Sunday, March 6, 2016

Invencibles en la Esperanza

Dedico este artículo a los jóvenes


En las últimas semanas se ha registrado un mayor deterioro de los indicadores económicos: el déficit público se elevó, las exportaciones continuaron en retroceso y el tipo de cambio real siguió apreciándose. Pero hoy me preocupan más las averías en los indicadores de la esperanza, las graves grietas en el horizonte de los valores y los principios. El acuchillamiento, con dagas pendencieras, de la inteligencia, el atropello de la sensatez, la apología desvergonzada de las miserias humanas, el regocijo de los matones, la adicción compulsiva por el poder,  la esquizofrenia verborreica del autoritarismo nativo, la proliferación de las almas de mascota, el asesinato de la razón y la ampliación infinita de los laberintos de las mentiras, los desmentidos y las contramentiras.

En suma, la sustitución de: 1) la lid política por cachaña oportunista de la politiquería, y 2) el debate de ideas por el soliloquio adoctrinador del vicejefe de la nomenclatura.

El resultado del referendo del 21 febrero fue una victoria de la democracia, la libertad y de ciudadanos/as, pero, sobre todo, fue una oportunidad para demostrar, desde la sociedad, que no estamos frente al fin de la historia, que detrás de millones de votos existen proyectos alternativos sociopolíticos que germinan en el horizonte de las oportunidades.

El rotundo No fue, sin duda, un cuestionamiento a aquellos que querían y aún quieren atornillarse al poder. El claro "nones” fue un mensaje para aquellos que desean congelar las ideas y encarcelar el futuro bajo el pretexto que sólo hay un proyecto de país y, más aún, fue un basta para aquellos que insisten que solamente existen dos Illuminatis -el Inti populista y la Luna stalinista- para conducir la nave del futuro.

Lamentablemente, en las torres del poder aún habitan los "sordos del alma” que buscan descolorir la energía social desatada en el referendo y soterrar la esperanza con un mesianismo que nunca quiso someterse a la voluntad popular y que sólo buscaba el aplauso del espejo.

Se pretende sustituir la inmensa voz de las urnas por un culebrón que mezcla sexo, dinero, poder y corrupción, cuya trama principal muestra un abismo profundo entre una ética personal de dudosa procedencia y discursos, y acciones públicas que están lejos de ser inmaculados. El Rey está desnudo.

La voluntad popular y las ansias de cambio y renovación, de una parte importante de la sociedad, corren el riesgo de ser carcomidos por un torbellino de bajezas, por una avalancha de sordidez, por un aquelarre de improvisados que profesan venganza, retaliación y control, sazonado por delirios ideológicos.

La izquierdofrenia está desatada. Todo lo que no se mueve al ritmo del poder, todo lo que no se inclina frente al narcisismo de la nomenclatura es una conspiración extrema, desde el vuelo de un dron hasta un tuit irreverente.

El Gran Hermano debe vigilar y punir el cotidiano, debe regular el humor y el mal humor.  Como en la novela de Umberto Eco -El nombre de la Rosa, ambientada en el siglo XIV- se debe proteger y ocultar el libro envenenado, el segundo libro de la Poética de Aristóteles que precisamente reivindicaba la sonrisa, la alegría como forma de libertad política y como sendero para elevar el espíritu. Los Jorge de Burgos locales, los guardianes del statu quo, han salido a la caza de sacrílegos que se rehúsan a agacharse ante el altar del proceso de cambio.

Pero la comarca de la esperanza ha perdido el miedo, especialmente los jóvenes, que ahora sueltan sus voces y creatividad en el ciberespacio, sin aceptar la provocación de los trasnochados de la sempiterna izquierda y derecha. Reinventan la política por otros medios. Son la vanguardia de la resiliencia societal (la capacidad de los seres vivos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas) que no está contra el cambio, ni se opone a las causas justas, como la mayor inclusión social y desarrollo económico con rostro ambiental. Sino que se recusa a pensar que sólo hay un camino para la felicidad, que cree en la democracia infinita de las ideas y que quiere recorrer las decenas de caminos que existen para transformar la realidad.

Son jóvenes que no creen en volver al pasado, porque ni siquiera lo vivieron y sí apuestan a un país que avance construyendo nuevos cielos de sueños, con narrativas creativas. No creen que la ilusión de un mejor porvenir se compra con burbujas de dinero.

En la Bolivia actual, la esperanza no tiene dueño ni ideología, "la esperanza es un préstamo que le pedimos a la felicidad” (Joseph Jouber). Buena parte del país pos-referendo no cree que estamos en una guerra entre nosotros, sino que estamos frente a una ardua faena política contra la pobreza, la injusticia y la discriminación, un país libre de injusticias y de corrupción, pero, sobre todo, poblado de libertades.

La feria de las vanidades, el coro de bravucones, las mentiras y las jugadas políticas de baja calaña no detendrán la fuerza de la gente, porque tenemos a nuestros jóvenes que son "invencibles en la esperanza” (Juan Pablo II).

