Monday, August 1, 2016

La Isla de la Fantasía. ¿Realidad o ficción?

La semana que termina, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) ha presentado un informe muy sombrío sobre las tendencias económicas de la región. El referido documento pronostica, para el año en curso, una recesión para la mayoría de las economías de Latinoamérica. El continente, en promedio, decrecería en -2.1%. Frente a esta hecatombe generalizada sólo existen dos islas de prosperidad: Bolivia, que crecerá al 4,5%, y Perú, cuyo producto llegará a 3,9%. Los principales responsables por la debacle económica son Venezuela, que seguirá en el fondo del pozo (-8%); el verde de Brasil, que continuará en la lona (-3,5%), y Argentina, que también andará con las luces apagadas (-1,5%).

En términos aeronáuticos podemos decir que estas economías han realizado un hard landing (aterrizaje duro) frente a la tormenta externa: caída fuerte de los precios de las materias primas y una contracción también importante de la inversión extranjera directa.

El resto de los países de la región registran un crecimiento moderado en torno de 3%. En este caso, estas economías están realizando un soft landing (aterrizaje suave) para enfrentar el deterioro internacional mencionado.  Lo interesante de estos datos comparativos es que una economía pequeña como la boliviana, a pesar de la turbulencia externa, mantiene una tasa de crecimiento interesante.

Veamos cuáles son las principales razones apuntadas por la Cepal para explicar el deterioro de la economía regional y ensayemos algunas hipótesis para ver qué está pasando en nuestro país.

 Según el referido informe, a nivel mundial, persisten ciertas tendencias negativas que  preocupan, como ser: el estancamiento de la demanda externa, las tasas de crecimiento de las principales economías en el mundo están muy bajas y el comercio internacional continúa estancado. También se registra un persistente nerviosismo y volatilidad de los mercados financieros, y cambiarios. Así mismo, los precios de las materias primas están - como dice el viejo tango argentino - "cuesta abajo en la rodada”, y parece que esto no se va a detener, por lo menos en el mediano plazo. Y, finalmente, está la gran duda económica que siembra el Brexit.

 A nivel del vecindario aún se registran caídas importantes de inversión y consumo, especialmente en economías grandes como Brasil y Argentina. Estos países están enfrentando serias restricciones de ingresos; es decir, atraviesan hambrunas fiscales. También se observan fuertes depreciaciones cambiarias. Finalmente y no por eso menos importante, el desempleo está en aumento y prestarse dinero, a nivel del mercado local, está cada vez más difícil.

Como ya he señalado, la economía nacional mantiene un importante ritmo de crecimiento, a pesar de este contexto tan difícil ¿Nos estamos separando de la región debido al éxito del modelo económico, como sostiene el Gobierno? ¿O, más bien, estamos con la política de la avestruz que no quiere aceptar que el invierno llegó y mantiene una artificial fiesta del consumo?

La respuesta a la primera interrogante es negativa. El crecimiento económico de Bolivia no está asociado al nuevo modelo. El contra ejemplo de esto es precisamente la otra economía que crecerá este año en Sudamérica, Perú. El vecino ha tenido un desempeño también bueno e inclusive mejor, tanto en el período de auge como de crisis, aplicando un modelo económico diametralmente opuesto al implementado en Bolivia. En ambos casos, el boom económico se explica por la subida espectacular de los precios de las materias primas y la acumulación de reservas internacionales, que ahora se gastan o invierten para sustentar la demanda agregada.

Respecto a la segunda pregunta, me inclino a pensar que se buscó, primero, negar la crisis (la hipótesis del blindaje) y ahora, si bien se acepta la existencia de ésta, se afirma que se cuentan con los recursos económicos para pasar el mal momento, y en esta línea se opta por lo que técnicamente se conoce como el keynesianismo vulgar, o una versión tropicalizada que denomine Keynesianismo de guitarreada, donde lo que prima es el entusiasmo del gasto e inversión pública para sostener la burbuja de consumo, sin importar mucho de dónde vienen los recursos de financiamiento y si éstos son sostenibles. Se promueve una especie del isla de la fantasía neorevolucionaria.

En efecto, entre el período 2006 – 2015, la inversión pública fue la que comandó el crecimiento económico. Se habría gastado en este período 24.500 millones de dólares, esto equivale a 452 per cápita. En los  años de crisis, 2015 y 2016, ésta sobrepasó los 6.000 millones de dólares, justamente para compensar la caída de las exportaciones, que el año pasado se redujeron en 4.000 millones de dólares.

 También es interesante resaltar que el 81,2% de esta inversión pública es financiada por recursos propios. No tengo nada contra que en momentos de bonanza económica el Estado intervenga impulsando el desarrollo económico. El problema está dónde fue la inversión pública y si ésta ayudó a cambiar significativamente la matriz productiva del país o se embarcó en un nacionalismo desarrollista ciego.


El otro mecanismo para impulsar la demanda interna ha sido la promoción de la inversión privada a través de créditos inmobiliarios y al sector productivo. Los bonos Juancito Pinto, Juana Azurduy y Renta Dignidad también hacen parte de la sustentación de la demanda interna. En la misma línea va el aumento salarial de los últimos años,  a la fecha se tiene un ingreso y salario mínimo de 1805 bolivianos. Entre tanto, todo este afán de sustentación de demanda doméstica es para reproducir el viejo modelo primario exportador.

1 comment:

Anonymous said...

Estamos basicamente en el modelo economico de rompe el chanchito y gastate la platita, que posteriormente vamos a pasar al modelo de vende las joyas de la abuela, finalmente la noche neoliberal volvera.

El modelo evonomics se esta agotando, si bien el modelo servia antes, ya no le quedan muchas piernas, es como una maraton, el atleta empieza con fuerza, ya se siente el cansancio en el modelo de Evo, si bien el modelo fue bien defendido y explicado en Boston, el modelo es cosa del pasado, para los libros de historia, para enseñarlo tal vez en alguna universidad.

Para simplificar la explicación del modelo de Evo, vamos a hacer algunas simplificaciones, supongamos que el modelo Evonomics se basa principalmente y en su totalidad en la venta de gas natural, esto es una suposicion teorica, un hipotesis teorica para simplificar el analisis, entonces todos los ingresos del estado provienen de la venta de gas natural, todos los ingresos, divisas, aumento de las reservas internacionales provienen de los ingresos de la venta de gas natural, a su vez las ventas de gas natural dependen principalmente de las Sgtes . variables:
a saber: el precio del gas natural fijado en los contratos de gas natural tanto con Argentina como con el vecino Brasil, otra variable es el volumen que se produce y se vende a los paises vecinos, otra variable es el aumento o disminucion de los volumenes , y finalmente el aumento de precios año tras año del gas natural.

El problema es que si bien en años anteriores aumentaba el precio y los volumenes, los precios y volumenes ya llegaron a su cenit, es decir ya se ve o ya se vio una caida de los precios, las ventas estan disminuyendo porque cada año el aumento de envio de gas va disminuyendo, el aumento de volumenes vendidos me atreveria a decir que esta cerca de llegar al cenit o ya a llegado, consiguientemente los ingresos del modelo evonomics en vez de aumentar año a año estan disminuyendo o han disminuido, por eso me atreveria a decir que el modelo muestra signo de cansancio, el modelo se ha agotado.

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