Monday, January 26, 2015

Marx versus los Chuquiago Boys

Se inició el tercer mandato del presidente Evo Morales con el cumplimiento de todos los rituales del poder. Entronización en Tiwanaku ,  fiestas populares, ratificación de símbolos, solemne pose y discursos de circunstancias. Analizaremos las dos arengas principales: la alocución del Vicepresidente y el informe mensaje del Primer Mandatario.
Ambos repitieron forma y fondo de intervenciones anteriores, aunque cabe destacar y agradecer la brevedad  de los dos pronunciamientos. El discurso de García Linera bajó línea ideológica y buscó señalizar el camino que se requiere seguir para llegar al socialismo comunitario que superará a la "democracia fósil”. El neoliberalismo habría muerto en Bolivia y América Latina, estaríamos saliendo de la dictadura del lucro de la mano del Estado, que recuperó los recursos naturales  y diversificó la economía.

Según el segundo Mandatario en 10 años se habría hecho más que en 200 años. El "horizonte de posibilidades socialistas” estaría abierto por las políticas económicas actuales. Vamos rumbo a la " comunidad universal, el ayllu planetario, al Vivir Bien”, aunque el camino sería muy largo todavía. El capitalismo, que aun es mayoritario, está empezando a agonizar. El socialismo estaría abriendo sus alas y García Linera lo definió de varias maneras, entre  ellas como campo de batalla entre lo viejo y lo nuevo. Y para terminar dejó bien claro que los revolucionarios no vinieron para administrar el  capitalismo.

El discurso del Vicepresidente es una pieza académica muy bien lograda, destinada a un público intelectual nacional e internacional y busca crear una nueva geografía de imaginarios políticos y sociales, y una nueva epopeya del proceso de cambio. En términos gerenciales, diríamos que presenta la visión, la estrella a seguir por la organización, pero siempre enfatizando que estamos a muchos años o inclusive décadas del sueño comunitario, pero que vamos por buen camino.
Pero, ¿ realmente ese es el horizonte? Me da la impresión que los que manejan el día a día de la política económica no siguen la visión, más aun la conducción estratégica ideológica no hace carne con la "caprichosita” realidad de los hechos. Por donde se lo vea florece en el país un capitalismo popular enorme y así lo entiende el Presidente que, en su discurso, se deleitó presentado datos económicos que inclusive están bendecidos por los anteriormente maldecidos organismos internacionales, como el FMI y el Banco Mundial.

En efecto, en la pose del tercer mandato, una vez más, el informe del Presidente se chocó con la utopía de papel del ayllu global. La lectura de las exitosas de cifras macroeconómicas, las cuáles reflejan un modelo económico extractivista turbinado por hasta ahora fabulosos precios de las exportaciones y sostenido por las fuerzas del mercado. Es decir, los gestores del corto plazo, a quienes el Presidente denominó de Chuquiago Boys, no siguen el sueño-visión, porque en los últimos nueve años se dedicaron tan sólo a impulsar un capitalismo estatal concentrador, un capitalismo comercial, depredador salvaje del medio ambiente y que se desarrolla en los sótanos de la economía informal, en el sector minero, cocalero, en la gran agroindustria e inclusive en un gigante y dinámico capital financiero.

La economía boliviana es una de las más abiertas del mundo y está desarrollando mercados internos fuertemente impulsados por la mano invisible e integrándose a una globalización compleja. Cuesta vislumbran los hilos de agua, los ríos y los lagos del nuevo orden, mencionados por el Vicepresidente, en la Feria 16 de Julio, en las minas de los cooperativistas, en los campos del Chapare, en el territorio del TIPNIS, en los latifundios del Oriente o en las economías urbanas que viven del comercio y los servicios. Cuesta imaginarse las semillas de un socialismo comunitario en un país que vive de las rentas del gas natural y que los distribuye de manera corporativa.

Ciertamente alguien podrá decir, tú eres un simple mortal y no sabes leer bajo el agua. Ya lo decía Lenin: el camino al socialismo no es como una avenida recta, en realidad está llena de recovecos, curvas y retrocesos. El modelo nacional desarrollista promercado en curso, está preparando, financiando y asfaltado la vía al socialismo. La informalidad es la fase superior del capitalismo. Sí, reconozco que tan sólo soy un escribidor de domingos, y no tengo bola de cristal, pero sospecho que los Chuquiago Boys son más discípulos de Lord Keynes y que están muy cómodos no sólo administrando el capitalismo sino promoviéndolo sin medida ni clemencia.  En cuanto a los ideales del buen Charly Marx, estos están en las vitrinas de la propaganda deleitando a la izquierda caviar del mundo.  Esta que viene a Bolivia invitada por agencia de viaje Travel Revolution, que funciona en la Vicepresidencia.