El miedo cambió de bando, los dueños del poder saben que están de salida, tal vez demoren para irse, pero la gente ya los ve de espaldas, y ellos lo saben. Por eso, parafraseando a César Vallejo, quieren escribir la historia y sólo les sale espuma.

Monday, February 29, 2016

El Post Evoeconomics

El resultado del referendo del 21 febrero (R21F) dio la victoria al No con el 51,3%. Es la primera derrota en 10 años de un presidente acostumbrado a ganar con votaciones significativas. Evo Morales no podrá presentarse a una cuarta reelección, como era su deseo, y terminará su tercer mandato en 2019. Con su venia dominical, permítanme un análisis a base de dos preguntas: una se detiene en la coyuntura y la otra mira delante.

 La primera pregunta para el análisis es: ¿por qué el presidente Morales  buscó su reelección de manera tan anticipada? Por un conjunto de razones que se alimentan unas a otras. Primero,  el proyecto político del MAS se sustenta significativamente en su figura.  En la lectura oficialista, la sostenibilidad de largo plazo de las reformas económicas, sociales y políticas en curso requieren de su fuerte liderazgo, por lo que era imprescindible tenerlo, a la brevedad posible, como candidato habilitado.
 Segundo, había la percepción de que la consulta tendría un mejor resultado si se la hacía cuando aún persiste el boom económico en el país. Buena parte de la legitimidad del Gobierno se sustenta en los buenos indicadores macroeconómicos y sociales de los últimos años.

 Al parecer, había el miedo de que si en los próximos meses o años se desencadena una crisis económica, se perdería uno  de los activos más importantes para ganar el  referendo sobre la reelección. De hecho, toda la campaña del Gobierno estuvo basada en que el Presidente era: i) la única garantía de la estabilidad social, política y económica; ii) el inmejorable conductor del crecimiento económico sostenido;  iii) el único capaz de implementara la Agenda Patriótica hasta el año 2025.
  La no aprobación de la reelección era la vuelta al caos o, más complicado aún, al periodo neoliberal. De alguna manera, el referendo se convirtió en un plebiscito entre la vuelta al pasado y la ampliación del futuro. La fuerza de esta estrategia estuvo retratada en el uso de metáforas astronómicas para resaltar la opción por la continuidad. El sol y la luna se ocultarían si no se elegía al caudillo.

 La segunda pregunta que mira al futuro es: ¿cuáles podrían ser los posibles impactos económicos de la victoria del No?  Permítanme manejar tres escenarios: uno optimista, otro pesimista y, finalmente, otro deseable.

 Primero, la situación económica no es impactada por los resultados del R21F. En este caso, continúa un deterioro lento de algunos indicadores macroeconómicos, como el incremento del déficit fiscal, los desajustes en la balanza comercial, el aumento del atraso cambiario, la pérdida de reservas internacionales y otros.

 Frente a la aguda caída de las exportaciones, el Gobierno continúa con su política fiscal expansiva, apostando a mantener la burbuja de consumo a toda costa. Las personas y las empresas no leen negativamente los resultados electorales. La administración Morales mantiene su reputación en materia de manejo de política económica.
 Un segundo escenario económico, algo más fatalista, podría presentarse si se desencadena una crisis política posterior al R21F. ¿Cuáles serían las causas de esta crisis?: i) se crea un clima de incertidumbre entre los agentes económicos respecto al futuro inmediato; ii) la política económica pierde credibilidad; iii) las disputas internas en el Gobierno por la sucesión son muy duras y paralizan parcialmente la gestión;  iv) las investigaciones en los temas de corrupción se profundizan y arrojan resultados negativos para el Gobierno. Más aún, se descubren más casos de corrupción, lo que alimenta la falta de credibilidad del Gobierno. La crisis política alimenta y profundiza la crisis económica.
 Una tercera situación, y por la  cual yo me inclino, es que el Gobierno realiza una lectura profunda del mensaje del R21F, abandona la autocontemplación en el espejo macroeconómico y comienza a repensar seriamente, con la sociedad organizada, el modelo desarrollo. Es decir, abandona el modelo nacional extractivista y consumista, y crea espacios de concertación y diálogo con todos actores de la sociedad para buscar mecanismos y políticas.
 Primero para enfrentar la crisis externa y, segundo, para replantear el modelo de desarrollo en las siguientes bases: recuperación de la institucionalidad económica, nombrando por la Asamblea Plurinacional y por consenso al presidente del Banco Central de Bolivia, YPFB, ABC y al Contralor del Estado, para mencionar los más importantes. Macroeconomía socialmente responsable y focalizada en la diversificación productiva. En concreto, racionalizar los gastos públicos y direccionar la inversión pública a cadenas productivas previamente seleccionadas en cada departamento (una por región). Por ejemplo, Cochabamba polo tecnológico, Potosí y Oruro quinua, Santa Cruz diversos granos.

 Otro criterio podría ser industrialización no de los recursos naturales, sino para los recursos naturales. Por ejemplo, servicios de ingeniera  y software para minería. La diversificación productiva pasa necesariamente por el impulso del desarrollo local y deliberativo, obviamente esto se conecta con las cadenas productivas. Más aún regiones como Oruro, Sucre o La Paz debían apostar por el impulso de las economías creativas vinculadas al turismo, la gastronomía, la cultura, la historia y las microfinanzas.

