Monday, July 11, 2011

La Banda Borracha

La Banda Borracha es un super pasadito caliente. Que tire la primera piedra quien no ha bailado esta cumbia cantando a voz en cuello el pegajoso estribillo “lo que pasa es que la banda, esta borracha, esta borracha, lo que pasa es que la banda esta borracha, esta borracha”. El gobierno ha resucitado del panteón de las malas ideas a la banda de precios, un mecanismo burocrático que establece precios máximos y mínimos para ciertos productos, que, les aseguro, muy rápidamente se tomaran los largos tragos del ocultamiento y la especulación en los mercados negros, y saldrán zigzageante por las calles de Bolivia, cantado “lo que pasa es que la banda de precios esta borracha”.

Los controles de precios son tan antiguos como la humanidad y siempre cuentan historias de ineficiencia. Hoy me permito compartir con Ustedes cuatros casos sobre el control de precios y las bandas.

En el año 301 D.C. el emperador romano Diocleciano emitió su "Edicto sobre Precios Máximos" que regulaba prácticamente todo el comercio de bienes y servicios dentro del Imperio Romano, incluyendo tarifas de transporte y salarios de soldados y jornaleros. La banda de precio alcanzaba a 1.500 productos. En la época, la guardia pretoriana recorrían los mercados en búsqueda de comerciantes inescrupulosos que aumentaban los precios y no respetaban la banda. Muchos de ellos eran cogidos in fraganti. Sobre el pucho, se los ajusticiaba. En plazas se hacían hervir gigantescas ollas de bronce con aceite a la espera de especuladores. A todos los comerciantes que no cumplían con el Edicto de precios máximo, se los quemaban en aceite, vivitos y coleando, era una especie de fondue humano. Las filas para comprar alimentos y para quemar a la gente eran gigantes. El emperador Diocleciano tuvo que suspender el control de precios por falta de aceite.


A mediados de los años 80 aparecieron en Brasil los ´fiscales del Sarney´. Una versión tropical del ejército de Brancaleone (L\'armatta brancaleone es un clásico del cine italiano que muestra un ejército medieval de héroes chambones). A éstos, el gobierno de Sarney había delegado el cumplimiento del control de precios. Los fiscales eran entusiastas y bien intencionados ciudadanos que salían a controlar supermercados con las listas de precios que el Gobierno había emitido. Después de los primeros días de acciones exitosas, el Gobierno se dio cuenta de que los precios eran diferentes por regiones y sabiamente, publicó listas de precios por estados: había una para San Pablo y otra para Santa Catarina. Pero no era suficiente, después aparecieron tablas por municipios y, al final, incluso por barrios, supermercados e inclusive tiendas. Los valerosos fiscales del Sarney salían con varias fotocopias de tablas de precios y sin saber cuál aplicar. Dado que el control de precios no funcionaba, se decidió confiscar algunos productos para que el Estado revenda. Por ejemplo, frente al aumento del precio de la carne, se encomendó, a los patriotas fiscales, que salieran por el Brasil rural a la caza de bueyes y vacas con lazo en la mano. La idea era confiscar el ganado. El resultado de la cruzada del Plan Cruzado fue una hiperinflación del tamaño de un buey bien gordo.

En la gloriosa época de la Unidad Democrática y Popular (UDP) se contaba la siguiente historia. Regía un control de precios respaldado por marciales propagandas contra el agio y la especulación. Cuando alguien iba al mercado, evidentemente, en éste se exhibían coquetos cartelitos y pizarritas con los precios de la papa. Severos guardias de la municipalidad, que antes eran azules y ahora visten un lila bien sospechoso, circulaban por los mercados supervisando carteles. Sin embargo, cuando uno se acercaba a una caserita, ocurría la siguiente conversación: Véndeme tus tomatitos. Sí, joven churro revolucionario, estos coloraditos están a seis pesos la libra para ti. -¡Hua!, pero la pizarra dice que cuestan cuatro pesitos. -Ay, esta huahuita de pecho, tan bonito con su puño levantadito, ¿acaso usted le cree a todos los letreros que lee? Por ejemplo, allá al frente dice que Bolivia cambia, a su izquierda otro cartelito dice que si uno toma este refresquito se vuelve feliz. No puede creerle a todos los cartelitos, pues. Bueno, pa\'qué nos vamos pelear en vano, al final, si quieres tomate barato, comprate del letrero, papito. ´¿Y dónde está el guardia?´, grita desesperado el consumidor. Se está sirviendo un ají de toalla, como también se conoce a la “ranga ranga”, donde la Bolita. Ahorita viene.