Gonzalo Chávez es economista

Monday, January 19, 2015

Lá economia y la política del petróleo

La fuerte caída del precio del petróleo marcará el rumbo de la política y la economía, tanto a nivel mundial como nacional, en el año 2015. Sus efectos serán   multidimensionales .
Pero, antes de analizar los  impactos, cabe explorar las razones que derrumbaron el precio de crudo de la cima de los 100 dólares al valle de los 47 verdes por barril. Es decir, por qué hubo una reducción de 53%. 
Como en todo mercado existen motivos de demanda y de oferta.  Entre los primeros están la profundización de la crisis económica en los países europeos que contrajeron su consumo de energía, la desaceleración del crecimiento de China y la reducción de la demanda especulativa de petróleo. 
Por el lado de la oferta, varias cosas están ocurriendo, a saber: el más grande productor de crudo en el mundo, Arabia Saudita, no ha bajado su producción, como tampoco lo ha hecho el Estado Islámico, que controla varios pozos petroleros en Irak. Además, sorpresivamente, países como Libia han vuelto a producir para el mercado mundial. Así mismo, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no ha podido establecer nuevas cuotas de producción. 
En una perspectiva más de largo plazo estaríamos frente a una transformación del mercado del petróleo, donde han surgido productores de petróleo no convencional, en especial Estados Unidos, que se ha convertido en un actor central de la oferta del petróleo y gas natural de esquisto (shale oil y el shale gas), lo que afecta los precios del oro negro.
El país del norte ha podido aumentar su producción de petróleo a un ritmo anual de 1,3 millones de barriles diarios desde 2011, gracias a los avances tecnológicos, como la fractura hidráulica. 
La caída de precios del petróleo refleja una tensión entre intereses productores tradicionales y productores no convencionales (producción de esquisto y de alta mar). Los primeros, si bien ganan menos en el corto plazo con precios más bajos del crudo, inviabilizan la producción no convencional, porque ésta tiene costos muy elevados.  
Precios más bajos también dificultan las inversiones de largo plazo, lo que compromete la oferta también de largo aliento del gas o petróleo no convencional. A su vez, los productores tradicionales, que tienen espaldas financieras muy grandes, se sacrifican en el corto plazo, aceptando precios más bajos, pero garantizan ingresos futuros más estables y así minan la competencia de los nuevos jugadores del mercado del petróleo y del gas natural.
Sin duda, éste es un juego complejo donde también intervienen razones estratégicas y políticas. La política externa norteamericana tolera precios del gas y el petróleo más bajos, porque esto debilita financieramente a gobiernos con los cuales tiene  temas de controversia, a saber: Irán, Rusia o Venezuela. La reducción del precio del crudo es más efectiva que los embargos comerciales y las penalizaciones financieras. 
Así mismo, precios de la energía más baratos  podrían ayudar en la recuperación económica de países europeos, Japón (importadores de petróleo y gas natural) e, incluso, acelerar el despegue de   Estados Unidos.   Es decir, los países importadores se benefician, en cuanto los exportadores de energía, como Bolivia, pueden verse afectados. 
En efecto, la caída del precio del petróleo también repercutirá en la economía y política nacional.  El canal más importante de impacto es el nivel ingresos tributarios provenientes del sector hidrocarburos. 
El economista Mauricio Medinaceli realizó algunas estimaciones al respecto. Por ejemplo, si el precio promedio, en   2015, disminuye a 60 dólares por barril, la pérdida fiscal sería de 1,316 millones de dólares. 
De una manera más específica, cuando el precio del crudo está en  100 dólares,  el Estado boliviano cuenta con 687 millones de dólares, para pagar la Renta Dignidad, pero si el precio del petróleo baja a 60 en promedio al año, tan sólo se dispone de 431 millones; es decir, se tiene menos 256 millones de dólares.
 Para aquellos que quieren profundizar en este ejercicio de simulación, ver las posibles pérdidas de gobiernos departamentales, municipios, universidades y otros los invito a visitar la siguiente página web: www.mmedinaceli.com. 
También será interesante ver cómo cambiará el escenario político si persiste la baja en los precios del petróleo. El modelo económico vigente tendrá que probar que puede administrar el periodo de las vacas flacas sin provocar grandes desequilibrios sociales. Además, está el desafío complejo de administrar las clientelas políticas creadas en torno a los recursos del gas natural.
La buena noticia  es que el Gobierno cuenta con los recursos financieros y los instrumentos necesarios para amortiguar la crisis en el corto plazo. De hecho, la actual administración apuesta a un keynesianismo tradicional. La demanda doméstica seguirá siendo impulsada con vigor. Ahora bien, la pregunta central es:   ¿el Gobierno tendrá los recursos financieros para afrontar ingresos más bajos por exportaciones de gas natural? 
En el corto plazo, la respuesta es afirmativa. Se cuenta con las reservas internacionales, el déficit público puede ser más elevado (-3,6% del PIB para  2015), se puede conseguir ahorro externo, préstamos o inversiones. 
El Gobierno puede también apostar a una mayor eficiencia en la recaudación interna, siempre existe la posibilidad de aumentar impuestos a los sectores más prósperos de la economía. No me atrevo a decir cuáles.  Así mismo, en un ataque de sensatez, puede cortar el gasto superfluo, como en propaganda. Finalmente, está el último recurso: un gasolinazo, medida no aconsejable.g