 Durante la campaña electoral del oficialismo hubo una tentativa de congelar el futuro con la idea de que sólo hay una propuesta y dos personas para implementarla. Una especie de fin de la historia. Felizmente la mayoría de las personas rechazó este proyecto. Especialmente muchos jóvenes, en especial en el ciberespacio, donde se mostraron "invencibles en la esperanza”.
 Por esto apuesto a este escenario más optimista y espero que los dueños del poder acompañen a más de la mitad de la población que espera que las causas justas -que están en la agenda (como más inclusión social y desarrollo)- sean defendidas con todas la ideas e instrumentos que siempre surgen y surgirán de una sociedad democrática.

Saturday, February 27, 2016

Tiimikatemia y la revolución de la enseñanza en emprendimiento

Los estudios realizados (GEM 2014) por la Escuela de la Producción y la Competitividad (ePC) de la Universidad Católica Boliviana (UCB) muestran que la sociedad boliviana es muy emprendedora, pero es una actitud impulsada por la necesidad, la sobrevivencia, antes que por la oportunidad. Pero no hay duda que esta energía social vital esta presente en el cuerpo económico nacional. Para que la creatividad y la innovación se conviertan en emprendimientos exitosos, debe funcionar un ecosistema - personas. organizaciones o instituciones-que desarrollan ambientes, crean incentivos y métodos de apoyo para que las ideas se conviertan en negocios y/o proyectos sociales. Uno de los actores más importantes del ecosistema son los institutos técnicos, colegios, y universidades.  Lo cual nos lleva a la pregunta central que guiará este artículo: ¿Es posible enseñar ha emprender en el sistema educativo de un país?  Pues la respuesta contundente viene de Finlandia, uno de los países pioneros en enseñanza. Desde hace varios años el Centro de Excelencia en Emprendimiento (Tiimiakatemia) de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Jyväskylä está revolucionando la enseñanza del emprendimiento a través de la metodología del teamentrepreneur (de manera abreviada teampreneur), que al contrario de la visión tradicional que focaliza en el individuo (el entrepreneur o emprendedor), aquí se promueve equipos emprendedores. En esta revolución educativa, los estudiantes, desde el primer día, forman equipos emprendedores; los profesores bajan de sus pedestales del saber para convertirse en entrenadores; las salas de aula se convierten en oficinas de planta abierta; la enseñanza se convierte en proceso de aprendizaje; y  no existen las simulaciones sino los negocios reales.

Los estudiantes de estos programas, desde el primer día de la universidad, crean una empresa, forman un equipo y se lanzan a la piscina del mercado. Esta metodología se inspira en una frase de Benjamin Franklin  que decía: "Tell me and I forget.Teach me and I remember.  Involve me and I learn”, que en una traducción libre significaría: Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.

Esta metodología se basa en cuatro pilares básicos: aprender haciendo (learning by doing), emprender en equipo (teamentrepreneur), viajes de adiestramiento internacionales, liderazgo del proceso de aprendizaje.

Aprender haciendo, desde el minuto cero los estudiantes forman equipos y comienzan a emprenden proyectos concretos con clientes reales. Por ejemplo, un primer objetivo es pagar a los alumnos más antiguos de Tiimiakatemia los gastos de la fiesta de recepción y bienvenida. El primer día de clases, el nuevo equipo ya tiene un deuda, digamos 2.000 Bolivianos, que debe pagar en semanas, para ello debe idear algo para vender, buscar los clientes, establecer una estrategia de comercialización, y con la ayuda los entrenadores y lecturas especializadas comienzan a aprender haciendo con algo concreto. Es un bautizo sin anestesia en la cancha de la realidad.

El proceso de aprendizaje en la práctica es una actividad colectiva, las empresa reales (cooperativas)  formadas por 8 o 10 jóvenes comienza su jornada en el mundo real, probablemente en negocios muy simple como vender tortas, pero con el apoyo de entrenadores y expertos, y siempre en equipo, semestre a semestre, diversifican y sofistican su cartera de proyectos. Los objetivos para hacer negocios exitosos son los viajes que realizarán por el mundo.

Pero no son viajes de placer, los jóvenes finlandeses salen hacer negocios, en Europa, China y América Latina. Por ejemplo esta semana jóvenes emprendedores de la Universidad de Jyväskylä llegan a la ePC UCB y para pasarnos esta tecnología de enseñanza y en un futuro muy cercano nosotros crearemos la primera carrera de emprendimiento 100% práctica en Bolivia. Los emprendedores finlandeses interactuarán con sus pares nacionales de la carrera de Creación y Desarrollo de Empresas y con profesores locales. Los viajes se financian con los emprendimientos que realizan o ya implementaron. No generan recursos no avanzan en su carrera.