Hace unos meses atrás el precio del azúcar se fue por los cielos, entraron en acción la policía, la empresa estatal Emapa, los corta palos, entre otras. Se colocaron controles de precios para el endulzante y los resultados fueron los mismos de la época del Imperio Romano. El azúcar desapareció, se formaron largas filas a parecieron los “cuperos” oficialistas, desde Ministros de Estado hasta simples funcionarios que por su vinculación al gobierno tenían el preciado almíbar y lo revendían. El mercado se descontrolo completamente y sólo volvió a su normalidad cuando Adam Smith vino en socorro del proceso de cambio, liberando los mercados. Desaparecieron las colas, Emapa se fue con la cola bajo las piernas y se endulzó nuevamente la relación de la gente con el gobierno.

El control de precios es como el segundo matrimonio, es la victoria de la esperanza ingenua sobre la experiencia tozuda. Así que, caserito revolucionario, una vez más nos bailaremos, “lo que pasa es que la banda de precios esta borracha, esta borracha… “

13 comments:

Álvaro Bazán Auza said...

Maestro y los demás tres casos, nos quedamos con las ganas de leer lo demás.

Gonzalo Chavez said...

La recomendación del libro de Oceano AZul de Andres Rosa es excelente, sin embargo tiene una aproximación empresarial. Una lectura que conecta muy bien micro y macroeconomia es M. Porter. sus texto en conmpetitividad son muy interesantes. Ahora, algo mas desde una perspectiva de desarrollo se encuentra en Dani Rodrik y Ricardo Hausmman, ambos profesores de la Universidad de Harvard.

Sobre que energía usar para el futuro de Bolivia, sin duda sigue siendo el gas natural y la hidroelectrcidad. Las energía alternativas existen en Bolivia pero a una escala muy pequeña. Tal vez el camino a seguir es el etanol, con el apoyo de Brasil

Gonzalo Chavez said...

Alvaro, ya coloque los otros tres casos, perdón por la omisión involuntaria. Un abrazo

Hugo Bernal said...

Ya basta de rezongar!
Cuales son las medidas que debieran haberse tomado a corto, mediano, y largo plazo. Porqué no las toman?

Si tan fácil es criticar, porqué al menos 2 economistas no se ponen de acuerdo y publican y revelan sus recomendaciones ANTES de que el gobierno tome medidas? La visión es 20/20 en retrospectiva.

Creo que la respuesta es fácil. No hay 2 que se pongan de acuerdo, pues la economía no es una ciencia pura. Cuando se trata de predecir el comportamiento humano, solo hay teorías y especulaciones. Peor si es que es acerca de la riqueza entre medio.

La crítica acude pronta a la mente polarizada.

Anonymous said...

yo creo que este gobierno del cambio ha cambiado la cancion "lo que pasa es que la banda esta drogada..." asi es.. estan drogados y son una banda son una mafia.. el narcotrafico penetro al gobierno... y los maricas del gobierno felices por la penetracion... y despues piden MAS...

Carito Linera said...

El control de precios será el principio del fin del Masismo. Dicen que los que no conocen la historia están condenados a repetirla, los bolivianos somos todavía piores, la conocemos y aún así volvemos a caer en las mismas vainas. qué país dios mio!!!

Anonymous said...

No deberian controlar el precio de los productos alimenticios, ni bandas de precio al azucar, el precio simplemente lo deberia regular el mercado, el precio deberia fluctuar en funcion a la libre oferta y a la libre demanda, nada de decir que el precio del azucar deberia de ser 5,50 o Bs 6 o Bs 7, caso contrario el azucar sera facilmente vendida a un precio mas caro en el Peru, Chile, Brasil o Argentina, en el futuro habra escasez, mayor escalada de precios, y una mayor hiperinflacion,como dice Friedman y Adam Smith los precios los rige el libre mercado, el estado no debe controlar nada, el estado debe de hacer lo que los emprendimientos privados son incapaces de efectuar por si mismo, el estado o gobierno debe de ser como un arbitro pero no como en la liga del futbol boliviana como un arbitro bombero, el estado o gobierno de regular nada o poco, y como dice Friedman incluso tal vez ni la coca ni el alcohol ni las drogas, porque controla mal, el gobierno no llega, a veces no llega, se crean mercados negros y ademas porque de una manera religiosa yo diría que debe haber libre albedrio, porque el libre mercado se autocrea, el mercado se autoregula, se autofinancia y ademas se autoreinventa y la planificacion economica central ha sido historicamente un rotundo fracaso y como dice fidel la revolucion no tenia que ocuparse de administrar peluquerias.