Monday, December 1, 2014

Mis Bodas de Plata

Un Articulo muy especial que comparto con ustedes porque llevo 25 años en la ruta de la escritura. Así lo festejó.

Escribo para que me escuchen. La palabra trazada deja memoria en el tiempo.  A la palabra hablada se la lleva el viento. La palabra escrita permite que las generaciones del futuro conozcan las ideas del presente. El acto de escribir es una tentativa de buscar la inmortalidad a través del ejercicio democrático de las ideas. Pocos lo logran. Probablemente a los escribidores de domingo se los olvida el "San Lunes”.

Entre tanto, más allá de buscar el recuerdo imperecedero, escribir es un oficio que da placer porque comunica sin hablar, permite el encuentro sin presencia. Pero, sobre todo, escribir para ser escuchado es terapéutico, lava los recovecos del alma, ayuda a exorcizar -en dosis pequeñas- los demonios que habitan nuestras esperanza; no siempre con éxito, pero intentarlo ayuda a seguir en el camino.
Es sacudirse de las certeza de pacotilla tan presentes en las máscaras del día a día, para cultivar las alas del espíritu crítico.  Es una forma de reflexionar con los dedos del pensamiento y con los latidos del corazón. Es un ejercicio de libertad pleno que incomoda a muchos, especialmente a los poderosos de turno.

Ahora bien, escribir es por definición un acto solitario que se convierte en un episodio colectivo cuando a uno lo leen. Escribir una columna es juntar a la gente sin que tenga que reunirse, es convocar a un debate de múltiples voces que se oyen a través del eco de las palabras escritas.
A veces imagino que los domingos la gente se encuentra en varías esquinas de mi artículo para conversar conmigo, pero también sospecho que brindo asuntos y controversias para que mis amables lectores pueblen sus horizontes.

Las charlas que entablo con mis lectores son muy diferentes, más pausadas y pensadas. Es como conversar a través de las viejas radios de comunicación, aquellas que después cuando uno habla, en este caso escribe, y tiene que decir: "!cambio!”, para recibir la respuesta,  sólo que el intervalo puede durar días, meses o inclusive años.

Transcurrido este tiempo, siempre hay alguien que responde: "Lo que dijiste en tal artículo no me parece, o estoy de acuerdo con tu comentario”.  Muchas veces estas son las mejores pláticas, porque están maceradas en los vinos del tiempo, han superado las urgencias de la coyuntura, por lo que se convierten en grandes encuentros.    

Escribir una columna es reescribirla hasta que tengan música, pero, sobre todo, es esperar cocinado en los fuegos de la angustia su publicación, que es cuando las letras sueltan sus múltiples voces.
Mi primer artículo fue una crítica al D.S. 21060, que titulaba: "Cuatro años de la Nueva Política Económica. Una victoria de Pirro”. Salió a la luz el 9 de octubre de 1989, en el recordado periódico Presencia. Quiere decir que hace muy pocas semanas completé 25 años de este noble oficio, que nunca me fue remunerado, pero que, ciertamente, me ha brindado la mejor recompensa que uno puede esperar: su amistad. Gracias por leerme ayer y hoy. Gracias totales, integrales y globales, como decía Cerati, por festejar mis Bodas de Plata, como escribidor de fin de semana, leyendo esta última entrega del año.

Mi primer ensayo lo reescribí por lo menos 10 veces. El trabajo de hoy lo revisé  cuatro. Mejoré, pero el frío en la barriga, el miedo al debut de todos los domingos continua. Antes aguardaba, militando en la ansiedad,  la llega del periódico y ahora espero, igual de impaciente, que suban la edición virtual a internet.

Las preguntas son las mismas, aunque se reinventan en su forma e intensidad: ¿Habré expresado bien mis ideas? ¿Puse todos los datos adecuados para sostener el argumento? ¿Se me habrá ido la mano en la crítica? ¿Fui lo suficientemente didáctico?  ¿Dije alguna barbaridad? ¿Los correctores le habrán metido mucha mano al artículo? ¿Fui muy duro con alguien?

