco de la hiperinflación.
Saturday, April 24, 2010
Nuevo Periodico Pagina siete, nueva columna, Raices y Antenas
Raíces y Antenas
Gonzalo Chavez A.*
Bienvenido a mi nueva esquina de análisis. Lo invito a pasar a mi nueva columna, de donde espero seguir conversando con Usted no sólo de economía sino de otros quehaceres de la vida. Café, agua, tal vez un coctelito de tumbo, sírvase lo que quiere, no se olvide que está en su casa. Así que póngase cómodo, elija su mejor sofá. Agradezco la preferencia y fidelidad, le voy a presentar mi agenda de trabajo para los próximos meses. Nuestro cita será como siempre los domingos, Usted escoja la hora. Yo prefiero que me lea de mañana, estará más fresco, pero es cuestión de gustos. A continuación describo el plan de vuelo de esta columna para los próximos meses.
Ciertamente los temas macroeconómicos seguirán en el tintero. Se avecinan problemas fiscales, el gobierno espera un déficit público del 4.5 por ciento del producto interno bruto (PIB), faltara plata para los bonos y otras políticas públicas. ¿Cómo se financiera este agujero? ¿Nuevos impuestos? ¿Mas nacionalizaciones? Este es un capítulo de la novela que hay que ver. Otro trama que se desvendará en los próximos meses es el destino del tipo de cambio el nominal, que esta fijo hace muchos meses, y el tipo de cambio real, que mide la competitividad del país y que está apreciado y por lo tanto, serruchándole el piso a nuestras exportaciones y fomentando ríos de importaciones. Exceso de liquidez en el sistema financiero será otro tema en el debate. El gobierno se le infla el pecho, como a huminta cochabambina, cuando, orgulloso muestra dinero en las vitrinas. Las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia (BCB) están por encima de los 8.500 millones de verdes; los bancos privados guardan otros 2 mil millones de dólares en sus petacas. Illimanis de plata que se levanta fríos frente a desiertos de pobreza, déficit de empleos dignos, falta de infraestructura vial, carencia de hospitales y escuelas. ¿Podrá el gobierno inyectar el exceso de liquidez en las venas productivas del país? ¿O, seguirá contando plata delante de pobres? ¿Y la política monetaria? Aquí hay mucha tela que cortar, recordemos que las operaciones de mercado abierto del BCB ayudaron a que los bancos se hinchen de plata. La banca privada, en el 2008, ganó 144 millones de dólares, y el año pasado, se llevaron a sus necesitados bolsillos, otros 172 millones. ¿Seguirán siendo los banqueros, la vanguardia del socialismo comunitario? Este será un capitulo jugoso de la novela económica.
El crecimiento del PIB y del ingreso per capita también serán temas que abordaremos. El año pasado llegamos a 3.3 por ciento, y para el 2010 se proyecta un crecimiento bonzai de 4.5 por ciento como en las mejoras épocas del periodo neoliberal. ¿Seguirá la gestión económica neo-revolucionaria presentando sus resultados como “un museo de grandes novedades”? Antes la oscuridad neoliberal, ahora el luminoso cambio alumbrado con velas de los años cincuenta ¿Podremos crecer a un 8 por ciento? ¿Podrá el gobierno invertir 32 mil millones de dólares, como ofreció recientemente ? ¿Y la inversión extranjera directa, volverá? ¿Faltará luz el próximo año debido a la escasez de inversiones en el sector eléctrico? No se pierda las respuestas a estas interrogantes.
Obviamente también discutiremos asuntos conceptuales, socialismo comunitario o neoliberalismo informal, capitalismo estatal, o de camarilla. Estado integral o las misma vaina de siempre con un nuevo maquillaje conceptual. ¿Cuál es el rumbo del nuevo modelo de desarrollo económico? Por supuesto, seguiremos machando sobre la necesidad de la revolución productiva y el impulso al espíritu emprendedor. También insistiremos en la necesidad de conectar las políticas productivas y la lucha contra la pobreza. Así mismo, discutiremos sobre las oportunidades económicas que brinda las autonomías, ¿cómo recorrer el camino del desarrollo local y los territorios inteligentes? ¿qué hacer para que florezcan las economías creativas? ¿Y la revolución de los servicios? Los bonos que ofrecen el gobierno son un camino interesante pero parcial para combatir la pobreza, seguiremos insistiendo que la mejor política social es el empleo, sobre tema seremos incansables.
Además incursionare en temas políticos, denunciaremos las pulsaciones autoritarias del gobierno y la sociedad, las oportunidades pero también los peligros de la corporativización de la sociedad, los ataques al estado de derecho, los desafíos de implementación de la nueva Constitución.