Cada estudiante/emprendedor lidera su proceso de aprendizaje siguiendo una metodología muy rigurosa de lectura de libros y entrega de trabajos que debe realizar en diversos tópicos como gerencia, estrategia, mercadeo, liderazgo, negociaciones, etc. En esta jornada son acompañados por entrenadores que son especialistas, no en todos los temas, y sí en en procesos de aprendizaje y además tienen el apoyo de redes de profesionales y empresarios (mentores).  Los resultados de esta metodología son muy alentadores. El 36% de los alumnos de la Universidad de Jyväskylä crean sus propias empresas.

En el mes de septiembre del año pasado visite la Universidad de Jyväskylä, y conocí a estos jóvenes y cuando les pregunte: Cuál es la diferencia entre estudiantes de una carrera tradicional y aquellos que que siguen la metodología de Tiimikatemia, me respondieron cuatro cosas: 1) Que al finalizar la carrera su Curriculum Vitae tenía 20 páginas, en cuanto que el CV  del egresado de un sistema tradicional no pasaba de un par de páginas. 2) Que ellos terminaban su formación con una red enorme de clientes, contactos y mercados, en cuando los alumnos de los sistemas tradicionales no conocían ni a sus vecinos. 3) Que muchos de ellos salían con sus propias empresas contratando a sus colegas que estudiaron licenciaturas tradicionales y 4), lo más simpático,  que habían hecho su carrea viajando por el mundo y que vendrían a Bolivia para probar la eficacia del método; pues bien, cumplieron con su palabra y aquí están en la ePC UCB mostrándonos que el emprendimiento se puede aprender y se pueden poner en práctica proyectos fabuloso antes de los 23 años de edad.  Bienvenidos.

Sunday, February 14, 2016

?Keynesianismo de guitarreada o inteligente?

El keynesianismo de guitarreada vs El Keynesianismo inteligente. Se abre la polémica, suelte la voz

El deterioro del sector externo boliviano parece no tener  fin. Los precios del petróleo han bajado a 26 dólares el barril y el valor de los minerales está como dice el tango, "cuesta abajo en la rodada”. Cabe recordar que en 2015 dejamos de exportar la friolera de 4.176 millones de verdes, es decir, menos 32%. La inversión extranjera directa también se contrajo en 774 millones de dólares. Este año, que recién abre sus alas, no ofrece un horizonte muy esperanzador, el choque de negativo de ingresos, por la caída de los precios internacionales, continuará.

 Pero frente este claro deterioro  externo, el Gobierno ha abrazado con más frenesí que inteligencia una especie de keynesianismo de guitarreada. Éste cree ciegamente que la inversión pública abultada y el gasto estatal ampuloso son suficientes para compensar la caída de ingresos externos y sostener la demanda agregada interna, y así garantizar un crecimiento económico cercano al 5% al año. Bueno, hasta ahora les ha funcionado, ave de mal agüero, ¿por qué preocuparse entonces?
 Pero no tan rápido, cara pálida conocida, podemos estar frente a un espejismo muy típico de los modelos nacional consumistas, que confunde gordura de riqueza con músculo productivo. Veamos el ejemplo de Brasil, que hasta dos años  se vanagloriaba de estar dando el espectáculo del crecimiento basado en un keynesianismo vulgar que sólo apostaba a la magia de la inversión pública.

 Para el keynesianismo guitarreada, la política fiscal anticíclica debe concentrarse en impulsar el multiplicador del gasto público, que en el caso de Bolivia funcionaría de la siguiente manera: por cada boliviano que el Gobierno introduce a la economía -circulando en la espiral del consumo-, se terminará generando 30 centavos adicionales. Al final del día, la inyección de un morlaco provocará un impulso al consumo y, por lo tanto, hará crecer el producto en 1,3 bolivianos. Entonces, la consigna es: ¡preparen los helicópteros, vamos a repartir plata!

 En esta lógica poco importa cómo se financia el gasto o la inversión pública. Inclusive, al embalo de los vinos y del "luche,  luche y no deje de luchar por un gobierno obrero y popular” del gran Horacio Guarany, el keynesianismo de guitarreada no se preocupa si el uso exagerado de la billetera pública genera déficit (cuando los gastos son mayores que los ingresos). Supone que, aceitando el circuito del consumo con marmaja fresca, también se recaudarán más impuestos. Claro que esto es un buen chiste en un país donde la informalidad, que no paga impuestos, es la fase superior del capitalismo.

 Además, el entusiasmo de la política fiscal tropieza si, por ejemplo, prevalece un populismo cambiario como en Bolivia. Es decir, si el Gobierno mantiene un tipo de cambio real apreciado en 40% -en una economía tremendamente abierta como la nuestra-   se castiga las exportaciones, se las hace menos competitivas y se fomenta una fiesta para las importaciones, que se abaratan para los nacionales.
 La política fiscal expansiva con tipo de cambio real apreciado genera una enorme renta (14 mil millones de dólares el año pasado) para las personas que viven del comercio legal e ilegal. Es el presterío del consumo, buena parte del boliviano gastado por el Estado se va a comprar bienes de los vecinos.