Obviamente es un ejercicio inútil porque las malas o buenas ideas ya están talladas en el papel, al igual que la emoción, la alegría y la ansiedad de ser juzgado y criticado.  Es tarde, los dardos y dados están lanzados, ya no me pertenecen. Los análisis, los errores, las afirmaciones y opiniones navegan en los mares de la opinión pública.

Por deformación profesional debo colocar cifras a mis Bodas de Plata. En todo este tiempo debo haber escrito unos 700 artículos en Presencia, La Razón, Página Siete, Los Tiempos, Correo del Sur, El Día.   En promedio le he dedicado tres horas a cada entrega, lo que equivale a 2.100 horas de trabajo.

Cada columna tiene alrededor de 850 palabras, lo que significa que he utilizado como 595 mil  vocablos para expresar mi rollo. Es bastante trabajo y me siento orgulloso de ello, pero hoy estoy algo cansado. No tengo más que decir este año.

Brindo feliz por estas Bodas de Plata. Nos vemos en enero del 2015, para iniciar otra jornada, que Dios dispondrá si es por otros 25 años. Felices fiestas de fin año.

Monday, November 24, 2014

La variopinta fauna de opinadores y otras hierbas venenosas

A nombre del sindicato de opinadores económicos y en defensa de la libertad comparto mi artículo de hoy, día de los gatos

La variopinta fauna de opinadores y otras hierbas

Siempre he pensado que esta humilde columna dominical la leían mi mamá, a veces mi esposa, alguna alma distraída pero generosa y usted, amable lector, o sea cuatro gatos, aunque todos de angora. Pero, por los dardos que últimamente me lanzan desde el árbol del poder, sospecho que algunas autoridades y varios funcionarios del régimen también lo hacen.
La buena noticia es que no estoy sólo en el paredón, también acompañan los artículos y comentarios de otros analistas económicos. Con frecuencia, el oficialismo responde a las observaciones y críticas hechas por los opinadores. Inclusive, se ha creado una categoría para denominar a los escribidores de domingo,  como su seguro servidor  y otros economistas, cientistas sociales  o periodistas que tienen buena pluma, que piensan diferente y poseen la lengua calva.
A todos se los denomina, con un delicado dejo de desprecio,  con el genérico: opinadores, seguido de un conjunto de epítetos de diverso calibre
Indefectiblemente, aunque existe una variopinta fauna de opinadores sobre temas económicos -que responden a diversas escuelas del pensamiento económico- los dueños de poder los engloban en una sola categoría: neoliberales, que no es una denominación para describir aquellos que creen en las fuerzas del mercado, sino un insulto categórico, sin apelación.
Quiere decir que todo aquel que tenga una visión crítica y diferente del actual modelo económico recibe el sello de neoliberal. Poco importa que los análisis y las críticas provengan de marcos teóricos neokeynesianos, marxistas, institucionalistas o neoestructuralistas, como el que inspiran a esta columna.
Es imposible persuadir a los nuevos sacerdotes del proceso de cambio que pueden haber muchas formas de entender los desafíos del desarrollo económico.  Es muy difícil convencerlos   que ocio de chancho no es enchufe. Están presos en cárceles ideológicas.
La forma de invalidar las ideas de los opinadores es estándar. Se comienza con la descalificación que tiene diversos grados.  Cuando se sugiere que la economía tal vez no siga el curso trazado por gobernantes, nos lanzan piropos suaves como: pesimistas, aves de mal agüero, desinformados, simplones o conservadores.