Pero la política y la economía no es todo en la vida. Me arriesgare con temas mas complejos como: la existencia del punto G, los narcisos neo-bolcheviques, el cotidiano de las esquinas de mi ciudad, la ciencia de la culinaria, la tartamudez de los número primos, la izquierda caviar mundial y sus paseos por Bolivia propiciados por la agencia de viajes Travel Revolution que despacha desde la Vicepresidencia. En fin, esta es una lista parcial, hay mucha tela que cortar. Nuestra agenda tendrá análisis y críticas, pero también seguiremos haciendo propuestas. Seremos raíces y antenas, conectados con lo nuestro, pero sintonizados con el mundo. Este es el nombre que tomara la columna.
Gonzalo Chavez A.*
Bienvenido a mi nueva esquina de análisis. Lo invito a pasar a mi nueva columna, de donde espero seguir conversando con Usted no sólo de economía sino de otros quehaceres de la vida. Café, agua, tal vez un coctelito de tumbo, sírvase lo que quiere, no se olvide que está en su casa. Así que póngase cómodo, elija su mejor sofá. Agradezco la preferencia y fidelidad, le voy a presentar mi agenda de trabajo para los próximos meses. Nuestro cita será como siempre los domingos, Usted escoja la hora. Yo prefiero que me lea de mañana, estará más fresco, pero es cuestión de gustos. A continuación describo el plan de vuelo de esta columna para los próximos meses.
Ciertamente los temas macroeconómicos seguirán en el tintero. Se avecinan problemas fiscales, el gobierno espera un déficit público del 4.5 por ciento del producto interno bruto (PIB), faltara plata para los bonos y otras políticas públicas. ¿Cómo se financiera este agujero? ¿Nuevos impuestos? ¿Mas nacionalizaciones? Este es un capítulo de la novela que hay que ver. Otro trama que se desvendará en los próximos meses es el destino del tipo de cambio el nominal, que esta fijo hace muchos meses, y el tipo de cambio real, que mide la competitividad del país y que está apreciado y por lo tanto, serruchándole el piso a nuestras exportaciones y fomentando ríos de importaciones. Exceso de liquidez en el sistema financiero será otro tema en el debate. El gobierno se le infla el pecho, como a huminta cochabambina, cuando, orgulloso muestra dinero en las vitrinas. Las reservas internacionales del Banco Central de Bolivia (BCB) están por encima de los 8.500 millones de verdes; los bancos privados guardan otros 2 mil millones de dólares en sus petacas. Illimanis de plata que se levanta fríos frente a desiertos de pobreza, déficit de empleos dignos, falta de infraestructura vial, carencia de hospitales y escuelas. ¿Podrá el gobierno inyectar el exceso de liquidez en las venas productivas del país? ¿O, seguirá contando plata delante de pobres? ¿Y la política monetaria? Aquí hay mucha tela que cortar, recordemos que las operaciones de mercado abierto del BCB ayudaron a que los bancos se hinchen de plata. La banca privada, en el 2008, ganó 144 millones de dólares, y el año pasado, se llevaron a sus necesitados bolsillos, otros 172 millones. ¿Seguirán siendo los banqueros, la vanguardia del socialismo comunitario? Este será un capitulo jugoso de la novela económica.
El crecimiento del PIB y del ingreso per capita también serán temas que abordaremos. El año pasado llegamos a 3.3 por ciento, y para el 2010 se proyecta un crecimiento bonzai de 4.5 por ciento como en las mejoras épocas del periodo neoliberal. ¿Seguirá la gestión económica neo-revolucionaria presentando sus resultados como “un museo de grandes novedades”? Antes la oscuridad neoliberal, ahora el luminoso cambio alumbrado con velas de los años cincuenta ¿Podremos crecer a un 8 por ciento? ¿Podrá el gobierno invertir 32 mil millones de dólares, como ofreció recientemente ? ¿Y la inversión extranjera directa, volverá? ¿Faltará luz el próximo año debido a la escasez de inversiones en el sector eléctrico? No se pierda las respuestas a estas interrogantes.
Obviamente también discutiremos asuntos conceptuales, socialismo comunitario o neoliberalismo informal, capitalismo estatal, o de camarilla. Estado integral o las misma vaina de siempre con un nuevo maquillaje conceptual. ¿Cuál es el rumbo del nuevo modelo de desarrollo económico? Por supuesto, seguiremos machando sobre la necesidad de la revolución productiva y el impulso al espíritu emprendedor. También insistiremos en la necesidad de conectar las políticas productivas y la lucha contra la pobreza. Así mismo, discutiremos sobre las oportunidades económicas que brinda las autonomías, ¿cómo recorrer el camino del desarrollo local y los territorios inteligentes? ¿qué hacer para que florezcan las economías creativas? ¿Y la revolución de los servicios? Los bonos que ofrecen el gobierno son un camino interesante pero parcial para combatir la pobreza, seguiremos insistiendo que la mejor política social es el empleo, sobre tema seremos incansables.
Además incursionare en temas políticos, denunciaremos las pulsaciones autoritarias del gobierno y la sociedad, las oportunidades pero también los peligros de la corporativización de la sociedad, los ataques al estado de derecho, los desafíos de implementación de la nueva Constitución.