 El keynesianismo de guitarreada le mete nomás al gasto y para apurar la inversión suspende las licitaciones públicas y opta por la invitación directa. Y es aquí donde habita la otra fuente de rentas para los compañeros que se hacen vencer por la corrupción. Y los guagüitas de pecho del régimen. ¡Uy, pero cómo no nos dimos cuenta! ¡Es una conspiración del imperio!

 El pensamiento keynesiano serio, al cual me adscribo, primero, no recomienda el uso indiscriminado de déficits públicos y no justifica el fin de la inversión a cualquier costa, primero porque distingue entre el presupuesto corriente (gastos e ingresos para el  funcionamiento del Estado), que siempre debe estar en equilibrio, y el presupuesto de capital (que muestra las inversiones y su financiamiento), debe apostar a las obras de calidad y de retorno seguro para la economía. Y segundo, sugiere, que las fuentes del gasto o la inversión tienen que provenir de recursos genuinos y no basarse en deudas alocadas, menos aún en emisión inorgánica de dinero.

 El keynesianismo vulgar en vigencia en el país ya muestra resultados preocupantes. En el 2014, el déficit público global fue de 3,4% del PIB, el desajuste sin los ingresos de hidrocarburos fue de 12,5% del producto. El año pasado las cosas se complicaron, el déficit público total llegó a 6,6% y el sin hidrocarburos fue de 10,1%. Alguien podría decir que no hay por qué preocuparse, porque el déficit se financió con la perdida de cerca de 2.000 millones de dólares de las reservas internacionales, pero estas alcanzarán, en el mejor de los casos, para un año más.

 Y si seguimos con la guitarra al hombro, gastando e invirtiendo bajo el impulso de mantenerse en el poder a toda costa, se requerirá un mayor aumento de la deuda pública o de un incremento significativo de los impuestos, que no provengan de los hidrocarburos, lo cual parece poco probable, en el medio del Woodstock del consumo que nos encontramos.  Asimismo,  apostar al incremento de la deuda externa para financiar el déficit es tornarse rehén del sistema financiero. Finalmente, supongo que nadie en sano juicio y con los antecedentes de la hiperinflación boliviana se animaría a financiar los déficits con emisión monetaria.
 Por lo tanto, aún estamos a tiempo de abandonar el keynesianismo de guitarreada. En una semana pasará el furor electoral y debería volverse a cierta prudencia fiscal, a calibrar la inversión pública, a pensar en un presupuesto plurianual, a disciplinar a ciertas empresas públicas, sin que esto signifique rendirse frente a los altares del neoliberalismo. Es decir requerimos un keynesianismo inteligente.

Monday, February 8, 2016

Se suspende la coyuntura, es carnaval

Ahora va mi columna carnavalera en pleno culebron azul, que podría llamarse "Los Ricos neorevolucionarios también lloran"

Se suspende la coyuntura, es Carnaval

Óscar Wilde afirmaba que el Carnaval es el momento en el que la "máscara dice más que el rostro”.  Es el momento en que buena parte de la sociedad decide convertir las esquinas en grandes teatros de la irreverencia y del absurdo. Aunque mucha gente cree que en el sistema político nacional se viste máscaras de piedra a tiempo completo, los 365 días de año.
 
El Carnaval es la celebración del desorden sin culpa. Es la hora de ponerse la piel de la alegría y, en algunos casos, del desenfreno. La solemnidad se detiene momentáneamente y está permitido disfrazarse de rico o mendigo, de payaso o político, de solemne boludo de izquierda de los 60 o de yuppie neoliberal insensible, de  joven churro o viejo azul Viagra, de empresario chino o pajpacu de esquina, de Darth Vader o Capitán Gay,  de la pequeña Lulú o Mama Ojllo.

Según el antropólogo Roberto de Matta, existen dos tipos de fiestas y rituales en las sociedades contemporáneas. Unas celebran el orden, buscan congelar el  statu  quo, disciplinar -ideológica, moral y políticamente- a la sociedad.  Éstas son las solemnidades que realiza el Estado: paradas militares, celebraciones políticas y otras, por ejemplo. En estas se usan uniformes, se gritan consignas, se hace  culto a la personalidad del caudillo, se mira  tiernamente al horizonte del proceso de cambio y se levanta coquetamente el puño izquierdo y se juran lealtades eternas. Es la conmemoración de la simetría del poder, es la construcción ritualizada de la hegemonía, de la dirección ideológica de la sociedad. En las fiestas del orden  prevalecen los discursos solemnes y acartonados, se baja la línea política, se determinan las fronteras de lo bueno o de lo malo, se reescribe la historia a imagen y semejanza de los dueños del poder.

Contrariamente, en las fiestas que cultivan el desbarajuste, como el Carnaval, la fuerza de las emociones rompe los diques de la solemnidad pétrea y la disciplina castradora. Es el tiempo de las máscaras y las pinturas que relevan las buenas y malas intenciones. Las risas ciudadanas sustituyen a los vítores de los militantes, las verdades de la catedral del cotidiano se sustituyen por diversos arcoíris de preguntas. Los disfraces, la poses audaces, los atuendos irreverentes, las caretas pendencieras   permiten el ejercicio de los vicios y el regocijo de los antojos. En la celebración de la anarquía, el modo de comunicación es el baile, el canto, el guiño, la levedad del ser.