Anonymous said...

alumnos en clases por favor¡¡¡

Xavier said...

Que interesante!!!!! me gusto mucho este post.

Sólo una duda, existe algún caso en la que la regulación de precios si haya funcionado??

Salu2

Gonzalo Chavez said...

No conozco un caso exitoso de control de precios. Que dicen los amigos(as9 del blog?

Mateo said...

Conozco diversos casos exitosos en presencia de fallas de mercado en sectores específicos de servicios: telecomunicaciones, electricidad, agua, etc.

En general el mejor regulador es el mercado. Un gran riesgo, del cual el gobierno ha probado solo un cachito, es la distorsión de precios relativos. Cuando se comienza a intervenir en el mercado, se introducen ruidos y los precios dejan de reflejar la abundancia y escasez relativa. Dejan de ser un buen señalizador.

Lo mejor es, en todo caso, actuar sobre el aparato productivo, ya sea mejorando los incentivos a la inversión o actuando directamente en las distintas etapas del proceso productivo pero de manera eficiente. Esto último es difícil porque o se afanan la plata o terceros terminan pagando de todas maneras las ineficiencias.

El cuentista said...

No se debe de oir los cantos de sirena keynesiana, la banda de precios y el mal uso de las RIN, es otra mas de las tantas ideas malas de la ideologia trasnochada y nostalgica, suponiendo que el dinero de las RIN las utilizen para hacer salteñas, vamos a suponer que se necesitan cinco mil dolares de inversion para hacer salteñas entre el horno y demas tucuimas, vamos a suponer que para comprar el horno y los insumos solo se necesitan bolivianos, el Central entonces empieza a imprimir dinero para el financiamiento de la nueva salteñeria, despues de un tiempo la chef encargada de la salteñeria se falta y no llega a su trabajo porque dentro de sus adentros dice que como no es de ella y es del estado al final de cuentas la salteñeria es de todos y no es de nadies, ademas cuenta la señora chef de pollera que un señor que se llama Adam Smith le dijo en la esquina que la sociedad obtiene la cerveza, el pan, la leche, el azucar y la salteña por el egoismo del panedero, el pan por el egoismo del panadero, la carne por el egoismo del carnicero, la leche por el egoismo de los lecheros, y que la salteña se obtenia por el egoismo del salteñero, pero la mujer de pollera le respondio que ella no era egoista, que todavia se creia los cuentos de eso de la conciencia social y conciencia de clase y que se es que habia llegado tarde o no habia llegado era por custiones culturales, por la hora boliviana ademas que su sueldo estaba subvencionado y protegido por su estado, mas tarde la mujer se encontro con otro señor buen mozo que se se hacia llamar Milton, Milton le dijo que se iba incrementar la base monetaria y que iba haber inflacion, y que una vez que se imprimian mas billetitos el efecto era como el de un borracho, la unica forma de parar la inflacion o la borrachera era parar de imprimir billeticos o parar de emborracharse o stop a los drinks, tambien le dijo que algunas maquinarias de la salteñeria se tuvieron que importar y se tuvieron que emplear algunas RIN, que no sabe exactamente cuanto se utilizaron porque no hay datos, pero para comprar la maquinaria importada se tuve que emplear dolares, que los importadores pronto iban exigir mas dolares o verdes al central, como que no habia muchos verdes, que iba haber una megadevaluacion, tambien le dijo el buen cachamozo que su sueldo era subvencionado con billetes de alasista, la mujer de pollera no entendio ni papa mas tarde se encontro con un caballero que le decian Richard le dijo que el gobierno iba perder las elecciones por una baja en su popularidad, tambien debido a las devaluaciones realizadas y la nueva moneda que fue introducida recientemente como lo era el pacha fuerte, moneda recien creada en el pais de las maravillas, y colorin colorado este cuento se ha terminado.

Anonymous said...

De cuentista te mueres de hambre. Mejor te dedicas a las salteñas nomas.

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