Monday, August 5, 2013

El virus de las ideas

Cuentan que en cierta ocasión un estudiante impetuoso y repleto de verdades, como neorevolucionario del proceso de cambio, se acercó a Albert Einstein y le dijo con el coqueto puño en alto: Estoy repleto de nuevas ideas, compañero. Y el genio de la teoría de la relatividad le contestó: Qué suerte la suya, porque yo sólo tuve una. 

Las ideas, y mejor si son nuevas, transforman la vida de personas, familias, empresas, sociedades y países. Las nuevas ideas revolucionan el mundo, las malas, de las cuales hay muchas, destruyen la vida de la gente.

En economía, las ideas creativas son la base de los cambios tecnológicos, de los saltos en la productividad y de la sostenibilidad del crecimiento económico. Un país más desarrollado tiene un mayor stock de ideas y las administra mejor. El atraso y la pobreza están vinculados a una carencia de ideas creativas y a la repetición de las peores iniciativas del pasado presentadas como recién salidas del horno.

Las ideas y el crecimiento económico están vinculadas a través de una función de producción, es decir, de la relación que se establece entre capital y trabajo. Una nueva idea reagrupa la conexión entre máquinas y trabajadores, por ejemplo, para obtener más y mejor producción, tanto de un bien como de un servicio, pero no es un asunto meramente de ingenieros.

Una innovación puede estar en un programa de salud, en una nueva forma de vender al por menor, en un cine de múltiples salas, en un refresco dieta, en una nueva política pública, en un software o en la organización de una clase. Las ideas son poderosas y virales: nada surge de la nada, se alimentan del pasado y su mejor ecosistema son las redes de otras ideas; en estos contextos tienden a expandirse de manera contagiosa.

Al contrario de los idolatrados recursos naturales, las ideas son recursos absolutamente renovables. Las nuevas ideas llevan a la innovación, que es la gasolina de las economías creativas y los territorios inteligentes.

Desde el punto de la teoría del crecimiento económico, las ideas tienen una doble característica: son bienes no rivales, pero pueden ser o no excluyentes. La no rivalidad de las ideas se explica porque una vez que ésta se ha convertido en un invento, una o mil personas pueden utilizarlo sin costo adicional alguno. Ejemplos sencillos: un transistor, los principios de la combustión interna, un nuevo diseño de la estructura organizacional de una empresa... podrían ser utilizados por cualquier persona, pero también el invento puede estar patentado, por lo que se convierte en un bien excluible.

En cambio el capital humano es un bien rival y excluible. Un científico pensando en nuevos inventos sólo puede estar en un solo lugar y su capacidad de investigación es excluyente. Ahora bien, una nueva idea sin patente tiene rendimientos crecientes de escala y ésta es la base del crecimiento sostenible. Cuando más se usa la idea, más y mejor se produce. Las ideas se crean y diseminan a través de la investigación, la socialización y la enseñanza.

En la era de la información una de las formas más novedosas de difundir y contagiar ideas como bienes no rivales es la red social que se llama TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño) cuya consigna es: “Ideas dignas de difundir”. TED es una forma poderosa de fomentar la creatividad y el crecimiento económico. Las mejores cabezas del planeta socializan temas que incluyen ciencias, arte y diseño, política, educación, cultura, negocios, asuntos globales, tecnología y desarrollo, y entretenimiento. Es el conocimiento, las ideas, la tecnología y la inspiración como un bien público mundial que puede acelerar el crecimiento económico. Todos pueden acceder al sitio web de TED y ver lo que está pensando y haciendo el liderazgo innovador en el mundo desde múltiples perspectivas. TED promueve la difusión de pensamiento libre y tiene una gran difusión a través de las redes sociales.

La semana pasada, varios alumnos de la Universidad Católica Boliviana (UCB) organizaron el primer TED en Bolivia con el tema de emprendimiento. Fue éxito total por la calidad de las intervenciones y la masiva participación de estudiantes. Un verdadero balneario para el cerebro, cuyas intervenciones en breve estarán en la red. Son estos tipos de eventos que muestran el potencial de ideas y proyectos que debe convertirse en un virus de creatividad y cambio productivo. Las ideas son el primer paso, pero requieren de ecosistemas académicos, empresariales y públicos mucho más amigables para que se conviertan en grandes negocios inclusivos o cambios sociales verdaderos, en suma, para generar un crecimiento económico de calidad.

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