Tuesday, November 3, 2015

La Revolución en el Four Seasons



Tengo muchas ganas de volver a Nueva York. Pasé cinco años espectaculares en mi primera juventud, cuando estudiaba en la Universidad de Columbia. Por supuesto quisiera volver en gran estilo, así que intenté hacer una reserva en el Hotel Four Seasons, donde nuestras autoridades aparentemente se alojaron como corresponde a su investidura, aunque no a su discurso socialista. Cuando intenté hacer la reserva en este hotel de siete estrellas se esfumó mi sueño de ipsofacto. Una nochecita, en el cuarto más baratito, cuesta 975 dólares. Así que volví a la realidad de mis bolsillos de profesor universitario y tendré que buscar un alojamiento como exalumno en algún dormitorio de la universidad.
El evento de las oportunidades de inversión en Bolivia se hizo con gran estilo. La separata del Financial Times sobre Bolivia es muy mona, tiene lindas fotos del país, su gente y sus empresas, pero parece más un número de la revista National Geographic antes que un profile de negocios para atraer inversores. 
Tiene artículos buenos, algunos hasta con matices críticos. Sin duda es una realización profesional, pero promociona el país primario exportador. Se insiste que la inversión debería venir al sector de gas natural, minería, agroindustria y la novedad: el turismo. El resto es el viejo modelo desarrollista basado en una fuerte intervención del Estado. Sin duda, no se puede pedir peras al olmo. El sueño de desarrollo de este Gobierno es la visión de los abuelitos que querían pasar del lingote al automóvil. Es la cansada industrialización vertical, un museo de grandes novedades y no la revolución de la diversificación productiva. 

Desde el oficialismo se ha reconocido que, entre carta y espadas, se habrían gastado medio millón de verdes en todo el evento de promoción, y que en concreto se habría conseguido 35 intenciones de inversión. Eso significa que cada muestra de interés costó 14.285 washingtones. Una bicoca y si tan sólo uno de estos interesados invirtiese unos 100 millones de dólares, en algún proyecto, se habrá hecho un gran business.Además, para un país que crece al 5% en promedio en los últimos ocho años, lo gastado es pocket money (las moneditas del bolsillo en una traducción libre) como dirían en la Quinta Avenida en Nueva York. 

Así que todos los envidiosos que se antojan los buenos vinos de 300 dólares por botella del Four Seasons, los ponzoñosos neoliberales, que en el pasado no sacaron ni un anuncio en Vanidades, y los mal entretenidos opinadores, que se alojan en albergues estudiantiles, se morderán sus viperinas lenguas y morirán envenenados cuando un Amazonas de inversiones ingrese al país, incluyendo una sede del Four Seasons en el Chapare. El problema de fondo tampoco es que alguna Marilyn Monroe contemporánea ¿tal vez Lady Gaga? o en este caso debería ser Joan Baez (una musa de los revolucionarios de los años 70) le cantó Happy birthday mister President, como al legendario Kennedy, sino el reconocimiento que la plata interna no alcanzará para sobrellevar la crisis económica y la necesidad imperiosa que existe de atraer ahorro externo, en sus diferentes formas.

Es decir, la cosa puede estar más fea de lo que se nos pinta. El sentido común se pregunta: ¿para qué endeudarse si se tiene más de 15.000 millones de reservas internacionales en el Banco Central y hay 20.000 millones en la banca privada?

Habiendo reconocido que este año tendremos 3.500 millones de dólares menos de exportaciones, el Gobierno se lanzó a la conquista del ahorro externo con furor de guitarreada, a través de cuatro caminos:

1) Préstamos privados, como se recordará, el Gobierno después de 100 años ha colocado bonos en el mercado privado por 1.000 millones de dólares, mostrando que somos sujetos de crédito. 

2) Préstamos de organismos internacionales que como en el pasado estarían ayudando al fisco a pagar cuentas. 

3) Préstamos de proveedores, como sería el caso de los 7.000 millones ofrecidos por el Gobierno chino. Cabe recordar que estos créditos se los usa exclusivamente para comprar equipos o servicios del que presta la plata, que en una primera aproximación pueden ser baratos, pero que existe el peligro que la ganancia también esté incorporada en precios caros de venta casada.

Y 4) La inversión extranjera directa, que de las anteriores, sería la mejor porque puede implicar más empleos y posible transferencia tecnológica.
Salvo los dos primeros casos, el resto de la plata es ofrecida y del dicho al hecho hay un gran trecho. Ahora se debe reconocer que estas acciones de coqueteo con el capital financiero internacional harían palidecer a Lenin, pero, sin duda, son señales muy efectivas para calmar expectativas y señalizar estabilidad y continuidad. 

Finalmente un apunte de sana envidia. Tendré que esperar mi próxima reencarnación para alojarme en el Four Seasons y dormir en sábanas de algodón egipcio de 1.800 hilos que dicen, los que saben, son perfectas para tener sueños de poder eterno.

1 comment:

EG said...

Un comentario, en ingles
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