A veces el humor sube de temperatura y los descalificativos se amplían a: vende patria, lacayo del imperio, vendido al capital, chupa sangres, adoradores de Adam Smith.  En esta forma de entender equivocadamente el debate, si alguien disiente sobre algún tema económico, no es porque legítimamente tenga una visión diferente, sino porque es un títere de las transnacionales. Un blasfemo de la palabra en el reino de la revolución.
Otro técnica común en estos tiempos es denunciar que las críticas y sugerencias de los opinadores de turno son políticas. Una especie de pescotis trasnochada. Desde el púlpito del poder se afirma: "sus opiniones no son neutras, responden a obscuros intereses políticos”.  La acción de presentar interpretaciones e ideas alternativas  no es derecho de ciudadano, sino hace parte de una conspiración subterránea. Vivimos una guerra económica constante.
Pero, se debe aclarar que todos los ciudadanos, opinadores o no, hacemos política todo el tiempo, cuando socializamos ideas, comentamos noticias u opinamos sobre diferentes asuntos. Acusarnos de hacer política es condenar un derecho constitucional. Inclusive puede que algunos analistas económicos hagan parte de algún partido, no es mi caso, pero eso también es un derecho ciudadano. El espíritu critico es fundamental para la democracia y el avance de ciencia económica.
Otra línea de argumentación sui generis para descalificar a los mal llamados opinadores   es confrontarlos con las opiniones de los otrora odiados organismos internacionales.
Cómo es posible que los opinadores de turno critiquen los logros del milagro económico boliviano, si hasta  las voces más autorizadas del imperio, el FMI y el Banco Mundial, se han inclinado frente a los logros macroeconómicos.
No es posible que los satanases locales no sigan lo que dicen sus maestros, se afirma desde el altar del poder.  Esta postura puede tener dos lecturas: primero, causa cierta ternura que la revolución en curso necesite y utilice legitimar sus acciones económicas con las opiniones de los enemigos de siempre. Buscan los besos y abrazos de las suegras malvadas. Segundo, si hay tanto reconocimiento por parte de los organismos internacionales, no será que el Gobierno sigue más de lo que reconoce los lineamientos de política económica del FMI, por eso la coincidencia de criterios.
Otra hipótesis de trabajo es que los muchachos del BM y el FMI actúan -como siempre lo hicieron- como bancos, que para prestar plata le dicen lo que el cliente quiere oír,  para así acomodar más créditos y seguir influyendo.
Desde una perspectiva más amplia y siguiendo a Antonio Gramsci, estamos frente a la construcción de la nueva hegemonía del bloque histórico en el poder, de la nueva dirección intelectual y mora de la sociedad, en la construcción de la nueva religión del Estado con fuertes pulsaciones autoritarias.
En este contexto, la ideología no se discute, los supuestos económicos se vuelven verdades absolutas.  Los sacerdotes y diáconos del poder deben evangelizar a fierro y fuego.
Y opinadores, economistas, analistas políticos y otras hierbas, o se convierten a la nueva religión o seguirán en la vitrina del oprobio.  Entre tanto, un país democrático necesita más debate de ideas y menos descalificativos.