El Carnaval es cuatro días en que reina el diablo en la tierra del Señor. Para muchos es muy poco tiempo, especialmente para aquellos que cargan una pesada cruz de la rutina en este valle de lágrimas y son devotos del jolgorio.  ¿Por qué dedicarle tan poco tiempo al ritual que simula la inmortalidad deseada? El sueño de no morir es el sueño de vivir bailando.

Puesto de manera solemne y académica: "el Carnaval es un espacio socialmente controlado que permite invertir metafóricamente los términos de la vida cotidiana”. Me disculpo por la sesuda cita de Matta en pleno domingo de Carnaval. Sé que cuando retumban poderosos tambores africanos en las sienes y uno se siente como araña fumigada en baño público, estos dardos de erudiciones, por muy cortos que sean,  son peores que tomar cerveza caliente cuando se está escupiendo algodones.  Dar una de intelectual en este domingo es criminal.  Por favor, piedad  con los satucos.

Los cultores de la algarabía sostienen que durante el Carnaval se suspende la coyuntura y se abre un paréntesis muy difícil de definir, pero muy agradable de vivir. Para los militantes  del ocio y del buen vivir, que no es lo mismo  que el vivir bien, ¡por favor!, éstos son los mejores cuatro días para la fiesta de la carne con todas sus esquinas.

El Carnaval también es un tiempo para la comparsa de los quietos, para aquellos que son más serenos, que labran los silencios y las pausas maceradas por el sosiego, este es un tiempo de paz. Estos convierten la fiesta del bistec en la gala de la reflexión, usan esta oportunidad para mandar un mensaje a la conciencia, como recomendaba el hermano Pablo en sus programas radiales. Hoy diríamos un WhatsApp al disco duro del alma.

A los anti-Carnaval, según Susan Cain les gusta estar más en su cabeza que con otros; creen que la soledad es el catalizador de la innovación, la bulla los aturde. Acreditan que el amor es esencial y el espíritu gregario, opcional. Asimismo, son aquellos que no quieren ser juzgados como anacoretas si se cruzan a la otra acera para evitar la multitud desenfrenada de la fiesta, que cree que sacudiendo las caderas puede cambiar el universo, más bien siguen las ideas de Mahatma Gandhi quien decía:  "De una manera gentil se puede también sacudir el mundo”. El Carnaval es democrático, es también para ellos una excelente oportunidad para no estar con los ruidosos.

Si la coyuntura económica y política está en suspenso para tanto, para los que tienen dos pies izquierdos y los comensales del ritmo, los mal llamados analistas y otras hierbas venenosas simplemente debemos parar y callar. Dar un merecido descanso para la lengua calva, la lengua sin pelo que dice todo que debe y no debe.

Proporcionar una amable tregua a nuestros sufridos neorrevolucionarios, que tienen una alergia consuetudinaria a las críticas, y las ideas diferentes, que dividen el mundo entre derecha e izquierda incluso en pleno Carnaval.  ¡Uy, qué flojera!

Para terminar, permítame felicitarlo, amable lector. Usted debe ser el único ciudadano bien comportado que tiene la cabeza sobre los hombros y está terminando de leer esta humilde entrega.  La próxima semana vuelven el otro carnaval, el que nos tortura el cotidiano todo el año: el de la corrupción, las mentiras, las intrigas, de la crisis económica. El culebrón en que se ha convertido el proceso de cambio que, dígase de paso, cada vez se pone más sórdido.

