Monday, June 6, 2016

Himno a las reservas internacionales

Por extenso mi columna Marcial y solemne, "si alguien osare no leer, la maldicion lo signare". Los invito a aumentar las estrofas al himno a las RI

Himno a las reservas internacionales

En el año 2006, las Reservas Internacionales (RI) del Banco Central de Bolivia (BCB) llegaban a 2.000 millones de dólares. En el 2014  éstas alcanzaron el pico máximo de 15.000 millones. Buena parte de estos recursos se originaron en los superávits de la balanza comercial de los últimos 10 años, que a su vez se explican por el incremento espectacular de los precios de las materias primas que Bolivia exporta. A partir de 2015, esta tendencia positiva se revierte y las sacrosantas RI comienzan a disminuir. En efecto, en este año caen en un valor de 2.068 millones de dólares respecto al periodo anterior (2014) y en los primeros cinco meses de la gestión en curso disminuyeron en 1.259 millones de verdes. El grueso de estos recursos  van a sustentar la demanda interna que es el motor del crecimiento económico. Ahora, es probable que las RI estén financiando déficit público, que estaría en torno del 6% del producto.

Cuando las RI llegaron a su cúspide, en 2014, representaban el 50% del Producto Interno Bruto (PIB), eran presentadas como un escudo que blindaría a la economía boliviana de la crisis. El aparato de propaganda del régimen mostraba este resultado como un logro supremo de la nacionalización de los hidrocarburos,  y nunca como un hecho que se explicaba por factores externos, como un brutal crecimiento de la economía china.  Ahora se reconoce que la caída de ingresos se debe a la crisis internacional. En el periodo de la vacas flacas ya nadie conecta las RI con nacionalización. Por supuesto que ni  la subida ni la bajada de las exportaciones y por lo tanto, la acumulación  o pérdida de las RI, tuvieron que ver con la nacionalización y sí con los precios de los recursos naturales que vendemos, especialmente el gas natural.

Pero, al final de día, ¿qué son las benditas RI? ¿Para qué sirven? ¿Podemos gastarlas sin medida ni clemencia? ¿Nos salvarán de la crisis? Las RI son activos externos que están bajo control del BCB y que pueden ser usados para sostener importaciones, intervenir en el mercado cambiario y defender la tasa de cambio cuando ello sea necesario. También son una garantía de estabilidad del sistema financiero e inclusive pueden fomentar la actividad económica a través de préstamos.

La acumulación de reservas internacionales es el resultado de las transacciones que un país realiza con el exterior. Básicamente exportaciones, créditos externos, transferencias de los bolivianos que viven afuera y las inversiones extranjeras directas. Cuando éstas son superiores a los egresos -a saber: importaciones, pagos de intereses por deuda, giro de los bolivianos al exterior o inversiones de nacionales hechas afuera- se acumulan reservas internacionales, caso contrario se pierde. Este sería el caso de Bolivia en la actualidad.

El BCB administra las RI y las invierte buscando seguridad y rentabilidad. En el país, el 70% de éstas están en la odiada moneda del imperio; 11%, en oro; 7,7%, en euros y el resto en otras monedas. Sin duda alguna, el incremento de las RI ha señalizado positivamente las expectativas de las personas y las empresas, pero en año y medio, el BCB ha perdido en torno de 3.300 millones y hasta finales del 2016 es probable que sobre pasemos los 4.000 millones de washingtones. Bueno, grosso modo uno podría decir que sobran todavía unos 11.000 millones de verdes, así que tranquilos que tenemos la marmaja para pasar el mal momento. Pero, no tan rápido, cara pálida. Las prácticas internacionales recomiendan que se debe guardar RI para poder importar seis meses sin problemas, algo como 4.800 millones de dólares si tomamos como referencia las compras externas de 2015. O sea, sólo quedan 6.200, pero 1.000 millones están en oro, y este no se puede vender sin autorización de la Asamblea Plurinacional, además sería una mala señal para las susceptibles expectativas comenzar a vender las joyas de la abuela para seguir viviendo. Entonces sobran sólo 5.200, recursos que deberían garantizar la deuda interna, pero si le metemos nomás, tal vez esta plata alcance para un par de años más. Pero, paralelamente, el Gobierno podría también financiar sus necesidades con deuda externa, más impuestos o ponerse a rezar para los precios de las exportaciones vuelvan a aumentar.

¿Es una buena idea usar las RI para sostener la demanda interna? Si se usan estos recursos para aumentar el gasto corriente, definitivamente es una pésima alternativa; estaríamos cambiando un activo valioso por un gasto temporario sin retorno. Ahora, si las RI se usan para inversiones productivas, depende de la rentabilidad de éstas. Habrá que ver, por ejemplo, cuál será el retorno de los préstamos hechos a YPFB y Ende con las RI. No soy muy optimista al respecto.

Desde una perspectiva de muy corto plazo, parece que el uso de las reservas está ayudando a mantener la tasa de crecimiento de la economía, pero, en el mediano plazo, sin duda, esta fuente de financiamiento es insostenible. Pero, dado el servicio que están prestando al país, las RI tal vez merecen un himno, así nos adherimos al ataque de poesía súbito que invadió a la tierra de los llunkus. Trompetas celestiales en do mayor, zampoñas en ángulo de sonido agudo, tambores yungueños en redoble marcial y coros de ñustas afinadas. A la orden de dos… tres.

¡Oh, dorado metal / De la sacrosanta nacionalización surgido/ Oh, sólidos washingtones que engalanan nuestra nación./ Luz radiante que ilumina nuestras sagradas expectativas/ Tu tamaño, escudo contra el imperio es/ Tu maná de riqueza nacional, alcancía del pueblo es/ Si neoliberal ensuciar tu hoja de balance osare/ Y sin importare razón/ Mil y una vez el régimen cambiario fijare/ por el bien del comerciante blasón / Oh, dorado metal que adorna la fina burbuja de consumo/ Juramos ante tu altar: patria o muerte, gastaremos. Tengo la honra de compartir letra, música y métrica del himno a las RI con el maestro y economista conocido como el neoliberal de Glasgow, BF.

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