Sunday, November 16, 2014

? Ficción o realidad revolucionaria?

RAÍCES Y ANTENAS 

¿Ficción o realidad revolucionaria?

Gonzalo Chávez A.

¿Ficción o realidad revolucionaria?
Raíces y antenas. Gonzalo Chávez A.
 El Presupuesto General de la Nación (PGN) para el 2015 muestra un optimismo superlativo que ignora los nubarrones negros que se avecinan en la economía mundial. La semana que termina, por ejemplo, el barril de petróleo ha bajado a 77 dólares. Desde junio de este año, el precio del oro negro ha caído en más de 25%. Recordemos que el valor del crudo es la referencia para el cálculo del importe que recibiremos por la venta de nuestro gas natural. Sobre llovido mojado: los precios de los minerales, e inclusive la soya, continúan descendiendo.
En perspectiva, la amenaza de un shock de precios negativos que puede afectar a cerca del 80% de nuestras exportaciones persiste. Entre tanto,  las proyecciones gubernamentales de los principales indicadores macroeconómicos sugieren que estamos  blindados y que podremos sobre llevar, sin ningún rasguño,  el fin del súper ciclo de precios de las materias primas.  
En efecto, para 2015 el crecimiento de la economía boliviana estará en 5,9%, la tasa de inflación no pasará del 5%, la inversión pública será muy alta y los gastos suntuosos seguirán como en campaña electoral. En suma: aquí no pasa nada. Según los dueños del poder, los precios siempre fluctúan y, de hecho, se están reduciendo hace dos años. Además el motor de la demanda interna esta prendido. ¿Ficción o realidad?
El PGN está basado en una serie de supuestos, el central es que el precio promedio del petróleo para el próximo año será de 80,3 dólares el barril.  Esto significa que en términos de ingresos fiscales, por regalías de hidrocarburos e impuesto directo a los hidrocarburos (IDH), se obtendrá un 23% más que el 2014.
El resto de impuestos aumentará en un 12,6%.  Inclusive las regalías mineras, que están en declive desde el 2011, para el año 2015 subirán en un 2,6%, aunque en el mercado internacional los precios de los minerales se derrumban.  De manera agregada, los ingresos tributarios subirían en un 15% para el siguiente periodo.
Por el lado de los gastos e inversiones, el entusiasmo también es magnífico. El gasto público corriente continuará muy relajado y en 2015 se gastará el 17% más que el año que termina. Seguirá en la fiesta, en la patria rentista y consumista. La inversión pública será gigantesca y grandilocuente, inclusive se iniciará la era nuclear en Bolivia.
Esta programado inyectar más del 6.000 millones de dólares, aunque se sabe que se ejecuta entre el 20 y 30% menos. También el PGN establece que habrán ahorros importantes en el gasto en subsidios a los derivados del petróleo, como resultado de la caída del precio del oro negro. Hechas las sumas y restas, este año el déficit público será de 3,6% del producto interno bruto (PIB). 
En fin,  en el amor y la política el papel aguanta todo, pero ¿qué si el precio del petróleo, por lo tanto del gas natural,  fuese menor? Para mantener el supuesto de ingresos elevados tendría que aumentar la producción. Es conocido que muchos de los pozos actuales están en declinación y no ha habido las inversiones suficientes en nuevos campos.
Bueno, serenidad y paciencia como diría Kaliman.  Frente a un posible colapso del frente externo, el PGN apuesta a un keynesianismo tradicional. La demanda doméstica seguirá siendo impulsada con vigor. Ahora bien, la pregunta central es:  ¿el Gobierno tendrá los recursos financieros para afrontar ingresos más bajos por exportaciones? En el corto plazo, la respuesta es afirmativa. De hecho, el PGN 2015 acepta las dificultades de ingresos cuando proyecta un déficit publico elevado, y establece que el financiamiento externo del presupuesto consolidado subirá en un 156%.
El Gobierno también apuesta a una mayor eficiencia en la recaudación interna, aunque si las papas quemaran puede aumentar impuestos a los sectores más prósperos de la economía. Inclusive en un acto heroico, se podría cumplir la amenaza de cobrar impuestos a los cocaleros y comerciantes grandes informales, hecha durante la campaña electoral.
Además, en ultima instancia están las reservas internacionales, de las cuales se podrían gastar parte de ellas. Así mismo, el nivel de endeudamiento externo del país es bajo, por lo que los prestamos internacionales pueden ser una fuente de ingresos adicionales. 
Por lo tanto, desde la orilla de revolución se cuestiona: ¿por qué tanto rollo si hay grasita para pasar el invierno? Entre tanto, estar forrado de billetes no elimina preguntas  incomodas como:  ¿cuán persistente será la crisis internacional? ¿Comerse los ahorros, o prestarse marmaja para seguir la fiesta son acciones neutras?
Respecto a la primera interrogante, todo indica que el tiempo de las vacas flacas no será corto. La grasita financiera almacenada puede que no sea suficiente. En cuanto a la segunda interpelación, mayor déficit publico, uso de reservas internacionales, mayor endeudamiento interno y externo, no son acciones sin consecuencias, y podrían repercutir de manera negativa sobre las expectativas de personas y empresas.
El tipo de cambio se puede desalinear y la inflación dispararse. Así mismo, se podrían profundizar conflictos distributivos. De hecho, algunas corporaciones ya buscan compensaciones estatales ante la caída de los precios, como es el caso de los mineros.
Pensando con mis bolsillos, hago votos para que la ficción contable y revolucionaria se haga realidad, pero si uso mi cabeza un pesimismo realista me invade.
    
Gonzalo Chávez A. es economista.

Sunday, November 2, 2014

Se acabo el presterio del consumo?