Monday, February 1, 2016

10 años de nacional-consumismo

10 años en el poder. Un discurso corto del Vicepresidente que baja línea ideológica y un informe del Presidente que naufraga en datos. 
En la arenga, el Vice - en tono y contenido épico -  han primado quejas y adjetivos descalificativos a los opositores inspirados en el ámbito lechero (como izquierda deslactosada). Por oposición, supongo que los dueños del poder se consideran la leche (izquierda) entera. No han faltado las menciones al camarada Lenin para justificar la aceptación de la inversión extrajera directa, eso sí descremada de su contenido de dominación económica y política. ¡Hay qué ternura!. 
También el sistema de mercado ha sido reivindicado y ahora ya no sería un invento neoliberal y s un mecanismo milenar, que en manos de los revolucionarios, es un dispositivo de desojar margaritas de eficiencia y justicia. En los hechos, en el primer caso, fue un pícaro giño de ojos a las transnacionales petroleras porque se necesita de sus inversiones para subir reservas de gas natural y en el segundo, un  flirteo al mercado financiero internacional, porque tendremos que colocar más deuda con los sapos del imperio para pasar el invierno de los precios bajos de la materias primas. Los batracios de Wall Street, en el caso boliviano, deberán despojarse de su insaciable búsqueda de lucro y rendirse ante los apelaciones del socialismo criollo. La pregunta es si los inversionistas internacionales y los mercados creerán en este galanteo o más bien sospecharán que se trata de la antigua táctica leninista: “Un paso adelante, dos pasos atrás”.Sólo el tiempo, el implacable, lo dirá. Tal vez lo más sui generis del discurso, fué que se acuño un desaliñado concepto: extractivismo temporal, siguiendo las metáforas lácteas, una depredación ligth, una violación suave y rápida a la Madre Tierra. Quiere decir que una carretera como el Tipnis extraería temporalmente los árboles y pondría, parcialmente, en jaque los ecosistemas, pero que según la ideología oficial, sería el único camino para sacar a nuestra gente de la pobreza.  desarrollismo o pobreza es un falso dilema. Hay muchas vías de Desarrollo social con sostenibilidad medio ambiental que el gobierno ignora. 
Finalmente, el discurso del Vice constató, frente al espejo de la historia oficial y la ternura del ombligo del proceso de cambio, que la propuesta oficialista es la única y sólo existen dos ciudadanos capaces de implementarla en el universo: El sol Inti y la luna stalinista. 
El discurso del Presidente fue más modesto desde el punto de vista conceptual pero fue una avalancha de datos. Nuevamente hizo uso de la técnicas de la recetas de las dietas. Antes del glorioso proceso de cambio, un obeso neoliberal chupa sangre. Después, un atlético neorevolucionario distribucionista. Torturando a las estadísticas, sin media ni clemencia, se compararon promedios de 20 años con medias aritméticas de 10 años. Y de acuerdo a la conveniencia política, el neoliberalismo comenzó en algunos casos en 1985, en otros en 1986, a veces en el año 1987  e inclusive en 1994. El único objetivo de la cocina estadística era destacar la superioridad de los resultados del decenio de oro y por supuesto, hundir, en la noche más negra, las mediocres emanaciones del pasado neoliberal.  No importaba si se habla del número de motocicletas en Pando o del desempeño PIB. 
 Del informe-dieta se concluye que el único objetivo de la política pública actual es superar los últimos 20 años. Y no así, los temas estructurales como la escasa diversificación productiva, la falta de productividad o la pobreza extrema,  así mismo no se busca alcanzar metas futuras más desafiantes, marcar nuevos horizontes, a lo mucho la patria soñada es el exorcismo estadístico de los zombis neoliberales. 
 ¿Pero mas allá de los indicadores presentados, estamos frente a un modelo que produjo un salto cualitativo en el desarrollo? Creo que no. Mangabeira Unger sostiene que la región latinoamericana, Bolivia a la cabeza, está reeditando el modelo del “Nacional-Consumismo”, donde el patriotismo superlativo se come al espíritu emprendedor; donde bajo el patrocinio de los anabólicos de los precios de materias primas, y políticas distribucionistas se confunde: hinchazón de consumo, hipertrofia del sector informal,  espejismo de los servicios con musculatura productiva diversificada. 
El discurso presidencial mostró mejores datos económicos y sociales pero sobre la vieja estructura de la economía primario exportadora sostenida en un océano de informalidad, hecho que los hace insostenibles. 
 Las rentas coyunturales del gas natural, de los minerales o del comercio han servido para generar una sensación de mayor riqueza vía aumento del consumo, pero también han ayudado cooptar parte de la sociedad y a corporativizarla. Es la gran fiesta del rentismo y del populismo económico.  En efecto, las rentas de gas natural se destinan a los bonos, la creación de empleo estatal y una inversión pública conducida por el capricho político antes que por una visión de largo plazo. Las rentas mineras son distribuidas entre las nuevas élites cooperativistas bajo el patrocinio de una legislación laxa. La apertura comercial - que ha creado una enorme renta de importaciones, mediante un tipo de cambio real apreciado- beneficia especialmente a una nueva burguesía comerciante, el grueso de ella en el sector informal, donde, además, se ubica el nuevo empleo de baja productividad. 
 Tal vez deberíamos aprender del ejemplo mas dramático de este modelo: Brasil; que hace menos de tres años caminaba rumbo al primer mundo de la mano de la inversión pública y una gigantesca burbuja de consumo. Allá como aquí, los indicadores económicos y sociales eran fabulosos, orígenes de discursos que decían que el vecino país estaba dando, al mundo, un espectáculo de crecimiento, pero ahora se sabe que eran un espejismo creado por el nacional consumismo. Un primer paso evitar este destino es dejarnos de vernos al espejo.

Monday, January 25, 2016

Mi Regreso, la saga del oro negro y otras hierbas analíticas

Vuelvo a mi trinchera dominical con "mi cañón de futuro” (S. Rodríguez) cargado de palabras y sentimientos, o será más bien que retorno a mi diván psicoanalítico donde descargo mis sombras y miedos, pero también mis esperanzas. 

Confieso que he extrañado su compañía, amable lector. He sentido una enorme falta de escribir, aunque en estas vacaciones leí bastante, lo que es una forma de reciclaje de la propia escritura. Además, siempre he pensado que leer lo que otros escriben es una forma de retribuir la compañía y amabilidad de los que a uno lo leen.