Pero la política y la economía no es todo en la vida. Me arriesgare con temas mas complejos como: la existencia del punto G, los narcisos neo-bolcheviques, el cotidiano de las esquinas de mi ciudad, la ciencia de la culinaria, la tartamudez de los número primos, la izquierda caviar mundial y sus paseos por Bolivia propiciados por la agencia de viajes Travel Revolution que despacha desde la Vicepresidencia. En fin, esta es una lista parcial, hay mucha tela que cortar. Nuestra agenda tendrá análisis y críticas, pero también seguiremos haciendo propuestas. Seremos raíces y antenas, conectados con lo nuestro, pero sintonizados con el mundo. Este es el nombre que tomara la columna.
Sunday, April 11, 2010
Despedida de La Razon
Hoy he decidido reinventar mis angustias, encarcelar mis certezas, domar mis mariposas filosóficas y tomar otros caminos. Al partir, quisiera decir algo sobre los pilares que sostiene una columna de opinión, los lectores. Nuestras palabras, ideas, comentarios, análisis, críticas, sólo tienen sentido, en la medida que son leídos por ustedes queridísimos lectores, que le dan vida, domingo a domingo, a este pedazo de papel. Gracias por su compañía y militancia. Para mis críticos, no se alegren, seguiré en el ruedo. Y como dice el gran Nino Bravo que pobló mi primera juventud, “Al partir … un beso y una flor”. Artículo entero.
A partir del proximo domingo escribiré en el nuevo diario que se llama Página Siete. El primer número sale el 15 de abril. El nombre de la columna sera: Raices y Antenas. Los espero a todos en esta nueva esquina de opinion.
A partir del proximo domingo escribiré en el nuevo diario que se llama Página Siete. El primer número sale el 15 de abril. El nombre de la columna sera: Raices y Antenas. Los espero a todos en esta nueva esquina de opinion.
Sunday, April 4, 2010
Carteras y microseguros
Algunos bancos nacionales han tenido la peregrina idea de ofrecer microseguros a las carteras de las bolivianas. Menuda y difícil tarea. No saben al jaleo en que se están metiendo. Por una prima mensual de 10 bolivianos ofrecen 24 horas de protección; me imagino miles de agentes encubiertos vigilando las carteras de las doñas. Pero en la noche, cuando corren más peligro junto a los hijos y maridos, ¿cómo las protegerán?
También se ofrece asistencia y reembolso en los trámites por pérdida de documentos. ¿Eso significa que un diligente funcionario del banco acompañará a la víctima a sacar nuevamente el carnet de identidad y el brevet en los laberintos de la burocracia estatal? ¡Uta cará, qué machos¡ Si alguien le afana la cartera a una mujer, el microseguro le pagará 2.500 bolivianos.
Muchas de las víctimas con seguridad dirán que esa cifra es una miseria frente al valor que llevan las mujeres en sus carteras, que se preparen mejor los de atención al cliente, porque les lloverán feroces increpaciones.
Los desconfiados creerán que este seguro aflojará la vigilancia de las doñas sobre sus pertenencias e incentivará el aumento de los carteristas. Otros pensarán que es un muy buen negocio para los bancos, pero la apuesta es que existan miles de carteras aseguradas para que funcione; el desafío es cubrir al sector informal de la economía. El hecho es que los microseguros han entrado al mercado boliviano; claro que hay servicios más nobles que proteger bolsas, como ser microseguros sociales para las cosechas de pequeños productores, para salud, vida, propiedad, pequeños rebaños y catástrofes. Los microseguros son hermanos menores de los microcréditos, estos últimos muy exitosos en Bolivia. En todo caso, es cosa seria meterse con las carteras de las mujeres.
También se ofrece asistencia y reembolso en los trámites por pérdida de documentos. ¿Eso significa que un diligente funcionario del banco acompañará a la víctima a sacar nuevamente el carnet de identidad y el brevet en los laberintos de la burocracia estatal? ¡Uta cará, qué machos¡ Si alguien le afana la cartera a una mujer, el microseguro le pagará 2.500 bolivianos.
Muchas de las víctimas con seguridad dirán que esa cifra es una miseria frente al valor que llevan las mujeres en sus carteras, que se preparen mejor los de atención al cliente, porque les lloverán feroces increpaciones.
Los desconfiados creerán que este seguro aflojará la vigilancia de las doñas sobre sus pertenencias e incentivará el aumento de los carteristas. Otros pensarán que es un muy buen negocio para los bancos, pero la apuesta es que existan miles de carteras aseguradas para que funcione; el desafío es cubrir al sector informal de la economía. El hecho es que los microseguros han entrado al mercado boliviano; claro que hay servicios más nobles que proteger bolsas, como ser microseguros sociales para las cosechas de pequeños productores, para salud, vida, propiedad, pequeños rebaños y catástrofes. Los microseguros son hermanos menores de los microcréditos, estos últimos muy exitosos en Bolivia. En todo caso, es cosa seria meterse con las carteras de las mujeres.
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