Desde una perspectiva histórica, el periodo 2006 - 2013 podría ser recordado como un episodio de extraordinaria bonanza externa que generó una gigantesca burbuja de consumo interno, que embarcó a la economía boliviana en el espejismo de la riqueza de corto plazo, pero que no generó desarrollo productivo sostenible.
En efecto, en estos más de ocho años, los ingresos por exportaciones se incrementaron en torno de 50.000 millones de dólares, resultado de la subida significativa de los precios del petróleo (74%). Cabe recordar que el precio del  gas natural está indexado al valor del oro negro; por lo tanto, también subió en la misma proporción. 
Los aumentos de los precios de minerales también fueron extraordinarios. Así la  plata (226%), el oro (217%), el estaño (202%), el plomo (120%) y el zinc (38%) escalaron al cielo.  El precio de la soya se incrementó en 132% entre el 2006 y 2013. Huelga enfatizar que todos estos productos representan cerca al 80% del total de exportaciones y son uno de los dínamos que han impulsado el crecimiento económico de los últimos años. 
El otro dínamo, sin duda alguna, es la demanda interna impulsada por la inversión y gasto público. Pero es importante recordar que la gasolina para impulsar el motor  domestico proviene también del sector externo. El 50% de los ingresos del Gobierno se origina en los impuestos a los hidrocarburos. 
La fiesta de la burbuja interna impulsada por los bonos, el gasto corriente y las inversiones en infraestructura sólo fueron posibles gracias al superciclo de precios de las materias primas.
A partir del segundo semestre del 2014, los precios de los minerales y del petróleo comenzaron a caer colocando en riesgo el boom del consumo. En este domingo exploremos los alcances mundiales y nacionales de la reducción del precio del petróleo en un 25% desde junio de este año. 
Después de la crisis económica del 2008, el precio del petróleo a nivel mundial estuvo en torno a 100 dólares el barril. En 2011 llegó a sobrepasar los 115. ¿Por qué la reducción del valor del crudo en la actualidad? Según la revista The Economist, la explicación puede tener un abordaje de corto plazo y  también tiene que ver con mudanzas estructurales en el mercado del energético. 
En una perspectiva coyuntural, la explicación de la contracción del precio es una combinación de: 1) exceso en la oferta, el más grande productor de crudo en el mundo, Arabia Saudita, no ha bajado su producción, como tampoco lo ha hecho el Estado Islámico, que controla varios pozos petroleros en Irak.  Además, sorpresivamente, países como Libia han vuelto a producir para el mercado mundial.
 2) Desaceleración no prevista de la demanda. El crecimiento de la economía mundial fue más lento de lo proyectado, lo que se tradujo en una menor demanda por energía. 
En una perspectiva más de largo plazo estaríamos frente a una transformación del mercado del petróleo, donde la OPEP tiene cada vez menos peso y Estados Unidos se ha convertido en un actor central de la oferta del petróleo y gas natural de esquisto (shale oil y el shale gas), lo que afecta los precios del oro negro. 
Estados Unidos ha podido aumentar su producción de petróleo a un ritmo anual de 1,3 millones de barriles diarios desde 2011 gracias a los avances tecnológicos, como la fractura hidráulica.  En estas nuevas condiciones los precios del petróleo deberían fluctuar entre 70 y 90 dólares el barril.   
¿Que impacto tendrá en el mundo y en Bolivia la bajada del precio del petróleo?  Para los países exportadores el impacto es negativo y generalmente se traduce en crisis fiscales, estas economías no pueden mantener sus niveles de gastos e inversiones. 
Para los países importadores, una contracción del precio del crudo ahorra recursos, corrige desajustes en la balanza comercial y disminuye la presión inflacionaria. Es decir, si se mantuvieran precios más bajos de la energía, la economía mundial podría recuperarse más rápidamente. 
En el caso boliviano el impacto también es mixto, aunque el lado negativo podría ser mayor. El golpe positivo es que con precios más bajos del petróleo se pagará menos por el diesel importado y bajarán los subsidios a los carburantes. Entre tanto, si se mantiene una reducción del 25% en el precio del crudo, esto impacta directamente en el valor del gas natural.
Aquí vale la pena recordar la fórmula de precios de la venta de este energético a Brasil es un promedio ponderado de tres tipos de petróleos (Pg = 0,33 Pa + 0,33 Pb + 0,33Pc)  y tiene la propiedad de atenuar las caídas, porque los reajustes se hacen cada cuatro meses. 
Ahora bien, supongamos que la reducción del precio del gas es de 25%.  En el 2013, las exportaciones del energético estuvieron en torno de 6.000 millones de dólares; es decir, si el precio más bajo se mantuvieran por más de un año, la economía boliviana recibiría unos 1.500 millones menos por periodo. 
La buena noticia es que el Banco Central podría usar parte de las reservas internacionales que ayudarían tal vez un par de años, pero ciertamente se producirían desajustes fiscales. Como es difícil, desde el punto de vista político  cortar bonos, es posible que se sacrifique inversiones o que se tenga que aceptar un mayor déficit público. 
Un efecto más de largo plazo es que un precio menor del petróleo crea nuevas condiciones el mercado del gas natural, que ciertamente afectarán la negociación con Brasil, cuyo tema crucial será el precio. 
Al parecer todo indica que estamos al inicio del fin del superciclo de precios de las materias primas. En este nuevo contexto el precio del gas podría ser entre 10 y 25 % menos que en el pasado, y si el valor de los minerales también siguen a la baja la fiesta del rentismo, el presterío del consumo tendría sus días contados.