Escribir y leer, por supuesto, son actos anónimos y solitarios, pero son hermanos gemelos. Con frecuencia constatamos que vivimos en un mundo donde la gente no se escucha. Todos sólo queremos soltar el verbo y que el resto calle. Leer es una forma de aprender a oír de manera pausada al otro. Este fin de año, el teclado paró y he escuchado a varios escritores y narradores, en particular a un neurólogo maravilloso, Oliver Sacks, con quien me identifico mucho porque, desde una ciencia dura, como la medicina,  ama escribir para un público más amplio. 

En mi caso, con mucho menos talento, por supuesto, tengo pasión por la escritura, aunque también provengo de una formación profesional muy técnica, como es la economía. El doctor Sacks, en su libro autobiográfico  En movimiento. Una vida,  sostiene que escribir es pensar con el papel. En mi caso, que es pensar con el computador, es hablar con los dedos del alma, es simplificar un mundo y una coyuntura económica, social y política que se esmera por complicarse. Pues bien, sin más preámbulos, comencemos la jornada 2016, cuyo inicio económico no es muy halagüeño.

Con pesar y preocupación se observa la caída libre del precio del petróleo (indirectamente del gas natural) y el autismo político e ideológico de la cúpula del poder que dice que aquí no pasa nada, inclusive si el precio del petróleo llegara a 10 dólares. Pero más allá del optimismo oficialista, veamos qué está pasando  primero en el mercado del petróleo en el corto plazo y, segundo, cuáles son los nubarrones que se levantan sobre la economía boliviana. 

La semana que termina, el oro negro se cotizó a 26 dólares el barril, se despeñó de la altura de los 110 dólares hace más de un año. Esta fuerte reducción se explica por factores de demanda y oferta. La desaceleración de la economía china y otras emergentes han dado como resultado una menor compra de este energético. Asimismo, se ha reducido la demanda especulativa por petróleo. Después del desplome de las bolsas de valores, en 2008, muchos inversionistas se refugiaron comprando papeles a futuro de materias primas, como el crudo, disparando sus precios artificialmente. Ahora que los mercados bursátiles de las grandes economías se han recuperado, la demanda especulativa por petróleo ha bajado.  Por el lado de la oferta, el mercado está inundado de petróleo por los productores tradicionales, como Arabia Saudita, Irak e inclusive Irán, que ha vuelto al ruedo después del embargo. La estrategia de largo plazo es acabar con la competencia de los productores no tradicionales del oro negro, a saber Estados Unidos, que utiliza costosas técnicas de fragmentación para extraer petróleo de las arenas y rocas, y/o los productores de petróleo de altamar, que atraviesan kilómetros de agua y tierra para sacar crudo gastando mucho dinero.

Se estima que los productores tradicionales tienen un costo de extracción de cinco dólares por barril; ciertos jeques árabes picotean su jardín y encuentran petróleo. Ahora, el valor de extracción de los no tradicionales es mucho mayor, algo como 30 o 40 dólares. Así que cuanto más bajo el precio del oro negro, menor oferta de mediano plazo de Estados Unidos, por ejemplo. Éstos, a su vez, buscan hacer más innovaciones tecnológicas para bajar costos. Es una disputa compleja por el mercado presente y futuro del petróleo y el gas natural, donde también intervienen factores políticos y diplomáticos imprevisibles, como el terrorismo o las guerras, que pueden modificar el comportamiento de los precios.

A esto se suma el hecho de que el cartel del petróleo (OPEP) está de capa caída, sumida en disputas complejas, como la que existe entre Arabia Saudita  e Irán, que le impiden establecer cuotas de producción para recuperar precios. Todos estos elementos hacen que el escenario de precios del petróleo no sea muy alentador, continuará a la baja.  Mientras tanto, por estas tierras el autismo ideológico oficialista frente a la caída del petróleo continúa, pero los datos son preocupantes. En 2015, las exportaciones totales cayeron en un casi 40%, incluido el gas natural. Los ingresos del Estado también se redujeron, el déficit público fue del 6,6% del producto. Las reservas internacionales del Banco Central bajaron en 2.000 millones de dólares en  2015. El tipo de cambio real se apreció más aún. El optimismo económico de los dueños del poder descansa en la idea de que el motor del mercado interno -impulsado por la elevada inversión pública, más de 5.000 millones en 2015 - es suficiente para sobrevivir al fin del superciclo de las materias primas. 

Se habría ahorrado lo suficiente para pasar el mal momento y también podríamos conseguir ahorro externo, endeudándonos. La apuesta a la magia de la inversión y gasto público y los préstamos internacionales tiene límites y está relacionado con la calidad del financiamiento.  Dos variables son centrales para definir el futuro: el tiempo que durará la marea baja de los precios de las materias  primas y el tamaño de la alcancía del Estado.

Pequeño comercial: el próximo domingo analizaré el repetitivo discurso-informe del Presidente, que nuevamente torturó los datos hasta hacerles cantar en No mayor la melodía del proceso de cambio. También le dedicaremos unas palabras al corto discurso del Vice, que acuñó un nuevo y coqueto término: extractivismo temporal.  

Anatomía de una crisis múltiple y hoja de ruta para un gobierno asediado

2. Gramsci lo dijo con precisión quirúrgica: “Lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer. En ese claroscuro surgen los monstruo...