Monday, June 20, 2016

Cuanto cuesta a la economía 10 minutos de trancadera?

Cuanto cuesta 10 minutos de trancadera en La Paz? La respuesta a seguir:

El transporte público, en todas las ciudades de Bolivia, es una mezcla de realismo mágico con tragedia griega, pero brinda la oportunidad de entender, en la práctica, conceptos básicos de economía, lecciones de filosofía de vida y, de yapa, clases de aeróbica.

 Desde el punto de vista de la oferta, el transporte urbano de minibuses es un servicio público ofrecido por miles de choferes privados, pero que actúan como un monopolio gracias a la sindicalización. Ésta es una típica falla de la mano invisible. Grupos corporativos controlan un mercado que tiene una demanda muy grande pero dispersa. Los consumidores del servicio público están atrapados en una ruta determinada que se sigue y están sometidos a las condiciones de calidad y rapidez que impone el minibusero. Debido a la existencia de conductas monopólicas, el precio (o la tarifa) debe ser regulado por el Estado y éste es un eterno problema entre municipios y choferes.

 El mercado del transporte urbano también presenta fallas de mercado asociadas a externalidades negativas o positivas, siendo las primeras más abundantes.

 Las externalidades son situaciones en las que los mercados fallan porque los costos o beneficios de producir y/o consumir algún bien o servicio no se reflejan en su precio. Además, estas actividades afectan positiva o negativamente a terceras partes. Veamos varios ejemplos que se presentan en el mercado del transporte público.

 Subirse a un minibús o trufi es una experiencia surrealista, especialmente en la parte occidental del país. A las siete de la mañana, la temperatura del colectivo es superior a los 24 grados, un espacio acogedor que nos transporta al trabajo, protegiéndonos del frío polar de la calle. La calefacción natural es una externalidad positiva por la que el pasajero no paga.

 Otras externalidades positivas de viajar son: 1) la música ambiente -que a los amantes de la música chicha, como yo-  nos actualiza en el hit parade de Puno, y 2) el servicio de literatura popular rápida en ventanas. "Si salió atrasado no es culpa del chofer”. Para los románticos: "Aunque te duela soy el number wan”. O consejos más sabios: "El dinero no trae felicidad, pero ayuda a sufrir en París”. O mensajes como: "Mi marido es un racista, odia a mi negro”.

 Al mediodía, las cosas cambian y el minibús se convierte en un ensayo del infierno.

"La calor” quema por todas partes y abrir una ventana se convierte en una tarea hercúlea. Así que se activa una sauna  móvil, especialmente si usted está sentado en la parte trasera. Al terminar el viaje, se sale debidamente rostizado, a sentir el chiflón de media tarde que le azotará los músculos y le proporcionará un bello resfrío, cuyo tratamiento le costará un ojo de la cara. Éste es un ejemplo clásico de externalidad negativa. Usted pagó su pasaje, pero de yapa se llevó una gripe supina.

 Una de las externalidades negativas más graves son las trancaderas. Es muy común que en medio de una avenida el pasajero que quiere bajar sólo debe pronunciar el ábrete sésamo nacional: "maestrito, ¿puedo aprovechar?”. La respuesta a la contraseña del desorden es: "aproveche nomás, joven”. El chofer para en cualquier lugar y el usuario, con postura de matador de Viacha, a torear carros.

La externalidad negativa es el congestionamiento brutal que estas actitudes producen. A esto se suma el tiempo de subida y bajada, en cualquier lugar del trayecto, que implica una verdadera gimnasia: doblar el asiento del minibús, abrir una pesada puerta, esperar que bajen, paguen y suban usuarios de diverso peso, y negociar en qué lugar se sentará.

 Pero para tener una mejor idea del costo de esta externalidad negativa, pongamos algunos números. En un kilómetro (km), un minibús para por lo menos cinco veces, el recambio de gente demora en promedio un minuto (total, cinco minutos por km). Ahora bien, la velocidad promedio, con suerte, es de 20 km por hora, eso significa que en cuatro minutos se avanza 1 km, pero si consideramos los cinco minutos de parada, en realidad el km se recorre en nueve minutos. Por supuesto, hay trechos donde se avanza más rápido y el minibús para menos porque está lleno, por ejemplo. Entonces, no es descabellado calcular que, en promedio, 10 km se recorren en 45. Este resultado es muy ineficiente y costoso.  Hagamos un cálculo global del costo de las trancaderas. Para tener una idea de la pérdida social y económica, supongamos que cada persona pasa en promedio 45 minutos diarios en un medio de transporte y que lo ideal serían 35 minutos. El valor de esta reducción de 10 minutos por día y por pasajero sería de 64 millones de dólares al año.

 Veamos los detalles de este estimativo. En un año existen 260 días de trabajo, lo que equivale a 2.600 minutos de ahorro, o lo que es lo mismo, 5,42 jornadas laborales. Ahora, para valorizar este tiempo tomemos como referencia el salario mínimo de 1.820 bolivianos por mes u 82,73 bolivianos por día, con lo que llegaríamos a 448,4 bolivianos o 64,42 dólares por año por pasajero. Si suponemos que cada día se mueven en el transporte público y privado un millón de personas en las ciudades de La Paz y El Alto, llegaríamos a los 64.420.000 dólares de ganancia económica si la gente redujera en 10 minutos su estadía en el transporte (246 mil salarios mínimos).

 En este cálculo no incluimos el tiempo de espera de la conducción. Por supuesto que mucha gente que está en los embotellamientos puede ganar mucho más, pero también hay personas que reciben menos, si están en el sector informal, por ejemplo, por lo que el promedio dado por el salario mínimo es razonable. Le dejo a usted hacer el cálculo para todo el país.   Finalmente, el servicio de transporte urbano, además de improductivo, tiene un efecto sobre el medio ambiente en emisión de CO2, que atenta contra nuestras ciudades y planeta.

La próxima vez que haga parar un minibús en cualquier lugar o suba o baje lentamente, piense que está perdiendo 64 dólares por año.  Agradezco la ayuda de mi colega David Zavaleta con la simulación de los datos, que ciertamente son preliminares.


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