Monday, March 24, 2014

¿Steve Job o el Leviatán?

  Si hay un tema viejo en economía es el papel que desempeña el Estado en el desarrollo de un país.  Una manera tradicional de presentar el rol del Estado es contraponiéndolo a la acción del mercado, en concreto, al emprendimiento y desempeño del sector privado. Puesto como dicotomía excluyente, siempre se cae en la trampa de lo uno o lo otro.

 Mi hija, que estudia economía, me presentó un libro con un abordaje diferente sobre el papel que desempeña el Estado en el tema de la innovación tecnológica. Se trata del trabajo de Mariana Mazzucato, The Entrepreneurial State: Debunking Public vs. Private Sector Myths. Ella es profesora de innovación en la Universidad de Suxxes, Inglaterra.
Es ampliamente conocido que el crecimiento de la producción per cápita es un buen determinante del patrón de vida de la población.  Sabemos también que las innovaciones determinan el crecimiento de la producción y la competitividad.  Pero ¿qué determina la innovación? O mejor, ¿quiénes son los responsables por los grandes descubrimientos tecnológicos?
La lectura tradicional sostiene que los grandes cambios tecnológicos son resultado de emprendedores individuales que desde el garaje de su casa inventan computadoras, software o celulares. La historia idílica es Steve Job, creador del iPhone. 
El libro de Mazzucato echa por la borda esa visión romántica del capitalismo emprendedor hecha por empresarios que toman riesgos y sostiene que el Estado, en economías avanzadas como la de Estados Unidos, es el responsable fundamental para promover lo que se llama el crecimiento inteligente.
Según la autora, en los países desarrollados el Estado fue el principal emprendedor e implementador, de manera directa e indirecta, de varias innovaciones tecnológicas; es decir, que la acción gubernamental va más allá de la corrección de fallas de mercado (externalidades, asimetrías de la información, o monopolios) y se concentra en la formación y creación de mercados y, lo que es mejor, generando innovación.
La profesora coloca varios ejemplos de empresas que se han beneficiado enormemente de la investigación financiada por el Gobierno . De hecho, el éxito del Valle del Silicón no sería posible sin fondos públicos. Mazzucato sostiene que la tecnología que hace que el iPhone sea un aparato inteligente (internet, GPS, pantalla táctil , SIRI ) fue financiada por el Estado. Apple gasta relativamente poco en investigación y desarrollo (I + D) en comparación con otras empresas de tecnologías de la información, Compaq e Intel también disfrutaron de los beneficios de los fondos públicos al inicio.
En los  campos de la biotecnología y la salud  se presenta la misma situación. Un dato contunde que presenta Mazzucato es que entre 1936 y 2011, el financiamiento público fue de 792 mil millones dólares  para el sector salud.
Según Mazzucato, otro mito sobre el surgimiento de las innovaciones y las empresas tecnológicas es rol que jugó el capital de riesgo (venture capital). En un principio fueron los departamentos de Defensa, Salud y , más recientemente, el Departamento de Energía que tomaron los riesgos de muchas transformaciones tecnológicas y no así los capitales de aventura, o los capitales ángeles. Éstos entrarían posteriormente. 
Una lectura sobreideologizada y simplona a esta idea sería adoptar, como categoría de análisis,  la dicotomía mercado versus Estado y proclamar la victoria del estatismo y concluir que el  gobierno debe hacer de todo en la economía.  No tan rápido jóvenes neorrevolucionarios de estas tierras y de todo el mundo.
El argumento de Mazzucato va en la dirección de la construcción del Estado inteligente que forma y complementa mercados, que promueve la asociación pública-privada. No defiende el Estado paquidérmico y excluyente de la iniciativa privada.
Para sofisticar el argumento -retomando  Keynes-  sostiene que una cosa importante de la acción estatal es no hacer cosas que los individuos y las empresas ya están haciendo e intentarlo hacer un poco mejor o un poco peor.  De lo que se trata es de hacer cosas o promover la creación de bienes o servicios que al presente aún no están hechas; es decir, se trata de un Estado que promueve y hace innovación tecnológica, por ejemplo, y que trabaja en dos registros a saber: 1) apoyando el desarrollo del ecosistema del emprendimiento que alimenta los espíritus animales keynesianos y 2) abriendo la senda de la innovación como recomendaba Schumpeter.
En otras palabras, el Estado emprendedor  busca el equilibrio entre el Leviatán de Hobbes y los Steve Jobs del Valle del Silicón. Pero una condición fundamental para que el Estado desarrolle sus habilidades emprendedoras es que éste tenga una estructura fuerte desde el punto de vista institucional y de capital humano.
Ciertamente, la hipótesis del libro es polémica e invita al debate. Para los que no puedan conseguir el libro les recomiendo un video en la página de TED que tiene substítulos en español (http://www.ted.com/talks/mariana_mazzucato_government_investor_risk_taker_innovator).

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