Sunday, October 19, 2014

Jean TIrole y el Estado inteligente

 Uno de los reproches que se hace con frecuencia a los economistas es que sus teorías están muy alejadas de la realidad. En muchos casos esta acusación es verdadera. Pero también hay excepciones, como es el marco conceptual desarrollado por el premio Nobel de Economía 2014, Jean Tirole, Director de la Toulouse School of Economics.  En efecto, en esta oportunidad se premio a los esquemas de regulación económica de los servicios como agua, luz, gas natural o telecomunicaciones y a la promoción de competencia en mercado oligopólicos.
El profesor Tirole y su fallecido colega Jean-Jacques Laffont, en base a teoría de juegos -una disciplina de la economía que ayuda a explicar las relaciones de mutua dependencia entre diversos actores (personas, empresas y Estado)- desarrollaron arcabuces conceptuales para entender las asimetrías de información en mercados imperfectos y la manera de corregirlas. Ambos pueden ser considerados los padres de la regulación económica moderna.
Permítanme un ejemplo para ilustrar las ideas de Tirole.  Las empresas telefónicas quisieran vender muchos servicios de llamadas por celular postpago, pero enfrentan un mundo de consumidores muy diverso. Jóvenes, ejecutivos, pequeñas empresas, amas de casa y comerciantes. Gente que habla mucho por celular, otras que sólo realiza unas pocas llamadas al día. Personas con más o menos ingresos. En fin, un mercado muy heterogéneo y donde los posibles usuarios tienen mucha más información, (valoración del servicio o predisposición de pago), que las empresas.
Existe asimetría de información.  Por supuesto que la empresa pueden realizar costosos estudios de mercado para conocer el perfil de sus consumidores, pero es imposible que tengan la película clara sobre la preferencia económica de las personas. En un escenario de información imperfecta, la empresa puede establecer un único paquete con una tarifa elevada. Los consumidores ricos adquirirán el servicio, pero se excluirá a miles de potenciales usuarios. La empresa desaprovechará parte del mercado y abrirá mano de ganancias.
La otra opción es que la empresa coloque a venta un paquete barato, esto ampliará la base de usuarios, pero la compañía también perderá porque no podrá capturar el excedente económico de aquellos consumidores que están dispuestos a pagar más por el servicio o porque tienen más ingresos o porque usan más el celular.
En un mundo ideal, la empresa monopólica quisiera conocer cuánto valoriza cada persona el servicio de llamadas y sus disposición a pagar por él. Con esta información se podría tener una tarifa diferente para cada usuario. Pero esto no es posible, entonces se deben diseñar múltiples contratos que solucionen el problema de la asimetría de la información, usando las teorías de Tirole.
En la práctica, las empresas de telecomunicaciones  proponen cuatro paquetes para que los consumidores revelen cuánto están dispuestos a pagar. Por ejemplo, se establece un paquete ejecutivo, uno familiar, uno estudiantil y uno básico, con diferentes tarifas por segundo y cantidad, bajo el criterio que el que compra más minutos paga menos.  Con estos contratos pre establecidos, los consumidores eligen la opción que más les convenga a sus ingresos y necesidades de servicio. El usuario voluntariamente revela su información sin ningún costo para la empresa y esta tiene un esquema para capturar un mayor excedente económico de todos los consumidores.Otro caso donde se presenta desigualdad en la información entre actores económicos es en la regulación de monopolios.
Antes de las teoría desarrolladas por Jean Tirole,  el Estado, a través de un ente regulador (aquí en Bolivia las Autoridades de Regulación), podía establecer tarifas para los servicios públicos monopólicos mediante dos metodologías: 1) Estableciendo una tasa de retorno para inversión, digamos del 9%, y partir de este parámetro, la empresa privada o publica debe calcular sus precios. 2) El precio tope (Price cap) que estable un máximo a cobrar por el servicio.
En ambos casos, es muy complejo el cálculo, porque la firma tiene mucha más información sobre sus costos y tecnología de la producción, que el ente regulador. Existe una enorme asimetría de la información.  En cualquiera de las metodologías, la autoridad regulatoria puede equivocarse induciendo o colocando un precio alto por el servicio, en cuyo caso la empresa gana mucho dinero, o un precio bajo, en cuyo caso, se mata a la compañía.
Obtener información sobre costos y otras variables técnico financieras es muy caro, los reguladores tendrían que ir a vivir dentro de las empresas. Es en este contexto complejo que Tirole diseñó un sistema de contratos de producción, los cuales son ofrecidos, por el regulador público, a las empresas monopólicas, estos similares a los paquetes que no ofrecen las compañías de celulares.
Una empresa con altos costos elegirá un contrato de regulación con una relativamente alta compensación por éstos. Y aceptará cobrar una tarifa por el servicio más baja. En cambio, una compañía que tiene mayores oportunidades de reducir sus costos elegirá un contrato con una relativamente baja compensación de sus costos, pero con un precio más alto por los servicios. Sin que el ente regulador tenga que hacer dispendiosos estudios sobre los costos de las empresas para determinar el precio que cobran los monopolios, éstos revelaran qué tipo de empresas son.
Tirole también ganó el premio Nobel de este año por los avances logrados en teorías sobre oligopolio, inversiones estratégicas, independencia en la regulación y varios otros temas más. Contribuyó a dar base teórica a la intervención estatal inteligente para corregir fallas de mercado.

Anatomía de una crisis múltiple y hoja de ruta para un gobierno asediado

2. Gramsci lo dijo con precisión quirúrgica: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En ese claroscuro surgen los monstruo...